DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, aunque a Edward lo secuestré y lo tengo amarrado a mi cama. La trama es completamente mía


POR AMOR AL ARTE


CAPITULO 7.

NADA ME SEPARARÁ DE TI


La bailarina

Después del anuncio que nos hicieron a James y a mí, el resto de la ceremonia pasó como en una especie de bruma, y es que aún no podía creer que estaba a solo unos pasos de empezar a cumplir uno de mis más grandes sueños, es cierto que me había esforzado durante toda la carrera para ser reconocida como la mejor bailarina de la generación, y sabía que me había ganado ese reconocimiento con creces, pero jamás esperé que con el viniera una de las oportunidades más importantes de mi vida.

Si bien tenía un lugar muy importante en una pequeña, aunque reconocida, compañía de Washington, yo había esperado que, tras graduarme en IRDA, tendría que empezar a tocar muchas puertas antes de estar en una compañía de renombre. Pero no, aquí estaba yo, a menos de una hora de haber recibido mi diploma y ya con una oferta de pertenecer a una de las mejores compañías de ballet no solo de los Estados Unidos, sino de todo el mundo.

¿Pueden culparme por seguir sin creérmelo?

Una vez terminado el evento, me vi envuelta en más abrazos de los que pude contar, amigos, compañeros, profesores, todos vinieron a felicitarme por el honor concedido y me decían lo afortunada que había sido con una oportunidad como esta.

- Isabella – escuché que me llamaban y me giré para encontrarme con la secretaria del director.

- Dígame señorita Gier – dije separándome un poco del grupo.

- El señor Casasco quiere hablar contigo y con James respecto a la propuesta que recibieron por parte del Ballet de la ciudad de Nueva York, así que me pidió que fueran a verlo al camerino "C" en unos 10 minutos. Sé que ahorita querrás festejar con tus amigos y tu familia, pero son unos detalles importantes, y prometió que sería breve.

- No hay problema, busco a James y enseguida vamos – le respondí con una sonrisa.

Ella se alejó y entonces regresé hasta donde estaban mis amigos.

- James, el señor Casasco quiere hablar con nosotros – le llamé poniendo una mano sobre su hombro – chicos, creo que tendrán que tomarse las de fotos ustedes solos – agregué dirigiéndome al resto.

- ¡Estás loca! – dijo Alice mostrándose horrorizada con la idea – no vamos a hacerlo sin ustedes, vayan pronto y nosotros empezaremos con las fotos individuales y con nuestras respectivas familias. ¡Pero en definitiva los vamos a esperar para nuestras fotos grupales!

- Además, de todos modos tenemos que esperar a Edward que todavía está ocupado con la prensa – agregó Emmett

- De acuerdo – dije recordando que mi novio en este momento se encontraba en uno de los camerinos concediendo una pequeña entrevista a los reporteros que habían venido a cubrir el evento.

- Entonces será mejor que vayamos pronto a ver que quiere Casasco, no tardamos chicos – se despidió James, no sin antes acercarse y darle un pequeño beso en los labios a Riley.

Caminamos tomados de la mano entre la multitud de personas que aún estaban esparcidas por toda la sala y pasamos por una puerta lateral que da a los camerinos, adentrándonos por el pasillo para finalmente llegar hasta donde nos estaba esperando el director del instituto.

Una vez dentro, la charla consistió principalmente en felicitarnos más apropiadamente por nuestro logro, y después nos explicó todos los puntos necesarios del contrato para que nos fuera más fácil tomar una decisión (aunque estaba claro que ambos ya habíamos decidido aceptar al segundo en que se nos fue anunciada la propuesta). De igual manera nos reiteró que contábamos con todo su apoyo para cualquier cosa que se nos ofreciera y n0s comunicó que – una vez que le confirmáramos que habíamos firmado – le haría llegar directamente a la compañía nuestras cartas de recomendación a la brevedad posible.

Nos despedimos de él con una sonrisa y la promesa de pasar a verlo en su oficina en un par de días para informarle como nos había ido en nuestra reunión con el señor Peter Martins.

Cuando regresamos con nuestros amigos, Edward ya estaba ahí y nos dirigimos al lobby del teatro para nuestra improvisada y divertida sesión de fotos.

Después de que nos tomáramos innumerables fotos, finalmente estábamos listos para partir, así que todos nos despedimos prometiendo vernos un par de días después para pasar un último día todos juntos antes de que cada quien tuviera que regresar a su lugar de origen. Inicialmente nos íbamos a ver mañana, pero ya que James y yo planeábamos ir a Nueva York (pues aunque teníamos tres días no teníamos la intensión de esperar), decidimos aplazarlo un día más, y que esa reunión sirviera también de festejo por lo que esperábamos que fuera nuestro primer contrato profesional.

