Escuchó al chico hacerle aquella pregunta tan inesperada -´¿qué está pensando?´ -se preguntó Mina horrorizada ante la propuesta que acababa de hacerle tan repentina. ¨Liam¨ -dijo mientras intentaba formular una respuesta en su cabeza -¨es muy apresurado¨ - sin entender por qué se lo había pedido. El chico la miro a los ojos -¨lo sé, pero igual así tendremos más tiempo de conocernos¨ -se acercó a ella -¨Mina, eres encantadora. No quisiera que conocieras a alguien más y perder mi oportunidad de estar contigo¨ -continuó -¨sé que no te conozco aún, pero dime una cosa ¿no sentiste una conexión ese día en la playa?¨ -preguntó. Se quedó pensando unos instantes sobre lo que el chico le decía. Sí, la verdad es que aquella noche que estaba en la playa había sentido algo. Su cuerpo se lo decía con cada escalofrío que le recorría, y su corazón estuvo a punto de salir de su pecho cuando se acercó a ella. ¨Si¨ -pensó en voz alta. Aquellos hermosos ojos verdes, y esa sonrisa que se formó en sus labios aquella vez que fueron a la torre. Y las atenciones que había tenido con ella. Sí, tendría que ser una tonta para no darse cuenta que en ese momento los dos sintieron algo. No por nada estuvo a punto de besarla. ¨Entonces ahí tienes tu respuesta¨ -dijo el chico interrumpiendo sus pensamientos de golpe -¨vamos Mina, al menos dime que lo pensarás¨ -le pidió el pelirrojo sin saber qué pasaba por la mente de la hermosa chica. ¨Tendré que pensarlo¨ -dijo -¨a mí me parece muy precipitado, apenas nos conocimos hace unos días¨ - terminó de decir mientras el chico asentía -¨lo entiendo, no te preocupes¨ -le sonrió-¨tomate el tiempo que necesites¨. A decir verdad había perdido el apetito tras aquel descubrimiento. Tomó el menú y se refugió detrás de él evitando la mirada del chico mientras pretendía elegir qué ordenar. ¨Hola, soy Philip. Seré su mesero. ¿están listos o empezamos con las bebidas?¨ -preguntó un joven de corto cabello rizado, de un claro color castaño y unos tímidos ojos cafés mientras se detenía frente a la mesa. Ordenaron sus bebidas y como aún no estaban listos para ordenar su cena, el chico les dio un poco más de tiempo en lo que traía sus bebidas. Mina sintió que fue la cena más incómoda de su vida, pero Liam le hablaba de cosas interesantes y la hizo reír bastante. Eso le ayudó un poco a romper la tensión. Terminaron de cenar y la acompañó a su edificio -¨gracias, Liam¨ -decía la chica -¨la pasé muy bien¨ -le sonrió tímidamente mientras el chico la tomaba por la cintura -¨yo también¨ -le dijo. ¨Y gracias por las rosas, son hermosas¨ -agradeció, -¨al igual que tú¨ -pronunció mientras sus ojos esmeraldas la veían con dulzura y se acercó a darle un beso en la mejilla para luego soltar su cintura. ¨Adiós¨ -se despidió la rubia, -¨¿cuándo puedo volver a verte?¨ -preguntó el chico antes de que abriera la puerta del edificio, -¨no lo sé Liam, yo…¨ -hizo una pausa y bajó la vista hacía su ramo de rosas -¨primero necesito pensar en lo que me dijiste¨ -levantó la vista para dirigirla al chico. ¨De acuerdo¨ -sonrió- ¨esperaré por ti el tiempo que me lo pidas¨ -se despidió y la chica entró a su edificio.
