DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, aunque a Edward lo secuestré y lo tengo amarrado a mi cama. La trama es completamente mía


POR AMOR AL ARTE


CAPITULO 9.

CAMPANAS DE BODA


El actor

Habían pasado dos meses desde que había recibido la maravillosa noticia de que iba a ser padre y, por consiguiente, de que Bella había aceptado convertirse en mi esposa, y hoy por fin había llegado el gran día.

Esta tarde, Bella y yo nos convertiríamos finalmente en marido y mujer.

Decir que estaba nervioso era poco, pero no eran nervios por el gran paso que estábamos por dar, eran más que nada esos nervios mezclados con emoción que sientes cuando estás por vivir algo muy importante.

No me había sentido tan ansioso desde el día en que Bella me había llevado a rastras a aquella primera audición que me lanzó al estrellato. Una sonrisa se plasmó en mis labios al pensar en cuanto había cambiado mi vida a partir de ese momento y cuanto cambiaria aún más gracias a esta hermosa mujer que me iba a conceder el honor de convertirse en mi esposa.

Dado que mi prometida y yo nos habíamos conocido en Nueva Jersey, ella había insistido en que deseaba que la boda se realizara ahí y, como soy un tonto enamorado que no puede negarle nada, estuve completamente de acuerdo.

En un principio nuestra preocupación fue no encontrar un lugar disponible para una fecha cercana, ya que ninguno de los dos quería esperar mucho para celebrar la boda y, aunque Bella decía que a ella no le importaba dónde se llevara a cabo la ceremonia, siempre y cuando fuera en la ciudad donde nos conocimos, yo quería darle lo mejor.

Contrario a lo que muchos supondrían de un actor y una bailarina, no queríamos que nuestra boda fuera algo ostentoso, sino todo lo contrario, sería algo más bien íntimo. Solo familiares y unos cuantos amigos cercanos, pero nada más.

Por lo que después de una búsqueda exhaustiva ayudado por James, quien se había metido de lleno en su papel de dama de honor, y que al ser originario de Jersey conoce gente que conoce gente, sumado a los privilegios que da el ser el actor de moda, logramos conseguir que tanto la ceremonia como la recepción se llevaran a cabo en el Mallard Island Yacht Club, un lugar espectacular que se encontraba en Logn Beach Island y que además de estar rodeado por la hermosa bahía de Barnegat nos daba, conjuntamente con la locación perfecta, la privacidad necesaria para que el sitio no estuviera rodeado de paparazis y fans curiosos.

Obviamente, dado que soy una figura pública, no podíamos mantener a la prensa completamente ignorante – eso sin mencionar que yo me moría de ganas de compartir mi felicidad con el mundo entero – por lo que mi representante había hecho los arreglos necesarios con la editorial Condé Nast Publications por la nota exclusiva del evento, mismo sería publicado en el próximo número de sus revistas Vogue, Glamour, GQ, Vanity Fair e incluso Modern Bride, siendo esta última solo dedicada a la novia, su vestido y los detalles de la organización de la boda. Para el resto de las publicaciones, en nuestro acuerdo con la editorial acordamos que nosotros aprobaríamos qué fotos serían aptas para ser publicadas y qué información sobre la boda, los invitados y por menores sería aceptable que sea haga pública.

Observé por la ventana como varios de los invitados ya estaban llegando y socializando entre ellos antes de que la ceremonia diera inicio y no pude evitar sonreír con satisfacción al ver que todo había quedado tal y como Bella deseaba. La recepción seria en uno de los salones interiores en la segunda planta del Mallard Island Yacht Club, mientras que la ceremonia se llevaría a cabo en una capilla que estaba al aire libre justo sobre el muelle y permitía una magnifica vista de la bahía, misma que se vería adornada con los colores del atardecer justo en el momento de la boda.

- ¿Estás listo Edward? – la voz de mi padre me hizo apartar mi atención de la ventana y me giré justo para verlo de pie en la puerta del salón.

- No puedo esperar – fue mi respuesta, mientras sentía que los nervios y la emoción crecían todavía más.

- Quiero que sepas que estoy muy feliz por ti hijo – empezó al tiempo que se acercaba hasta donde yo estaba – desde el momento en que nos presentaste a Bella, y que los vi interactuar juntos por primera vez, supe que ella era la mujer perfecta para ti.