Edward y yo nos encontramos con nuestros padres – que habían permanecido de lo más divertidos viendo nuestras locuras – y nos fuimos todos juntos a comer a un lujoso restaurant donde habíamos hecho reservaciones para celebrar nuestra graduación.

La comida fue de lo más amena, hablamos de todo lo que se nos venía a la mente, desde anécdotas por parte de ellos acerca de cómo habíamos ido descubriendo que lo que había iniciado como un pasatiempo se había convertido en algo a lo que queríamos dedicarnos para toda la vida, hasta hablar de nuestros proyectos a futuro, lo que provocó un brindis – propuesto por papá – debido a la oportunidad que se me estaba presentando, seguido de otra ronda de felicitaciones por parte de todos.

- Sé que lo hemos dicho muchas veces, pero es que realmente estamos tan orgullosos y tan felices por ti, princesa – me dijo mi mamá dándome un fuerte abrazo – cuando oímos tu nombre ¡no lo podía creer!

- Habla por ti Renée – la interrumpió papá – yo no tenía duda de que mi bebé iba a ser nombrada como la mejor – me alagó y se unió a nosotras en un abrazo grupal.

- No creo que estén siendo cien por ciento objetivos, teniendo en cuenta que son mis padres, pero de todos modos muchas gracias – les dije correspondiéndole el abrazo – no saben lo importante que ha sido para mí todo su apoyo, después de todo, si no fuera por ustedes yo no habría podido lograr nada de esto – concluí recordando cada uno de los momentos en los que estuvieron a mi lado animándome a que no me rindiera.

- Pues yo también creo que estuviste fabulosa, y que ese contrato lo tienes más que bien merecido – dijo Esme una vez que nos habíamos sentado de nuevo

- Y no creas que solo lo dice porque ahora sea tu suegra eh – agregó Carlisle guiñándome un ojo, lo que ocasiono que me sonrojara un poco – yo también opino que lo hiciste muy bien.

- Muchas gracias – les respondí a ambos con una sonrisa, al tiempo que Edward tomaba mi mano

- ¿A poco no tengo la novia más hermosa y talentosa del mundo? – preguntó Edward llevando mi mano hasta sus labios y colocando un beso en ella.

- Claro que si cariño, no pudiste haber escogido mejor – estuvo de acuerdo Esme. Y luego, como las madres parecen venir con un chip integrado para avergonzar a sus hijos, agregó – un actor y una bailarina. ¿Te imaginas lo perfectos que serán nuestros nietos, Renée?

- ¡Oh sí! ¡Serán divinos! – la secundó mi adorada madre – no puedo esperar para llevar a mi mini Bella a su primer clase de Ballet.

¡Tierra trágame!

- ¡Si! se verá divina con su pequeño tutu rosa – agregó Esme dando pequeños aplausos.

- ¿Se dan cuenta de que Edward y yo aún no cumplimos ni siquiera dos semanas de novios verdad? – Pregunté con una risa nerviosa, no es que nunca me hubiera imaginado teniendo pequeñas bailarinas con Edward, pero no dejaba de ser mortificante que lo mencionaran tan pronto.

Volteé hacia mi padre con la esperanza de que me apoyara y dijera algo en mi defensa, pero el solo se encogió de hombros con una sonrisa.

- Lo sabemos querida – confirmó Esme – pero creo que hablo por todos cuando digo que desde la primera vez que les vimos juntos, supimos que solo era cuestión de tiempo para que fueran una pareja.

- Y ahora que por fin se decidieron, no tenemos la menor duda de que será para siempre – concluyó mi madre.

- Brindo por eso – dijo Edward alzando su copa, mientras pasaba su brazo por mi hombro.

- ¡Salud! – brindamos finalmente los seis, chocando nuestras copas y sonriendo ante la perspectiva de un futuro juntos.

Una vez terminada la comida, fuimos a dar un pequeño paseo por la playa antes de volver a la casa donde nuestros padres se estaban alojando, para que terminaran de preparar sus maletas, ya que esa misma noche tenían que volar de vuelta a Forks y Chicago respectivamente.

