Esa noche sería muy especial. Liam le había dicho que sería una sorpresa, pero que pasaría por ella a las 8 de la noche. Se puso un lindo vestido corto color rosa claro, con un delgado cinto blanco a la cintura, acentuando su delicada figura. Rizó un poco su cabello y lo sujetó en una coleta de lado para que solo cayera por uno de sus hombros. Tomó unos aretes largos y se colocó una sencilla pulsera en la muñeca derecha para luego sentarse en la cama y así, ponerse sus zapatillas altas. Aseguró las correas que cubrían sus tobillos, y caminó hasta su closet para tomar su abrigo de cuadros negros y blanco que había comprado unos días antes y lo dejó junto a su pequeña cartera dorada que estaba sobre la cama. Encendió la pantalla de su teléfono móvil para ver la hora -´no debe tardar´- pensó mientras se sentó en la cama sintiéndose un poco nerviosa. Días atrás su amiga Serena le había dado la noticia que al fin Seiya le había pedido ser su novia de la manera más romántica posible, o al menos eso le parecía. Sonrió recordando a la chica mientras confesaba que estaba muy feliz de que lo hubiera hecho -´que suerte tiene´-pensó-´ojalá lo mío con Liam no haya tenido que empezar como lo hizo´- rio para sí. No se arrepentía, pero le hubiera gustado más que le hubiera pedido ser su novia después de una romántica cena con flores, un paseo en carroza por el parque y al estar en la cima de la rueda de la fortuna de Londres -´no sé si me animaría a subir, pero debió ser muy lindo poder ver la ciudad a esa altura´-pensaba. Aunque siempre lo negara, Mina solía ser una romántica reprimida pues estaba segura que los hombres ya no tenían detalles así. Siempre le había gustado pensar que algún día podría encontrar a un hombre tan romántico y detallista como su padre, y que algún día pudiera vivir una historia de amor como la de sus padres. Pero por lo menos ahora, sí bien Liam no era para nada como imaginaba que debía ser el hombre con quién podría vivir una historia de amor como tal, le hacía sentir bien. Era un chico atento y la hacía reír todo el tiempo, aunque aún no terminaban de conocerse le estaba agradando cada vez más -´sí, creo que las cosas con Liam van muy bien´- sonrió para sí y escuchó que llamaban a la puerta. Sintió un extraño nudo en el estómago y una inquietante sensación de que algo malo podría suceder. No le dio importancia y tomó sus cosas de la cama, y caminó hasta la puerta. Dejó su cartera y su abrigo sobre la mesa de la cocina y abrió la puerta un poco nerviosa. ¨Liam¨ - sonrió la chica al abrir la puerta y encontrarse a su apuesto pelirrojo con un enorme arreglo de rosas rojas -¨son hermosas¨- decía la rubia mientras le indicaba que pasara, -¨¿dónde quieres que las deje, linda?¨- preguntó el chico. Mina le indicó que podía dejar el arreglo sobre la mesa de la cocina y le siguió para seguir admirando la cantidad de rosas que adornaban su mesa con una gran sonrisa. ¨¿Te ha gustado?¨- le preguntó el pelirrojo. La chica solo asintió mientras tocaba los pétalos de una de las rosas -¨3 docenas de rosas para la chica más linda que he visto en mi vida, y por los mejores 3 meses de mi vida¨- decía el chico mientras se acercaba a tomarla por la cintura y acercarla a él para darle un suave beso en los labios -¨te ves preciosa, Mina ¿qué tal si mejor nos quedamos en tu departamento?¨- preguntó mientras la veía a los ojos seductoramente. Sintió el nudo en su estómago formarse nuevamente -¨pero dijiste que saldríamos y sería una sorpresa¨- dijo la rubia nerviosamente intentando evitar la mirada esmeralda, -¨lo sé¨- decía el chico mientras acercaba más el cuerpo de Mina al suyo y acercando sus labios al oído de la chica-¨pero ¿por qué mejor no te doy otra sorpresa y nos quedamos aquí?¨- preguntó. Su cuerpo se estremeció al sentir su aliento en su oído, y el nudo en su estómago se hizo más grande al escuchar aquella pregunta -¨Liam¨- dijo la chica llevando sus manos al pecho del chico para separar su cuerpo de ella -¨no digas esas cosas¨- se alejó de él-¨además muero de hambre¨- dijo en el tono más calmado posible fingiendo una cara de puchero para esconder su incomodidad ante aquella propuesta. Se pasó una mano por el cabello y dejó salir un suspiro de frustración -¨está bien¨- dijo no muy convencido. Mina le dio un beso en la mejilla y tomó su abrigo -¨gracias¨- le dijo nerviosa. Tomó su abrigo y su cartera y salieron del departamento -¨¿ya te vas?