- De eso no tengo la menor duda – aseguré – no puedo creer que hoy finalmente vaya a convertirse en mi esposa.

- Pues créelo, porque estoy seguro de que en unos minutos será el inicio de un matrimonio que está destinado a durar para toda la vida.

- Gracias papá – le respondí con sinceridad y me acerqué a darle un abrazo.

- Ahora vámonos – dijo una vez que nos separamos – no creo que quieras tener esperando a la novia.

Caminamos juntos por el pasillo que daba hasta el recibidor, donde ya me esperaban Emmett, Jasper y Garrett quienes serían mis padrinos de boda.

- ¿Nervioso? – me preguntó Jasper en cuanto estuve junto a ellos.

- Más bien ansioso – respondí – no puedo esperar para ver a Bella caminando hacia mí en el altar

- ¿Qué se siente ser el primero en dejar la soltería Edward? – me preguntó Emmett con tono conspirador mientras me daba un golpe en el hombro.

- No sabía que era una competencia, pero debo decirte que no podría sentirme más feliz, me voy a casar con la mujer que amo, y que por alguna bendición del destino también me ama. Y dentro de seis meses voy a tener la dicha de ser padre. Se los puedo asegurar amigos, no creo que haya nadie en el universo más feliz que yo en ese momento.

Mis amigos empezaron a bromear conmigo, diciendo que iban a grabar mis palabras para restregármelas a la cara cuando estuviera cansado de tener que levantarme todas las noches a las tres de la madrugada a cambiar pañales, sin mencionar la frustración debido a la abstinencia de sexo que sigue al nacimiento de un bebe. Estaba a punto de darles una respuesta ocurrente cuando un grito nos interrumpió.

- ¡Juro que voy a matarlo! – fueron las palabras de Alice ni bien llegó hasta nuestro lado – en serio Edward ¿Qué demonios pasaba por la mente de Bella cuando eligió a James como dama de honor? No digo que tenía que haber sido yo, igual pudo haber sido Rose, pero en serio ¿James? ¿Por qué lo permitiste?

- Hola a ti también Alice – le respondí en forma burlona a lo que ella solo me rodo los ojos – Primero, James es el mejor amigo de Bella y dudo mucho que yo hubiera podido interferir en su decisión de que fuera su dama de honor

- Además de que todos sabemos que, en lo referente a Bella, Edward siempre ha sido un sometido y con el embarazo más, así que dudo mucho que él siquiera pensara en negarle algo – se burló Garrett y yo no pude estar más de acuerdo.

- Debo admitir que es cierto – dije sin intención de negarlo, después de todo ¿a quién quería engañar? – y dime, ¿a qué se debe tu ira contra James en esta ocasión?

- ¡Es un completo excesivo del control que me va a volver loca! Que si los fotógrafos, que si la comida, que si las flores… acaban de terminar de tomar las fotos del arreglo de la novia para la revista y juro que tuve que contenerme con todas mis fuerzas para no romperle el cuello durante la sesión. En serio no sé cómo Riley lo soporta.

- Yo si se – dijo Emmett burlonamente tratando de aligerar el ambiente, lo cual funcionó ya que todos comenzamos a reír.

- Tranquilízate Alice – intervine esta vez – piensa que solo está actuando así por el gran cariño que siente por Bella y porque quiere que todo salga perfecto para ella.

- Vaya, ¿Quién diría que vería el día en que Edward Cullen iba a estar del lado de James Liberman? Aún recuerdo cuando quería partirle la cara cada vez que estaba siquiera cerca de Bella – se burló Jasper al tiempo que colocaba sus manos en los hombros de Alice y empezaba a darle un suave masaje en un intento por tranquilizarla.

- Y hay veces que todavía quiero hacerlo – me reí – es solo que en todo este tiempo me he dado cuenta de que él es un gran amigo que siempre ha estado ahí para ella, y en definitiva eso es algo que debo reconocerle.

- Hola muchachos – Rosalie llamó nuestra atención al tiempo que llegaba hasta nosotros.

- Hola Rossie – la saludó Emm mientras le pasaba el brazo por sus hombros – ¿a ti también ya te volvió loca la dama de honor diabólica?

