Capítulo Dos:

¿Está bien ser amiga de la princesa?

Part. II


"¿Qué ha pasado? ¿Kotori, estás bien?" la emperadora, exaltada al ver a su pequeña y única hija en brazos de su nuevo guardia de seguridad; Umi. Salió a recibirlas, llamando a algunas de sus sirvientas para que le ayuden. Estando en medio de una conversación importante con el maestro de Umi, éste último siguió a la emperadora. Realmente era difícil para la emperadora mantener la compostura cuando se trataba de su hija y más porque estaba apenas en su niñez.

"No es nada, me he quitado los tabis y me he lastimado" respondió con una tímida sonrisa, no quería preocupar a su madre, el trato de Umi había resultado y dejó de doler por todo el camino. "Pero Umi-chan me ha curado"

"Kotori… pero qué has estado haciendo…"

La princesa Kotori soltó una risa nerviosa como única respuesta, rascando su mejilla y bajando con ayuda de las sirvientas de la espalda de Umi. Las sirvientas guiaron a la princesa más allá de la habitación, pero antes de perder de vista, giró un poco su cabeza, intentando divisar a Umi, quien no perdía su mirada de ella, sólo para despedirse con la mano. Umi, al ver tal acto, respondió con la misma acción, recordando que aún tenía las sandalias de la princesa.

"Ah, ¡Kotori!" respondió sin darse cuenta de la informalidad, corriendo detrás de ella para regresar las pertenencias. A la princesa, luego de que llamara su atención de inmediato, le pareció como si su nombre había sonado lo mejor posible del mundo, tan solo por provenir de aquella persona, aunque no entendía por qué, a ella la hizo muy feliz tan pequeño acto. Una de las sirvientas agradeció a Umi, tomando las sandalias.

El maestro, que aún seguía en el mismo lugar, caminó hacia donde estaban, con una mirada profunda y como poseso por la ira, tocó una vez el hombro de Umi, y una vez que le dio el rostro, un sórdido sonido fue eco en la habitación que por cierto era bien extensa. El golpe fue tan fuerte que su mejilla se hinchó en el momento, dejando un pequeño rastro de sangre en su labio, pues se había roto por tal colisión. En la habitación todos habían quedado impactados, las sirvientas se llevaron gran susto y algunas hasta soltaron un ligero grito, mientras que Kotori abrió sus ojos en el momento al igual que llevó una mano hasta su boca, intentando socorrer a Umi pero fue detenida por una de las sirvientas al tomarle la mano.

"La princesa no es tu amiga, recuerda tu posición. Eres su simple guardia personal" ultimó el maestro con severidad, girando a Umi y haciendo que su cabeza se inclinara al igual que su torso. Haciendo él la misma pose, se disculpó de parte de Umi y él, prometiéndole que no iba a volver a suceder, pero la princesa aún estaba en shock, su ceño fue fruncido y sus ojos humedecidos.

"Realmente lamento mi falta de educación, Hime-sama. No volverá a suceder, espero pueda perdonarme" La princesa estaba a punto de llorar, su vista fue directo al tatami, que comenzaba a mancharse por un par de gotas de ó varias veces con la cabeza antes de perderse al ser llevada por las sirvientas en orden inmediata de la emperadora.

La emperadora, que se encontraba lejos con unas cuantas sirvientas y guardias, decidió no interferir en la educación de un maestro a su aprendiz pero realmente le había parecido exagerada tal acción, pues no le gustaba presenciar tales rudezas delante de ella, le parecía barbaridad el golpear a otra persona y más si no tiene un gran significado el 'error'. En el pueblo todas las personas estaban agradecidas con la emperadora al no ser una obsesa con guerras o tan siquiera por herir a las personas, fuese como fuese la herida, ella era un pacifista, reprendiendo de diferentes maneras para corregir.

"Señor Sonoda, eso me ha parecido muy tosco de su parte…" agregó únicamente, además de pacifista, era demasiado sincera, por algo era la emperadora.

"Joou-sama, es mi manera de educar a mis aprendices, ellos han sido adoptados por el dojo al ser huérfanos y no tienen una mínima educación, pero me disculpo mostrar tal agresividad ante usted"

En la habitación irrumpió otra persona, llamando al maestro para anunciarle noticias de su pueblo, el cual estaba lejos del pueblo, el reino tenía tres pueblos a sus alrededores, los otros dos estaban más lejos que el principal, al que le llamaban Capital, estando más adelante del castillo. El pueblo más extenso de los tres. Al terminar de hablar con otro aprendiz, se disculpó con la emperadora y abandonó primero la sala.

