Disclaimer: Esto es made in Himaruya, y lo sabes *voz de Julio Iglesias*
-23 de diciembre, Londres-
Irlanda del Norte pasea por el porche de la casa de su hermano menor y de vez en cuando pega la cara contra el cristal de la ventana para intentar localizar al inglés. Irlanda está sentada sobre su maleta con los brazos cruzados y bufa ante la actitud infantil de su hermano, además el ruido que hacen las patitas de Seb al golpear la madera le está sacando de quicio. Y ahora es cuando me pregunto quién es más histérico: Inglaterra que está escondiendo tooodos los objetos de valor como regalos que le hizo la mismísima reina, unas telas preciosas que le dio India, fotos con Canadá, América y Seychelles (en las que también sale Francia, ejem ejem), un ejemplar de Hamlet firmado por Shakespeare y Dios sabe qué más... O Irlanda que incluso se ha encendido un cigarrillo y le echa el humo en la cara a su mellizo, que tose y frunce el ceño algo molesto. Ella se ríe y vuelve a darle una calada para repetir el acto, pero el chico se aleja y le arrebata el pitillo con destreza.
—¡Devuélvemelo, North!
—Fumar es malo para la salud, sis—dice antes de darle una calada laaaarga y hacer circulitos con el humo, circulitos que acaban en la cara de la pelirroja.
Irlanda alza una ceja y se cruza de brazos. Aunque el irlandés sea un niño el 95% del tiempo, es un niño británico, y también tiene ese carácter sarcástico tan peculiar que tienen ellos, además de las cejas extremadamente pobladas. Lo que pasa es que ahora vienen con la escusa de que se han unido al movimiendo de Cara.
—Y yo creo que soy mayorcita para saber qué es bueno y qué es malo para mí.
—Pero como eres mi hermana favorita velaré siempre por tu salud y disfrutaré de esos placeres nocivos por ti si hace falta— le acerca mucho la cara y le da un besito de gnomo (rozar nariz con nariz, malpensadooos), como solía hacer ella con él cuando eran pequeños y se hacía daño mientras cazaban la cena.
Logra sacarle una risita y sonríe con satisfacción.
—¡Soy tu única hermana, idiot!
La irlandesa abraza a su mellizo con fuerza y él tira el cigarrillo para poder abrazarla mejor. Los británicos tienen la fama de ser distantes, pero no son piedras, coño. Irlanda del Norte y la República de Irlanda tienen una conexión especial, de hecho el punto débil del pelirrojo es su melliza. Claro, que ellos jamás admitirán tales cursiladas típicas de los latinos, como España, los hermanos Italia y el pomposo de Francia.
—¡No seas tan dura con England, ella no tiene la culpa de ser fea e inútil!
Un aplauso para el irlandés que sabe decir cosas en el mejor momento posible. Sí, justo cuando enuncia esa frase, Inglaterra abre la puerta e Irlanda intenta reprimir una carcajada porque lo cierto es que el menor ha fruncido el ceño y se ha puesto rojo.
—Hello, Northern Ireland—si las miradas matasen...
—¡Existo!—refunfuña la chica cruzándose de brazos.
—Hello a ti también, Éire— ni la mira, está demasiado ocupado fulminando al pelirrojo.
—Aaaaw, ¡pero mira que carita pone de conejito enfadado!¿Estás triste, pequeño rabbit?¿Hemos estropeado tu hora del té?¡El pequeño England está mosqueaaadoooo!
Inglaterra frunce el ceño y contiene la respiración hasta ponerse como el pelo de sus hermanos mayores, porque Irlanda del Norte le está pellizcando las mejillas cual niño pequeño y le hace cara raras, como si fuera un puto bebé. Las vecinas cotillas flipan un poco e Irlanda se da cabezazos contra uno de los postes.
—¡Deja de llamarme rabbit, you git!—se libera dando manotazos como una nenita y el irlandés se ríe mientras le despeina (aún más).
—¡Pero no te enfades, Colita de Algodón!¡Si tu beloved big brother Ireland te quiere mucho!