¨- preguntó una voz detrás de ellos. La rubia se volvió para ver de quién se trataba mientras cerraba la puerta del departamento -¨hola Haruka¨- sonrió -¨sí, lo siento¨- decía mientras el chico la tomaba por la cintura -¨¿se te ofrece algo?¨- preguntó intentando alejarse del chico. ¨No¨- dijo la chica de cabello dorado mientras fruncía el ceño al ver al pelirrojo incomodar a Mina -¨te veo luego¨-le dijo -¨llámame si me necesitas¨- terminó de decir mientras veía al pelirrojo con desagrado y se daba la vuelta para entrar a su departamento. ¨No me agrada esa tipa¨- le dijo el chico molesto por la forma en la que lo había visto. Tomó a Mina de la mano para caminar al elevador -¨Liam¨- decía la rubia -¨Haruka es mi amiga, y debes respetar eso¨- le pidió mientras lo tomaba del brazo con suavidad. El chico presionó el botón del elevador y se volvió a ella -¨lo siento, linda. Pero hay algo que no me agrada de ella¨- se encogió de hombros -¨discúlpame¨- terminó de decir y besó su mejilla. Subieron al elevador y se recargó contra la pared mientras el chico presionaba el botón para bajar -´a Liam no le agrada Haruka, y a Haruka no le agrada Liam´- pensó -´¿acaso hay algo que no estoy viendo?´- preguntó para sí pero el chico interrumpió sus pensamientos recargándose en la pared junto a ella y dedicándole una linda mirada. Mina le sacó la lengua a manera de juego y él fingió que le había ofendido mientras ella reía inocentemente. La abrazó -¨que niña tan grosera¨- decía el pelirrojo -¨y yo tanto que te quiero¨- terminó de decir haciéndola sobresaltarse un poco. Se volvió a él y lo miró a los ojos confundida -¨¿qué quieres decir?¨- preguntó no muy segura de querer saber la respuesta, -¨solo eso, Mina¨- decía el chico -¨que te quiero, y que no sé qué sería de mí si no te hubiera conocido¨- terminó de decir con una dulce sonrisa. Mina se quedó unos segundos viéndole sin decir nada y agradeció que las puertas del elevador abrieran para sacarla de aquella situación incómoda. Salieron del edificio en dirección al auto del chico -´¿me quiere?´- se preguntaba confundida- ´¿eso será bueno o malo?´- continuó mientras el chico le abría la puerta para que subiera al auto -´sigo creyendo que todo con Liam está ocurriendo muy rápido´- se sentó y el chico cerró la puerta. Se puso el cinturón de seguridad mientras el chico subía al auto y comenzó a conducir. Tras un largo silencio incómodo la chica rompió el hielo -¨¿y a dónde vamos?¨- preguntó nerviosa, -¨a cenar¨- respondió el chico secamente mientras Mina lo veía frunciendo el ceño -¨eso ya lo sé, graciosito¨- bromeó-¨pero ¿a dónde?¨- preguntó de nuevo. El chico sonrió -¨y si te lo digo igual no vas a saber de qué te hablo¨- bromeó mientras la chica hacia un puchero -¨pero descuida, pronto lo sabrás¨- terminó de decir mientras cambió su mano derecha por la izquierda para sujetar el volante, y con la derecha tomó la mano de la rubia y entre lazó sus dedos con los de ella. Al cabo de unos minutos llegaron a un enorme edificio iluminado con luces de colores. Detuvo el auto justo en la entrada del lugar, y un chico de chaqueta roja le abrió la puerta a la chica y después se dirigió al pelirrojo para tomar su apellido y llevarse el auto -¨Hollingworth¨- decía mientras recibía una pequeña nota del chico de chaqueta roja para después acercarse a la rubia y tomarla de la mano -¨¿vamos?¨- preguntó indicándole dónde estaba la entrada. Esperaron por el elevador y subieron hasta el último piso -¨Liam, debiste decirme que vendríamos a un lugar tan elegante¨- decía la chica preocupada- ¨creo que no vengo vestida apropiadamente¨- terminó de decir mientras veía su vestido. El pelirrojo le sonrió -¨¿bromeas? Te ves hermosa, Mina. No te preocupes por esas cosas¨- le dijo mientras le pasaba los brazos por detrás de la cintura y la abrazaba suavemente -¨además, será nuestra noche. Nada ni nadie más importa¨- besó su mejilla. Mina se volvió a él con un poco de dificultad, y sonriéndole tímidamente dijo -¨está bien¨- el chico sonrió y plantó un rápido beso en sus labios.
