DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, aunque a Edward lo secuestré y lo tengo amarrado a mi cama. La trama es completamente mía


POR AMOR AL ARTE


CAPITULO 3.

DULCES IMPULSOS


La bailarina

- … 5, 6, 7, 8… ¡Rosalie, levanta más esa pierna! – corrigió la señorita Moore mientras practicábamos la coreografía que ambas presentaríamos en el espectáculo de fin de cursos – ¡Isabella! ¿a eso llamas arquear la espalda?

Llevábamos casi dos horas ensayando esta pieza, y es que a pesar de que habría varios números grupales, algunos pocos habíamos sido elegidos para presentar solistas o bailes de pareja, lo cual era todo un honor, pero también representaba un esfuerzo extra. Aun así no me quejo, la danza es mi mayor pasión, es lo que más amo y cualquier sacrificio y dolor físico vale la pena cuando te encuentras arriba del escenario.

- Muy bien señoritas, podemos dar por terminado el ensayo de hoy – dijo finalmente la profesora después de haber transcurrido una media hora más – debo decirles que vamos avanzando bastante bien, no cabe duda que la buena comunicación entre compañeros ayuda bastante a la presentación de un buen espectáculo.

- Gracias señorita Moore, nos vemos mañana – se despidió mi amiga con una sonrisa, misma que yo imité.

- Que les vaya bien muchachas, no olviden que mañana a primera hora tenemos ensayo de la presentación grupal – nos recordó – e Isabella, a ti te veo por la tarde para ensayar tu numero con James y Riley.

Nos despedimos de ella y luego nos dirigimos hacia un rincón del salón, donde teníamos nuestras cosas.

- Y bueno, ¿ya le dijiste? – preguntó mi amiga mientras nos quitábamos las zapatillas

- ¿Decirle qué a quién? – cuestioné aun cuando sabía perfectamente a qué se refería

- No te hagas la tonta Isabella, sabes perfectamente de lo que hablo – me reprendió – pero si quieres que te lo diga con todas las letras, entonces ahí te va – tomó aire y continuó – ¿ya le dijiste a Edward que estás enamorada de él? – concluyó levantando la voz.

- ¡Cállate! – le pedí cubriéndole la boca y viendo alrededor para asegurarme de que nadie la había escuchado, ya que estaban empezando a llegar los alumnos que tenían reservado el salón para la siguiente hora – no es necesario que todo el instituto se entere.

- ¡Cómo si no lo supiera todo el mundo!

- Pues espero que no, porque eso querría decir que Edward está enterado, lo cual implicaría que nunca jamás volvería a hablarme.

- ¿Por qué eres tan pesimista? ¿Quién no te dice que él esté solo esperando un empujoncito para decirte que también te ama?

- ¡Por Dios, Rosalie! Esta no es una película romántica donde ambos protagonistas han sido los mejores amigos toda su vida pero están demasiado asustados para reconocerlo, y después, cuando por fin se declaran, se dan cuenta del tiempo perdido y son felices para siempre – objeté de manera sarcástica

- ¿Y por qué no puede ser el caso?

- ¡Porque esto es la vida real! – dije exasperada – y porque en el momento en que yo le diga a Edward que lo amo, pensará que soy igual que todas esas tipas vacías y superficiales que antes ni siquiera volteaban a verlo y ahora solo lo buscan por su recién adquirida fama.

- Eso no es cierto, y lo sabes. Edward es incapaz de compararte con cualquiera de esas chicas, porque para empezar, y tú misma lo dijiste, muchas de ellas ni siquiera lo miraban o se interesaban en hablarle antes de su dichosa película. En cambio, tú has sido su amiga desde que entramos a estudiar aquí y no me refiero solo a cada verano, sino que han logrado que esa amistad se fortalezca a lo largo del tiempo a pesar de que viven en puntas diferentes del país, viajan para visitarse cada vez que les es posible. ¿Cómo podría no creerte cuando le digas que has estado enamorada de él por los últimos años?

- ¡Porque no se lo dije antes! Y ahora no voy a arriesgarme a perderlo. Prefiero tenerlo como amigo, a no tenerlo en absoluto – confesé y era la verdad. Edward era demasiado importante para mí, y no lo perdería por la simple tontería de no poder callar mis sentimientos.

Esperaba que mi amiga siguiera debatiendo mi punto de vista, sin embargo para mi sorpresa solo me vio fijamente antes de lanzar un suspiro.

- ¿Sabes qué? Tienes razón – dijo con una tranquilidad tan asombrosa que nadie diría que segundos antes habíamos estado discutiendo – No debí preguntar, y te prometo que no vuelvo a meterme en tus decisiones acerca de tu relación con Edward, o la ausencia de ella en este caso.

- Rose, por favor…

- No Bella, está bien – me interrumpió – es tu vida y tú sabes lo que haces con ella. Es solo que te quiero mucho, y no me gustaría que dentro de unos años te preguntaras si Edward realmente hubiera sido el hombre de tu vida y te lamentaras el no haberle dicho nada.

