Air

El lunes, Trevor mismo fue a buscarme a mi casa. Según parece, quería asegurarse de que yo estaba bien y en condiciones de moverme. Lucía aliviado de que no me hubiese pasado nada grave, lo cual era extraño. Quiero decir, no había recibido demasiado daño en la pelea contra la dríade, y Trevor había recibido muchísimo más castigo que Hana y yo juntas. No obstante, estaba más preocupado por nuestro bienestar que por el suyo; algo que uno no se esperaría de él a primera vista.

"¿Cuál es tu comida favorita?" pregunté luego de un rato de caminata.

"¿Por qué el interés?" Trevor parecía tener la costumbre de no mirarme cuando hablaba.

"¿Importa? Quiero saber"

"Carne" susurró.

"¿Qué has dicho?"

"Carne. Me gusta la carne, y prácticamente cualquier comida que la contenga"

"Eso es… simple, demasiado simple" me reí.

"¿De qué te ríes?" a pesar de intentar mantener su seriedad, se rió entre dientes.

"¡Te estás riendo también!"

Esa era quizás la primera vez que lo veía reírse. Y no negaré que me gustaba verlo así. Durante su risa, también había centrado su mirada en mí. Nos quedamos mirándonos por un rato así, en silencio, todavía sonrientes. No obstante, Trevor pareció darse cuenta de lo que hacíamos y apartó la vista a toda velocidad, incluso adelantándose un poco en el camino. No sólo me sorprendí, sino que me sentí un tanto ofendida por su gesto. Tardé un rato en volver a caminar junto a él, todavía molesta. Poco después de que volviera con él, nos topamos con Hana, quien estaba detenida en el camino, como esperándome. Se sorprendió al ver también a Trevor, pero lo saludó con toda la calidez del mundo. Caminamos los tres juntos hacia la escuela, Hana y yo charlando entre nosotras y Trevor… Trevor disfrutaba del paisaje, supongo.

"Y para el almuerzo también-" Hana pausó. "¿Trevor, quieres almorzar con nosotras?"

"Nooo~" le susurré a mi amiga. "¡No lo invites!"

"Pero nunca hemos comido los tres juntos, ¿verdad? Ahora que seremos un equipo, tenemos que aprovechar momentos como estos para conversar entre todos."

"Está bien, está bien…" me rendí.

"Me niego" Trevor hizo una equis con los brazos.

"¿Ves? No quiere pasar el tiempo con nosotras" tomé a Hana del brazo y apuré el paso, dejando a Trevor atrás.

"Vamos, al menos una vez" pidió Hana, haciendo un puchero.

Bien podía seguirle la corriente.

"Eso, una vez no hará daño. ¿Por favor?" hice un puchero también.

Trevor se quedó por casi un minuto entero mirándonos a las dos. Era una batalla de resistencia, de las más feroces.

"...Bien" Trevor apartó la mirada y volvió a adelantarse, esta vez sacándonos una muy buena distancia.

"¡Bien hecho, Hana!" le guiñé un ojo.

"Tú también hiciste un buen trabajo" soltó una risa juguetona y continuó caminando.

"Una condición:" aclaró Trevor una vez lo alcanzamos. "Yo elegiré dónde comeremos"

Las dos asentimos, pero nos miramos una a la otra, confundidas. ¿Dónde comer, si no era en la cafetería? Continuamos con las clases del día, intentando ignorar el tema.

A la hora del almuerzo, los tres fuimos a buscar nuestros almuerzos en la cafetería y seguimos a Trevor hacia donde él quería que almorzáramos. Para mi sorpresa, nos llevó hacia afuera del edificio, en un lugar detrás del instituto donde había una mesa y algunos bancos de plástico. Pusimos la comida sobre la mesa mientras Trevor se disponía a acomodar tres de los bancos. Nos sentamos a la mesa y comenzamos a comer mientras Hana y yo mirábamos alrededor. Había varias plantas repartidas por ese patio, la mayoría de ellas creciendo con total libertad. Algunas de ellas hasta tenían flores creciendo, lo que alegró a Hana.

"Me gusta este lugar" sonrió. "¿Vienes a comer aquí seguido?"

