Disclaimer: Made in Himaruya.
-22 de diciembre de 2015, Madrid-
—Romanito, por favor, perdóname—le suplica por enésima vez es español al susodicho, tomándole de las manos.
Romano que le está girando la cara y siente las manos grandes de España tomando las suyas y cómo acaricia el dorso con sus pulgares. Se estremece ante el gesto e intenta soltar el agarre, pero el mayor se las sostiene firmemente y las aprieta un poco, sin hacerle daño. Al italiano le quema ese contacto, pero de una manera agradable y eso le jode enormemente porque le desconcentra y tiene que seguir metido en su papel: está encabronado y todo es culpa de España. No puede caer tan facilmente.
—¡Suéltame, stronzzo!—forcejeeea, pero es inútil.
—No hasta que me perdones.
El menor frunce el ceño y sigue intentando liberarse.
—¡Te jodes!¡Haberlo pensado antes!Ahora suéltame y... ¡¿Quieres hacer el favor de levantarte del suelo?!El viejo podría entrar en cualquier momento y no quiero ir a urgencias con él.
España niega con la cabeza y Romano gruñe perdiendo la paciencia por completo. El mayor tira con fuerza al italiano, porque no ha conseguido zafarse de su agarre. España es un bestia y ahora Romanito también está en el suelo, ha caído de culo y antes de que pudiera hacer nada ha vuelto a ser inmovilizado. El español lo abraza con fuerza y una parte de él lo agradece porque las manos habían comenzado a sudarle las manos. Ahora su secuestrador lo retiene en un abrazo, los brazos musculosos de España rodean su cintura y ha dejado la cabeza apoyada en su hombro derecho. Nota la respiración del moreno y también su olor, ¿por qué demonios huele tan bien?¡Maldita sea! A Romano se le acelera el corazón, pero tiene que intentar no caer en los trucos de España.
—¡Me cago en la puta, Spagna!¡¿Por qué mierda me has tirado al suelo, inútil?!
—Porque no pienso levantarme hasta que me perdones y si seguía haciendo fuerza podría haberte hecho daño en las muñecas.
El aliento cálido de España en su jodido cuello. ¡DIOS! Respira, Romano, respiiiiiraaaaa. Eso es, mantén el ceño fruncido y forcejea un poco, aunque te estén temblando las piernas y tengas la piel de gallina.
—¡Eres un idiota!
—Lo sé.
—¡Agh!¡Suéltame, coño!Aunque seas un imbécil...
—Idiota—le interrumpe el mayor—. Soy tu idiota.
Romano pone los ojos en blanco y gruñe de nuevo.
—¡Inútil, eso es lo que eres!Que si Vaticano nos ve le da un chungo, y si de la un chungo a ver qué hacemos.
—¡Vivir juntos para siempre! —sonríe el español achuchándolo más.
El italiano se retuerce.
—¡Y una puta mierda!Cazzo Spagna!
El moreno se ríe, con esa estúpida risa risueña que a Romano le saca de quicio, porque nunca la pierde y encima no tiene ni una jodida arruga. Y con razón Nivea le propone hacer tantos anuncios, pero él dice que prefiere dejárselo a los chicos del Madrid.
—Romanito a este paso al carcamal le va a dar algo, sí, pero le va a dar algo de las palabras tan bonitas que estás soltando por ese piquito de oro.
—Muérte, bastardo infeliz.
—Te voy a tener que lavar la boca con jabón—bromea acercando la boca peligrosamente a su oreja.
—Qué te follen y no sea placentero.
Romano se arrepiente enormemente de la maldición que acaba de soltar, porque puede sentir al español sonriendo, pero con una sonrisa de oreja a oreja y nota su aliento en la maldita oreja.
—Si lo haces tú va ser imposible...
Qué asco de España, con esa voz melosa y seductora. Se piensa que va a llevarse al italiano a su terreno, pero a éste se le ha encendido la bombillita y se gira quedando frente a frente con el ibérico que ensancha su sonrisa. Romano juega con el cuello de la camisa blanca de su novio, que le mira embobado y él sonríe satisfecho con una maldad que ni Escocia (y no hay nadie más cabrón que el escocés, os lo puedo asegurar).
