Bienvenidos al Velvet Room

Fue interesante ver el cambio en la expresión de Lich: si bien no tenía rostro, se notaba el nerviosismo que ahora lo azotaba. Sonreí con confianza. Aún si no estaba en las mejores condiciones, todavía podía darle algo de pelea a Lich. Tomé mi cimitarra y me puse en guardia; Trevor y Hana hicieron lo mismo. Hana se concentró y se adelantó a lanzar un hechizo más, que me envolvió de una luz sanadora. Trevor reunió energía e invocó a Siegfried por un momento, el cual levantó su espada en el aire y renovó mis energías.

"Necesitas el empuje" Trevor sonrió y volvió a mirar a Lich.

"¡Rakunda!" tras el grito de Air, Kohryu rugió y Lich fue afectado por una oleada de energía, parecida a la que Siegfried había invocado sobre mí, pero dañina.

Me sentía mucho mejor que antes. Invoqué a Kartikeya y la envié para atacar a Lich; no obstante, este había visto venir mi ataque y se había movido al costado para esquivarlo. Esto le dio una oportunidad a Trevor: Siegfried se había posicionado justo en donde Lich no podía esquivar. A la orden de Trevor, su Persona propinó un corte certero a Lich a lo largo del hombro, cortando su túnica. Aproveché y me lancé también a atacar, sin Kartikeya respaldándome. Tenía que concentrarme y aprovechar cuanto poder me quedara; no podía gastarlo así como así. Atravesé el pecho de Lich y giré sobre mis talones para cortar sus costillas desde dentro. Fue un buen ataque, pero me había acercado demasiado a él.

"¡Gry!" Lich me apuntó con la mano y de un sólo ataque me mandó a volar.

Costó un poco, pero logré ponerme de pie de nuevo. Todavía no estaba derrotada. Miré a Trevor, todavía haciendo dúo con Siegfried para flanquear a Lich y atacarlo en sus puntos ciegos. Hana había lanzado un ataque de hielo, pero al ver que apenas molestaba a Lich, decidió centrarse más en curar a Trevor cuando su oponente lo dañaba. Air sólo le hacía porras a Trevor, hasta que su Persona se acercó a ella. Si no fuera porque las vi, no habría creído que hablaban entre ellas. Vi brillar los ojos de Kohryu y luego vi sonreír a Air. La pequeña concentró su energía y apuntó a Lich con un dedo.

"¡Garu!" Trevor se corrió justo a tiempo para evitar ser golpeado por el tornado que se formó bajo los pies de Lich.

Todos observamos a Lich siendo levantado en el aire por el ataque de Air. Luego de un momento, el hechicero cayó al suelo. No hace falta decir que aprovechamos esa oportunidad para lanzar nuestro arsenal contra él. Corrí para golpearlo nuevamente con mi arma, y Air se unió también, acometiendo con sus cuchillos. Si bien no parecía fuerte, era increíblemente rápida, pudiendo atacar antes de que nosotros nos diéramos cuenta. Hana regresó a Seth y decidió atacar también de frente, golpeando unas cuantas veces a Lich con su bastón. Trevor dio el golpe de gracia con su hacha, haciendo su clásica decapitación una vez nuestro enemigo estaba de regreso en el suelo.

"Con eso se termina, creo" Trevor se limpió el sudor de la frente y estiró un poco los brazos.

"Creo que tengo algo de sueño…" Hana bostezó y se acercó a Air y comenzó a acariciar su cabello. "¡Muy bien hecho, Air!"

"Oye, Air" me acerqué a ella. "Antes te vi hablando con tu Per- con tu psicóloga. ¿De qué hablaban?"

"¿Con su Persona…?" Trevor parecía escéptico.

"Kohryu ve cosas a veces" afirmó. "Cosas como las fortalezas de los enemigos, o sus debilidades."

"¿Y la debilidad de Lich era el viento?" preguntó Hana.

"Así es. ¿Vieron qué rápido cayó?" Air lucía muy orgullosa de sí misma.