- ¿dama de honor diabólica? – preguntó intrigada

- Al parecer James – aclaró Garrett

- ¿James? ¡pero si es un amor! – defendió y entonces vio a nuestra pequeña amiga que seguía siendo consolada por Jasper – ¿no me digas que sigues haciendo berrinches Alice?

- ¡No estoy haciendo berrinches! – se defendió dando una patada en el suelo, lo cual desde mi punto de vista la desmentía – es solo que…

- Nada, nada – interrumpió – solo estás celosa porque siendo hombre Bella lo escogió como dama de honor, y además de eso logró, en muy poco tiempo, organizar una boda perfecta para ella, algo que siendo honestas ni tú, ni yo hubiésemos logrado, con todo y nuestro toque femenino – la reprendió –. Ahora, deja de estar de caprichosa y vamos a acompañar a nuestra amiga en uno de los momentos más felices de su vida.

"Ahora a lo que vine – agregó girándose hacia nosotros – chicos, dice James que es hora de que vayan ocupando sus lugares, la ceremonia está a punto de iniciar en exactamente quince minutos – anunció al tiempo que miraba su reloj – doce para ser más exactos, ya que trascurrieron tres minutos en lo que llegué aquí y perdí tiempo tratando de hacer entrar en razón a esta mujer – corrigió con una sonrisa y dio media vuelta para volver con Bella llevándose consigo a una muy frustrada Alice.

Me dirigí a mi lugar al lado del altar junto con mis padrinos, saludando en el camino a varios de los invitados, los cuales ya comenzaban a ocupar sus lugares gracias a las indicaciones de Riley, quien había sido asignado para esa función en específico ya que no participaría en el cortejo nupcial y James no había querido dejar una tarea tan importante – sus palabras, no las mías – a alguien que no fuera de su absoluta confianza (y dudo que hubiera alguien en el mundo en quien James confiara mas).

Cuando escuché la música sonar, anunciando así el inicio de la ceremonia, mi corazón se aceleró aún más al saber que finalmente había llegado el momento en que Isabella y yo nos convertiríamos en marido y mujer.

La primera en caminar por el pasillo fue Alice que, muy al contrario de hace unos momentos, lucía una sonrisa radiante; la siguiente en hacer su aparición fue Rosalie, quien avanzó con esa seguridad propia de ella, que provocaba ser el centro de todas las miradas. Y bueno, aunque reconozco que las chicas lucían muy bien, no podía esperar más a que mi chica caminara por el pasillo.

Ahora fue el turno de entrar de la dama de honor, o James en este caso, quien debo admitir que había cumplido con su papel a la perfección pues, desde el momento en que había asumido ese papel, había apoyado a Bella en todo momento, ya sea en lo relacionado con los preparativos de la boda, con el embarazo o simplemente haciéndole compañía cuando yo tenía que ausentarme debido a compromisos de trabajo.

La música cambió a Canon en Re mayor de Johann Pachelbel y todo el mundo se puso de pie para recibir a la novia.

En cuanto la vi aparecer al final del pasillo, el mundo entero desapareció por completo, ya no había invitados, ni músicos, ni flores, es más, ni siquiera podía ver a Charlie, quien sabía que la llevaba del brazo. Lo único que mis ojos podían observar era al hermoso ángel moreno que caminaba hacia mí con esa elegancia y porte dignos de una bailarina.

Siempre he pensado que Bella es hermosa, pero el día de hoy se veía majestuosa con su vestido blanco, el cual habían diseñado especialmente para ella, era sencillo, pero a la vez elegante ajustado solamente en la parte del busto, para posteriormente caer de manera suelta y de esa forma cubrir el pequeño bulto que se empezaba a formar en su vientre como claro signo de la existencia de nuestro bebé, su cabello lo habían peinado en una cascada que caía de lado, y lo habían adornado con pequeñas flores y cuentas de cristal. Pero todo eso, palidecía en comparación con la hermosa sonrisa de felicidad y el brillo de sus ojos.

Paso a paso, fue acercándose cada vez más a mí, y estuve tentado de correr hacia ella y alcanzarla a medio pasillo para atraerla a mis brazos y darle el beso que estaba muriendo por darle, pero recordé que James me despellejaría vivo si rompía con el protocolo y echaba a perder la hermosa ceremonia que él, tan arduamente, había ayudado a organizar, así que me contuve antes de que Bella se quedara viuda sin siquiera haberse celebrado nuestro matrimonio.

