DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, aunque a Edward lo secuestré y lo tengo amarrado a mi cama. La trama es completamente mía
POR AMOR AL ARTE
CAPITULO 6.
GRADUACIÓN
El actor
La nota de un último acorde murió en el aire e inmediatamente el sonido ensordecedor de los aplausos inundó el lugar como recompensa al excelente desempeño de los bailarines que se encontraban sobre el escenario.
Finalmente, el verano estaba llegando a su fin y con ello terminaban los cursos que impartía el IRDA.
Debido al gran número de alumnos, y a la importancia que le daba a cada una de las especialidades, los eventos de clausura duraban cuatro días. Habían iniciado el día jueves con la inauguración de la galería en la que se presentaban los trabajos realizados por los alumnos de la especialidad de Arte, y que estaría abierta al público hasta que terminaran los festejos de clausura, es decir, hasta el día domingo.
Posterior a la inauguración de la galería, se había llevado a cabo el concierto a cargo de los estudiantes de la especialidad de música, donde habían interpretado melodías de diferentes géneros y donde nuestros amigos Jasper y Emmett se habían llevado la noche, al grado de que un par de representantes de disqueras se había acercado y les habían dejado su tarjeta para que fueran a verlos, ya que – al parecer – tenían una propuesta para ellos.
El día de ayer, viernes, había sido el turno de la clausura de la especialidad de actuación, y este año habíamos presentado la obra de "Romeo y Julieta", que había sido protagonizada por Garret y Kate, mientras que yo había representado el papel de Mercuccio. Muchos se habían sorprendido por no verme a mí en el papel protagónico, pero el señor Casasco y yo estuvimos de acuerdo en que no audicionaría para Romeo, ya que, aunque los ninguno de los maestros ni directivos tenía ningún trato especial para mí, no queríamos que surgieran malos entendidos diciendo que se me había otorgado el protagónico debido a mi recién adquirida fama. Debo agregar que cuando supe que sería mi amigo quien le daría vida al amante de Verona, me alegró mucho, ya que el había trabajado muy duro durante todo el curso y se lo había ganado con creces.
El tercer día, es decir hoy, era la función de clausura de la especialidad de danza, y yo estaba entre los espectadores como el orgulloso novio de Isabella Swan, sin duda una de las mejores bailarinas de todo IRDA.
La función estaba siendo muy completa, a pesar de que la especialidad de danza se enfocaba en su mayor parte al ballet clásico, también veían otras disciplinas como lo era la danza contemporánea y algún que otro baile de salón.
Hasta el momento, Bella había hecho dos apariciones, una de ballet clásico con todos sus compañeros de grupo, quienes habían interpretado un fragmento de "La bella durmiente"; su segunda aparición había sido con una pieza que interpretó al lado de Rosalie, donde hicieron una variante del lago de los cisnes y crearon una escena donde al mismo tiempo aparecían el cisne blanco (Bella) y el cisne negro (Rose).
Ahora estaba a la espera de que la anunciaran para su tercer número, que interpretaría al lado de James y Riley y a lo que ellos se referían como su obra maestra.
- Muchas gracias a los alumnos de primer grado, por esta hermosa interpretación – dijo el maestro de ceremonias cuando el telón bajó, permitiendo la salida de los chicos que estaban bailando anteriormente – ahora, como último número, tengo el placer de llamar nuevamente a este escenario, a tres de nuestros más talentosos futuros egresados. Sin más preámbulos, los dejo con la señorita Isabella Swan, acompañada de los señores James Liberman y Riley Biers, quienes nos interpretaran un majestuoso Tango entre tres. Recibámoslos con un fuerte aplauso.
El telón se abrió y ahí, al centro del escenario, se encontraba ella, tan hermosa y perfecta, usando solamente un sencillo vestido negro, mientras que James y Riley se encontraban uno a cada lado de ella y de espaldas al público vistiendo un traje casual. Según me había comentado Bella, ellos se habían decidido por un vestuario simple y nada elaborado, porque aseguraban que todo lo iban a expresar con su cuerpo, y no era necesario ningún elemento más.
La música comenzó y James y Riley dieron los pasos iniciales, seguidos por Bella tan solo unos segundos después. Verlos bailar a los tres juntos era algo sublime, su sincronización era perfecta y contaron una historia donde dos hombres peleaban por la atención de una mujer, y como ella alentaba a ambos. A pesar de que el número había sido presentado como un tango, habían hecho un performance perfecto agregándole toques de contemporáneo.
A cada movimiento de ellos, ella respondía con esa sensualidad que la caracteriza y que me tiene maravillado. No era solo su forma de bailar, o como se movía por el escenario, era toda ella… su seguridad, su sonrisa, su fuerza, su belleza, su pasión. Puede que yo no sepa mucho acerca de la danza, pero para mí ella es la mejor bailarina que puede existir en el mundo entero.
