Al fin había llegado el tan esperado fin de semana. Haruka, su vecina, la había invitado a un concierto de música clásica en el parque ese viernes por la noche. Estaba terminando de acomodar su larga cabellera rubia mientras se veía al espejo nerviosa -´¿y si es una mala idea?´ -se preguntaba mientras se aseguraba que las ondas que había hecho en su cabello estuvieran bien formadas. Le había preguntado a Haruka sí le parecía bien que invitara a Liam, y aceptó no muy convencida después de que Mina le contara sobre aquel extraño chico. Su teléfono le indicó que había llegado un mensaje de texto -´debe ser de Liam´- pensó mientras encendía la pantalla para leer el mensaje. Tenía razón, era el chico indicándole que llegaría pronto. Se sentía un poco mal por haberle pedido que fuera a Londres esa noche, sin siquiera saber si le gustaba ese género de música. Pero a la vez, sería su oportunidad de empezar a pasar más tiempo con él y darse cuenta si podría iniciar una relación con él o no. Se sentó en la cama para colocarse las zapatillas y asegurar las correas que le rodeaban los tobillos. Llamaron a su puerta justo antes de las 7:30 de la noche. Fue hasta la puerta y abrió un poco nerviosa -¨hola¨ -saludó la chica del cabello dorado vistiendo un elegante pantalón negro y una blusa de fina seda color mostaza -¨¿lista?¨-preguntó a lo que la rubia asintió -¨solo necesito tomar mi abrigo, pasa¨ -le indicó. Fue a su habitación y tomó un lindo abrigo largo, y regresó a la entrada para encontrarse de nueva cuenta con la chica -¨ahora sí, podemos irnos¨- sonrió mientras tomaba su pequeño bolso de mano y salían del departamento. Caminaron al elevador y Haruka presionó el botón para bajar-¨te sienta bien ese color¨- le dijo refiriéndose al suave tono naranja de su vestido, haciéndola sonrojarse un poco -¨gracias¨ -se limitó a decir la rubia mientras subían al elevador. Al salir del edificio subieron al auto deportivo de Haruka y se dirigieron al parque. ¨¿Estás bien?¨-preguntó la chica mientras estacionaba el auto -¨no has dicho nada desde que salimos del departamento¨-concluyó mientras apagaba el auto. Mina se sonrojo un poco -¨lo siento, solo he estado pensando en algunas cosas¨- se disculpó mientras bajaban del auto. ¨Bueno, pues espero que el concierto te ayude a distraerte¨- le dijo la chica y le indicó hacía donde dirigirse. Cómo era de esperarse, era un gran parque lleno de hermosos árboles y enormes áreas verdes. Una pequeña ardilla se cruzó frente a ella mientras caminaba bajo los enormes y frondosos árboles. A lo lejos alcanzaban a escuchar que alguien hablar a través de una bocina, parecían indicar que el concierto estaba por comenzar. Al fin llegaron hasta donde estaba una gran multitud fijando su atención al escenario en medio del parque, rodeado de aquellos hermosos árboles -¨…que sin ellos, este concierto no hubiera sido posible¨- decía una chica en el escenario-¨por favor denle la bienvenida a Yaten Kou¨- terminó de decir la chica mientras la gente a su alrededor aplaudía. ´¿Yaten está aquí?