Estacionó el auto frente al edificio dónde vivía la chica. ¨Gracias¨ -decía la rubia mientras se quitaba el cinturón de seguridad. ¨¿Puedo verte mañana?¨ -preguntó el chico sin pensar antes de hablar -¨quiero decir¨- intentó rectificarse -¨podría llevarte a conocer alguna otra parte de la ciudad, si quieres¨, la chica bajó su mirada y se disculpó -¨lo siento, aún tengo tarea que terminar¨. El chico se sintió un poco decepcionado, pero bajó del auto para abrirle la puerta a la chica -¨de acuerdo¨ -fue lo único que dijo mientras la veía bajar del auto. ¨De nuevo muchas gracias por todo¨ -se despidió mientras caminaba hasta la entrada de su edificio. Entró en su departamento y dejó salir un largo suspiro mientras cerraba la puerta para dirigirse a su habitación. ¨Ha sido un día extraño¨ -pensó en voz alta para después quitarse los zapatos y dejarlos cerca de la puerta. Entró a su habitación y tomó sus pijamas, no tenía ganas de seguir pensando y a pesar de que apenas eran cerca de las 10 pm pensó que sería buena idea irse a la cama temprano y aprovechar el siguiente día desde temprano. Entró al baño a cambiarse y prepararse para dormir, ignorando que su teléfono móvil estaba sonando dentro de su bolso. Salió del baño y acomodó su ropa para después encender la pequeña lamparita de noche que tenía junto a su cama. Tomó la fotografía que le habían enviado sus padres y se sentó en la cama mientras la miraba con algo de nostalgia -´me pregunto cómo estará mamá´ -sintió sus ojos comenzar a nublarse un poco -´soy una llorona´ -reprochó para sí mientras dejaba la foto sobre el mueble que tenía a su lado. Movió las cobijas y se metió en la cama. Una vez que encontró una posición cómoda para dormir, apagó la lamparita y cerró los ojos. Pasados unos minutos sin poder conciliar el sueño, cambió de posición. No funcionó, e intentó otra posición del lado contrario -´ya duérmete´ - imploró para sí mientras acomodaba la tela que cubría su almohada.

Llegó hasta la enorme casa donde había vivido la mayor parte de su vida, esperó que la reja eléctrica se abriera y estacionó su auto junto al convertible rojo. Apagó el auto y se quitó el cinturón de seguridad. Un suspiro de frustración salió por su boca y se pasó una mano por su brillante cabellera plateada -¨¿qué demonios te está pasando?¨ -se preguntó en voz alta mientras se recargaba en el respaldo del asiento. Había sentido algo dentro de él cambiar desde la noche anterior -¨no puede ser que esa niña te esté afectando¨ -continuó mientras cerraba los ojos y masajeaba su frente. Permaneció así unos segundos y movió su mano para ponerla en el volante con fuerza. Se sentía frustrado y confundido. Era como si en su interior comenzara una lucha de emociones que le preocupaban. Y que claro, estaba seguro que no iban a salir. Salió del auto intentando no seguir haciéndole caso ni a su mente ni a las emociones dentro de él. Entró a la casa y justo cuando estaba por a la mitad de las escaleras escuchó unos pasos que se acercaban desde la cocina -¨Yaten¨ -llamó una voz dulcemente. Se volvió para encontrarse con una hermosa mujer delgada con una corta pero bien cuidada cabellera plateada justo como la de él, y unos hermosos y cansados ojos azul celeste. ¨Buenas noches, madre¨ -dijo el chico sonriéndole con cariño mientras bajaba de los escalones para acercarse a ella y besar su mejilla. La mujer lo invitó a acompañarla a tomar una taza de té en la cocina y aceptó con gusto. Se sentó en una de las sillas que reposaban frente a la sencilla y elegante mesa que estaba al centro de la