"Eso explicaría por qué desapareces a la hora del almuerzo" bromeé.

"Sí, aquí es donde siempre vengo" seguía concentrado en su comida. "Nadie viene aquí y es muy tranquilo. Es mi tipo de lugar"

Y con razón. Ese lugar era perfecto para tener un almuerzo tranquilo. Y también era perfecto para que habláramos de los demonios sin intromisiones.

"Entonces, sobre los demonios…"

Los dos levantaron la vista de sus almuerzos y se concentraron en mí.

"Algo tienen que ver con el enmascarado, eso seguro" empecé. "Pero la pregunta es qué. ¿Qué querrá ese tipo de nosotros?"

"No lo sé. Pero viendo que ustedes dos recibieron su mensaje también, imagino que no somos los únicos que fueron llamados, sino los únicos que aceptaron la llamada" Trevor apoyó su barbilla sobre sus manos, mirándome. "La Adversidad no suena como algo normal. Algo le sucede al mundo, algo grande…" pausó.

"¿Y sólo nosotros podemos detenerlo? ¿Sólo nosotros podemos pelear contra la Adversidad?" Hana sonaba preocupada. "¿No hay gente más capacitada o…?"

"No creo que tenga mucho sentido dudar ahora" la interrumpió Trevor. "Todos aceptamos el desafío del enmascarado"

"Hana no lo hizo" recordé su miedo el día que invocó a Seth.

"...En realidad, sí acepté su reto… El día que invoqué a Seth, le dije que ya no correría" apretó el moño de su uniforme. "Pero hay una diferencia entre no correr y pelear. Y gracias a ustedes pude dar ese paso" nos sonrió.

"Me alegro, Hana" le devolví la sonrisa. "Eres un miembro invaluable del equipo, no habríamos derrotado a la esfinge sin ti"

"Lo que me recuerda… Hana, hablemos sobre tu rol en el grupo"

"¿Mi rol?"

"Sí. De ahora en adelante, cuando sea que haya un posible enemigo, quiero que invoques a tu Persona lo más pronto posible y lo busques. Serás nuestro apoyo"

"¡Entendido!" Hana asintió.

"Nosotros dos seremos la fuerza de ataque principal. Hana nos ayudará cuando haga falta, pero en lo posible quiero que guarde sus energías"

"Me parece buena idea" junté los papeles de la mesa y los metí en una bolsa. "¿Entonces qué haremos de aquí en adelante? ¿Esperar a que salga algo nuevo?"

"Podríamos buscar por nuestra cuenta también" acotó Hana.

"Es lo que iba a decir" asintió Trevor. "El otro día enfrentamos a la dríade no por el enmascarado, sino porque era un peligro y punto.

"Si vamos por ahí…" recordé la noche que conocí a Air. "Entonces sé de un peligro que debemos enfrentar"

"¿Qué peligro?" inquirió Hana.

"Nos reuniremos en el parque a dos calles de mi casa, hoy en la noche"

"Me parece bien"

"No creo que mi hermano tenga problemas…"

"Entonces está decidido" sonó la campana del cambio de hora y regresamos a clases.

Hana y yo caminamos juntas de regreso a casa. Le expliqué mejor dónde estaba el parque y le dije que no se preocupara, pues no sería demasiado peligroso. Le prometí también que la invitaría a algo en el café por las molestias. Ella aceptó, alegre, y se marchó a su casa.

Por la noche, el parque parecía más ominoso que la vez que vi a Air. Había un aura diferente que Trevor no tardó en identificar. Hana ya había preparado a Seth tan pronto como llegamos al lugar. No tardó en reaccionar.

"Detecto varias señales…"

"¿Detectas a alguien más?"

"Una persona, sí" levantó la vista. "¿Una niña? Es pequeña… y se acerca al parque"

"Ha de ser la niña que dijiste" Trevor miró alrededor.

"¿Por qué sigue viniendo aquí…?" susurré. "Hana, ¿puedes decirme por dónde está la niña?"

Hana apuntó hacia el noreste, por lo que me apresuré en esa dirección. No me tomó mucho encontrarme con Air, quien caminaba casualmente hacia el parque, ignorando las bestias que la acechaban.

