Y así los dos nakamas se enfrentaron a los que serían sus últimos momentos.

Usopp tenía miedo, pero no importaba, porque Sanji estaba a su lado.

Sanji estaba muriendo, pero no importaba, porque Usopp estaba junto a él.

Y estuvo a su lado cuando finalmente, su cadera se rompió.

Estuvo a su lado cuando, centímetro a centímetro, el techo empezó a bajar.

Estuvo a su lado cuando las rocas de las paredes empezaron a pulverizarse bajo la presión.

Estuvo a su lado empujando con sus manos, con la cara roja y las venas hinchadas, mientras Sanji le miraba con amabilidad y una sonrisa al darse cuenta de que su carga no se había aligerado ni un solo gramo.

Estuvo a su lado cuando la arena y la tierra comenzaron a salpicarles furiosamente y ya no podían hablar, gritar o siquiera abrir los ojos.

Estuvo a su lado cuando los soportes que había intentado construir para apoyarle se vinieron abajo.

Estuvo a su lado cuando su pie comenzó a hundirse en la piedra.

Estuvo a su lado cuando el espacio era ya tan escaso que a ambos les costaba respirar.

Estuvo a su lado cuando la sangre, el dolor y la falta de oxígeno le nublaron la vista.

Estuvo a su lado cuando por fin, el techo sucumbió sobre ellos.

Estuvo a su lado cuando el silencio mortal les envolvió.

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Estuvo a su lado cuando sus pulmones tomaron la primera bocanada de aire, y también en la segunda.

Estuvo a su lado cuando unas fuertes manos levantaron la montaña como si fuera lo más normal del mundo.

Estuvo a su lado cuando su capitán consiguió introducirse en la estrecha apertura lograda por el espadachín y llegar hasta ellos.

Estuvo a su lado cuando Luffy intentó incorporarse empujando con sus hombros el techo derrumbado.

Estuvo a su lado cuando unas suaves manos salidas de la nada les sujetaron y les arrastraron fuera de aquel agujero.

Estuvo a su lado cuando por fin llegaron a los brazos de su médico que, en cuanto los vio, corrió en círculos llamando por un doctor.

Estuvo a su lado cuando recibieron un puño en la cabeza por asustarla.

Estuvo a su lado cuando un cyborg los levantó para llevarles a casa

Estuvo a su lado cuando un esqueleto tocó una canción para celebrar que seguían vivos.

Estuvo a su lado cuando, en efecto, descubrieron que estaban vivos.

- Gracias, amigo.

Por quedarte hasta el final.

Usopp gimió ante los cuidados del médico.

- ¿Somos nakamas no?


Bueno allá va otro fic más, espero que os haya gustado. A mí personalmente todo lo que tenga que ver con Nakamaship me encanta, además pensé en hacer esto porque hay pocas historias nakamaship entre Sanji y Usopp. Siento haberos hecho sufrir jajaj si os ha gustado o tenéis alguna crítica o consejo para el futuro no os olvidéis de comentar :)