¡Hola! ¿Cómo están? Espero que bien
Como algunos pudieron notar, estuve ausente algunas semanas. Tuve que retirarme un tiempo para hacer… una misión especial. En fin, vengo con más ganas de escribir y estoy feliz de estar con ustedes
Ya sé que no tengo perdón de Dios por saltarme como 3 semanas, tenía la intención de poner esto el 25 de Diciembre, pero me regalaron libros de Laura Gallega (la amo) y dos juegos: Smash y Saint Seiya, alma de soldados (es de las mejores cosas que he jugado en toda mi vida)… Entiéndanme.
Sin más preámbulos, aquí el siguiente capítulo.
¡Disfruten!
"Los momentos no llegan nunca tarde ni pronto, llegan a su hora, no a la nuestra. No tenemos que agradecerles las coincidencias, cuando ocurran, entre lo ellos proponían y lo que nosotros necesitábamos"
¿Qué hicimos mal? –
¡No me preguntes algo que no sé! –
– Oye, Aioria – le hablo Camus – ¿Qué tiene tu hermano?
– No lo sé – el futuro santo de Leo se encogió de hombros –Ya tiene un rato así y no me quiere decir nada.
Efectivamente, Aioros de Sagitario permanecía terriblemente pensativo y mirando hacia la nada. No decía ninguna cosa que no fueran indicaciones hacia los niños. Apenas logro llevarlos al coliseo a entrenar y a partir de ahí ya no quiso dar señales de vida. A todos los pequeños les llamo la atención ver a un caballero dorado en ese estado.
– Parece que vio un fantasma – comento Aldebarán, riendo un poco ante su comentario.
– Que raro, es la primera vez que Aioros esta tan inquieto – informo el pequeño Shaka, sin dejar su usual posición de loto.
– ¿Cómo sabes eso? Tú nunca abres los ojos – le señalo Milo.
–Todos percibimos las cosas de manera diferente, nunca igual. Recuerda lo que hemos aprendido: "solo con el corazón se puede ver bien, lo que esencial es invisible para los ojos" – recito Shaka aquella frase que había aprendido hace poco de uno de los libros que Aioros les pidió leer, y en lo personal, uno de sus favoritos.
–… No recuerdo eso ¿Cuándo lo vimos?
– Ayer – contestaron los pequeños santos al mismo tiempo.
– ¿En serio?
Alguno hizo algo, estoy seguro. No sería la primera vez que el Patriarca nos llama por alguna locura de los niños –
Es cierto ¿Recuerdas los primeros días que los cuidamos? En una ocasión la mitad de ellos durmieron en el techo de Sagitario y en la mañana estábamos buscándolos como estúpidos. El Patriarca se entero y de ahí un largo discurso… de tan solo recordarlo, me duele la cabeza –
"Son unos descuidados, ¿Qué les pasa?, así yo no cuide de ustedes" – recordó Aioros – Y todavía pensante: "Pues cuídelos usted". Esa respuesta tuya casi nos manda a los calabozos –
Y que lo digas, pero al menos ya sabemos que debemos cuidar nuestros pensamientos cuando el Patriarca este cerca –
Lo que es extraño, es que también mandara a hablar a los niños –
Considero que lo mejor que podemos hacer ahora es esperar, Aioros. Hay dos opciones: o hicieron algo grande, y no precisamente bueno, o en realidad hay algo más que Shion no nos quiere contar –
Es cierto. Ahora tratemos de averiguar si estos pequeños hicieron alguna de sus travesuras –
Entendido. Cambio y fuera –
– Niños – les hablo a los pequeños – vengan aquí un momento.
Los infantes se miraron entre ellos. El tono de voz que Aioros uso no auguraba nada bueno.
– Ya valió.
– Ya no conocí el amor.
– Bueno, ya no haremos tarea.
– ¿Quieren callarse de una buena vez? Ni siquiera sabemos lo que nos va a decir – les dijo Camus a Aioria, Aldebarán y Milo
Para su buena suerte, Aioros no alcanzo a escucharlos y se dirigieron rápidamente hacia donde estaba su maestro. Les pidió a todos que se sentaron y el silencio que hubo por unos segundos los hizo sentir castigados.
– Bien, lo preguntare directamente ¿Quién hizo qué?
– Fue Aldebarán – acuso Milo – Él intento cocinar, pero como no le salió la receta, la arrojo lejos de la cocina.
– Milo rompió la vieja tetara que era del Patriarca – se defendió el futuro santo de Tauro
– ¡Aioria empezó la pelea de ropa! –
– ¡Oye! ¡Yo no te he acusado de nada! –
– ¡Si yo caigo, alguien se viene conmigo!
– ¡Cálmense! – ni siquiera había ido con el Patriarca y ya sentía que le empezaba a doler la cabeza – El Patriarca nos ha llamado esta tarde a todos, y no sería la primera vez que nos convoca porque alguno hizo de las suyas. Así que si alguno hizo algo, necesito que me lo hagan saber para ver qué podemos hacer al respecto…
Los niños permanecieron pensativos un rato, como si de verdad intentaban viajar en el tiempo y recordar si hicieron alguna travesura muy pesada.