- Te entiendo y te lo agradezco, pero creo que es preferible vivir con la duda que perderlo para siempre. Eso sí que no podría soportarlo – confesé

Ambas terminamos de guardar nuestras cosas y salimos del salón para dirigirnos a la cafetería a tomar algo ligero antes de ir a nuestra siguiente clase.

Fiel a su palabra, mi amiga cambió de tema y comenzamos a hablar acerca de la noche de micrófono abierto en la que Emmett y Jasper participarían este fin de semana y a la cual ya estábamos más que apuntadas para asistir.

- ¿Sabes si va a ir Edward? – me preguntó dándole una mordida a su manzana

- Probablemente sí, ya sabes que no se perdería una actuación de los chicos. Incluso me comentó que iba a ver si era posible conseguir un reservado en la parte alta para pasar desapercibido.

- ¡Perfecto! – dijo con un entusiasmo que me dio algo de miedo, solo esperaba que no me saliera con algo como "puede ser la ocasión perfecta para que hables con él" o algo por el estilo, no tenía ganas de volver a discutir el asunto con ella – entonces creo que llamaré a Mildred para que se nos una, no creo que haya problema porque vaya con nosotros ¿verdad?

- No, no lo creo, pero ¿Quién es Mildred?

- Cierto, no la conoces, ella es una compañera de mi compañía, y está loquita por Edward ¡no sabes cuánto se va a emocionar cuando sepa que tiene el camino libre con él! – añadió emocionada

- ¿De qué mierda hablas? – pregunté sin poder creer que mi amiga, que tan solo hace unos minutos me estaba alentando a declarar mis sentimientos al chico que amo, ahora estuviera planeando presentarle a una tipa a ese mismo chico

- Déjame te cuento, un día, poco antes de volver a clases, Mildred y yo estábamos trabajando en una nueva coreografía y le pedimos a un compañero que nos grabara para poder observar nuestros errores, el caso es que cuando saqué mi laptop para ver el video ella vio la foto que nos tomamos el año pasado los 6 en la playa porque la tengo de papel tapiz, así que ya te imaginaras el grito que pegó cuando vio a Edward ahí en la foto. Primero pensó que era un montaje pero luego de que le mostrara otras cuantas fotos más se convenció de que realmente lo conocía, total que desde entonces lleva rogándome casi a diario para que se lo presente. Yo había estado dándole largas por ti nena, pero en vista de que ya decidiste que definitivamente prefieres quedarte solo como su amiga, no veo ningún inconveniente en presentárselo.

- No estás hablando enserio ¿verdad?

- ¿Por qué no? Tú no piensas decirle nada, y Mildred esta que muere por él. No le veo nada de malo

- ¡Porque es justo lo que Edward no quiere! Que lo vean como la simple estrella de cine

- Pues es algo a lo que tiene que acostumbrarse con la fama que tiene; pero de todos modos, no tienes nada de qué preocuparte ella es una buena chica, además de muy alegre e inteligente, puedes pasarte horas y horas hablando con ella y no te aburres, no es de esas chicas cabeza hueca que solo ven el físico, ya verás que sabrá apreciar a la gran persona que es Edward y no lo verá solo como el actor. – No podía creer lo que estaba escuchando, ¿en serio Rosalie era capaz de hacerme algo así? – ¿Quién sabe? En una de esas pueden llegar a entenderse – concluyó y eso fue todo lo que necesité para explotar

- ¿Sabes qué? No quiero seguir hablando contigo – dije poniéndome de pie y recogiendo mis cosas – eres una maldita traidora

- Mejor traidora que cobarde – dijo encogiéndose de hombros y mordiendo nuevamente su manzana – además estoy segura que a la larga Edward me lo agradecerá – agregó con una sonrisa de lado.

- No vuelvas a dirigirme la palabra – le advertí mientras me disponía a salir de la cafetería lo más rápido posible, ya que sentía las lágrimas (de dolor o de coraje) acumulándose en mis ojos y no estaba dispuesta a dejarle ver cuán afectada estaba.

- Creo que eso no puedo cumplírtelo Bella, después de todo presentaremos un numero juntas en la función de clausura y tenemos que trabajar en él – mierda no había pensado en ello, pero aun así estaba muy dolida por la actitud que estaba tomando mi supuesta amiga.

- Puedo ser profesional y trabajar contigo en el número como la mejor, pero eso no quiere decir que quiera seguir siendo amiga de una tipa riquilla y consentida que no conoce el verdadero significado de la palabra amistad. – con esto concluí y salí de la cafetería para dirigirme a mi departamento.

Aún tenía que asistir a un par de clases, además del ensayo con James y Riley pero simplemente no tenía ganas de lidiar con nadie. Así que por primera vez iría contra mis principios y me comportaría de manera irresponsable, me encerraría en mi departamento alegando estar enferma y ya mañana vería como justificar mis faltas y recuperar el tiempo perdido.