"Estoy celosa… Seth no puede ver esas cosas…"

"¡Pero Seth puede ver mucho más lejos que Kohryu!" el tono alegre de Air le levantaba los ánimos a cualquiera. "Eso es una gran fortaleza."

Sin darnos cuenta, Lich se había levantado, y preparaba un nuevo ataque.

"¡Mudo!" una onda de energía oscura se dirigió a Trevor.

Pero por desgracia para Lich, yo sí me había dado cuenta.

"¡Trevor!" tomé a mi amigo del brazo y lo jalé hacia mí, quitándolo del camino del hechizo.

Lich se preparó para invocar Mudo de nuevo, pero yo ya estaba en guardia. Invoqué a Kartikeya y descargué una onda de Zio sobre él, paralizándolo.

"Air, ¡ahora!"

Los ojos de Kohryu volvieron a brillar, y otra ráfaga de viento se formó bajo Lich, una vez más levantándolo en el aire de una forma bastante satisfactoria. Venganza por hacerme volar a mí, supongo. Pero no se iba a terminar ahí. Todavía nos quedaba un poco más.

"¡Kartikeya!"

Un nuevo Zio impactó de lleno al esqueleto, fulminándolo de una vez por todas. Kartikeya regresó a mí, esta vez sin dejarme exhausta. Trevor lucía… pasmado, por decirlo de alguna forma.

"Hace un momento… ¿qué fue eso?"

"¿Qué cosa?"

"Eso que hiciste. Cuando me apartaste del camino; tus ojos eran… Muy diferentes."

"Bueno… no sé cómo explicar lo de los ojos" me reí. "Pero sí sé explicar el resto. Creo que Kartikeya aprendió una habilidad nueva. Parece que ya no pueden tomarme por sorpresa… Me doy cuenta de ello antes de que me golpeen. Lo descubrí hoy. Así pude salvarte."

"Sea cual sea esa habilidad, estoy muy agradecido por ella" Trevor sonrió.

"Entonces…" Hana nos llamó la atención. "¿Qué haremos con Air?"

"No lo sé…" miré a Air y le sonreí. "¿Qué vas a hacer de ahora en adelante?"

"No lo sé" respondió. "Siempre vengo a este parque porque mi psicóloga quiere eliminar a Lich, pero ahora que nos ocupamos de él…"

Air fue interrumpida por su Persona, quien se manifestó sin que ella lo pidiera. Una vez más, esta se acercó a Air, y comenzaron a hablar en susurros.

"Kohryu dice que lo mejor para mí ahora será que me quede con ustedes" Air sonrió.

"¡Me parece perfecto!" se notaba que Hana le había tomado cariño a Air. "¿Vas a la escuela?"

"No, no voy" Air se rascó la cabeza.

"¿Y puedes moverte libremente al mediodía?" preguntó Trevor.

"Puedo hacerlo, sí."

"Entonces reúnete con nosotros detrás de la escuela New Leaves a las doce y media. ¿Sabes dónde queda ese lugar?"

"Sip. Detrás es donde están todas las plantas, ¿no?"

"Precisamente" afirmé.

"Entonces allí nos veremos" Air hizo un saludo militar. "Ahora debo volver a casa."

"¡Adiós, Air!" Hana le dio un fuerte abrazo y se despidió.

Observamos a Air perderse en la oscuridad de la noche antes de regresar a nuestros hogares. Esa noche no tuve sueños extraños.

A la mañana siguiente, Hana y yo encontramos a Trevor conversando con otro chico en la entrada de la escuela. Me sorprendió acordarme de él: había tenido clases con él en primer año, pero nunca habíamos hablado. No me acordaba ya su nombre, pero era un chico peculiar. Tenía el cabello corto anaranjado y llevaba lentes. Parecía llevar algo en su mochila aparte de libros. Nos acercamos a ellos, pero el otro chico se despidió y se fue antes de que pudiéramos hablarle.

"¿Se conocen?" inquirió Hana.

"Sí, fuimos al mismo conservatorio."

"¿Fuiste a un conservatorio?" me había picado también la curiosidad.

"Hace un par de años. ¿Dónde crees que aprendí a tocar la guitarra?"