Debo admitir, que a pesar de conocer las preferencias sexuales de James y saber que esta locamente enamorado de su pareja – quien también compartía el escenario con él y con mi chica – no podía evitar sentirme algo celoso con cada escena cargada de pasión que interpretaban, como una donde el parecía reclamarla como suya y estar a punto de besarla antes de que Riley se los impida.
Cuando la música estaba por culminar, ellos parecen darse por vencidos en su intento de ganar su amor y finalmente se marchan, perdiéndose entre las piernas[1] y dejándola sola al centro del escenario, hasta que la última nota llega y las luces comienzan a oscurecerse dejándonos ver solamente su silueta antes de que se cerrara el telón.
Los aplausos no se hicieron esperar y, cuando el telón se abrió nuevamente para que ellos agradecieran, muchas personas incluso se pusieron de pie. A mi lado Charlie, el padre de Bella, aplaudía orgulloso mientras miraba a su hija con adoración; mientras que Renée – su madre – tenia lágrimas de felicidad en los ojos.
La hermosa bailarina dirigió su mirada hacia nosotros y nos dedicó una última reverencia, seguida de un beso lanzado al aire, antes de tomar a sus compañeros de la mano para retirarse los tres juntos.
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La bailarina
Aun sentía la adrenalina correr por mi cuerpo una vez que bajó el telón, este montaje había sido muy desgastante a la hora de prepararlo, habían sido cientos de horas de arduo trabajo, pero al final había valido la pena, ya que, modestia aparte, habíamos estado sublimes.
Podía escuchar los aplausos que provenían de la sala, mientras James y Riley se unían a mí para hacer nuestra despedida. Cuando el telón se abrió nuevamente, el sonido de los aplausos aumentó y no pude evitar buscar con la mirada a las tres personas más importantes en mi vida: mi papá, mi mamá y mi novio; finalmente los ubiqué en el centro de la sala, y di una última reverencia hacia ellos con una sonrisa aún más amplia y, sin poder evitarlo, les lancé un beso antes de que el telón se cerrara nuevamente.
Tomé nuevamente las manos de mis compañeros y corrimos hacia las piernas, una vez fuera del escenario no pude contenerme y me giré hacia James.
- ¡Estuvimos increíbles! – dije con emoción al tiempo que saltaba y lo abrazaba con todas mis fuerzas.
- ¡Lo sé! – me respondió entre risas antes de alzarme y girarme haciendo que enrollara las piernas a su alrededor, aun sin bajarme, estiró el brazo hacia Riley y lo jaló para plantarle un beso en los labios.
- En verdad no tienen una idea de lo pervertidos que se ven los tres en esa posición ¿verdad? – preguntó Rose acercándose a nosotros con una gran sonrisa
- ¡Oh vamos preciosura, no estés celosa! – le dijo James respondiendo a su sonrisa y bajándome – siempre puedes unirte a nosotros. Es más, podríamos incluso hacer una orgia, ¿Qué dices? Puedes invitar a ese hombrezote tuyo que irradia sexo cuando canta – agregó guiñándole un ojo
- Si va Emmett yo me apunto – secundó Riley con una sonrisa pícara
- ¡Ey! ¡Dejen a Emm en paz! – los reprendió dándoles un manotazo a cada uno – no me gusta compartir, así que por el momento no estoy interesada muchas gracias… pero si en el futuro lo reconsidero se los hare saber – concluyó siguiéndoles el juego.
- ¿Qué dices Bella, se nos unen Edward y tú? – preguntó James con un movimiento de cejas
- ¿Y exponerme a que los dos se pongan a hacer cosas sucias con mi novio y me dejen ahí olvidada y sin nada de diversión? No, muchas gracias – dije pareciendo ofendida y entonces todos echamos a reír.
Finalmente, después de nuestra pequeña platica pervertida – en la que estaba segura que las únicas que bromeábamos éramos Rose y yo – James finalmente se dignó a bajarme y entonces fue mi amiga quien me envolvió en un abrazo.
- ¡Estuviste maravillosa Bella! – me felicitó – Los tres estuvieron perfectos, pero tu realmente parecías volar en el escenario.
- ¿En verdad lo crees? – pregunté entusiasmada con sus palabras
- ¡Claro que sí! Sin duda cerraron con broche de oro.
Algunos otros compañeros se acercaron a felicitarnos, y entonces escuchamos la voz del maestro de ceremonias que empezaba a llamarnos para hacer la despedida grupal.
Uno por uno, fueron saliendo cada uno de mis compañeros, y una vez que estuvimos todos en el escenario hicimos una reverencia, mientas el público se deshacía en aplausos y entonces bajó el telón por última vez, dando por concluido el evento de clausura de la especialidad de danza.
