Pasaron unos minutos, y por todo el restaurant resonó la voz de Seiya -¨¿Pero qué te pasa, idiota?¨- dijo haciendo que todos los presentes fijaran su mirada hacia ellos. El chico platinado se levantaba de la mesa y le contestó en el mismo tono -¨¿a eso me has hecho venir? ¡No me hagas perder el tiempo!¨ -y comenzó a alejarse de la mesa. ¨Espera¨ -gritó Seiya -¨aún no hemos terminado¨ -decía a la vez que se levantaba de su asiento mientras el platinado se alejaba decidido. Se detuvo frente a la mesa de las chicas, y se limitó a decir -¨Lita, salúdame a mi tía¨ -y volteo la vista hacia la rubia desconocida mientras se ponía los lentes de sol y continuó su camino hacia la puerta.
El oji-azul se acercó a ellas, y dirigiéndose a la castaña pronunció molesto -¨te dije que era un idiota¨ -terminó. ¨Seiya, cálmate. ¨-dijo la castaña, y se volvió a la rubia de coletas y le dijo -¨creo que deberíamos irnos, ¿no, Serena?¨ -preguntó, sabía que si sugería aquello podría ayudarle a despejar su mente. Y tenía que hacer un plan rápido, pero no hizo falta pues su primo se le adelantó -¨¿quieren que las lleve a su casa?¨ -preguntó amablemente mientras fijaba su mirada hacia aquellos ojos azules que tanto le gustaban. ¨No quisiera molestarte, Seiya. Puedo caminar, gracias. Pero lleva a Lita por favor¨ -respondió Serena sonriendo a lo que la castaña reprimió -¨vamos Serena, a ti ni te gusta caminar¨ -rió -¨pero Seiya, ¿y qué hay de Mina? No la dejarás sola en la oscuridad en la ciudad desconocida, ¿o si?¨-preguntó. Mina volteo a ver a la castaña sorprendida, ¿debía temerle a las calles en la noche? ¿Por qué le decía aquello? -¨no te preocupes¨-decía el chico -¨yo puedo cuidarlas a las tres¨-y le guiño el ojo a la rubia. ¨No hace falta¨ -decía Mina riendo nerviosamente-¨vivo muy cerca de la universidad, puedo caminar.¨ -hizo una pausa-¨solo necesito ubicar de qué lado me encuentro ¨- y al terminar provocó que la castaña riera -¨estamos muy cerca de la universidad, ¿estás viviendo en los dormitorios?¨ -preguntó. ¨Eh, no¨-respondió Mina-¨vivo en un pequeño departamento a unas cuantas cuadras de la universidad¨. ¨Ah, creo saber dónde¨ -respondió Serena, a lo que la castaña interrumpió -¨de todas formas no quisiera que te fueras sola¨ -y se volvió para el chico que estaba frente a ella -¨¿podrías llevarla también?¨. El chico asintió. Mina se sentía un poco incomoda, era completamente capaz de caminar a su departamento pero no quería ser grosera así que tuvo que aceptar la insistencia de Lita. Pagaron la cuenta y salieron del lugar. Seiya les indicó dónde había estacionado su auto, y ellas le siguieron. Mina dudo en subir al auto, después de todo eran desconocidos; en un último intento, volvió a decir que podía caminar a su departamento a lo que la castaña se negó. Lita uso a Mina de pretexto y dijo que se sentaría en el asiento trasero con ella, para que Serena se sentara al frente con Seiya. ´Vaya´-pensó Mina para sí-´que lindo auto´, y abrió la puerta del convertible rojo brillante. Jamás se había subido en un auto de esos, uno de sus amigos tenía un deportivo que se le parecía pero éste era mucho más lujoso. Se sentó en la parte trasera, admirando los impecables asientos de piel negros. ¨Que lindo está tu auto¨ -no pudo evitar decirle al chico, -¨lo sé, gracias¨ -contestó orgulloso. Y claro, cómo no iba a estar orgulloso de él. Era un auto precioso, de seguro había pagado mucho por él. Y de pronto Mina sintió miedo de ensuciarlo, checó que sus botas no estuvieran sucias y se tranquilizó al ver que estaban limpias a pesar de la lluvia. ¨Y bien, Mina¨ -se volvió hacia ella mientras se colocaba el cinturón de seguridad -¨¿dónde es tu departamento?