—NORTHERN Ireland—le corrige la pelirroja... Pero no le hacen caso, ¿qué mierda es eso?¿Es qué la invisibilidad es una especie de ETS?
—Yes!¡Me quieres!¡Me quieres ver en un psiquiátrico!
—Nah, ¿con quién me metería entonces, my little carrot?
—Aquí el único little eres tú, bloody Leprechaun!
El aludido abre la boca ofendido. No, en serio, el pobre North es igual de alto que su melliza (que no es precisamente la Torre Eiffel) y si hay algo que odia es que el estúpido de su hermano menor le recuerde que es como una cabeza más alto que él. Inglaterra sonríe victorioso y entra en casa. Irlanda del Norte le sigue arrastrando su maleta y Seb entra con cara de asco. A la pobre Irlanda le cierran la puerta en las narices, dejándola descolocada y con un dolor de mil demonios.
—¡No metas a los Leprechaun en esto!
—¡Madura de una vez, Northern!
—¡Tú no me mandas!—le saca la lengua e Inglaterra se pregunta si cuando era pequeño se cayó de un árbol o algo por el estilo.
—¡¿Ah, sí?!¡¿Y por qué resulta que os represento a TODOS?!
Mientras tanto, en el porche Irlanda se soba la nariz y se da cuenta de que incluso está sangrando. Se caga en su puta madre, que por suerte y por desgracia es la misma que la de esos dos inútiles que siguen discutiendo a voces en la casa. Y por si son pocos pare la abuela, bueno, no porque no tienen abuela. Pero a la fiesta se une Gales, que sale del taxi con unas gafas de sol (a pesar de que el día está nublado y tiene toda la pinta de que va a llover) y una bolsa de viaje que usan los pijos para ''viajes de negocios'', pero vamos, que ha mandado dos de sus trajes más caros (con corbatas, camisa y zapatos a juego) a Ginebra, ya deben estar acomodándolos en el ropero de la suite que ha reservado.
Le paga al taxista con una generosa propina y mira a la casita del inglés con desprecio. Puede vivir en un jodido palacio y sin embargo se conforma con un cuchitril, ¡imbécil!
—Cymru?—pregunta la chica con las manos en la nariz, que parece un grifo de sangre.
—Yes... What the hell? Sister, ¿qué demonios te ha pasado?
El galés se pone histeriquito con la sangre, y busca en su bolsita un pañuelo con sus iniciales de nombre humano bordados. Se lo ofrece y la chica se apresura a colocarselo haciendo presión.
—Me han dado un portazo en la bloody face.
Gales se muerde el labio, nerviosito.
—¡Ah!¿Te duele mucho?
—¡Oh, no!¡No me duele!¡Sólo creo que me la he roto y parecen las catarátas del Niagara!¡Pero en absoluto me duele!¡¿Tú qué crees Cymru?!
Comienza a hiperventilar porque la sangre le pone nervioso y encima le duele. Él nunca se ha metido en líos, ni en peleas, nunca se ha roto la nariz, es más, sólo se ha hecho daño mientras bordaba al pincharse accidentalmente con la aguja, ¡pero no salía tanta sangre! Se relaja un poco, controla un poco su respiración y se arremanga la chaqueta y la camisa. La pelirroja no para de chillar maldiciones en irlandés.
—A ver, Éire. Tienes que relajarte—ejem ejem lo dice el que parece un chihuaha ejem ejem.
—¡YO ESTOY MUY RELAJADA!
Te creemos, Irlanda, de verdad.
—Vale, ahora necesito que te quites las manos de la cara.
—¿Qué pretendes?—da un pasito atrás porque Gales se está acercando con las manos estilo zombi, intentando apartarle las manos de la nariz.
—Sólo quiero ver qué te has hecho.
—¡Yo no me he hecho nada!¡No soy ninguna torpe!¡Han sido esos dos bloody idiots!
El castaño, perdón, RUBIO OSCURO (que es como Gales se llama así mismo, pero como yo soy la que escribe será el castaño y punto) suspira, porque es como si estuviera tratando con una nena de cinco años.