Inmediatamente todos nos dirigimos a los camerinos para poder cambiarnos de ropa y, una vez que estuve lista me dispuse a salir del teatro.
Iba por la mitad del pasillo que da a la salida cuando me encontré con un tipo – que debo admitir que se veía muy, muy sexy – recargado contra la pared, con una pierna apoyada sobre esta.
- Hola hermosa ¿necesitas compañía? – preguntó con una sonrisa de lado que me quitó por completo el aliento.
- La verdad es que no – muy a mi pesar me negué.
- ¿Y si te dijera que soy un gran admirador tuyo?
- La respuesta seguiría siendo la misma – me encogí de hombros – mira, no quiero parecer grosera, pero, para empezar, no salgo con extraños, y además mi novio y mis padres me están esperando afuera.
- ¡Oh vamos! Estoy seguro que ese novio tuyo es un perdedor que no me llega ni a los talones.
- ¿Y cómo piensas demostrarlo? – le reté arqueando una ceja
- Así… - y con un ágil movimiento me tomó entre sus brazos y me acorraló contra la pared para descender sus labios a los míos.
Fue un beso de lo más excitante, su boca dominaba la mía con una pasión indescriptible. Poco a poco pegó aún más nuestros cuerpos, de modo que no quedaba ni un milímetro entre él y yo.
Dejándome envolver por la pasión, subí mis manos a su cuello y me permití que una de ellas empezara a jugar con su cabello. ¡Dios qué bien se sentía!
El beso subió aún más de intensidad, hasta el punto de que ya no sabíamos quien dominaba a quien. Cuando el aire empezó a hacerse insuficiente, él separó sus labios de los míos, pero no por eso dejo de besarme, sino que sus labios hicieron un camino por mi mandíbula hasta llegar a la piel de mi cuello.
- Edward… – sin poder evitarlo su nombre salió de mi boca en un débil gemido, haciéndome perder por completo nuestro juego de roles.
En respuesta, me apretó aún más contra él al tiempo que dejaba un pequeño mordisco en mi cuello
- ¿Es en serio? – escuchamos una voz muy conocida que hizo que muy a nuestro pesar nos separáramos – Primero te veo en una pose muy pervertida con James y Riley, y ahora estas aquí protagonizando una escena porno en pleno pasillo. Eres toda una degenerada Isabella Swan. Y lo que es peor ¡has profanado este santuario del Arte!
- Me da miedo preguntar a qué refiere Rosalie con eso de la pose pervertida – dijo Edward separándose un poco de mí y mirándome fijamente a los ojos, sus ojos verdes aun brillando por la excitación del beso recién compartido.
- ¡Oh ignórala! Solo éramos nosotros en un abrazo grupal festejando nuestro número, y no tenía nada de pervertido, la pervertida es ella que solo piensa en sexo – aclaré entrecerrando los ojos hacia mi amiga – además si no mal recuerdo el día del ensayo general tú y Emmett sí que profanaron los camerinos de este santuario del Arte
- ¿Quién demonios te contó eso? – me preguntó con los ojos abiertos como platos y completamente sonrojada (algo raro en ella) al saberse descubierta.
- Nadie, pero tu reacción acaba de demostrarme que tengo razón – confirmé al tiempo que le guiñaba un ojo, mientras mi novio soltaba una carcajada.
- Te odio Isabella Swan – afirmó, pero su sonrisa delataba que no lo decía enserio.
- No es cierto, me amas – dije y me acerqué a darle un beso en la mejilla – y yo también te amo. Ahora, si me disculpas debo seguir atendiendo a mi admirador número uno – agregué volviendo nuevamente a los brazos de Edward.
- De acuerdo tortolos, los dejo solos… pero no hagan nada que yo no haría ¡eh!
- Eso no nos deja muchas opciones – respondió esta vez Edward a lo que mi amiga solo soltó una carcajada
- Tienes razón, bueno me voy, que Emmett ya debe estar esperándome para irnos a festejar.
Nos despedimos de ella agitando nuestras manos y entonces me giré nuevamente hacia mi novio
- ¿En dónde estábamos? – pregunté mientras enroscaba nuevamente mis brazos en torno a su cuello y me ponía de puntas para que nuestros labios se encontraran.
Esta vez, a diferencia de la anterior, nuestro beso fue pausado, dulce, casi con devoción, vertiendo en el todo el amor que sentimos el uno por el otro.
- Espero que no trates así a todos tus admiradores – me dijo Edward separándose de mí y dándome esa sonrisa que tanto amaba.
- Solo a ti – le respondí devolviéndole la sonrisa con mis manos aun envueltas en su cuello mientras trataba de recuperar la respiración.