¨ -preguntó el chico. Mina trató de explicarle dónde era, pero le fue un poco difícil dado que no conocía las calles. Pero una vez que terminó de dar indicaciones, el chico supo exactamente a dónde dirigirse. ¨Ya sé dónde es¨ -dijo seguro de si mismo, mientras ponía en marcha su auto -¨una de mis compañeras vivía ahí, la lleve a su departamento en repetidas ocasiones¨ -terminó de decir cuando su prima intervino -¨ah, pero que caballeroso eres primito. Sacrificándote por el bienestar de tu compañera¨ -dijo en tono sarcástico la castaña. ¨Oye, ¿qué insinúas?¨ -preguntó fingiendo ofenderse. ¨Que sacrificabas tu valioso tiempo para acompañar a tu amiga¨ -dijo la castaña, haciendo énfasis en la última palabra. El chico rió y solo se limitó a decir -¨estás loquita, ni siquiera sabes quién era. Ya no vive aquí, vino de intercambio el año pasado¨-terminó y continuó manejando hasta que llegaron a los departamentos en donde vivía Mina. ¨Muchas gracias por traerme, y disculpa que te haya molestado¨ -agradeció Mina un poco apenada. ¨No fue ninguna molestia¨ -le respondió el chico -¨además, me dio gusto conocerte. Espero que mi prima se porte bien contigo.¨ -añadió. ¨¡Por supuesto!¨ -dijo la castaña -¨eso ni lo dudes, soy la más linda¨ -sonrió mientras la rubia salía del auto -¨adiós, Mina ¨-le dijo-¨nos vemos mañana¨. Se despidieron y caminó hasta la entrada del edificio donde vivía, subió las escaleras hasta la entrada y abrió la puerta. Caminó hasta el elevador, presionó el botón y las puertas se abrieron. Vivía en el tercer piso. El edificio era pequeño, tenía solo 4 pisos y a Mina le parecía que no tendría más de 10 departamentos por piso. En total serían unos 30 departamentos, sino es que menos. Salió del elevador, y sacó las llaves de su bolso. Abrió la puerta, encendió la luz y cerró la puerta detrás de ella. Dejó su sombrilla a un lado de la puerta dónde tenía un pequeño contenedor rosa, y colgó su abrigo en el pequeño perchero que estaba cerca. Caminó hasta su recamara y dejó su bolso sobre la cama a la vez que se sentaba en ella para quitarse las botas. Había sido un día largo e interesante. Sonrió para sí mientras se levantaba en busca de su pijama y entró al baño para cambiarse, al salir dobló su ropa y la dejo sobre el canasto que tenía junto a la pared. Se quitó los aretes y los dejó en el pequeño peinador junto con su demás joyería. Era un departamento pequeño, pero con espacio suficiente para ella y las escasas cosas que había traído consigo. Soltó el listón que sujetaba su cabello y lo dejó caer, tomó el cepillo y lo pasó por su cabello repetidas ocasiones y dejó el cepillo dónde estaba segundos antes. Fue hasta su cama y del bolso sacó una pequeña libreta donde tenía su horario de clases del siguiente día. ´Perfecto´ -pensó, mientras veía que solo tendría dos clases mañana y tendría tiempo extra para dormir por la mañana o desayunar con calma. Aún era temprano, así que guardó la pequeña libreta en su bolso y lo quitó de la cama para poder sentarse. Se quedó pensando unos minutos sobre sus nuevas amigas, y sonrió sin pensarlo. Le habían agradado, sobre después de conocer a los primos de Lita. Y comenzó a reír después de pensar en aquello. ¨Vaya que si era guapos¨ -pensó en voz alta, -¨Si Rini estuviera aquí, pensaría lo mismo¨. Rini era su mejor amiga, la conocía desde que eran pequeñas y fueron juntas al colegio. La consideraba casi como una hermana, y también sus padres la veían como una hija. Ahora que lo pensaba, Serena le recordaba un poco a ella. Las dos siempre pensando en pasteles y dulces. Rió un poco melancólica al recordarla. ¨Va a ser difícil estar lejos de todos¨ -dijo después de dejar un suspiro salir. Tomó el libro que tenía al lado de su cama y continuó leyéndolo, mientras conciliaba el sueño.