Cuando por fin llegaron al último piso, las puertas del elevador se abrieron y revelaron un elegante restaurante con decoraciones doradas y rojas. Parecía tener un estilo oriental, pero no estaba muy segura de eso -¨buenas noches¨- saludó una joven en la entrada -¨¿tienen reservación?¨- preguntó sonriente. El pelirrojo se acercó al mostrador de la entrada -¨Hollingworth, para 2¨ -le dijo. La chica buscó el nombre entre la enorme lista de nombres que tenía sobre el mostrador y les dijo que enseguida les llevaría a su mesa. Mina se dedicó a examinar el exuberante lugar. Parecía muy elegante y sofisticado, con aquellos colores brillantes en las decoraciones pero notó que las paredes tenían madera de color rojo oscuro que hacía un contraste perfecto. Detrás del mostrador había una fuente con hermosas piedras de colores que daban pasado a la caída del agua en un relajante sonido suave -¨su mesa está lista¨- indicó la chica pidiéndoles que le siguieran. Pasaron por el centro del lugar, y pudo apreciar que la mayoría de las personas vestían elegantes trajes y vestidos lo que la hizo sentirse un poco fuera de lugar. Justo en una esquina había una enorme pecera de cristal sobre una mesa que cubría distintas presentaciones de peces y animales marinos y otras cosas que no podía distinguir. Llegaron a su mesa y tomaron asiento mientras la chica les entregaba los menús y se retiraba. Mina estaba por tomar el menú cuando el chico le dijo -¨espero que te guste el sushi¨- sonrió- ¨creo que debí preguntártelo antes de venir aquí¨- sacudió la cabeza en desaprobación y rio un poco. ¨Descuida¨- dijo la chica -¨este lugar es muy lindo¨- sonrió, -¨y es muy bueno también¨ -dijo el pelirrojo- ¨me fue casi imposible conseguir hacer una reservación¨ -dijo sin importancia mientras tomaba el menú. Mina sintió que eso significaba que no quería seguir hablando más del tema así que decidió abrir el menú para leer las distintas opciones que tenía para cenar. No era aficionada de comer pescado crudo, pero tampoco le desagradaba la idea. Optó por pedir un té hecho a base de una mezcla frutal y suaves especies con un toque de piña. Y para cenar, un rollo de camarón con mango. ¨Una combinación un poco extraña, ¿no lo crees?¨- preguntó el pelirrojo cuando el encargado de tomar su orden se retiró, -¨creo que si¨- respondió la rubia sin importancia-¨pero no he probado ninguno de los dos, así que ¿por qué no?¨- preguntó encogiéndose de hombros. El chico la miro de una forma que le incomodó -¨¿así que te gusta probar cosas nuevas?¨- preguntó en una voz un poco ronca haciéndola sentirse aún más incómoda -¨eh¨- frunció un poco el ceño -¨si, eso creo¨- respondió la rubia y desvió la mirada hacia la barra que estaba del lado izquierdo de donde se ubicaba su mesa. Entre la gente alcanzó a distinguir a un hombre con cabello plateado y sintió un nudo en el estómago -´¿Yaten?´- pensó mientras intentaba ver el rostro de aquel hombre de la barra, -¨¿te encuentras bien?¨- preguntó el pelirrojo al ver a su chica prestando tanta atención al lado contrario de donde se encontraban. Al escucharlo no pudo evitar sobresaltarse y se volvió a él rápidamente -¨si, ¿por qué?¨- sonrió nerviosamente cual niña en plena travesura mientras el pelirrojo la veía frunciendo el ceño confundido -¨¿estás segura?¨- insistió a lo que ella solo asintió con la cabeza intentando esconder su nerviosismo. El chico alzó una ceja con un poco de desconfianza y su teléfono móvil comenzó a sonar. Lo sacó de su bolsillo y su rostro se volvió serio mientras veía de quién se trataba -¨¿me disculpas un segundo?¨- preguntó mientras se levantaba. Mina lo vió alejarse confundida -´¿no podía contestar delante de mi?´- se preguntó -´debió ser algo importante´- y se encogió de hombros. De cualquier forma, era su oportunidad de prestar toda su atención a la barra. Lo buscó con la mirada, pero no lo encontró por ningún lado y sintió como aumentaba esa sensación en su estómago -´¿se ha ido?