DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, aunque a Edward lo secuestré y lo tengo amarrado a mi cama. La trama es completamente mía


POR AMOR AL ARTE


CAPITULO 4.

ALEJANDO LOS MIEDOS


La bailarina

- ¡Eres una maldita zorra Isabella Swan! – me dijo James después de haberle contado sobre el idílico beso que nos dimos Edward y yo

Esta mañana me había levantado muy temprano – a pesar de que no había dormido casi nada – y lo primero que hice fue ir a la dirección a justificar mi ausencia de ayer alegando que había tenido una baja de presión y necesitaba descansar.

Posteriormente llamé a James para preguntarle si había logrado reprogramar nuestro ensayo, y después de aguantar una letanía por lo mala amiga que había sido al apagar mi teléfono y dejarlo preocupado todo el día, finalmente me dijo que nos veríamos en el salón de ensayo número tres a las 9:00 a.m., aunque tendríamos que ensayar solamente él y yo, ya que al parecer Riley no podría unírsenos esta vez debido a que tenía un ensayo programado previamente para otro número que presentaría.

Busqué rápidamente un desayuno ligero y me dirigí a encontrarme con mis compañeros de baile. Cuando llegué – y después de que mi amigo me recalcara lo terriblemente mal que me veía – nos pusimos a trabajar, o al menos eso intentamos, pero después de veinte minutos de equivocaciones mías debido a mi falta de concentración, él me preguntó si tenía algún problema, y dado que tenía que hablar con alguien o si no explotaría, simplemente terminé contándole todo lo sucedido el día de ayer.

- Ya cállate James, no me hagas sentirme peor de lo que ya me siento – le rogué

- Y ¿Por qué habrías de sentirte mal? – preguntó – por lo que me comentaste, ese beso fue digno de una película porno

- Y lo fue – admití

- Entonces ¿Cuál es el problema?

- ¿Que prácticamente me le lancé encima a mi mejor amigo?

- Y no sabes lo orgulloso que estoy de ti por eso nena – me aseguró limpiándose una lagrima imaginaria.

- ¿Por qué?, ¿por ser tan imbécil como para perder a mi mejor amigo por un impulso?

- No, por ser capaz de mandar tu maldito miedo a la mierda aunque sea por 10 segundos y atreverte a besar al hombre del que has estado enamorada durante los últimos años.

- Pero…

- Detente ahí – me ordenó – lo besaste, bien; te devolvió el beso, ¡perfecto! ¿Dónde está el problema?

- En que lo más seguro es que ese beso no significó lo mismo para él que para mi

- ¿Él te dijo algo que te diera a entender eso?

- Lo cierto es que ni siquiera le di oportunidad de decir nada, después de que Alice nos dejara solos, le dije que me sentía muy abrumada y que hablaríamos después

- Y ¿Cuándo será ese después?

- No lo sé, me llamó esta mañana pero no le respondí el teléfono, de hecho lo apagué después. La verdad es que estoy muerta de miedo.

- Déjame ver si lo entiendo ¿me estás diciendo que después de que anoche se hicieron un examen de amígdalas con la lengua ahora tienes miedo de hablar con él?

- Si – admití – ¿qué tal si me dice que se arrepiente o que solo me devolvió el beso por no hacerme sentir mal?

- Bueno, eso podría creértelo si el beso se hubiera mantenido casto y luego hubieran seguido viendo la televisión y comiendo helado como si nada, pero lo cierto es que si Alice no los hubiera interrumpido ustedes habrían terminado teniendo sexo en el sofá con Mike Wazowski como principal testigo

Debo admitir que esa última parte de su comentario me hizo soltar una carcajada.

- Lo cierto es que nunca volveré a ver Monster Inc sin excitarme – admití riéndome

- Ni yo tampoco, ahora cada vez que vea a la cosa verde esa, en lo único que podré pensar es en ti y en Edward haciendo cochinadas – me respondió acompañando mis risas

- ¡No seas asqueroso! – lo reprendí dándole un puñetazo en el hombro – te prohíbo que pienses en nosotros de esa manera

- Eso no puedo prometértelo nena, tu eres sexy como el infierno, y tu chico… bueno, él es la fantasía sexual de cualquiera, yo incluido.