"¿Qué instrumento toca ese chico?" lo estábamos bombardeando con preguntas antes de saludarlo siquiera.

"'Ese chico' se llama Matt," nos corrigió. "Y no toca ningún instrumento, sólo canta."

"No tiene pinta de que cante" bromeé. "¿Siguen siendo amigos? Nunca te vi con él hasta ahora."

"Realmente ya casi no hablamos, pero creo que empezaremos a hablar un poco más desde hoy."

"¿Por qué lo dices?" Hana se veía realmente curiosa.

"Será mejor que lo vean ustedes mismas" Trevor trasteó un poco con su celular y nos lo mostró.

En la pantalla aparecía una serie de comentarios en un foro. El primero preguntaba si había gente que hubiese soñado con el enmascarado, y si lo habían hecho, pedía que contaran lo que el enmascarado les había dicho. Varias publicaciones decían que sí, y describían el sueño de la misma manera que nosotros lo habíamos experimentado, pero ninguno había aceptado enfrentarse a la Adversidad. Luego, el comentador original dio un número de teléfono y pidió que enviaran un mensaje a ese número si llegaban a aceptar la propuesta.

"¿Quién puso esto?" tenía mis sospechas, pero quería escucharlo.

"Yo lo hice" Trevor se cruzó de brazos. "Si vamos a enfrentar a la Adversidad, entonces necesitamos todo el poder que podamos."

"Me alivia saber que no estamos solos…" Hana suspiró.

"Y sobre Matt… Él vio mi publicación e iba a registrar el número, pero se dio cuenta de que ya lo tenía. A mi nombre."

"¿Y de qué te vino a hablar?"

"Él es otro de los que recibió el llamado pero no aceptó. Dijo que aún está algo inseguro de cómo proceder. Nos pusimos un poco al día y… bueno, ahí llegaron ustedes."

"Si tenemos un posible aliado, me parece perfecto" sonreí y comencé a adelantarme hacia la escuela. "Ahora vamos, antes de que suene la campana."

Trevor y Hana asintieron y me siguieron. Las clases de ese día fueron extra aburridas. A la hora del almuerzo, no nos sorprendió descubrir que Air ya nos estaba esperando allí, sentada en uno de los bancos con su propio almuerzo preparado. Nos sentamos y comimos sin decir una palabra.

"Muy bien" decidí ser la que rompiera el placentero silencio. "Informe de la situación."

"¿Quién murió y te hizo reina?" preguntó Trevor.

"¡Esto es un golpe de estado!" exclamé dramáticamente mientras golpeaba mi puño contra la mesa.

"No necesitas ser tan efusiva…" se quejó Hana, apenas logrando salvar su vaso de un horrible destino.

"Bien, bien…" masculló el pelirrojo. "Lich fue eliminado ayer, y con él supongo que también cayó armada de Ghouls que atacaba el parque. Por el momento no tenemos ninguna pista más. ¿Ideas?"

"¡Yo tengo una!" Air lucía bastante emocionada por participar.

"Cuenta" terminé lo último que quedaba de mis fideos.

"¡Podríamos hablar con los demonios!"

"Tengo dos dudas muy grandes sobre eso" intenté no sonar escéptica, pero no me salió.

"¿Y esperas que los demonios nos respondan con algo que no sea '¡muere!'?" Trevor usó un tono muy similar al mío, pero más brusco.

"Como tenemos nuestros Persona, entonces sí responderán" Air parecía tan segura de sí misma que no tenía ganas de cuestionarla mucho.

"¿Y de qué nos serviría eso?" Hana me quitó las palabras de la boca.

"Podríamos conseguir cosas útiles. O nos podrían contar cosas de otros demonios. ¡O incluso cartas para el Comedor!"

"Espera, regresa un poco" me había perdido. "¿Cartas? ¿Comedor?"

"¡Así es! ¿Nunca han estado en el Comedor?"

"No… no sé a qué te refieres, Air" Hana estaba igual de confundida que yo.

"Los llevaré después de la escuela, entonces" Air sonrió y devoró el último sándwich que le quedaba.

