FT y sus personajes son propiedad de Hiro Mashima.
[N/A]:
Holii, como siempre no pude traer lo del día 2 en lo que era la semana Lyredy because esa semana salí a traer la despensa con mi hermana mashor a laredo tx :v -sí, soy la hermana pequeña (?)- y bueno, pues como siempre vengo tarde a estás cosas, más al rato traeré el día 3, es todo lo que diré y así :v
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Día 2: Light/Dark
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Habían pasado unos pocos meses desde aquel día en que se podría decir, fue rescatada.
Algunas personas del gobierno habían ido a casa de Silver, para pedir custodia de la menor, pero Ur y Silver se negaban rotundamente, con su trabajo de investigadores profesionales podían tener derecho a que la menor permaneciera con ellos, además de que Meredy, poco a poco se había ido acoplando a ellos, y lo más importante, poco a poco también iba tomando confianza con los únicos tres hombres que convivía. Eso era un gran paso para poder confiar en ellos, eso a comparación de al inicio, que ni siquiera miraba a las caras a Silver, Gray o Lyon, que sí bien sabía que ambos jóvenes varones eran un tanto fríos, esté ultimo intentaba al menos poner de su parte para que ella hablase o al menos lo mirara.
Un mes más había pasado cuando Ur y Silver habían decidido que ya era hora de que Meredy volviera a retomar clases, se aseguraron de que ella estuviese completamente segura de sí misma y para ello optaron por inscribirla en el mismo instituto que Ultear, el cual constaba con secundaria y preparatoria.
Al día siguiente Meredy se levantó con mucha flojera, pero tenía que asistir a clases de nuevo y era su primer día después de aquel día. Hizo su aseo personal diario y salió de la regadera, sintió aquella alfombra secar sus pies, escurrió su cabello y paso la toalla su cuerpo. Al terminar de ponerse su ropa interior se contempló su rostro en el espejo. Sus facciones seguían siendo las mismas que de ese día, pero se habían ablandado un poco, su cabello había crecido hasta sus hombros y el color de su piel volvió a recobrar vida, solo sus ojos esmeraldas seguían opacos. Suspiro y se colocó aquella bata de baño amarrando bien el nudo que iba en su abdomen y salió. Retrocedió un poco chocando nuevamente con la puerta detrás de sí al encontrarse casi cara a cara con Lyon. No es que lo odiara, pues era él quien había —y seguía— poniendo de su parte para que ella poco a poco superara esa riña oscura que tenía con los hombres, pero aun así no podía evitar sentir escalofríos cada que estaba cerca de uno terminaba abrazándose a si misma.
—Buenos…— su voz apenas era audible—. Buenos días…
Fue lo único que había alcanzado a decir, pues termino corriendo de aquel lugar hasta que termino encerrándose en su habitación. Respirando con pesadez se recargo en la puerta y una de sus manos estaba en su pecho. Le había dicho, después de meses queriendo intentar había surgido algo, era solo un "buenos días", pero para Meredy era un gran paso, aunque pareciera que él no le había puesto la más mínima atención en eso.
—Por algo se empieza. — se dijo a sí misma mientras terminaba de ponerse su nuevo uniforme.
Por otro lado Lyon aún se encontraba demasiado somnoliento afuera del baño. Solo cuando vio una ráfaga de viento rosada —si, rosada— había optado por abrir bien sus rasgados ojos, por instinto se movió hacia un lado y se golpeó contra la pared para terminar deslizándose hasta el suelo. Busco al —o la— causante de su golpe y caída para reclamarle, pero no vio ya a nadie, y solo escucho como al final del pasillo una puerta era cerrada con algo de brutalidad. Su cerebro hizo el tan famoso "click" y una sonrisa ladina dibujo en sus labios.
—Eso ya es un avance.
