2. Cordura y confusiones.
El cielo se tornaba oscuro y las estrellas, junto con la luna hacían su aparición. La noche llegaba a Konoha y con ello la prueba había terminado, los dos cascabeles habían sido arrebatados, de una forma peculiar, pero efectiva. Kakashi miraba con orgullo a los miembros del equipo 7, aquellos que habían crecido desde la última vez que se vieron allí, no solo Naruto había desarrollado habilidades nuevas y mejorado sus técnicas, Sakura desarrollo un excelente manejo de chakra, obteniendo una fuerza descomunal, semejante, según Jiraiya, a Tsunade. Ambos sonreían y exhibían sus cascabeles a su sensei, mientras de los árboles hacía aparición la Hokage junto con Shizune y Jiraiya.
-Excelente - pronunció Tsunade, atrayendo la atención de Naruto y compañía - Han hecho un buen trabajo, y desde ahora formarán parte del equipo Kakashi, por hoy han terminado, mañana los requiero a primera hora para asignarle su primera misión - los jóvenes asintieron y se retiraron, mientras Kakashi no apartaba la vista de ellos.
- Han crecido mucho - expresó con orgullo - serán un excelente equipo.
- Así es Kakashi, pero, aún necesitan de su sensei, les queda mucho por recorrer - interrumpió Shizune - Así como serás el líder, también cuidarás de Naruto, aún tenemos la amenaza de Akatsuki, no podemos confiarnos - Kakashi asintió en silencio.
- Por hoy tú también has tenido suficiente - Tsunade se cruzó de brazos - también necesitas descansar, mañana te veré de nuevo - Kakashi miró a la Hokage y asintió.
- Hokage-sama, Jiraiya-sama - dijo a modo de despedida para después desaparecer en una nube de humo.
- Vaya que no me esperaba más de Naruto y Sakura - Tsunade caminaba junto con Shizune y Jiraiya, atravesando la arboleda, el cielo estaba adornado por grandes nubes y la noche era fresca, el sonido del viento pegando suavemente en las ramas, parecido más a una caricia, hacia de la noche realmente acogedora. Los tres cruzaron la entrada a la aldea, donde, las calles repletas de sus negocios de comida y diversión, hacían invitación a todo aquel que anduviera cerca.
- Tsunade - comentó Jiraiya viendo un bar, en la esquina - No te apetece un trago después de tanto de no vernos.
- ¡Ja! - La rubia sonrió - ¿Te parece adecuado que la Hokage este a estas horas en un bar? - pregunto sarcásticamente a su compañero, que la observaba con una sonrisa.
- Sólo será un trago, para ponernos al día, aquel sitio no se ve tan mal - señaló un local al final de la calle.
- Esta bien - bufó - no es que tenga mucho trabajo mañana.
- Tsunade-sama - interrumpió Shizune, que traía en brazos a Tonton - recuerde que mañana tiene la Junta con las delegaciones correspondientes de las demás aldeas para afinar detalles de los exámenes chunnin.
- Prometo no embriagarme - contestó en tono aburrido mientras que hacía un movimiento con la mano restándole importancia. Por otro lado la pelinegra la observó con preocupación, sin embargo, únicamente asintió en silencio y se despidió de ambos sannin, para después perderse en el camino junto con Tonton.
- ¿Cómo ha estado la villa en estos dos años? - preguntó el hombre, sirviendo sake, para él y su acompañante.
- No hay muchas novedades, aparentemente ha estado todo tranquilo - Tsunade tomaba el trago que le era ofrecido - Las relaciones con la Arena han mejorado bastante, Gaara ha sido la sensación del momento - Un camarero se les acercó con dos bandejas de comida, a las que los Sannin le sonrieron.
- He escuchado que se convirtió en el nuevo Kazekage- Jiraiya saboreaba unos pescados fritos - me pregunto cómo reaccionara Naruto.
- Seguramente estará feliz por él - Tsunade observaba fijamente su sake - Era su deseo, que su aldea lo reconociera como tanto ansía él.
- Ya veo - Jiraiya observaba fijamente a Tsunade - Es un joven fuerte, y seguramente será un excelente Kazekage, sin embargo, no debe bajar la guardia con Akatsuki
- ¿A qué te refieres? - Tsunade levantó la mirada sorprendida, encontrándose con unos ojos negros que la miraban intensamente - ¿Acaso también van tras Gaara?
- He estado reuniendo información - dijo sin apartar su vista de su compañera - al parecer van detrás de los jinchurikis, aún no he podido confirmar mucho, pero, si mis sospechas son ciertas, entonces el Kazekage será el primero, recuerda que Gaara es el contenedor del Shukaku, el espíritu de la arena, que también es una bestia con cola.
- ¡Jiraiya! - exclamó la Hokage, levantándose y estampando las manos en la mesa, haciendo que más de uno volteara a ver de dónde provenía tanto alboroto - ¿Estas completamente seguro?
- Vamos - sonrió - tranquila mujer, tal vez esté equivocado…
- Esto no es un juego - exclamó Tsunade - si es así, debemos informar a las demás naciones.
- Es por eso que necesito que te tranquilices - la mujer lo observó confundida y volvió a sentarse - Aún necesito confirmar mis fuentes, no podemos ir por allí diciendo esto, todos los países estarán tensos y podría desatarse una guerra, debemos esperar un poco y hacer las cosas de la mejor manera - el peliblanco tomaba un sorbo de su sake - Es por eso que he regresado, necesitaba dejar a Naruto en buenas manos, mañana partiré a revisar mi información, para que puedas elaborar un plan con las demás naciones.
- ¿Volverás a marcharte? - preguntó confundida - apenas unos días que regresaste …
- ¿No me digas que me has extrañado? - preguntó con una carcajada.