"Si de verdad podemos hablar con los demonios, podríamos obtener muchísima información de ellos" admitió Trevor. "Otros demonios que azoten la ciudad; o incluso información sobre el enmascarado."

Todos nos dimos cuenta de repente de la poca atención que habíamos puesto en descubrir la identidad del enmascarado. O sus motivos. O cualquier cosa relacionada con él. Sólo teníamos la vaga idea de que era su culpa que hubiésemos despertado a nuestros Persona. Y que era su culpa que los demonios nos atacaran. Pero seguíamos sin saber nada sobre la Adversidad, o cómo se relacionaba con el enmascarado y con nosotros.

"¡Los esperaré aquí cuando terminen sus clases!" Air, con su tono siempre alegre, rompió el aire de amargura. "Y los llevaré hacia el Comedor."

Y como prometió, la pequeña estaba allí. Los tres la acompañamos al centro comercial cercano. Trevor expresó sus dudas sobre ese viaje, pero Air le aseguró que el Comedor estaba por allí. Luego de subir un par de escaleras y dirigirnos a una sección muy sospechosa y alejada, divisamos una puerta azulada, muy elegante, que probablemente le habría llamado la atención a cualquiera; mas nadie parecía notarla aparte de nosotros. Air me invitó a abrir la puerta, diciendo que yo debía tener el honor de entrar primero ya que era la "líder". Me sentí muy halagada por su comentario, aunque algo avergonzada también. Giré el picaporte y abrí la puerta lentamente. Una luz brillante nos envolvió.

"Bienvenidos al Velvet Room"

Antes de que me diera cuenta, estaba sentada en un extremo de una larga mesa, en un cuarto tapizado de azul por todas partes. Del otro lado, a la cabecera, se sentaba un delgado hombre de traje, casi calvo, con una larga nariz y ojos saltones. El respaldo de su silla era más alto que él por casi dos cabezas. Junto a él, de pie, un pálido joven de rasgos delicados y cabello rubio platinado sostenía lo que parecía una carpeta con tapa de cuero. Noté que el joven iba vestido como un mesero de un restaurante de alta categoría. El hombre de larga nariz estaba muy centrado en mí.

"Mi nombre es Igor… Estoy encantado de conocerlos" el hombre sonrió; tenía los dientes perfectamente blancos y una sonrisa ancha. "Este lugar existe entre el sueño y la realidad, la mente y la materia…"

Una música calmante sonaba en el cuarto, pero no podía identificar su fuente. Es más, no podía apartar mi mirada del hombre frente a mí.

"Ahora… ¿qué te trae por aquí? Nunca te había visto en este lugar…"

"Soy… Soy Orianna McKenzie" me presenté, manteniendo el tono más formal que mi mente me permitía en ese momento.

"Señorita McKenzie… Parece que tienes un destino intrigante. Tú y aquellos que te acompañan" noté en ese momento que había una baraja de cartas frente a Igor. "Ahora veamos…" Igor dio vuelta la primera carta. "La Estrella" lo vi sonreír. "La esperanza es una poderosa arma, señorita McKenzie. Pero armada sólo con esperanza no podrás enfrentar del todo a la Adversidad que se avecina… Y ahí es donde entro yo."

¿Quién era ese hombre? ¿Cómo sabía él sobre la Adversidad?

"¡Ah! He olvidado presentarte a mi asistente. Este es Vincent. Es un residente de este lugar, como yo."

"Mi nombre es Vincent" el joven se había acercado a mí. "La acompañaré durante su travesía, señorita McKenzie."

Una mano en mi hombro me sobresaltó. Estaba tan concentrada en la conversación con Igor que no noté a Hana acercándose a mí. Me puse rápidamente de pie y me disculpé.

"Um… Disculpe, Igor" me dirigí de nuevo a mi anfitrión. "¿Qué se puede hacer en este lugar?"

"Pensé que nunca preguntarías" rió. "Aquí puedes crear Persona nuevos y adoptarlos como tuyos, siempre que seas compatible con ellos."

"¿'Crear' nuevos Persona?" Pensé que los hacíamos en nuestra alma o algo así."