- ¿A si? Ya veremos qué opina Riley acerca de eso – lo amenacé en broma

- Oh, créeme nena, él lo sabe. De hecho su fantasía consiste en vernos a ti, a Edward y a mí en acción ¿Qué dices, te apuntas? – concluyó guiñándome un ojo

- ¡Cállate James! Sabes que tengo una imaginación muy gráfica – dije tapándome los oídos – mierda, ahora me costará sacar esa imagen de mi cabeza.

Mi amigo soltó una sonora carcajada al tiempo que me abrazaba y me aseguraba que todo se trataba de una broma (aunque yo no estaba tan segura de ello).

- Ya fuera de broma – me dijo parando de reír y poniéndose serio – debes de aclarar las cosas con Edward, porque estoy seguro que al igual que tú, él también debe de estar devanándose los sesos pensando en lo que paso anoche

- Lo sé, es solo que no lo quiero perder.

- Y no lo harás, de una forma o de otra Edward te ama, y estoy seguro de que él tampoco quiere perderte y mucho menos por un simple beso, por muy caliente que este haya sido

- Espero que tengas razón

- Bella, ¿sabes por qué te pedí que fueras mi pareja de baile?

- ¿Por qué soy sexy como el infierno y por qué además de Riley solo yo te soporto?

- Bueno eso también – dijo riéndose de mi comentario – pero más que nada lo hice porque te admiro. Porque en todos los años que llevamos estudiando aquí nunca te he oído quejarte por algún paso que se te complique, sino al contrario, si algún paso no te salía, tú te quedabas horas y horas después de clases ensayando hasta perfeccionarlo, y porque cada vez que se presenta un nuevo reto tu eres la primera en levantarte e intentarlo. Y eso es una muestra de tu valentía y tu decisión.

"Ahora nena, quiero que esa misma valentía y decisión las utilices para luchar no solamente por un solista o por un baile estelar, sino para luchar por el chico del que estas enamorada. ¿Que Rosalie le va a presentar a una amiga? Deja que la conozca como a cualquier fan, después de todo es algo a lo que tendrás que acostumbraste si te conviertes en novia del ahora famoso Edward Cullen, pero luego dile "a un lado perra que ese hombre es mío"

Yo había comenzado a llorar ante las palabras de mi amigo, pero no pude evitar soltar unas risitas con su última frase

- Si realmente lo amas, y sé que lo haces, no dejes que el miedo se interponga entre ustedes. Míranos a Riley y a mí, ¿tú crees que tendríamos lo que hoy tenemos si nos hubiéramos dejado vencer por el miedo? ¡claro que no!

- No es lo mismo – traté de justificarme – ustedes sabían lo que sentían el uno por el otro

- En un inicio no – me recordó – Riley fue el primero en arriesgarse cuando me enfrentó y me besó en aquella fiesta. Recuerdo que entonces todo mi mundo se puso de cabeza y mi primer reacción fue esconderme, ¡sobre todo porque me había gustado!

"Deje de verlo como por dos semanas y fue entonces, mientras lo extrañaba horrores, cuando comprendí por qué disfrutaba más de una tarde con él viendo televisión, que de una velada romántica con Victoria. Y después, cuando por fin acepté lo que realmente sentía, tú sabes lo difícil que me fue admitir públicamente que mi amor no era para mi novia, con quien además ya llevaba algunos meses viviendo, sino que estaba total e irrevocablemente enamorado de mi mejor amigo. Me aterrorizaba el "qué dirán", pero mi amor por Riley lo valía y lo vale día a día, y jamás podría arrepentirme de mi decisión, ni de todo lo que tuve que pasar para finalmente estar a su lado

"Así que nena, escucha a la voz de la experiencia y enfréntate a lo que sientes, y cuando tu hombre venga a hablar contigo sobre lo que pasó anoche, porque estoy seguro de que lo hará, no tengas miedo y dile la verdad, que si lo besaste es porque lo amas. Verás que al final valdrá la pena.

