Disclaimer: Himaruya tuvo la idea original, yo me limito a jugar con ella y moldearla un poco :D


-22 diciembre 2015, Berlín-

Austria ha amanecido a las ocho de la mañana, ni siquiera ha notado que Hungría había celebrado su fiesta de pijamas navideña, porque este año ha utilizado tapones para los oídos y no se ha percatado de la escandalera que tenían montada. El pobre Alemania no ha podido pegar ojo en toda la noche, que si risas, que si gritos, que si música y algún que otro sonido de un cristal roto que él mismo tendría que pagar, podría haber interrumpido la fiesta, pero, ¿y si una de ellas estaba desnuda?¿Y si todas estaban desnudas? Decidió no arriesgarse y es por eso que ahora el pobre no puede ni mantenerse en pie. Prusia y Veneciano fueron más listos, pues el primero se fue con España y Francia y el segundo con Romano.

Guten Morgen— saluda el austriaco envuelto en su bata que grita a los cuatro vientos: ''Soy un aristócrata forrado y estirado''.

Guten—bosteeeezo— Morgen.

Dirige la vista a su taza de café, su taza de café vacía y arruga la nariz. Tose un poco para llamar la atención de rubio, que aún lleva el pijama y el pelo sin peinar hacia atrás.

—¿Qué te ocurre?—dice secamente.

Señala a la taza vacía.

—¿El café?

—En la cafetera—responde el alemán antes de darle un sorbo al suyo.

La cafetera está al otro lado de la cocina, demasiada distancia para el austriaco, que tendrá que levantarse y derrochar energía, cuando Hungría se lo hubiera servido encantada de la vida, y no sólo un mísero café, también tostadas y algún que otro dulce. Pero la húngara está en estos instantes durmiendo a pierna suelta junto a Bélgica, Wy, Liechtenstein y Seychelles.

Frunce el ceño y le mantiene la mirada a su hermano pequeño, casi parece una peli de western y ahora es cuando suena el timbre y se rompe el ambiente. Alemania lanza una mirada a la puerta y le hace una señal a Austria para que mueva el dichoso culo y abra la maldita puerta.

—¿QUIÉN ES?—grita sin moverse del taburete.

Suiza pestañeó perplejo, ¿por qué Hungría no le abría la puerta?

—Esto... Soy Schweiz— contesta en voz alta.

—¿Es qué no piensas levantarte?—sisea el alemán frunciendo el ceño.

La sonrisa cínica del austriaco le da a entender que no se molestara en hacerlo. El rubio camina en dirección a la puerta mientras se pregunta cómo es posible que tenga hermanos tan vagos e idiotas como Prusia y el menda. Abre la puerta y allí está Suiza, apuntándole con un arma, una pistola pequeñita, pero igual de mortífera que su habitual escopeta.

—¡AAAAAGH!

El suizo se sobresaltó al ver al alemán en el suelo, chillando.

VERDAMMT, DEUTSCHLAND!¡Qué puto susto!

—¿Susto?—Chilla mientras se levanta, con la mano izquierda sobre el corazón, que amenaza con salir de su pecho en cualquier momento—. ¡Lo dice el que llama a una puta puerta a las ocho de la mañana apuntando con una puta pistola!¡¿Es que ahora los elfos de Weihnachtsmann son agentes SWAT?!

Suiza vacila un poco y se rasca la cabeza con la mano que sostiene el arma.

—Lo siento, es que como nadie contestaba... Pensaba que había pasado algo malo.

—¡¿QUIERES HACER EL FAVOR DE NO HACER ESO Y GUARDAR LA DICHOSA PISTOLA?!

Obedece y la mete en su compartimento de su cinturón.

—¿Liechtenstein?—pregunta una vez el anfitrión se ha recompuesto del sustito.

Si supieras que hace tu niñita está durmiendo desde hace una hora, que ha visto el amanecer, se ha pasado la noche chillando, riéndose, cotilleando sobre cosas de chicos y cosas que haces las chicas con los chicos, y gastando bromas telefónicas, te morirías, Suiza. Pero no lo vas a saber, eso sí, vas a tener que esperar un par de horas antes de poder llevártela.

—Durmiendo.

