¡hola! Bueno, primero, yo hace unos meses en la academia, por lo que mi tiempo para escribir prácticamente se resumió al 1% así que… *suena tambores* ¡actualización de todas mis historias con un mínimo de 8 pag! Para recuperar el tiempo perdido -muere lentamente por escribir tanto-

Ahora a comenzar :D

-entra en modo masoquismo para escribir con más fluidez-


Un grito ensordecedor cruzo el aire, seguido de sollozos desgarrados de una mujer, que intentaba arrastrarse tras su bebé, que acababa de ser arrancado de sus brazos.

Cuerpo de sirvientes se encontraban derramados por el cuarto, el hombre encapuchado, solo dio una mirada de reojo a la mujer antes de salir con un gran salto del cuarto.

Pasos apresurados se dirigieron hacia el cuarto, solo para encontrarse con la figura de su señora sollozando y tratando de arrastrarse hacia la puerta donde momentos antes había desaparecido el hombre misterioso con su hija, desesperados corrieron a socorrer a la mujer débil, solo para conseguir gritos desesperados proclamando por su bebé.

Antes de que alguien se diera cuenta, una imponente figura apareció en la puerta del gran salón. Ojos rojos brillando en furia, colmillos alargados al igual que sus garras, preparado para desgarrar al ser que había robado a su princesa.

Inutaisho- ¡MATEN AL TRAIDOR!

Grito el general inu, liderando todo su ejército, contra una sola persona.

Gruñidos, adrenalina, y temor era lo único que podía percibir el hombre de capucha negra, él sabía que esto era una misión suicida, pero no permitiría que el destino se desarrollara como estaba escrito, ¡Indra y Asura no merecían tal destino! ¡Pelear y odiarse a muerte no era algo que estaba dispuesto a permitir!

Volviendo la mirada hacia el pequeño paquete en sus brazos, un destello de esperanza cruzo su rostro. Él sabía que no solo estaba robando a la tercera hija y única mujer nacida, en la rama principal de un clan poderoso, sino también a la reencarnación de Amaterasu; diablos que estaba frito si su plan no funcionaba, en el pasado la única que había logrado unir a los dos hermanos había sido Amaterasu, pero luego de su inesperada muerte, en el campo de batalla… las cosas no se volvieron más bonitas que digamos.

-Amaterasu…

Susurro, para luego soltar un suspiro, solo imploraba que la historia no se volviera a repetir y la niña que llevaba en sus brazos no muriera en un campo de fuego cruzado creado por los dos hermanos.

-¡LO TENEMOS RODEADO!

El grito lo saco de sus pensamientos. Maldiciendo mentalmente su propia estupidez, el hombre encapuchado miro a todos lados, solo para confirmar lo que el soldado había dicho, se encontraba completamente rodeado y sin una sola posibilidad de escapar o tal vez, tenía una.

Viendo su muerte inminente viniendo hacia él, en forma de un lord cabreado con una espada, listo para decapitarlo y recuperar a su heredera, formo señales con su única mano libre.

Lo único que logro ver el lord y sus guerreros fue un par de ojos color violeta brillando en la cara cubierta, antes de que el hombre y él bebe desaparecieran en un susurro del viento creado por la espada de Inutaisho que no logro tocar la carne del cuello del hombre.

Inutaisho- ¡BUSQUENLO! ¡ENCUENTREN A MI HIJA Y TRAER AL HOMBRE VIVO!

Rugió, al mismo tiempo que todos desaparecían, cumpliendo el mandado de su amo.

Gritos y sollozos por la princesa robada, fue lo único que dejo atrás el hombre de capucha negra, demonios y mikos maldiciendo por igual, al ser detrás de la capucha, prometiendo venganza por su sangre y carne robado.


Muerte, sangre, caos y destrucción.

Si algo sabía Namikaze Minato, es que esas cuatro palabras eran el pan de cada día, para cualquier shinobi.

El esperaba que después de haber finalizada la guerra, tendría una vida tranquila, bueno, tranquila dentro de los estándares de vida de un shinobi, pero ahora, él sabía que eso era imposible, ya que en ese preciso instante, se encontraba frente a un demonio ancestral, el zorro de nueve colas, a punto de perder su alma con tal de salvar a su pueblo.

Girando la mirada, vio a su esposa, ambos sabían, que él iba a morir y que no podían hacer nada para detenerlo, una sonrisa triste cruzo su rostro, el solo deseaba tener la familia que nunca tuvo, ver a su hijo, Naruto, crecer y convertirse en un ninja, ver a Kushina llevarlo en sus brazos, ver el día en que su hijo saliera felizmente corriendo de la academia, mostrando en su frente con orgullo la banda de konoha.

''¿era tanto pedir?''