´-pensó un poco desanimada mientras continuaba buscándole con la mirada. Su hazaña se vio interrumpida por la comida que acababa de llegar, le agradeció al chico mientras dejaba su plato frente a ella y el de Liam junto con su segunda cerveza en el lugar que le correspondía. Sin darle importancia a la comida, y por disponer aún de tiempo sola, continuó su búsqueda una vez que el chico se retiró. Volvió la mirada a la barra y sintió que su corazón latía con fuerza al distinguir de nueva cuenta al hombre de cabello plateado recargado sobre la barra, dándole la espalda a donde ella se encontraba. Sin saber por qué, le fue imposible si quiera moverse y unas enormes ganas de acercarse le inundaron todo el ser. Tenía algunos días sin verlo, y por más que quisiera negarlo ahora más que nunca sentía que debía cumplir lo que le dijo una noche y quería saber de él, de su vida, conocerlo y acercarse a él. El hombre conversaba con la persona que estaba a su lado, y parecía que estaba a punto de voltearse y sintió miedo de que pudiera descubrirla pero algo le impidió desprender sus ojos de aquel hombre. Y así, sus brillantes ojos azules se encontraron con los oscuros ojos de aquel hombre por una milésima de segundos y sintió que se cuerpo se debilitó al instante -´vaya´- pensó para sí mientras se sonrojaba y dirigía su mirada al plato frente a ella -´no puedo creer que pensé que era Yaten´- se rió de sí misma ante tal idea y dejó salir un suspiro de decepción mientras sacudía su cabeza. Aquel hombre en la barra no se parecía en lo más mínimo a él, tenía los ojos oscuros y algunos años de más. Se sirvió un poco más de té y volteo a su alrededor para ver si Liam estaba cerca. Nada. Volteó la mirada a su platillo preguntándose si debía esperarlo o comenzar a comer sola. Esperó alrededor de 2 minutos más, pero se le hizo una eternidad así que decidió probar su rollo. Con un poco de dificultad, tomó los palillos y con ellos, sostuvo una pieza del rollo de camarón y lo llevó a su boca. Era una mezcla de sabores muy distinta a las que había probado antes. Lo dulce del mango, y lo salado del camarón contrastaban en una interesante y deliciosa fusión de sabores para sus papilas gustativas. Tomó otra pieza e hizo lo mismo con la siguiente. ¨Disculpa, linda¨- decía el chico mientras regresaba a la mesa-¨no quise hacerte esperar tanto, pero era mi padre¨- rodó los ojos -¨y ya sabes, ¿cómo le dices que no puedes seguir escuchándole?¨- terminó de decir mientras tomaba sus palillos para comer. La cena pasó rápidamente, y para Mina eso le fue mejor. Después de aquel extraño encuentro al confundir a aquel hombre, había perdido en interés en estar en ese lugar. Liam pagó la cuenta y salieron del restaurante. Bajaron del elevador y el pelirrojo se acercó a un chico con chaqueta roja para pedirle su auto -¨no deben tardar¨- decía el chico mientras abrazaba a la hermosa rubia -¨¿y bien, qué más quieres hacer?¨- preguntó para luego darle un beso en la mejilla. Se encogió de hombros -¨no lo sé¨- dijo la chica- ¨creí que habías planeado todo para hoy¨- sonrió, -¨sí, pero mi plan llegaba hasta la cena y ya después tú me dirías qué más te gustaría hacer¨- dijo el chico. Se quedó pensando unos segundos, pues la verdad es que no tenía ganas de hacer nada -¨pues por mi podrías llevarme a mi departamento y así te regresas temprano a tu casa, para que veas a tu padre¨-sonrió mientras el chico fruncía el ceño -¨¿tan pronto quieres deshacerte de mi?¨- preguntó. Mina negó con la cabeza -¨no es eso, pero me preocupa que manejes tan noche hasta Brighton¨- dijo-¨sobre todo después de que tomaras esas cervezas¨- le reprimió, -¨descuida, linda. Solo han sido dos, estoy bien¨- le guiñó el ojo y su auto llegó hasta donde estaban esperando. Subieron al auto y se dirigieron al departamento de Mina, mientras conversaban un poco sobre la cena y Liam se disculpaba de nueva cuenta por dejarla sola para atender su llamada.

Mina le invitó a pasar a su departamento antes de que se fuera. Después de todo, no lo vería hasta el próximo fin de semana y se sentía un poco mal por pedirle que se fuera así como si nada. ¨¿Te ofrezco algo?¨- preguntó la chica mientras dejaba su abrigo sobre de la silla de la cocina, -¨no, estoy bien¨- dijo el pelirrojo mientras se sentaba en el sillón -¨ven¨- le pidió que se sentara junto a él con una dulce sonrisa. La rubia se acercó y se sentó junto a él un poco nerviosa mientras el chico la veía a los ojos. Acomodó un mechón de su cabello que caía sobre su frente y lo pasó detrás de su oreja -¨eres tan hermosa, Mina¨- le decía- ¨y me haces tan feliz¨- sonrió mientras acariciaba su mejilla haciéndola sonrojarse, -¨gracias¨- fue lo único que pudo decir. ¨¿Te confieso algo?