Entró al elevador y presionó el botón de su piso. Últimamente se le estaba haciendo costumbre entrar al elevador sintiéndose de mil maneras. Dejó un largo suspiro escaparse mientras se recargaba contra la pared del elevador -´¿y ahora qué voy a hacer?´ -pensó mientras esperaba llegar a su piso. ¨Vaya¨ -escuchó una voz justo cuando las puertas se abrían -¨qué lindas flores¨ -dijo aquella voz acusadoramente. No pudo evitar sonrojarse con timidez cuando vio de quién se trataba -¨¿cómo estás?¨ -le preguntó la rubia, -¨pues parece que no tan bien cómo tú¨ -le dijo conservando el mismo tono de voz. ¨Pues no lo sé¨ -confesó la chica -¨me han pasado tantas cosas, que no sé sí se podría decir que estoy tan bien como crees¨ -bromeó. ¨Al menos ya te estás instalando bien, ¿no?¨ -preguntó, -¨¿sabes? La verdad no lo sé¨ -admitió la rubia encogiéndose de hombros, -¨bueno, pues ya te lo había dicho. Sí algún día necesitas algo, mi puerta está justo enfrente de la tuya¨ -dijo antes de despedirse. ¨Gracias Haruka, igualmente¨ -sonrió mientras veía a la chica del cabello dorado presionar el botón del elevador del que poco antes salió. ¨Por cierto¨ -hizo una pausa para voltear a verla -¨¿te gusta la música clásica?¨ - preguntó. Mina la miró un poco confundida -¨si, ¿por qué?¨ - preguntó tímidamente -¨conozco a alguien que dará un concierto el fin de semana, ¿te gustaría ir?¨. La rubia sonrió -¨claro, ¿qué día?¨ - dijo mientras asentía con la cabeza, -¨el sábado por la tarde¨ -decía mientras las puertas del elevador le indicaban que podía subir -¨aún tengo que confirmar la hora¨ -terminó de decir mientras se despedía. Un concierto el fin de semana. Podría acostumbrarse a que sus fines de semana fueran interesantes, después de todo había mucho que hacer en Inglaterra. Estaba feliz de poder estar ahí, a pesar de la cantidad de cosas que había vivido en tan poco tiempo. Sacó las llaves de su bolso y abrió la puerta. Se dirigió a la cocina en busca de algún recipiente para colocar el hermoso ramo de rosas que esperaba por ella sobre la mesa. Encontró una jarra de cristal y la puso bajo la llave del agua. Se deshizo del papel que envolvía a las rosas con cuidado por sí acaso tenían espinas y las acomodó en el fino recipiente de cristal. Siempre le habían encantado las flores, y ésta era la primera vez que le regalaban un ramo tan hermoso. Y para ser sincera, era la primera vez que un chico le regalaba rosas. Sonrió mientras dejaba la jarra sobre la mesa -´que lindo detalle´ -pensó -´pero sigo pensando que es muy pronto para que me lo haya pedido´ -hizo una mueca de disgusto. Se sentó en la mesa frente a sus rosas. ´Y Yaten´ -se sorprendió al encontrarlo dentro de sus pensamientos. Cuando Liam había hablado sobre aquella conexión cuando estuvieron en la playa, él fue lo primero que se le vino a la mente -´¿por qué?´ -se preguntó mientras recargaba sus brazos sobre la mesa. Había algo en él que le llamaba la atención. Quizá porque era misterioso, o por aquellos cambios tan drásticos que tenía. Podía ser el hombre más odioso un minuto y el siguiente era el más agradable y complaciente de todos los hombres. Y sobre todo, que eso era. Un hombre. Con sus elegantes trajes, y sus atractivos ojos. Sacudió su cabeza -´eso no era a lo que me refería´ -pensó mientras reía. Sí había algo que no podía negar que tenía Yaten Kou era -´un cuerpo muy sexy´ -volvió a traicionarle su mente -´no, Mina´ -se reprochó -´lo que tiene es un gran secreto, o tal vez estoy equivocada´ -pensó. Pero las últimas ocasiones que había convivido con él le dio esa impresión al ver sus ojos. O quizá eso quería creer, puesto que ahora su mente había decidido hacerlo un hombre muy interesante. Suspiró con un poco de frustración mientras veía las rosas sobre la mesa -¨¿y cómo me voy a decidir?¨ -pensó en voz alta recostando su cabeza sobre la mesa.