A la mañana siguiente, su despertador interrumpió su lindo sueño. Se talló los ojos, y se levantó de la cama no muy decidida a empezar su día. Se dirigió al baño, y tomó una relajante ducha con agua tibia. Una vez que secó su cuerpo, tomo su bata y se dirigió de nueva cuenta a su habitación. Tomó su ropa interior, y se acercó a su closet. Dio un vistazo a su ropa y no pudo decidir qué iba a usar ese día así que se asomó por la ventana. El día parecía soleado. ´Quizá hasta haga calor hoy´-pensó mientras regresaba a su closet. Dio otro vistazo rápido a su ropa, y optó por un vestido corto. Entró al baño de nueva cuenta y se puso la ropa interior, y después pasó el vestido por encima de su cabeza y lo acomodo a su cuerpo. Subió el pequeño cierre que tenía por un costado, y lo acomodo de nuevo. Era un vestido bastante sencillo, color blanco de tirantes delgados y un poco corto; cubría una buena parte de sus piernas y con eso bastaba, aunque no llegara a las rodillas. Salió del baño y se dirigió al peinador. Tomó el collar de su madre le había regalado algunos años atrás y lo colocó en su cuello. Tenía una pequeño dije en forma de corazón, con diminutos brillantes. Después tomó sus aretes y se los puso, al terminar cepillo un poco su cabello para arreglarlo. Ese día lo dejaría suelto. Fue hasta su closet y tomó sus zapatillas. Una vez lista, fue a la cocina y preparó su desayuno tranquilamente. Cuando terminó, decidió que mejor se iría a la universidad en vez de quedarse sola en casa. Lavó los cubiertos y lo que utilizó para desayunar, y regresó a su habitación. Sacó un suéter azul marino de su closet y se lo puso, por si acaso hacía frío. Tomó su bolso y sacó el libro que no necesitaba y lo dejó sobre la cama. Una vez lista, salió de su departamento y bajó por el elevador. Al salir del edificio emprendió camino a la universidad. Había traído consigo el libro que leía la noche anterior para continuar leyéndolo mientras esperaba a que sus clases comenzaran. Llegó a las instalaciones y decidió darle uso a esa hora extra que tenía. Exploraría la universidad un poco para evitar perderse de nueva cuenta. Le llamó la atención que ese día parecía haber más gente que el día anterior, o quizá no había prestado atención a sus alrededores. Encontró una pequeña área justo detrás de la cafetería que le pareció hermosa. Una pequeña área verde, como si fuera un pequeño jardín. Hasta tenía un diminuto estanque con muchos peces de colores. Parecía un área relajante, podría convertir ese lugar en su lugar de lectura si no hubiera tanto ruido a causa de los estudiantes alrededor. No había nadie ahí así que se sentó a intentar leer un poco. Pasaron 10 minutos, y no podía concentrarse con tanto ruido a su alrededor. Frustrada, cerró el libro de mala gana y lo guardó en su bolso. Se levantó de dónde estaba y caminó hasta la cafetería para ir por un té. Siempre había sido fanática del té, y ahora que estaba en el paraíso del té se aprovecharía de ello. Pasó una pequeña brisa y le asustó que pudiera levantar la falda de su vestido y enseñar de más, así que no prestó atención a la puerta de la cafetería y a las personas que iban saliendo. Sin querer su brazo golpeó a alguien que salía de la cafetería, sintió como su rostro se ruborizaba y se disculpó.