La emperadora soltó un suspiro, sacó un pañuelo de su kimono y se acerco a Umi, limpiando su labio y notando que el brillo de sus ojos se había esfumado de su rostro, sus ojos estaban tan absortos en la nada que hasta ella quiso llorar, a pesar del golpe y la bajada de moral, Umi no había soltado ni una lágrima.

'Esto ha sido exagerado… pobre criaturita' pensó la emperadora, terminando de limpiarla y sonriéndole aún con pesares de lo sucedido, Umi recordó la sonrisa de la princesa en ese momento, su sonrisa era tan amable como la de Kotori.

"Umi-san, gracias por cuidar de mi hija" acompaño con su sonrisa, acariciando la cabellera de la pequeña, pero sin poder mejorar su aspecto. Parecía como si aún estuviese acostumbrándose a aquel trato, sin derramar una sola lágrima o musitar un quejido.

La emperadora se despidió de la pequeña, sin antes indicarle cómo mantener el pañuelo sobre su labio para dejar que la herida cerrara, para luego continuar con su ligera conferencia con algunos de los aldeanos acabados de llegar. Finalmente, Umi sacudió fuerte su cabeza, observando el pañuelo, decidió que era mejor abandonar aquella habitación, pues al final no le incumbía lo que conversaban los mayores, pero fue interrumpida al escuchar un susurro, o por lo menos era lo que ella creía.

"Sh… Sh… hey…"

Hacia una puerta, a un par de habitaciones de donde ella se encontraba, miró a una niña asomarse por el pasillo del castillo, la niña era como ella, a diferencia que llevaba su cabello oscuro atado en dos coletas altas y sus ojos eran color carmesí, manteniendo su ceño fruncido mientras sigue llamándola. Al ver aquella figura apenas asomada por la puerta corrediza, se señaló, como si preguntara así si era llamada o era para alguien más.

"Sí, genio, ¿acaso hay alguien más? Además de mal educada con tus mayores… deberías apresurarte con solo escuchar a la magnífica ¡Nico Nico N… Ah…!" Sin terminar, cubrió rápidamente su boca con las manos, a la expectativa por si alguien más la había escuchado.

"Apresúrate" susurró de nuevo y por última vez, hasta que Umi reaccionó, alcanzándola hasta otra habitación del castillo. En medio del camino, Umi se fijó que la otra niña era más pequeña que ella y su cuerpo tenía una complexión más fina que la propia.

'¿En serio… será mayor? Pues a pesar de su complexión, habla demasiado' se dijo a sí misma, dejando escapar una tierna risa, olvidando por completo lo sucedido anteriormente hasta que la mayor la sacó de sus pensamientos al ver un pedazo de papel doblado frente a ella.

"¿Y esto?" preguntó la cabello azulado, tomando el papel.

"Y yo qué sé. No soy mensajera ni chismosa, hum… qué falta de confianza. Deberías agradecerme por las grandes molestias que se ha tomado Nico-sama al traerlo" refunfuño Nico, cruzándose de brazos y dándole la espalda. Al no saber Umi a qué se refería, alzó las manos, negando al mismo tiempo por el mal entendido e intentando retener su leve risa pero no pudo, por lo que ésta vez fue su turno de cubrir su boca.

"Gracias, ahora mismo lo leeré"

"Lo manda Kotori… ya me voy, por cierto, te queda mejor la sonrisa" comentó Nico al instante que comenzó a acelerar el paso por el pasillo, intentando no tropezar con su Kimono y las sandalias. Lo único que pudo hacer Umi fue sonreír y abrir por fin el papel.

«Escuché que por el bosque Tanabata hay un río y en él; unos cisnes que pasean en las mañanas y tardes cerca de la cascada… -8-»

Justo en las afueras del castillo se encontraban unas habitaciones de práctica para los guerreros, quienes podían entrenar a campo abierto o dentro de dojos, llevados a cabo bajo orden del general de armada, quienes muchos la respetaban; no solo por su gran poder, sino también por ser una mujer de hielo y distinguida, guiando a 30,000 hombre en campo de batalla y ganando, última guerra en la que asistió el reino por la paz de los tres pueblos.