- Estuviste asombrosa allá arriba – me felicitó al mismo tiempo que pasaba su mano por mi mejilla en una suave caricia – toda una autentica princesa bailarina
- ¿En verdad lo piensas?
- Claro que si hermosa. Siempre he pensado que luces fantástica sobre el escenario, pero esta noche parecías resplandecer, estuviste simplemente perfecta.
- ¡Me alegra tanto que te haya gustado! debo confesarte que estaba muerta de nervios – admití
- No entiendo por qué, eres una bailarina asombrosa, la mejor que he visto en todo el mundo.
- Sí, claro, y seguramente el que seas mi novio no tiene nada que ver para restarle objetividad a tu declaración.
- Pues no, lo pensaba desde antes que fueras mi novia, – dijo haciéndose el ofendido – que ahora tenga el privilegio de poder besarte al terminar cada función, ya es una ventaja extra – concluyó guiñándome un ojo antes de acercarse y atrapar mi labio inferior en un mordisco juguetón.
"ahora será mejor que nos vayamos, afuera hay un par de personas que están ansiosas por verte.
Después de tomar mi maleta, que había sido abandonada a un lado antes del apasionado beso cuando jugábamos a ser desconocidos, me tomó de la mano y juntos nos dirigimos rumbo a la salida.
Ni bien puse un puse un pie fuera del teatro me encontré con mis padres que esperaban fuera y, aunque ya sabía que estarían esperándome, no pude evitar soltar un grito de felicidad al tiempo que soltaba la mano de mi novio y corría a abrazarlos.
- ¡Oh cariño! Estuviste fantástica – me dijo mi madre y sus ojos llorosos hicieron que los míos también se humedecieran un poco.
- Estamos tan orgullosos de ti – secundó mi padre dándome también un abrazo al tiempo que me entregaba un hermoso ramo de rosas blancas.
- Gracias mami, papi – les dije separándome un poco de ellos – no puedo creer que por fin haya presentado mi baile de graduación en IRDA, si hasta parece que fue ayer cuando apenas llegué a Nueva Jersey muera de nervios por si encajaría en el instituto.
- Y mírate ahora – dijo Edward, quien se había unido a nosotros – la mejor bailarina de toda la generación.
- Eso no lo sabremos hasta mañana que hagan el nombramiento en la ceremonia de graduación – le recordé, pues, aunque reconocía que mi presentación había sido muy buena y me emocionaba mucho llevarme el nombramiento, no quería hacerme falsas ilusiones.
- Pues yo estoy seguro de que así será – aseguró ahora papá.
- No puede ser de otra manera – ahora fue el turno de mamá – ¡Ese último baile que presentaste con James y Riley fue espectacular! Ojalá la abuela Marie hubiera podido verte, aunque estoy segura que desde el cielo lo hizo – concluyó con un toqué de nostalgia.
- Mejor que no, porque de seguro que solo revivía para volverse a morir – bromeé tratando de aligerar un poco la nostalgia que sentíamos cada vez que hablábamos de ella – dudo mucho que ese tipo de baile tan sensual fuera lo que tenía en mente que interpretara cuando me llevó a mi primera clase de ballet.
- ¡Qué va! Lo más seguro es que te hubiera gritado a medio baile que escogieras al más guapo y que en estos momentos te estuviera diciendo que se siente orgullosa de que tuvieras tanto galán de donde escoger.
Todos soltamos una carcajada ante el comentario de mi madre, y lo mejor de todo es que estaba segura de que ese hubiera sido el caso, mi abuela tenía esa personalidad fresca que hacía que toda la gente la amara.
- Pues espero que la abuela Marie hubiera quedado conforme con la elección final de Bella – dijo Edward pasando un brazo sobre mis hombros.
- Eso júralo cariño, ella te hubiera amado – lo consolé y me puse en puntas para darle un beso en la mejilla.
Charlamos un poco más y después Edward se marchó prometiéndome llevar mi maleta a mi departamento, para que yo pudiera irme tranquilamente a cenar con mis padres.
Edward y yo habíamos acordado, que por más que disfrutáramos de estar pegados el uno al otro todo el día con nuestro recién estrenado noviazgo, dedicaríamos la noche después de nuestras respectivas galas para cenar a solas con nuestros padres, ya que habíamos pasado suficiente tiempo separados de ellos y merecían una cena íntima y familiar para ponernos al día; mientras que después de la ceremonia de graduación, iríamos a comer todos juntos – su familia y la mía – para celebrar tanto que por fin habíamos terminado este ciclo de nuestras vidas, como nuestro recién estrenado noviazgo, algo que tanto sus padres como los míos afirman estar seguros de que tarde o temprano pasaría.