¨Descuida¨ -le respondía una voz varonil. Al dignarse a levantar la vista se encontró con un chico alto de cabello dorado que le sonreía -¨fue mi culpa¨ -terminó. Mina se sintió más apenada aún, -¨no, fue mi culpa no estaba prestando atención¨ -le dijo a la vez que se percataba que aquel chico estaba junto al misterioso platinado que conoció la noche anterior. Se ruborizó aún más, no podía ser que estuviera haciendo el ridículo. El chico de cabello dorado le sonrió de nueva cuenta y se quitó de enfrente de la chica y le abrió la puerta para que pasara –¨fue un encuentro agradable, no te preocupes¨ -le dijo haciéndola ruborizarse aún más. Agradeció el gesto del chico, y discretamente volteo a ver al platinado que solo la veía sin expresión alguna -¨¿Terminaste, Furuhata? Llegaremos tarde¨ -dijo el platinado secamente. Mina decidió no hacerles perder más el tiempo y se disculpó de nueva cuenta con el chico mientras entraba a la cafetería. ´Pero que grosero´ -pensó Mina mientras caminaba en busca del lugar donde compraría su té. Si bien podría ser muy guapo, hasta el momento le había parecido muy grosero. Una vez que recibió su té, se sentó en una pequeña mesa que estaba cerca. ´No porque es tan guapo tiene que ser tan grosero´ -seguía pensando -¨además, fue un accidente. Y ni siquiera fue con él¨ -recordó al chico de cabello dorado y con su agradable sonrisa -¨en cambio su amigo fue muy amable¨ -dio un sorbo a su té y continuó -¨dijo que llegarían tarde, ¿también estudiarán aquí?¨ -se preguntó Mina mientras dejaba su vaso reposar sobre la mesa. ´Y si así fuera, no debería importarme´ -se reprimió -´Además ni lo volveré a ver´ -calló sus pensamientos con aquella idea y decidió mejor invertir su tiempo en algo productivo. Tomó su libro de nueva cuenta y leyó un capítulo más antes de ir a su clase. El tiempo se le pasó tan lento, pero cuando al fin terminó su clase salió y se dirigió al otro salón donde tenía su clase junto a Lita y Serena. Al menos esa clase era interesante.
Y así pasó su primer semana en la universidad, entre largas y aburridas horas en clases y divertidos momentos con Lita y Serena. Empezaba a sentirse más tranquila en aquel lugar. Ahora que al menos tenía dos amigas, ya no se sentía tan sola. El fin de semana salió a comer con ellas y vieron una película en el cine, fue un día tranquilo aunque Lita insistía en salir de fiesta en la noche ni Serena ni Mina aceptaron pero acordaron que en otra ocasión saldrían a celebrar cualquier excusa que se les presentara.

Al comenzar la siguiente semana, todo pasó igual. El miércoles mientras terminaba de desayunar en su departamento recibió un mensaje de texto de Lita que decía: ¨¿Estás en la universidad? Serena y yo estamos en la cafetería, ¿vienes?¨Sonrió al leerlo. En tan poco tiempo se estaban volviendo buenas amigas. Vio la hora en su reloj, -´tengo tiempo´ -pensó. Tendría una media hora para estar con ellas antes de tener que ir a su clase. Respondió su mensaje: ¨En 5 minutos estoy ahí¨, y guardó su teléfono en el bolsillo de su pantalón. Ese día había decidido usar una blusa blanca de seda con delicados estampados de corazones rosa claro, y pantalones color marrón claro, y sus zapatillas favoritas. Arregló su cabello en una simple trenza de lado. Tomó su bolso y salió de su departamento para ir a la cafetería de la universidad. Una vez ahí, se encontró con sus amigas. ¨Mina, que linda te ves¨ -le sonrió la castaña haciéndola ruborizarse un poco. ¨Gracias¨ -dijo la rubia. ¨Me encanta tu blusa¨-le decía Serena-¨por favor dime que la compraste en alguna tienda de aquí¨ -suplicó. Mina rió -¨no, la verdad es que la he tenido desde hace unos meses¨- dijo mientras se sentaba en la mesa con ellas. Lita cambió el tema -¨Tengo una idea, y no se van a poder negar esta vez¨ -decía -¨saldremos este fin de semana, y no aceptaré un no por respuesta¨ -terminó. ¨No, Lita¨-se quejaba Serena -¨pero ¿a dónde iremos?¨ -preguntó. ¨¿Qué importa? A dónde sea, tomemos el metro o el tren y vayamos a Brighton¨ -les decía emocionada -¨vayamos a un festival o a caminar por la arena¨ -seguía diciendo la castaña. A Mina le encantó la idea de estar cerca del agua y la arena, después de todo era de California y estaba más que acostumbrada a pasar días enteros en la playa. ¨¿Cómo llegamos ahí?