"Si me permite interrumpir…" intervino Vincent. "Los Persona que ustedes poseen actualmente son únicos. A diferencia de otros Persona que puedan tomar aquí, sus Persona actuales seguirán creciendo con ustedes, e incluso podrían transformarse si se dan las circunstancias correctas."

"¿Y qué necesito para crear otros Persona?"

"Cartas, principalmente. Pero como muestra de buena fe, les regalaré sus primeras cartas."

"Vaya, eso es inesperado" solté una pequeña risa. "Muchas gracias, Vincent."

"El placer es mío, señorita."

Vincent se estaba poniendo algo… "coqueteante", si esa palabra siquiera existe. Decidí alejarme lo antes posible, pues no sabía cómo reaccionar a ello. Trevor se acercó a Vincent. Ahí noté que, mientras yo estaba sentada de lo más cómoda, mis amigos estaban parados detrás de mí.

"¿Qué Persona podemos crear aquí?" preguntó el pelirrojo.

"Déjeme revisar, señor Evans" el mesero revisó su carpeta, que de cerca parecía un menú muy elegante. "Tienen cuatro Persona para crear, con su fuerza actual. Oh, y creo que los conocerán" una sonrisa se asomó a los labios del joven. "Tengu, Esfinge, Dríade y Lich son sus opciones."

Todos estábamos visiblemente incómodos al escuchar esos nombres, incluso Air.

"¿Desean crearlos? Tengo suficientes cartas para hacerlos a todos, si gustan."

Tenía mis dudas sobre si era buena idea invocar a esos tipos o no. Vincent notó mi expresión.

"Oh, no se preocupen" sonrió. "Estos Persona les serán enteramente fieles. No intentarán matarlos ni nada…" el tono de Vincent decayó un poco, como si hubiese surgido un amargo recuerdo. Luego sacudió la cabeza. "Volveré a preguntar: ¿desean que cree estos Persona para ustedes?"

"¿Y sólo los tomamos así como así?" Trevor seguía inseguro. "¿Qué nos impide tener cientos de Persona a nuestro comando?"

"Dos cosas" Vincent respondió con la rapidez de alguien que ha oído la misma pregunta cientos de veces. "La primera: la cantidad de Persona que alguien puede mantener en su poder es directamente proporcional a la fuerza espiritual del usuario. En su poder actual, cada uno de ustedes puede mantener dos Persona…" el joven nos examinó. "Pero están cerca de poseer tres."

"¿Y lo segundo?"

"Los Persona poseen diferentes Órdenes. Cada usuario es compatible con casi todos los Órdenes, incluso siendo altamente compatible con algunos, pero es incompatible con otros. Esa es una restricción."

"¿Cuántos Órdenes existen y cómo sabemos de ellos?" Hana también tenía mucha curiosidad.

"Actualmente existen veintidós Órdenes principales, pero seguramente hayan Órdenes especiales de los que yo no sea consciente. Y por ustedes mismos, únicamente pueden saber sus Órdenes principales. El resto puedo decirles yo."

"Déjame adivinar…" Trevor había estado meditando las palabras de Vincent. "Los números que aparecen cuando invocamos a nuestros Persona responden a un Orden, ¿no es así?"

"Exactamente, señor Evans. Muy astuto de su parte" Vincent se notaba complacido. "Cada Orden posee un número y un nombre. Por ejemplo, la señorita McKenzie posee el número diecisiete, La Estrella."

"¿Tarot?" Hana reconoció muy rápidamente la referencia. "O sea que Trevor es… ¿La Fuerza? Y yo… La Luna…"

"¿Y yo qué soy?" Air tiró del vestido de Hana para llamar su atención.

"Tu número es el cinco, así que tú eres… El Sumo Sacerdote."

"Antes mencionaste incompatibilidades" miré a Vincent. "¿Quiénes serían compatibles o incompatibles con los Persona que vas a invocar?"

"Bueno… Por ejemplo, el Orden de Tengu es El Ermitaño. Si bien el señor Evans no podría dominarlo, la señorita… ¿Haas?" el discurso fluido de Vincent fue interrumpido. "Olviden eso. La señorita Air sería la más compatible con dicho Orden."