Caminé directo a casa no sin antes pasar por el pequeño supermercado que estaba cerca del campus a abastecerme con una buena dotación de helado con la esperanza de que eso me ayudara a lidiar con mi mal humor. Una vez que llegué, llamé a la oficina del instituto para avisar que me había sentido mal del estómago y que me había tenido que retirar, pero que mañana me presentaría a clases.

Posteriormente, le mandé un mensaje de texto a James para avisarle que no podría ensayar con ellos cómo lo teníamos programado y que por favor viera con que compañeros podría cambiar el horario del salón de baile. Tal vez lo más conveniente hubiera sido llamarlo, pero no estaba de humor para hablar absolutamente con nadie; y como conocía a mi amigo, sabía que en cuanto leyera el texto trataría de hablar conmigo, por lo cual apagué mi celular. Después me dirigí a la cocina para guardar el helado antes de irme a mi habitación.

Una vez ahí, me recosté en la cama mientras dejaba mi mente vagar un poco.

Es cierto que eventualmente Edward conocería a alguien que realmente le importara y que se convertiría en su compañera de vida, pero no esperaba que sucediera este verano y mucho menos que una de mis mejores amigas – o al menos pensaba que lo era – fuera quien le presentara a ese alguien.

Cierto, tal vez estaba siendo un poco melodramática, después de todo a lo mejor la tal Mildred ni siquiera le gustara a Edward, pero aun así no podía evitar sentir que unos celos enormes me invadieran. Este verano era el último que pasaría completamente junto a él, y luego la vida real nos absorbería con múltiples ocupaciones y por mucho que quisiéramos vernos nos sería cada vez más difícil, este último año había sido una clara prueba de eso, y con la fama que estaba adquiriendo mi amigo estaba segura de que cada vez iba a ser peor.

Por otro lado, estaba Rosalie, aun cuando en este momento me encontraba súper encabronada con ella y lo único que quería era lanzarla desde el Times Square, simplemente no podía odiarla, después de todo ella me había alentado miles de veces a hablar con Edward acerca de mis sentimientos y todas y cada una de las veces yo me había negado, pero eso no quería decir que en menos de una hora ella ya estuviera planeando buscarle una cita con otra chica.

No sé en qué momento de estar revolcándome en mi miseria me quedé dormida, pero cuando desperté decidí que era el momento de darme una ducha, ponerme una cómoda pijama y empezar con mi terapia anti-enojo a base de helado y caricaturas.

* - * - * - * - * * - * - * - * - *

El actor

- ¿Entonces ya tienes todo listo? – me preguntó Emmett que se encontraba sentado a mi lado en una mesa de la cafetería

- Si, hablé con el dueño del bar y ya reservé el área VIP. Incluso le comenté como queríamos acondicionarla y no encontró ningún problema en ello.

- ¡Perfecto! entonces todo está listo.– dijo Jasper con una sonrisa

- Solo espero que diga que si – dije esperanzado

- ¿Quién, Bella? – preguntó Emmett y luego soltó una carcajada – pero claro que dirá que si hombre. ¡Si a leguas se nota que ella te adora!

- Una cosa es que me quiera como amigo, y otra muy diferente que acepte que seamos algo mas

- Emmett tiene razón Edward – secundó Jasper – entre ustedes dos hay algo tan especial que me sorprende que sean los únicos que no se han dado cuenta. Ya verás que todo saldrá a la perfección

- Dios te oiga amigo

- Hola chicos – nos saludó Alice con desgana llegando hasta nuestra mesa

- Ey Alice – le respondió Jasper mientras ella se sentaba a su lado – te ves molida

- Eso es porque estoy molida. Mi profesora de historia del arte me va a matar, ahorita nos pidió una investigación sobre el Vanguardismo que me tiene loca, entre eso y las pinturas que tengo que entregar la próxima semana para la exposición de clausura, apenas y he logrado dormir un par de horas diarias – dijo y se recostó sobre la mesa cerrando los ojos

- ¿Por qué no aprovechas la hora del almuerzo para ir a dormir un rato a tu departamento? – le preguntó Emmett , y es que realmente la pobre apenas y podía mantener los ojos abiertos

- Porque estoy segura que si lo hago no despertaré en toda la tarde y aún tengo que asistir a un par de clases que no puedo faltar.

- Entonces espérame un momento, voy a buscarte un café y algo de comer para que recargues energías – me ofrecí

- Gracias Edward, eres un verdadero amor – me dijo con un bostezo y luego me sonrió

Me dirigí hacia el mostrador para pedir el café más cargado que pudieran ofrecerme para mi amiga, cuando me topé con mi peor pesadilla.

- ¿Qué tal Edward? – me saludó el imbécil de James que venía acompañado con Riley

- ¿Qué hay? – le respondí de mala gana, iba a seguir mi camino esperando que ese escueto saludo fuera suficiente para dejarle en claro que no tenía intención de quedarme platicando con él, cuando Riley habló

- ¿Sabes si Bella se encuentra bien? – de acuerdo ahora habían captado mi atención

- ¿Por qué no habría de estarlo? – les pregunté cautelosamente

- No lo sé – esta vez fue James quien habló – pero ha faltado a clases toda la mañana, y hace un rato me mandó un mensaje para decirme que tenía que cancelar nuestro ensayo de esta tarde. Y bueno, creo que es de conocimiento público que Bella no faltaría un ensayo ni aunque la secuestraran los extraterrestres.