- Gracias Jim, de verdad no sé qué haría sin ti – dije abrazándolo y recargando mi cabeza en su pecho, a lo que él me correspondió apretándome contra él

- Pues la verdad yo tampoco - dijo dándome un beso en la cima de la cabeza – para empezar no lucirías ni la mitad de bien en el escenario sin esta pareja de baile – se burló mientras me separaba de él y supe que la parte seria de la conversación se había terminado – ahora B, más vale que nos pongamos a practicar porque no tarda en llegar la señorita Moore a verificar nuestro avance – dijo dirigiéndose hacia el equipo de sonido para poner la música y que pudiéramos finalmente comenzar con el ensayo.

* - * - * - * - * * - * - * - * - *

El actor

"Hola, soy Bella, por el momento no puedo atenderte…"

Corté la llamada sin si quiera esperar a que terminara la grabación. Era la… en realidad ya había perdido la cuenta del número de veces que había intentado llamar a Bella hoy, y todas habían tenido el mismo resultado, su teléfono me mandaba directamente al buzón de voz. Incluso estaba llegando a sentirme paranoico al pensar que Bella hubiera bloqueado mi número, pero luego lo pensaba mejor y llegaba a la conclusión de que por mucho que ella hubiera podido molestarse conmigo por lo que ocurrió anoche, jamás me dejaría de hablar sin siquiera darme la oportunidad de explicarme primero.

Aunque, para ser honesto, aun no tenía ni idea de lo que le diría. No podía decirle que lo sentía, porque esa sería la más grande de las mentiras, ya que no lo sentía en lo más mínimo. Al contrario, llevaba tanto tiempo esperando este momento, que no podía evitar la estúpida sonrisa que traía en mi cara.

Con un poco de frustración – debido a mi fallido intento de llamada – guardé el teléfono y consulté mi reloj, aún faltaba una media hora antes de mi siguiente clase y, según me dijo Alice, Bella había salido muy temprano para recuperar el ensayo que había perdido ayer con el estúpido de James y Riley, así que bien podría rodear un poco el instituto y pasar por los salones de baile antes de llegar al teatro. Es muy seguro que no pudiera hablar con ella, pero tal vez podría observarla de lejos solo para ver que tal estaba, o incluso pedirle que almorzáramos juntos para que pudiéramos hablar.

Cuando finalmente llegué al salón que Bella tenía asignado para ensayar – y lo sé porque no es la primera vez que iba a verla – hubiese deseado no haberlo hecho. El imbécil de James, estaba abrazándola y en esta ocasión no se trataba de una coreografía de baile, no señor, porque en primer lugar no había música, y en segundo lugar mi amiga le correspondía el abrazo acorrucándose contra su pecho, poco antes de que él se agachara y dejara un beso contra su frente.

Era una escena tan íntima, que no sabía si vomitar, o ir y arrancar a Bella de los brazos del imbécil ese y de plano darle un par de golpes para enseñarle a no tocar lo que no le pertenece, de acuerdo que técnicamente ella tampoco me pertenecía (aunque ya estaba trabajando en eso), y puedo jurar que si me escuchara diría "soy una persona Edward y no le pertenezco a nadie" pero bueno, el caso es que quería golpear a James por tocarla más de lo requerido por una coreografía de baile

¿Se enojará mucho Bella si tiene que buscar una nueva pareja porque le rompí las piernas al pendejo ese?

Decidí no tentar a la suerte y me marché a mi clase como alma que lleva el diablo, después de todo, no me convenía una expulsión por iniciar un pleito con un compañero a tan solo una semana de nuestra graduación. Eso sin mencionar los problemas que me traería con Bella.

El resto de la mañana lo pasé con un humor de perros, y ni hablar del trabajo que me costó concentrarme para interpretar mi papel en la representación que estábamos montando.

Cuando por fin dio la hora del almuerzo, me encontré con los chicos en nuestra mesa de siempre, y cabe mencionar que mi humor no había mejorado ni siquiera un poco

- Ey hermano – me saludó Emmett - ¿Por qué la cara de perro con hemorroides?

- No seas idiota Emmett, no estoy de humor

- De eso ya puedo darme cuenta, pero insisto, la pregunta es ¿Qué pasó para que estés tan molesto en un día tan maravilloso?