Con este pensamiento, hizo el último sello de mano, ya no importaba. Si con su muerte, su esposa, su hijo y su aldea podrían salvarse, entonces estaba más que dispuesto a recibirla con los brazos abiertos.

Kushina- m-minato…

Susurro la pelirroja perdiendo fuerza, ya no quedaba tiempo, el kyubi estaba debilitado, pero ellos también.

''¡no permitiré que me vuelvan a sellar!''

Gruño con saña el zorro demonio, agitando su garra hacia él bebe recién nacido, viendo esto, tanto Kushina como Minato, se pusieron en el camino.

Nada

Eso es lo que sintió Minato, no había dolor.

''¿es que tan rápido he muerto, que ni siquiera he sentido sufrimiento?''

Desconcertado, sintió el calor de otra persona frente a él, abriendo los ojos, su mirada fue recibida por una melena roja.

Minato- ¿kushi…

Un gruñido atroz lo saco de sus pensamientos, dando la vuelta, alcanzo a ver una larga cabellera blanca que se encontraba en frente de ellos, enfrentando al zorro, desconcertado amplio los ojos aún más al escuchar el grito de guerra, seguido por muchos más.

Luces comenzaron a aparecer de la nada, rodeando al gran demonio, bañadas en un ligero tono violeta, las luces volaron por los cielos aterrizando en el kyubi, aullando de dolor, el demonio callo sujeto por cadenas, los cuales provenían de la figura frente a ellos, Minato pensaba que sus ojos se saldrían de sus cuencas, al darse cuenta que las cadenas en realidad no provenían del hombre, como había pensado en un principio, sino del pequeño paquete en sus brazos, un gruñido seguido de una cálida sensación, lo tomo de sorpresa, solo para darse cuenta que el Shinigami, había soltado su alama y esta estaba volviendo a él.

Tanto Minato como Kushina vieron con fascinación y temor, como el hombre alzo al paquete dejando a la manta que lo envolvía, caer por los costado, revelando a un pequeño querubín de rosadas mejillas que dormía pacíficamente, sin conciencia de que estaba deteniendo al biju más temidos de todos, tanto minato como kushina soltaron un jadeo sorprendido, el bebé era la viva imagen de alguien especial fallecido. De un momento a otro el dulce rostro del bebé se comenzó a torcer, con pequeñas gotas apareciendo en las comisuras de sus ojos, este soltó un fuerte llanto, que para sorpresa de la pareja, hizo gruñir al shinigami.

El ensordecedor rugido del kyubi lleno el aire, como se convirtió en una masa en bruto de chakra, tanto Minato como Kushina, entraron en pánico al ver que la chakra se dirigía a su bebé, pero antes de que pudieran hacer algo, una parte de la energía se dirigió a Minato incrustándose en su estómago al igual que en el recién nacido, dejando en sus estómagos un sello, el sello que Minato pensaba realizar.

Aturdidos por lo que acababa de suceder, Kushina se arrastró hacia Naruto, para comprobar si estaba herido, mientras que Minato giro sobre sus talones, solo para encontrar que el hombre había desaparecido, bajando la mirada se dio cuenta del bebé que el hombre había sostenido hace unos minutos, estaba sobre el pasto con pequeñas lágrimas en los ojos, mientras sollozaba.

Acercándose lentamente, sostuvo al bebé entre sus brazos, mirando alrededor se dio cuenta que el misterioso ser, no había dejado ninguna pista de su desaparición.

Bajando la mirada, se sorprendió al encontrarse con un par de ojos azules eléctricos con destellos platas y dorados, que brillaban intensamente, una pequeña sonrisa cruzo su rostro, los ojos del bebé, eran idénticas a los de su fallecida pequeña hermana.

Kushina- Minato…

Llamo suavemente Kushina, mientras sostenía entre sus brazos a Naruto.

Minato- el hombre desapareció, pero...

Dándose la vuelta, mostro a su esposa al bebé entre sus brazos.

Kushina soltó un jadeo sorprendido, estirando uno de sus brazos hacia Minato, le dio a conocer su intención. Cuando logro tener a la niña en su brazo se dio cuenta de su apariencia, facciones delicadas y rechonchas, pero algo llamo su atención ´´este bebé… se parece tanto a kagome…´´ se dio cuenta instintivamente, mientras la arrullaba calmando sus sollozos.

Tanto Minato como Kushina, se alertaron al darse cuenta de que un papel caía de la manta del bebé.

''kagome''

Era lo único que decía el papel, la pareja se miró entre ellos desconcertados, solo para bajar la mirada hacia los bebés que dormían plácidamente.

Kushina- ¿kagome eh?

Sonrió cálidamente la mujer viendo al pequeño querubín, lagrimas se comenzaron a escapar de los ojos de la pelirroja.