—Éireee.
—Me la vas a tocar y me va a doleeeer—se hace una bolita en un rincón del porche.
—No te la voy a tocar, I promisse.
—Si lo haces te mato— desconfía, porque sus hermanos son unos bestias y razón no le falta, ¡joder! Le han dado un puto portazo en la dichosa cara.
Finalmente aparta las manos y el chico se pone pálido, después amarillo e incluso juraría que verde. Irlanda tiene la nariz colorada, ensangrentada y torcida hacia la derecha. Abre los ojos como platos y nota que se marea, porque la sangre es superior a sus fuerzas.
—¿Y bien?¿Tiene muy mala pinta?
—C-creo... Que me estoy mareando—se abanica así mismo y se afloja el nudo de la corbata—. ¡Tápate ESO!
—Damn it!¡Eso es que está horrible!¡Voy a acabar como Voldemort!
—¡Que te lo tapes!
La chica obedece y se aprieta el tabique con la mano derecha, mientras que con la izquierda trata de echarle aire a Gales que tiene muy mal aspecto, tanto que incluso le dan arcadas. ¡Y después es Francia el exagerado!¡JÁ!
Dentro de casa, Inglaterra e Irlanda del Norte siguen discutiendo ajenos a tooodo lo que ha pasado fuera. Hasta que aporrean la puerta, más que aporrearla yo creo que le están dando patadas, porque incluso vibra y logra captar la atención de los británicos. Un aura negra entra por debajo de la puerta, ambos sienten un escalofrío.
—¡Abrid la fucking puerta, damn it!¡Abridla o la tiro abajo!
Los dos se pelean ahora por abrir la puerta. Tortazo de Inglaterra en la mano de Irlanda del Norte, pisotón por parte del pelirrojo, arañazo cortesía del inglés...
—¡No me muerdas, imbécil!
—¡Te jodeeees!—canturrea a la vez que abre la puerta y se topa con una sorpresa.
Su melliza con una mano en la cara y con la otra intenta sostener a Gales, que está hecho un flan, incluso tiene la piel color amarillito. Los chicos se apresuran en ayudar a su hermana, y toman al galés entre los dos (antes forcejean un poquito, tirando cada uno de un brazo como si fuera un muñeco).
—¿Qué le ha ocurrido?—pregunta el inglés refiriéndose al mayor.
—Estará borracho—responde el pelirrojo quitándole importacia—¿y qué hacías tú fuera, sis?
La respuesta de Irlanda es apartarse la mano de la cara para mostrar la masacre que tiene por nariz, Gales que ha vuelto un poco en sí vuelve a perder el conocimiento al verla. North suelta una risita y murmura un ''nenaza''. Su hermana le mira furiosa y suelta un quejido porque al arrugar la nariz le dueeeele. Inglaterra se pasa la mano por el pelo nerviosito.
—¡¿Cómo demonios te has hecho ESO?!—sisea histérico.
—¡Dándome un cabezazo contra la pared!¡Yo no me lo he hecho!¡Fuisteis vosotros, par de inútiles!¡Me cerrasteis la puerta en las narices!—y nunca mejor dicho.
—Englaaand.
—¡Por la reina!¡Hay que ponerte hielo en seguida!
—¡¿No me digas?!
—Englaaaaaaaand.
Inglaterra toma a la chica por los hombros y la quita de encima de la alfombra súper caraantiguaelegantísima que le regalón Hong Kong Diossabecuándoy porqué, aunque lo más probable es que se la robará a alguien en su época de pirata.
—Raaaaaabbiiiiiiiit.
—WHAT THE HELL DO YOU WANT, NORTHERN IRELAND?!
El aludido se encoge de hombros, haciendose el inocente.
—Pesa mucho—señala al galés medio inconsciente.
Se masajea las sienes y respira hondo.
—Déjalo en el sofá y haz el favor de subir al baño a por el botiquín. Tinkerbell te acompañará—el pelirrojo asiente—. Y no toques nada.