Decir que había extrañado a mis padres era poco, a pesar de estar acostumbrada a largos meses de ausencia entre ellos y nosotros debido a las giras que surgían en la compañía de ballet a la que pertenecía, eso no hacía más fácil el tiempo que teníamos que pasar separados, sino al contrario creo que lo que provocaba es que quisiera absorber cada segundo de ellos cuando estábamos juntos.
La cena con mis padres fue grandiosa, llena de anécdotas y comentarios, mi madre me hizo contarle nuevamente, con lujo de detalles, como se me había declarado Edward – aunque ya se lo había contado en una video llamada – y yo gustosa había aceptado (claro manteniéndolo en versión apta para padres), mientras mi padre insistía en que por muy actor de cine y por muy bien que siempre le hubiera caído Edward, más le valía portarse bien con su nenita si no quería tener un encuentro cercano con su arma.
Finalmente llegó el momento de marcharnos, tomamos juntos un taxi que me llevaría primero a mi departamento y posteriormente a mis padres a la casa en la playa que rentó Edward para que tanto ellos como sus padres pasaran su estadía aquí y no tuvieran que ir a un hotel; cabe mencionar que cuando me ofrecí a pagar la mitad del alquiler, él solo se rio y me dijo que ya le pagaría cuando tuviera mi primer protagónico en el ballet, antes de darme un beso y dar por olvidado el asunto.
Entré a mi departamento con una enorme sonrisa en el rostro, a pesar de lo agotador que había sido el día, me sentía realizada y sabía que había una gran posibilidad de que el día de mañana podría ser aún mejor.
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El actor
Finalmente, había llegado el cuarto y último día de los eventos de clausura: la ceremonia de graduación.
En esta ceremonia, a diferencia de muchas otras en las que los alumnos se encuentran acomodados en las butacas desde un inicio, todos los egresados nos encontrábamos inicialmente en el escenario formados por especialidades, las cuales eran distinguidas ya que cada una utilizaba un color diferente de toga: negro para la especialidad de arte dramático, amarillo para la especialidad de artes plásticas, rojo para la especialidad de danza y finalmente azul para la especialidad de música; como un detalle importante en nuestra estola – todas de color blanco – cada quien tenía bordado, además de su nombre y el escudo del instituto, una imagen que representaba a nuestras diferentes especialidades: las caras del teatro, una paleta y un pincel, la silueta de una pareja de bailarines y una clave de sol sobre un pentagrama respectivamente.
Llegué al trascenio[2], donde nos prepararíamos antes de que nos llamaran a tomar nuestros lugares en el escenario y me alegré al ver una hermosa melena castaña que reconocería en cualquier lugar, sin detenerme siquiera a saludar a nadie, me dirigí hacia ella, que estaba platicando con una compañera de su grupo, y envolví mis brazos alrededor de su cintura.
- Edward – gritó con asombro ya que al parecer la había asustado y se giró hacia mí con una sonrisa – no me di cuenta que ya habías llegado – agregó y pasó una de sus manos por mi cabello.
- Apenas llegué hace un minuto, el desayuno con mis padres duró más de lo que habíamos planeado
- No te preocupes, tampoco tiene mucho tiempo que llegué, nosotros también nos retrasamos un poco
- Luces hermosa – le dije con sinceridad mientras acariciaba una de sus mejillas.
- ¿Con esta cosa? – preguntó mirándose a sí misma en su toga rojo brillante.
- Si, bueno, no es que la toga sea muy favorecedora para tus curvas de infarto, pero hay un brillo de realización en tu mirada que hace que luzcas fantástica.
- Estoy tan emocionada – me confesó y estoy casi seguro que estaba a punto de ponerse a saltar en ese momento.
- Estoy seguro que si cariño – la abracé y me acerqué a sus labios para darle un suave beso – te tengo un regalo de graduación – le dije una vez que nos separamos
- ¡Edward! No tenías que comprarme nada – me reprendió
- Lo sé, pero en mi defensa, este regalo ya te lo habida comprado desde que estaba en los Ángeles y pensaba dártelo cuando fueras a la premier de mi película, pero ya que no pudiste ir decidí guardarlo para dártelo hoy.
- Ahora me siento doblemente fatal, no solo no tengo un regalo de graduación para ti, sino que me acabas de recordar lo mala amiga que fui al no acompañarte en una noche tan importante para ti – dijo haciendo un puchero.
- Creo que ya habíamos hablado de esto en su momento Bella, estabas en Europa, te era imposible llegar porque ese mismo día tenías una función muy importante que simplemente no podías perder, te entendí en ese momento y lo sigo entendiendo ahora, ya habrá más premiers a las que podrás acompañarme y serán mil veces mejor porque ahora no solo iras como mi mejor amiga, sino como mi novia y si Dios lo permite, en algunos años como mi esposa. Ahora, ¿puedes dejar de ser tan obstinada y permitirme darte tu regalo?