Cuando solo faltaban un par de pasos para llegar hasta mí, no pude soportarlo más y cubrí la distancia que nos separaba ganándome una sonrisa aún más amplia de su parte.

Finalmente, Charlie la giró brevemente hacia él y, tomándola de los hombros, deposito un beso en su frente antes de girarla de nuevo hacia mí y poner su mano en la mía.

Tomados de la mano, nos volvimos hacia el sacerdote, indicando de esta manera que estábamos listos para iniciar con la ceremonia.

La ceremonia empezó como cualquier otra, o al menos eso creía basando en un par de escenas de boda que me había tocado filmar, el sacerdote hablaba sobre el amor de pareja, la responsabilidad al formar una familia, y algunas otras cosas que realmente no puedo recordar, ya que toda mi atención estaba enfocada en la hermosa mujer que tenía frente a mí y que me miraba con adoración.

Cuando llegó el momento de intercambiar nuestros votos, Emmett se acercó a mí para entregarme el anillo de Bella.

Tomé las manos de mí casi esposa entre las mías y la miré a los ojos mientras comenzaba a pronunciar:

- Desde pequeño, he tenido la fortuna de actuar en varias obras de teatro y, gracias a ti, también en un par de películas, pero ninguno de mis papeles ha sido tan importante como este que empiezo a vivir el día de hoy. El papel de tu esposo y futuro padre de un hermoso ser que es fruto del amor que sentimos el uno por el otro. Isabella, eres lo mejor que me ha pasado en la vida, y prometo amarte y respetarte hasta que exhale mi último suspiro. Por eso, te entrego este anillo como símbolo de mi amor y devoción eterna.

Deslicé el anillo por su dedo sin dejar de mirarla y vi como dos traviesas lágrimas escapaban de sus ojos y escurrían por su mejilla, más la hermosa sonrisa que no había abandonado su rostro me decía que eran de felicidad.

Le entregaron mi anillo a Bella, y esta vez fue su turno de tomar mis manos antes de empezar a decir:

- Durante toda mi vida bailar fue mi máxima prioridad y no me arrepiento, ya que el baile me llevó hasta un salón de clases donde conocí a un chico talentoso, cariñoso y endemoniadamente sexy, el cual se convirtió en mi mejor amigo y, con el paso del tiempo, en el hombre que amo y que tengo la dicha de que también me ame. Edward, hoy uno mi vida a la tuya, y nuestros corazones bailan juntos una melodía que fue creada solo para nosotros. Con este anillo te entrego no solo mi alma, sino también la promesa de que, desde hoy, y hasta el día de mi muerte, cada paso que dé será destinado a demostrarte todo el amor que siento por ti.

Con manos temblorosas colocó el anillo en mi dedo, y no pude resistirme más, por lo que la atraje a mis brazos y la besé suavemente. Una pequeña tos seguida de un "Todavía no, señor Cullen" por parte del sacerdote nos hizo separarnos, lo que provocó la risa de los invitados y el sonrojo de mi mujer. Dirigió una última oración pidiendo por nuestra felicidad y luego, finalmente mencionó aquello que tanto anhelaba escuchar:

- Así pues, habiendo expresado su amor delante de toda la comunidad, yo los declaro unidos en legitimo matrimonio. Ahora sí señor Cullen, puede besar a su esposa.

Ni bien dijo esas palabras, acuné el rostro de mi mujer con una de mis manos y acerqué mis labios a los suyos. Poniéndose de puntillas, me encontró a medio camino y, sin molestarse en soltar el ramo, me echó los brazos al cuello mientras mis manos bajaban hasta su cintura para dar inicio a nuestro primer beso como marido y mujer.

* - * - * - * - * * - * - * - * - *

La bailarina

Mis labios se encontraron con los de Edward y compartimos un beso lleno de amor, ternura y adoración. Un beso que nos hizo olvidarnos de la gente, el lugar, el momento y la razón; un beso en el que todo lo que importaba era el gran amor que sentimos el uno por el otro y que yo le pertenezco de la misma manera que el me pertenece a mí.

No sé cuánto tiempo estuvimos besándonos, pero un fuerte aplauso de parte de los invitados nos sacó de nuestra burbuja personal y nos hizo separarnos. Miré fijamente a mi esposo con una enorme sonrisa en mi rostro y él me devolvió la mirada con una profunda alegría que solo podía ser eco de la mía.

