Nuevo Amanecer
La mejor habilidad de Kartikeya hasta el momento evitó que un virote de ballesta se incrustara en mi nuca. Quien sea que lo hubiese disparado, tenía muy buena puntería para darle a algo tan pequeño. Sin decir una palabra, Kartikeya ya se había formado detrás de mí. Estaba ganando muy buen control de ella. Eso, o la concentración de antes me había puesto muy en sincronía con ella.
Un segundo virote fue lanzado en mi dirección, pero Kartikeya lo detuvo con su alabarda. Pensé por un momento en cómo debía verme, evadiendo un disparo sin haberlo visto antes y parando otro con mi Persona sin pronunciar una palabra.
Carajo que debía verme cool.
"¿Vas a seguir gastando mi tiempo o vas a salir a pelear?" grité en la dirección que vinieron los virotes. Trevor ya había invocado a su Persona. "No tengo todo el día."
Desde el tejado de una pequeña tienda vi a una figura saltar en el aire… y aterrizar a unos quince metros de nosotros. El hombre era un sujeto alto, vestido como un soldado, con una ballesta bastante elegante. Tenía el pelo negro largo, casi hasta los hombros, y barba poblada. Desde detrás de su gorro se asomaba una mirada inquietante, con unos ojos celestes que por un segundo creí reconocer.
"¿Quién eres?" preguntó Trevor.
"Soy sólo un mensajero" aseguró el hombre, guardando su ballesta. "El mensaje iba dirigido a la señorita de blanco."
"Lamento interrumpir tu correo" respondí, cargada de sarcasmo.
"Quizás podrías expresarlo por otros medios" Zachary se había acercado a él, y fue entonces cuando noté las cosas que llevaba colgadas al cinturón. Era un policía de civil. "Los ataques de ese tipo no son tolerados en esta ciudad."
El hombre miró a Zachary por un momento con esos ojos vacíos, y luego centró su mirada en mí. No parecía ser capaz de cambiar de expresión. Levantó una mano en el aire y articuló algo que no llegué a oír.
Pero Kartikeya escuchó perfectamente, y me recomendó saltar hacia atrás.
Justo a tiempo, puesto que varias sombras se habían lanzado a atacarme a la vez, juntándose una vez fallaron su objetivo. Eran todas iguales, eran copias del mismo molde. Me pregunté qué clase de demonio o Persona era ese, y si era un Persona, cuánta habilidad tendría ese sujeto con él. Justo entonces caí en la cuenta de que no tenía idea de cuánta gente más tenía ese poder sin haberse hecho notar. Cuánta gente más había en la ciudad con más conocimiento que nosotros, libres de hacer lo que se les diera la gana con su nuevo poder.
"No recomiendo intentar eso de nuevo" amenacé, Kartikeya apuntando su alabarda hacia su garganta. "Somos seis contra uno" mentí, no tenía por qué saber que Matt no podía invocar a su Persona aún.
El hombre me miró fijamente y se decidió a hablar.
"Mi jefe quería enviar un mensaje a la líder del Nuevo Amanecer" lo miré, confundida, preguntándome a qué se refería. "Debía ser un recordatorio de que no intentaran luchar contra la Adversidad."
Al oír sus palabras, Trevor y yo sentimos un escalofrío. ¿Quién era su jefe? ¿Por qué quería traer la Adversidad a nosotros?
"¿Quién es la líder del Nuevo Amanecer?" preguntó Trevor.
"La señorita de blanco, ¿no lo he dicho ya?"
Trevor me miró, y creo que en su mirada me preguntaba si había creado el estúpido club que mencioné.
"Nuevo Amanecer es como ciertas… partes interesadas han llegado a llamarlos" continuó, quizás notando la duda en mis ojos y los de Trevor. "Y también creen que la señorita de blanco es su líder."
Era la segunda vez en dos días que se referían a mí como la líder. Lo cual era extraño, puesto que Trevor era el más poderoso del grupo. Por otro lado, era muy extraño que estuviese confesando tanto. El hombre siguió mirándome y, luego de un rato, miró un segundo a la distancia y suspiró.
"Es hora de irme…" susurró, y de pronto, una voz a lo lejos gritó algo y la plaza se llenó de humo.
Me llevé el brazo a la cara, intentando no respirar el humo, y me concentré en encontrar una salida. Ya había asumido que el sujeto se había escapado tan pronto como apareció la cortina de humo, por lo que no me molesté en correr a buscarlo. Escuché, por segunda vez, una voz a la distancia, pero esta voz me trajo mucha alegría.
"¡Disipa este caos, Seth!" gritó mi salvadora.