—Alright!
—¡Absolutamente NADA!
—Que síii, pesadooo.
North desaparece arrastrando a Gales, que está totalmente drogado y con Tinkerbell revoloteando sobre su cabeza. El inglés toma a la chica por la muñeca y la conduce hacia la cocina donde le indica que tome asiento. Ella obedece, en lugar de sentarse en uno de los taburetes (he de decir que hay como cuatro LIBRES) se sienta sobre la encimera y balancea los pies. Inglaterra saca una bolsa de hielo del congelador y la envuelve en un paño de cocina. La irlandesa lo mira todo con una expresión triste en el rostro e Inglaterra suspira porque sabe perfectamente el porqué de esa carita. Toma papel de cocina, hace un par de bolitas y se las entrega.
—Métetelas en los orificios.
—¡No soy tonta!—refunfuña obedeciendo.
—Lo has dicho tú, no yo—bromea acercándose para limpiarle la sangre con un trapo húmedo.
—Sé hacerlo sola.
Hay que ver Irlanda pero que gruñona eres, ¡Inglaterra sólo está intentando ser agradable!¡Inglaterra! Éste suspira de nuevo.
—Yo te he roto la nariz—en realidad ha sido TU mellizo—, así que yo te la arreglo.
Accede a regañadientes, pero permite que el rubio le limpie con delicadeza. Ella intenta reprimir los quejidos mordiéndose el labio.
—Thanks.
Toma el hielo y se lo coloca sobre la zona afectada.
—Oh, sí. Agradéceme por romperte la nariz.
—¿Por qué has mandado a Northern a por el botiquín?—pregunta mirándole por encima del paño—. No te ha hecho falta.
—¿Té o cerveza?—pregunta él abriendo el frigorífico.
—Tea, please.
Mientras Inglaterra prepara té subamos a la planta de arriba, donde Irlanda del Norte está rebuscando el botiquín, sí claro, sobretodo el botiquín. Está en el cuarto de su hermano menor, abriendo los cajones, poniéndolo todo patas arriba. Su misión era sencilla: busca pruebas incriminatorias. Eso fue lo que le indicó Escocia, y eso estaba haciendo. La cosa es, ¿qué cosa podría ser una prueba incriminatoria? Sólo había encontrado calcetines de rombos, jerseys de rombos, camisas sosas, corbatas feas, botellas de ron, bordados... Tinkerbell le está poniendo nervioso, si sigue haciendo tanto ruido le pillarán in fraganti, así que ya desesperado opta por abrir un baulcito que el inglés tiene en la cómoda, vertir su contenido sobre la cama y capturar al hada. Ya más tranquilo (sin importarle que Tinkerbell pueda quedarse sin aire o que se muera de hambre), vuelve a su labor.
No pasan ni cinco minutos que se cansa de ponerlo toooodo por medio y se echa sobre la cama, exhausto. Se estira sobre ésta y golpea algo con la mano. Sin ni siquiera mirar lo coge y lo arrastra. Es una especie de... Cuaderno viejo y seguramente malholiente. Se sienta con las piernas cruzadas y deposita el cuaderno sobre estas. Acaricia la portada, donde se puede leer con letra algo descuidada: Nemo me impune lacessit. Se sorprende, porque el título está en latín y sabe perfectamente que ésa no es la letra de Inglaterra, y seguramente ese cuaderno ni siquiera sea suyo. Además, él ha visto esa cita antes... La cosa es, ¿dónde? Suspira porque Escocia tiene que estar al caer y aún no ha encontrado ni una sóla prueba incriminatoria (de a saber Dios qué crimen). De todas formas se va a llevar el libro, porque a lo mejor se trata de una novela de las que ahora están muy de moda en las que cuando los protas follan las descripciones son muy detalladas.
Mira a su alrededor. La ha liado, está todo hecho una mierda y el baulcito tiembla acompañado de un sonido sumamente molesto de campanillas. El pelirrojo sonríe con picardía.
—Conque quieres salir, ¿eh, Sleigh bell?