- ¿Qué pasó? – pregunté irónicamente – pasó que Isabella Swan no se ha dignado a responderme el teléfono en toda la mañana, lo cual me tenía muy preocupado, así que decidí ir buscarla al salón de ensayo, porque teníamos, o mejor dicho tenemos una conversación muy importante pendiente, y ¿Qué me encuentro? Nada más y nada menos que al idiota de James abrazándola y besándola de una manera muy íntima – solté todo de golpe y aunque eso no ayudo a disminuir el enojo, debo confesar que me sentí mejor al haberlo compartido con alguien

- Espera, espera – me interrumpió – ¿estás diciendo que James estaba besando a Bella? ¿estás seguro de que era James?

- ¡Pues claro que sí! no estoy ciego y reconocería al imbécil ese en cualquier lugar

- ¿Y la besaba en los labios? – me preguntó nuevamente como si fuera estúpido y además sordo - ¿Estás seguro que no era parte de alguna coreografía o algo así y viste mal?

- No era una jodida coreografía Emmett, para empezar no había música, y cuando los vi, él la besaba en la frente y la apretaba contra él, y luego me di la vuelta, es decir tampoco soy tan masoquista para quedarme a ver el resto del espectáculo. Pero es más que obvio lo que iba a pasar, ¡si se nota a leguas que ese tipo lo único que quiere es llevarse a la cama a Bella! y al parecer a ella no le es tan indiferente – gruñí, aunque debo aceptar que esa posibilidad me dolía en lo más profundo del alma

Y entonces, contra todo pronóstico, mi amigo comenzó a reír.

¡A reír!

Yo al menos esperaba algo de solidaridad, está bien, que tal vez no se ofrecía a ir conmigo para partirle la cara al imbécil ese, pero jamás pensé que se burlaría de mi desgracia

- No es gracioso – le recriminé

- Oh, sí hermano, lo es y mucho – respondió con bastante dificultad entre risas

- ¿Qué es gracioso? – preguntó Jasper llegando hasta donde estábamos nosotros

- Edward esta celoso de James porque piensa que está interesado en Bella – dijo Emmett y en esta ocasión ambos comenzaron a reír

- ¿Saben qué? Váyanse a la mierda, mi día ha estado lo suficientemente mal como para todavía tener que aguantar sus idioteces – dije poniéndome de pie y listo para irme

- Tranquilo Ed – Jasper fue el primero en recuperarse de su ataque y me tomó del brazo – no pretendíamos burlarnos de ti, pero debes admitir que estás pensando de manera irracional. Es casi imposible que James tenga algún interés de tipo sexual por Bella.

- Y ¿Por qué? Según tengo entendido él y Victoria terminaron hace algunos meses, así que nada le impide querer pasar de una pelirroja a una morena – respondí con mi indignación creciendo aún más.

- ¡Pues porque James es gay imbécil! – me gritó Emmett dejándome perplejo

- ¿Qué? – pregunté sin poder creérmelo – ¿Cómo que es gay? ¡Pero si ya hasta vivía con Victoria!

- Y precisamente terminó con ella cuando decidió salir del closet y declarar abiertamente su amor por Riley

- ¿Y por qué no me dijeron antes? He pasado todo el verano sintiendo celos cada vez que lo veía con Bella, y ustedes no fueron para decírmelo

- En primer lugar, pensamos que lo sabías ¡Por Dios hombre todo el mundo en IRDA lo sabe! Y en segundo lugar no sabíamos que estabas celoso de esa manera, pensamos que solo estabas siendo posesivo con Bella.

- Pues no lo sabía – dije y una sonrisa comenzó a formarse en mis labios

Si James es gay, eso quiere decir que lo que vi hace un rato no fue más que un abrazo fraternal, posiblemente Bella le estaba contando lo que sea que le haya ocurrido ayer, y el solo la estaba consolando (cosa que yo no hice porque cierto beso se atravesó en nuestro camino). Inmediatamente sentí como un peso desaparecía de sobre mis hombros.

Estuvimos un rato más conversando antes de que las chicas llegaran, o al menos Rosalie y Alice, ya que de Isabella no había rastro alguno.

- ¿Cómo están hermosas? – saludó Emmett

- Pues hermosas – respondió Rose guiñando el ojo y sentándose al lado de mi amigo

Paseé mi mirada por toda la cafetería esperando ver a mi amiga, que tal vez se había retrasado, pero nada.