Cuando finalmente nos giramos hacia nuestros familiares y amigos, vimos como todos estaban de pie y nos observaban con grandes sonrisas.

Mi madre fue la primera en acercarse a nosotros para felicitarnos, envolviéndome en sus brazos con lágrimas de felicidad corriendo por su rostro, mientras que Esme se acercaba y hacia lo mismo con Edward.

Una a una, todas las personas nos fueron felicitando, y me vi envuelta en más abrazos de los que pude contar, tanto que debo admitir que fue algo abrumador, pero no podía importarme menos, podía caer un meteorito a unas cuadras de aquí y ni aun así podría arruinarse la felicidad que estaba sintiendo.

Una vez que terminó la ceremonia, se dio paso a una larga y exhaustiva sesión de fotos, no solo a cargo del fotógrafo que habíamos contratado para inmortalizar nuestro gran día, sino también para la prensa que había venido a cubrir lo que habían denominado la boda del año.

Iniciamos con las fotos tradicionales a lado de familiares y amigos, de esta manera ellos podrían dirigirse al salón a socializar un poco antes de dar inicio a la recepción; posteriormente, continuamos con otras tomas que consistían en algunas poses creativas y graciosas acompañados por nuestras damas y padrinos. Para finalizar, el fotógrafo nos llamó a Edward y a mi aparte para unas tomas en pareja muy románticas con la bahía mostrando una majestuosa puesta de sol de fondo.

Debo admitir, que a pesar de ser bailarina y estar acostumbrada a mantenerme en una sola posición y sonreír durante largos periodos de tiempo, me encontraba completamente agotada, eso sin contar que por un momento me sentí como la Barbie que sale durante los créditos a de Toy story 2 y temía que mi cara se quedara congelada con una sonrisa permanente.

Con la sesión de fotos terminada, Edward y yo decidimos tomarnos unos minutos antes de entrar al salón donde ya nos esperaban todos para la recepción.

- ¿Cansada? – me preguntó al tiempo que tomaba mi mano y nos dirigíamos hasta unos asientos que se encontraban a orillas del muelle.

- Un poco – confesé – pero no podría estar más feliz, todo está hermoso, y la ceremonia fue perfecta. Muchas gracias Edward, no pude haber soñado una mejor boda.

- Esto es poco comparado con todo lo que te mereces, así que no me agradezcas – dijo mientras acunaba mi rostro entre sus manos – al contrario, soy yo quien debería agradecerte por haberme permitido compartir mi vida contigo. Te amo tanto – agregó mientras unía sus labios a los míos – los amo a ambos – concluyó colocando sus manos en mi vientre una vez que nos separamos.

- Y yo te amo más – respondí sintiendo como mis ojos se llenaban de lágrimas de felicidad, mientras mi esposo me daba esa sonrisa que tanto amo.

- Será mejor que vayamos adentro, si no quieres que James venga a buscarnos – dijo limpiando una lagrima traicionera que había resbalado por mi mejilla, poco antes de inclinarse nuevamente hacia mí y darme un rápido beso en los labios.

Edward se puso de pie y me tendió su mano para ayudarme a levantarme, y luego ambos caminamos tomados de la mano hasta el interior del salón donde se llevaría a cabo la recepción.

Una vez que llegamos hasta la puerta fuimos detenidos por uno de los organizadores del evento, quien se encargó de preparar todo para que lleváramos a cabo nuestra entrada triunfal tal como estaba prevista.

Escuchamos como el maestro de ceremonias decía nuestro nombre, y acto seguido cruzamos el umbral para encontrarnos con todo el mundo aplaudiéndonos de pie, mientras la orquesta – que se encontraba en una tarima al fondo del salón – interpretaba una exquisita melodía de fondo.

Sin soltar nuestras manos, caminamos hasta la mesa de honor saludando con la mano libre y haciendo una que otra reverencia como si estuviéramos sobre el escenario, después de todo, éramos artistas y no podíamos evitar jugar un poco con nuestras profesiones.

Cuando finalmente tomamos nuestros lugares, Alice – a quien habíamos pedido que hiciera el brindis para compensarla por no haber sido la dama de honor – subió al escenario con una copa en la mano, misma que hizo sonar con una cuchara para llamar la atención de todos.