¨- preguntó el chico mientras la rubia asentía con la cabeza -¨la verdad es que nunca me había sentido así con nadie más, pero en verdad me gustas Mina¨- hizo una pausa para voltear su cuerpo y acercarse un poco más a ella -¨y ojalá sigamos juntos por más tiempo¨- volvió a acariciar su mejilla- ¨Dios, eres tan linda, Mina¨- volvió a decir mientras la tomaba suavemente de la nuca y acercaba su rostro al de ella para besar suavemente sus labios. La tomó un poco por sorpresa, pero al sentir sus labios sobre los de ella se dejó llevar por el movimiento de los labios del chico y por la sensación de su cálida mano acariciando su espalda. Un beso largo y suave, que poco a poco se convertía en uno un poco más rápido y apasionado. La tomó con un poco más de fuerza por la espalda y acarició su cabello y bajó hasta la desnudez de su hombro para luego volver a subir y jugar un poco con los rizos de su suave cabellera. Mina llevó una de sus manos al cuello del pelirrojo y acarició suavemente su nuca y rozó una parte de su cabello haciendo que el chico la acercara más a él y la besara con más ganas. Sintió la calidez de su lengua tocar sus labios suavemente, y con timidez separó un poco más sus labios para darle permiso de entrar y encontrarse con su lengua. La mano de Liam que reposaba en la espalda de la chica, bajó un poco para obligarla a voltear su cuerpo un poco más al de él y poder acariciar su cintura y subir a su espalda un poco de nueva cuenta. La besaba con ganas de saciarse de ella, y la besaba con más pasión. Lentamente empujó su cuerpo con el suyo para recostarla sobre el sillón. ¨Liam¨- decía ella con dificultad sin despegarse de sus labios. La ignoró por completo y continuó deleitándose con el dulce sabor de sus labios mientras acariciaba su cintura y comenzaba a bajar por su cadera y acercaba más su delicado cuerpo a él, aprisionándola un poco más con el peso de su cuerpo -¨Liam¨- volvió a llamarle intentando separarse de sus labios. Se separó un poco de sus labios y besó su mejilla una y otra vez, hasta bajar a su cuello y besarlo lentamente haciendo que su cuerpo se estremeciera cada vez que sus labios tocaban su piel. Sujetaba con un poco de fuerza su cadera mientras sentía miles de emociones apoderarse de ella -¨Liam¨- le llamó con un hilo de voz que le resultó embriagantemente excitante la forma en que pronunció su nombre y con fuerza acercó la delicada cadera de la chica a él para dejarle en claro las emociones que despertaba en él. Mina llevó sus manos rápidamente al pecho del chico para alejarlo de ella -¨Liam¨- le llamó alarmada haciéndole separarse bruscamente de su cuello, -¨¿Qué ocurre?¨- preguntó en una voz grave y ronca con dificultad tras serle arrancado tan repentinamente de ella, -¨creo que¨- decía nerviosamente la rubia mientras alejaba suavemente al chico de ella para poder levantarse del sillón-¨no sé, deberías detenerte¨- pidió. El pelirrojo frunció el ceño -¨¿A qué te refieres?¨- preguntó intentando no sonar molesto mientras la chica se sentaba, -¨es que, yo¨-hizo una pausa sin saber qué decir-¨ya es tarde y..¨- decía nerviosamente intentando recuperar la respiración pero el chico la interrumpió bruscamente -¨¿ahora quieres que me vaya?¨- preguntó un poco molesto ante el repentino cambio. ¨Liam, lo siento es que..¨- intentaba decir cuando la volvió a interrumpir -¨si, claro¨- dijo bruscamente-¨¿acaso no me quieres?¨- preguntó molesto frunciendo más el ceño. Mina se quedó quieta sin decir nada evitando la mirada molesta del chico frente a ella. Se pasó una mano por el cabello y dejó salir un suspiro lleno de evidente frustración -¨de acuerdo¨- dijo secamente mientras se levantaba del sillón -¨si tanto quieres que me vaya, lo haré¨- terminó de decir molesto mientras tomaba las llaves de su auto que estaban sobre la mesa de centro de la sala. ¨Liam¨- dijo la rubia tímidamente -¨discúlpame, no quise molestarte. Yo solo..¨- decía cuando fue interrumpida de nueva cuenta -¨olvídalo¨- contestó bruscamente -¨después te llamó¨- dijo molesto mientras abría la puerta del departamento y la azotaba al salir dejando a Mina sintiéndose culpable y desconcertada por lo que acababa de ocurrir. Se quedó observando la puerta por unos minutos, y de pronto sintió que sus ojos se nublaban un poco -´se ha molestado bastante´- pensó mientras luchaba por no dejar las lágrimas salir -´pero no estoy lista para eso´- y apretó los ojos para que no salieran las lágrimas. Se quedó sentada unos minutos en silencio mientras miles de cosas pasaban por su mente al mismo tiempo y cada vez sentía que había hecho algo malo, pero una vocecita en su interior le decía que no tenía por qué sentirse mal por decir lo que pensaba. Miró la hora en el delgado reloj sobre su muñeca. Pasaban de las 10 de la noche de aquel viernes y no tenía ganas si quiera de levantarse del sillón -´¿por qué siempre tengo que complicar las cosas?