Capitulo uno: Karma
Esto tiene que ser una broma, un truco, una trampa, no puedo creer lo que acabo de escuchar. Karma, una de las líderes de la resistencia de Jonia contra el ejercito noxiano, aquella que asesino a uno de los generales del regimiento frente a sus hombres con un poder nunca antes visto y que además le causo tantos problemas a Noxus obligando a sus fuerzas a retirarse al final, está dándome la posibilidad a mí, una noxiana, una enemiga de su nación, a irme de esta maltrecha isla para volver al continente. ¿Por qué? No lo entiendo, no logro entenderlo.
Mi rostro muestra una mueca de desconfianza e incredibilidad muy marcada. Tanto es así que Karma muestra una sonrisa diciendo en un tono paciente y sereno.
-Veo que no crees en lo que digo, aunque eres alguien inteligente, piensa un poco, y te darás cuenta que te digo la verdad.
-¿Qué piense un poco? ¿De qué está hablando esta…? Un momento…- Pienso un momento antes de entender un par de cosas.
Aun sigo con vida y Karma no me ha delatado. Hubiera sido muy fácil para ella capturarme o matarme en el momento en que me reconoció en el barco, además que ella no se arriesgaría a dejar libre a alguien como yo si hubiera querido deshacerse de mí desde un principio. Por un momento, la posibilidad de que ella esté intentando ayudarme no parece tan descabellada. Sin embargo, esto no es suficiente, necesito saber concretamente el porqué Karma hace esto.
-Aun me siento inquita por tus razones. ¿Por qué quieres ayudarme exactamente? Soy una hija de noxus y participe en la masacre de tu pueblo. No tiene ningún sentido que quieras…- Karma interrumpe cortante.
-Eres la hija de Noxus que deserto, que abandono el campo de batalla al darse cuenta las injusticias que su gente le provoco a la mía. De lo contrario, habrías vuelto a pelear por Noxus en lugar de quedarte en los bosques de Jonia, escondida hasta que la guerra se detuvo, y de haberlo hecho, probablemente no estaríamos teniendo esta conversación… ¿No lo cree usted así, capitana?
Aunque me cuesta mucho confiar en ella, realmente no puedo decir que lo que diga es incoherente. Prefiero mantener el silencio para darle la razón a la sabia jonia, dejando que prosiga explicando cómo pretende sacarme de estas tierras.
-Tengo unos amigos en Piltover, la Sheriff Caitlyn y el centinela Jayce. Ellos dos pueden ayudarte a que tú llegada a su ciudad no sea registrada por las mayores autoridades.- Karma arquea una ceja mientras comenta. -Como sabrás, los noxianos no son bienvenidos en Piltover desde que hicieron su pacto con Zaun para usar esas armas para la invasión a Jonia.- La frase me resulta desagradable aunque sea cierta. Aunque Piltover no es uno de los aliados de Noxus, tampoco hay razones para que los noxianos ataquen la ciudad. A pesar de esto, Piltover ha negado en varias oportunidades tener relaciones comerciales con Noxus, debido a que no acepta los términos en los que se rige mi nación, es ahí donde entra Zaun. Zaun, es una ciudad estado que limita con Piltover, y es rival de esta cuando de tecnología se trata. Sin embargo, Zaun es lo opuesto a Piltover. Es un lugar donde la magia y la tecnología están en constante ebullición. Un lugar contaminado y desagradable, hogar de mercenarios y lunáticos, no por nada entre los noxianos se le llama: "La industria del Caos".
La sabia prosigue con la explicación, sin darle importancia alguna a mis reacciones.
-Cuando arribes a Piltover, ellos te dirán la mejor manera de irte para Zaun sin muchos problemas. Ellos no tienen permitido irse de Piltover, por lo cual estarías sola contra las amenazas de Zaun, sin embargo, para eso esta otra amiga mía que te estará esperando en el barco que he preparado para ti. - ¿Otra amiga? Vaya que esta sabia piensa en todo. Con razón fue un gran problema para los generales noxianos durante la guerra. -Cuando llegues a Zaun, imagino que sabes que hacer.