- ¿Y no se te ocurrió llamarla? ¡Pudo haberle pasado algo! – miles de pensamientos negativos empezaron a correr por mi cabeza.

- En cuanto recibí el mensaje la llamé, pero había apagado su teléfono, pensábamos ir a su departamento después de comer algo, pero pensamos que tu o Alice pudieran tener alguna noticia, por lo que decidimos preguntarte primero.

- Pues en realidad no sé nada, pero deja le pregunto a Alice, y si ella tampoco sabe iré en este momento a ver si está en su departamento.

- ¿Seguro? Porque podemos ir nosotros

- Gracias, pero no es ningún problema para mí, además tengo un par de horas libres después del almuerzo, así que dispongo de más tiempo para buscarla si no se encuentra ahí – mentí, porque en realidad tenía un examen muy importante al que no podía faltar justo después de la hora de comida, pero no me agradaba la idea de que este par de imbéciles (sobre todo James que a miles de kilómetros se notaba que le traía unas ganas tremendas a mi amiga) estuvieran a solas con ella en su departamento.

- Bien, pero mándanos un mensaje avisándonos cualquier cosa por favor, realmente estamos preocupados por Bella

- De acuerdo, salgo para allá y cualquier cosa les aviso

Llevé a Alice su café y le conté lo que me habían dicho James y Riley, ella se extrañó muchísimo, ya que decía que por la mañana había visto bien a Bella. Aun así le comenté que iría al departamento a ver si Bella estaba ahí por lo que ella se ofreció a acompañarme.

Íbamos a medio camino cuando mi teléfono sonó

- ¿Edward? – me habló la voz al otro lado del teléfono

- ¿Qué paso Garret?

- Qué bueno que me respondes, fui a buscarte a la cafetería y no te encontré

- Voy camino al departamento de Bella, su compañero me dijo que faltó a clases en la mañana y me preocupa que le haya pasado algo

- Demonios, me vas a odiar por lo que voy a decirte hermano, pero tienes que regresar lo más pronto posible al instituto. El señor Peterson acaba de avisar que va a adelantar la evaluación y nos quiere a todos en quince minutos en el auditorio

- ¿Estás bromeando verdad? – le dije con incredulidad, porque esto no podía ser más que una maldita broma.

- Lo lamento pero no – suspiró pesadamente y agregó – Edward yo se lo importante que Bella es para ti, pero te sugeriría que le pidieras a uno de sus amigos que vaya a verla y te vinieras para acá, ya ves cómo está la situación con Peterson

Muy a pesar tenía que reconocer que mi amigo tenía razón, el Señor Peterson era uno de los profesores más exigentes del instituto, y tenía una política de cero tolerancia con las inasistencias a su clase, y por consiguiente mucho menos a una evaluación; de hecho él había sido uno de los primeros en advertirme que no creyera que por hecho de haber tenido una película ya en cartelera me daba un lugar privilegiado sobre mis compañeros, sino que al contrario, eso haría que me exigiera el triple.

- Mierda lo sé, voy para allá Garret. Gracias

- No hay de que… acá te veo – y dicho esto colgó

Guardé el teléfono y solté un bufido exasperado mientras pasaba las manos por mi cabello

- ¿Sucede algo? – me preguntó Alice al ver mi gesto

- Sí, me acaban de adelantar mi evaluación y tengo que estar en 15 minutos en el instituto – le expliqué pasándome nuevamente la mano por el cabello – ¿sabes qué? – proseguí – no importa, vamos a ver que tiene Bella y ya veré que le digo al señor Peterson para justificar mi retraso – exacto, eso haría, después de todo Bella era más importante, y además no podría concentrarme estando preocupado por ella

- Nada de eso Edward – me reprendió Alice – mira, tú regresa a tu clase mientras yo voy al departamento, en cuanto llegue y vea si Bella está ahí o si dejo algún recado te mando un mensaje avisándote de cualquier novedad.

- Pero…

- Nada de peros, yo aún tengo suficiente tiempo libre antes de mi próxima clase. Sé que estas preocupado por Bella, pero ya verás que está bien, como mi abuela siempre dice "las malas noticias llegan primero". Además piensa que cuando ella se entere que no te presentaste a tu prueba por estar buscándola se va a sentir culpable, eso sin contar que me va a querer despellejar viva por permitírtelo, y tú no quieres que el mundo pierda a una gran artista ¿verdad? – debo admitir que ella tenía un punto, no por su comentario de la gran artista, sino porque si Bella se enteraba de que había faltado a mi evaluación porque estaba preocupado por ella, se sentiría muy mal después.

- De acuerdo Ali, pero por favor no dejes de avisarme como se encuentra. Voy a entrar a prueba, por lo que no podre contestar el celular, pero déjame un mensaje de texto, estaré pendiente de recibirlo.