—¿Aún?

El reloj suizo que lleva en la muñeca marcan las ocho y veinticinco.

—Esto... Schweiz, mejor pasa y siéntate a esperar.

Suiza alza una ceja y en su mente se reproduce una serie de escenas que le ponen de los nervios: Liechtenstein bebiendo chocolate caliente belga sin posavasos, Liechtenstein fuera de la cama a las once y media de la noche, Liechtenstein saliendo a hurtadillas, Liechtenstein con un vestido por las rodillas, Liechtenstein con los labios de un color rojo, Liechtenstein bebiendo licor sin alcohol...

Alemania le pasa la mano frente al rostro y el rubio más bajito sigue sin reaccionar.

Schweiz?

—¡NI SE TE OCURRA TOCAR A MI LIECHTENSTEIN!—chilla imaginando como un tío muy borracho intenta propasarse con adorable hermanita, Alemania da un pequeño salto por el susto y el suizo se ruboriza—. Ich... Esto, entschuldigung.

Ja, no pasa nada—el alemán observa al suizo y sujeta la puerta—. Adelante, bitte.

Le hace un ademán para que entre y el helvético acepta, muy a su pesar.

Danke.

—Será mejor que te prepare un té o una tila, te noto un poco...— histérico hubiera sido la palabra idónea, pero el germano hace una pausa para pensar en una que no haga que Suiza saque la pistola—. Nervioso.

Llegan al salón y Alemania le indica con el brazo que se siente en uno de los caros y cómodos sillones individuales, el invitado lo observa y calcula mentalmente cuánto le habrán costado y si eran de Ikea.

Ja. Reconozco que estoy nervioso, es la primera vez que Liechtenstein pasa una noche sola y estoy preocupado... En las películas del niño ruidoso de England siempre suceden cosas horribles en ese tipo de fiestas.

Alemania rueda los ojos.

—Oh, no te preocupes. Ungarn es muy responsable y también están Belgien y Wyoming con ellas.

Suelta algo similar a un gruñido con la mención de Bélgica, pero el alemán decide ignorarlo.

DEUTSCHLAAAAAND, QUIERO CAFÉEEEEEEE.

El aludido bufa, fastidiado.

—No sabía que Italien hablara alemán.

—Y no lo hace—aclara—. Es Österreich, que es un vago y cree que soy su chacha. Además, Italien está en su casa con su hermano, preparando algo para Weihnachten. Y Preussen está Dios-Sabe-Dónde con Frankreich y Spanien. Así que esta noche sólo estábamos Österreich y yo con las chicas.

—No sé si eso es bueno o es malo.

—Ni siquiera yo lo sé.

Soltó un suspiro.

DEUTSCHLAAAAAAND.

—¡NO VOY A HACERTE UN MALDITO CAFÉ, ÖSTERREICH!

Suiza abre mucho los ojos ante el comportamiento de los germanos. Definitivamente la presencia del menor de los italianos y Prusia es contagiosa, incluso hasta para tíos como Alemania y Austria que parecen tener un palo metido por en culo.

Alemania que se percata del asombro del suizo no puede evitar ruborizarse y carraspea, nerviosito.

—¿Quieres un café?—le ofrece—. Es temprano, supongo que habrás madrugado muchísimo.

¿Qué si ha madrugado? Tecnicamente no ha pegado ojo pensando en qué ha hecho o no su pequeña Liechtenstein.

—Esto... Ja, bitte.

—Bien, ven conmigo.

Suiza sigue a ese armario con piernas kilométricas que responde al nombre de Alemania. Alza la vista al techo, es muy alto y tiene una lámpara de araña que además de tener un aspecto frágil parece ser asquerosamente cara. De hecho todo lo que hay en la casa del alemán tiene pinta de ser asquerosamente caro, ¿no tenían los alemanes fama de ser unos tacaños? Perdón, unos grandes ahorradores.

A lo largo del pasillo hay retratos bastante antiguos (la mayoría de Austria y Prusia) y también fotos más actuales, que están tomadas en distintitos sitios del mundo: Austria dirigiendo el concierto de Año Nuevo, con el ceño fruncido y muy concentrado, además de muy sudado; Hungría en una playa de apariencia tropical hundiendo al que parece ser Prusia; Italia dándole un beso en la mejilla a Alemania, que está rojo como un tomate debajo de ese muérdago con jerseys a juego.