- Yo … apartó la vista de su amigo, adquiriendo sus mejillas un tono rosado.
Jiraiya observó su reacción sorprendido, podría deberse al alcohol, sin embargo, no lograba recordar un momento así, preocupación inusual, y verla sonrojada, no era la primera vez que tomarán juntos, y nunca se había sonrojado, a menos que estuviera completamente bajo los efectos del alcohol y estaba consciente que ni una botella de sake llevaban, para que ella se comportará así. Un pequeño nudo se había formado en la boca de su estómago, estaba emocionado, y sus manos estaban sudando frío.
-Naruto me mataría si algo te llegará a suceder - Rompió el silencio, pero aún no era capaz de mirarlo. No podía explicarse porque le daba tanta pena. Estaba confundida, siempre se había preocupado por él, era su amigo, inseparable en los momentos que necesitaba que la salvarán de su soledad. Su compañía sano las heridas más profundas de su alma, la muerte de sus abuelos, la muerte de su pequeño hermano, y más increíble, la muerte de su amado. Aún cuando Orochimaru le dijera que jamás se fijaría en él, aún cuando ella rechazó todas y cada una de sus propuestas, aún cuando estuvo a punto de matarlo por fisgonear en el baño, siempre seguía firme, con una sonrisa, que tal vez, ella pensaba, ocultaba el dolor que sentía, pero a pesar de ello, jamás la abandonó. Estaba completamente agradecida con ese hombre, y siempre se preocupaba por su seguridad, aunque era muy difícil seguirle la pista, siempre esperaba que se encontrará bien, donde quiera que él estuviera. Pero, hacía unos días que había regresado, y cada encuentro con él generaba una reacción poco cotidiana, una punzada en su corazón, tan desgastado, aún era capaz de latir. Tal vez porque ahora como Hokage tenía la responsabilidad de ver por cada shinobi y aldeano de Konoha, tal vez porque él y Naruto la rescataron de perderse en el dolor, tal vez por agradecimiento, quería encontrar una respuesta coherente, pero no era capaz de justificar su comportamiento. Sumida en sus pensamientos, la tomó por sorpresa la mano del shinobi en su hombro, haciendo que se estremeciera y volteara, sus caras estaban muy cerca, y los colores la estaban traicionando.
El por su parte, había notado la confusión en su rostro, tantos rechazos habían dejado claro que su interés era nulo, pero por primera vez le pareció haber un poco, poquísimo de cariño en esos ojos avellana que tanto le gustaban, se levantó y se sentó a un lado de ella, la envolvió con un brazo, y la atrajo un poco hacia él, si era inteligente y había una pequeña posibilidad de una oportunidad tendría que evitar cualquier impulso estúpido y tratarla con delicadeza, el rostro de Tsunade se había vuelto hacia él, su sonrojo iba en aumento, así que decidió ser suave, la miró con ternura, queriendo transmitirle confianza.
-Tsunade - dijo suavemente, tratando de no romper el momento - Sé que nunca me mandarías a una misión que sea peligrosa a menos que yo te lo pida, no es tu responsabilidad si algo llegara a pasarme, después de todo soy un Sannin - se inclinó un poco hacia ella, cuidando no sobrepasar más de lo que ya había hecho - además - dijo en un susurro - aún no estoy dispuesto a morir, aún me falta algo muy importante por hacer.
- ¿Qué es? - preguntó, reflejando su curiosidad abriendo de par en par sus ojos.
- Te darás cuenta con el paso del tiempo - observo sus ojos, que le imploraban le dijera su objetivo, pero aún no era tiempo, necesitaba estar seguro, por muchos rechazos recibidos aún no era de piedra. - Ahora, si me lo permites - dijo, a su pesar, separándose de ella - dejarme acompañarte, sino Shizune me estará buscando para matarme.
Tsunade cerró los ojos y sonrió, recuperando un poco su postura, asintió levemente, pagaron la cuenta y se retiraron del establecimiento.
La noche era cálida, las calles estaban desiertas, con charcos de luz, causados por las farolas, y la luna jugaba con las nubes ocultándose y saliendo por momentos, el silencio era roto por sus pasos, un viento refrescante les acariciaba el rostro, después de una buena cena, una pequeña caminata en esas condiciones era grata para sus cuerpos. Ambos iban sumidos en sus pensamientos, Jiraiya la observaba de reojo, su piel pálida, brillaba a la luz de la luna, haciendo de sus labios irresistibles, así que trataba de controlar todos sus impulsos. Mientras que ella, pensaba en lo sucedido, tenerlo tan cerca no había sido desagradable y su compostura le sorprendió, su tacto era suave, su mirada cálida y su aroma era delicia pura para su sentido del olfato, estaba sumamente confundida.
Sus pies en automático los llevaron hasta la casa de la Hokage, donde una luz en el interior señalaba que Shizune seguía despierta, seguramente esperándola, se volvió hacia él, el cual sólo le sonrió.
-Pasa mañana a mi oficina - dijo ella - te daré algunas cosas que tal vez te sirvan.
- En ese caso, estaré mañana, también necesitó dejarte unas cosas para Kakashi, no tuve tiempo de dárselas. - Ella asintió con un movimiento de cabeza mientras él le daba la espalda.
- Prometo no morir aún, así que no pongas esa cara - dijo levantando la mano con el pulgar hacia arriba, para después perderse entre las calles, dejándola confundida y, extrañamente reconfortada, aún no sabía qué pasaba con sus emociones y sentimientos. Suspiro cansada, y colocó su mano en el pomo de la puerta, por ahora no se preocuparía por ello, primero, aguantar la riña de Shizune por la hora, después, ella y la almohada hablarían, tal vez encontraría la respuesta a sus preguntas.