Camus fue el primero en hablar
– Lo siento, Aioros. No han hecho nada más de lo que ya te han dicho. Te lo puedo asegurar.
Shaka asintió, compartiendo su opinión
Bien, Saga. Los míos no han hecho nada grave, espero noticias de los tuyos –
…
– ¡Death Mask, Shura, Afrodita! ¡Vengan aquí ahora mismo! – los llamo Saga.
Merda, siamo fottuti – murmuro Death Mask en lengua italiana
Ya no conocí el amor –
Al fin que ya no quería vivir –
– ¿Quieren venir aquí y dejarse de drama, trió de exagerados?
¿Te escuchaste? JAJAJAJA –
¡Cállate Kanon! –
Saga espero pacientemente a que se reunieran sus tres discípulos.
– El Patriarca nos ha llamado esta tarde a todos. Así que si alguno hizo algo, que hable ahora para ver que podemos hacer.
– Fue Death Mask
– Si, fue su idea
– ¡¿De que carajos están hablando?! ¡No he hecho nada!
– ¡Un momento! – Saga contó mentalmente hasta 10 – ¿Qué, se supone, que hizo Death Mask?
– Eh... no lo sé. ¿Qué no hace?
– Buen punto, Afrodita. A ver – Saga se froto las sienes, preparando mentalmente lo que iba a decir – ¿Hiciste algo considerablemente malo como para que el Patriarca solicitara nuestra presencia?
En la actualidad, es extraño que un niño diga la verdad a pesar de sus consecuencias. Eso es que le tiene verdadera confianza tanto a su tutor como a sí mismo de que hizo mal y en verdad esta dispuesto a cambiar. Death Mask soltó un suspiro.
– ¿Ver a las amazonas cuenta?
Saga permaneció pensativo un momento
– Depende, ¿que es "ver" para ti?
Aioros, creo que ya sé lo que esta pasando –
¿Es de las buenas, verdad? –
Lo más probable... –
Me cuentas en el camino, ya nos tenemos que ir –
Saga suspiro y le pidió a sus tres estudiantes que fueran ascendiendo a las casas superiores. En el camino, se encontró con Aioros. Ambos permanecían en silencio sin saber exactamente que decir o hacer, compartiendo el mismo pensamiento: si los futuros santos de oro no habían hecho nada grave, entonces los causantes de la junta eran ellos. Se resignaron a tener que pasar lo que debía de pasar y simplemente continuar con sus vidas.
Saludaron a los soldados y se detuvieron un momento en la puerta del gran templo. Aioros y Saga se miraron entre si.
Olvide decirle a Aioria que lo quería –
Yo creo que no deje testamento...–
entraron a la Sala del Patriarca. En aquella habitación en particular, el ambiente era diferente. No era por las grandes columnas, el suelo de mármol o la enorme alfombra roja, era por la presencia que se hallaba ahí: un cosmo grande y cálido; lleno de bondad. Aioros y Saga se inclinaron ante él, y sus pupilos hicieron lo mismo (claro que tuvieron que poner ejemplos a los caballeros de oro para hacer lo mismo). El Patriarca alzo la voz:
–Pueden levantarse.
Los caballeros y aprendices obedecieron y se pusieron de pie.
–Imagino que se estarán preguntando por que están aquí ¿cierto?
Aioros y Saga se miraron de reojo, intentando no hablar, ni pensar, en una respuesta. Los dos se limitaron a negar suavemente con la cabeza.
–No es nada malo, caballeros, despreocúpense.
– Juro que vi el alma de Saga regresar a su cuerpo –murmuro Death Mask.
– Es todo lo contrario –ambos caballeros volvieron a verse de reojo – He decidido que sus pupilos hagan la prueba para adquirir sus respectivas armaduras doradas.
Aioros y Saga abrieron los ojos en señal de sorpresa. Los pequeños se miraron entre ellos con una enorme sonrisa y con una gran felicidad se abrazaron entre ellos. Los dos caballeros dorados seguían en estado de shock. Cuando los dos obtuvieron sus armaduras, pasaron por pruebas muy duras y difíciles, las cuales aun en día recordaban perfectamente. No quisieron ver a los niños para no arriesgarse a preocuparlos con sus dudas, solamente miraron hacia el frente, sin ver a algún lugar especifico. Esos niños fueron entrenados desde una edad muy temprana para esa oportunidad, y se la ganaron, pero...
¿En verdad lo lograrían?
Respondiendo reviews anónimos:
sukoru-chan
Haces que me sonroje :$ Sii, de hecho desde que comencé a escribir en Saint Seiya he estado actualizando en esos días son faltar, se me acomodan muy bien, por lo que considero que es mejor que lo sepan :3 Que bueno que te guste mi estilo de escribir! Es uno muy... peculiar en lo personal :P
*Una enorme disculpa si no le he contestado a alguien, estos días volveré a revisar los reviews del capitulo pasado con más cuidado. Lo hago porque me gusta darle importancia a mis lectores, porque lo son :)
Cualquier critica constructiva u otro comentario es bien recibido para poder mejorar :)
¡Muchas gracias por leer!
Espero que tengan una bonita mañana/tarde/noche