cocina a juego con los muebles de oscura madera fina. ¨Hijo, quería pedirte algo¨ -dijo la mujer mientras le entregaba una de las tazas que traía en sus manos mirando al chico a los ojos y continuó al verlo asentir con la cabeza -¨por favor intenta mejorar tu relación con Seiya¨ -pidió la mujer con tristeza -¨no me gusta ver que parecen dos extraños viviendo bajo el mismo techo¨ -terminó de decir mientras se sentaba frente al chico. Tomó un cubo de azúcar con unas pequeñas pinzas y lo dejó caer al interior de su taza, y guardó silencio por unos momentos. Al terminar de mover la cuchara dentro de su taza para que se incorporara el cubo de azúcar, comenzó -¨lo sé madre, pero él cree que solo lo hice por fastidiarlo¨ -hizo una pausa -¨yo solo quería quitarle esa responsabilidad tan grande y que pudiera tener oportunidad de enfocarse en la escuela y las demás actividades extrañas que le gustaban¨ -terminó mientras veía a su madre a los ojos. La mujer alzó su mano para acariciar el rostro de su hijo -¨lo sé, pero tú tampoco deberías sentir que es una carga. Tu padre creía que Seiya no terminaría la universidad y quería motivarlo para que estudiara más¨ -confesó la mujer mientras alejaba su mano del chico -¨pero respeta tu decisión, si tú quieres hacerte cargo de todo me sentiré más tranquila el día que tu padre llegue a faltar¨ -sonrío con tristeza mientras tomaba su taza. ¨¿Entonces crees que hice lo correcto?¨ -preguntó el chico intrigado, -¨por supuesto, hijo¨ -sonrió la mujer -¨siempre le decía a tu padre que tú desde niño te interesabas en su trabajo y, a diferencia de tus hermanos, le pedías que te llevara con él¨ -rió -¨a ellos les fastidiaba tener que acompañarlo cuando tenía las presentaciones de las nuevas colecciones¨ -llevó la taza hasta sus labios mientras sonreía al recordar aquellos momentos. ¨Si, pero no te olvides que Taiki se interesó en ir con él desde que conoció a la familia de los Mizuno¨ -dijo el chico en tono de broma haciendo que su madre riera alegremente, -¨sí, creo que tu hermano se enamoró de la hija de los Mizuno desde la primera vez que la vio en aquella fiesta¨- sonrió -¨pero Ami es muy buena con él. La verdad me alegra mucho saber que encontró a alguien como ella. Se ve que están muy felices juntos. Solo espero que no tarden en tener hijos¨ -continuó la mujer soñando despierta. ¨Madre, temo que tu hijo Seiya tiene el mismo problema que él¨ -dijo el chico pensativo mientras la mujer lo veía confundida -¨¿qué quieres decir?¨ -preguntó mientras arqueaba una ceja, -¨quiero decir, eso del amor a primera vista¨ -dijo el chico. Su madre rio de nueva cuenta muy alegre -¨Yaten, por favor. Lo mismo nos pasó a tu padre y a mí, y hemos estado juntos después de tantos años. Además, ustedes son iguales a tu padre¨ -sonrió -¨no me extrañaría que te ocurriera lo mismo algún día¨ -terminó de decir mientras lo veía con cariño. ¨No, despreocúpate por mi¨ -le pidió -¨ya sabes cómo soy¨ -se encogió de hombros, -¨si, lo sé. Tiene que ser una mujer en todo el sentido de la palabra, excepcional y que cumpla con una larga lista de requisitos¨-bromeó la mujer, -¨¿y por qué te sorprende? Te culpo por ello, madre. Haz fijado un estándar muy alto para la mujer que intente entrar a mi vida¨ -terminó de decir sonriendo ampliamente, como niño pequeño después de hacer una travesura. ¨Ay hijo¨ -sonrió la mujer -¨pues espero que algún día la encuentres. Lo sabrás en cuánto la veas. Pero procura no demorar mucho, porque te recuerdo que quiero muchos nietos¨ -bromeó de nuevo la mujer sabiendo que su hijo se