No sé qué parte de mi dialogo fue la que la emocionó tanto – probablemente fue el hecho de que mencioné la palabra esposa como parte de nuestro futuro – pero de pronto sus ojos brillaron de nuevo con ese resplandor que me encantaba y asintió frenéticamente.
Metí mi mano al bolsillo de mi pantalón y saqué una pequeña bolsita de terciopelo que le entregué a mi novia.
- ¡Oh Edward, es hermosa! – exclamó en cuanto la sacó de la bolsita.
El regalo consistía en una cadena de oro de la cual colgaba un dije en forma de bailarina que estaba adornado con pequeñas piedrecillas blancas en la parte superior de su vestido, mientras que la falda estaba formada con una piedra azul de mayor tamaño.
- Me alegra que te haya gustado.
- ¡Me encantó! – dijo emocionada mientras acariciaba con un dedo a la pequeña bailarina – ¿me ayudas a ponérmela?
- Claro
Tomé la cadena de su mano y ella se giró y desabrochó la parte de superior de su toga abriéndola un poco, y luego echó su cabello hacia un lado de su hombro para que pudiera colocarle la cadena. Una vez que abroché el seguro, aproveché el libre acceso y le di un beso en su nuca, para posteriormente dirigirme por la parte descubierta de su cuello hasta llegar al lóbulo de su oreja que mordisquee suavemente, haciendo que ella soltara un leve ruidito.
- Compórtate – me regaño en broma girándose y dándome un abrazo.
- Déjame ver como luce – le pedí y ella se hizo levemente hacia atrás abriendo ligeramente su toga y dándome una pequeña visión de su escote con una mirada coqueta – te queda perfecta, desde que la vi supe que estaba destinada para ti.
- Gracias, realmente la adoré.
Ella se acercó nuevamente a mí y apoyando sus manos en mis hombros se puso de puntas para darme un beso en el que demostraba todo su agradecimiento.
- De verdad te lo digo Riley, estos dos no saben que las bocas sirven para algo más aparte de para comerse mutuamente – escuchamos la voz de James y muy a regañadientes nos separamos.
- Cállate James – lo reprendió Bella – no seas envidioso. Además, no es como si yo no tuviera que ver suficientes muestras de afecto entre tú y tu novio.
- ¡Pues como no voy a estar celoso! Después de todo estabas besando a Edward Cullen, creo que la mitad de las personas aquí presentes estamos celosos, incluidos nosotros ¿verdad Ry? - afirmó
- Yo si lo estoy – secundó el otro con una sonrisa
¿Qué demonios? No es que sea homofóbico, pero la verdad es que era demasiado extraño recibir ese tipo de comentarios de parte de alguien de tu mismo sexo.
Estaba tratando de pensar en una respuesta ocurrente que darles, cuando uno de los maestros nos empezó a llamar para que tomáramos nuestros lugares.
- Te veo en un rato cariño – me despedí de Bella dándole un beso en la frente.
- Claro – me respondió con una sonrisa y se dirigió junto con James y Riley a encontrarse con los de su grupo.
- Si, adiós Cariño – se despidió James girándose en último momento y me lanzó un giño, lo que me hizo soltar una carcajada antes de despedirme de ellos agitando la mano.
Si, en definitiva, los amigos de mi novia estaban completamente locos, pensé mientras me dirigía a mi lugar.
Una vez que nos encontramos en posición, el telón se abrió y fuimos recibidos por el aplauso de todos los asistentes al evento.
Después de presentarnos como generación, nos fueron llamando por especialidades a tomar nuestros respectivos lugares en las butacas que estaban designadas para los graduados. Una vez que estuvimos en nuestro sitio, el profesor Casasco – director del instituto – se acercó al estrado e hizo el ofrecimiento oficial del evento.
- Muy buenos días tengan todos ustedes – comenzó – es para mí un verdadero placer presentarles a una nueva generación de egresados.
"Cada uno de estos jóvenes es un ejemplo del esfuerzo y la dedicación necesarios no solo para alcanzar un sueño o un objetivo, sino también para preservar el arte. Ya que actualmente es muy común encontrarnos con personas que dicen ser artistas sin siquiera tener una gota de talento: Artistas acartonados creados solamente por un buen publicista; cantantes de plástico que no saben nada relacionado con la música y que sobresalen gracias a los efectos de un buen productor; bailarines que lo único que hacen es contonearse, pero sin tener una sola gota de técnica; y ni que decir de aquellos que piensan que por hacer un cuadro en clase de arte en el instituto ya dicen llamarse pintores.
"Sin embargo, entre nosotros nos encontramos con personas no solo con la preparación necesaria para compartirnos su gran talento, sino que también cuentan con las herramientas indispensables para compartir sus conocimientos y ayudar a forjar nuevos artistas.