—Podríamos...
A España se le seca la boca y tiembla como un perrito ante el tacto de los dedos del menor en su cuello.
—¿S-sí?—se humedece los labios.
Romano se le acerca al oído.
—Hacerlo hasta que me ruegues piedad y te arrepientas—susurra de manera sensual, a lo Francia.
—R-ro-Romanito, ya te he dicho q-que e-es impo-posible...
El italiano se separa un poco y contempla el rostro de su pareja. Está rojo como un tomate y le brillan los ojos de la excitación, más que nada porque Romano pocas veces se ofrecía para ser el activo y aún menos cuando habían tenido bronca. Normalmente le tiraba cosas a España, le pegaba y después tenía que invitarle a cenar a un restaurante caro, comprarle vino y ropa cara, y dormir en el sofá durante casi una semana. Pero si era el nuevo castigo impuesto por el italiano, entonces procuraría meter la pata varias veces al día.
—No lo sabrás hasta que no sepas lo que es bueno.
-22 de diciembre de 2015, Helsinki-
Finlandia sube las escaleras sonrojadito, pensando en el discursito que va a darle a Islandia. Porque Islandia siempre ha sido un buen chico, pero ha llegado la hora de la charla. Lo que no sabe Finlandia es que a Islandia no le hizo falta la charla, porque al tener un hermano como Noruega y a Dinamarca siempre dando por culo (ejem ejem Noruega no me mates, no va con segundas ni nada por el estilo) Islandia tiene más información de la que hubiera querido obtener, y ha oído a esos dos gritar cosas que pagaría por no haber oído.
Isladia sigue en penumbra en su habitación y ya no canta Celine Dion, ahora está cantando Adele a pleno pulmón y el que lo está sufriendo es su único público, compadezcamos todos a Mister Puffin que a pesar de no tener orejas está siendo torturado por su amo.
—We could've had it aaaaaaaaall! Rolling in the deeeeeeeeeep! You had my heart insideeeee of you haaaaand and you played to the beaaaaat.
Finlandia también confunde esos sonidos, no con el ''llanto de un perro'', pero si que parece que están matando a alguien, así que su institinto paternal, Suecia me insiste en que el maternal, lo dejo a vuestra elección, total que a Finlandia le sale la vena protectora y de una patada espartana echa la puerta abajo del adolescente que se sobresalta y se cae de la cama. Nah, en realidad Fin ha abierto la puerta sin llamar, y ha cerrado detrás, pero Islandia está sobre la moqueta encima de un montón de papeles con mocos y lágrimas, y tiene muy mal aspecto.
—¡Por fin!—Mister Puffin llora de alegría.
—¡Ah!¡Islanti, cielo!¿Estás bien?
Finlandia se agacha junto a Islandia, que ha vuelto a lloraaaar.
—¡No!
El mayor le acaricia el pelo con cariño, intentando tranquilizarle.
—¿Qué te pasa, cariño?
—Me h-han— se sorbe los mocos—, ro-oroto el corazón.
—¿Cómo?¿Ha sido Hong Kong?
La respuesta del islandés es un sollozo, que el finlandés interpreta como un absoluto sí. Está sorprendido, eran tan felices juntos y tan monos, siempre acaramelados cuando creían que nadie les veía, les recordaban un poco a Noruega y Dinamarca, sólo que algo más light.
—Oh, cielo, cuanto lo siento, ¿quieres hablar sobre el tema?
—¿Pero tú has visto como está? Aunque lo intente no vas a entender una mierda—interviene Mister Puffin.
—¡Mister Puffin!—le regaña el mayor mientras Islandia sigue llorando en sus rodillas—. ¿Quieres contarme cómo ha sido?
Islandia levanta la cabeza y se sorbe los mocos.
—¡Esa puta zorra!—chilla el islandés.
Y Finlandia flipa porque jamás ha visto a Islandia llorando como un niño pequeño y mucho menos usando palabras malsonantes como puta y zorra. Le acaricia el pelo y éste sigue llorando en sus rodillas. Sealand escucha todo lo que sucede en la habitación del adolescente desde fuera, y siente un poco de pena por él. Sealand quiere mucho a Islandia.