´-pensó cuando a la vez pudo sentir como su corazón se aceleraba mientras el apuesto chico caminaba al centro del escenario acompañado de una hermosa joven que lo tomaba del brazo -¨muchas gracias¨ -comenzó a decir-¨lamentablemente mi padre no ha podido presentarse y me ha pedido que venga en su lugar, solo quería darles las gracias a todos por su preferencia y esperamos que este concierto sea de su agrado y quizá sea el primero de muchos eventos que podrían organizarse en un futuro¨- decía. Mina tenía la mirada atenta al escenario mientras intentaba controlar su respiración al verlo tan elegante como en aquella ocasión que lo encontró en ese café, y con una hermosa sonrisa que lo hacía aún más apuesto. De pronto sintió unos brazos que la rodeaban por la cintura y cerró los ojos imaginando que era él quien la aprisionaba con sus fuertes y cálidos brazos. Casi podía volver a sentir aquellas emociones que la inundaron cuando estuvieron sentados en la arena. Sintió unos labios besar su mejilla regresándola a la realidad -¨hola, linda¨- dijo aquel hombre que la tenía entre sus brazos. Abrió los ojos para encontrarse con el guapo pelirrojo y sus agradables ojos esmeraldas quien le sonreía dulcemente. La voz de Yaten continuó sonando por las bocinas- ¨pero no les quito más su tiempo, así que los dejaré disfrutar de la bella y talentosa Michiru Kaioh¨- terminó de decir mientras todos los presentes aplaudían con emoción y algunos gritos de ovación se escucharon en el lugar. El apuesto chico de cabello plateado salía del escenario mientras su acompañante lo tomaba del brazo de nueva cuenta para salir con él. Mina aplaudía y sintió una desagradable sensación en su interior al ver aquella última escena. No porque le molestara que Yaten estuviera con alguien, sino porque aquella individua lo estaba tocando. Apareció entonces en el escenario una hermosa y elegante joven de larga y ondulada cabellera color aguamarina, saludó a aquella pareja con un beso en la mejilla y una gran sonrisa. Pareciera que se conocían de antes. Continuó su camino mientras sujetaba con delicadeza un hermoso violín de madera. Acomodó la parte trasera de su largo vestido color perla, para asegurarse de no pisarlo mientras se colocaba al centro del escenario y tomó su valioso instrumento para acomodarlo sobre su hombro con refinada delicadeza. Y comenzó a tocar unas melodiosas y suaves notas con su violín, se notaba a sobremanera que disfrutaba expresarse de aquella manera. La chica cerró los ojos mientras tocaba su violín con un poco más de intensidad y su cuerpo se movía al compás de sus brazos con cada nota musical. Era lo más hermoso que Mina había escuchado. No era muy conocedora de la música clásica, pero podía percibir la pasión que aquella chica ponía al tocar ese instrumento. Su piel se erizaba cuando escuchaba aquellas notas musicales. ¨Que hermosa música¨- dijo la rubia volviéndose hacía Haruka quien asintió sin despegar la vista del escenario, como si estuviera obligada a contemplar aquella hermosa criatura que dejaba lo mejor de sí en ese pequeño escenario que parecía no ser digno de semejante talento. La canción terminó al cabo de unos momentos y la gente estalló en aplausos y ovaciones a la chica, que se limitó a sonreír mientras volvía a colocar el violín sobre su hombro para comenzar con la siguiente melodía. Y así continuó por unos minutos más, deleitando a los presentes con sus hermosas canciones y su maravilloso talento. Al terminar la última canción, agradeció a los presentes e hizo una reverencia agradeciendo los aplausos y el cariñoso recibimiento que le habían dado todos los que asistieron. La chica que había presentado el evento, volvió a aparecer en el escenario para agradecer a Michiru por aceptar presentarse en el parque de la ciudad y agradeció también a todos los presentes. ¨Ven conmigo¨ -dijo la chica de cabello dorado, indicándole a la rubia que la siguiera. Mina le siguió un poco confundida, mientras evitaba golpear a alguna de las personas que caminaban en sentido contrario al que ella se dirigía. Parecían salmones intentando luchar contra la corriente. El pelirrojo optó por tomar a la rubia de la mano y, así, evitar perderla entre la multitud. Pero sus intentos fueron en vano, tuvo que soltarse de su mano e intentar alcanzarla en otro momento. ¨Liam¨ -dijo la rubia mientras volteaba a ver que el chico se había separado de ellas, hizo una mueca y se volteó hacia la chica que caminaba frente a ella -¨¿a dónde vamos?