- Bella no viene – declaró Alice como respondiendo a mi pregunta muda – me mandó un mensaje diciendo que tenía que reponer una clase que perdió ayer o algo así.

"O probablemente ese sea un buen pretexto para seguirme evitando" pensé

- Y aunque no hubiera tenido la clase no hubiera venido, al menos no si estoy yo aquí – dijo Rosalie rodando los ojos

- ¿A qué te refieres?

- A que ella en este momento me odia, y es obvio que no quiere estar cerca de mí más de lo necesario – explicó con indiferencia. Fue entonces que recordé que ella era el motivo del estado de Bella el día de ayer.

- Cierto, algo así me dijo.

- ¡¿Te contó?! – preguntó ella con cierto toque de emoción y picardía.

- Bueno, me dijo que estaba molesta contigo, pero no me dijo por qué

- Es obvio, en una pequeña cobarde.

- ¿Perdón? ¿Cómo la llamaste? – dije comenzando a molestarme.

- La llamé cobarde, y lo hice porque eso es lo que es – respondió retándome – y no me mires de esa manera.

- ¡No vuelvas a llamarla cobarde! Isabella Swan es la mujer más valiente que he conocido en mi vida. Ella ha luchado con uñas y dientes por alcanzar sus sueños.

- Tal vez en cuanto al baile, pero por otro lado…

- ¡Rosalie! – la paró Alice antes de que pudiera concluir su frase

- Es que es tan desesperante Alice, y tú lo sabes tanto como yo – le respondió la rubia.

- Sé que la quieres y que por eso te preocupas por ella, pero este es asunto suyo y nosotros no tenemos por qué meternos

Ok, ahora definitivamente estaba perdido ¿de qué iba todo esto?

- Tranquilos chicos, dejen de pelear – intervino esta vez Emmett – creo que todos estamos algo estresados por los trabajos finales, y además no creo que sea correcto que hablemos de Bella si ella no está presente.

- Alice, cuéntanos, ¿Cómo te fue con el ensayo que tenías que entregar hoy? – dijo Jasper contribuyendo a aligerar el ambiente y centrar la atención en otra cosa.

- Acabo de entregarlo hace un rato, no sé qué le parezca a la profesora, pero al menos lo termine por fin. ¡Juro que sentía que me sentía que me iba a volver loca! – dijo llevándose las manos al pecho de manera dramática– Es más, anoche estoy segura que enloquecí por un momento – agrego sonriendo, posiblemente recordando las incoherencias que había escrito.

- No dudo de tu grado de locura – se burló Emmett – pero ¿Por qué exactamente dices que anoche fue más notorio que de costumbre?

- Oh fue graciosísimo, yo estaba más dormida que despierta y entonces empecé a escribir puras incoherencias en mi ensayo ¡Lo juro! No tenía ni pies ni cabeza, es más pregúntenle a Edward, él estaba ahí anoche con Bella cuando…. – se interrumpió y se me quedó viendo con los ojos muy abiertos mientras se llevaba una mano a la boca.

- ¿Qué sucede Ali? – le preguntó Rose y todos la miramos extrañado.

- Oh, por Dios; Oh, por Dios; ¡Oh, por Dios! Tú…– dijo y entonces me señaló – ¡tú estabas besando a Bella anoche! – gritó y entonces sentí tres pares de ojos más posados en mi.

- ¿Es cierto eso Eddy? – dijo Rose moviendo las cejas y con una pequeña sonrisa pícara, como si hubiera estado esperando que eso pasara.

- Bueno, si – dije algo incómodo, no por el beso en sí, sino porque no hubiese querido contárselo a mis amigos sin hablar con Bella primero – nosotros, como que nos dimos un pequeño beso.

- ¿Un pequeño beso? – gritó Alice incrédula – ¡ustedes estaban casi haciéndolo en el sofá! – me acusó y luego, como si hubiera recordado algo, continuó – Mierda, los interrumpí. Perdóname Edward, te lo juro que no fue mi intención.

- Lo sé Alice, no te preocupes. Tal vez fue lo mejor – la tranquilicé.

- Bella seguramente va a matarme en cuanto me vea – murmuró por lo bajo pero alcancé a escucharla.

- Y bien, ¿nos vas a contar? – preguntó Emmett completamente interesado.