El anfitrión se percata de que el helvético se ha fijado mucho en la última foto.

Preussen hizo la foto y Ungarn se empeñó en colgarla porque decía que era muy... cuqui.

Suiza se limita a asentir con la cabeza.

Por fin llegan a la cocina y allí está Austria, escribiendo algo en una servilleta. Tiene una expresión similar a la de la foto del concierto que estaba en el pasillo. Eso sí, su taza de café está vacía.

Österreich, tenemos visita, ¿y tus modales?

El invitado se aguanta una risita sarcástica por educación, detrás de esa fachada de niño pijo aristócrata estirado se esconde un crío caprichoso, maleducado y vago.

—Shhh.

Dice el austriaco como respuesta mientras alza una mano y escribe a toda velocidad, el rubio pequeño se mira con curiosidad, el armario con piernas sólo suspira con pesadez.

Guten Morgen—saluda el huesped.

Ja, ja. Espera un segundo y ahora vamos con el protocolo en el que finjo que me interesa cómo te va todo y que empatizo ante tu situación sea cual sea.

Alemania suelta una risita de nervios e histeria, ya le dirá a Hungría que le golpee con una sartén o algo por el estilo. Suiza arruga la nariz ante tal insolencia, maldito niño pijo y consentido.

—¿Se puede saber qué haces?Además del imbécil, claro.

—¿No lo ves? Estoy componiendo.

El helvético enarca una ceja.

—No sabía que escribieras las partituras del concierto de Año Nuevo en servilletas.

Austria deja de colocar notas en el pentagrama que ha trazado habilmente sobre la servilleta con motivos navideños que Hungría y Veneciano han comprado. Se sube las gafas y se ríe con esos aires pomposos y de superioridad que lo definen.

—¿Por quién me tomas?

''Por un imbécil malcriado''.

—Esto—alza la servilleta—. No es más que una pequeña obra de arte en la que cuento el porqué de mi frustración.

Alemania frunce el ceño.

—¿Compones un solo de violín pero no te levantas a servirte un dichoso café?

De nuevo el timbre, de nuevo el rubio se levanta hacia la puerta. Suiza y Austria se quedan a solas, a saber qué se encuentra el armario cuando vuelva. Cuando abre la puerta vuelve a pegarse un susto de muerte. No, esta vez no le apuntan con ningún arma, sólo hay un maldito cocodrilo en su dichosa puerta. Después de su gritito correspondiente hay una risotada ruidosa y varonil.

—¿Qué pasa, Germany?¡No me digas que Mickey te ha asustado!¡Pero si es inofensivo!

Gute Morgen a ti también, Australien, llegas pronto.

Le invita a pasar con un movimiento de cabeza, el australiano se cuelga el caimán (hay que ver que exagerado eres, Alemania) al cuello y entra en la casa del germano, elevando la mirada al techo. Suelta un silbido, con las manos metidas en los bolsillos.

—Caray, vaya techos tan altos.

—Esto, sí, Austria y sus reformas.

—¿Dónde está Wy?—como te pasas, Australia.

—Durmiendo, aún están todas durmiendo.

—¡Oh, genial!Así la despierto y que duerma cuando lleguemos a casa.

Alemania se escandaliza.

—¡Pero Australien!¡Necesita descansar, es una niña!

El australiano juega con la cola de Mickey que está fulminando con la mirada al alemán, y no le da importancia a la regañina que le están dando, está acostumbrado a las que Inglaterra le dio durante su infancia.

—Así se hace inmune al Jet Lag, Germany—explica mostrando su sonrisa de anuncio de pasta de dientes—. ¿Me dices dónde está o tengo que descubrirlo por mí mismo?

Alemania suspira y guía a Cocodrilo Dandee hasta el cuarto de Hungría. Volvamos a Suiza y Austria, que se mantienen la mirada bastante incómodos, en realidad sólo Suiza está incómodo. Antes intentó silvar una cancioncilla de su propia invención pero el austriaco le miró por encima de las gafas y le dijo: ''Vas a hacer que me sangren los oídos, hazle un favor al mundo y conserva ese aire en tus pulmones antes de soltarlo de ese modo''. Así que está trasteando con su nokia, jugando al snake, a la demo, claramente.