Obviamente la respuesta que tiene son campanillas y él se ríe con maldad, apoyado sobre la cómoda y paseando sus dedos sobre el cierre del baúl.
—Bueno, te dejo salir... Con la condición de que me encuentres algo con lo que putear y recojas todo este desorden—pero qué fresco eres, North.
Dentro del baúl el hada chilla emitiendo su peculiar sonido, se pone roja y patea las paredes de su pequeña prisión. Irlanda se descojona y ella sólo se irrita más.
—Ah, ¿no me ayudas? En ese caso... Te haré otra oferta—cofcofamenazacofcof—, ¿alguna vez te has entrado en un horno?¿No?Pues, ¿qué tal si entras en uno holandés?
Cuando el pelirrojo le explica paso a paso en qué consiste un horno holandés, la pequeña criatura suplica clemencia y accede. Cuando es liberada lo primero que hace es ir al baño de la habitación del inglés y rebuscar en el cesto de la ropa sucia y de allí saca unos calzoncillos con la Union Jack, pero el irlandés quiere algo que no sea tan obvio en Inglaterra. Así que como si fuera una nadadora olímpica se sumerge en el cesto de la ropa sucia y de allí saca una camisa blanca. Irlanda del Norte comienza a perder la paciencia, pero es entonces cuando ve la etiqueta: Dior homme. Los ojos se le abren como platos y un Escocia en miniatura con cuernos rojos que está posado sobre su hombro izquiero le guiña un ojo a otro miniEscocia que está vestido de ángel en el hombro derecho, fumándose un puro.
Volviendo a la cocina. Irlanda se bebe el té aún sentada en la encimera e Inglaterra está frente a ella, en un taburete. Por suerte la nariz ha dejado de sangrar, pero sigue torcida.
—Estoy nerviosa—admite metiéndose una pasta entera en la boca.
—No tienes por qué estarlo, has coincidido con él en bastantes ocasiones.
—Fí, pebo efto ef difebente—todavía no se ha tragado una que se mete oootra, y eso que la comida británica es asquerosa (pero es que esas pastas las hizo Francia antes de irse).
Inglaterra frunce un poco el ceño, porque le está viendo el bolo alimenticio. Ella se percata y cierra la boca para tragar. Luego sonríe como diciendo ''Yo no he sido''.
—Sorry, pero si te sirve de consuelo has mejorado mucho en la cocina.
Casi se atraganta con el té y suelta una risita nerviosa. Ay, Inglaterra, ¿mamá Britannia no te dijo que las mentiras tienen las patas muy cortas?
—Yes, well... Son precocinadas, del super, you know. Esto, ¿qué te estaba diciendo?Ah, ya, ¿por qué no es diferente? Te conoce y os lleváis bien.
—Ése no es el problema. El problema es que va mucha gente.
—De ahí que sea una fiesta internacional, my dear.
—England, wake up!—lo zarandea nerviosa—. La última vez que coincidí con él fue antes de que se subastara por Internet porque cierta persona no lo estuviera vigilando.
Ahora es el inglés el que pone sonrisa de ''yo no he sido''.
—No es mi culpa que tu dichoso kid haya sacado tu obsesión por la independencia.
—You know nothing, England!—sisea cogiéndolo por el cuello de la camisa—. Y habla más bajo, Wales y North podrían oirte.
—Don't worry, girl. Mira, han pasado más de setenta años y nadie se ha enterado. Creo que estás algo paranoica—mira quien lo dice, señor letengopánicoamishermanos—. Relax, todo irá bien.
La irlandesa suspira y le da otro sorbito al té.
—¿Y si... llamemoslo X se entera?¿Y si Él se entera? Tengo un mal presentimiento, England.
Le dedica una sonrisa y le da una palmadita suave en la mano.
—Éire, seguro que no pasará nada. Es nuestro secreto, ¿recuerdas?