En la residencia Kou se encontraba un apuesto chico recostado sobre su cama repasando el millón de dudas que atormentaban su mente. A simple vista parecía relajado. Sus ojos permanecían cerrados y su cabeza reposaba sobre las almohadas, detenida por sus manos que estaban cruzadas justo detrás de su nuca. Suspiró -´ya no puedo seguir así´ -pensó mientras abría sus ojos decidido. Salió de su habitación y se dirigió a la habitación que se encontraba al final del pasillo. Llamó a la puerta y una voz detrás de la puerta le indicó que podía pasar. ¨Buenas noches¨ -sonrió mientras miraba con gusto la cama frente a él, -¨buenas noches, hijo¨ -dijo una suave voz -¨¿te ocurre algo?¨ -preguntó. El chico negó con la cabeza –¨no, solo me preguntaba si podría hablar contigo¨- le pidió, -¨claro que sí, hijo¨ -le respondió la hermosa mujer mientras cerraba su libro y lo dejaba en el mueble junto a su cama. ¨Así que ya empezaron los secretos en esta familia ¿eh?¨ -preguntó el hombre que se encontraba a su lado -¨¿será que hablaran de mí o es que me he olvidado que pronto será mi cumpleaños?¨ -continuó en broma. ¨No te emociones, cariño¨ -decía la mujer mientras se levantaba de la cama -¨no hay nada interesante que hablar de ti, y no planearíamos algo por tu cumpleaños delante de ti¨ -sonrió acercándose a su hijo -¨probablemente sea algún problema con alguna chica¨ -decía la mujer guiñándole el ojo y dándole un suave golpe en el costado con su codo. ¨¿Y por qué no me pide consejos a mí? Yo sabré más sobre conquistar una mujer que cualquier otra persona¨ -decía el hombre con aires de superioridad- ¨y si no me lo crees, mira a tu madre. Logré conquistarla ¿o no?¨ -terminó de decir mientras levantaba los brazos y los dejaba caer a sus costados. La mujer empujó suavemente al chico para hacerlo salir de la habitación -¨eso viene del hombre que cree que con regalarle diamantes a una mujer caerá rendida a sus pies¨ -salieron de la habitación y alcanzaron a escuchar al hombre -¨pues nunca te quejaste, cariño. Pero dejaré de regalarte esas cosas entonces¨ -dijo fingiendo ofenderse ante tal comentario. Bajaron a la cocina mientras la mujer sonreía al escuchar a su esposo quejarse desde la habitación -¨no le hagas caso¨ -dijo -¨ya lo conoces¨ -sonrió mientras se acercaba a la estufa -¨¿quieres un té?¨ -preguntó sonriente. El chico se negó y se sentó en la mesa mientras observaba a la hermosa mujer poner a calentar agua para un té y luego volverse a él para prestarle toda su atención -¨¿y bien?¨ -preguntó la mujer -¨¿qué ocurre hijo?¨. El chico se rasco la cabeza sin saber cómo comenzar. ¨¿Entonces sí es sobre una chica?¨ -preguntó sonriente, -¨algo así¨ -respondió el chico encogiéndose de hombros -¨es solo que¨-hizo una pequeña pausa-¨no lo sé, madre. Creo que ella es diferente¨ -terminó de decir mientras una sonrisa se dibujaba en sus labios. ¨¿Qué quieres decir?¨ -preguntó la mujer interesada en lo que pudiera responderle, -¨no lo sé, por eso quería hablar contigo¨ -dijo el chico viéndola a los ojos- ¨es muy linda y el fin de semana pasado Lita me pidió que la llevara a ella y a dos de sus amigas a Brighton¨ -de nueva cuenta hizo una pausa sonriendo recordando aquellos agradables momentos -¨me dí cuenta de muchas cosas¨ -terminó de decir. La mujer alzó una ceja -¨y sí ya te has dado cuenta de todo, ¿para qué me necesitas?