¨ -preguntó interesada. ¨Podríamos tomar el tren¨ -decía pensativa -¨o podría pedirle a mi primo que nos lleve, pero no sé si prefieran que sea un viaje solo de nosotras o si quieran invitar a más personas¨ -continuó. ¨Vayamos solo nosotras¨ -dijo Serena -¨ya molestamos a Seiya la semana pasada, no hay que aprovecharnos de él¨ - a lo que la castaña respondió -¨No te preocupes, Serena. A él no le molestaría en lo más mínimo¨ -le guiñó el ojo a Mina, haciéndola su cómplice lo que le causó gracia. ¨Pues por mi está bien cualquier opción ¨ -dijo la rubia mientras se levantaba de su asiento -¨debo irme a mi clase, más tarde podemos seguir hablando al respecto.¨ -sonrió -¨O bien, si se deciden más tarde me dicen qué haremos¨ -terminó de decir y se despidió de ellas para irse a su clase. Al terminar, fue hasta su siguiente salón para esperar a sus amigas. La clase pasó más rápido de lo que esperaba, o quizá era porque le emocionaba el hecho de que tendría una verdadera aventura en la ciudad. Terminó la clase y el profesor les había indicado que el viernes no podría asistir a la Universidad así que no tendrían clase ese día. Por fortuna para las tres chicas, era la única clase que tenían ese día así que aprovecharían ese oportunidad. Una vez afuera del edificio conversaban animadas sobre los planes para su viaje, Lita decía que debían irse desde el jueves en la noche para dormir en algún hotel y aprovechar el viernes desde la mañana y hacer más cosas. Y entre más hablaba, más se emocionaba sobre los posibles lugares que podrían visitar y las diferentes actividades que podían hacer. ¨¿No las aburre de tanto que habla?¨ -decía alguien mientras se acercaba a donde estaban. Voltearon para ver de quién se trataba. ¨Pero que grosero¨ -dijo la castaña mientras el chico de cabello negro se acercaba a abrazarla, -¨solo bromeo, primita¨ -decía mientras le sonreía y saludaba al resto de las presentes, -¨¿y por qué tan emocionada?¨ -volvió a dirigirse a la castaña. ¨No tendremos clases el viernes y estamos pensando hacer un viaje el fin de semana¨ -decía animada, a lo que el chico respondió -¨excelente, y ¿a dónde iremos? ¨-sonrió pícaramente. Las dos rubias voltearon a verse sorprendidas. ¨Aún no sabemos, estábamos pensando en ir a Brighton¨ -decía la castaña mirando de reojo a Serena, quizá podría aprovechar ese viaje y hacerle de cupido para ayudar a su primo -¨¿qué opinan?¨ -se dirigió a ellas -¨¿creen que deberíamos invitarlo?¨ -cuestionó. ¨Por supuesto¨ -se adelantó a decir el oji-azul -¨tres chicas tan lindas como ustedes no pueden irse solas, ¿qué tal que algo les pasa? ¿O alguien quiere aprovecharse de ustedes?¨ -decía mientras la castaña reía -¨No puedo permitirlo. Yo las llevaré si es necesario¨ -terminó. ¨Como siempre sacrificándote¨ -dijo en tono burlón la castaña sabiendo que era obvia la razón por la que se había interesado -¨no cambiaras, pero bueno que aún no aceptamos tu oferta¨ -y se volvió a sus amigas, -¨¿creen que deba ir?¨ -preguntó dirigiéndose más a Serena pero Mina se adelantó viendo las intenciones que tenía -¨bueno, creo que así no tendremos que preocuparnos por algún acosador siguiéndonos en el tren¨. ¨Mina tiene razón¨ -dijo el chico tratando de sonar alarmado -¨además¨- volteo hacia la castaña -¨¡mi tía no me perdonaría si algo te pasara!¨. La castaña rió -¨cómo eres dramático Seiya, mamá ni siquiera se enteraría sino vas con nosotras¨ -dijo. ¨Claro que se enteraría. Es mi deber como tu primo velar por tu bienestar, y claro, por el de tus amigas¨ -se volteó hacia ellas y les guiñó el ojo coquetamente. Mina rió alegremente, el chico le parecía bastante gracioso. Sería un poco extraño que él también viajara con ellas, pero se sentiría un poco más tranquila si viajaban en auto que en transporte público. Solo por el hecho de que pudieran encontrarse con algún ebrio a media noche que quisiera robarlas o hacerles daño, aunque no estaba segura si esas cosas también ocurrían en ese país, pero preferiría no arriesgarse.