- Buenas noches tengan todos ustedes, comenzó – es para mí un verdadero honor el haber sido elegida para brindar unas palabras a los novios.

"Yo creo que hablo por todos los aquí presentes al decir que esperábamos este día con ansias, ya cada uno de nosotros hemos sido testigos del gran amor que Edward y Bella se profesan.

"En lo personal, me siento muy afortunada al haber sido testigo de esta historia de amor desde sus inicios, y no me refiero a hace dos años, cuando Edward en un gesto de lo más romántico le pidió a Bella ser su novia, sino a muchos veranos antes, cuando mi compañera de departamento llegó muy emocionada a contarme que la habían emparejado en clase con un chico muy lindo y, desde entonces, ellos se volvieron inseparables.

"Obviamente tuvieron algunos obstáculos en el camino, siendo la distancia y lo absorbente de sus carreras los más grandes de ellos. Sin embargo, a pesar de que en ese momento ellos eran únicamente amigos, son un claro ejemplo de que nada es imposible para dos personas que se aman.

No sé si se debía a las hormonas del embarazo, a la enorme felicidad que sentía o a las hermosas palabras de Alice, pero podía sentir las lágrimas llenar mis ojos y correr por mis mejillas. En momentos como este, es cuando más agradecía al maquillaje a prueba de agua.

Tomé el pañuelo que me ofreció mi esposo, y limpié discretamente mis ojos, mientras continuaba escuchando a mi amiga.

- Edward, Bella – continuó ella – mi mayor deseo para ustedes dos es que a través de los años el amor que sienten el uno por el otro se profundice y crezca. Y que la enorme felicidad que sienten el día de hoy sea poca comparada con toda la que tendrán en los años venideros.

"Señoras y señores, alcemos nuestras copas y brindemos por Edward e Isabella Cullen ¡Salud!

- ¡Salud! – repitieron a coro todos los invitados levantando su copa hacia nosotros.

Edward y yo respondimos al gesto alzando nuestras copas al frente en un símbolo de brindis con nuestros invitados, antes de mirarnos a los ojos y, con una sonrisa, chocar nuestras copas antes de entrelazar nuestros brazos para beber de nuestro champagne sin alcohol.

Una vez que el brindis terminó, anunciaron que era el momento en que Edward y yo bailáramos nuestro primer baile como marido y mujer, del cual, por cierto, yo desconocía completamente la melodía que bailaríamos ya que mi marido se había empeñado en escogerla el mismo para que de esa manera fuera una sorpresa para mí.

Vi a Jasper y Emmett ponerse de pie y subir al escenario mientras unas personas del staff se acercaban para colocar un par de bancos altos y un segundo micrófono.

Los chicos tomaron posición como si fueran a empezar un concierto Unplugged y yo sonreí ante el recuerdo de una noche de micrófono abierto tiempo atrás.

- Hace un par de años – empezó a hablar Jasper – Edward nos pidió que interpretáramos una canción para declararle su amor a Bella, y nosotros lo hicimos con gusto, sobre todo porque sabíamos que ellos dos habían nacido para estar juntos. Y no nos equivocamos.

"El día de hoy, nuestro amigo nos concede nuevamente el honor de ser sus portavoces en este momento tan especial, no solo para ellos, sino para todos los que hemos sido testigos de su historia de amor.

"Pequeña bailarina, no lo olvides, las voces pueden ser nuestras, pero las palabras son de parte de tu príncipe encantador. Esperamos que te guste.

La orquesta comenzó a tocar y pude reconocer los primeros acordes de Beautiful in White.

Tomados de la mano, nos dirigimos hasta el centro de la pista de baile y, una vez ahí, lleve mis manos a los hombros de mi esposo, mientras el colocaba las suyas en mi cadera.

Nos mantuvimos balanceándonos, mirándonos a los ojos, perdidos en nuestro propio mundo y en la letra de esta canción que, si no fuera porque sabía que era un éxito de Westlife, hubiera jurado que Edward la había escrito especialmente para mí.

Poco antes de la parte del coro, Edward me hizo girar para después pegarme a su pecho y acercar sus labios a mi oído antes de cantar: So as long as I live I love you, Will have and hold you, You look so beautiful in White (Así que mientras viva te amaré, te tomaré y te apoyaré, Te ves tan hermosa de blanco).