sentiría incomodo ante semejante presión. Continuaron charlando unos minutos más y cuando la mujer estaba por levantarse de la mesa el chico le pidió que esperara -¨madre, no te había dicho nada pero¨ -hizo una pausa -¨me voy a mudar, ya encontré un departamento y creo que es tiempo de que…¨ -le interrumpió su madre tomando su mano -¨no te preocupes, hijo. Me da gusto que hayas encontrado un lugar. Extrañaré verte todos los días¨ - terminó de decir mientras le daba un beso en la mejilla para despedirse e irse a la cama. Estaba por llegar a las escaleras cuando se volvió a su hijo y le llamó -¨Yaten¨ - esperó a que le prestara atención -¨espero que lleves a alguna chica a tu departamento¨ -bromeó- ¨ahora que tendrás más espacio para ti solo, no tendrás que ser tan reservado como lo fuiste en esta casa¨ -sonrió mientras el chico la veía boquiabierto -¨estoy bromeando hijo¨ -añadió la mujer mientras reía al subir las escaleras -¨pero te recuerdo que tu madre quiere tener nietos, y alguno de ustedes tiene que ser el primero¨ - continuó riendo y le deseo buenas noches. Sacudió su cabeza mientras se daba vuelta, -´¿por qué habría de ser yo el primero?´ -se preguntó alarmado mientras regresaba a la cocina a apagar la luz -´en ese caso sería Seiya´ -rió para sí. Subió las escaleras y entró a su habitación. Se quitó el saco y lo colgó en el closet y comenzó a desabotonar su camisa para luego deshacerse del pantalón -´creo que me tardé demasiado en decidirme a mudarme´ -pensó, pues ya tenía 23 años y le preocupaba dejar a sus padres solos pero más le preocupaba no tener su propio espacio. Se acostó en su cama y recordó las palabras de su madre -¨espero que lleves a alguna chica a tu departamento¨ -rió para sí. Definitivamente Seiya había sacado el humor de su madre. Pero ahora que lo pensaba, no era tan mala idea. Quizá por fin pudiera conocer a alguien que valiera la pena. No como sus últimas ¨novias¨, si es que así pudiera llamarles. Solo se habían interesado en él por su estatus socio-económico. Sobre todo la última chica con la que había salido por un tiempo, Chelsea McQuillen. La chiquilla más odiosa, caprichosa y psicópata que había conocido en su vida. Aún le costaba creer que pudo fijarse en alguien como ella, y agradecía que la chica hubiera dejado de buscarlo. Pues en repetidas ocasiones llegó a ir a su casa armando una escena exigiendo verlo para gritarle y decirle que esa relación no terminaba hasta que ella lo decidiera. Estaba loca. Por eso optó por ser más reservado y cuidadoso con las mujeres que conocía. O al menos eso intentaba. Se quedó unos minutos pensando en lo que le pidió su madre: mejorar su relación con su hermano. Solían llevarse muy bien, y la verdad es que odiaba que su madre se preocupara por culpa de él o por alguna idiotez de sus hermanos. ´Tendré que hablar con Seiya seriamente´ -pensó tratando de encontrar la mejor manera para hacerle entender. Una sonrisa torcida se formó en su rostro -´y decirle que tiene que darle muchos nietos´ -pensó sacudiendo su cabeza ante aquella locura.

Fastidiada por no poder dormir, se sentó en la cama con las piernas cruzadas. Odiaba no poder conciliar el sueño cuando se sentía cansada. Recargó un codo sobre su rodilla para sostener su cabeza. Estaba llena de desesperación -´¿y ahora qué hago?´ -pensó. Volteó a ver la hora, pasaban de las 11 de la noche -´ya tengo una hora así, Mina ya duérmete por favor´ -suplicó para sí mientras volvía a acomodarse en su cama. Luchó contra sí unas horas más hasta que, sin darse cuenta por fin se quedó dormida.