¨ -preguntó acusadoramente, y el chico se sonrojó un poco-¨sí, bueno. La verdad es que con ella es diferente¨ -comenzó a explicarle- ¨no estoy seguro si siente lo mismo, pero pude convivir más con ella este fin de semana y terminó de convencerme de que en verdad siento algo por ella¨ -dijo como sorprendiéndose de sus palabras. El agua estaba lista y la mujer tomaba la tetera con cuidado para servirse un poco en una taza que ya tenía en su interior una pequeña bolita de filtro con una mezcla de especies. La taza despedía un olor relajante y dulce. Tomó la taza con cuidado -¨sigo sin comprender por qué me necesitas en esto, Seiya¨ -caminó hasta la mesa y dejó su taza reposar sobre la elegante madera -¨¿acaso te preocupa que Lita se incomode por ésto?¨ -preguntó confundida mientras tomaba las pequeñas pinzas para el azúcar del contenedor de porcelana que estaba en el centro de la mesa. ¨No¨ -negó el chico con la cabeza -¨al contrario, si ella es la que me ha animado¨ -sonrió- ¨es solo que no sé, no me gustaría que me rechazara¨ -se encogió de hombros sintiendo como era una excusa muy tonta. La mujer frunció el ceño aún más confundida -¨¿por qué habría de serlo?¨ -preguntó- ¨eres un buen partido, hijo. Y no lo digo solo porque soy tú madre, pero cualquier chica estaría feliz de estar contigo.¨ -le dio un pequeño sorbo a su té con mucho cuidado de no quemarse- ¨excepto esa tal Elizabeth Dudley ¨- dijo la mujer haciendo una mueca al pronunciar su nombre- ¨esa chica era desesperante, nunca conforme con nada y siempre queriendo abalanzarse sobre ti¨ -sacudió su cabeza con desagrado mientras dejaba la taza sobre la mesa. ¨Lo sé, madre¨ -dijo el oji-azul sonriéndole como niño bueno -¨no he tenido suerte para escogerlas¨ - se llevó la mano a la cabeza -¨pero por eso mismo necesito de tu ayuda, y de tu buena intuición¨ - le pidió con una gran sonrisa.
Al día siguiente, se prometió evitar lo más posible pensar en lo que ocurrió el día anterior. O por lo menos mientras estuviera en clases, no debería interferir en sus obligaciones. Además de que sabía que sus amigas le cuestionarían sobre lo ocurrido en cuanto la vieran. Entró al edificio donde tenía su primer clase. ´Que extraño´- pensó mientras intentó abrir la puerta pero estaba con llave. Bajó la vista a su reloj -´aún faltan 10 minutos´- dijo para sí y se recargó en la pared, pareciéndole aún más extraño que no hubiera nadie esperando por la clase. A los pocos segundos apareció un chico alto y atlético, con aspecto un poco desaliñado que intentó abrir la puerta -¨está cerrado¨ -le dijo la rubia. El chico se volvió hacia ella -¨¿y no está el profesor?¨ -le preguntó sorprendido. A pesar del poco interés en su aspecto, era atractivo. Tenía el cabello largo y unos lindos ojos verde claro. Como los de alguien que conocía. ¨No¨ -le respondió la chica mientras veía de nueva cuenta su reloj -¨ya debería estar aquí¨ -dijo. El chico se paró a su lado -¨¿cómo te fue con la tarea de ayer?¨- preguntó, -¨no lo sé, espero que bien. No soy muy buena escribiendo ensayos, mucho menos con críticas y analizando tantos detalles¨ -respondió la rubia haciendo una mueca, -¨sí, te entiendo. Me pasa lo mismo. Ojalá no tuviera que tomar esta clase¨ -dijo el chico cruzándose de brazos -¨por cierto, soy Neal¨ - se volvió a un lado para verla, -¨Mina¨ -respondió la rubia amablemente. ¨Espera, tú no tienes ese acento extraño de los de aquí¨ -bromeó- ¨¿Americana?