- Claro, y ahora anda que ya perdiste tiempo aquí discutiendo conmigo, en cuanto sepa algo de Bella te aviso

Me fui lo más rápido posible a mi clase, llegando justo a tiempo. El señor Peterson nos explicó en qué consistía la prueba – que más que nada era una improvisación por parejas con un objeto y una situación que se nos iba a presentar justo al iniciar – y nos pidió que esperáramos en las butacas para ser llamados a escena.

Unos minutos más tarde me llegó un mensaje a mi teléfono y – aprovechando que afortunadamente aun no era mi turno – lo abrí rápidamente

"Ahí tienes a tu bella durmiente"

Y seguido del mensaje estaba una foto de ella recostada en su cama, profundamente dormida y abrazando una almohada, aun con su ropa de ensayo puesta. Debo admitir que se veía adorable… Bueno, creo que ya tengo nuevo protector de pantalla para mi laptop.

"No te preocupes no está enferma ni nada por el estilo, la desperté y me explicó que solo es el agotamiento y que prefirió tomarse el día libre ya que no podía concentrarse y no quería lastimarse por ejecutar mal algún paso"

"Dice que matará a James por irnos con el chisme y preocuparnos y que te desea que te rompas una pierna con tu evaluación"

Rápidamente le tecleé una respuesta

"Gracias, me dejas más tranquilo. En cuanto salga de clases paso a verla"

Guardé mi teléfono antes de que el profesor se diera cuenta de que estaba utilizándolo y ahora sí, libre de preocupaciones, me preparé para mi prueba

* - * - * - * - * * - * - * - * - *

La prueba duró más tiempo del que habíamos pensado, y cuando terminó ya tenía que entrar al ensayo de nuestra presentación de fin de curso por lo que no me daba tiempo de ir a ver a Bella como había planeado. Estuve tentado a faltar, ya que no me quedaba muy tranquilo al pensar que tal vez se sentiría mal y estaba sola, pero definitivamente no podía hacerlo. Intenté llamarla pero tenía su teléfono apagado, lo cual solo logró que me pusiera más nervioso, pero ya que no podía hacer nada al respecto traté de tranquilizarme y concentrarme en lo que tenía que hacer.

Cuando por fin, un par de horas después, terminó el ensayo tomé mi teléfono y me encontré con un mensaje de texto de Alice.

"Tenemos una emergencia de películas y helado, pensé que te gustaría saberlo. Al parecer no era solo cansancio, pero no quiere hablar al respecto. Espero que tengas mejor suerte"

¿Películas y helado? En el idioma muy particular de Isabella Swan eso podía significar dos cosas o ella estaba deprimida, o estaba sumamente molesta.

Decidí que de camino a su departamento pasaría al súper por un poco de helado de refuerzo, Alice no me había dicho de qué sabor estaba comiendo Bella, pero solo había dos opciones, así que llevaría ambos.

Cuando por fin llegué al departamento toqué el timbre y fue Alice quien me recibió

- ¿Cómo está? – le pregunté en voz baja

- Descúbrelo por ti mismo – me respondió señalando hacia el sofá donde se encontraba mi amiga

- ¿Puedes llevar esto a la nevera? – le pregunté al tiempo que extendía la bolsa con el helado hacia ella

- Claro, los dejaré solos, espero que contigo si quiera hablar

- Gracias Ali

- No hay de que, bueno si necesitan cualquier cosa estaré en mi habitación terminando ese maldito ensayo para ver si hoy si puedo dormir un poco

- De acuerdo, suerte.

Caminé por el pasillo que daba a la sala y lo primero que me encontré fue con la imagen de mi amiga vestida con un pijama que consistía en un bóxer negro con estampado de tridentes y una ligera blusa de tirantes con el dibujo una diablita muy coqueta. Probablemente había visto a Bella con ropa más reveladora – algunos de sus vestuarios de baile cubrían muchísimo menos de eso – pero debo admitir que nunca la había visto más sexi que en este momento.

Estaba botada en el sillón, atacando un bote de helado y viendo caricaturas. Bien ya tenía una idea de por dónde iba el asunto.

- De acuerdo ¿a quién hay que matar? – le pregunté entrando completamente en la sala. Al parecer no me había oído llegar, ya que se sobresaltó al escucharme

- ¿Qué te hace pensar que hay que matar a alguien? – dijo intrigada quitando su atención de lo que estaba viendo.

- No lo sé, tal vez el hecho de que te conozco lo suficiente. Estas viendo caricaturas y comiendo helado de queso con zarzamoras… si fuera helado de chocolate pensaría que estas deprimida, pero esta combinación es la que utilizas cuando quieres endulzarte la vida, lo cual quiere decir que estas terriblemente molesta. Así que repito mi pregunta ¿a quién hay que matar?

Por favor que sea James, por favor que sea James, rogué mentalmente.

- Rosalie – dijo simplemente y clavando la cuchara en su helado y llevándose una considerable porción a la boca.