¨- preguntó mientras se acercaban al escenario, -¨vamos a esperar a alguien¨- fue la única respuesta que recibió y decidió no preguntar más. Tomó su teléfono y le envió un mensaje a Liam indicándole que estarían cerca del escenario para que pudiera encontrarse con ellas. Permanecieron en silencio por unos instantes mientras la gente continuaba despejando el área -¨gracias por invitarme¨- dijo la rubia sonriendo tímidamente. Su acompañante se volteó hacía ella y le sonrió -¨espero que haya sido de tu agrado¨- dijo mientras la rubia asentía con la cabeza. Se escucharon unas voces salir por una de las orillas del escenario, que parecían conversar animadamente mientras sus voces se escuchaban cada vez más cerca de donde permanecían esperando por alguien. ¨Muchas gracias¨ -decía sonriente la joven que apenas momentos antes deleitaba a todos con su maravillosa música, -¨no, Michiru, gracias a ti por aceptar¨ -decía un hombre a su lado justo cuando aparecieron frente a Mina y Haruka. La joven violinista se volvió hacía ellas y sonrió aún más -¨si pudiste venir¨- dijo mientras posaba su mirada sobre la chica de cabello dorado. Mina sentía la mirada del platinado sobre ella, pero estaba luchando con todas sus fuerzas por evitar sus ojos. Principalmente porque había una chica tomándolo del brazo, y viéndola de cerca era una chica muy linda. Vestía un elegante vestido largo color vino, y una impecablemente lisa cabellera castaña y unos grandes y brillantes ojos azul claro.

Yaten agradecía a la talentosa chica y justo ahí, frente a él, se encontraba la mujer más hermosa que hubiera visto en su vida. La forma en que su rubia cabellera ondulada caía por sus hombros, y el brillo que había en sus ojos aquella noche le cautivaba por completo. Como sí solo ella fuera la única en aquel lugar. Algo en aquella mujer le hacía imposible despegar sus ojos de ella, e inconscientemente buscar que su mirada se encontrara con la suya. ¨Yaten¨- decía la chica de cabello aguamarina llamando su atención -¨quiero presentarte a Haruka Tenoh¨- sonrió -¨es una de las pocas personas que me alentó a continuar haciendo lo que más disfrutaba¨- terminó de decir mientras se volvía hacía la chica y le dedicaba una cálida sonrisa. ¨Mucho gusto¨ -dijo el platinado extendiendo su mano, la chica de cabello dorado estrechó su mano y solo dijo -¨igualmente¨- con un poco de indiferencia y volvió a fijar su mirada en la violinista -¨Michiru, ella es una amiga¨ -dijo refiriéndose a la tímida rubia que estaba a su lado -¨Mina, y creo que la he convertido en tu fan¨- bromeó haciendo que Michiru riera un poco. ¨Hola, mucho gusto¨ -dijo la rubia -¨estuviste increíble, que hermoso tocas¨- sonrió a lo que la chica agradeció -¨no es para tanto, pero muchas gracias por venir. Espero que Haruka no te haya engañado diciendo que sería un evento interesante¨- bromeó volviéndose a ella, y luego dirigiéndose al platinado dijo -¨bueno, él es Yaten Kou¨- terminó de decir. El aludido solo se limitó a decir -¨si, ya nos conocíamos¨- hizo una pausa esperando por si la chica levantaba la mirada -¨¿no es así, Mina?