- ¡Claro que no! Eso es algo entre Bella y yo, además, los caballeros no tenemos memoria

- No nos salgas con eso Loverboy, hemos estado esperando este momento tanto como tú durante los últimos años – fue el turno de Jasper para replicar – además, se supone que todo lo que se ha montado para la tocada de mañana, incluyendo la canción que cantaré, está encaminado a eso, así que lo justo es que nos digas como es que se adelantaron los resultados.

- De acuerdo – me rendí – pero no crean que entraré en detalles. Anoche fui a ver a Bella para saber cómo estaba, y entonces la encontré viendo películas y comiendo helado, la acompañé, comenzamos a bromear y a jugar, y antes de darnos cuenta nos estábamos besando. Es todo lo que diré.

- Bueno, ¿y qué te dijo ella después del beso? – preguntó Rosalie.

- En realidad no hablamos al respecto.

- ¿Cómo que no hablaron al respecto? ¿Eres idiota o qué?

- Quise hablar con ella, pero me dijo que necesitaba pensar. Que hablaríamos hoy.

- Y entonces ¿Qué mierda haces aquí con nosotros en vez de ir a buscarla para hablar con ella?

- Esa, es una buena pregunta.

* - * - * - * - * * - * - * - * - *

La bailarina

Lo reconozco, había sido una cobarde todo el día escondiéndome de Edward, pero es que – a pesar de la plática con James – no lograba reunir el valor suficiente para hablar con él. Así que me había escudado en mis clases y en los ensayos que tenía que recuperar y había huido.

Pero lo cierto, es que no podía huir por siempre, sabía que tarde o temprano tendría que hablar con él, y que esa platica definiría nuestro futuro juntos – ya sea como amigos, o como pareja – o separados.

Consciente de que aún no estaba lista para enfrentarlo decidí salir de casa – ya que supuse que vendría a buscarme en cuanto le fuera posible – y venir al único lugar donde podría descargar todos mis miedos y pensar con claridad: el estudio de baile.

Bailar siempre había sido, además de mi pasión, mi único escape de la realidad. Pues me ayudaba a despejar la mente y olvidarme del mundo entero

Recuerdo que cuando murió mi abuela Marie, y yo no pude estar ahí ya que me encontraba de gira con la compañía de ballet, me deprimí tanto que lo único que podía hacer era encerrarme en las funciones, las prácticas y, aun cuando todos mis compañeros ya se habían ido, me encerraba en el salón de ensayos y me quedaba bailando hasta que mi cuerpo ya no podía más.

Y aunque esta ocasión no se comparaba en lo más mínimo a aquella vez, de nuevo necesitaba refugiarme con mi mejor amigo, el ballet. Por lo que al final de las clases le había pedido permiso a la señorita Moore para ocupar el salón de danza por la noche, y así asegurarme que nadie me interrumpiría.

Yo era una mujer con una misión: bailar. Bailar hasta dejar de sentir los dedos los pies, los pies, las piernas, el cuerpo, la cabeza, pero sobre todo hasta dejar de sentir este miedo que me oprime el pecho, y que me impedía confesarle al amor de mi vida lo que siento por él.

No me molesté en hacer calentamiento previo (algo que ningún bailarín debe omitir si no quiere asegurarse una buena lesión), sino que busqué mi lista de reproducción con música de Beethoven, Bach y Tchaikovski y coloqué mi Ipod a los altavoces.

Los primeros acordes empezaron a sonar y con un grand jeté [1]de mi parte, la música y yo nos volvimos uno solo.

No sentí el tiempo pasar, algo que solía ocurrirme siempre que bailaba, pero cuando me di cuenta la lista de reproducción había terminado (lo que quería decir que había estado bailando por aproximadamente dos horas). Automáticamente el Ipod se saltó a la siguiente lista de reproducción y Non Je ne Regrette Rien comenzó a sonar.

Esta era una canción hermosa, podría incluso decirse que mi favorita.

Mientras la bailaba, comencé a sumirme en mis recuerdos y en que la letra de la canción era tan acertada con respecto a ellos.