A la mañana siguiente despertó sintiéndose más cansada que cuando se acostó. Había pasado la mayor parte de la noche intentando conciliar el sueño que no había descansado nada. Aprovecharía la mañana para tomar un largo baño relajante, que le ayudaría a empezar bien el día y motivarse a terminar sus labores. Entró al cuarto de baño y abrió la llave del agua para preparar la bañera con bastante agua tibia. Dejó el agua correr mientras sujetaba su cabello para mantenerlo alejado del agua y se despojaba de sus pijamas. Tomó un pequeño envase de sales de baño con un agradable aroma y las esparció por el agua que comenzaba a llenar la bañera -´creo que este baño podría convertirse en algo así como un spa en casa´ -sonrió ante aquella brillante idea. Tomó la bata que colgaba detrás de la puerta y fue a su habitación para tomar su reproductor de música y regresó al baño mientras seleccionaba una lista que había hecho para momentos de relajación. Cerró la llave del agua y salió de nuevo ahora en dirección a la cocina -´quizá algo de tomar´- pensó. En Estados Unidos era menor de edad, pero en Inglaterra ya era mayor así que no tenía problema alguno en conseguir alguna botella. Abrió el refrigerador y sacó una pequeña botella de vino blanco que había comprado para hacer una pasta -´tendré que darle mejor uso´ - pensó mientras sacaba el corcho de la botella y lo dejaba a un lado para tomar una copa y servirse un poco del vino en ella -´¡Una mascarilla!´ -de nuevo una brillante idea. Tomó una taza y calentó un poco de agua mientras buscaba el resto de los ingredientes. En una taza amplia mezcló un poco de avena con el agua y los dejó reposar unos segundos mientras sacaba el yogurt natural que tenía guardado en el refrigerador. Añadió unas cucharadas y lo revolvió un poco. Como toque final, le añadió un poco de miel y volvió a revolverlo con la cuchara -´listo´ -pensó para sí alegremente mientras tomaba la taza y la copa y se dirigía al cuarto de baño con todo lo que necesitaba. Dejó lo que tenía en sus manos sobre uno de los muebles y cerró la puerta del baño. Colgó la bata detrás de la puerta y metió una parte de sus dedos en el agua para asegurarse que estuviera a una temperatura tolerable. Volvió a revolver un poco el contenido de la taza y lo aplicó sobre su rostro sonriente. Cuando terminó, tomó su copa y presionó un botón en su reproductor de música y se dispuso a disfrutar de su baño relajante. Su copa reposaba en un pequeño espacio entre la bañera y la pared, y su espalda se recargaba sobre el respaldo sin preocuparse de que su cabello se mojara, pues lo había asegurado bien con una pinza. Suspiró mientras cerraba los ojos y dejaba la suave música amenizar el ambiente mientras su cuerpo se relajaba en la calidez del agua. Bebió un poco de su vino y tarareaba la canción que escuchaba de fondo. En su habitación su teléfono volvía a sonar sin que la chica se percatara de nueva cuenta. Al cabo de unos minutos terminó con su relajante baño y tomó una rápida ducha para asearse y deshacerse de la mascarilla que cubría su rostro. Salió con la bata de baño puesta a su habitación para tomar su ropa y poder cambiarse. Desayunó y comenzó a leer lo que debía hacer de tarea. Pasadas unas horas comenzó a sentir un fuerte dolor de cabeza, indicándole que era momento de tomar un descanso. Pasó su día un poco lento, pero bastante productivo. Terminó con sus trabajos escolares y limpió su departamento. Hasta optó por acomodar en su closet la ropa que tenía en esa caja que seguía en el rincón. Comió algunas de las galletas que le envió su madre mientras preparaba algo de cenar, y se preguntaba qué más podría hacer. De pronto escuchó su teléfono móvil sonar desde su habitación. Fue hasta ella, y tomó el teléfono que indicaba que había recibido una llamada. Encendió la pantalla para ver de quién se trataba, y descubrió que también había recibido algunos mensajes de texto desde el día anterior. ´Liam´ -pensó mientras se percataba que era el tercer mensaje que le enviaba -´le contestaré más tarde, ahora tengo hambre´ -caminó de nueva cuenta a la cocina y servirse en un plato su deliciosa cena. Dejó el teléfono sobre la mesa y se dispuso a cenar tranquilamente. Lavó los platos que utilizó y encendió el televisor para ver algún programa o una película que le hiciera pasar el rato.