De pronto suena su teléfono, un número que no tiene guardado, duda si cogerlo, pero la melodía de Heidi le está sacando los colores y Austria acaba de esbozar una sonrisa de ''te voy a arruinar la vida, chico de las cabras''. Finalmente lo coge.

Ja? Soy Schweiz.

SWITZERLAAAAAAND!

El aludido abre mucho los ojos. Esa voz. Chillona y de chico. ¡El favorito de Inglaterra!¿De dónde demonios ha sacado su número? Ese chico hace sus propias armas, y se alimenta a base de comida basura, así que no sabría apreciar ni su chocolate, ni su queso. ¡A lo mejor quería hacerle daño a sus cabras!¡O estaba en Berlín y había visto a Liechtenstein durante esa noche y planeaba americanizarla! La imagen de Liechtenstein en shorts que parecen tangas, con un precioso pircing en su ombligo y con demasiado maquillaje golpea su mente.

—¡¿QUÉ QUIERES DE MI LIECHTENSTEIN?!

Who? Who is Liech...?¿Cómo has dicho que se llamaba?

No la conoce, suspira.

—¿Es una hamburguesa?

NEIN! Es mi schwester.

—Mmm no veo a ninguna schwester en el mapa—dice Estados Unidos al otro lado del teléfono observando el mapa de su nación.

—¿Qué quieres, Amerika?

Suiza se masajea las sienes, procurando no hiperventilar.

—Te llamo porque no me apareces en la lista de Whatsapp.

Was? ¿Qué es guasap?

Facepalm de Austria, que está intentando no descojonarse.

—Tampoco te encontré en Facebook.

—¿Feisbuk?—repite, perplejo.

—Ni en Twitter o Instagram.

Había oído hablar de todo eso a Liechtenstein pero, como no le interesaba no le prestó mucha atención, pero si el norteamericano conocía las mismas cosas que su pequeña Lilly, debía preocuparse y tendría que formarse. Mientras él pensaba, el chico ha seguido parloteando como un loro y a una velocidad digna de Fernando Alonso en sus mejores tiempos.

—¿Entonces qué me dices?

—¿Eh?

—A lo que acabo de proponerte.

—¿Perdón?

—¡¿En serio?!—chilla haciendo que el suizo se separe un poco el aparato de la oreja—. ¡Muchísimas gracias!See you!

—¡Amerika!¡Espera, Amerika¿WAS?!

BYE SWITZERLAAAAAAD!

Bip

Estados Unidos le ha colgado al pobre Suiza, que está realmente preocupado porque no tiene ni idea de a qué ha accedido, tal vez le ha cedido la mano de Liechtenstein a ese mocoso ruidoso y conflictivo. Traga saliva y se deja caer en el taburete de la cocina de Alemania, es bastante cómodo y no le da la sensación de que se vaya a dar de bruces contra el suelo, aunque él se siente así.

-22 de diciembre, Roma-

En uno de los centros comerciales de la capital italiana daban zumba bien temprano, así que Veneciano arrastró a su hermanito mayor hasta la clase. El menor lleva unos pantaloncitos cortos a pesar de que estamos en pleno mes de diciembre y hace un frío de mil demonios, una camiseta rosa fosforito en la que pone Zumba fitness, una cinta del pelo a juego que mantiene su pelo perfectamente peinado y unos zapatos multicolores que marean a Romano. El italiano mayor lleva un chándal más varonil y calentito, pantalones negros, sudadera azul atada a la cintura y por el esfuerzo realizado durante la clase tiene la camiseta básica blanca algo sudada. Después de la tortura musical pasaron por un Starbucks, Veneciano se pidió un frappé de chocolate con una galleta enorme de chocolate, Romano un café bien cargado para despejarse. No han ido solos, les ha acompañado media clase de zumba que le lanzan miraditas al mayor y cuando se percatan de que se ha dado cuenta de que le miran, sueltan una risita.