"Bien, esto será todo por hoy, su entrenamiento ha acabado con perfección y deben continuar de la misma manera" indicó la rubia general en tono fuerte, observando el pergamino entre sus manos mientras reojeaba a los soldados que entrenaba para la seguridad del pueblo. Los soldados se encontraban realmente exhaustos, llevaban varios meses en entrenamiento, sin embargo, aún no se acostumbraban a los entrenamientos intensivos de la rubia.

"Realmente es linda pero es más fría que mi padre… además que me puede matar de un golpe" susurró apenas entre jadeos un soldado a otro mientras caminaban hacia la salida, esperando no ser escuchado por la rubia, realmente le tenían miedo.

Al terminar de despedir a cada soldado, la rubia arregló primero su Haori y luego su katana, escuchando desde la habitación de arquería algunos golpes directos contra la madera y siendo suficiente razón para captar toda su atención.

"No recuerdo que hoy hubiese práctica de arco…" se dijo a sí misma, dirigiéndose al dojo de arquería. "Disculpa, pero hoy no hay… ah, eres tú, Sonoda-san" dijo soltando un suspiro, sin ser escuchada por la arquera Umi, quien había llegado desde la mañana luego de despedirse de Hanayo y Rin.

"Sonoda…" repitió ésta vez en voz suficientemente alta para ser escuchada por la concentrada arquera, quien falló la última flecha.

"Eh, Eli, cuánto tiempo llevas allí. Lo siento, no te vi"

"¿Eli? Solo espero que no haya nadie en la sala, no quiero que un subordinado escuche que me llaman tan informal" La rubia soltó un suspiro, cruzando de brazos y con una ladina sonrisa. " Veo que hoy estamos de buen humor, ¿algo interesante?"

"¿Eh? No, solamente que vine a hacer mi guardia pero al parecer me han cambiado el turno… tal vez porque ayer me quedé medio día extra" Umi, quien había dejado el arco sobre un mesón, tomó un pañuelo para secar unas gotas de sudor, llevaba más de las dos horas practicando en la habitación hasta que se hiciera tal hora correspondida.

"Oh, ya veo… ¿Quieres que practiquemos un poco? Supongo que aún tienes tiempo, mh" Umi asintió varias veces a la petición ajena, estirando sus brazos al mismo tiempo que bostezaba.

"Bien, me parece bien, ¿Difícil?"

"Difícil"

.

Justo en el campo de práctica a caballo se encontraban dos corceles distinguidos cada uno por una montura celeste; siendo este de la rubia general, y otro de un azul oscuro; perteneciendo al soldado con cabellera azul casi del mismo tono de la montura. El soldado y el general estaban sobre aquellos corceles, cada una probando su propio arco y acomodando las flechas.

"Deberíamos hacer esto más interesante, si ganas; te doy un día libre" Agregó la rubia con una maliciosa sonrisa "Pero si gano; te quedas las noche entera que me toca hacer guardia. No me caería mal un descanso siendo reemplazada por un soldado lindo, o mejor dicho «linda»…"

Umi, quien se había sonrojado por el halago, frunció el ceño, sabiendo muy bien que era una táctica más de su general, ya había presenciado otros métodos para desconcentrar a los soldados contrarios en medio de una batalla por medio de su encanto "Jo, Eli, bien sabes que los halagos son realmente vergonzosos y ni creas que caeré en tu trampa" musitó, ladeando su rostro, enfuruñada.

"Mmmh, con que ésta vez no podré recurrir a mi táctica…" dijo embozando luego una encantadora sonrisa, al momento en que los dos corceles comenzaban a correr por el campo de práctica, saltando en algunos momentos para evadir unas vallas, mientras que los jinetes se preparaban con sus arcos y flechas para las dianas próximas.

La rubia general a pesar de ser una experta en el campo de batalla, llevaba una desventaja con prodigio talento como contrincante, y es que Umi había nacido con varios talentos que pulía con esfuerzo y dedicación, entre ellos la arquería.

Las dianas se dividían en cuatro círculos, unos sobre otro y consecutivo. El primer círculo del centro marcaba 50 puntos, el segundo círculo; donde se encontraba dentro el primero, marcaba 25 puntos, el tercer círculo; donde se encontraban dentro los dos anteriores, marcaba 15 puntos y el último; que contenía los tres círculos dentro, marcaba 5 puntos. Las flechas de los contrincantes estaban fabricadas de distintos materiales, lo cual distinguían así el de cada una, siendo clasificados por rango, mientras las de Eli eran blancas, para generales asignados, los de Umi eran de un color café.