- Bueno, eso podría ser un problema, ya que dudo que pueda matar a Rose sin desatar la ira de Emmett – dije a modo de broma queriendo aligerar el ambiente

- Te aseguro que esta mañana eso es lo que menos me importaba

- ¿Y se puede saber que hizo ella para desatar tus instintos asesinos? – pregunté – es decir, ustedes son muy buenas amigas, además de compañeras de baile, no puedo imaginarme que pudo ser tan grave para que pelearan a tal grado de que quieras su muerte.

- Ella… – comenzó a hablar, pero de pronto pareció darse cuenta de que diría algo que no debía y se calló – olvídalo, no tiene importancia, cosas de chicas

- Bells, no me mientas, tuvo que ser algo bastante grave para que decidieras faltar a todas tus clases del día

- ¿Sabes qué Edward? No quiero hablar de eso – dijo fastidiada – así que tienes dos opciones, o te callas y te quedas conmigo a ver la película, o te vas a casa y nos vemos mañana

De acuerdo, entonces al parecer si había sido grave y Bella estaba furiosa

- Bien berrinchuda, ya no diré nada – dije levantando mis manos en señal de rendición y caminando hacia ella – y desde ahorita te digo que si quieres que me quede contigo tendrás que compartir ese helado

- Olvídalo, es todo mío, después de todo tu no fuiste el que tuvo un mal día

- Eso no lo sabes, y además no me importa, igual te robaré de tu helado, velo como que te estoy ayudando a sentirte menos culpable mañana, después de todo tengo entendido que para las bailarinas es algo así como un pecado mortal atacarse con un bote de dos litros de helado en una noche

- Para las bailarinas con tendencia a subir de peso que batallan como unas posesas para no subir ni un miligramo puede que sí. Pero es una suerte que mi genética sea tan buena conmigo. Además no es como si lo hiciera todas las noches

- Entonces ¿eso quiere decir que me vas a compartir de tu helado o no? – pregunté inocentemente, no le había dicho que tenía otra dotación igual en el refrigerador y que si lo quería podía tomar mi propio bote, pero ¿podían culparme por querer compartir del que ella estaba comiendo?

- Mmm… de acuerdo – dijo con falsa resignación – pero tendrás que ir a la cocina a buscar una cuchara porque yo no pienso moverme de aquí

- ¡Qué mala anfitriona eres! – dije haciéndome el ofendido – y solo por eso ahora además de tener que compartir tu helado conmigo, también tendrás que compartir tu cuchara – agregué arrebatándole la cuchara y para probar mi punto tomé un poco de helado y me la llevé a la boca

- ¡Guacala! Ahora tendré que probar tus babas – dijo Bella haciendo una mueca de asco y arrebatándome la cuchara

Y de pronto mi mente voló a una forma completamente diferente en la que Bella y yo podríamos compartir babas.

Cálmate Edward, no eches a todo a perder, espera solo un poco más, solo un poco más. Recuerda que estás aquí para intentar consolar a tu amiga, no para que descargue toda su furia contenida en ti

- No es como si no lo hubieras hecho antes – repliqué recordando todas las veces que había sido ella quien había robado de mi comida y tratando de dejar el tema de lado antes de que mi subconsciente me traicionara

- ¡Oh, cállate y siéntate! Estas haciendo que me pierda la película – dijo y me jaló a su lado en el asiento

Me acomodé junto a ella e inmediatamente se acorrucó junto a mí sin dejar de aferrar su bote de helado.

- ¿Y qué estamos viendo? – le pregunté solo por sacar conversación ya que conocía perfectamente al muñeco verde de un solo ojo que estaba en ese momento en escena

- Monster Inc – respondió sin apartar la vista de la pantalla

- ¿En serio Bella? ¡La has visto miles de veces! – le recriminé solo por el simple gusto de molestarla

- ¿Y qué? Esta película es muy divertida, y además no me puedes negar que Mike Wazowski es la onda

- Lo que tú digas Bells

- Espera ¿estás diciendo que no te gusta Mike? – preguntó ofendida

- Bueno, no es uno de mis personajes favoritos ¿Qué puede tener de lindo? Parece una enorme pelota de playa verde con patas y brazos

- Oh, no debiste haber dicho eso – dijo amenazante mientras separaba de mí y se enderezaba en el asiento.

- ¿Y qué vas a hacerme pequeña?

- No lo sé – me miró de una forma maliciosa y sonrió – tal vez esto – y tan perdido estaba en su sonrisa que ni siquiera me di cuenta de su movimiento hasta que sentí algo frio escurriéndome por la mejilla

¡La muy bribona me había echado helado en la mejilla!

- Eres una… – ella estaba riendo a carcajadas, incluso estaba doblada sobre su estómago y no pude evitar reír con ella. Al menos parecía que había olvidado por un momento su mal humor – eso fue cruel Bells

- Oh vamos no seas llorón, además eso sirvió para refrescarte un poco, no me vas a negar que hace calor. Vamos deja te limpio

Se giró sobre el asiento y tomó un pañuelo desechable de la caja que estaba en la mesita de al lado, luego se inclinó sobre mí y empezó a limpiar con delicadeza mi mejilla. No pude evitar cerrar los ojos ante la increíble sensación que sentí.