"¡Orianna! Es un gusto verte de nuevo" Air sonrió y extendió su mano hacia mí.

Por puros modales, me detuve y estreché su mano. Se sentía más suave sin toda la arena en ella.

"¿Viniste a ver a tu psicóloga, Air?"

"Así es. Puedo hablar con ella sin problemas, pero aquí es el único lugar donde puedo verla."

"Muy bien. Ven conmigo, por favor. Tengo que ponerte a salvo."

"¿A salvo de quién? ¿De los Ghoul?" ladeó la cabeza, como si no me entendiera.

"Sí, de ellos."

"Muy bien, te sigo" hizo un saludo estilo militar, llevando su mano derecha a su frente.

Las dos caminamos de regreso hacia donde estaban mis amigos. No parecía que hubiesen cambiado las cosas. Trevor estaba sentado en el suelo, con otra lata de bebida energética en sus manos. ¿De dónde había sacado esa cosa?

"¿Así que ella es Air?" preguntó el pelirrojo.

"Así es, señor" Air se puso firme y repitió su saludo, como si hablara con un superior.

"Es una niña muy curiosa" Hana rió e intentó acercarse a Air, siendo detenida por el campo de Seth. "Oh, cierto…" parecía apenada por olvidarse la restricción de su propio Persona.

"Ellos son Hana y Trevor" indiqué.

"Un placer conocerlos a ambos" Air hizo una pequeña reverencia, que mis amigos repitieron.

"Air parece saber sobre nuestros Persona. Al ver a Kartikeya, la llamó mi 'guardián'."

"Interesante… ¿Pero cómo sabe ella?" preguntó Trevor.

Air abrió la boca para responder, pero Hana habló antes que ella.

"¡Las señales se acercan! ¡En guardia, chicos!"

Empuñamos nuestras armas y nos preparamos. Las sombras se movían a lo lejos. Trevor formó algo similar a una sonrisa desafiante e invocó a Siegfried para disparar una bola de fuego, incinerando a varios Ghoul en su camino. Por mi parte, invoqué a Kartikeya una vez los vi, haciéndola volar en medio de ellos y girar su alabarda para acabar con varios a la vez.

"¡Mabufu!" escuché el grito de Hana al tiempo que una barrera de hielo se generó en el suelo, lanzando por el aire a los Ghoul que tocaba.

Trevor y Hana parecían estar avanzando muy rápido en términos de ganar habilidades. Mientras tanto, yo seguía con mi relámpago clásico y los dos ataques de la alabarda. Me hacía sentir un poco celosa, pero no tenía sentido ponerse así. Debíamos luchar para proteger a Air, y aún sin tener una gran variedad de habilidades, seguía siendo suficiente para protegerla. Si podía proteger al menos a una niña pequeña, entonces no necesitaba nada más.

"¡Zio!" utilicé el hechizo una y otra vez, lanzando relámpagos por doquier.

Un Ghoul pudo evadir mis ataques y se acercó a mí, intentando golpearme con sus garras. No obstante, algo en mi cabeza se disparó, causando que, en el momento que levantó sus brazos, el tiempo se ralentizara lo suficiente para que yo saltara a un costado. Con esta ventana de ataque, lo golpeé con mi espada dos veces para hacerlo caer. Estuve por preguntarme qué había sido ese sentimiento hasta que se activó otra vez. Sólo que ahora, en lugar de evadir, lancé un contraataque y corté los brazos de mi agresor. Confiada, comandé a Kartikeya para que se levantara en el aire y se impulsara hacia el suelo, describiendo un arco ancho con su alabarda mientras se precipitaba, regresando a un buen número de Ghouls al infierno.

"¡Bien hecho, Orianna!" rió Air, sentada en uno de los pilares de hielo de Hana.