Había pasado por muchas cosas, muchos momentos buenos y malos. Amores y desamores. Obviamente, cuando estaba en el instituto, había pasado por la etapa de enamoramiento adolescente y habían roto mi corazón. Así como yo en algún momento rompí el corazón de un chico al que no pude corresponder.

Relaciones fallidas, amigos dejados en el camino, y aun así no podía arrepentirme de nada, porque todos y cada uno de esos momentos vividos, me habían llevado hasta ese verano hace algunos años en el que un chico de ojos verdes me había atraído con su sonrisa, para luego conquistarme con su personalidad.

Justo en la parte donde la canción dice "car ma vie, car mes joies, aujourd'hui ça commence avec toi (pues mi vida, pues mis alegrías, hoy comienzan contigo...)" cerré los ojos y comencé a ejecutar una serie de Deboulés [2] a través del salón, mismos que fueron interrumpidos cuando mi cuerpo chocó con otro y unas firmes manos se aferraron a mi cintura, haciéndome sentir un cosquilleo por todo mi cuerpo.

* - * - * - * - * * - * - * - * - *

El actor

A pesar de las protestas de mis amigos, decidí pasar el almuerzo con ellos y esperar hasta el final de las clases para buscar a Bella y hablar con ella.

Conforme terminaron las clases corrí a mi departamento a darme una ducha y cambiarme de ropa, quería estar lo mejor presentable posible, no sabía si esta noche sería definitiva para nosotros, pero tenía cierta esperanza al respecto.

Llegué al departamento de Bella con mi corazón latiendo a mil por hora y una sonrisa en los labios, misma que murió cuando fue Alice quien me abrió la puerta.

- Ella no está – me dijo con una sonrisa triste al verme parado en el umbral

- ¿No está, o no quiere verme? – pregunté con algo de miedo

- No Edward, no está, llegó y estuvo aquí solo el tiempo suficiente para cambiarse y comer algo. Luego tomó su bolso de ensayo y se fue de nuevo.

- Bien Alice, gracias – me despedí de ella y me fui.

Estaba a punto de regresar a mi departamento a lamentarme de mi suerte cuando lo tuve claro.

A esta hora ya no había clases en el instituto por lo que dudaba mucho que Bella estuviera en algún ensayo, pero eso no quería decir que ella no estuviera en el salón de danza. Estaba seguro de que estaba tan abrumada como yo por el beso, y seguramente no había podido – o no había querido – pensar al respecto en todo el día, así que lo más probable es que ella estuviera en el único lugar donde se sentía segura de sí misma y bajo control.

Caminé con paso firme hasta el estudio donde la había visto esta mañana con el idiota de James, de acuerdo, ya sé que no tiene ningún interés por Bella, pero eso no quiere decir que me agrade mucho la idea de que él pueda manosearla y yo no (todavía).

Estaba a punto de llegar al salón cuando escuché música de Tchaikovski y entonces estuve casi seguro de que no me había equivocado.

Sin hacer mucho ruido entré al salón y entonces la vi. Parecía un ángel, su cabello estaba agarrado de manera desordenada sobre su cabeza, pero en ella se veía simplemente perfecto. El lugar estaba apenas iluminado únicamente por una lámpara al fondo, lo que le daba un toque enigmático y hacia que su silueta se viera aún más perfecta mientras se volvía una sola con la música.

Sus pasos eran firmes, pero no por eso perdía la elegancia y la femineidad que la caracterizaban. Siempre había amado ver bailar a Bella, pero en este momento era sencillamente algo tan mágico, tan íntimo, que incluso me sentí como un voyeur.

Sin querer interrumpir su momento, me coloqué entre las sombras – en un lugar donde no pudiera verme – y me dediqué a observarla en toda su perfección.

¡Uno podría pasarse la vida entera viéndola bailar!

Finalmente, la pieza que estaba interpretando terminó para dar paso a otra melodía, solo que esta vez en francés, la reconocí como Non Je ne Regrette Rien de Edith Piaf su canción favorita.

La vi cerrar los ojos, y concentrarse en la música, antes de comenzar a bailar.

Mientras la observaba, no pude dejar de pensar en todos los momentos vividos a su lado, la primera vez que la vi, tan segura y decidida en esa clase de expresión corporal, tanto que cualquiera que quien no la conociera pensaría que era una de esas tantas bailarinas arrogantes que se sienten mejor que nadie en el mundo. Su calidez y sencillez cuando hablamos por primera vez tras ser asignados como pareja en clase.