La despedida fue breve, pero no por eso menos emotiva, Esme me hizo prometerle que iría a visitarlos pronto, y les dije a mis padres que los vería al siguiente fin de semana para pasar unos días en casa. Después de todo, además de que necesitaba ir a buscar varios artículos personales, así como mis documentos, también trataría de pasar el mayor tiempo posible con ellos antes de empezar mi nueva vida en la gran manzana.

Una vez que nuestros padres se marcharon entramos nuevamente a la casa, no había que entregarla hasta mañana al medio día, así que decidimos aprovechar y pasar la noche ahí para relajarnos después de todo el ajetreo de los últimos días.

Tomados de la mano, subimos por las escaleras hasta el segundo piso, y salimos a la hermosa terraza con vista al mar que conectaba las dos habitaciones de la casa.

- ¿Qué te apetece hacer? – me preguntó mi novio sentándose a mi lado en el sofá.

- Honestamente, solo quiero estar aquí acorrucada a tu lado y relajarme con esta hermosa vista – confesé mientras me recostaba sobre su pecho

- Esa me parece una idea perfecta cariño – me respondió apretándome en su abrazo y colocando su barbilla sobre mi cabeza mientras su mano me acariciaba distraídamente el brazo.

No sé cuánto tiempo permanecimos así, acorrucados el uno al otro, con solo el sonido de las olas rompiendo el silencio, pero fue por demás relajante y el ambiente permitió a mi mente echarse a volar y pensar en todo lo que se venía.

Por un lado, estaba más que emocionada por la nueva vida que me esperaba en Nueva York; y por el otro, no podía dejarle de dar vueltas a la idea de que mi relación con Edward apenas estaba iniciando y ya teníamos que afrontar nuestra primera separación.

Es cierto que, debido a nuestras profesiones, esto era algo que tenía que pasar tarde o temprano, pero yo había esperado que pudiéramos tomarnos un par de meses más, pasar algún tiempo juntos, incluso tal vez acompañarlo a Los Ángeles por unos días antes de que tuviéramos que enfrentarnos a la amenaza de una relación a distancia.

No me di cuenta de que había comenzado a llorar ante la idea de nuestra pronta separación, hasta que sentí la mano de Edward limpiar una lágrima que corría por mi mejilla.

* - * - * - * - * * - * - * - * - *

El actor

Si es que existe el paraíso aquí en la tierra, puedo afirmar que en este momento me encontraba en él.

Y es que estar en este lugar, con una maravillosa vista al mar, el sonido de las olas rompiendo contra la playa, y esta hermosa mujer entre mis brazos, era lo más cercano que alguna vez podría estar de tocar el cielo.

Dejé que mis pensamientos se perdieran en imaginar nuestro futuro juntos, y todo lo que teníamos que esforzarnos para lograr un equilibrio entre nuestras carreras y nuestra vida personal. Pero sabía que lo que sentíamos el uno por el otro era suficiente para lograr salir adelante.

Repentinamente, sentí como una pequeña gota cayó sobre mi mano que sostenía la de Bella que se encontraba apoyada sobre mi pecho y bajé la vista para ver que fugaces lágrimas caían sobre las mejillas de mi novia. Inmediatamente lleve mi otra mano hasta su mejilla y sequé una de sus lágrimas.

- ¿Qué te ocurre hermosa? – le pregunté separándome un poco de ella para mirarla a los ojos.

- Nada – me dijo con una sonrisa tímida y encogiéndose de hombros.

- Cómo que nada. Si estás llorando – la contradije mientras seguía secando sus lágrimas con mis dedos al tiempo que dejaba un fugaz beso en su frente – ¿Estás triste porque tus padres se marcharon? – intenté adivinar la razón de su llanto.

- No. Quiero decir, siempre los extraño cuando nos separamos, pero no estoy llorando por eso.

- ¿Entonces?

- Es solo que estamos aquí juntos, tan en paz, en nuestra pequeña burbuja de amor, y no pude evitar pensar en Nueva York – admitió con un pequeño suspiro.

- ¿Nueva York? – ahora si me había confundido – No entiendo por qué estarías llorando por eso. Creí que estabas emocionada con todo este asunto del contrato en el Ballet de la Ciudad de Nueva York.

- Y lo estoy – me respondió con una sonrisa, que a pesar de parecer sincera, no alcanzaba a llegar a sus ojos – no tienes idea de cuánto. Después de todo estoy un paso más cerca de cumplir mi sueño

- Entonces ¿Por qué estás llorando?

- Porque voy a extrañarte – confesó encogiéndose de hombros para luego acorrucarse nuevamente hacia mi

- ¡Oye! Nadie se está yendo, aún tenemos varios días juntos antes de tener que marcharnos – le dije mientras la apretaba más contra mi pecho.