¨- preguntó en un tono acusador. La chica de cabello dorado frunció el ceño mientras veía a la rubia sonrojarse -¨¿Ya se conocían?¨- preguntó mientras la chica solo asentía con la cabeza para ser interrumpidas por el platinado -¨sí, es una buena amiga de mi prima¨- dijo dando por hecho que le estaba evitando por alguna razón. ¨Yaten, ¿y a mí no me vas a presentar?¨- preguntó jalándole bruscamente el brazo la castaña que le acompañaba haciendo evidente que le molestó aquel salvajismo de la chica -¨cálmate¨- le pidió en voz baja-¨ella es Chelsea McQuillen¨- dijo con indiferencia mientras la chica sonreía ampliamente -¨mucho gusto¨- dijo con un molesto tono de voz y se colgaba un poco más del brazo del chico. ´Que odiosa´- pensó Mina mientras la veía fingiendo una sonrisa, y para su suerte su guapo pelirrojo aparecía por fin y caminaba hasta donde estaban -¨disculpa que me haya demorado¨- dijo el chico al detenerse junto a ella, -¨descuida, no te has perdido de nada¨- le respondió en voz baja. Al verlo ahí, Yaten no pudo evitar sentir que se cuerpo se tensaba y sin darse cuenta apretó los puños con molestia -´¿por qué tiene que seguir en contacto con ese idiota?´- pensó mientras lo veía con despreció. ¨Que chico tan guapo¨- dijo la molesta castaña con imprudencia -¨¿es tu novio?¨- preguntó mientras lo veía de arriba abajo con interés sin soltarse del brazo del platinado. ¨Si¨- dijo sin pensar la rubia con evidente molestia. Haciendo que tanto Haruka, como Liam se volvieran a ella sorprendidos -¨si, Liam es mi novio¨ -terminó de decir haciendo énfasis en la última palabra y al fin dirigir su mirada al platinado. No estaba segura por qué lo había hecho, pero le había molestado ver al chico con aquella molesta mujer. El pelirrojo sonreía triunfante mientras la abrazaba delicadamente y se volvía hacia el platinado y dirigiéndole una mirada poco agradable y retadora -´idiota´-pensó el platinado cuando sus miradas se encontraron. Podía sentirse en el ambiente como aumentaba la tensión por ambas partes -¨bueno¨- dijo Michiru para romper el momento- ¨creo que será mejor irnos, ¿no lo crees?¨- preguntó a la chica de cabello dorado, -¨si¨ - fue lo único que dijo y se volvió a la rubia -¨¿quieres que te lleve?¨- preguntaba justo cuando el pelirrojo interrumpió -¨yo te llevo, linda. Y así podríamos ir a cenar o por un café¨- sonrió. La rubia agradeció a su amiga y le dijo que se iría con el chico. Las dos mujeres se despidieron y comenzaron a caminar en dirección al estacionamiento. ¨Yaten¨ -decía la chica jalándolo del brazo de nueva cuenta- ¨yo también quiero ir a cenar. Anda, llévame¨ -hizo cara de puchero mientras el platinado se soltaba bruscamente de ella -¨no seas grosero¨- dijo la chica molesta. ¨¿Podemos irnos?¨- pidió en voz baja la rubia a su ahora novio quien asintió sonriente -¨claro, linda. Vamos¨- la tomó de la mano -¨Kou¨- dijo en tono forzado mientras se dirigía al platinado con desagrado para luego sonreírle triunfante y darse la vuelta. El platinado se quedó en silencio mientras veía a la pareja alejarse, y apretaba los puños con fuerza ignorando la insistente voz de la castaña -¨¡Yaten!¨- gritó con una chillante voz, -¨¿Qué quieres?¨- respondió molesto, -¨deja de ser tan grosero conmigo y llévame a cenar¨- le exigió tomándolo del brazo de nueva cuenta. El chico se soltó de ella bruscamente -¨te llevaré a tu casa¨- dijo con frustración mientras empezaba a caminar sin prestarle atención -¨¡Yaten!¨- gritó furiosa -¨te he dicho que quiero ir a cenar, ¿qué acaso no…?