´- se reprochó mientras se levantaba de mala gana para ir a la cocina por su abrigo y la cartera que había dejado sobre la mesa -´pero Liam debería comprender´- continuó mientras tomaba su abrigo y escuchaba un extraño ruido provenir del interior de su cartera. La abrió para encontrarse con el causante. Había olvidado que dejó su teléfono en modo de vibrar y le estaba intentando indicar que tenía una llamada de Lita. ¨¿Hola?¨- contestó un poco desanimada mientras la chica al otro lado de la línea le reprochaba -¨¡Hasta que contestas! Tengo horas intentando hablar contigo, Mina!¨-pero luego hizo una pausa para cambiar su tono de voz por uno más calmado -¨¿te encuentras bien?¨- preguntó. Mina negó con la cabeza mientras sujetaba el teléfono -¨no lo sé, Lita¨- dijo en un tono de voz un poco quebrado -¨creo que Liam se molestó demasiado conmigo¨- confesó sintiéndose culpable de nueva cuenta, -¨¿qué ocurrió?¨- preguntó la castaña preocupada al escucharla de aquella manera -¨¿te ha hecho algo?¨- preguntó alarmada. Mina rio un poco desanimada -¨¿por qué todos piensan lo peor de Liam?¨- dijo sin pensar -¨es un buen chico, pero¨- hizo una pausa -¨fue un malentendido¨- dijo con el mismo tono triste. ¨Mina¨- dijo la castaña al otro lado de la línea -¨lo siento mucho, de verdad espero que las cosas se solucionen y si quieres hablar sabes que siempre estaré aquí para tí¨- dijo tranquilamente haciendo que Mina sintiera ganas de llorar de nueva cuenta -¨lo sé, Lita¨- dijo mientras su voz se quebraba un poco -¨muchas gracias¨- terminó de decir, -¨por supuesto, Mina¨- escuchó del otro lado de la línea -¨justo te hablaba para darte una noticia que estoy segura que te animará bastante, ¿no tienes planes para mañana? Porque si los tienes, cancélalos inmediatamente¨- decía alegremente la castaña. Sin comprender muy bien lo que le decía preguntó -¨¿por qué lo preguntas, Lita?¨- y la chica le respondió aún más emocionada -¨mañana será el mejor evento del año¨- rio un poco -¨quizá esté exagerando, pero hay una gran fiesta de gala de las joyerías Kakyu mañana por la noche¨ -terminó de decir esperando una respuesta de la rubia que solo dijo -¨¿fiesta de gala de una joyería?¨- en un tono de voz lleno de confusión. ¨Si, tienes que ir. Esas fiestas son muy divertidas, y tuve que mover mis influencias para poder conseguir que nos dejaran estar en la lista de invitados¨- dijo la castaña orgullosa de sus logros, -¨pero Lita, ¿qué tiene de divertido una fiesta de gala?¨ -preguntó sin mucho interés a lo que la chica le respondió -¨lo sabrás mañana, además no voy a dejar que te niegues a ir. Así tenga que llevarte cargando, vamos a ir¨-hizo una pausa -¨¡Por favor!¨- le suplicó haciéndola reir. ¨Pero no tengo un vestido de gala¨- se quejó la rubia un poco apenada, -¨no te preocupes, pensaba ir a comprar uno mañana, ¡podríamos ir juntas!¨- dijo la castaña emocionada. Acordaron verse a medio día para ir en buscar de un vestido para aquella aburrida fiesta a la que no tenía nada de ganas de ir, pero al parecer no le quedaba otra opción más que asistir. Después de terminar la llamada tomó sus cosas y fue a su habitación para ponerse su pijama y acostarse en la cama -´quizá Lita tenga razón´-pensó-´quizá esa fiesta logre animarme´- se encogió de hombros -´además, nunca he ido a una fiesta de una joyería´- rió mientras se recostaba en su cama y se preparaba para dormir. Estaba segura que le esperaría un largo día mañana.