- Lo sé, pero tendremos que aplicar eso de las relaciones de larga distancia, y lo odio. Además, si te soy honesta no sé si podré soportar el saber que tendrás a un montón de fans a tu alrededor dispuestas a que les des una sola mirada.

¿Así que eso era lo que le preocupaba? Tonta Bella, ¡como si yo pudiera voltear siquiera a ver a otra mujer!

Aunque en cierto modo la entendía, a mí también me preocupaba este asunto de tener que separarnos, ¡la extrañaría horrores! A menos que…

- Entonces, no tengamos una relación de larga distancia – dije en cuanto la idea cruzó por mi mente

- ¡Por favor Edward! – dijo separándose de golpe de mi para mirarme fijamente – Tú estarás en Los Ángeles y yo en Nueva York, no es como vayamos a vivir a la vuelta de la esquina. ¡Es el otro lado del maldito país!

- Eso lo sé Bella. No soy solo otro actor guapo y sin cerebro, conozco perfectamente la geografía nacional.

- Entonces no entiendo a lo que te refieres.

Pude haberle dicho en ese mismo momento lo que estaba planeando, pero me encantaba la cara de interrogación que tenía en ese momento, así que decidí jugar un poco más con ella y dejar que lo descubriera por sí misma.

- Mira, yo tengo que estar en Los Ángeles el próximo fin de semana para un programa de entrevistas y luego no hay nada en la agenda por una temporada. Puedo alcanzarte en Forks y luego viajar contigo a Nueva York para buscar departamento.

- ¿En verdad harías eso?

- Por ti haría eso y más cariño – afirmé dándole un ligero beso en los labios – ¿El contrato dice cuando tienes que iniciar en la compañía?

- Si, inicio dentro de un mes a partir de hoy.

- Eso es un tiempo más que suficiente, podríamos conseguir un loft hermoso en un barrio bohemio, o tal vez en algún vecindario seguro que no quede muy lejos de la compañía.

- No lo creo Ed, un loft en Nueva York es bastante costoso y a pesar de que el NYCB[1] ofrece un buen sueldo, lo más seguro es que solo empiece como una bailarina de coro y tarde algún tiempo en obtener un papel que me reditúe lo suficiente para poder permitirme un pago así. De hecho, no lo he hablado aun con James, pero estaba pensando que podríamos rentar un departamento juntos y así dividir gastos.

¿Bella y James compartiendo departamento? Sí, claro. ¡Sobre mi cadáver!

- Creo que no me estas entendiendo Bella, me refiero a que yo puedo rentar un loft en NY

- Espera, ¡No voy a permitir que pagues por mi departamento Edward Anthony Cullen!

Me reí de su ingenuidad, no podía creer que aún no entendiera lo que trataba de decirle

- Y no voy a pagar por tu departamento. Voy a pagar por nuestro departamento

- Un momento – dijo comenzando a entender – ¿me estás diciendo que quieres mudarte a Nueva York?, Y no solo eso, ¿sino que también quieres que vivamos juntos? – preguntó abriendo sus hermosos ojos con asombro y llevando sus manos a su pecho.

- Sí, eso es lo que estoy diciendo… pero solo si tú así lo quieres, no quiero que pienses que me estoy imponiendo. Pensé que sería la mejor solución para el asunto de la distancia, después de todo, yo tampoco quiero estar alejado de ti por tanto tiempo. – aseguré – Y no voy a arriesgarme a que un bailarín cualquiera me quite a mi chica. Suficiente tengo con James para preocuparme – agregué mitad en broma y mitad en serio.

- Pero ¿Qué hay de Los Ángeles y de tu contrato? No puedes romperlo y en definitiva no voy a permitir que sea por mi culpa.

- Y no lo estoy rompiendo cariño, si bien es cierto que es más fácil para mi carrera que resida en Los Ángeles, no es obligatorio, mi contrato especifica que puedo residir donde quiera siempre y cuando esté disponible y a tiempo cuando se me requiera

"Sé que tal vez sientas que es algo pronto nena, pero te he amado por demasiado tiempo en secreto y ahora que por fin estamos juntos no voy a permitir que casi 4,500 kms se interpongan entre nosotros.

"No quiero que creas que esta es una decisión apresurada, desde que aceptaste ser mi novia sabía que no iba a soportar separarme de ti y había planeado pedirte que vinieras conmigo a Los Ángeles y audicionaras en alguna compañía de Ballet allá. Pero ya que se te presenta esta magnífica oportunidad no voy a ser tan egoísta como para alejarte de ella. Así que es mi turno de moverme. Además, puede ser una oportunidad para tocar puertas en Brodway, tú sabes que siempre he querido hacer teatro.