"Es por eso que pido nuevamente un gran aplauso para los alumnos de la generación 2013 – 2016 del Instituto Rogers de Desarrollo Artístico.
El aplauso de todos los asistentes llenó todo el teatro, e incluso los graduados nos pusimos de pie para aplaudirnos también a nosotros mismos.
Después de las palabras del director se procedió a la entrega de diplomas, donde se nos fue llamando a uno por uno al escenario para recibirlo.
En el momento en que fui nombrado, pude escuchar el grito de mucha gente, así como los flashes enloquecidos de la prensa que estaba ahí para cubrir el evento. Al parecer, por más que tratamos de que yo pasara desapercibido como un alumno más, mi fama recién adquirida – y espero que para nada pasajera – lo había dificultado mucho. Incluso, mientras estaba en el escenario, pude visualizar algunas pancartas de un grupo de fans que de alguna manera lograron asistir al evento (ignoro el cómo, pero probablemente consiguieron la invitación a través de otros alumnos).
Así siguieron pasando el resto de los alumnos, todos recibiendo porras de sus respectivos familiares y amigos.
Cuando finalmente fue el turno de mi chica, no pude evitar ponerme de pie y gritar con todas mis fuerzas, lo que claro, atrajo la atención sobre ella e hizo que las cámaras se volvieran locas nuevamente. No era esa la manera en que hubiera planeado presentarle a mi novia a la prensa, pero al parecer iban a sacar conjeturas muy pronto, no que me molestara.
Al finalizar la entrega de documentos se procedió a entregar los reconocimientos a los alumnos más destacados de esta generación.
Emmett y Jasper habían sido acreedores al mejor dueto del verano, esto gracias a que durante su presentación final habían interpretado juntos la canción con la que yo me había declarado a Bella.
A mí, me habían otorgado la condecoración Rogers, un premio que se entregaba en muy raras ocasiones a alumnos que habían destacado en algo fuera del ámbito escolar, y al parecer el hecho de que hubiera tenido mi primer protagónico y que la película resultara ser un éxito en taquilla, me había hecho merecedor de ella.
Me puse de pie para recibirlo, y – al ser un reconocimiento de gran renombre y tan poco común – el director me ofreció el micrófono para decir unas palabras de agradecimiento.
- Buenos días, para ser honesto esto es algo que no me esperaba, pero debo admitir que es un verdadero honor recibir un premio de esta magnitud, el primero de toda mi carrera profesional y sin duda alguna el más importante que algún día podre recibir, ya que es otorgado por este instituto que me ayudó a crecer como actor y que me acogió como una segunda casa.
"Quiero agradecer, primero que nada, a mis padres, por meterme a clases de teatro cuando no era más que un pequeño latoso que se disfrazaba como los personajes de la tele y se ponía a recitar fragmentos de las películas, gracias por apoyarme en mis sueños y no tomarlos solamente como la fantasía de un niño. Sin su apoyo jamás lo hubiera logrado, así que gracias papás.
"Gracias también a mi novia, por llevarme a rastras a esa audición que cambio mi vida. – la busqué entre la multitud y la miré fijamente antes de agregar – Cariño, sabes que, si no fuera por ti, yo ni siquiera me habría acercado a 10 metros de donde se estaban llevando a cabo esas audiciones. Te amo.
"Y, por último, pero no menos importante, gracias al señor Casasco y demás personal del IRDA por creer que soy merecedor de tan grande reconocimiento.
"Mil gracias a todos – concluí y los aplausos no se hicieron esperar.
Cuando bajé del escenario, no pude evitarlo y me dirigí hasta donde mi chica estaba de pie, aplaudiéndome con lágrimas en los ojos y sin dudarlo ni un segundo me acerqué y la abracé antes de darle un beso en los labios.
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La bailarina
Seguía escuchando de fondo los aplausos, y sentía miles de luces destellando detrás de mis parpados, posiblemente a causa de los flashes de las cámaras fotográficas, pero no podía importarme menos, Edward me estaba besando y yo estaba tan orgullosa de él que quería comérmelo en ese mismo momento.
Finalmente rompimos el beso y nos separamos antes de que se volviera más apasionado y nada propio para una ceremonia de graduación, donde además de nuestros padres lo más seguro es que hubiera niños presentes.
- Te amo – me dijo aun con una sonrisa en los labios.
- Yo también te amo – le respondí igualando su sonrisa y más flashes brillaron a nuestro alrededor.
Bueno, si el hecho de que él se hubiera parado y me hubiera aplaudido cuando pase a recibir mi diploma no había sido suficiente, creo que ahora si a la prensa no le cabria ninguna duda de que Edward Cullen tenía novia, y de quién era esa novia.