Tal vez la pelirroja tiene razón con eso del mal presentimiento o tal vez es el rubio quien tiene la razón y sólo está siendo una paranoica. La cosa es que un individuo viene escuchando ahora los Rolling Stones con el volumen tan alto que retumban los cristales, pero no os preocupéis, lleva una de las ventanillas bajadas porque se está fumando un puro. Con una sola mano comienza a maniobrar para aparcar, tranquilos, no se ha cargado al perrito que hay en medio de la carretera... Pero sí que ha arrancado de cuajo el buzón rojo con el nombre de Arthur Kirkland. Salvo ese pequeño desperfecto (que se ha cargado parte del cesped), nadie ha resultado herido. A excepción de unas de las rosas de Inglaterra, porque el puro de Escocia ha ido a parar encima de ellas. Se acerca al porche y llama al timbre.
Inmediatamente Inglaterra se tensa en el taburete.
—Tenías razón, Ireland... Ahí está el mal presentimiento.
—¡YO ABROOOOOOOO!—chilla Irlanda del Norte bajando los escalones de dos en dos.
—¡Qué exagerado, England!De verdad que cada vez me recuerdas más a esa rana con barba de chivo.
Taquicardia, a Inglaterra le va a dar una taquicardia por tu culpa y no te vas a dar ni cuenta, Irlanda. Y si lo matas tú (sin querer), Escocia te matará a ti. Nah, Escocia no sería capaz de matarte, te adora demasiado.
Cuando Irlanda del Norte llega a la puerta dando saltitos a lo Heidi se encuentra a un Gales ya repuesto abriéndole la puerta a Escocia y eso le jode, porque mientras el galés ha estado con su rollo de nenaza, él ha estado buscando por cielo y tierra lo que Escocia le mandó. La pobre Tinkerbell está agotadísima, y va a denunciar al pelirrojo por explotación de hadas.
—Scotti!—chilla echándose al cuello del pelirrojo mayor.
—¡Quita, coño!¡Déjate de mariconadas!—lo aleja de un manotazo, qué bonito es el amor de hermanos—. ¿Y Éire y el conejo?
—En la cocina, estará curándole la nariz.
—¿Le habéis roto la nariz sin mí?—finge estar ofendido.
Gales suelta una risita y se apoya en el arco que da al salón, cruzando los brazos para observar lo que se avecina. El menor se rasca la cabeza nerviosito.
—No precisamente al enano.
Comparte una mirada cómplice con el castaño, que se limita a asentir. Escocia se ríe y despeina al pelirrojo antes de poner rumbo a la cocina. Allí ve a Irlanda sobre la encimera con la nariz roja y trocida. Suelta otra carcajada avanzado hacia ella para abrazarla y golpea a Inglaterra con el saco de deporte durante el trayecto. El pequeño de los británicos se soba la mejilla, maldiciendo al primogénito. El muy bestia levanta a la chica e incluso le da un par de vueltas, logrando marearla.
—¡Eres un bruuuuto!—medio chilla cuando vuelve a dejarla sobre la encimera.
—¿Yo?¿Y a ti qué te ha pasado?¿Una pelea de bar?—bromea señalándole la nariz—. Estás hecha una macarra.
—It's not funny!
—¿Por qué a ella abrazos y a mí un manotazo?—Irlanda del Norte celosillo, que mono—. ¿Es que uno tiene que romperse la nariz para que le den amor los de su propia familia?—se deja caer dramáticamente sobre el taburete que está al lado de Inglaterra.
Los británicos ponen los ojos en blanco y se preguntan si el irlandés fue secuestrado por su madre que se lo vendió como su hermanito. Pero chicos, mirad sus pecas y su pelo, es vuestro hermano.
—¡Si quieres te la rompo yo, idiot!¡Así me lo cobro!—la chica coge una de las sartenes que el inglés tiene colgadas en la pared (Hungría ha estornudado).
—Northern, ¿dónde está el botiquín que te mandé a buscar?
—Ah, eso. ¡PULGARCITAAAAAAAAAAA!¡EL BOTIQUÍN!¡RÁPIDOOOOOOO!
Ingaterra se soba la oreja, porque le ha berreado en el oído el muy bestia.