—¿Quién es... esa, cariño?
Islandia levanta la cabeza y se seca las lágrimas con la manga del pijama de cuadros que lleva. Tiene la cara roja y unas ojeras enormes.
—¡LA ZORRA HIJA DE PUTA ME LO QUITÓ!¡TAIWAN!
El confidente abre los ojos como platos. ¿Qué se había perdido? Taiwán estaba loca por Japón, incluso llamó a China bastardo en una ocasión, o tal vez dos... O puede que tres. Total, que él recordaba que la taiwanesa era una niña adorable, que estaba enamorada de Japón, no de Hong Kong. Islandia sigue llorando en sus rodillas y soltando un repertorio de palabrotas que ni el mismo Romano podría igualar.
—Taiwan?¿Te ha puesto los cuernos con Taiwan?¿Pero iban borrachos o algo?
Vuelve a levantar la cabeza con violencia.
—¡¿BORRACHOS?!¡Y UNA MIERDA BORRACHOS!¡ESTABAN MUY FRESCOS CREO YO!
—Oh, cierto... Taiwan no parece ser una de esas chicas que se droguen.
—¡PERO NO LA DEFIENDAS, JODER, NO LA DEFIENDAS!¡ES UNA MALDITA ZORRA QUE SE FOLLA A SU PUTO HERMANO DE MIERDA!—Islandia se levanta con un mosqueo de mil demonios y comienza a darle patadas a un peluche de un osito panda que el asiático le regaló por su cumpleaños.
—No, cielo. No la estoy defendiendo, pero, ¿estás seguro de que eso es cierto? A lo mejor ha sido todo un error o una broma, ¿no deberías ir a hablar con Hong Kong?
El islandés suelta una risa sarcástica que le ponen las plumas de punta a Mister Puffin, que se posa sobre el hombro de Finlandia, que también está acojonado con la actitud asesina de Islandia.
—Sí, ir a verle a ver si lo veo en directo y en primera fila, ¿no? Otra vez— Finlandia alza una ceja sin entender nada. Que él supiera la última vez que los jóvenes se vieron fue porque el asiático vino a casa—. Pues resulta que llamé a ese sucio traidor por Skype... Tardaba bastante en cogerlo y lo cierto es que me extrañó porque supuestamente se iba a pasar tooodo el día en casa y cuando estaba a punto de colgar... ¡Lo coge!
—Pero se supone que eso es bueno... ¿no?
—Lo primero que vi fue una cortina de pelo negro que subía y bajaba...
—Oh, oh...
—Y se oían gemidos, ¡SUS GEMIDOS!¡SUS PUTOS GEMIDOS!
Y el joven albino vuelve a romperse y se echa al suelo a sollozar otra vez. Finlandia está alucinando con los asiáticos. Siente una pena enorme por el pequeño de los nórdicos, parece tan débil e inocente (a pesar de sus brotes de asesino de película de terror americana).
—Oh, cielo... Lo siento tanto...
—L-lo p-peor es...—se sorbe los mocos—. Que creía que me quería... Y-y se la estaba tirando ahí... Y-y le decía c-cosas bonitas que a mí n-nunca me ha dicho... Y yo... le quiero tanto que... ¡DUELE, JODER!¡Creía que me quería!
—Y con razón dicen que dos tetas pueden más que dos carretas—comenta Mister Puffin.
El chico de los ojos violetas se levanta del suelo y agarra al pájaro por el gaznate con una sola mano, apretando y poniendo cara de Anakin Skywalker cuando se pasó al lado oscuro. El pájaro se queja e intenta liberarse. Finlandia da chillidos y trata de convencer a Islandia de que matar al pájaro no mejorará su situación.
—Mira, rata voladora de mierda. Vuelves a soltar un comentario y te meto en la lavadora, y selecciono la opción de centrifugado, ¿me has entendido bien?
Mister Puffin asiente histérico.
-22 de diciembre de 2015, Madrid-
La mano de Romano deambula por el cinturón del pantalón de España que está terriblemente exitado. Hacer enfadar a Romano nunca fue tan divertido, procuraría hacerlo más a menudo. Pero de lo que no se ha dado cuenta España es de la maldad que brilla en los ojos del italiano, que sonríe de manera siniestra. El español hace el gesto de intentar besar a Romano, que se aparta y con la mano que tiene libre le aparta el rostro. España se excita aún más.