Y así, el plan estaba hecho. Seiya las llevaría el jueves por la noche. Era la oportunidad perfecta para pasar más tiempo con ella, y a la vez cuidar de su prima que tanto quería. No había tenido hermanas, y desde muy chicos convivieron todo el tiempo. Más que su prima, veía a Lita como si fuera su hermana. Era la persona más agradable de su familia y a la que sentía que jamás lo juzgaría como todos hacían, en especial su familia y más el insoportable de su hermano. Pero bien, sin decirles nada hizo sus propios planes. Sabía que a su prima le gustaba uno de sus amigos aunque jamás se lo había dicho, además no quería ser el único hombre rodeado de tantas hermosas mujeres. Sería mejor compartir. Si su prima estaba dispuesta a ayudarle, él también lo haría aunque no se enterara de ello. ´Solo espero que no se moleste´ -pensó mientras tomaba su teléfono al bajar de su auto frente a su enorme casa. ¨Hey, Seiya! Que gusto¨ -dijo una voz del otro lado de la línea, -¨¿Tienes planes para el fin de semana?¨ -preguntó animado mientras le informaba del nuevo plan. Colgó el teléfono después de recibir una respuesta positiva y sonrió triunfante mientras subía las escaleras y llegar hasta su habitación. ¨Buenas noches madre¨ -dijo asomándose a la puerta al final del pasillo, -¨buenas noches hijo, que bueno que ya estás en casa¨ -respondió su madre desde adentro de la habitación. La mujer se disponía a dormir, pero esperaba que llegaran sus hijos a casa. Siempre se preocupaba que algo les fuera a pasar. Su familia no tenía la mejor relación, pero ella siempre se preocupaba por el bienestar de todos y él solo quería lo mejor para ella. Fue hasta su habitación y se preparó para dormir. Guardó un poco de ropa en una pequeña maleta, pues al día siguiente se irían en la noche. Sonrió complacido. Jamás había tenido problema alguno para conseguir a la chica que quisiera, aunque por lo general ellas llegaban a él. Pero en esta ocasión era distinto. No solo porque era la mejor amiga de su prima, sino porque aquella chica parecía no percatarse de que le gustaba. Rió al pensar en ella, mientras pasaba la mano por su negra cabellera. Pero era tan hermosa y distraída. Quizá por eso le gustaba tanto. Se acostó en la cama listo para dormir.