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El día había transcurrido un poco rápido, ya era mediodía y Meredy seguía en clases —o eso parecía— ya que las siguientes horas se podría decir que para ella eran libres, porque ambas eran educación física y el profesor no les ponía hacer absolutamente nada que no fuese solo andar en las canchas y jugar algún deporte o solo pasar el rato, de esas dos clases de educación física, la última era ir con el psicólogo escolar.
Suspiró pesadamente mientras estaba sentada en una de las gradas, tenía una pierna al aire libre y la otra estaba apoyada sobre la misma grada, juntando su barbilla con su rodilla y mirando al vacío —o así llamaba ver a sus nuevos compañeros hacer deporte— No es que le desagradaran, pero no era buena entablando platica y además tenía el presentimiento de que a sus compañeros no les agradaba del todo. Del otro lado del portón escucho un par de risas, y no dudó en voltear ya que conocía una de ellas y pudo divisar a Gray siendo acorralado en valla por una chica de corto cabello rojo adornado con una diadema que pareciera tener un moño encima. Meredy hizo una mueca, no porque le disgustase —en realidad sí— pero no en el sentido de que ella se sintiera atraída o sintiera celos por Gray, si no porque en lo poco que llevaba estudiando y las veces que Gray llevaba a esa tipa a la casa, sabía que no era del todo buena, empezando porque todos en la casa —en especial Ultear— sabían que la tal Mary era una mosca muerta doble cara oportunista, y Meredy sin conocerla acertaría a que solo estaba utilizando a Gray, y no lo decía por haberla atrapado en la movida coqueteando con Lyon —él cual jamás le hizo caso a Mary— o cualquier mínimo gesto de insinuación, según el albino él tenía mejores gustos. La campana sonó dando por finalizada la penúltima hora, Meredy supo que era hora de ir con el psicólogo del instituto, se levanto de su lugar y sacudió un poco su pants y bajo de aquellas gradas.
Y lo último que hizo fue entrar a la dichosa oficina del psicólogo.
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—Entonces, ¿dices que son como luz y tu oscuridad? —Pregunto un hombre mayor de edad, cabello canoso y un parche en su ojo derecho, el cual curiosamente le daba buen porte. Estaba sentado en una silla que estaba en el clásico sillón que hay en los despachos de psicólogos, donde Meredy estaba recostada mirando al techo.
De alguna forma curiosa con el psicólogo no sentía esa presión con los hombres, tampoco sentía la necesidad de querer salir corriendo de aquel lugar, y todo eso gracias a que el psicólogo fuera de su rol de especialista se comportaba como esos abuelos cascarrabias y amargados con la vida que le prestaba poca atención, eso y que jamás la vio de forma libidinosa, aunque sí Meredy recuerda la primera vez que entro sentía mucha presión, pero poco a poco fue conociendo a fondo al psicólogo Precht o Purehito y supo que era alguien con quien podía entablar o al menos conversar sobre su vida y lo que había pasado, era como con Silver.
—Bueno, lo digo de forma metafórica, ya sabe cómo en los libros o cuentos con mucho drama, hay personajes que lo pasaron mal, tienen tantas cosas negativas que les es difícil confiar nuevamente en personas. — comentaba Meredy muy fluidamente mirando al techo—. Pero llega en una parte del libro donde entrar más personajes o toda una familia, donde conocen al primer personaje y tratan de ayudarle en todo.
—¿Crees que ante eso el primer personaje vuelve a tener alguna pizca de cómo era antes?
—Podría ser que poco a poco vaya teniendo confianza.
—¿Entonces...?
—O bien podría terminar hablando de esto con su psicólogo.
Y ante ese último comentario dicho por Meredy, Precht no pudo evitar esbozar una leve sonrisa —sin que Meredy lo viera, claro está— Definitivamente esa niña muy a pesar de lo que le había pasado, poco a poco iba abriéndose más a las personas, tal vez de una forma arisca o sarcástica, pero eso ya era un gran avance.
