Capítulo Tres:

Festivales Y Prendas

Part. 1

...

"¿Llamaba por mí, Tojo-sama?" Dijo en un tono fuerte la rubia general al llegar a la habitación, donde se encontraba la sacerdotisa Nozomi con algunas sirvientas, midiendo algunas prendas para algunas próximas ceremonias que se realizarán en tan solo unas semanas. El rango de las sacerdotisas, sacerdotes y monjes estaba en la misma altura que un emperador y una princesa, ya que ellos poseían el «Poder espiritual» pasado por generaciones, los sacerdotes más ancianos eran llamados «Los sabios», eran los que recibían los mensajes de los dioses, las ofrendas llegaban al tercer y último pueblo, donde se realizaban las ceremonias más importantes del reino entero.

Por otra parte, la sacerdotisa Nozomi era la próxima en ser una de las tres regidoras de aquellos pueblos, siendo entrenada por la emperadora del reino y debido a eso es que vivía en el castillo. La emperadora regía todo el reino; los tres pueblos y sus castillos, pero vivía en el principal. En una consagrada reunión, un sabio dio el mensaje de los dioses, cambiando todo el estatus del reino y eligiendo a tres personas para dirigir cada pueblo.

"Ah, Eli-chi" dijo con una radiante sonrisa, indicándoles a las sirvientas que se detuvieran y que continuaran más tarde para recibir a la general como era debido. Una de las sirvientas se dirigió hasta la cocina, para servirles té mientras que las otras iban poco a poco abandonando la habitación al terminar de arreglar. A Eli no le importó el peculiar llamado ajeno, pues no era la primera vez que lo escuchaba, aunque al inicio le parecía molesto pero tenía que acostumbrarse, ella era parte del reino después de todo, aunque no le agradase demasiado, pues le parecía muy relajada.

"Minami-san me ha pedido que comience con los preparativos de los festivales, que me servirían como inicios de aprendizaje, por lo que quiero pedir tu ayuda para organizarme, Eli-chi" suplicó Nozomi con una sonrisa maliciosa, acercándose a una mesa en el centro de aquella habitación y tomando asiento sobre un cojín, en forma Seiza. Eli se limitó a imitar sus acciones y escucharla con mayor atención, meditando cada petición.

"¿Eso afectará mis horas de general?"

"Ah, no, claro que no, Eli-chi, tomaré tus horas libres para eso, ¿estaría bien así, no?" Nozomi le obsequió una sonrisa, observando el rostro vacilante de la rubia mientras servía té sobre los dos contenedores de la mesa.

"Tampoco es como si fuese a acosar a la encantadora general del imperio…" bromeó Nozomi, haciendo que Eli se sorprendiera con un sonrojo disimulado pero al mismo tiempo forzara a mantener su propia actitud estable, sin demostrarle demasiado lo sorprendida que estaba a la sacerdotisa.

"Siempre puedes negarte" agregó en un tono apagado la sacerdotisa, ésta vez forzando una sonrisa para luego tomar de su té a la expectativa de una respuesta negativa.

'Aquí vamos con esa sonrisa de nuevo…' pensó la general, frunciendo el ceño al ver aquella expresión por el cual le fastidiaba la joven, apretando sus manos contra las piernas para disminuir la ira que le causaba.

"Lo haré, cómo puedo negarme a un mandato de alguien del imperio" espetó Eli, tomando el contenedor para sorber un poco de té mientras intentaba relajarse. Inmediatamente la sonrisa de Nozomi fue marcada de nuevo, ésta vez sincera y muy entusiasta.


N/A:

Seiza; manera tradicionar de 'Sentarse correctamente', sentándose sobre sus pies, de rodillas completamente flexionadas hacia el frente. Ésta palabra no la usaré demasiado, pese a esto quería explicar porque así se sentarán.


Había pasado tal vez media hora, el sendero desde el castillo a la capital quedaba un poco largo, sin embargo, el camino estaba siempre rodeado de guardias que cuidaban la entrada del castillo y más guardias cerca de la capital, el sendero al castillo era el único que se podía tomar, según conocía Umi, los alrededores no tenían caminos. Al entrar al pueblo en aquel corcel, saludó a algunos campesinos conocidos, yendo rápidamente hasta su hogar.

.

"Rin-chan, no… Alguien puede llegar…" Se escuchaban los susurros a través de aquellas paredes. Umi había entrado a su casa, sin embargo, no constaba en presenciar aquella parejita y sus rutinas amorosas excesivas, por lo que se sonrojó violentamente e intentó ignorar todo los ligeros gemidos.

'Sin vergüenzas… eso es realmente vergonzoso' fueron los pensamientos que acompañaron a la soldado, con un color rojo hasta las orejas y una clase de ira, acompañada de desesperación por abandonar finalmente la casa luego de tomar algunas cosas necesarias para su próximo destino. Si esa hubiese sido la primera vez que encontraba tal escena, se hubiese cubierto los oídos y hubiese salido corriendo inmediatamente sin lo que necesitaba.