Seguimos balanceándonos el resto de la canción, entre miradas y sonrisas cargadas de amor, en algún momento de la canción, Edward me giró nuevamente, pero esta vez para dejar mi espalada apoyada contra su pecho y abrazarme llevando sus manos hasta mi vientre justo en el momento en que la canción dice: And if a daughter is what our future holds, I hope she has your eyes, Finds love like you and I did (Y si una hija es lo que en nuestro futuro nos espera, Espero que tenga tus ojos, Encuentre el amor como tú y yo lo hicimos). Con un último giro, me puso nuevamente frente a él para continuar bailando hasta el final de la melodía.

Una vez que la canción terminó, Edward me atrajo hacia él para perdernos en un beso lento y pausado, mientras escuchábamos lo aplausos de todos los invitados a la boda. Nos separamos con una sonrisa, y nos giramos hacia donde estaban mis amigos para darles un aplauso a ellos, al tiempo que les agradecía por tan maravilloso regalo con una breve reverencia, ganándome un giño por parte de Emmett en respuesta.

En ese momento, la orquesta empezó a tocar nuevamente, pero esta vez se trataba de un vals tradicional, Edward me tomó nuevamente entre sus brazos e iniciamos el vals familiar.

Mi padre, acompañado por Esme, fueron los primeros en pedir su turno, para luego dar paso a Carlisle y mi madre. La tradición dictaba que los siguientes en participar serian el padrino y la dama de honor, pero, aunque yo no tenía ningún problema en bailar con Emmett, dudo mucho que a mi esposo le hiciera gracia bailar con James (no que mi amigo no lo hubiera deseado), así que en su lugar James bailó conmigo, mientras que Rosalie bailaba con Edward. A ellos siguieron una larga fila de familiares y amigos hasta que, finalmente, llegué de nuevo a los brazos de mi esposo justo antes de que la música llegara a su fin.

Con un último aplauso de parte de los invitados, me separé ligeramente de Edward para, sin soltar su mano, dirigirme nuevamente a la mesa de honor. Sin embargo, no había dado ni siquiera dos pasos cuando escuché que iniciaba una de mis canciones preferidas.

- ¿Edward? – pregunté mirando extrañada a mi esposo, que no se había movido ni un milímetro, mientras Time of my life comenzaba a sonar.

Él solamente me sonrió de manera torcida antes de atraerme hacia si aferrándome por la cintura y echando mi cuerpo hacia atrás, después, me giró y me recostó contra su pecho mientras yo instintivamente llevaba mi brazo detrás de su nuca – tal como en la coreografía de la película Dirty Dancing – sentí como deslizaba suavemente su brazo por mi costado al tiempo que susurraba en mi oído:

- Acabo de casarme con la bailarina más talentosa de Estados Unidos, y no creo que sea justo que ella no tenga un baile decente en su propia boda – una vez dicho esto, tomó mi mano, que ahora había bajado y se encontraba sobre mi estómago, y me hizo girar al tiempo que iniciaba la parte rápida de la canción.

Dirty dancing es, por mucho, una de mis películas favoritas, y había hecho que él la viera conmigo incontables veces, eso sin mencionar que desde muy joven me había aprendido la coreografía a la perfección.

Y ahora, el hecho de que Edward – para quien el concepto de bailar se resume a balancearse de un lado al otro al ritmo de la música – se haya aprendido cada uno de los pasos y esté guiándome en la pista de baile recreando la coreografía que en su momento ejecutaran Patrick Swayze y Jennifer Grey, no podía describirse como algo más que otra gran muestra de su amor hacia mí.

Imitamos el baile a la perfección, incluso, en la parte donde Johnny Castle salta del escenario para bailar solo mientras Baby lo observa, Edward hizo una serie de pasos que, si bien no eran exactamente iguales, logró arrancar ovaciones de todos nuestros invitados. Finalmente, cuando llegó el momento cumbre de la canción con la cargada aérea (que obviamente no iba a hacer debido a mi estado de gravidez), tomé impulso y mi esposo me tomó por la cintura solo para levantarme ligeramente del suelo y comenzar a dar vueltas conmigo antes de bajarme nuevamente y acercar sus labios a los míos.