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Fuera en los estacionamientos que eran para alumnos que llevaban coche a la escuela, se encontraba Ultear, Lyon y Gray, aunque este último se separó de ellos diciendo que tenía que irse porque debía hacer un trabajo con su equipo. Así que aunque no quisieran solo habían quedado Ultear y Lyon, quienes estaban recargados en cada puerta del coche. Ultear revisaba cualquier cosa en su celular o enviaba alguno que otro mensaje, y por otro lado estaba Lyon, su celular vibraba constantemente con notificaciones, pero ni les prestaba tanta atención, solo estaba recargado en el coche y miraba a las personas pasar.
Y de un instante a otro lanzó las llaves del coche a Ultear, quien las atrapo sin problema alguno.
—Ve encendiendo el auto, iré al baño.
—Cómo sea, solo no te tardes.
Lyon se fue alejando poco a poco restándole importancia a lo que Ultear había dicho. ¿Qué carajos se creía esa niña? Está bien que sabía que la estaban ayudando y que ella poco a poco cedía, tampoco le molestaba el echo de que ella fuese con un psicólogo, después de todo el alguna vez también pasó por esa etapa de ir al psicólogo, en circunstancias diferentes pero sabía lo tardado que era aquello. Antes de entrar a uno de los establecimientos muy a lo lejos —para ser exactos por las escaleras de la secundaria Grimore Heart— alcanzo a ver algo rosa. Y para cuando acordó ya estaba a un costado de Meredy, rodeando con uno de sus brazos los hombros de ella, no cabe decir que también sujetaba su mochila y miraba con mala cara al trío de adolescentes que estaban ahí con ella.
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Cuando miro la hora supo que iba demasiado retrasada y que se había tardado más de lo usual, probablemente Ul, Gray y Lyon estarían molestos esperándola en el auto. Salió del despacho —no sin antes agradeces y despedirse del psicólogo— Apresuró su paso, solo había ido a los vestidores femeninos a recoger su uniforme formal de su locker, no quería retrasarse más y fue a su salón, ya no había casi nadie, pasó a su lugar y echo su uniforme a la mochila y la cerró para terminar colocándola en uno de sus hombros y salió de forma rápida del salón.
Se iba regañando mentalmente por haberse tardado más de la cuenta, aunque de todos modos sabía que Ultear, Gray y Lyon no se molestarían con ella, y si estaban molestos era su forma de mostrar que estaban preocupados. Iba tan sumergida en su mente que cuando salió de la escuela y iba por las escaleras no vio al trío de jóvenes que se acercaban a ella, hasta que los vio muy cerca de ella y no pudo evitar quedarse pasmada. Sabía que no eran malos chicos, y los tres iban en su mismo salón de clases, si hubiera puesto atención a que se dirigían a ella tal vez se habría preparado mentalmente para poder responderles —de forma arisca o sarcástica— pero lo habría echo, y no estaría sin decir nada o apretando con suma fuerza el tirante de su mochila, pero verlos muy cerca le hizo recordad lo de aquel día, comenzó a respirar de una forma un poco acelerada y con sus ojos buscaba algún lugar para salir corriendo, aunque solo habría sacado la vuelta a esos tres pero sus piernas parecían no querer moverse.
Cuando poco a poco pudo reaccionar se dio cuenta de que ya no estaba en las anteriores escaleras y ahora se encontraba caminando al lado de un albino —el cual solo iba con la vista al frente— y aún rodeándola con su brazo por los hombros, incluso pudo notar que él iba sujetando su mochila. Meredy dejó de mirarlo y agradeció mentalmente que fuera Lyon, si hubiera sido Ultear probablemente les habría dicho de lo que se iban a morir a sus tres compañeros, suspiro y agacho un poco la mirada.
—No te sientas culpable por no poder hablar de forma normal con los demás. —dijo Lyon aún con la vista al frente—. Ellos no saben tus razones, tal vez quieren acercarse para poder hablar contigo, pero como digo ellos no saben sobre ese tema, tal vez quieren solo saber un poco sobre su compañera de clases de los trata de forma arisca y sarcástica.