—Spagna, has sido un chico malo...—dice con voz sensual y se le echa un poco encima.
—Y-yo s-sí. He sido ma-malo— casi se atraganta con su propia saliva.
—Voy a tener que castigarte... Porque has sido un chico MUY pero que MUY malo—comienza a desatarle el cinturón con una sóla mano y lo hace con bastante destreza.
Ay, que se me muere España y no puedo acabar el capítulo.
—H-he sido m-muy malo—el ibérico intenta ayudarle a deshacerse del cinturón para que pasen a la acción más rápido, pero Romanito le da un tortazo que se la deja casi tan roja como su cara en sí.
—No, Spagna, no. No puedes tocarme,porque has sido malo—sonrisa seductora del menor. Por favor algo de agua para España, que con tantas babas se me deshidrata, joder.
Y con un gesto logra quitarle la correa a España y golpea el suelo de la cocina como si fuera un látigo. No cabe decir que el español está flipándolo porque no tenía ni zorra de que a Romanito le pusiera el sadomasoquismo. El italiano desabrocha el botón de los vaqueros a su sumiso, que suelta un jodido gemido.
—No seas quejica...—le tira del pelo con la mano de la correa y la otra está posada sobre el borde de sus calzoncillos—. Esto sólo acaba de empezar, ¿sabes?
España asiente nerviosito.
—Spagna... Quiero que recuerdes una cosa, ¿sí?—le susurra en el oído para luego morderle la oreja un poco.
—¿A-ajá?—España se derriteeeee porque la mano de Romano acaba de entrar en zona peligrosa.
—Como vuelvas a mentirme...—mano exploradora por las partes nobles del español—... Te corto los huevos y te los cuelgo en la cocina como si fueran dos choricillos—mano exploradora se vuelve la mano vengadora, y no, no me refiero a que la mano de Romano tenga complejo de Thor o de Ironman, aunque puede que sí lo tenga del increíble Hulk porque se ha puesto a retorcerle los huevos al español con toda la maldad del mundo.
España grita y llora de dolor, Romano chilla como un loco: VENDETTA!VENDETTA! Para mí que España ha aprendido la lección y si no lo ha hecho ahora lo hará, porque Romano ha cogido todos los números de la lotería que el español tiene en los bolsillos y los ha roto, vertido en el fregadero y por si fuera poco los ha quemado. España se retuerce en el suelo de la cocina.
—¡¿POR QUÉ, ROMANITO, POR QUÉ?!¡YO CREÍA QUE...
—¿Creías que iba a zanjar el asunto de nosecuántos años de MENTIRAS con un polvo?—alza una ceja—.¡¿Pero quién coño te crees que soy?!¡¿Veneziano?!
—¡HOSTIA PUTA!¡CREO QUE AHORA JAMÁS PODRÉ TENER HIJOS!—solloza con las manos aún en la entrepierna y haciendo la croqueta.
—¿Hijos?¡¿CON QUÉ ZORRA?!¡Porque YO no puedo tener hijos!¡¿Qué pensabas hacer?!¡¿Como el Cristiano Ronaldo?!¿Crees que mi semen no es lo suficientemente bueno para tener a nuestros hijos, no?
Romano levanta el pie y lo deja en el aire, sobre la entrepierna de España que rueda muerto de miedo.
—¿QUÉ?NO, mi vida, yo no he dicho eso.
El castaño comienza a hurgar entre los cajones de la cocina y España intentando incorporarse pero está en posición tortuga (qué irónico) y de ahí no sale el pobre. Entonces Romano saca de uno de los cajones un cuchillo jamonero (que son basicamente igual de largos que un bebé recién nacido para que os hagáis una idea). España grita e instintivamente se lleva las manos a los huevos haciendo la croqueta por toda la cocina. Y Romano grita: ''Si no te voy a hacer nada, hijo de la grandísima puttana''. A esto que entra el arrugado Vaticano por la puerta y carraspea para hacerse notar.
—¿Interrumpo algo, hijos míos?