Nos besamos con una sonrisa en los labios hasta que la canción terminó y entonces todos nuestros familiares y amigos se pusieron de pie y comenzaron una nueva ronda, aún más fuerte, de aplausos.

- Gracias Edward, fue una sorpresa maravillosa – le dije con lágrimas en los ojos, pero una radiante sonrisa en mi rostro.

- Me alegra que te gustara – respondió dándome un beso en la frente y secando mis lágrimas con sus pulgares – te mereces esto y más.

Ambos nos tomamos de la mano y nos dirigimos a la mesa de honor ya que en ese momento iban a empezar a servir la cena.

- No creo que deba preguntar a quién debo el milagro de ver a Edward Cullen bailar así ¿verdad? – pregunté una vez que estuvimos sentados.

- Sé cuánto amas esta película, y ese baile en especial, por lo que le pedí a James que me ayudara a aprender unos cuantos pasos para poder bailar esta canción de una manera más o menos decente contigo. Pero tu dama de honor se empeñó en que su trabajo no estaría completo si no me aprendía la coreografía tal cual era, así que, después de mucho trabajo, aquí me tienes, no soy Patrick Swayze pero…

- Claro que no – le interrumpí – tu eres mucho más sexy – acorté la distancia entre nosotros y le di un pequeño beso en los labios, luego dirigiendo mis labios a su oído, agregué – no tienes una idea lo que verte bailar así provocó en mí, no puedo esperar a que comience nuestra noche de bodas para demostrártelo.

- Eres mala Isabella Cullen – me recriminó cuando me alejé de él –¿cómo se supone que voy a soportar ahora el resto de la fiesta?

- Porque los mejores momentos se hacen esperar – le dije encogiéndome de hombros – además, después de descubrir cómo puedes moverte en la pista de baile, ni creas que voy a dejar pasar la oportunidad de bailar con mi esposo durante toda la noche.

- Eso me temía – sonrió – pero sus deseos son ordenes mi señora, y afortunadamente estoy preparado para eso – declaró antes de pasar su brazo por mi espalda y atraerme hacia él para hacerme recargar mi cabeza en su hombro al tiempo que dejaba un beso sobre mi frente.

Paseé mi vista por todo el lugar y no pude evitar sonreír ante la perfección de la noche, y no me refería al salón lujoso y exquisitamente decorado, ni a la fina vajilla o la cena gourmet; me refería a que estaba celebrando mi boda con el hombre que amo, un hombre maravilloso que también me ama y con quien además estaba esperando un hijo y, por si eso fuera poco, me encontraba rodeada de todos mis familiares y amigos compartiendo uno de los momentos más importantes de mi vida.

Mi vida no podía ser más perfecta, o tal vez sí, pero aun tendría que esperar seis meses más para descubrirlo.


Mallard Island Yacht Club: w w w . mallardislandyachtclub . com

Canon en Re mayor: youtu . be / oDvtJlmIJgc

Beautiful in white: youtu . be / 0JNOEws7ox8

Time of my life (coreografia): youtu . be / WpmILPAcRQo


Hi vampires!

Se preguntaran por que no había actualizado, bueno la razón es que estaba esperando llegar a los 5,000 rewiews y como solo llevo 55, pues por eso :P

No es cierto, la verdad es que se que les debo una enorme disculpa, sobre todo porque a este capitulo le faltaba casi nada para estar listo, pero la vida real me absorbió, mastico y me volvió a escupir... y eso me hacia imposible terminarlo, ya que la verdad no me encontraba muy bien animicamente. Pero bueno, ya estoy de vuelta y eso es lo importante.

Muchas gracias a Isa Martinez en facebook, a bbluelilas, Mony Grey, AleLupis y Pau'CM por sus hermosos comentarios, y un abrazo muy fuerte a aliceforever85 y a su pequeño bailarin que presiento a estas alturas ya esta con nosotros.

Ahora díganme ¿que les pareció el capitulo? ¿valió la pena la espera? No se ustedes pero a mi la boda se me hizo de lo mas romántica, y ¿que tal la sorpresa del baile de Edward?

Se que las hice esperar mucho pero... ¿me regalan un rewiew?

"Mi vida era como una noche sin luna y entonces EDWARD cruzó mi cielo como un meteoro"

Ruby