—¡Se llama Tinkerbell, damn it!
—¡Conejo!—lo saluda el mayor de los británicos, claro, como si no lo hubiera visto—. ¡Echaba de menos tu voz de niña repipi!
—Pulgarcita, Camapanita, Cascabeles, Pandereta, ¿qué más dará?¡HADAAAAAAA MUDAAAAAA!—vuelve a llamarla y al rubio le va a dar un algo.
—¡NO TENGO VOZ DE NIÑA REPIPI!—dice con voz más aguda de lo que le hubiera gustado—. ¡QUE SE LLAMA TINKERBELL, IDIOT!
Se empieza a escuchar el ruido de unas campanillas bajando las escaleras y entrando por la puerta de la cocina. El botiquín enorme (comparado con el tamaño de la criaturita) flota en el aire, asciende y desciende. Tinkerbell está jadeando, roja como un tomate cherry. El irlandés se ríe, y ella se pone aún más roja, pero no precisamente por el esfuerzo. Con una fuerza sobrehadil (WTF?) le lanza el botiquín en la cara, haciendo que el escocés y el galés se descojonen.
—¿Se puede saber qué mierda le has hecho a la pobre Tinkerbell?
—¿YO?¡¿HOLA?!¡Me ha tirado un jodido botiquín a la cabeza!
—A saber qué le has obligado a hacer—comenta Gales mirándose las uñas.
—Shut up!
—Helloooo, ¡tengo la fucking nose como la Torre de Pizza!—al menos ha dejado de sangrar.
—Trae, yo lo arreglo—dicen Escocia e Inglaterra al unísono, tomando el botiquín a la vez.
La tensión está en el aire. Gales arrastra al pelirrojo del sombrerito verde fuera de la cocina, que al principio se resiste con un ''pero yo quiero ver cómo acabaaaa'', pero el galés le promete que si se porta bien y le hace caso le regalará cerveza de la cara. El irlandés acepta encantado de la vida y ambos se van al salón. Irlanda se caga de nuevo en su puta madre, porque ahora su nariz pecosa (y terriblemente hinchada) depende de dos imbéciles con complejo de macho alfa. Inglaterra tira de la cajita con la cruz roja.
—Alba, soy el anfitrión. Así que YO le curo la nariz.
—Menudo anfitrión. Recibiendo a tu sister con un portazo en la cara—le pica y tira del botiquín.
—¡Fue un accidente!
—¡BASTAAAAAAAAAA!—Irlanda les quita el botiquín y lo abre de una jodida vez. Los chicos la miran con una ceja alzada—. Mirad, yo no quería venir aquí, ni quería ir a casa de Switzerland, pero a vosotros se os ha metido en los cojones. Así que ahora mismo me voy a curar YO sola la jodida nariz, y vamos a irnos de una buena vez al aeropuerto, y vamos a parecer una familia NORMAL.
Escocia suelta una carcajada.
—Hablo en serio, Alba. Estamos en Navidad y supuestamente en Navidad la gente es feliz como en las pelis que hace el americano gritón. Así que o somos la familia feliz de esas películas de mierda o...
—¿O si no qué?—Escocia se enciende oootro puro.
La irlandesa se lo arrebata y lo pisa en el suelo LIMPIO de la cocina de Inglaterra.
—¡Os convierto en ranas!
—Britannia vive.
—¡Cállate, Alba!—dice furiosa y saca un botecito del botiquín del cual se bebe el contenido entero de un sorbo—. ¿Qué tal estoy?¿Vuelve a estar normal?
—Ireland... Lo que te acabas de beber era mi reserva especial de ron.
Pobre inglesito. ¿Quién coño guarda ron en un botiquín? La chica se sonroja y el mayor se ríe, despeinándola un poco. Inglaterra le entrega otro botecito de color violeta, que está asqueroso y le dan arcadas. Pero la nariz vuelve a su sitio y se le baja el hinchazón. Hijos de bruja tenían que ser.