Nuevas lágrimas corrían por su mejilla, pero esta vez sabía que eran de felicidad ya que tenía una hermosa sonrisa en su rostro.

- Te amo Edward – dijo arrojándose a mis brazos – y por supuesto que me encantaría vivir contigo. No te voy a negar que también pienso que es algo pronto, pero tampoco quiero estar separada de ti, y si esto no va a interferir con tu carrera, entonces… ¡Demonios, si!

- Entonces ¿nos mudamos juntos a Nueva York? – pregunté conociendo la respuesta, pero necesitando de todas maneras una confirmación

- Nos mudamos juntos a Nueva York – confirmó con una sonrisa y la atraje hacia mí para besarla.

El beso, como todos los que compartíamos, empezó lleno de amor, queriendo demostrarnos el uno al otro todo lo que sentíamos, y reafirmando con él la promesa de una vida juntos que acabamos de hacernos hace solo unos segundos.

Poco a poco el beso fue subiendo de intensidad, Bella aferró ambas manos a mis hombros, mientras las mías se dirigían a su espalda en una caricia que empezaba a tener un toque de desesperación. Sentí como una de las manos de mi novia se movía por mi cuello, pasando por mi nuca, hasta llegar a mi cabello, donde empezó a dar pequeños tirones en él, lo que había descubierto que era una clara prueba de que estaba empezando a excitarse.

Finalmente el aire empezó a sentirse necesario, por lo que nos separamos un poco, solo lo suficiente para respirar, pero aun así seguimos dándonos pequeños roces de labios. De pronto, sentí la lengua de Bella salir y delinear mis labios de manera provocativa, lo que me hizo atrapar entre mis dientes su labio inferior y darle un suave mordisco antes de adueñarme nuevamente de su boca en un beso más pasional.

Con mucho cuidado, fui empujando su cuerpo con el mío hasta que quedó recostada sobre el sofá conmigo encima de ella. Nuestros corazones juntos y latiendo como uno solo.

Una de mis manos ahora se encontraba sobre el sofá tratando de sostener un poco de mi peso para no aplastarla, mientras que la otra comenzó a bajar por su costado, acariciando levemente el contorno de sus pechos, su estrecha cintura y su cadera, antes de dirigirse hasta la orilla de su vestido y colarse debajo de el para poder sentir la suavidad de sus piernas.

Las manos de mi novia no se quedaron atrás, sino que se colaron por debajo de mis brazos y fueron hasta mi cintura, donde comenzó a subir mi camisa para recorrer con ellas la piel de mi espalda.

Queriendo probar más de ella, abandoné sus labios para comenzar a besar su barbilla y luego descender por su garganta dejando un rastro húmedo hasta llegar al comienzo de su escote.

Sentí como las piernas de Bella se enroscaban alrededor de mi cintura y comenzaba a moverse sensualmente debajo de mí, lo que me hizo enardecer y dejar un pequeño mordisco en el inicio de sus pechos provocándole un gemido de placer.

Comencé a subir nuevamente, devorando su cuello, con la firme intención de llegar a su boca, pero ella atrapó mi oreja entre sus dulces labios y comenzó a mordisquear mi lóbulo arrancándome un fuerte gemido.

- Hazme el amor Edward - me pidió con un pequeño gruñido al oído, mientras que yo mordisqueaba su cuello.

- ¿Estás segura? – pregunté, dejando de besarla para mirarla a los ojos, ya que sabía que era la única manera de saber si decía la verdad.

- ¿Tú no quieres? – Me preguntó en un susurro, mientras se mordía su labio inferior, lo que la hizo ver como una niña pequeña.

- ¿Que si no quiero? – pregunté con incredulidad – ¡Por Dios Isabella, tienes que estar bromeando! – añadí con una sonrisa antes de acercarme de nuevo a sus labios y darle un corto beso – cada vez que te veo toda sudada y agotada después de una tarde de ensayos, cada vez que te miro bailar uno de esos bailes tan sensuales que haces al lado de James, cada vez que me sonríes con esa sonrisa pícara que guardas solo para mí, pero sobre todo, cada vez que te beso y tu gimes de esa manera tan sexy, no puedo evitar pensar en arrancarte la ropa.