El primer corcel que se acercó a la primera diana fue el de Eli, pero un mal movimiento del corcel hizo que su cuerpo se sacudiera sobre aquel animal, forzando sus brazos para mantenerse firmes y acertar al blanco; pegando en el tercer círculo y acumulando 15 puntos en el proceso. Umi, quien se había retrasado unos segundos, atinó con precisión, dando en el primer círculo sin dificultad, acumulando los 50 puntos en el proceso e intentando alcanzar a la rubia. Eli se maldijo internamente al haber fallado tan importante tiro, pues solo uno podía hacerla perder, así que mantuvo la velocidad del corcel, soltando un suspiro para mejor concentración, alistando la siguiente flecha.

Al casi llegar a la diana, calculó como si estuviese en un momento de vida o muerte en plena batalla, acertando justo en el centro de la diana y acumulando 65 puntos en total, tomando las correas para azotar el caballo y aumentar la velocidad. Pues el llegar a la meta primero aumentaba 25 puntos. En tanto, Umi tuvo un poco de dificultad, pues no constaba con que la flecha elegida estaría rota, estando tan cerca de la diana no podría rápidamente buscar otra flecha, pues tropezaría y sería botada del corcel en medio de su salto contra la valla, o tal vez siendo arrastrada por el animal, por lo que trató de calcular el ángulo exacto para intentar dar contra la diana, dando en el segundo círculo, un poco cerca del primero, pero eso no valía, al final solo sumaba 75 puntos. Sin tener más alternativa, tomó rápidamente las correas, intentando correr lo más que pudo antes de la siguiente valla, pero una serpiente se había asomado por éste, haciendo que el caballo se fuese más a la orilla, lo que tomó por sorpresa a Umi e intentó evitar romperse el hombro con un árbol de grandes ramas, en un movimiento audaz inclinó su cuerpo a un lado, pero no lo suficiente como para evitar un corte desde el hombro hasta el brazo.

'Mi día de suerte, eh' fue lo único en su pensamiento, sin detenerse y alistando su próxima flecha con anticipación por si surgía alguna emergencia.

La tercera diana estaba siendo flechada por la rubia, pero las flechas no eran lo de aquel general podía domar con facilidad así como domaba cualquier guerra o guerrero, dando en el círculo de 25 puntos, ganando en total 90 puntos. En cambio, Umi tuvo más dificultad al tirar del arco, sin rendirse, atinó lo mejor que pudo y acercó a su blanco justo en el segundo círculo, haciendo 100 puntos. La última diana se encontraba más lejos que las anteriores, siendo este un momento adecuado para intentar alcanzar al contrincante, por lo que Umi inclinó más su cuerpo hacia el frente, ignorando el ardor de aquella herida.

Por otro lado, Eli era una experta jinetera, la experiencia a caballo superaba la de Umi, además de tener una flexibilidad para adaptarse a la manera de correr del animal, si bien no era buena en tiro con arco, su última esperanza era la meta. La rubia general sacó la última flecha, preparando el arco para dar contra el objetivo. Cerró por unos segundos sus ojos, dejando de respirar al momento de tirar y acertando justamente en centro de aquella diana, pero perdiendo la concentración al observar el tiro exacto de Umi, además de perfecto, denotaba una elegancia en cada flecha que arrojaba; dando justo en medio de la diana y arrebatando la posición de la flecha de la rubia haciendo 150 puntos de Umi contra 140 de Eli, pues le había alcanzado lo suficiente como para estar a unos 8 segundos detrás de ella, lo que hizo volver a concentrar a la rubia general por su último objetivo, la meta.

'Realmente no me la va a poner fácil,… pues yo tampoco…' Pensó Eli, inclinándose al frente al igual que Umi, luchando por la primera posición de aquella dichosa carrera, pues ya tenía a la par a la cabello azul, aquella situación cabreaba demasiado a la rubia y cuando cabreaba, no había nadie que la detuviera, por lo que sacó lo mejor de sí, dejando atrás a Umi en unos segundos antes de llegar a la meta, ganando la carrera con suficiente dificultad, pese a esto al final la suerte estaba de su lado ese día.

.

"Harasho, alguien realmente generoso me cubrirá uno de estos días, realmente me siento halagada por tal generosidad" dijo la rubia unos minutos después de la carrera, con las mejillas rojas y gotas de sudor recorriendo sus sienes.