¨- preguntaba la chica cuando le interrumpió el platinado -¨¿quieres que te lleve a tu casa o prefieres quedarte aquí? ¡Es tú decisión y no me interesa lo que quieras hacer!¨- dijo irritado mientras se volteaba a verla. La chica fingió llorar -¨no tienes que hablarme así¨ - dijo, a lo que el chico respondió -¨claro, ¿pero tú si puedes hacerlo?¨- frunció el ceño -¨recuerda que la única razón por la que estás aquí es porque mi padre te ha invitado, y no tengo por qué seguir soportándote, Chelsea¨ -terminó de decir. La chica lo miró enfurecida -¨pues te guste o no, tu padre aún quiere que estés conmigo¨ - se cruzó de brazos y comenzó a caminar de mala gana. El platinado dejó salir un suspiro lleno de frustración -´¿por qué tuvo que hacerme ésto?´- pensó mientras caminaba detrás de la dramática chica. Llegaron al estacionamiento y abrió la puerta para subir -¨¿no piensas abrir mi puerta?¨- exigió la castaña siendo ignorada por el platinado que se sentaba en el asiento y encendía el auto. Lanzó un grito de exasperación y abrió la puerta como si fuera la cosa más difícil del mundo y se sentó de mala gana en el asiento -¨Si sigues así, voy a terminar contigo Yaten¨ -le amenazó mientras se ponía el cinturón, -¨Chelsea, tú y yo ya no estamos juntos. Ni estaremos¨- dijo el chico molesto -¨entiéndelo, no voy a salir contigo jamás¨ - terminó de decir mientras conducía sujetando el volante del auto con fuerza. La chica a su lado se volvió a cruzar de brazos con evidente molestia -¨no, no lo voy entender¨- fue lo único que dijo. Yaten prefirió no decir más, para que dejara de hablar. Estaba tan molesto que sabía que iba a decirle más cosas desagradables, aunque en realidad no era con ella con quién debería enfrentarse. Llegó a la enorme mansión de los McQuillen y estacionó el auto sin apagarlo -¨adiós¨- le dijo a la chica sin voltear a verla. La chica intentó tocar su mano -¨Yaten¨- le llamó, y el chico alejó su mano de la de él -¨¿estás seguro que no quieres volver a intentarlo?¨- preguntó mientras parpadeaba rápida y seductoramente intentando convencerlo. ¨Estoy seguro¨- dijo el chico rodando los ojos -¨por favor, baja de mi auto. Quiero irme a casa, estoy cansado¨ -le pidió molesto. La chica volvió a lanzar un grito exasperado y bajó del auto de mala gana y azotó la puerta. No estaba ni cerca de la puerta de su casa, cuando el platinado se alejó con rapidez y escuchó el ruido de las llantas del auto hacer un rechinido sobre el piso -´ésto no se quedará así, Yaten´- pensó la chica mientras veía al auto desaparecer en la siguiente cuadra.

¨¿Qué te hizo tomar esa decisión?¨- preguntó el chico pasando su brazo sobre los hombros de la hermosa rubia que parecía un poco distante desde que habían llegado a aquel café. Su voz la sobresaltó un poco al sacarla de sus pensamientos -¨¿eh?¨- dijo al percatarse que le preguntaba algo -¨disculpa, no sé qué estaba pensando¨- mintió con una fingida sonrisa incomoda. ¨¿Te encuentras bien, linda?¨- preguntó el chico -¨¿o es que has cambiado de parecer?¨- alzó una ceja. La rubia negó con la cabeza -¨lo siento, ha sido un día muy largo¨ - volvió a fingir una sonrisa y cambió el tema -¨¿Por qué estarán tardando en traer nuestros cafés?¨- preguntó mientras volteaba hacía el mostrador donde los preparaban -¨no lo sé, ¿quieres que vaya a preguntar?¨- dijo el chico confundido por la desesperación de la chica, -¨no, sigamos esperando¨- respondió y desvió la mirada evitando sus ojos esmeraldas. Se sentía incomoda, molesta y decepcionada -´¿cómo pudiste creer que pudiera fijarse en una niña tonta como tú?