—SÍ/NO.
El anciano enarca una ceja.
—¿En qué quedamos?
—NO/SÍ.
Los jóvenes se miran con nerviosismo, pero Vaticano que parece tener prisa pone los ojos en blanco y procede a entrar en la cocina.
—Disculpe, padre, ¿qué es lo que busca?
—Ah, Spagna, estoy buscando vino. Mandé a Veneziano a por un poco pero no volvió.
El mayor de los hermanos italianos arruga la nariz y baja el cuchillo temiéndose lo peor de su hermanito pequeño, pero no le contesta su tío. Abre un estante donde el español tiene su vinoteca particular, por cierto, el dueño de esa vinoteca se está retorciendo de dolor en el suelo y os aseguro que el dolor de huevos son cosquillas en este momento. Romano se decanta por uno que estaba bastante escondido y se lo ofrece a su tío junto con dos pares de copas bastante elegantes.
—Gran Reserva 904—lee el viejo admirando la botella.
—Sí, no es vino italiano, pero algo es algo—dice Romano quitándole importancia.
—¡ES VINO RIOJANO!¡VINO DE LA RIOJA ALTA!—chilla España con lágrimas en los ojos.
El menor dirige una mirada despectiva al suelo sosteniendo aún el cuchillo.
—Tú a callar, cazzo—ahora mira al viejo Vaticano—. ¿Y para qué quieres el vino, zio Vaticano?
El anciano sonríe.
—Oye, ¿y Prusia?—pregunta España aún desde el suelo.
—Spagna, ¿se puede saber qué haces aún en el suelo?
Romano le dice con sus ojitos verde oliva que Dios le ha dado: ''Dile algo de lo de antes y tus huevos se los come el águila del niño gritón de Inglaterra''. España suelta una risita de ''jajajajaja me cago en mi vida, novuelvoacomprarloteríaniaunquemedendinero'' y se intenta incorporar, pero duele muchísimo.
—Hoy es el día mundial de solidarizate con los reptiles.
—Che cossa?
—¡Sí, zio Vaticano!—continúa Romano—. No se si lo sabes, pero Spagna es un gran amante de las tortugas.
—¡Así es! Y el día mundial de solidarizate con los reptiles consiste en ir reptando durante una hora al menos—explica sonriente.
—Sí, pero a Spagna le gustan taaanto las tortuguitas que ha decidido ir reptando hasta la hora de la cena.
Sonrisa malvada de Romano.
—¿Ah, sí?
—¡Sí!—continúa el castaño—. ¡Y encima nos invitará a todos a comer al mejor italiano de Madrid para celebrarlo!¿Verdad que sí, Spagna?
—P-pues claro, hombre, ¡faltaría más!
Vaticano sonríe encantado de la vida y le guiña un ojo al ibérico.
—¡Todo sea por las tortugas, que son unas bellas criaturas creadas por el Señor y que hacen de este mundo: su gran creación, algo más hermoso!
—¡Amén!—finalizaron los jóvenes al unísono.
—Bueno, yo me voy con el vino y os dejo con lo que estábais hablando. Prusia está en el salón esperándome, hijos míos. Si queréis estáis invitados a acompañarnos.
España frunce el ceño. Algo no le cuadra, ¿por qué Prusia no había venido con el viejo para evitar que le diera un posible chungo? A ver, era un cobarde y no lo defendería de Romano, pero estaba seguro de que haría lo posible para que al viejo no le pasara nada malo, porque si a Vaticano le pasa algo malo Romano se encabrona y lo paga todo ser vivo que se le ponga en medio, bueno a excepción de Bélgica que es como la niña de sus ojos y si la tocan se vuelve to' loco (aka le sale el lado cani en lugar del mafioso). Como iba diciendo, España se pregunta donde coño está Prusia.
—¿Ese vino es para usted y para Prusia, padre?
—Oh, así es, Spagna.
—¿Y se lo ha pedido él? Que raro, si cada vez que viene pregunta por una Estrella Galicia...
—Es que necesito el vino para que pueda comulgar.
—¡¿QUÉ?!—chillan los jóvenes.