No, Romano, no has ligado y sé que sabes que no se ríen por eso de que: ''el chico guapo me está mirando'', se ríen porque: ''el chico guapo ha resultado ser un maldito disléxico''. Durante toda la clase, Romanito ha ido totalmente descoordinado y se ha chocado mil veces contra la mujer voluminosa que estaba a su lado y expulsaba caños de sudor. Conclusión: Romano es el hazmerreír y Veneciano es el rey de las nenas, no para de parlotear con las más jóvenes (que son las que están más buenas) y a Romano se le hincha la venita del cuello: ¡¿NO VES QUÉ ES CLARAMENTE GAY?!¡LO TIENE ESCRITO EN LA FRENTE!¡CHIGIIII!

Se sienta en una mesa alejada del club de fans de Feli, que es como lo llaman las chicas. Saca su smartphone y mira la hora: 9:15, demasiado temprano como para llamar al bastardo español , seguro que llevara una hora durmiendo. Si no fuera porque salió de fiesta con el inútil de Prusia y el imbécil de Francia se habría pasado toda la noche con él, viendo películas de Navidad o esas románticas de Sandra Bullock o Jennifer Anniston. Pero no, se ha pasado la noche viendo películas de terror con su hermano pequeño, que chillaba, lloraba y le abrazaba, incluso ha tenido que compartir cama con él. Si existe alguien más pegajoso que el español ese es Veneciano.

El móvil de Romano vibra.

Ha recibido un mensaje de Bastardo Americano:

''HELLOOOO MY FRIENDS!

CHRISTMAS IS COMING! Y EL HERO HA TENIDO UNA AWESOME IDEA.

ES TIEMPO PARA DIVERTIRSE Y PASAR EL RATO CON TODOS AQUELLOS A LOS QUE MÁS AMA.

POR ESO, GRACIAS A LA HOSPITALIDAD DE SWITZERLAND (Y A MI AWESOME IDEA) HEMOS DECIDIDO CELEBRAR LA NAVIDAD EN SU CASA :DDDDD

Aportemos luz sobre los países que ahora no la ven y sobre todo, LET'S GO PARTYYYY!

24th December 2015 at 19:30.

PD: No olvidéis traer comida típica de vuestros países (Iggy tú no, no queremos intoxicaciones ^^) y sobre todo MUCHO ALCOHOL!''

—Pero, ¿qué coño?

¿Cómo demonios habrá accedido el agarrado de Svizzera a esta mierda?

—¡Fratello!¡Mira esto!—Veneciano agita su iPhone 6 con una funda de gatitos a la vez que da saltitos emocionado, es el mismo mensaje del idiota americano.

—Joder, pues sí que van en serio.

—¿No es genial?¡Voy a llevar PASTA!Ve~!

Romano arruga la nariz.

—Sí, estupendo.

El pobre Veneciano no conoce la ironía y da saltitos de felicidad.

—¿No te parece extraño, Veneciano?

—No, Inghilterra cocina muy mal, es normal que no le permitan llevar comida, ¡casi me mata de hambre!

—¡Eso no, idiota!Con lo agarrado que es Svizzera, ¿cómo habrá accedido a esto?

Veneciano se encoge de hombros.

—No sé... ¡Ah!¡A lo mejor le ha tocado la lotería!¡Ve!

—Lo...¿Lotería?¿En Svizzera hay lotería?

—Pues no lo sé, ¡pero en Spagna sí!¡Oh!¡Si ya lo deberían estar echando por la tele!

El menor de los hermanos italianos lanza besitos al aire a las chicas y tira del brazo del mayor, que no se ha podido terminar el dichoso café.

Che merda haces?!¡Mi café!

Fratello! Le compré al hermano mayor Spagna un décimo y necesito saber si ha salido, ¡vamos a casa!Andiamo, andiamo!

CHE?!¿CÓMO QUE LE COMPRASTE UN DÉCIMO A SPAGNA?!—Chilla frenandose en seco y partiendo el agarre de su hermanito.

—Sí, el hermano mayor Spagna, el hermano mayor Francia y yo tenemos el mismo número.

—¡¿QUÉ?!—toma a Veneciano por la camiseta rosa fosforito y lo levanta del suelo unos centímetros.

—Como todos los años fratello.