Kushina- gracias… gracias… muchas gracias kagome…

Susurraba la mujer abrazando a los dos recién nacidos. Minato se agacho junto a su esposa abrazándola, al igual que a los bebés. Agradecido de seguir con vida, agradecido de poder ver a su hijo crecer, agradecido de que los dioses le dieran una segunda oportunidad, sollozo en silencio, dándole la bienvenida al igual que Kushina, al nuevo integrante de su familia.

''gracias por darnos un oportunidad kagome…''


¡Yo siempre los protegeré!

Grito una niña azabache con los puños al aire, mientras corría de un lado a otro entre 2 adultos y 3 pre-adolescentes.

-enana…

Bufo un peliplata, girando su rostro hacia otro lado al mismo tiempo que la niña comenzó a quejarse.

-¡Yo, Namikaze Kagome! ¡Me convertiré en la kunoichi número 1! ¡¿cierto one-chan oni-san?!

Pregunto, euforica mientras saltaba hacia los brazos de una pelirroja

-¡siempre los protegeré no importa donde este!

Una gran sonrisa se extendió por la cara de la niña hiperactiva.


''siempre ¿eh?''

Minato sonrió melancólicamente al lejano recuerdo, su pequeña hermana, tan terca como siempre, se las arregló para salvarlos incluso ahora.

-Minato

La voz resonó en la cabeza de Minato provocando que alzara la cabeza de golpe, solo para ser recibido por el antiguo Hokage y un pelotón ambu.

Minato- ¡hey! ¡sandaime-sama!

Sonrió felizmente Minato, viendo la cara de desconcierto de los presentes.

Sarutobi- el kyubi-

Minato- esto lo hablaremos en mi oficina

Sarutobi se sorprendió a su expresión feroz, pero igualmente asintió con la cabeza.


La sala de reuniones era un caos, Minato comenzaba a perder la paciencia que tanto lo caracterizaba, él estaba cansado, habían sido muchas emociones por un día, tan solo quería llegar a su casa, tomar un baño, tal vez comer algo y luego echarse a dormir junto a su esposa y sus dos nuevos hijos.

''ah… que aburrido''

Pensó con una gran gota, bajando por la parte posterior de su cabeza.

Bajando la mirada hacia sus brazos, se encontró con dos pequeños querubines descansando pacíficamente, le dolían los brazos pero no estaba dispuesto a darles a sus hijos, a nadie más que no sea Kushina, pero en ese momento ella se encontraba recuperándose del parto.

-así que hokage-sama ¿Cómo explica la presencia del otro bebe en sus brazos?

Alzando la vista se encontró con los ojos de todos los presentes, dirigidos hacia sus dos hijos, inconscientemente los apretó un poco más contra sí mismo.

Minato- nos tomó por sorpresa a Kushina y a mí, pero al parecer Naruto no era el único en su vientre.

Minato se estaba comenzando a impacientar no estaba dispuesto a compartir como apareció su nueva hija, no al menos con tanta gente presente.

-la niña tiene cabello azabache, Minato.

Declaro Danzo, mirando fijamente a la bebé, que dormía inocentemente.

Minato-le recuerdo que mi hermana pequeña también tenía el cabello azabache, danzo.

Sarutobi, el ex-hokage, solo miraba con aparente tranquilidad como la reunión se iba desarrollando. Echando una mirada de reojo al bebé, se dio cuenta que era cierto, la pequeña niña era el vivo retrato de la hermana fallecida de Minato, pareciera incluso ''que hubiera vuelto a nacer''

Ni bien el pensamiento cruzo por su mente, lo descarto, eso era imposible… ¿cierto?

-hokage-sama necesitamos revisar a los bebés

La enfermera que estaba en el salón hace más de 10 minutos, repitió por quinta vez tratando de que el Hokage le entregara a los recién nacidos.

Minato- no

Declaro rotundamente el Namikaze, sosteniendo aun a los niños protectoramente contra su pecho.

-Minato…

Gruño impaciente cierta rubia, dando golpecitos en el piso, con impaciencia.

-vamos Minato, Tsunade y yo cuidaremos de que no les suceda nada a tus hijos.

Insistió Jiraya a su ex-alumno, con un suspiro por parte de Minato, con cuidado entrego a Tsunade, los pequeños paquetes.

Con una mirada cansada y vigilante, vio como los dos Sanin salían del salón, con los paquetes en brazos.

Sarutobi- bien, ahora continuemos con la reunión.

Minato soltó un suspiro mental, rezando por que esto se terminara de una vez.


-así que el kyubi está sellado en su hijo,Naruto,¿ pero una parte de su energía está dentro de usted?

Pregunto uno de los ancianos del concejo, recibiendo un asentimiento por parte de Minato.

-hay algo que me sorprende y me causa duda, sus bobinas de chakra no deberían estar reaccionando tan bien a la nueva infusión de energía , incluso si su cuerpo fuera resistente, debería estar fuera de juego al menos dos semanas.