"¡Hana!" tosió Trevor. "¿Qué haces aquí?"
"Orianna me dijo dónde estarían, y finalmente decidí venir a ver" guardó a Seth y corrió hacia nosotros, intentando ayudar a Trevor pero siendo rechazada por un cortante "estoy bien".
Los cuatro aprendices no parecían haber sufrido mucho daño, si quizás Chris y Jill habían aspirado algo de humo, pero nada grave. Debíamos llevarlos con la doctora Paz ahora mientras podían caminar, antes de que se desplomaran.
"Hana, análisis" ordenó Trevor, y Hana obedeció. "¿Ves dos señales viajando juntas?"
"No…" Hana sacudió la cabeza. "Veo dos señales, pero viajan en diferentes direcciones… y ambas ya están muy lejos."
"¡Maldición!" gruñó Trevor, para luego serenarse un poco. "Vayan a sus casas, chicas. Yo acompañaré a los demás a donde la doctora."
"De eso nada" respondí mientras ayudaba a Jill a pararse bien. "No puedes cargar a tanta gente tú solo."
"Y-yo voy con ustedes también" dijo Hana tras un rato.
Trevor nos miró, molesto de que sus órdenes fuesen ignoradas.
"Bien, bien, como quieran. Matt, ¿vienes también o regresas a tu casa?"
El chico todavía lucía afectado por no poder invocar a su Persona. Cerró los ojos un momento, se serenó y negó con la cabeza.
"Voy a casa por ahora. Llámenme si algo surge, yo les aviso si hay algún cambio."
"Muy bien, adiós, Matt" se despidió el pelirrojo.
Planeábamos caminar hasta el hospital, pero Zachary nos señaló una camioneta y nos dijo que nos subiéramos. Hana expresó preocupación por su estado, que podría desvanecerse en cualquier momento, y no debía manejar así. No obstante, Zachary era probablemente el único que podía manejar un auto. Iba a ofrecerme yo, ¿qué tan difícil podía ser? Pero alguien me llamó la atención antes de eso.
"¿Air?" miré a la pequeña junto a mí. "¿Qué haces aquí?"
"Mi psicóloga sintió problemas así que vine" afirmó. "¿Qué sucedió?"
"Un ataque, pero no te preocupes, no sucedió nada grave."
"Me alegro…" miró el auto un momento, sonrió y volvió a mirarme a mí. "¿Los escuché decir que no tenían alguien que manejara?"
"¿Conoces a alguien?" ladeé la cabeza, intrigada.
Minutos después, tras convencer a Zach de que no era tan mala idea, Air estaba en el asiento del conductor llevándonos hasta el hospital.
"¿Quieren que entre al estacionamiento o me estaciono aquí junto a la acera?" sonaba como si hubiese hecho eso cientos de veces.
"Sólo hasta la acera" sugirió Trevor. "Llegaremos más rápido desde la entrada del frente que desde el estacionamiento."
Air estacionó el auto y todos descendimos. Zachary estaba algo aturdido, pero todavía podía moverse, así que Trevor cargó a Chris mientras Hana y yo llevábamos a Jill hasta donde estaba la doctora Paz. En el consultorio, Zach se desplomó sobre un sillón mientras la doctora revisaba a los otros dos pacientes. Nos prometió que cuidaría de ellos y nos llamaría cuando despertaran y nos fuimos de ahí.
Una vez afuera, Air nos hizo señas para que la siguiéramos. Cuando estuvimos con ella, noté que el grupo estaba completo aunque no hubiésemos planeado juntarnos. Air se veía emocionada, dando pequeños saltitos y terminando de cerrar el auto de Zach mientras sostenía una bolsa algo cargada.
"¡Vi un par de demonios meterse al estacionamiento!" sonrió.
"¿Y a qué se debe que estés tan alegre?" cuestionó Trevor.
"Pues podemos hablar con ellos, ¿no? Y si no resulta, podríamos probar nuestros nuevos Persona al fin."
"Me parece una buena idea lo de hablarles" acotó Hana.
"Propongo que lo intentemos" acaricié la cabeza de Air y comencé a dirigirme al estacionamiento.
"Eh..." empezó Hana. "Ahora que no debemos mantenernos tanto en secreto, ¿creen que podríamos-?"
"No vamos a armar un club" la interrumpió Trevor.
"¿Qué?"
"Nada, continúa."
"Esto… Iba a sugerir que todos lleváramos nuestras propias armas."
"Hm... " Trevor meditó un momento. "Tienes razón, sería lo mejor. Después de esto, vamos hacia mi casa y recojamos las armas."