Al día siguiente fue de compras como había acordado con Lita, y no muy convencida de tener que gastar tanto dinero en un vestido que probablemente solo utilizaría en una ocasión se probó varios hermosos vestidos largos y se terminó de convencer que debía gastar tanto dinero en un vestido como aquellos. Aunque solo lo utilizara una noche. No sabía si era la actitud tan alegre de su amiga o el hecho de poder usar aquel hermoso vestido, pero empezaba a agradarle la idea de Lita. Después de entrar a algunas tiendas, y probarse tantos vestidos, al fin encontró el vestido más hermoso que había visto en su vida. Y si llegaba a comprarlo, estaba segura que buscaría la manera de utilizarlo más de una ocasión. ¨¡Mina, ese vestido se te ve hermoso!¨- decía la castaña emocionada al verla salir del probador, -¨lo sé¨- respondió alegremente la rubia mientras se veía al espejo admirando su vestido largo color vino -¨pero ¿no crees que es un poco atrevido?¨- preguntó mientras veía su espalda en el espejo. Si bien, era un vestido largo y sencillo que cubría parte de sus pechos en un escote en forma de corazón y un delgado listón del mismo color de la tela daba vuelta a su cintura para acentuarla, solo dos delgados tirantes bajaban por su espalda y se cruzaban al comenzar su coxis para perderse en la tela del vestido. ¨Para nada¨- decía la castaña emocionada -¨luces perfecta, además que tienes bonito cuerpo, Mina¨- sonrió -¨lúcelo en un vestido como éste¨- sugirió. Se quedó pensándolo por unos segundos mientras seguía viéndose al espejo. La verdad que se le veía muy lindo, y Lita tenía razón debería lucirse un poco más -¨entonces me lo llevaré¨- sonrió mientras brincaba alegremente para regresar a su probador y cambiarse. Gastó un poco más de lo que debería en algo que no necesitaba, pero no tenía por qué contárselo a sus padres. Solo tenía que buscar la manera de sobrevivir las siguientes semanas sin gastar más dinero. Mientras Mina optó por un sencillo vestido color vino, Lita se decidió por un hermoso vestido color verde claro sin tirantes y decorado con cientos de pequeñas piedras brillantes a la cintura y encaje del mismo tono verde en la zona del pecho con escote pronunciado. Salieron de la tienda cada una con su vestido, y Lita no dejaba de decirle lo emocionada que estaba y de contarle sobre las ocasiones en las que había asistido a aquellas fiestas. De tanto escucharle, empezaba a sentirse nerviosa pues no sabía que esperar. Almorzaron y después de charlar un poco sobre el incidente que tuvo con Liam y ponerse al tanto de todo, se fueron en dirección al departamento de Mina -¨disculpa que tenga que irme tan pronto¨- decía la castaña mientras estacionaba el auto frente al edificio de la rubia -¨pero mi madre me ha prestado su auto, y debo volver a casa porque lo necesita¨- se disculpó. Acordaron la hora en la que se verían y Mina salió del auto. Subió el elevador nerviosa y presionó el botón de su piso -´no puedo creer que gasté tanto en un vestido´- pensaba mientras observaba la bolsa que traía en sus manos -´pero es el vestido más hermoso de todos, así tenga que usarlo todos los días mientras limpio el departamento debo hacer que valga la pena cada centavo que pagué por él´- decía para sí mientras salía del elevador. Entró a su departamento y fue hasta su habitación, para sacar el vestido de la bolsa y dejarlo sobre su cama -´sí, tendré que usarlo todos los días´- pensó mientras lo admiraba de nueva cuenta. Tenía algunas horas de sobra, así que decidió hacer un poco de tarea y después tomó otra ducha para poder lavar su cabello.
Estaba casi lista y complacida con la imagen que veía frente a ella en el espejo. Fue hasta su joyero, y tomó unos sencillos aretes en forma de corazón. No tenía la joyería apropiada para ir a una fiesta de una joyería y le causaba gracia la ironía de tal cosa -´y si ya gasté una fortuna en este vestido, quizá gaste otra en unos aretes´- bromeó mientras terminaba de sujetar uno de sus aretes. Escuchó su teléfono móvil hacer un ruido indicándole que tenía un mensaje -´debe ser Lita´- pensó mientras encendía la pantalla para ver que se trataba de Liam pidiéndole disculpas por su actitud la noche anterior y culpar a las cervezas que había tomado. Sin saber cómo sentirse al respecto, no respondió el mensaje y decidió esperar para pensar las cosas. Tomó sus zapatillas altas, con un poco de plataforma. Al fin tenía una ocasión para volver a utilizarlas. Se paró frente al espejo de nueva cuenta para comprobar que se veía bien -´no, más que eso´- pensó para sí -´me sorprendes, Minako Aino´- rio mientras pasaba su cabello rizado para su lado derecho, y revelar la desnudez de su espalda -´quizá debí sujetarme el cabello´- pensaba se veía en el espejo. Escuchó que llamarón a la puerta y salió de su habitación para ir a ver de quién se trataba. ¨¿Lista?