¨ -preguntó sonriente mientras la chica asentía con la cabeza -¨yo también, ¿de qué parte?¨-continuó mientras le prestaba más atención a la rubia. ¨California¨ -sonrió -¨ah, ¿chica de california? Difícil de olvidar y amante del sol y la playa, ¿no?¨ -bromeó- ¨yo soy de Florida, así que digamos que me puedes describir usando las mismas palabras¨ -se encogió de hombros. Mina lo vio mientras levantaba una ceja -¨¿una chica de florida difícil de olvidar que ama la playa?¨-preguntó en tono de broma, -¨si eso quieres¨ -respondió el chico -¨podría intentar ser una chica¨ -se encogió de hombros. Al cabo de unos minutos, apareció una mujer frente a ellos y pegó una nota frente a la puerta que indicaba que la clase de ese día había sido cancelada -¨lo siento, su instructor enfermó y no podrá dar clase hoy¨ -les dijo la mujer al terminar de colocar la nota en la puerta para luego salir del edificio. ¨Eso explica muchas cosas¨ -dijo el chico mientras ambos caminaban hasta las escaleras, pues solo tenían que bajar un piso. Al salir, el chico abrió la puerta para que ella pasara primero y se despidió -¨bueno, mucho gusto. Nos vemos la próxima clase¨ -sonrió y comenzó a caminar.
Mina estaba indecisa si debía ir a la cafetería o a la biblioteca. Sacó su teléfono móvil de su bolso -¨¿Estás ocupada? No tendré mi clase y me gustaría hablar contigo¨- mandó un mensaje de texto a Lita mientras caminaba en dirección al pequeño parque que había encontrado en aquella ocasión. Si su amiga estaba ocupada tendría tiempo para pensar las cosas, aunque se había prometido no hacerlo mientras estuviera en la universidad. Su teléfono sonó indicándole que había llegado un mensaje –¨lo siento, estoy en clase. Si quieres podemos hablar ya que salga¨- le respondió Lita. Bien, todo parecía indicar que tendría esa hora para ella sola. Mientras caminaba a su lugar secreto, alcanzó a ver una caseta de teléfono no muy lejos de uno de los edificios -´mejor llamaré a mis padres´ -pensó sonriente mientras caminaba hasta la caseta. Por suerte traía consigo la tarjeta que le había enviado su padre para hacer llamadas internacionales. Leyó las instrucciones al reverso para saber cómo debía usarla y tomó el auricular y se lo llevó al oído. Lo detuvo con el hombro mientras comenzó a presionar los botones de algunos números. Comenzó a sonar -¨¿Hola?¨ -respondió una voz del otro lado de la línea, -¨¿papá? ¡Hola! Es Mina¨ -saludó alegremente. ¨Hija, ¿cómo estás? ¿qué tal la universidad?¨- preguntó el hombre, -¨muy bien, gracias. Los extraño demasiado, ¿cómo están?¨-dijo la rubia, - ¨estamos bien hija, extrañándote mucho. Tu madre está por arrebatarme el teléfono, así que mejor te dejo hablar con ella. Me da gusto que hayas marcado, espero que todo esté marchando como esperabas. Te amo, hija. Adiós, te pasaré a tu madre¨ -se despidió el hombre hablando con rapidez. ¨¿Mina?¨ -respondió ahora su madre -¨hija, ¿cómo estás?¨ -preguntó preocupada, -¨hola mamá, estoy bien ¿y tú?¨ -decía la chica, -¨no te escuchas muy animada¨- reprochó su madre -¨¿estás segura que estás bien?¨-insistió. Algo que admiraba de su madre era su buena intuición, aunque a veces no le favorecía pues siempre se daba cuenta cuándo algo le ocurría. Y era imposible esconderle algo a su madre -¨estoy bien mamá, no te preocupes. Es solo¨ -hizo una pausa -¨me han pasado cosas muy extrañas, creo que las personas de por acá son muy distintas¨ -concluyó. ¨¿Qué quieres decir, hija? ¿Y a qué te refieres con extraña? ¿Te han hecho daño?