Continuamos avanzando dentro del estacionamiento, donde nos encontramos con un grupo pequeño de demonios. Eran sólo tres de ellos, y ninguno era más grande Hana o Trevor. Parecían dos elfas y un… ¿ángel? Me gustaría llamarla así, pero si bien era una bella mujer con alas de pájaro, su ropa era… ¿conocen el concepto de BDSM?
Como sea, estaban hablando entre ellas con mucha calma, mirando los autos y deteniéndose de tanto en tanto para mirar hacia dentro de alguno y seguir su camino. Nos acercamos a ellas con algo de cautela, no queríamos que pensaran que íbamos a atacarlas.
Lastimosamente, se pusieron en guardia tan pronto como nos vieron.
"¡Esperen, esperen!" las frené, poniendo mis manos frente a mí. "¡Sólo queremos preguntarles algo!"
"Si es por el propósito de nuestra misión," empezó el ángel, "no vamos a decirles nada."
"No es por eso…" intervino Hana. "Necesitamos algo de información y pensamos que ustedes podrían saber."
"¿Y qué obtenemos a cambio?" preguntó una de las elfas.
"¡Manzanas!" exclamó Air, sacando una manzana verde de la bolsa que cargaba. ¿Cuándo había comprado eso?
"Hmm…" el ángel, sorpresivamente, meditó un poco. "Déjame ver una" pidió.
Air le lanzó una manzana y el ángel la atrapó en el aire, a pesar de que sus ojos estaban tapados. La examinó con cuidado, acariciándola con dedos largos y delgados. Tras un momento, el ángel sonrió y le pasó la manzana a una de las elfas.
"Dame otras tres y tendremos un trato."
"Perfecto" Air se acercó y le tendió otras tres manzanas al ángel. Tras eso, hizo una pequeña reverencia y sonrió de nuevo.
"Soy Ángel. Pueden preguntarme lo que quieran excepto nuestro propósito en este estacionamiento."
"Bien, Ángel…" empecé. "Queríamos saber si conocen algo sobre el 'Nuevo Amanecer'."
"¿No son los que quieren combatir la Caída?" preguntó una de las elfas.
"Así es" afirmó la otra. "Son usuarios Persona que quieren pelear contra, eh… ¿cómo lo llamaba Ramiel?"
"Adversidad" puntualizó Ángel. "Casi todos los humanos y arcángeles lo llaman 'Adversidad'."
"¿Qué es exactamente la Adversidad?" indagó Trevor, impaciente.
"No puedo decirte mucho al respecto" Ángel se encogió de hombros. "Sólo sé que está en camino, y que matará a mucha gente."
"Y a algunos demonios también" agregó una elfa.
"Ramiel sabe más al respecto" señaló la otra. "Pero no sé dónde podrían encontrarlo. Si buscan a Nuevo Amanecer, entonces quizás lo encuentren también."
"¿Por qué lo encontraríamos?" inquirí, preocupada.
"Porque quiere eliminarlos" contestó, como si fuese algo obvio.
"Maldita sea…" murmuré por lo bajo. "¿Por qué quiere eliminarlos?"
"Ramiel quiere traer la Adversidad, al igual que Zeltenni y el resto de sus degenerados" replicó la primera elfa, dándole un buen mordisco a la manzana que sostenía. "Honestamente no veo para qué, pero ya sabes cómo son los de arriba" hizo un gesto con su mano libre, trazando círculos con su dedo índice alrededor de su sien.
"Y aparte de matar a Nuevo Amanecer, ¿qué planea hacer este Ramiel para traer la Adversidad?" Trevor estaba emocionado por al fin conseguir algo de información.
"Pues no sé" admitió Ángel. "Zeltenni tenía una idea, y quizás Ramiel vaya a seguirla en ello" abrí la boca para preguntar, pero siguió hablando. "Y antes de que preguntes, no; no sé qué planea hacer Zeltenni tampoco. Deberías preguntarle. Aunque no sé dónde podrías encontrarla."
"Oh, ¡yo sé!" rió la elfa que no estaba comiendo aún. "Por una manzana más, te indico. Podrían matarme por decirte, ¿sabes?"
Si ella creía que una manzana valía la posibilidad de morir, allá ella. Air abrió la bolsa, yo agarré una manzana y la arrojé hacia la elfa. La otra elfa la miró con algo de envidia.
"Bien, no le digas a nadie que te dije esto" me guiñó el ojo y mordió la manzana, luego se tomó un momento para masticar y tragar antes de seguir. "Pero escuché que su nombre completo es Gina Zeltenni, trabaja en un laboratorio de esta ciudad, y es an… antro… ¿cómo era?" pensó un momento y sacudió la cabeza. "Estudia a los humanos" aclaró.