—¡¿SE ESTÁ MURIENDO?!—el español está totalmente preocupado por su amigo. Si es que todos los italianos son mafiosos, el cejotas no se equivocaba.
—Ay, no hijo mío. Prusia tenía la necesidad de limpiar su alma de todos los pecados.
—¿Me estás diciendo que el macho patatas número dos se ha confesado?
—¡Así es!Bueno, mejor me voy que me estará esperando.
-22 de diciembre de 2015, Helsinki-
Peter se apresura en bajar las escaleras de dos en dos y Hanatamago le pisa los pies. El británico se dirige hasta la cocina donde Noruega está sobre la encimera metiéndole mano a Dinamarca que le está comiendo toda la boca, ahí como en una peli porno. Sealand se habría traumatizado si no hubiera escuchado a Islandia decir toda esa cantidad de palabrotas. Como al niño le da cosita decirles algo, hace algo más escocés, coge el vaso de agua que está sobre la mesa de la cocina, se sube a un butacón que está justo al lado de Dinamarca y vierte en contenido sobre su cabeza. Y he de deciros que el pelo del danés debería salir en cuarto milenio porque a pesar de haberle tirado agua sigue tan de punta como siempre.
—¡¿Qué mierda?!¡Hay que joderse con el niñato!
Noruega se ríe, porque gracias a los dioses a él no le ha caído ni una sola gota. De lo contrario la vida del crío correría peligro.
—Esto delante de tus padres no tienes narices de hacerlo, ¿verdad?¡Eres malo!¡Malo te digo!¡Santa Claus te va a traer carbón!¡Pero carbón de barbacoa, no del dulce!
Sealand pone los brazos en jarra.
—¿En qué quedamos?¿Santa existe o no existe?
Noruega se descojona con el niño y Dinamarca se sonroja.
—¡Largo de aquí!¿No ves que estábamos ocupados?
—Estáis ''ocupados'' todas las noches, puedo oiros desde mi cuarto.
—¡Será cabrón el niño!
Definitivamente Sealand decide ignorar a Dinamarca por completo y dirigirse exclusivamente al noruego.
—Norway, tienes que subir inmediatamente.
—Oh, creo que un troll me reclama.
—¡Pues dile que es un mal momento!—dice el niño comenzando a enfadarse.
Noruega se mira las uñas.
—¿Por qué debería hacerlo?
—Porque your brother está arriba llorando, diciendo tacos y algo de que quiere meter a Mister Puffin en la lavadora, y que Taiwan estaba subiendo y bajando en el escritorio de Hong Kong, y Hong Kong gemía y Taiwan también... Lo que no entiendo es porqué Taiwan es una...—mira a su alrededor para procurar que sus padres no le oigan—. Puta— sentencia haciéndose el inocente.
El hermano mayor del islandés salta de la encimera y corre escaleras arriba. A su hermano sólo le puede incordiar él, no ese mocoso asiático con cejas británicas, ¿pero quién se había creído?
—¡Oye!¡Nor!¡Espera, no me dejes aquí sólo con este monstruo con dejas enormes!
Y encuanto el danés sale corriendo por las puertas de la cocina de Finlandia, Sealand aprovecha la ocasión para coger una de las galletas recién hechas y saborearlas. Al parecer aprendió muy bien el intimidar a los demás gracias a Escocia.
-22 de diciembre de 2015, Madrid-
Cuando Vaticano sale de la cocina, España y Romano se miran entresí de manera sincronizada y luego miran la puerta. Vuelven a mirarse y es el español el primero que pone rumbo al salón arrastrándose como un soldado, Romano va justo detrás de él y ya está desbloqueando su smartphone para hacerle fotos al prusiano tomando el cuerpo de cristo y subirlas a Facebook, después de haberlas editado y haber puesto su cara en un precioso traje de marinerito que los niños españoles usan en su comunión. Y al llegar (España con los codos reventados) ven a Prusia de rodillas en el suelo, con los codos sobre la mesita del salón. Tiene un rosario en las manos, España flipa muchísimo y Romano le hace una sesión de fotos mientras se aguanta la risa.
—Y bendita tu eres entre todas las mujeres. Santa María madre de Di...
—¿Prusia?
El aludido levanta la cabeza.