¨ -preguntó alarmada, -¨no, mamá, tranquila. Conocí a dos chicas en una de mis clases y nos estamos llevando muy bien¨ -respondió la chica para tranquilizarla- ¨de hecho el fin de semana me llevaron a conocer una ciudad a las afueras de Londres, y la pasé muy bien pero¨ -hizo una pausa- ¨conocí a alguien¨ -terminó de decir mientras escuchaba el cambio de voz del otro lado de la línea -¨¿Tan pronto? Sabía que todos en tu universidad se iban a enamorar de ti¨ -respondió la mujer haciéndola reir, -¨no digas eso mamá, pero lo conocí cuando fui con mis amigas a aquella ciudad¨ -comenzó a explicarle- ¨es muy lindo, y ¿sabes?¨ -preguntó -¨ayer vino a visitarme a la universidad y me trajo rosas, mamᨠ-decía emocionada-¨las más hermosas que he visto en mi vida¨-y una sonrisa se dibujaba en sus labios mientras terminaba de contarle lo sucedido a su madre, -¨Ay hija, que lindo detalle ¿y cómo se llama?¨ -preguntó emocionada la mujer, -¨Liam¨-hizo una pausa-¨pero, no sé. Es muy guapo y todo, pero es un poco raro. Ayer me pidió que fuera su novia, ¿puedes creerlo?¨ - decía la chica. ¨¿Y aceptaste?¨- preguntó su madre intrigada,- ¨claro que no, creo que fue muy apresurado¨ -le dijo. ¨¿Y por qué no, hija?¨- preguntó su madre de modo casual- ¨si está en otra ciudad no se verán seguido, y así podrás conocerlo. Además, si las cosas no funcionan se lo dices y ya¨ -concluyó mientras la chica fruncía el ceño al escuchar a su madre decirle aquellas cosas -¨pero mamá, si apenas hace unos días lo conocí¨ -reprochó la chica, -¨eso no quiere decir que no debas salir con él, pero es tu decisión. Piénsalo, después que hables con Rini y puedas contarle que has tenido tu primer romance con un inglés y que te ha llevado a conocer todos los lugares que tanto añorabas¨- bromeó -¨y podrás presumirle a tu tía Marianne¨. Su madre tenía un sentido del humor muy extraño, y siempre la alentaba a que saliera con alguien o conociera a algún chico. A diferencia de su padre, quien solo le decía que esperara a cumplir 21 años para poder tener relaciones serias con algún chico. Pero claro, su padre querría convencerla de ir a un convento para monjas si fuera una opción viable. ¨¿Por qué creo que la que quiere presumirlo eres tú?¨ -preguntó la chica, -¨pero claro que yo también, hija. Un romance extranjero. Y de seguro con un chico guapo. Y quien sabe, quizá hasta la próxima vez que me llames me dirás que andas con algún príncipe o familiar de ellos¨ -bromeó, -¨ay mamá, esas cosas no pasan en la vida real. Pero Liam es muy guapo, ¿tú crees que debería aceptar?¨ -preguntó Mina desconcertada a lo que su madre respondió -¨hija, esa decisión solo tú puedes tomarla. Yo solo te doy mi opinión, y creo que no tiene nada de malo siempre y cuando tengan una buena relación y te respete¨. Continuó hablando con su madre por unos minutos más y después se despidió. Colgó el auricular y guardó la tarjeta en su bolso. Comenzó a arrepentirse un poco de haberle contado a su madre sobre Liam, pues en vez de ayudarle la había confundido más. Más que nada le había sorprendido la actitud tan calmada de su madre cuando le dijo que apenas tenía unos días de conocerlo -´¿solo a mí me parece que es muy pronto?