El maestro de ceremonias siguió presentando los siguientes reconocimientos por las diferentes especialidades, y cuando por fin le llegó el turno a la especialidad de danza, juro que sentí mi corazón latir a mil por hora y deseé que Edward o mínimo alguno de mis amigos estuviera a mi lado para poder apretar su mano para controlar mis nervios.
- Ahora, ha llegado el momento de conocer a quienes han sido nombrados como el mejor bailarín y la mejor bailarina de la generación. Recibamos con un fuerte aplauso al señor James Liberman y a la señorita Isabella Marie Swan.
¡Oh por Dios! ¡No podía creerlo! ¡Realmente habían dicho mi nombre!
Me puse de pie e inmediatamente mi mirada buscó a Edward, quien se hallaba levantado nuevamente aplaudiéndome con una gran sonrisa, cuando volteé hacia el palco donde sabía que estaban mamá y papá, pude ver a Charlie también de pie aplaudiendo y sonriéndome con una mirada de puro orgullo, mientras mi madre me lanzaba besos.
Caminé hasta el pasillo donde James ya me esperaba para subir juntos a recibir nuestro reconocimiento.
- No puedo creerlo – le dije a mi amigo mientras caminábamos hacia el escenario.
- No sé por qué te sorprendes Swan, ambos somos geniales – me respondió con una sonrisa y un giño, aunque a leguas se notaba que estaba tan emocionado como yo
Una vez arriba del escenario, nos entregaron nuestras respectivas placas que nos acreditaban como los mejores bailarines de la generación. Estrechamos manos, posamos para las fotografías, y estábamos a punto de bajar cuando la voz del maestro de ceremonias nos llamó.
- Un momento chicos, tenemos una sorpresa para ustedes – anunció y nos detuvimos para volver de nuevo al centro del escenario – este año tuvimos un invitado muy importante entre nosotros en la gala de danza del día de ayer. Nos referimos al señor Peter Martins director del Ballet de la ciudad de Nueva York, quien quedó muy a gusto con el trabajo presentado por ustedes y quiere ofrecerles un contrato para formar parte de su compañía.
Ante ese anuncio todo el teatro estalló en aplausos y se puso de pie, mientras que yo no podía salir del shock provocado por la noticia. Si bien el haber sido nombrada la mejor bailarina de la generación había sido genial, el tener la oportunidad de pertenecer a una compañía de gran renombre como lo es el Ballet de la ciudad de Nueva York era un verdadero sueño hecho realidad.
Ambos recibimos la carpeta con el contrato de manos del señor Casasco, mismo que nos explicó rápidamente que teníamos tres días a partir de mañana para leerlo y firmarlo en caso de que aceptáramos. ¡Como si fuéramos a rechazar una oferta como esa!
Cuando bajamos del escenario Edward ya me esperaba al pie de las escaleras y me recibió con un fuerte abrazo mientras me susurraba lo orgulloso que estaba de mí.
En ese momento en los brazos de mi novio, un fugaz pensamiento paso por mi mente empañando un poco mi felicidad, y es que si aceptaba el contrato – cosa que planeaba hacer – yo viviría en Nueva York, mientras que Edward estaría en Los Ángeles, literalmente estaríamos en extremos opuestos del país.
¿Podría acaso nuestro amor soportar una relación de larga distancia?
[1] Piernas: las piernas son las salidas laterales que tiene un escenario para que entren y salgan los actores o bailarines.
[2] Trascenio: parte trasera del escenario, donde los artistas se preparan antes de entrar en acción.
Tango entre tres (Coreografía de Bella, James y Riley): youtu . be / T086bB3-Hpg
Dije de Bella: tiny . cc / DijeDeBella
Hola Vampiresas:
¡FELIZ DÍA INTERNACIONAL DE LA DANZA!
Para quienes no lo saben, hoy (29 de abril) se celebra el día internacional de la danza, por lo que no encontré una mejor forma de celebrar (ademas de bailando) que con una actualización de esta historia.
Muchísimas gracias a quienes agregan esta historia a Follow y a Favoritos.
Gracias a Erika Sanchez Cullen y a Isa Martinez, por sus comentarios en la pagina de facebook de Elite Fanfiction... y gracias dobles a Yoliki, por ser el único rewiew que recibió la historia en el capitulo anterior... en serio chicas, si no fuera por ustedes tres, juraria que a nadie le gusto el capitulo, pero asi son las cosas por el mundo del fanfiction y no vamos a dejar que eso me deprima
Y ahora si, ¿que les pareció el capitulo? ¿les gusto? ¿es un asco? Ya saben que me encantaria conocer sus comentarios, asi que espero que me los hagan saber.
Hasta la próxima :)
"Mi vida era como una noche sin luna y entonces EDWARD cruzó mi cielo como un meteoro"
Ruby