En medio de un suspiro, Umi negó varias veces resignada, había perdido y no podía refutarle alguna palabra, pues no estaba en la disposición de reñir con su general y amiga.

"Siento que algo interesante nos hemos perdido, Maki-chan" dijo Honoka, amiga de la infancia de Umi, quien aparecía junto a Maki, una joven de cabello por los hombros de color rojo, llevado atado en una coleta baja por un lado de su hombro.

"¿Honoka? ¿Y… Maki? ¿Qué hace aquí Maki?" preguntó enseguida Eli, acomodando una toalla por su cuello mientras limpiaba su frente con las orillas de ésta.

"Oh, estamos tratando de convencerla para que se una a nosotros, realmente es buena, ¿Verdad, Umi-chan?" respondió Honoka con una gran sonrisa, colocando sus brazos por la espalda.

"P-para nada, no es que quiera unirme, so-solo es que no tengo algo productivo por hacer, ya he estudiado mis clases y tengo tiempo libre… sí, es eso" espetó rápidamente Maki, hija de los médicos principales del pueblo, tomando un mechón entre sus dedos y jugando con éste de manera disimulada.

"Si realmente deseas unirte, debes pasar por unas pruebas, Maki-dono. No todos pasan la prueba, ¿crees poder?" explicó Eli con una frunciendo el ceño pero luego relajando su rostro con una ligera sonrisa, como retando a Maki.

"Claro que sí, estás hablando de mí por fin de cuentas"

"Oh,… ¿entonces vendrás mañana para la prueba? Depende de cómo estés en batalla será tu rango. Por supuesto no muchos pasan del rango soldado" Agregó Eli, observando a Umi quien había tomado asiento mientras bebía agua, acomodando su Haori para cubrir la herida sin que se den cuenta. "Excepto ella, ella quiso ser soldado por su cuenta…" terminó Eli, soltando un soplido y haciendo mover su flequillo por un par de segundos.

Maki se limitó a seguir la vista de Eli por el momento, aún sin entender las razones de su amiga; Umi, con tal modestia al momento de elegir su rango.

"Creo que cada quien tiene sus razones…"

"Eso espero... espero que se dé cuenta de sus verdaderas razones" susurró Eli con una sonrisa tímida.

"Es un caso perdido" acompañó Honoka, sublevando las cejas con una sonrisa, sin poder comprender Maki a lo que se referían las dos.

"¿Eh? No entiendo nada…"

"¿Ah? No, nada…"

Al terminar de arreglar su atuendo para disimular todo en orden, Umi se levantó, sonrojándose más además de lo agitada que estaba, al comprender que la estaban observando por más de unos minutos. Carraspeó, tomando las correas del corcel.

"¿Pasa algo?" Emitió como quejido, haciendo a las tres cambiar de posición las vista de cada una luego de negar.

"Si no es nada, yo ya me voy… regreso dentro de un par de horas. Con permiso. Luego discutiremos lo que tenemos que discutir" Se retiró inmediatamente la cabello azul, montando al animal, nunca le había gustado ser el centro de atención por alguna razón.

.

"Ah, Eli-dono, le llama Tojo-sama" dijo Honoka con respeto pero entre bromas, inclinándose y haciendo una reverencia antes de perderse junto a Maki.

'¿Tojo-sama? ¿Necesitará algo de mí?'


Diccionya-rio

N/A: Tabi; calcetines que acompañan el Kimono.

Tatami; similar a una alfombra hecha de tejido de paja (No, esa paja no. Paja de tallo).

Joou; Emperadora.

«Pues a pesar de su complexión, habla demasiado»; que tiene o presenta rasgos de Forpus xanthopterygius/Perico pequeño/Loro pequeño/Catita Enana. (¿?)

Tanabata; originalmente es llamado así un festival chino, la historia va inspirada en ella, por lo que quería que llevase el nombre éste bosque.

Haori; Chaqueta larga que se utilizaba junto al Kimono masculino, y sobre el Kimono (vestido ceremonial largo) iba la Hakama (pantalón).

Diana; la vecina (¿) digo,… es el objetivo donde se dirigen los tiros, ya sean balas, flechas, lo que sea que pegue un buen toque. (¿)

El diccionario está hecho (para hacer bulin' no, lo siguiente) para guiar un caso no entiendan, algo extra e innecesario de hecho, igual que lo que viene a continuación…

Por favor, léase de manera eufórica y con muchos nyas, para demostrar lo buen fan de Rin que se es.