´ -se preguntó mientras caminaba en dirección a la cafetería. Compraría un té y se sentaría en aquel lugar relajante. Estaba por llegar a la puerta, cuando vio una cara familiar salir y saludarle mientras sostenía la puerta con la espalda esperando por ella -¨Mina¨ -movía la mano con dificultad al estar sosteniendo un vaso como en señal de saludo- ¨¿cómo estás?¨- sonrió. ¨Hola Andrew. Estoy bien, gracias. ¿Y tú?¨ -preguntó sonriente mientras se paraba frente a la puerta abierta, -¨bien, un poco cansado. Me he escapado de clase para comprar un café para Yaten y para mí¨ -rodó los ojos- ¨tenemos una clase muy pesada y nos han dicho que pronto tendremos un examen, así que necesitamos más energía¨ -sonrió -¨tengo que irme, lo siento¨ -se disculpó. ¨Descuida, suerte con tu clase¨ -decía la chica mientras se despedía, -¨ah por cierto¨ -le llamó el chico -¨salúdame a Lita cuando la veas, ¿quieres?¨ -sonrió mientras la chica asentía -¨nos vemos después¨ -dijo el chico mientras despegaba su espalda de la puerta y la dejaba cerrarse. Llegó hasta aquel pequeño mostrador y pidió un té con leche. Nunca lo había probado, pero se sentía confiada de probar algo nuevo -´quizá eso debo hacer´-pensó para sí -´quizá no es mala idea que salga con Liam antes de tomar una decisión´. Podría ser que su madre había influenciado en su toma de decisiones, pues no sonaba para nada a algo que ella haría. ¿Por qué las cosas no podían ser más sencillas? Como Andrew y Lita. Ellos tenían tiempo de conocerse -´pero se conocieron por Yaten´- pensó para sí -´quizá debí decirle a Andrew que me saludara a Yaten´ -decía la voz dentro de su cabeza. Pero a quién engañaba, no le hubiera interesado de todas formas. Ella era solo una niña, él se lo dijo. Suspiró desanimada. ¿Por qué siempre tenía que atravesarse en su mente? ¨Aquí está tu té¨ -interrumpió una voz sus pensamientos. Se acercó al mostrador y tomó el vaso. Le dio un pequeño sorbo con cuidado de no quemarse -´no está tan mal´ -pensó mientras tomaba un sobre de azúcar y quitaba la tapa del vaso. Cuando terminó de mezclar el contenido del sobre con su té, volvió a colocarle la tapa y salió de la cafetería. Aún tenía algunos minutos libres antes de tener que ir a su siguiente clase, y fue a sentarse al jardín que estaba detrás de la cafetería. Era un día un poco frío, así que acomodó un poco las mangas de su suéter para que bajaran hasta sus muñecas. Su teléfono sonó. Vio la pantalla para ver de quién se trataba -¨Hola Lita¨ -respondió. Al otro lado de la línea la chica le indicaba que había salido un poco más temprano de su clase y que sí quería podían verse para hablar. Mina le dijo que estaba detrás de la cafetería y quedó de encontrarse con ella ahí. Terminó la llamada y se quedó unos segundos viendo la pantalla. Buscó entre sus contactos con indecisión. Seleccionó a uno y presionó algunas teclas -¨Hola, ¿cómo estás?¨- escribió sin estar segura de enviarlo. Respiró hondo y presionó el botón para enviarlo, para luego dejar salir un suspiro lleno de arrepentimiento -´no, cancélalo´ -pensó mientras intentaba detener el envío de su mensaje, pero sus intentos fueron en vanos. En la pantalla indicaba que el mensaje había sido enviado a Liam y la chica la veía con desagrado, como si de alguna forma pudiera volver el tiempo atrás con verlo de aquella forma. ¨Mina¨ -llamó una voz forzándola a separar la vista de la pantalla de su teléfono. Era Lita. ¨No sabía que estaba éste lugar aquí, que lindo¨ -decía la castaña mientras la rubia asentía -¨lo sé, lo encontré un día por casualidad¨- sonrió mientras su amiga se sentaba a su lado -¨¿está todo bien? ¿de qué querías hablarme?