"Pero no quiero que por el hecho de que te acabo de proponer que vayamos a vivir juntos sientas que de alguna manera estoy apresurando las cosas en cuanto al sexo, porque no es así cariño, te amo, y estoy dispuesto a esperar el tiempo que consideres necesario.

- ¿Y no crees que hemos esperado mucho tiempo? – preguntó poniendo su mano en mi mejilla para después darle una suave caricia – Es cierto que apenas llevamos unos días como novios oficiales, pero te he amado por tanto tiempo, y tú también me amas. No te estoy dando sexo por agradecimiento, ni estoy sintiéndome obligada por que dentro de un mes vayamos a vivir juntos, quiero hacer el amor contigo porque te amo – ni bien terminó de hablar, unió sus labios a los míos en un beso donde me profesaba todo el amor que sentía por mí.

No queriendo esperar ni un segundo más, la tomé en brazos y sin dejar de besarnos, caminé hasta una de las recamaras.

Una vez dentro, la bajé con suma delicadeza, dejándola de pie en el centro de la habitación, antes de girarme en busca del interruptor para encender las luces.

Cuando me giré nuevamente hacia ella, me quedé asombrado con la hermosa visión que se presentaba ante mí. Y es que verla de esa manera, con sus labios hinchados por mis besos, y su respiración subiendo y bajando de forma entrecortada, fue mejor que en mis más ardientes sueños.

Si bien quería tomarla de manera frenética y dar rienda suelta a la pasión que había estado sintiendo por ella durante los últimos años, sabía que Bella se merecía mucho más, se merecía ser adorada y venerada como una verdadera diosa y no estaba dispuesto a darle ofrecerle menos que eso.

Así que, muy al contrario de lo que deseaba, decidí que esta noche me lo tomaría con calma. Esta noche me tomaría cada segundo para conocer y adorar cada centímetro de su cuerpo, para demostrarle con besos y caricias todo el amor que siento por ella. Ya habría tiempo más adelante para dejarnos llevar de manera desenfrenada.

Haría que esta noche fuera especial para ambos, la primera de lo que esperaba que fueran muchas noches juntos, tantas como durasen nuestras vidas.

* - * - * - * - * * - * - * - * - *

La bailarina

Mi cuerpo vibraba y mi respiración estaba frenética, y como no, si estaba a punto de hacer el amor con el hombre que amo.

Una vez que encendió las luces y se giró a verme, pude ver en esos ojos verdes que tanto amo todo el amor que sentía en ese momento por mí.

Sin dejar de mirarme a los ojos, se acercó a mí y puso una mano sobre mi mejilla mientras la otra se afianzaba a su cintura atrayéndome más contra él.

- Te amo tanto – me confesó mientras acercaba nuevamente sus labios a los míos.

Capturó mi boca en una suave caricia, un baile lento y sensual lleno de amor y de promesas, mismo que yo respondí con total entrega.

Sentí que sus manos abandonaban mi cintura para dirigirse a las mías que en algún momento se habían dirigido a su lugar favorito, el cabello de mi novio. Entrelazó nuestros dedos y bajó mis manos para colocar mis brazos al costado de mi cuerpo, después – sin romper el beso – siguió un camino de forma ascendente por mis brazos provocando que mi cuerpo se arqueara contra él, pegando mi pecho aún más al suyo.

Una vez que sus manos estuvieron en mis hombros, se deslizaron hacia mi espalda hasta encontrarse con el cierre de mi vestido, el cual comenzó a bajar lentamente; una vez que consiguió abrirlo por completo, sentí sus manos recorrer mi espalda desnuda hasta llegar nuevamente a mis hombros para deslizar los tirantes y finalmente dejar caer el vestido a mis pies.

Edward se separó un poco para observarme ahí, de pie frente a él, vistiendo solamente unas diminutas pantys de encaje negro – ya que había decidido que mi hermoso vestido de graduación no requería el uso de sostén – y su ardiente mirada me hizo bajar la vista tímidamente.

No me mal interpreten, no es que me sintiera insegura de mi cuerpo ¡soy bailarina por el amor de Dios!; y tampoco es que sea una adolescente virgen a la nunca han visto desnuda. Pero la mezcla de amor y pasión que pude distinguir en los ojos de Edward me hizo estremecer de pies a cabeza.

- Eres tan hermosa – me dijo levantando mi rostro antes de darme un suave beso en los labios.

Correspondí el beso llevando mis manos a los botones de su camisa, misma que empecé a desabrochar para poder recorrer con mis manos su pecho desnudo.