—Éire, tienes razón—habla Escocia después de un silencio incómodo—. Estamos en Christmas y tenemos que actuar como una familia normal y feliz—sonrisa maquiavélica.
Escalofrío que recorre la espalda de los otros dos.
—Quiero empezarla con buen pie, así que, ¿qué mejor que parecerlo, eh?
Irlanda e Inglaterra comparten una mirada de confusión y luego miran al escocés que está abriendo la pesada bolsa de deporte que trae.
—¿Qué quieres decir con parecerlo, Alba?
—Como en las películas del emancipado—mirada asesina por parte del rubiooo.
De la bolsa saca un trozo de tela de cuadros escoceses, con la que el menor se pone blanco como la pared y la chica se pone igual de roja que su pelo. Escocia sonríe como el gato de Alicia en el País de las Maravillas.
—¡Y una mierda me pongo yo eso!
—¿Dónde ha quedado lo de la happy family, my beloved brothers?
La pelirroja rebusca en la bolsa de deporte:sólo hay tres, uno grande que será para Escocia, otro algo más pequeño que sería para Inglaterra y otro EXCESIVAMENTE CORTO que sería para ella. Se ruboriza aún más y le tira el suyo a la cara.
—¡Sólo hay tres!¡Y somos cinco!¡O todos o ninguno!—comienza a chillar dándole puñetazos—. Además el mío es una minifalda, ¡voy a parecer una puta!
—Cymru y North traen los suyos—le guiña un ojo—. Y no te quejes, sister, te lo he buscado modernito. A ver si así te tiras a alguien.
—¡Amínomehacefaltatenersexoconnadie!—porque te estás encoñando con Canadáaa.
Escocia la abraza por los hombros.
—Sé que eres autosuficiente, sis, pero una verga puede llegar a ser mejor que tus de...
—¡Deja de decir guarradas!¡No pienso ponerme ESE TROZO DE TELA!—le pega más y el escocés se sigue riendo.
Inglaterra no dice ni mu. Para mí que le ha explotado el cerebro o algo por el estilo.
—¿Por qué tan histérica?Ni siquiera Colita de Algodón se está quejando.
—¡Que no me llames Cottontail, damn it!
Ya estaba tardando.
—¡Que NO pienso ponermelo!¡Voy a parecer una puta y encima no... No me he depilado!—uy que no.
Escocia se descojona.
—¡Pues así mejor, tonta! Ya sabes lo que dicen: un hombre de verdad no lleva ropa interior debajo del kilt y una mujer de verdad no se depila.
¿No querías happy family? Pues ahí la tienes, Irlanda. Inglaterra sostiene el kilt y se lo coloca por encima de la ropa que ya lleva puesta. Después de todo no será tan horrible, sólo ponerse una faldita escocesa... Escocia se está ablandando, y eso le hace sentir más tranquilo. Mi querido inglesito, esto no ha hecho más que empezar, tu buzón y tus rosas sólo han sido sus primeras víctimas.
¡Holaaaa!Bueno, por fin el especial de los chicos del sexy kilt (y nunca mejor dicho) xDD Próxima parada: La casa de Suiza wiiiiiii, ¡y esta vez de verdad! :DD Espero que os haya gustado y si es así (o no, porque os habéis querido arrancar los ojos mientras lo leíais) hacedmelo saber por comentarios, mensajes privados (que tuenti suena eso) o por señales de humo xdd
TheFreakZone:Ahí tienes a tu Escocia, aunque ha empezado muy flojito con su bullying a Inglaterra el rollo de la happy family les va a durar lo que a Italia un plato de pasta xDDD ¡Gracias por tu comentario!¡Un abrazo!:D
Saphira Kirkland:Lo que le pasa a España es que esta PICADÍSIMO, porque él le pidió matrimonio a Romanito y éste le dijo que no, y ahora pues le jode que Prusia se vaya a casar y esté tan ilusionado cuando nunca le han interesado esas cursiladas. Pobre España xD ¡Gracias por tu comentario!¡Un abrazo! :D
¡Nos leemos en el siguiente capítulo y gracias por leer!