´- se reprochaba -´además, dijo que eras la amiga de su prima´- continuó en su mente- ´como si fuera lo más decente que hubiera podido decir para referirse a ti. La chica de California sin importancia´- se decía cuando su café por fin llegó a su pequeña mesa frente al cómodo sillón de piel oscura. Lo tomó con cuidado -´sabía que eras una tonta, Mina´ -pensaba mientras lo acercaba a sus labios -´pero no sabía a qué grado podías llevar´- decía en su cabeza cuando dio un sorbo sin esperar que estuviera tan caliente su café. Dejó salir un quejido -¨¿Qué ocurre?¨- preguntó el pelirrojo preocupado mientras veía a la rubia dejar la taza sobre la mesa y llevarse una mano a su labio -¨¿estás bien?¨- decía mientras intentaba ver qué tan grave había sido la quemadura-¨pediré un poco de hielo, ahora vuelvo¨- terminó de decir mientras se levantaba del sillón. Sintiéndose aún más torpe continuó la conversación en su cabeza -´¿Lo ves? Eres una niña tonta y distraída. Más razones por las cuales deberías haberte dado cuenta que jamás se iba a fijar en ti´- decía la voz en su cabeza mientras veía al chico regresar -´y aquella chica debía ser su novia, que ilusa eres´ -pensaba a la vez que el pelirrojo colocaba un hielo dentro de una servilleta y lo envolvía con ella -´¿acaso creías que un hombre como él estaría soltero por mucho tiempo?´ - continuó mientras sus pensamientos se vieron interrumpidos por la incómoda sensación del frío sobre su labio. Unos brillantes ojos esmeraldas la veían con preocupación -¨¿te duele mucho?¨- preguntó el chico. Mina se quedó unos instantes viendo sus ojos sin decir nada, intentando soportar la molestia del hielo que evitaría que le doliera el labio al quemarse con el café. Levantó su mano y la llevó hasta la mano del chico que sostenía el hielo -¨ya no¨- le dijo mientras acariciaba su mano -¨gracias¨- sonrió mientras tomaba la servilleta que tenía el chico en su mano y la dejaba sobre la mesa. El pelirrojo la veía un poco desconcertado ante el súbito cambio en su actitud. ´Quizá debería dejar de preocuparme´- pensaba la rubia mientras dejaba el hielo sobre la mesa y volvía sus ojos a los del chico -´y empezar a aprovechar las oportunidades´. Llevó una de sus manos al rostro de chico y acarició un poco su mejilla izquierda mientras la veía confundido. Volteo un poco su cuerpo para poder acercarse a él, y llevó su otra mano al rostro del chico -´creo que debería darme una oportunidad´ -pensó mientras cerraba los ojos y juntaba sus labios con los del chico para darle un tímido y suave beso. Se separó de él lentamente y sonrojándose lo vio a los ojos de nueva cuenta. Era la primera vez que tomaba la iniciativa de besar a alguien y sentía que su rostro ardía. El chico le sonrió dulcemente y tomó con suavidad el rostro de Mina con una mano y volvió a acercarla a él para volver a besarla. Pero besarla de verdad. Tenía miles de emociones dentro de ella, revolviéndose con cada beso que le correspondía. Dejaría de pensar en otras cosas y, por fin, se daría la oportunidad de ser feliz. Se separó de los labios del chico y le sonrió dulcemente -´tal vez no fue tan malo aceptarlo´- pensó mientras recargaba su cabeza sobre el hombro del chico que la rodeaba con sus brazos -´quizá sea lo mejor´ -decía para sí mientras se convencía de haber tomado una buena decisión.


Hola de nuevo. Para disculparme por la demora de hace unos días, decidí subir otro capítulo.
Espero que les siga gustando la historia a pesar de la decisión de Mina. ¿Y qué opinan? ¿Hizo bien o no?
Bueno pues como siempre, muchas gracias por tomarse el tiempo para leerlo y dejar sus comentarios.