—¡Ah, hola Spanien!—sonríe el albino.
—¿Qué haces?
Vaticano está en el sofá, con la botella de vino para el solito, viendo una telenovela en nova.
—¡Estoy limpiándome, tío!
—Tío, te duchas todos los días.
—No el cuerpo, tío. Me estoy limpiando el alma, ¿sabes?
Romano está también en el suelo, desternillándose.
—Sí, el joven Prusia ha confesado tooodos sus pecados—comenta Vaticano sin dejar de mirar la pantalla—. Era una larga lista, pero como es un buen chico no le he reducido un poco su penitencia.
Prusia sonríe encantado de la vida y a los otros dos se les desencaja la mandíbula.
—¿Cómo de reducida se la has dejado, zio?—Romano por fin es capaz de contener la risa y mira a Prusia que sigue rezando bajito.
—Tres rosarios, 15 padres nuestros y que se aprenda el credo.
España abre los ojos como platos y se dirige a su amigo.
—¿Y vas a cumplir tu penitencia, tío?
El albino asiente feliz.
—Ya voy por la última bola, he rezado 12 padres nuestros y me he aprendido el credo, ¿quiere escucharlo? Creo en Dios...
—No, no es necesario. Me lo sé muy bien—le interrumpe el ibérico—. ¿Y eso, tío?¿Qué te ha dado?
—Quiero estar limpio de pecado, ¡Ungarn se va a volver loca!
—¿Le vas a pedir matrimonio a Hungría?
Prusia se lo piensa un momento y mira a Vaticano, que sonríe ampliamente.
—Hijo mío, sería un sacramento, los buenos cristianos intentan tenerlos todos.
—¡Jo qué guay!¡Como los Pokemon!Pero, por si las moscas, ¿hay algún sacramento alternativo al matrimonio?
—Meterte a cura—contesta España histérico por el comportamiento de su amigo.
Silencio incómodo en el salón del español. Mentira, no hay silencio porque la telenovela se escucha de fondo.
—Pues sí, le pediré matrimonio a Ungarn.
Romano no puede evitarlo y da un saltito de la alegría. España tiene los ojos abiertos como platos de un restaurante portugués. El italiano ha salido corriendo en busca de su hermanito pequeño para comentarle la noticia, y como es bastante cercano a la futura novia pues seguramente ellos se encargarán de hacerle el vestido de novia y no el imbécil de Francia. Vaticano le da la enhorabuena y se ofrece para oficiar la boda entre los dos jóvenes. Prusia acepta encantado de la vida y España sigue flipándolo, y entre tanta celebración le manda un WhatsApp a Francia.
''Francia tío, código rojo. Tenemos una emergencia, me la suda que estés con cagaleras, 40 de fiebre o si estás con la regla. Mañana te quiero a primera hora en casa de Suiza. Repito ES IMPORTANTE, IMPORTANTE''.
—Por cierto, Spanien, ¿qué haces en el suelo? Te vas a resfriar, tío.
—Es porque hoy es el día mundial de solidarizate con los reptiles—explica Vaticano.
Mientras tanto, en el baño de la casa de España, el pequeño Veneciano se está haciendo fotos sexys frente al espejo y se las está pasando a Alemania que está rojo, como el pelo de Irlanda y bueno está con la zambomba tres días antes de Navidad, ¿qué vamos a hacerle? A este muchacho los villancicos le entusiasman.
Romanito abre la puerta de sopetón y se encuentra a su hermano haciendo una pose... Poco varonil frente al espejo. Se golpea la frente y entra rápido cerrando con un portazo. Su hermanito bloquea el móvil y se coloca bien la ropa, sonrojadito y suelta una risita de ''yo no he sido''.
—Fratello! Y-yo...
—No me interesa saber qué clase de guarradas haces con el bastardo patatas.
Veneciano suspira aliviado y sonríe.
—Uff, menos mal. Pero de todas maneras también podrías haber llamado a la puerta, ¿sabes?
—Estoy en mi casa y hago lo que me da la gana—contesta el mayor cruzándose de brazos. El pequeño Italia tiene una sonrisa pícara en el rostro y le da un golpe juguetón a su hermano en el brazo derecho—. O sea, no es mi casa pero vivo aquí y hago la comida, y la he decorado y... ¡No me mires así, cazzo!¡El que tiene boca se equivoca!