Noté como la mano de Bella se detenía de manera abrupta y cuando iba a abrir los ojos para ver que sucedía sentí como sus labios se posaban sobre los míos.

* - * - * - * - * * - * - * - * - *

La bailarina

No puedo decir que la visita de Edward me hubiera sorprendido, sabía que estaba preocupado porque el chismoso de James le había contado que no asistí a clases (algo por lo que lo mataría después) y a decir verdad me hubiera extrañado que no hubiera venido a verme.

Pude haberle pedido a Alice que le dijera que no estaba o que estaba encerrada en mi habitación y no quería hablar con nadie, pero la verdad es que moría de ganas de verlo, después de todo tenía que aprovechar el poco tiempo que me quedaba con él.

En cuanto llegó y me vio inmediatamente supo mi estado de ánimo, esa era otra cosa que amaba de él, que me conocía incluso mejor que yo misma. Estuvo un rato bromeando conmigo en un intento de animarme ¡Si tan solo supiera que solo con su presencia me había alegrado el día de mierda que había tenido!

Después de una buena insistencia de su parte para tratar de sacarme el motivo de mi enojo – y para evitar delatarme a mí misma – le pedí que se sentara a ver la película conmigo. Y obviamente, siendo Edward como es, comenzó a burlarse de mi personaje favorito.

Me sentía tan feliz de estar con él como lo habíamos estado tiempo atrás que en un impulso infantil lo embarré de helado logrando plasmar en su rostro una cara de shock que me hizo soltar una carcajada.

Tomé un pañuelo de la mesita que estaba junto al sillón y cuando comencé a limpiarle la mejilla el cerró sus ojos e hizo un sonidito de deleite que me hizo perder la cabeza, y lo digo porque no encuentro otra explicación para lo que hice después, pero es que al verlo así, con los ojos cerrados, con esa expresión que me hacía pensar que estaba disfrutando de mi tacto, no pude contenerme, me incliné más hacia él y – sin importarme si me rechazaba y lo mandaba todo a la mierda – lo besé.

Fue un beso tímido, fugaz, apenas un simple roce de labios, pero me hizo sentir una agradable sensación recorrer todo mi cuerpo. Entreabrí mis labios y deslicé ligeramente mi lengua entre ellos para delinear el lado inferior de Edward. Pero de pronto caí en la cuenta de que el no reaccionaba, sino que por el contrario se había quedado estático.

¡Perfecto Bella, ahora si lo arruinaste todo! Pensé para mí mientras me separaba de él.

- Edward, yo… – empecé a decir con voz temblorosa mientras lo miraba a los ojos, pero mi frase quedó interrumpida cuando sus labios atraparon los míos al tiempo que me envolvía con sus brazos haciéndome sentir en el paraíso.

Comenzó a besarme de una manera lenta, suave, con una ternura tan grande que me hizo soltar un suspiro involuntario y al parecer eso fue todo lo que necesitamos para que el fuego se encendiera.

El abrazo de Edward se intensificó y yo automáticamente rodeé su cuello con mis brazos.

El beso fue subiendo de intensidad volviéndose más provocativo. Edward delineó con su lengua mi labio inferior al tiempo que me daba un pequeño mordisco invitándome a separar mis labios, lo cual acepté gustosa. En cuanto nuestras lenguas se encontraron comenzaron a jugar entre sí, moviéndose juntas, acariciándose mutuamente, disfrutando del sabor del helado que recientemente habíamos comido.

Mis manos se movieron sobre su nuca y empezaron a jugar con su cabello mientras que las manos de mi amigo fueron descendiendo por mi espalda dejando suaves caricias que recorrieron toda mi espina dorsal y vagaron a los costados pasando por mi cintura hasta detenerse en mi cadera al tiempo que me apretaba más contra él.

No sé quién inició el movimiento, en realidad la conciencia me había abandonado en ese momento. Pero cuando reaccioné estaba sentada a horcajadas sobre el regazo de Edward devorando su boca – ¿o el devoraba la mía? – mientras sus manos se adentraban por debajo de mi blusa para acariciar la piel desnuda de mi espalda…

- ¡No van a creer lo estúpida que soy! – la voz de Alice nos hizo separarnos abruptamente y en un ágil movimiento volví a mi lugar en el sofá justo al lado de Edward.

- ¿Qué pasó nena? – le pregunté haciendo todo lo posible por lograr que mi voz no sonara afectada debido a que mi corazón estaba latiendo a mil por hora.

Edward echó su cabeza hacia atrás recargándola en el respaldo del sillón mientras intentaba calmar su respiración.