Umi pensaba dejar una mensaje sobre la mesa pero finalmente no lo hizo, debido a que sería demasiado incómodo evitar las preguntas de Hanayo y Rin sobre lo que acababa de presenciar, y no era tan buena tratando esos temas por lo que mejor continuó su camino. Se limitó a soltar un suspiro mientras acomodaba una manta sobre el corcel, en la que envolvió otras cosas para el pequeño viaje que tendría.

Luego de montar su corcel, se dispuso a trazar su camino, regresando al camino principal del castillo pero ésta vez rodeándolo y tratando de no ser vista por los soldados en medio del camino.

'Ya he olvidado cuántas veces he pasado por estos senderos…' se repitió mentalmente Umi mientras llegaba hasta su destino, un río detrás del castillo, pasando el extenso bosque Tanabata, el cual se tardaba más si se intentaba llegar a pie, tal vez una hora, pero se podía llegar, el asunto era el peligro que se corría en aquel bosque deshabitado, o por lo menos eso decían los aldeanos para que nadie llegase, pues Umi sabía que era un cuento inventado por Nozomi hacia unos soldados; estos no tardaron demasiado en correr el chisme por la capital, llegando hasta los tres pueblos en menos de una semana.

Su corcel se detuvo cerca de la orilla del río, quedando a unos cuantos pasos de un caballo ordinario que estaba comiendo del pasto cercano. Umi bajó de su corcel, atando en el mismo lugar que el caballo contrario la correa de su animal.

"Buen chico, quédate aquí" Dijo Umi, acariciando la cabeza del oscuro animal. No tardó mucho hasta llegar a la cascada, solo subir un par de metros. Al llegar, se fijó en el montón de telas regadas por la orilla del río, a lo que sonrió, sabiendo a quién le pertenecían, no tardando en buscar con la vista a la persona.

'¿Eh? ¿Dónde estará? ¿La habré asustado?'

En la cascada, justo donde la línea del agua era cortada por el río y lo volvía a hacer, se podía divisar una persona con la frente en alto, dejando correr el agua por su cuerpo mientras pasaba sus manos por la cabellera. El soldado lo único que hizo fue acercarse, dejando que el agua llegara hasta sus rodillas mientras apreciaba la belleza delante.

"¿Kotori?" Preguntó finalmente en voz alta, tratando de ser escuchada. La figura de la cascada dio media vuelta, cubriendo con sus brazos sus senos descubiertos, mientras identificaba a la persona. Una sonrisa se mostró en el rostro de la princesa, siendo cubierta por un ligero sonrojo al ser descubierta en tales fachadas.

"Umi-chan…" repitió ésta vez avergonzada, cubriendo más sus senos y encogiéndose de hombros, al momento en que bajaba la vista mientras que Umi cortaba más la distancia a cada paso que daba, la cascada tenía un lado profundo, pero también un lado donde no era hondo, andando a pie sin problemas. Umi tardó en entender, hasta que bajó la vista, percatándose de la desnudez ajena y mostrando un violento sonrojo al momento en que ladeaba rápidamente su cabeza, perdiéndola de vista y retirando su Haori para ofrecerlo a la ajena.

"L-lo siento, no sabía que estabas…" dijo la avergonzada soldado, cubriendo su rostro con las manos y esperando a que la princesa terminara de colocarse aquella prenda.

"No, la culpa es mía, perdí la noción del tiempo" agregó con una sonrisa tímida, terminando de cubrir su cuerpo y saliendo del agua junto a la cabello azulado. "No podía concentrarme, por lo que decidí refrescarme un poco"

"Kotori, eso es muy irresponsable de tu parte… además, es… es vergonzoso andar así en un lugar abierto"

"Si estoy en problemas, yo sé que Umi-chan vendrá por mí, ¿No es así?" Sin percatarse la cabello azulado, la princesa la había tomado de su mano, deteniéndola y haciendo ver esos ojos angelicales de la cabellos claros. "¿Vendrás por mí siempre, no?" repitió con una voz más aguda y un ligero color en sus mejillas, como si estuviera suplicando por una positiva respuesta. Lo único que pudo hacer Umi fue tragar pesado, intentando palabrear algo pero sin respuesta, se limitó a asentir con la cabeza, la princesa estaba haciendo que se avergonzara además de estremecerse aún sin saber la razón, solo tenía deseos de abrazar la delgada figura delante de ella.

"Ah, Umi-chan, estás sangrando…" Kotori posó su vista en el hombro ajeno, acercándose más y acariciando el hombro de la mayor por sobre las telas. Umi podía ver apenas la piel pálida que sobre salía de la única prenda que portaba en el torso ajeno, mientras aumentaba el color de su rostro y orejas, haciendo que una gota de sangre se asomara por su nariz.

"¡Umi-chan!"


N/A: Realmente no esperaba tardar tanto. De vuelta, intentaré traer otro cap. ésta semana para compensar la falta de las anteriores.

He estado pensando mucho y haré la historia larga, realmente no planeaba eso pero quiero extenderme. Igual serán más largos los capítulos. Gracias por leer.

El extra no tiene nada qué ver con la historia, no se emocionen (¿?)