Bueno, eso era un comienzo. Cualquier cosa era mejor que estar en la oscuridad como estábamos antes de eso. Les agradecí y les indiqué que ya no las interrumpiríamos más. Pero Ángel me llamó la atención antes de que nos fuéramos.
"¿Puedo hacerte yo una pregunta?" solicitó. "Te daré una recompensa también, si gustas."
"Adelante" me pregunté qué querría de mí.
"¿Son Nuevo Amanecer?" indagó. Hablaba con algo de… ¿tristeza?
"Sí, lo somos" admití. "¿Vas a delatarnos con Ramiel o algo así?"
"No" sacudió la cabeza lentamente. "Es más… me gustaría ayudarlos un poco."
"Para, para, para, ¡para!" una elfa se puso frente a Ángel. "¡No puedes ayudar a Nuevo Amanecer! ¡Ramiel te asesinará!"
"Lo sé, Elfa" sonrió Ángel. "Pero nadie se tiene que enterar, ¿o sí?" si no hubiese tenido los ojos vendados, estoy segura de que le habría guiñado el ojo a Elfa.
Una vez convenció a su compañera, Ángel le pasó las manzanas, se acercó a mí y extendió la mano, haciendo aparecer algo en ella. Lo tomé sin preguntar y le agradecí de corazón por su ayuda. Observé que eran cartas: el mismo tipo que usaba Vincent para crear nuevos Persona. Todas decían "La Justicia".
"Muchas gracias, Ángel."
"De nada, Nuevo Amanecer. Estaré rezando por ustedes. No quiero que llegue la Adversidad, siendo honesta" soltó una risa inocente y se despidió de mí con la mano.
Nos retiramos del estacionamiento y volvimos al auto de Zach. Supusimos que no despertaría en un par de horas, así que nos subimos y nos dirigimos a casa de Trevor para recoger nuestras armas. De nuevo, nos hizo esperar abajo mientras él recogía las cosas. Rogers se acercó a nosotras y rió un poco, sorprendido por la escena.
"¿Por qué será que cada vez trae más mujeres?" comentó, divertido. "¿En qué se ha estado metiendo el pequeño Trevor?"
¿Pequeño? Trevor no tenía absolutamente nada de pequeño.
"Ha estado socializando bastante estos días" rió Hana.
"Más como que lo hemos forzado a socializar" señalé.
"Era de esperarse" rió de nuevo. "No había visto antes a la pequeña" miró a Air. "¿Cuántos años tienes?"
"Catorce" respondió ella, seria.
Rogers la miró un poco extrañado, sorprendido quizás porque esperaba que ella tuviese la misma edad que yo (era hasta un poco más alta que yo, incluso) y que Trevor sólo asistiese a una escuela llena de enanas. Después de un momento, mientras Rogers preparaba café para nosotras, Trevor apareció cargando nuestras armas. El hombre miró un poco sorprendido la escena, pero pude ver que sabía que no debía hacer preguntas. Terminamos el café, le agradecimos a Rogers y nos marchamos del edificio.
"¿Cuál es el plan ahora?" preguntó Air.
"Por ahora creo que volveremos al hospital" comenté, colgando la Cimitarra Mercurial a mi cintura. "Nuevo Amanecer tiene muuuucho trabajo por delante."
"Al final tuviste el estúpido club" rió Trevor, y de verdad parecía contento a pesar de sus palabras.
"¡No me molestaría ser parte de un club!" exclamó Air, sonriente como siempre.
"A mí tampoco. Total, ya somos un equipo, ¿no?" Hana dio un paso al frente.
"¿Qué dices?" me volteé a mirar a Trevor y le extendí una mano. "¿Te unes a Nuevo Amanecer?"
Trevor suspiró, sonrió y apretó mi mano.
"He estado en esto desde el inicio, ¿no?"
"Es cierto… eres un miembro fundador del club" le devolví la sonrisa. "Tienes tanta culpa de esto como yo."
Miramos hacia el río del viejo puente, el ocaso reflejándose en el agua. Todos (quizá restando a Air) pensábamos acerca de las palabras de Ángel y sus ayudantes, en las batallas que debíamos enfrentar de ahora en adelante contra la Adversidad y quienes deseaban traerla. Miré a mis compañeros, vi sus rostros llenos de una muy contagiosa determinación, y sonreí. No importa cuántas batallas tuviésemos que librar, no importa cuántos enemigos desearan meterse en nuestro camino, no nos doblegaríamos ni nos quebrantaríamos. Juntos, éramos invencibles.
Juntos, planeábamos traer un Nuevo Amanecer a todo Sunset Valley.