- Estaba terminando de redactar mi ensayo sobre el Vanguardismo y creo que debí quedarme dormida escribiendo porque miren lo escribí – dijo tendiéndome una hoja impresa

"El vanguardismo, o avant-garde en francés se refiere a las personas o las obras que son vestidos de la semana de modas en parís, al igual que el bolso que compré cuando visité Australia

El vanguardismo representa un empuje de los límites de lo que se acepta como la normao statu quo, sobre todo Jasper cuando toca la guitarra a la luz de las velas. La noción de la existencia del vanguardismo es considerado por algunos como una característica del modernismo, a diferencia de la posmodernidad. Muchos artistas se han alineado con la selección de futbol para el próximo mundial que se llevará a cabo en Puerto Rico"

Leí lo que había escrito mi amiga y no pude evitar soltar una carcajada, misma que Edward acompañó.

- Esto no tiene ni pies ni cabeza – dije entre risas

- ¡Lo sé! Por eso te digo que debí quedarme dormida escribiendo

- ¿Lo ves Alice? Por eso te dijimos hace rato que necesitabas dormir – le reprendió Edward

- Pero es que tengo tanto que terminar

- Y si no descansas no podrás terminar nada, por ejemplo tu ensayo, ahora tienes que volver a iniciarlo

- ¿Por qué no te duermes un par de horas? Yo estaré despierta un rato más y puedo despertarte – ofrecí

- ¿Segura que no hay problema?

- Claro que no, recuerda que yo dormí bastante durante el día – y después de lo que acababa de pasar dudaba mucho poder conciliar el sueño, pensé para mí – prometo despertarte para que puedas terminar tu ensayo con la mente un poco más despejada

- Sí, creo que aceptaré tu oferta, gracias Bella eres un sol – me dijo dándome un abrazo – y por si ya no estás aquí al rato que despierte nos vemos mañana Edward – se despidió de mi amigo con un saludo y se perdió por el pasillo rumbo a su habitación.

Bueno estábamos solos de nuevo, y creo que era el momento de enfrentar lo que había sucedido hace un momento.

- Bella… – comenzó él pero lo interrumpí poniendo un par de dedos sobre sus labios.

- ¿Podemos hablar de esto mañana por favor? – le rogué, la verdad es que aunque sabía que debíamos hablar, no estaba preparada para escucharlo decir que se arrepentía, que no volvería a pasar, o peor aún que después de esto ya no podríamos continuar siendo amigos

- ¿Estás segura? – me preguntó con la duda plasmada en su rostro

- Si Edward, realmente necesito pensar – dije y sentí como las lágrimas empezaban a acumularse en mis ojos

- Bien – estuvo de acuerdo y pude notar algo extraño en su voz ¿decepción? ¿enojo? – entonces creo que será mejor que me vaya a casa – se levantó con la intención de marcharse

- Sí, creo que es lo mejor – me puse de pie detrás de él y lo acompañe hasta la puerta

- Hasta mañana pequeña – me dijo y me dio un beso en la frente, no pude evitar estremecerme ante ese leve contacto – duerme bien

- Hasta mañana Ed, descansa

Una vez que cerré la puerta detrás de él me recargué sobre esta y me dejé caer hasta el piso mientras permitía que las lágrimas se derramaran por mi rostro.

¡Dios mío! ¿Qué había hecho?

Ahora sí, sin lugar a dudas, lo había perdido para siempre

* - * - * - * - * * - * - * - * - *

El actor

- ¡Imbécil, imbécil, imbécil! – me decía a mí mismo mientras caminaba fuera del edificio de Bella

No voy a decir que me arrepentía. ¡Eso jamás!

Probar los besos de Bella había sido mi sueño desde hace mucho tiempo y, a decir verdad, la realidad superaba por mucho a la imaginación. Sus labios tenían años tentándome, y hoy cuando ella había tomado la iniciativa – porque lo hizo cuando me besó, por muy efímeramente que haya sido – simplemente no pude contenerme y di rienda suelta a toda la pasión que llevo conteniendo por ella.

De hecho creo que en el fondo – pero muy en el fondo – agradecía que hubiera llegado Alice a interrumpirnos, o de lo contrario no sé lo habría pasado.

Sonreí al recordar lo maravilloso que había sido el momento y luego solté un suspiro al recordar el rechazo de Bella cuando quise hablar al respecto. Seguramente se sintió ofendida por mi arrebato.

¿Quién lo diría? Tanto planear la manera perfecta para declararle mi amor y vengo y lo arruino de esta forma.

Solo esperaba no haber perdido a mi mejor amiga.


Hola Vampiresas:

Aquí me tienen con un nuevo capitulo que espero que haya sido de su agrado

Muchisimas gracias a todas aquellos que leen la historia, a los que la agregaron a Follower o Favoritas y muy en especial a Yoliki, Diana, chiquitza, Alejandra y Angel twilighter por sus maravillosos rewiews.

Ya saben que me encantaria saber sus opiniones, asi que pueden hacermelas llegar por medio de un rewiew

Nos leemos la proxima semana ;)

"Mi vida era como una noche sin luna y entonces EDWARD cruzó mi cielo como un meteoro"

Ruby