Al llegar a su casa, Mina buscó su pequeño bolso de viaje para empezar a acomodar su ropa en ella. No sabía bien cuántos días estarían allá, ni qué harían así que optó por llevar distintas prendas indispensables que pudiera utilizar si salían por la mañana o la noche. Estaba emocionada. Tenía mucho tiempo sin hacer un viaje con amigos a lugares desconocidos. Le entusiasmaba un poco que fuera el primo de Lita. Era muy agradable y muy guapo, aunque se le notaba que babeaba por Serena. Pero capaz que en ese viaja conocía a algún otro chico guapo como todos los que había conocido hasta el momento. ¿O quizá más familiares de Lita? Que al parecer todos en esa familia eran extremadamente atractivos. Rió ante sus pensamientos y se sintió como una adolescente emocionada por su primer cita. No saldría más que con sus amigas, así que dejó sus pensamientos absurdos y emocionantes y terminó de guardar su ropa en el bolso para poder cambiarse y acostarse en su cama para dormir. Tendría que descansar bien, al día siguiente se irían con Seiya a aquel lugar que no podía recordar el nombre pero que prometía tener playa y arena. Lo que más le gustaba en la vida.
La mañana siguiente, pintaba para ser un día emocionante. Se levantó alegremente como siempre, y se preparó para ir a la universidad. Su teléfono sonó indicándole que tenía un mensaje de texto. Tomó su teléfono móvil y vió la pantalla: ¨Estoy tan emocionada. Ya quiero que sea hora de irnos.¨ Lo envió Lita, al leerlo no pudo evitar sentirse un poco nerviosa. Después de todo sabía que sería emocionante, pero ni siquiera sabía a dónde irían. Y bien, salió de su departamento para ir a la universidad. Sus clases pasaron tan lentas ese día, que estaba ansiosa por salir. En su última clase, notó que Lita no dejaba de ver el reloj sin prestar atención a lo que el profesor decía -¨ya quiero irme¨ -murmuró la castaña. Mina sonrió al escucharla. Vaya que estaba emocionada. Se preguntó qué harían ese fin de semana, pues en realidad no las conocía y no sabía qué tipo de lugares y actividades les gustaba hacer. Volteo a ver a sus compañeras de al lado. Sabía que a Serena le encantaba la comida y los pasteles, así que estaba segura que ese viaje incluiría mucha comida. Y parecía que a Lita le gustaba salir de noche. A decir verdad, a ella también le gustaba eso. Salir a bailar, tomarse una copa y divertirse toda la noche sin preocuparse de nada. Sonrió de nueva cuenta. ´Será divertido´ -pensó para sí, y cuándo menos lo pensó, terminó su clase y pudieron irse. ¨¡Al fin!¨-decía la castaña mientras se levantaba de su asiento más que emocionada -¨le he pedido a Seiya que nos recoja en tu departamento más tarde, espero no te moleste¨ -le dijo a Mina. ¨No, para nada. Me parece muy bien, así estamos todas en un solo lugar¨ -sonrió. ¨¡Estoy tan emocionada que quisiera pedirle que no fuera a su clase de la tarde para poder irnos¨ -decía la castaña mientras tomaba su teléfono móvil -¨pero no lo haré, debe ser un alumno excelente¨ -sonrió viendo a Mina de nueva cuenta -¨Quizá suene tonto, pero creo que podría ser un fin de semana muy divertido. Y si tenemos suerte, hasta conoceremos a algunos chicos¨ - decía emocionada. Mina solo sonrió. Salieron del edificio y se dirigieron al departamento, una vez ahí les preguntó si querían comer algo en lo que esperaban a Seiya. Aceptaron, y Lita ofreció ayudarle a hacer una pasta. Al poco tiempo el teléfono de Lita sonó indicando que Seiya estaba por llegar. ¨Enseguida bajamos¨ -terminó de decir la castaña mientras terminaba la llamada. Tomaron sus cosas y salieron del departamento. Una vez en el elevador, Mina sintió que su estómago comenzaba a dolerle un poco. Estaba nerviosa y emocionada. Llegaron hasta el auto del oji-azul que las saludó efusivamente y les ayudó a guardar sus cosas en la cajuela del auto. Subieron, se pusieron los cinturones de seguridad y emprendieron el viaje platicando animadamente.
Pasadas unas horas, estaban por llegar al hotel donde se hospedarían cuando al fin se dignó a decir -¨espero no les moleste, pero invité a alguien¨ -sonrió el chico a la castaña que estaba en el asiento junto a él.