—Ya, ya... Seguro, ¿y por qué en el buzón pone Antonio Fernández Carriedo y Lovino Vargas?
Romano se pone rojo hasta las orejas.
—¿P-pone m-mi nombre?Pues ni me había fijado.
Se le pone una cara de bobo enamorado, es cierto, ni se había fijado. Pero ese gesto demuestra lo mucho que España le quiere.
—Es que es mentira, me lo he inventado—le saca la lengua—. Pero aunque no lo ponga tú ya consideras que esta casa es vuestra, o sea de los dos.
—Veneziano!¿Quieres que no te cuente nada o qué?
—¿Contar el qué?
—¡Es un bombazo!—dice feliz.
—¿Qué es, qué es, qué es?
—Pero no se lo puedes contar a nadie—le advierte con seriedad en el rostro.
Veneciano asiente frenéticamente.
—Ni siquiera al macho patatas, ¿entiendes?
—Sí, venga, prometo que no diré nada—se hace una cruz en el corazón.
—Es sobre el macho patatas II...—pausa para expectación—. ¡Va a pedirle a la machorra que se case con él!
—CHEEEEEEEE?
Y mientras los dos italianos marujean en iPhone de Veneciano no deja de vibrar sobre el lavabo. Alemania no para de mandarle WhatsApps nerviosito ejemejem máscalientequeelpalodeunchurrero ejemejem.
''Estoy deseando ver esa foto''.
''Uufff, si te tomas tanto tiempo para hacértela miedo me da''.
''Italien?¿Estás ahí?''.
''Hallo?Italien, ¿te llegan mis mensajes?''.
''Claro que te llegan si te sale el doble check''.
''Mein Gott, Italien, no puedes dejarme así''.
''ITALIEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN''.
Creo que me pasé con Alemania y España ._. xDDDD En el siguiente capítulo la people comienza a llegar a casa de Suiza (party hard!). Deja tu Review 5555 HERO si quieres que América aparezca de una vez. Deja tu review 5555 SALVAR A HONG KONG si quieres que el asiático no sufra la ira nórdica. Deja tu Review 5555 SEXYKILT si quieres ver cómo los británicos viajan a hasta Suiza. Deja tu Review 5555 TORTUGUITAS si también estás dispuest a unirte al movimiento ''reptiles mejor que personas''.
Saphira Kirkland:¡Holaaaa! Pues sí, en la fiesta se va a liar pardísima y te aseguro que Radio Patio va a hacer de todo menos encaje de bolillo xDDDD Y en cuanto a Vati... Bueno, mejor te dejo con el hype y no te hago más spoilers xdd Romanito dice que aunque ha sufrido un poco vengándose de España ha merecido la pena, y España dice que no ha sido para tanto y que todo el mundo debería solidarizarse con los reptiles xDDD Nos leemos y muchas gracias por tu comentario, un abrazo! :DDD
TheFreakZone:Taráaan, ahí tienes el castigo de Españita, ¿y tú?¿Te unes al movimiento ''reptiles mejor que personas''? Si te ha gustado Radio-Patio espera a verlas con alcohol en el cuerpo y bajo el mismo techo que los hijos de La Sin Alma (a.k.a Britannia) Muchas gracias por tu comentario y nos leemos, ¡un abrazo! :DD
Y a Mane, gracias por tu comentario :DDD
Hola, criaturas de mi coraçao. Aquí os traigo un CAPÍTULO después de nosecuántotiemposinactualizar jaja. Sí, lo sé doy asco, prometí actualizar cada viernes pero... Lo cierto es que no he estado pasando una buena racha, estoy súper desmotivada en cuanto el tema estudios. Estoy en 1º de Bachillerato y además de no llenarme lo que estoy estudiando (estoy en el de Ciencias Sociales), el ambiente en clase es horrible y es algo que me frustra bastante. Pero bueno, ya estoy mucho mejor. Aún así espero que disculpéis mi ausencia y que hayáis disfrutado del capítulo. ¡Un abrazo y nos leemos!