- Creo que yo estoy casi completamente desnuda y usted aún tiene demasiada ropa señor Cullen – le dije de manera coqueta, rompiendo el beso y trazando con mis manos cada musculo de su pecho – No creo que eso sea muy justo – agregué sacando mi labio inferior y haciendo un puchero.

- Entonces creo que tiene que hacer algo al respecto señorita Swan – respondió llevando sus labios hasta mi cuello y dejando un pequeño mordisco.

Sin pensarlo siquiera un segundo, subí mis manos a sus hombros para quitar su camisa, y luego proceder a hacer lo mismo con los pantalones hasta dejarlo en igual condiciones que yo.

Una vez que ambos quedamos únicamente en ropa interior, volvimos a besarnos y, sin romper el beso, avanzamos hasta que mis rodillas golpearon con el borde de la cama, antes de que Edward me tomara en brazos nuevamente y me colocara al centro de esta, para después posicionarse sobre mí.

Sus labios volvieron a mi cuello, y poco a poco fueron trazando un camino de besos hasta llegar a uno de mis senos, mismo que Edward tomó en su boca y se dedicó a degustarlo a placer, mientras que con su otra mano daba atención a mi otro pecho, masajeándolo y pellizcando el pezón entre sus dedos, cuando pareció estar satisfecho, invirtió la posición de sus manos y su boca, lo que provocó que yo me arqueara y lanzara fuertes gemidos al tiempo que movía mis caderas contra las suyas.

Una vez que decidió que había tenido suficiente de mis pechos, siguió descendiendo a través de mi torso, besándolo y lamiéndolo a placer en una suave y dulce tortura. Mis manos se dirigieron inmediatamente a su cabeza, perdiéndose en su cabello, acariciándolo, jalándolo y finalmente apretándolo más contra mí. Cuando su lengua húmeda se encontró con mi ombligo y comenzó a juguetear con él dejando suaves y húmedos besos y algún que otro pequeño mordisco, me provocó tal placer que no pude evitarlo y gemí/grite su nombre entregándome al placer.

Edward me miró y me dio una sonrisa de suficiencia por su logro, misma que yo correspondí, y entonces llevo sus manos hasta mi ropa interior y comenzó a deslizarla por mis piernas para despojarme de ella.

- La mejor visión de todo el puto universo – exclamó cuando me tuvo completamente expuesta dándome una mirada abrazadora.

Sonreí ante el cumplido y lo atraje hacia mí con un beso antes de girarnos y quedar sentada a horcajadas sobre él.

- Mi turno – anuncié y esta vez fui yo quien atacó su cuello antes de hacer mi camino hacia el sur.

De su cuello, me dirigí a su garganta, y después seguí bajando por su pecho, cuidando no dejar ni un centímetro de su piel sin besar antes de llegar a su abdomen, donde puse especial atención a cada uno de sus ligeramente marcados abdominales.

Llevé mis manos hasta sus bóxer para comenzar a quitarlos y pude notar el bulto de su excitación que se marcaba a través de estos, así que, mirando fijamente a Edward a los ojos, deslice casualmente la yema de mi dedo por toda su longitud mientras me relamía los labios antes de atrapar el labio inferior entre mis dientes, causando que el cuerpo de mi novio diera una sacudida.

Queriendo torturarlo un poco más, fui bajando lentamente su ropa interior e inclinándome un poco de manera que cuando su miembro se vio por fin libre y poniéndose inmediatamente en posición de firme se rozó accidentalmente con uno de mis senos, logrando que mi novio lanzara un sonoro gruñido.

- Ups, lo siento – dije lanzándole una mirada inocente antes de seguir con mi tarea.

Una vez que ambos quedamos completamente desnudos, Edward decidió que estaba cansado de los juegos previos, por lo que, sin pensarlo ni un segundo, nos giró nuevamente para quedar sobre mí y colocarse en medio de mis piernas.

Ambos nos miramos una última vez, como queriendo transmitir sin palabras todo el amor que sentíamos el uno por el otro, y que no solo estábamos a punto de entregarnos nuestros cuerpos, sino también nuestras almas.

Nos fundimos nuevamente en un beso cargado de amor y entonces sentí como mi novio iba adentrándose suavemente en mi interior haciéndome sentirme completamente plena.

En un inicio, Edward empezó a moverse lentamente, y yo comencé a recorrer su pierna con la mía antes de engancharla en su cadera, eso pareció agradarle, porque llevo su mano hasta ella para mantenerla sujeta firmemente ahí mientras que sus embestidas iban incrementándose poco a poco, haciendo sus movimientos más rápidos y consistentes, hasta que ambos nos estábamos moviendo a un ritmo marcado solamente por la pasión y el amor que sentíamos el uno por el otro.