A la mañana siguiente, comenzó su día como todos los demás. Caminó a la universidad ansiosa por encontrarse con sus amigas y saber lo ocurrido el fin de semana. Entró a su primera clase y entregó su tarea. La siguiente clase fue muy interesante y pasó demasiado rápido, para su buena suerte. Había quedado de verse con Lita afuera del edificio antes de su clase, y cuando llegó ahí estaba la castaña esperándola. ¨Mina¨ -le saludó alegremente -¨¿cómo estás?¨ -preguntó. ¨Hola Lita, muy bien gracias. ¿Y tú?¨ - preguntó la rubia del mismo tono, -¨muy bien¨ -sonrió la castaña mientras la rubia la veía sospechosamente -¨tienes mucho que contarme¨ -dijo Mina acusadoramente haciéndola sonrojarse. ¨No, para nada¨ -fingió indiferencia, -¨claro que sí¨ -insistió la rubia con cara de puchero intentando que se convenciera al ver su cara de niña buena. ¨Bueno¨ -hizo una pausa mientras se sonrojaba un poco más- ¨pues la verdad es que la pasé muy bien con Andrew, es un chico muy lindo¨ -sonrió-¨pero la verdad no sé sí sienta algo por mí¨ -dijo un poco desanimada para luego añadir -¨pero la que debería estar aquí es Serena. Ella sí tiene mucho que contarnos, le he insistido todo el fin de semana y quiso esperarse a contármelo en persona¨ -terminó de decir mientras veía a los lados por si veía a la chica por algún lugar. Entraron al edificio para ir a su salón, seguras de que Serena llegaría tarde como siempre. Justo estaban por sentarse cuando escucharon la voz de la chica entrando al salón y sentarse con ellas -¨cuéntamelo todo¨ -pidió la castaña emocionada, -¨hola Lita, estoy bien gracias por preguntar¨ -contestó la chica bromeando, -¨no hay tiempo¨ -insistió la castaña -¨¿tú y Seiya?¨ -preguntó haciendo que Serena se sonrojada y solo contestó -¨creo que le gusto¨. Lita y Mina voltearon a verse intentando contener la risa -¨que distraída¨ -dijo la castaña en voz baja para Mina, para luego fijar su atención en Serena de nueva cuenta -¨¿y a ti te gusta Seiya?¨ -preguntó prestando mucha atención a lo que pudiera responderle. La rubia de coletas se quedó pensativa por unos momentos y bajó la vista sonrojándose de nuevo -¨si, eso creo¨ -respondió tímidamente mientras la castaña gritaba de emoción haciendo que sus compañeros que estaban en el salón voltearan a verlas molestos por el escándalo tan inoportuno. ¨¡Lo sabía!¨ -dijo la castaña mientras sus ojos brillaban de emoción -¨¿y ya somos primas oficiales?¨ -preguntó. Mina rió al escucharla, era demasiado directa y se notaba que Serena estaba nerviosa ante aquel interrogatorio. ¨No, solo¨ -decía Serena mientras la interrumpió la castaña -¨¿Cómo qué no? ¿Por qué? ¿Te negaste? ¿Qué ocurrió?¨ -la bombardeó de preguntas con un tono de voz alarmante haciéndola sonrojarse aún más -¨Lita, basta¨ -suplicó la chica -¨tú estuviste ahí conmigo todo el tiempo, no pasó nada ni me pidió nada.¨ -continuó mientras la veía con cara de confusión -¨creí que te molestaría¨ -concluyó jugando con sus dedos sin saber qué más decir. La castaña negó con la cabeza -¨¿bromeas?¨ -preguntó -¨¿mi mejor amiga y mi odioso primo favorito?¨ -bromeó -¨sería perfecto¨ -sonrió mientras sacaba un libro de su bolso, -¨¿gracias?