Sonreí con seguridad y volví a centrarme en los pocos enemigos que quedaban. Eran sólo tres. Medité sobre mi nueva habilidad, y cómo podría combinarla con la versatilidad de Kartikeya para sus ataques. Me dieron muchas ganas de probar algo muy precipitado, y como tenía a mis dos compañeros, las ganas me superaron. Hice que Kartikeya dirigiera su relámpago hacia mí, y aprovechando la aceleración, bloqueé el ataque con la parte plana de mi arma, haciendo que se condujese a través del filo. Sentí un ligero cosquilleo, pero nada peligroso. No obstante, sabía que la electricidad no duraría mucho, por lo que me lancé a atacar uno de los Ghoul. El corte de mi espada soltó una descarga de electricidad que lo fulminó en un sólo ataque. Aproveché el impulso que me quedaba y cargué contra el segundo, atravesándolo y partiéndolo en dos con un sólo movimiento. Me tomé un momento más y apunté mi última estocada, perforando el cráneo del Ghoul restante.

Kartikeya regresó a mí sin que se lo ordenara, chocándome con una onda de cansancio. Miré hacia mis dos amigos, Trevor parecía haber terminado hacía rato y Hana usaba los pilares de hielo para aplastar de lleno a los Ghoul. Una vez estuvieron todos muertos, nos reunimos. Me costaba un poco mantenerme en pie.

"Bueno, con eso se termina el problema de hoy" suspiró Hana.

"Me gustaría" acotó Trevor. "Pero no tiene mucho sentido que vengan aquí de nuevo."

"Tienes razón…" admití. "Nos falta saber el motivo. Además, eran muchísimos más que la otra vez."

"¡Hay otra señal más!" alertó Hana.

"¡Por allá!" Air señaló con el dedo hacia el este.

Efectivamente, algo más poderoso se acercaba a nosotros. Un esqueleto flotante, vestido con ropas negras, se aproximaba irradiando un aura verdosa.

"Con que… ustedes son los que destruyeron a mis Ghoul" su voz claramente venía desde él, a diferencia de nuestros enemigos anteriores, cuyas voces resonaban en nuestras cabezas.

"Lo somos, de hecho" Trevor empuñó su hacha. "¿Por qué la pregunta?"

"Deseaba saber qué había sucedido con ellos. Me preguntaba por qué no habían regresado hace un par de días… Parece que si quiero que las cosas se hagan, tengo que intervenir yo mismo."

"No sé qué estás haciendo, pero seguramente es malo" intervine. "Y vamos a detenerte."

Quise invocar a Kartikeya, pero no pude lograrlo a la primera. Tuve que volverlo a intentar para que saliera, y aún cuando lo hice, sólo logré lanzar un Zio antes de que Kartikeya regresara a mí. Y para colmo, el esqueleto había evadido mi ataque.

"Qué precipitada… Soy Lich, un hechicero del inframundo. Únicamente busco una fuente de poder para seguir mis experimentos. Si me entregan a esa chica…" señaló a Air. "Los dejaré en paz."

"Me temo que no es una opción" Trevor suspiró. "Si te doy a la chica, ellas dos no dejarán de molestarme."

Trevor golpeó su hacha contra el suelo y corrió hacia Lich, logrando golpearlo a pesar de que este se moviera. Lich intentó defenderse lanzando una oleada de energía mágica, pero Siegfried la bloqueó sin mucho problema. No obstante, Trevor parecía haber sentido el golpe. Necesitábamos alguna forma de ganar ventaja en esa pelea.

"¡Ding dong!" exclamó Air, contenta. "¡Ya es hora de que venga ella!"

"¿Ella?" pregunté. "¿Quién es 'ella'?"

"¡Mi psicóloga, por supuesto!"

La energía de su afirmación se materializó un instante después, en la forma de esa energía azulada que todos invocábamos al llamar a nuestros Persona.

"¡Orianna!" Air me miró, levantando su brazo. "¡Te presento a mi psicóloga!"

En la mano derecha de Air se dibujó un pequeño número cinco, de la misma forma que el resto de nosotros.

"¡Kohryuu!"

Un majestuoso dragón amarillo, envuelto en niebla, emergió de lo profundo del alma de Air. Su presencia parecía iluminar el camino de la misma forma que Seth lo hacía, pero a la vez, su vista no era tan fuerte.

No obstante, parecía que la batalla se decantaba a nuestro favor.