De regreso

Era la noche del domingo cuando llegó al castillo, oyendo a lo lejos la voz de su agente, la primera parte del camino intentaba disuadirla de su idea, pero luego de un reparador sueño había tenido otra idea, aprovechar las situación para mostrarla como una heroína y había planeado una agenda que Hermione había aceptado sin prestar la debida atención, sólo por el deseo de terminar esa conversación.

Pese a todo ello ahora ella se encontraba nuevamente en Hogwarts y sí, se sentía feliz. Mucho más feliz de lo que había estado en todo el año pasado. El castillo estaba prácticamente desierto porque la mayoría de estudiantes se encontraba en la biblioteca estudiando para los exámenes. Ellas era consciente de que su decisión de volver al castillo no era más que un intento desesperado de escapar de su nueva realidad, esa que la agobiaba y angustiaba. Y también sabía que resultada un poco ridículo volver cuando todos estaban a punto de irse, pero McGonagall había sido comprensiva con ella y le había ofrecido un lugar en un programa especial para las personas que habían vivido la guerra y deseaban retomar sus estudios. Realmente existían dos vías para concluir las formación mágica elemental: la primera, y por la que optaron Harry y Ron, era pedir un permiso especial al Ministerio para ser exonerados del ultimo año a cambio de enlistarse en alguna institución mágica donde trabajaran o estudiaran, en el caso de sus amigos el Departamento de Autores fue la mejor opción. Ella, sin embargo, amante del conocimiento y de la escuela, no había podido renunciar tan fácilmente a su esperanza de volver a tener una vida normal y por ello había optado por la segunda vía y había pedido asimilarse al curso de verano que ofrecía Hogwarts, así como las demás escuelas mágicas, para personas "en su misma situación", si la aprobaba podría integrarse a la clase de séptimo año de forma regular y concluir con su formación de forma tradicional.

Así que pasaría los últimos días del año asistiendo de alumna libre a las clases para poder retomase hábitos de estudio e incorporarse a la escuela. Sus amigos habían prometido visitarla y ella sabía que no mentían pero que existían pocas probabilidades de que cumplieran su palabra, en la escuela de aurores habían tomado muy en serio el pedido de Harry de ser tratado como un aspirante más, a pesar de las protestas de Ron, y tenían que cumplir con todas las obligaciones que ello traía como consecuencia.

Hubieras querido volver a la habitación, su habitación, donde había pasado sus anteriores años en Hogwarts, sin embargo, estaba siendo ocupada por otras estudiantes, un pequeño dolor en el pecho la molestó al recordar eso cuando se despertó el domingo muy temprano en otra habitación, que se encontraba en otra ala del castillo que había sido diseñada especialmente para las personas del programa de verano. Afortunadamente no compartía habitación y, por lo que había visto el día anterior, no había mucha gente en la torre.

Se levantó, bañó y dirigió al gran comedor, quiso sentarse en la mesa de Gryffindor, pero recordó que luego de la guerra le habían comentado que finalmente se había eliminado ese sistema, sin embargo ella pudo notar que en general tres casas se inter relacionaban entre ellas y Slytherin quedaba relegada. Suspiro y se dirigió al lugar donde estaban Luna y Ginny, quienes sí habían vuelto a la escuela a sus respectivos años al acabar la guerra. Este verano prometía ser bastante largo, pero ella estaba entusiasmada de poder volver s su vida normal, en la que no podía faltar el tradicional discurso de bienvenida, ya no de Albus Dumbledore, sino de la nueva directora.


¡He vuelto! Y traigo un nuevo capítulo, realmente es largo y descriptivo pero necesario para entender el giro en la historia. En el siguiente entenderemos un poco más de la nueva vida de Hermione y de las demás personas en la historia.

¡Gracias por leer!