-22 de Diciembre, Madrid-

España y Prusia están en casa del ibérico, tumbados en el sofá con mantas por encima y la calefacción a tope, porque en Madrid está haciendo un frío que pela, el que dijo que España era la tierra donde siempre hace sol y un calor que te mueres, MINTIÓ, o si no decidselo a los del norte, donde siempre llueve o a los andaluces que viven en zona de costa que se congelan el culo en invierno (me he emocionado).

Sobre la mesa hay papeles, de mantecados vacíos, sobre todo de pequibom, porque a Prusia le pirran, pero también hay otro tipo de papeles. La tele está encendida y reina el silencio por parte de esos dos individuos que están pendientes de la televisión.

—¡Esto es una gilipollez, tío!¡Y nosotros como siempre haciendo el gilipollas!—se queja Prusia abriendo otro pequibom.

—Shhh, ¡calla, que no oigo!

—¡Pero si siempre dicen lo mismo!¡Parecen discos rayados!

—Si no te callas, no oiremos cuando sale el Gordo.

Prusia bufa y se deja caer en el sofá.

—Con Francia me divertía más— murmura, fastidiado.

—No es mi culpa que se haya puesto enfermo. Ahora, cállate.

Sí, la macrofiesta del Bad Touch Trio resulta ser una tapadera para que el ibérico pueda ver la dichosa lotería nacional del 22 de diciembre y quitarse a Romanito de encima, pues aborrece a esas vocecillas chillonas (¿En serio, Romano?¿No te recuerdas a ti mismo de pequeño?) y dice que el simple hecho de comprarla es una tontería, pues el pobre España tiene tan mala suerte que sólo le toca el reintegro. Así que, mientras Francia y Prusia se van de fiestas, él se prepara para toda una mañana de premios, que al pobre nunca le tocan.

Dosmil seiscientooooos noventa y sieteeeee.

Miiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiil eeeeeeeeeeeeeeeeeuroooooooooooos.

Treinta y cinco mil quinientooooos veintidóooooos.

—¡A qué lo adivino!: Miiiiiiil eeeeeeuroooooos—se burla Prusia aniñando la voz.

—¡Cállate!

Miiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiil eeeeeeeeeeeeeeeeeuroooooooooooos.

—¡El asombroso yo, lo ha adivinado!¡Soy asombro...

Una zapatilla aterrizó en la cara del germano.

Ceeeeeeeeeeeeeroooooooooooo.

—¡No me jodas!

Sesenta miiiiiiiiiiiiiiiiil eeeeeeeeeeeeeeuroooooooooooos.

—¡¿QUÉ?!¡¿POR QUÉ?!¡¿ESO ES POSIBLE?!

—Acabas de verlo tú mismo, tío.

—¡Esto es grande!

—¡¿GRANDE?!¡TODOS LOS AÑOS COMPRO EL PUTO CERO Y ESTE AÑO NO LO HE COMPRADO Y ES UN PUTO QUINTO PREMIO!

Prusia traga saliva, acojonado en el sofá. España da un miedo terrible cuando se encabrona. El móvil del ibérico vibra y reproduce Paquito Chocolatero. ¿Quién demonios llamaría a un español a esa hora? Ahora es España el que traga saliva y mira la pantalla de su smartphone.

—La hostia—murmura poniéndose pálido.

Llamada entrante de: Romanito 3333.

España, creo que te has metido en un lío.


¡Hola! Gracias a todos los que habéis añadido esta historia a favoritos/barra/habéis comenzado a seguirla y gracias allistahl por tu comentario :DDD

Espero que hayáis disfrutado este capítulo. Como siempre os animo a que me digáis qué os ha parecido en los comentarios.

Por cierto, ¿vosotros qué haríais si os tocara la lotería (el Gordo son 4 millones de euritos, dividido entre 10 para cada persona con ese mismo número) xD Para los que no lo sepáis, aquí en España el 22 de diciembre todo el país está pendiente de la tele con los décimos que han comprado, mientras unos niños van cantando los números que salen en plan bingo, a mí me hace muchísima gracia porque a veces los premios tardan en salir y acaban rayando a una muchísimo xddd

¡Nos leemos pronto!