La música subió de intensidad y me llevó a todos esos momentos en que me hipnotizó mientras la veía sobre un escenario, nuestras noches de películas, nuestros paseos por la playa, la vez que me llevó casi a rastras a esa audición que cambió mi vida. Y, finalmente, la noche pasada, cuando por fin pude saborear sus labios.

Justo en la última frase de la canción, Bella comenzó uno de esos pasos donde gira por todo el escenario, solo que esta vez lo hacía en mi dirección. Entonces, al verla acercarse hacia mí, como una ninfa del bosque, y con sus ojos completamente cerrados, no pude evitarlo y salí de mi escondite para dirigirme hacia ella.

Su cuerpo chocó contra el mío justo cuando daba el último giro y llegaba hacia mí, y la tomé firmemente de la cintura para evitar que callera, lo cual hizo que abriera los ojos.

Cuando su mirada se posó en la mía, primero mostró asombro y luego algo que no había sido capaz de ver antes, pero que estaba seguro de que –al igual que me pasaba a mí – siempre había estado ahí… Amor.

Con mucho cuidado llevé mi dedo pulgar hasta su labio inferior y lo delineé con suavidad. Su respiración estaba entrecortada, no sé si debido al baile o por mi presencia, y sus labios estaban entreabiertos, lo cual me hizo perder el poco control que me quedaba.

- Edward… – comenzó a decir ella, pero no pude escuchar el resto de lo que tenía que decir, ya que mi boca se había apoderado de la suya.

En un inicio se tensó, probablemente debido a que la tomé por sorpresa, pero eso fue solamente durante una fracción de segundo ya que al instante comenzó a corresponderme el beso al mismo tiempo que sus manos se dirigían a mi cuello antes de perderse en mi cabello y tirar de él suavemente, mientras tanto, yo afirmé mi agarre en su cintura antes de permitirle a una de mis manos vagar por su espalda.

Delineé su labio inferior con mi lengua y ella hizo un pequeño ruidito de placer, antes de abrirme paso para que nuestras lenguas puedan encontrarse y, así, comenzar un baile tan mágico como el que acababa de presenciar hace un momento.

Ayer nuestro beso fue apasionado y hasta cierto punto salvaje, dejándonos llevar por la ansiedad y la pasión del momento. Una pasión contenida por muchísimo tiempo.

En cambio, esta vez, se trata de un beso suave, lento, y muy, muy cuidadoso; tomándome todo el tiempo del mundo para explorar su boca, permitiéndome conocer cada detalle de ella.

Un beso en el cual trató de expresarle todo el amor que siento por ella.

De muy pocas cosas estaba seguro en esta vida, pero si algo podía afirmar, es que quiero que esta chica comparta su vida conmigo, y voy a hacer lo que sea necesario para conseguirlo.


[1] Grand jeté: paso de ballet impresionante en el que el bailarín da un salto en el aire para realizar un split (apertura de piernas). (enlace por si quieren ver el paso / / youtu . be /2shX0Oe3vRM )

[2] Deboulé: Giro cambiando el peso de un pie a otro y manteniéndolos muy juntos en quinta posición. La mirada permanece fija en un punto y los giros se encadenan a gran velocidad. (enlace por si quieren ver el paso / / youtu . be /58INUjsT93A)

Canción que baila Bella: Non Je ne Regrette Rien / / youtu . be /nF9FHwZGdbc


Hola Vampiresas:

Hasta aquí llegamos con los capítulos que habían sido publicados anteriormente y que muchas ya habian leido, ahora si, la próxima semana viene capitulo completamente nuevo

Muchísimas gracias a todas aquellos que leen la historia, a los que la agregaron a Follower o Favoritas y muy en especial a Yoliki, Srher Evans, Diana, liduvina y Angel twilighter por tomarse el tiempo para dejar un comentario.

Y bueno, me gustaria mucho que me hicieran llegar sus opiniones por medio de un rewiew.

Nos leemos la proxima semana ;)

"Mi vida era como una noche sin luna y entonces EDWARD cruzó mi cielo como un meteoro"

Ruby