Suspiro asintiendo. Tendre que abrirme camino hasta la embajada noxiana, y lo digo literalmente. Es posible que me esperen muchos peligros en Zaun, los vagabundos por lo general son usados como ratas de laboratorio por los grandes científicos nobles de la ciudad. ¿Nobles? Por favor, no debería insultar a los nobles verdaderos encasillando a esas bestias en esa categoría.
Los zaunitas son es su mayoría desquiciados y psicópatas que ven en la tecnología Hextech y en la Termatugia, es decir, la aplicación tecnológica de la magia, una forma de innovación. Según los zaunitas, para innovar, hay que tener libertad, y esa libertad se traduce a "Haz lo que quieras, siempre y cuando logres tu cometido", es decir, libertinaje. Por lo general estos cometidos son desagradables. El ejemplo más claro que se me viene a la mente es Singed, el zaunita que deseaba encontrar la fórmula máxima de muerte y desesperación a través de químicos que manipulaban la mente y torturaban a quienes eran expuestos a esto. Incluso se ha llegado a decir que esté enfermo desgraciado ha probado varios de sus experimentos en sí mismo, cuando no tiene conejillos de indias humanos a los cuales torturar, eso podría explicar su demacrado y desagradable aspecto, lleno de cicatrices que son cubiertas por vendas cuidadosamente colocadas, al menos este imbécil sabe cómo aplicar los pocos buenos conocimientos que le da su doctorado en sí mismo. Penoso y repugnante. Escapa a mí entender como semejantes entes de la corrupción y la locura, pueden ser vistos como aliados por los altos mandos noxianos.
La sabia entonces vuelve a darme la espalda para poder quitarle el cerrojo a la puerta y acto seguido abrirla.
-Bien, ahora acompáñame para mostrarte tu transporte.
Karma me lleva nuevamente al puerto. Al llegar noto que el otro barco ya se había ido, imagino que tenían que llegar pronto a su destino. La sabia no tarda en mostrarme mi nuevo transporte. Es bastante grande, aunque pequeño a comparación del barco que quería abordar en primera instancia. Karma me explica presenta al capitán del barco, y este sube de inmediato a ocupar su posición. Mientras miro el barco desde la orilla, noto que algo se mueve en la cubierta del barco. Entonces Karma me dice sonriendo.
-Bueno Riven, te prescento a mi amiga…- lo que se estaba moviendo en la cubierta salta desde ella y cae parada al lado de Karma. –Ahri, la kumiho.
¿Kumiho? Una mujer zorro de nueve colas, con capacidades mágicas. Pensé que eran un mito. Pero no, aquí mismo estoy viendo una con mis propios ojos, es fascinante debo admitir.
-Entonces, ¿Ella me ayudara a sobrevivir a los zaunitas?
-Efectivamente.- Dice Karma segura de su decir mientras la kumiho se me acerca.
-Un placer conocerla señorita Riven, será un honor para mí viajar a su lado y defenderla de los peligros de Zaun.
Me pregunto si esta chica sabrá realmente a que nos enfrentaremos al llegar a la Industria del Caos. Algo me dice que es un poco ingenua.
Me despido de Karma con un apretón de manos, agradeciendo su ayuda, y con Ahri, subimos al barco. Pasados unos minutos, el capitán hace sonar la campanilla y el barco zarpa hacia las aguas. Saludo a Karma y me permito dejar escapar unas lágrimas mientras me despido de Jonia, teniendo la certeza de que, al menos uno de sus habitantes, me ha perdonado de mis atroces actos. Algún día espero pagarle este enorme acto de compasión a Karma. Y cuando restablezca mi honor, juro que lo hare, cueste lo que me cueste.