¨ -preguntó la distraída chica aún más confundida y justo cuando se disponía a continuar, el profesor entró para dar inicio a la clase. Al terminar la clase, iban caminando hacia la salida mientras Lita continuaba emocionada sobre la posibilidad de que su primo y su amiga fueran pareja en poco tiempo. Justo abrieron la puerta y al bajar por los escalones se escuchó una voz masculina -¨¡Mina!¨-llamó. Las tres chicas voltearon al lado para ver de quién se trataba y se encontraron con un guapo chico de ojos esmeraldas sentado en las escaleras del edificio de al lado. Caminó hasta ellas cargando un hermoso ramo de rosas color rosa y una encantadora sonrisa -¨Liam¨-dijo la aludida sorprendida -¨¿qué haces aquí?¨ -preguntó nerviosa mientras volteaba a los lados como esperando que nadie la viera. ¨No habías respondido mis mensajes¨ -decía el chico mientras le entregaba las rosas -¨así que decidí venir a visitarte¨ -besó su mejilla haciéndola sonrojar. Detrás de ella se encontraban dos lindas chicas sonriendo emocionadas al ver aquella escena. ¨Discúlpame, estuve ocupada haciendo tareas¨ -fue lo único que se le ocurrió decir. Se le había olvidado responder su mensaje la noche anterior, y se preocupó un poco porque el chico supo la hora exacta en que podría encontrarla en la escuela -¨¿Cómo sabías dónde estaba?¨ -preguntó sorprendida, -¨no ha sido fácil¨ -respondió el chico -¨tuve que preguntar en varias oficinas y se negaban a darme información, hasta que por fin alguien me ayudó¨ -sonrió -¨te invito a cenar¨ -terminó de decir. Mina lo dudo unos segundos mientras admiraba sus hermosas rosas -¨lo lamento Liam, pero he quedado con mis amigas¨ -decía a la vez que se volvía hacia ellas, pero fue interrumpida por la alegre castaña -¨por nosotras ni te preocupes¨ -dijo sonriente- ¨podemos ir por ese café en otra ocasión, descuida¨. Bien, no le había ayudado a zafarse de él y sin más remedio y no muy convencida aceptó la invitación. Se despidió de sus amigas y comenzó a caminar en dirección opuesta a ellas. ¨¿Qué se te antoja para cenar?¨ -preguntó el chico mientras la rodeaba por la cintura haciéndola sentir incomoda -¨no lo sé¨ -pensó -¨aquí cerca hay un lugar muy bueno¨ -sugirió y el chico aceptó sin dudarlo. ´Siento como si estuviera haciendo algo malo´-pensó Mina mientras entraban al lugar -´¿por qué tengo esa sensación?´- continuó preguntándose cuando fue interrumpida por una alegre chica de larga cabellera oscura -¨Mina, que gusto¨ -la saludo y se acercó lo suficiente para poder decirle en voz baja -¨qué bien acompañada vienes¨ - sonrió mientras les daba la bienvenida, -¨gracias, Rei¨ -dijo la rubia para después seguir a la chica hasta la mesa que les había asignado. Les entregó los menús con una agradable sonrisa -¨su mesero estará con ustedes en unos momentos, que disfruten su comida¨ -se despidió con la misma sonrisa. ¨Espero que no me lo tomes a mal¨ -comenzó a decir el chico sin prestar atención al menú -¨pero no he dejado de pensar en ti desde aquel día del festival¨ -se acercó a ella -¨Mina¨-la tomó de la mano -¨en verdad me gustas mucho, y sé que no nos conocemos pero¨ -hizo una pausa para verla a los ojos -¨me encantaría que fueras mi novia¨ -terminó de decir mientras la rubia lo miraba boquiabierta sin poder decir nada.


¿Qué tal?
Muchas gracias por sus comentarios, me da gusto saber que les está gustando mi historia.
Les prometo que se pondrá cada vez más interesante, ya he estado trabajando en los siguientes capítulos y vienen muchas cosas.
Gracias por su tiempo y les prometo actualizar pronto :)