El salón callo en silencio, mientras Minato, se preguntaba lo mismo interiormente, ¿su cuerpo no debería de estar fatigado por el exceso de chakra?

Un portazo saco a todos de sus profundas meditaciones. Hay en frente de ellos en la entrada se encontraba Tsunade con una respiración ligeramente rápida, como si hubiera corrido, entre sus brazos llevaba a los dos recién nacidos.

-Minato, despide a los ambus y pon sellos de privacidad.

Declaro la mujer, entrando al salón, seguida de Jiraya, que cargaba un par de pergaminos y mantas. Minato asintió y con un movimiento de manos despidió a los ambus, dejando solo a uno de confianza.

Los jefes de los clanes, ahora se encontraban más que interesados, viendo las acciones de los Sanín.

Jiraya puso las mantas mullidas sobre la mesa, mientras que Tsunade ponía a los bebés sobre ellas.

Tsunade- observa…

Y antes de que alguien pusiera hacer algo la Sanín corto con un kunai a lo largo de su palma, acercando su mano herida hacia el bebé, esta reacciono, alzando su pequeña y regordeta mano hacia la de la Sanín, para conmoción de todos está brillo brevemente de un rosa suave antes de desaparecer, dejando atrás la mano completamente curada de la princesa babosa.

-como es… posible

Logro articular sorprendido uno de los presentes.

Tsunade- eso no es todo, cuando la estaba revisando a un herido solté un poco de mi chakra curativa, para mi sorpresa la niña comenzó a reír y bueno… verlo ustedes mismos.

Empujando ligeramente chakra fuera de su cuerpo, Tsunade espero la reacción del recién nacido. Para sorpresa de todos, la pequeña azabache abrió lentamente los ojos, mientras soltaba pequeñas risitas alzo sus regordetas manitos.

Los presentes no sabían que pensar, ahora alrededor de ellos se encontraban flotando pequeñas luces rosas que parecían bailar según la risa de la niña, de un momento a otro las luces se fueron apagando dejando un sentimiento de tranquilidad y relajación en la sala.

-¡¿Qué diablos?!

Rompió un miembro del concejo, al darse cuenta del sentimiento que lo había invadido momentos antes.

Tsunade- esta es la primera vez que veo algo así, sin embargo, recuerdo que mi abuelo me contaba historias parecidas a esta situación.

Mirando a los presentes, se dio cuenta que tenía toda su atención, así que decidió continuar.

Tsunade- eran leyendas antiguas de personas que existían antes de las eras shinobi, conocidas también como ''personas sagradas'', eran capaces de curar y limpiar el alma con un solo movimiento de sus manos, leyendas enteras contaban de la lucha de esos seres contra los demonios que intentaban dominar sobre el mundo, entregados a la protección de su gente socorrían a aquel que lo necesitaba sin pedir nada a cambio, algunas historias decían que ellos tenían afinidad natural por todo lo que los rodeaba y eran capaces de manejarlo a su antojo… algunos datos también decían que estos poderes eran transmitidos a partir de la sangre

-¿Cómo un kekkei genkai?

Pregunto el jefe de un clan, en este punto la mayoría de las personas presentes veían con una luz depredadora al bebé que se encontraba durmiendo en los brazos de Minato.

Tsunade- exacto, pero también había casos, muy extraños, casi nulos, pero los había, donde los poderes solían desarrollarse sin necesidad de provenir de algún linaje que los portaba, ellos fueron considerados los más poderosos, ellos decían que eran sacerdotisas y sacerdotes nacidos de la naturaleza, la última historia registrada, el más fuerte de ellos hizo un trato en nombre de su gente con los demonios, en el cual ellos estaban dispuestos a unirse a ellos, con tal que dejaran a los humanos vivir sin temor, el líder de los demonios acepto el trato, y los pocos demonios que se reusaron al trato, fueron asesinados o condenados a vagar por la tierra incapaces de reproducirse o encontrar compañía.

La sala se sumió en el silencio, procesando toda la información.

Sarutobi-¿eso quiere decir que hay probabilidades de que la pequeña Kagome es uno de ellos?…

La oración salió más como una pregunta de la boca del sandaime. Tsunade se giró a su ex – maestro dando un movimiento de afirmación.

Tsunade- si lo que los rollos decían, era cierto, entonces la bebé es en realidad una miko.

Las miradas depredadoras crecieron aún más, enviándole un escalofrió al joven Hokage, que se aferró aún más a sus hijos.

''¡oh, no! ¡ni lo piensen''

Grito mentalmente el Hokage, oh, como deseaba que todo esto terminara.


Bueno eso fue todo :'v gracias por los comentarios! Perdón por no responder comentarios, lo haré en el próximo cap uvu ahora… me pudro de sueño bye!