Nos tomamos el tiempo suficiente para amarnos, permitiendo a nuestros cuerpos expresarse por sí mismos, hubo palabras de amor susurradas al oído, besos, caricias, mordiscos, abrazos.

En algún momento cambiamos de posición, quedando yo sobre él, y permitiéndome marcar el ritmo de la entrega amorosa mientras que Edward se aferraba a mis caderas o se entretenía masajeando mis pechos.

Y al final, cuando llegó el momento de tocar el cielo, lo hicimos juntos y gritando nuestros nombres.

* - * - * - * - * * - * - * - * - *

El actor

Dudo mucho que existan suficientes palabras para expresar todo lo que estaba sintiendo en estos momentos, pero hacer el amor con Bella era algo simplemente mágico.

Y es que verla de esa manera, completamente desnuda, con sus pechos rebotando mientras me cabalgaba, su cabeza ligeramente hacia atrás, sus ojos cerrados en plena concentración, sus manos recorriendo mi pecho, pero sobre todo entregándose completamente y sin reservas, aunado al placer que estaba sintiendo, hacían de este encuentro una deliciosa tortura.

Sentí que las paredes de Bella comenzaban contraerse y supe que estaba a punto de llegar a su orgasmo, así que me aferré más fuertemente a sus caderas y comencé a embestir contra ella para encontrarla a medio camino mientras ella bajaba, un par de movimientos más, y ambos estábamos llegando al orgasmo mientras gritábamos nuestros nombres.

- Wow – susurró ella sin aliento mientras se dejaba caer agotada sobre mi pecho.

- Wow ni siquiera se acerca a describirlo – le dije quitando el cabello de su rostro y dándole un beso en la frente antes de rodarnos para quedar recostados de lado.

Con suma delicadeza salí de su interior y me dejé caer de espaldas antes de jalarla hacia mí para que se acorrucara, ella me lanzó una sonrisa antes de recostar su cabeza en mi pecho y entrelazar nuestras piernas.

- Te amo tanto Bella – le dije apretándola más contra mí, al tiempo que empezaba a acariciar su cabello suavemente.

- Yo también te amo Edward – respondió acariciando distraídamente mi pecho y haciendo suaves figuras alrededor de mi pezón – demasiado.

Alzó su rostro hasta el mío, buscando mis labios, y yo gustoso le devolví el beso. Esta vez fue suave, tierno, lleno de promesas.

Estuvimos un rato más besándonos y acariciándonos, permitiéndole a nuestros cuerpos acostumbrarse a esta intimidad recién descubierta.

Esta noche había sido maravillosa.

Esta noche, había hecho por primera vez el amor con la mujer con la que planeo pasar el resto de mi vida. La mujer a la que amo, y que tengo la buena fortuna de que me corresponda. Porque si bien es cierto que nuestra relación como pareja apenas estaba iniciando, de igual manera es un hecho que estamos destinados a estar juntos y que voy a luchar con uñas y dientes para que nada ni nadie la aleje de mi lado.


[1] NYCB: New York City Ballet (Ballet de la ciudad de Nueva York)


Hola Vampiresas:

Una enorme disculpa por demorar tanto en actualizar, pero mayo fue un mes de locos tanto en casa como en mi trabajo, asi que no podia dedicarme tanto tiempo como hubiera querido. Pero bueno, aquí el nuevo capitulo.

Como pueden ver, este par por fin tuvo su primera noche de amor... y ahora empiezan a planear su futuro juntos.

Y ahora, los agradecimientos: a Esther Arrogante Méndez que se desvelo para leer la actualización anterior; Yoliki, mi fiel seguidora, ¿ya ves nena? si se te hizo que se fueran juntos a NY; ludwikacullen, espero que cuando llegues a este capitulo ya se te hayan quitado las ganas de cachetarlos.

Dos agradecimientos mas a rewiews anónimos, aunque no me hayan dejado sus nombres, mil gracias por sus palabras me encantaron y a la chica que esta esperando su "pequeño bailarín" ¡muchísimas felicidades!

Y por ultimo, gracias a ti que solo sigues la historia y que decidiste agregarla a Follow y a Favoritos.

Y díganme ¿les gusto el capitulo? Espero ansiosa sus comentarios

Hasta la próxima :)

"Mi vida era como una noche sin luna y entonces EDWARD cruzó mi cielo como un meteoro"

Ruby