—Lo sé...—Lyon puso demasiada atención a lo que sea que fuera que Meredy fuese a decir, pues normalmente ella solo asentía o hacia algún movimiento—. Trato de no responder de esas formas pero, aún me es complicado...no es que no quiera socializar, aunque tal vez si...—suspiro— así los demás podrían evitarse pensar que los trato así porque simplemente se me da la gana, pero...en serio, estoy tratando poco a poco.
Lyon suspiro y grabó mentalmente todo aquello que Meredy había dicho, nunca la había escuchado hablar más de dos o tres linear —y eso era mucho— Pero en ese momento ella pudo decir algo más, y él la entendía, no era fácil.
—Se que no es nada fácil. —dijo mientras soltaba un suspiro. Meredy había alzado su cara un poco para poder verlo—. Se podría decir que también pasé por una etapa oscura. —dijo Lyon encogiéndose de hombros, Meredy recordó lo que hablo con el psicólogo—. No suelo hablar de eso, pero si te sirve de algo, Silver y Ur son mis tíos de sangre, pero también me acogieron cuando lo pasaba mal, y créeme que cuando menos te lo esperes y poco a poco te irás sintiendo mejor.
—Gracias. —fue lo único que dijo antes de que llegaran al coche y se toparán con Ultear adentro de esté mismo cambiándole a las estaciones de la radio.
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El día transcurrió rápido, y con ello ahora Meredy se encontraba dentro de su habitación. Sentada en su escritorio golpeteando su lápiz con la madera del mueble, y en su otra mano se encontraba apoyado su mentón y su mirada hacia el techo. Había terminado su tarea hace ya rato, pero se quedo en esa misma pose por un rato más pensando en lo que había sucedido en el día. No solía decirlo y mucho menos pensarlo, pero las platicas con el psicólogo le eran de mucha ayuda, de poco a poco le hacían ver que con el pasar del tiempo podía superar su miedo al ver a los hombres en grupo que se llegaran a acercar. Sabía que no era momento aún, ni que todo se daría tan rápido, pero de verdad quería ser menos arisca o sarcástica con los hombres, aunque gracias a que convivía con Silver, Lyon y Gray eso le ayudaba. Volvió a suspirar y miró su cuaderno, donde había terminado de hacer un boceto simple, con dos personas, que vestían ropa como de época medieval, no les había hecho rostro porque aún no sabía que tipo de diseño usar, el que parecía ser un chico tenía en sus manos un casco con cuernos y por la posición en que lo había hecho de rodillas pareciera que estaba arrepentido de lo que sea que hubiese echo, y la que parecía ser una figura femenina apenas se notaba que llevaba un vestido puesto que la capa que le había dibujado tapaba gran parte del cuerpo del dibujo, pero al contrario del otro boceto esté se encontraba de medio perfil y mirando hacía atrás, como si con cada paso que diese a adelante se alejara de cualquier mal que hubiese cometido.
—Luz y Oscuridad, ¿eh?
Fue lo único que dijo tras cerrar aquel cuaderno.
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Bien, se que sho no soy una escritora experta, aún así trato de mejorar -aunque no parezca- y con respecto a lo que dije en el capítulo anterior sobre la gruvia week, me disculpo si más de uno se ofendió, se que algunos están empezando a escribir y esas weas, que como dije por ahí refiriendome a quienes apenas empiezan a escribir pues les deseo la mejor suerte del mundo :3, y de paso digo otra vez ...que si ofendía a alguien pues perdón, pero aún así no me retractaré de lo que dije, es decir se que están empezando, pero cuando digo que he leído fanfics gruvia y que siento que les falta algo de emoción lo digo en general y no nomas a los escritores novatos. en fin sha me largo :v
~Chachos~
