Y aquí traigo la segunda parte, esta vez en tributo a Tsunayoshi por su cumpleaños, espero que lo disfruten ^^.
Comentarios:
-mel-yug15: Me alegro que te haya gustado la primera parte.
Disclaimer : Los bellos personajes de Katekyo Hitman Reborn no me pertenecen a mí, sino a Akira Amano.
Tu ayuda es mi regalo.
La mañana en Namimori había sido muy tranquila para todo el mundo, porque no se había escuchado ningún tipo de explosión, chillidos ni destrucción, siendo algo inimaginable para todos los que vivían en ese vecindario.
Un joven de cabello desorbitado estaba acurrucado en su cama cogiendo entre sus brazos a un bebé que tenía los ojos abiertos y estaba perdiendo la paciencia. Sin esperar un segundo más el ex-arcobaleno empezó a empujar al joven hasta que este último cayó al suelo, provocando que abriera ligeramente su ojo derecho.
—Ite, Reborn, eso duele… No podrías haber sido más amable para despertarme, además hoy no tengo clase, es fiesta—Comentaba el chico algo adolorido por la caída e incorporándose para sentarse encima de la cama— ¿Qué hora es?
—Es el mediodía, Dame-Tsuna, y en veinte minutos hemos quedado con tus guardianes, ¿lo has olvidado? —Preguntó con una sonrisa divertida porque sabía que iba a continuar.
Tsuna al recordarlo saltó de la cama y se empezó a cambiar de ropa con tanta rapidez que se cayó varias veces en el suelo golpeándose contra la mesa o la propia cama.
— ¡Podrías haberme avisado Reborn! ¡Hieeeee, no quiero que Hibari-san me muerda hasta la muerte!
El décimo Vongola salió de la habitación corriendo para caerse por las escaleras tragándose así a su verdadero mejor amigo, el suelo…
—Ara, Tsu-kun, que temprano te has levantado hoy, son solo las siete, normalmente siempre duermes hasta las nueve, ¿estás enfermo?
Tsuna al escuchar que hora era de verdad solo pudo hacer un puchero y levantó ligeramente su cabeza.
—Rebooooorn, me has mentido. De verdad pensaba que Hibari me iba a matar y Mukuro me intentaría molestar—Habló con un tono de voz algo infantil.
Una mano ofreció a Tsuna levantarse y este la aceptó, solo erguirse pudo darse cuenta a quién le pertenecía, y una ligera mueca de disgusto apareció en su rostro.
— ¿Qué haces aquí, papá? Pensaba que estabas trabajando en Italia, ¿cómo te has podido liberar de Lal y Orégano?
—Ha sido muy fácil, Lal tenía una cita con Colonnello para no sé qué cosa y Orégano estaba de misión, así que he venido para verte en tu día…—Comentó con una sonrisa tonta al parecer de Tsuna, pero cuando llegó a la última parte no pudo terminar porque recibió una patada de parte de Reborn que lo tiró en el suelo, dejando ver a las personas que lo acompañaban.
Tsuna al ver a esas personas a las que tanto aprecio les había cogido no dudo en dibujar una gran sonrisa en su rostro.
— ¡Basil, me alegro de verte! ¿Abuelo? —Se lanzó a este segundo para darle un abrazo con cuidado de no hacerle daño—Me sorprende que estés aquí debido a tu trabajo, pero soy feliz de volver a verte después de tanto tiempo.
—Yo también me alegro de verte, Tsunayoshi, veo que todo está bien—Habló con una sonrisa correspondiendo el abrazo del pequeño—Bueno y de vez en cuando hasta el jefe necesita tomarse unas vacaciones de vez en cuando para sobrevivir en vida tan dura.
—Nono, amigo, no le des malas influencias a Dame-Tsuna.
Una sonrisa divertida se dibujó en el rostro de Timoteo y se separó de Tsunayoshi para acercarse a su amigo.
—No seas tan duro con él, al menos deja que sepa que puede tener vacaciones de vez en cuando, luego si se las quiere coger es su elección.
La madre de Tsuna apareció otra vez para avisar que ya estaba el desayuno, mientras levantaba a su esposo que todavía estaba en el suelo.
—El desayuno ya está hecho, y gracias por ese vino y las especias italianas que has traído, es muy amable, Timoteo—Comentó con una sonrisa en su rostro muy similar a la de su hijo.
—No es nada, Nana, pero no tenía porque haber cocinado nada, podríamos haber pedido algo para comer.
Un aura oscura apareció alrededor de Nana, provocando que todos retrocedieran.
—No puedo permitir eso, Timoteo, después de todo son mis invitados.
En ese mismo instante aprendieron que nunca debían desobedecer a la adorable Nana, porque podrían conocer a alguien peor que la propia Vindice.
—Sí, mama, vamos a desayunar… Solo espero que no sobre nada esta vez—Comentaba mientras entraba en la cocina para abrir la boca al ver la gran montaña de comida que había—Retiro lo dicho, va a sobrar.
Todos los miembros de la familia se sentaron en la mesa y empezaron a comer hablando de cosas triviales y divirtiéndose todos juntos.
Cuando estaban en el "postre" Reborn decidió hablar por primera vez en todo el rato.