¨ -preguntó Lita sin perder el tiempo. ¨Bueno¨- comenzó a decir- ¨antes que nada, debo comenzar por decirte que me encontré a Andrew hace un momento¨ -miró a la castaña disimuladamente mientras se sonrojaba un poco -¨me ha pedido que te diga que te manda saludos¨ -le guiñó el ojo haciéndola sonrojar aún más, -¨gracias, pero basta Mina¨ -sonrió nerviosamente, -¨aún tienes que contarme lo que pasó¨ -le dijo la rubia sonriendo. Lita se llevó las manos a las mejillas -¨nada¨- dejó salir un suspiro- ¨la verdad es que nada ocurrió, solo la pasamos muy bien aquella noche. Bailamos, reímos y caminamos por la orilla de la playa mientras nos reíamos de lo obvio que es Seiya de lo que siente por Serena y de lo distraída que es por no darse cuenta¨ -se encogió de hombros -¨nada extraordinario¨ -terminó de decir. ¨Pero por algo se empieza, ¿o no?¨ -decía la rubia- ¨además, caminar por la playa en la noche es maravilloso. Y más si estás acompañada¨- sonrió alegremente. ¨Sí, lo fue¨ -dijo la castaña -¨pues a ver más adelante qué pasa. Pero bueno, basta de mí ¿de qué querías hablarme?¨- preguntó. Mina dejó salir un suspiro de frustración -¨de Liam¨ -dijo mientras sus labios de torcían un poco. ¨¿Ya hay cosas de que hablar de él?¨- preguntó interesada -¨¿te ha dicho algo?¨ -la miró atenta esperando su respuesta. ¨Pues¨- hizo una pausa- ¨ayer que fuimos a cenar, me pidió que fuera su novia¨ -dijo frunciendo el ceño mientras la castaña la veía confundida -¨¿tan pronto te lo ha pedido?¨- hizo una pausa- ¨tienen unos días de conocerse¨-rió- ¨y pensar que Seiya tiene tiempo muriendo por Serena y aún no se atreve si quiera a invitarla a salir¨- sacudió la cabeza -¨disculpa, pero hablábamos de ti. ¿Y qué le dijiste?¨- preguntó. ¨Le dije que lo pensaría¨ -respondió la rubia, -¨¿de modo que sí te interesa?¨ -preguntó emocionada la castaña -¨pues entonces ¿por qué no lo intentas? No es como que se van a ver todos los días¨- se encogió de hombros. Lo mismo le había dicho su madre. ¨No lo sé, para mí es muy precipitado. Creo que al menos debería saber un poco más de él¨ -dijo mientras su mirada se fijaba en los peces dentro del pequeño estanque, -¨¿y por qué no le pides que venga a visitarte de nuevo? Así podrían hablar y conocerse¨ -decía la castaña -¨después de todo, si quieres saber algo de él solo tienes que preguntárselo¨ -sonrió. Tenía razón, solo era cuestión de hablar y convivir un poco más y se daría cuenta de lo que debería hacer. Se levantaron de donde estaban y se dirigieron al edificio donde tendrían su clase. Justo estaba por abrir la puerta, cuando escuchó su teléfono hacer un ruido indicando que le había llegado un mensaje. Vio la pantalla y presionó el botón para leerlo. Era Liam, y decía -¨Extrañándote. Tu cómo estás? Brighton es aburrido sin que estés aquí¨- sonrió sin darse cuenta mientras sentía como se formaba un nudo en su estómago.
Muchas gracias por dejar sus reviews. Y por leer mi fic, espero que les siga gustando.
Y quería responder a algunos de sus reviews:
-sheblunar: Prometo que incluiré un poco más sobre los problemas de Seiya y Yaten.
-ShelydeKou: Gracias! Más adelante verás más de Liam, y prometo escribir más sobre Seiya y Yaten.
-Luz: Muchas gracias. Eso era precisamente lo que intentaba, hacer una historia divertida e interesante a la vez.