Capítulo Extra:

Felino en aprietos

Tal vez no creas mi historia, o tal vez parezca algo exagerado pero… estoy segura que de igual manera no entiendo nada-nya. Estaba cortando un poco de leña, Rin tenía con Kayo-chii una semana de casada, y nos acabábamos de mudar con Umi-chan, quien no tiene nada que ver en la historia-nya, al igual que esto no tiene que ver con la otra historia-nya, ¿O tal vez no?

Bien, ¿dónde estaba? Oh, sí, cortando leña, Kayo-chii pidió que nos mudáramos, al parecer no le gustaba que la escucharan sus padres a media noche, o tal vez era porque no le daban suficiente arroz, no recuerdo bien… pero yo estaba cortando leña, en el bosque, realmente amo el ramen que prepara Kayo-chii y quería que me preparara un poco de ello, pero necesitábamos más leña ya que la tarde anterior estábamos muuuy ocupadas, que también es otra historia-nya.

En el momento en que corté un trozo de bambú, recordaba la última plática que tuvimos con Kayo-chii sobre 'ese tema', el que casi no sabemos tocar, debido a que es muy triste-nya. Ella quería tener una familia, pero como ya saben, no podemos por múltiples factores, por una sola razón que todos ya saben, hasta los dioses mismos saben. Solté un suspiro y continué partiendo aquel grueso bambú, cuando escuché un chillido, algo similar al de un bebé.

"¿Nya?" Fue lo único que dije luego de que cesara el chillido, parpadeando varias veces e inspeccionando mis alrededores, había chequeado estar sola, en efecto, solo estaba la hacha y Rin, pero el sonido fue ésta vez más fuerte, por lo que me asusté, pensando que había un fantasma. Temblando, me acerqué hacia donde provenía el chillido con mucho miedo-nya, y al asomar mi cabeza por el bambú rajado…

"¡Kayo-chii! ¡Kayo-chii!" Grité olvidando la leña y el hacha de Rin, cargando 'algo especial' sobre mis brazos, algo realmente lindo.

"¿Rin-chan?"

"¡Mira-nya!" Fue lo único que Rin dijo, descubriendo solo un poco la manta de aquel 'algo especial' y mostrándolo a la esposa de Rin-nya.

"¿Eh…? ¿¡EEEEEH!?"

"¡Tenemos problemas!" Gritó Kayo-chii a Umi-chan, que se encontraba con Maki-chan escribiendo algo sobre pergaminos, sobresaltando las dos al grito de mi esposa-nya.

"¿Eeeh? No entiendo a qué viene tanta gritadera" Agregó Maki-chan, frunciendo el ceño y calmando sus nervios.

"Maki, te recuerdo que ésta no es tu casa…" Recuerdo fue lo que dijo Umi-chan a Maki-chan, con una gota de sudor frío.

"¡Tenemos problemas!" Repitió Kayo-chii, azotando la mesa y esparciendo los pergaminos por toda la habitación, al momento en que Rin-nya se acercó a ellas para mostrar a mi bella hija.

"¿Eh?" dijeron al unisonido-nya, lo único que hice fue sonreír, no me parecía nada extraña la situación-nya, Kayo-chii me dice que soy especial.

Luego de una larga conversación escuchando los "Rin, Hanayo, ésta es una gran responsabilidad" de Umi y los "No entiendo nada, la magia no existe" de Maki muy repetitivas las dos, con Kayo-chii decidimos criar a la niña cabello castaño claro y mejillas como las de Kayo-chii, y ojos esmeralda como los de Rin, convenciéndonos que fue un regalo de la Diosa de la Luna. Un milagro de ella.


N/A:

¡Taihen desu!

Extra inspirada en la princesa Kaguya, por si un caso les interesa la historia original y más al preguntón de por ahí que leí, de verdad que la magia existe cuando crees en ella(no literal), gracias por preguntar y responderte¿?. Rin habla a veces en tercera persona, por lo que si se confunden, aquí está aclarado, la narrativa la hice lo mejor que pude intentando pensar como ella. Lo del hijo ha sido aclarado(¿?mentira¿?)

Disclaimer: Ninguno de los personajes de Love Live! me pertenece.

¡Gracias por reviews! Espero traerles más larga la historia ésta semana. ;)