—Dame-Tsuna, en cuanto termines de comer nos vamos a entrenar un rato, y no intentes escaparte solo porque Nono esta aquí, ¿fui explícito?
Al futuro jefe solo notó como se le caía el mundo encima y su piel se volvía blanca como la nieve, mientras los otros presentes se reían divertidos por su aspecto.
—Tsuna-dono, permítame acompañarle a entrenar, me esforzaré al máximo.
Tsuna estaba por aceptar encantado ya que quería hablar con Basil de cómo le había ido todo, cuando la pequeña mano de Reborn tapó su boca.
—Lo siento Basil, pero ya tiene preparados a sus rivales y compañeros en el entrenamiento de hoy, así de paso también los entrenaré.
—Dime que no son Mukuro y Hibari… La última vez que pelee contra ellos acabé acostado en la cama una semana por culpa de las heridas.
—No son ellos, Dame-Tsuna, son rivales todavía más divertidos, vámonos—Dijo sin darle tiempo a responder porque lo cogió del brazo y lo arrastró fuera del lugar.
Ambos iban por la calle tranquilamente sin hablar aunque uno estaba muy nervioso debido a su entrenamiento.
— De-de verdad vamos a entrenar contra alguien que me va a torturar, ¿verdad? Tú mismo has dicho que sería un rival divertido.
—A callar Dame-Tsuna, ya verás a tus rivales en cuanto lleguemos.
Después de decir eso todo volvió a estar silencioso hasta que llegaron a la entrada del bosque de Namimori, donde el futuro Don se quedó parado unos instantes hasta que recibió otra patada, cortesía de su tutor, para que entrara al lugar.
—Gracias, Reborn…
El hitman se quedó parado por lo que su alumno acababa de decir, y lo miró.
— ¿Para qué me das las gracias? Si la mitad de veces me maldices para no entrenar.
—Te doy las gracias por hacerme el mejor regalo de cumpleaños… Sí, esta vez he recordado que es mi cumpleaños.
—Vaya pensaba que tu damicidad no te dejaba llegar a esos niveles, ¿por qué las gracias? —Preguntó saltando a los brazos de este—
Tsuna se quedó pensando unos momentos en silencio viendo como las hojas caían de los árboles y el viento las arrastraba suavemente.
—Simple, tú me has ayudado a cambiar Reborn, dándome amigos, algo que proteger… Eso es mejor que cualquier regalo.
—Mhn—El ex-arcobaleno no decía nada, solo se quedó callado mientras Tsunayoshi hablaba.
—Pero hay una forma de mejorar ese regalo… Dejándome libre de entrenamiento el día de hoy.
Reborn miró al futuro Don de Vongola y le pegó una patada mandándole a volar contra un árbol, mientras ocultaba sus ojos bajo su fedora y transformaba a Leon en pistola.
—Recuerda que estás a siglo de darme una sola orden, Dame-Tsuna… Y si además de tener ese entrenamiento quieres vivir, corre.
El chico al escuchar eso se levantó lo más rápido que pudo para correr sin caerse mientras gritaba como una chica, cuando entró en un claro de aquel lugar y sus ojos solo pudieron llenarse de lágrimas.
Todo el mundo estaba allí presente con una gran sonrisa en su rostro, excepto Hibari, Mukuro y Xanxus. Podía ver una gran mesa con comida y regalos de diferentes tamaños.
—Buon Compleanno, Tsuna—Gritaron todos a la vez provocando que el chico se cayera al suelo de la emoción.
—Y ahí están tus rivales, Dame-Tsuna, buon compleanno, idiota.
El moreno no era capaz de soltar una sola palabra, solo fue a darles un gran abrazo a todo el mundo para expresar como se sentía ahora mismo.
—Gr-gracias a todos por esto, es el mejor regalo que he recibido jamás.
Reborn estaba apartado mirando cuando noto una mano en el hombro.
—Siendo actualmente la figura paterna de Tsuna, me sorprende que estés aquí apartado, Reborn… Ve por lo menos y dile algo.
—Dame-Dino, no tienes poder suficiente para darme una sola orden y lo sabes—Soltó todavía con Leon pistola en su mano haciendo que el rubio retrocediera unos pasos hacia atrás—Pero por una vez, te haré caso.
Y después de decir eso fue hacía Tsuna, sin darse cuenta totalmente de las palabras que su antiguo alumno había dicho. Cuando llegó donde estaba Tsuna golpeó una vez más a Iemitsu en la cara y saltó sobre los brazos de Tsuna.
—Creo que va siendo hora de que esto empiece o me llevaré a Tsuna a entrenar, creo que habrá muchas personas presentes que aceptarían ayudarme—Y después de eso se desató la guerra.
Una guerra que Tsunayoshi nunca olvidaría gracias a las risas que vivió y experimentó, para él, aquel día no le importaron los regalos de los presentes, prefirió tener la oportunidad de poder estar con todos ellos juntos y divertirse.
—Gracias Reborn…
—Mhn, a callar y disfrutar, Tsuna.
Y ya está, espero que hayan disfrutado de este Two-shot en tributo a Reborn y a Tsuna.