¿Haas? ¿Air era la 'señorita Haas'? Trevor interrumpió mis pensamientos una vez más.

"¿Y el resto?"

"Déjeme revisar... Esfinge es de La Emperatriz, por lo que la señorita McKenzie sería la más adecuada" volteó la página. "Dríade, siendo de La Sacerdotisa, es compatible con la señorita Shintaku. Y… Lich, con La Muerte como su Orden, sería perfecto para el señor Evans."

"¿Por qué somos compatibles con estos Órdenes?" Hana sonaba un tanto preocupada.

"Los Órdenes son así por sus personalidades. En tarot, los Arcanos representan diferentes aspectos de cada humano. Si estos aspectos son dominantes, ustedes serán compatibles con ese Orden. Si estos aspectos son débiles, o incluso inexistentes… Pues no podrán utilizar estos Persona. Es tan simple como eso."

"Entiendo… Gracias" Hana dio un paso atrás.

"Comenzaré con la creación" Vincent se acercó a la mesa e hizo aparecer una bandeja con tapa.

El mesero levantó la tapa y puso cuatro pilas de cartas en la bandeja. Luego, volvió a poner la tapa y la acercó a Igor. El hombre recitó unas palabras y un aura extraña se formó a su alrededor. Era como la invocación de un centenar de Personas a la vez. Una vez el aura cedió, Vincent acercó la bandeja hacia nosotros y removió la tapa. Sobre la bandeja había ahora cuatro cartas, con imágenes diversas de un lado y una mariposa del otro. Las imágenes mostraban al Persona y el número de su Orden.

"Muchas gracias, Vincent" tomé las cartas y las repartí. "Creo que hemos terminado aquí por ahora. Volveremos pronto."

"Eso espero" dijo Igor mientras se despedía con la mano.

Di media vuelta y volví a abrir la puerta azul. Nuevamente, el resplandor nos envolvió y nos envió de regreso al centro comercial. Decidimos marcharnos del edificio y buscar algún lugar donde pudiésemos probar nuestros nuevos Persona. Al salir, notamos que un nuevo peligro se cernía sobre nosotros. Air parecía haber encontrado algo peculiar.

"¿...sienten eso?"

Kartikeya una vez más me protegió, avisándome con tiempo que una bola de fuego se dirigía hacia mí. Pude esquivarla sin problema, pero una nueva bola de fuego le dio directo a Trevor.

Extrañamente, no le hizo casi nada.

"Un ataque así… qué débil" se burló.

Acto seguido, todos comenzamos a buscar la fuente del ataque. Había mucha gente alrededor, por lo que Hana no podía invocar a Seth en ese momento. Tuve que indicarle también a Air que no llamara a Kohryu a ese lugar. Por suerte, no nos hizo falta.

"¡Miren eso!"

Una persona gritó desde una de las ventanas, señalando una multitud de pequeños trasgos con cabezas prendidas fuego.

"Son muchísimos... " Hana lucía preocupada.

"Y justo ayer enfrentamos a otra horda. ¿No pueden darnos un descanso?" me quejé.

"No hay tiempo para quejas, ¡vamos!" ordenó Trevor, y todos nos dirigimos al patio.

No obstante, pronto descubrimos que no teníamos ni siquiera nuestras armas. Nos quedaba invocar a nuestros Persona y arriesgarnos a que la gente nos viera, pero antes de eso, escuchamos una voz a lo lejos.

"¡Malaques!"

En el cielo, un ser humanoide de cabello largo y con armadura dorada cubriéndolo del torso para arriba levantó un brazo en el aire y lo bajó de golpe, invocando un torrente de agua gigantesco que erradicó a todos los trasgos de un solo ataque.

"¿¡Pero qué…!?" Trevor estaba pasmado ante esa demostración de poder.

La criatura aterrizó lentamente y caminó hacia nosotros con paso lento. Nos pusimos en posición de combate, pues no parecía traer buenas intenciones.

Parecía una buena oportunidad para probar nuestros nuevos Persona.