¨ - preguntó una hermosa chica castaña en cuanto abrió la puerta. Mina rio al encontrarse con la chica tan emocionada -¨si, estoy lista¨- le dijo, -¨entonces vámonos, muero por llegar¨- decía la castaña. Mina le indicó que solo necesitaba ir a su habitación por su teléfono móvil para guardarlo en su cartera dorada y podrían irse. Salieron y Lita presionó el botón del elevador para bajar -¨espero que no te moleste que Andrew nos lleve¨- le dijo tímidamente. Mina se volvió a ella con una gran sonrisa y le golpeó suavemente el brazo con su codo -¨¿Tú y Andrew?¨- preguntó haciendo que la castaña se sonrojara un poco y negó con la cabeza, -¨bueno, pues estoy segura que esta noche no te quitará los ojos de encima, te ves muy linda, Lita¨- le dijo manteniendo aquella gran sonrisa, -¨gracias, eso espero¨- dijo la castaña mientras subían al elevador. Al salir del edificio, el chico de cabello dorado las esperaba recargado en su auto. Si no lo conociera, pensaría que era algún modelo de alguna marca prestigiosa posando para alguna sesión fotográfica -´cómo me gusta ver un hombre luciendo un traje´- pensó Mina mientras veía al atractivo chico vistiendo un elegante esmoquin negro y una camisa blanca abierta un poco en el pecho. ¨Vaya, que afortunado soy¨- decía el chico sonriente cuando se acercaron a él -¨se ven muy lindas¨- continuó mientras le abría la puerta a Lita. ¨Gracias, Andrew¨- sonrió la rubia -¨tú tampoco te ves mal¨- rio mientras Lita subía al auto, -¨gracias, aunque me siento como un pingüino¨- bromeó el chico mientras le abría la puerta a Mina. ¨¿Verdad que se ve guapísimo?¨- preguntó la castaña rápidamente antes de que el chico subiera al auto y la escuchara. Andrew subió, y se puso el cinturón de seguridad para comenzar a conducir. En el transcurso conversaron de cosas triviales y al poco tiempo llegaron a un elegante edificio con mucha gente afuera. Detuvo el auto en la entrada, y lo recibió un chico de chaqueta roja como el que había visto la noche anterior que salió con Liam. Bajaron del auto, y se dirigieron a las escaleras de la entrada. ¨Estoy nerviosa¨ - confesó en voz baja la castaña mientras tomaba a Mina del brazo y esperaban por el chico, -¨¿y cómo crees que me siento?¨- contestó del mismo modo la rubia. El chico de cabello dorado al fin se acercó a ellas -¨no soy muy bueno en este tipo de eventos¨- dijo encogiéndose de hombros -¨así que solo lo pediré una vez¨- hizo una pausa -¨al menos una de ustedes tendrá que quedarse conmigo, no pueden dejarme solo¨- terminó de decir haciéndolas reír -¨no estoy bromeando, por favor no me dejen solo¨- volvió a pedir mientras subían las escaleras. Llegaron hasta la entrada, y había bastante gente formada esperando que les dejaran entrar. Lita se dirigió con seguridad hasta el chico que estaba en la puerta y le dijo que estaban en la lista de invitados -¨la entrada es por aquella puerta¨- le dijo amablemente el chico indicándole a donde ir. Llegaron hasta la otra puerta y se encontraron con una alta y delgada chica de cabello negro que los saludó amablemente y les pidió una identificación para asegurarse que estaban en la lista de invitados. Entraron al edificio y tuvieron que pasar por una revisión de seguridad -¨pueden pasar, bienvenidos¨- les indicó seriamente el hombre a cargo de la operación. Llegaron hasta un elevador y presionaron el botón para subir -¨¿están seguras que no quieren regresarse?¨- bromeó el chico, -¨¡Si!¨- dijo Mina rápidamente sintiéndose más nerviosa mientras las puertas del elevador se abrían -¨demasiado tarde¨- dijo la castaña tomándole del brazo para que subiera al elevador y presionó el botón del último piso. Cuando las puertas se abrieron, fueron recibidos por un hombre mayor que les indicó por donde entrar. Era un enorme y elegante salón, con unas largas escaleras en el centro, que conducían a lo que parecía ser el segundo piso. Alrededor del salón había distintos tamaños de mostradores y vitrinas con las más hermosas y brillantes piezas de joyería. Justo como había imaginado que sería ese tipo de evento, y que solo buscarían convencer a la gente de comprarlas. ¨Ahí está Yaten¨ - dijo Andrew casualmente mientras volteaba a un lado de donde se encontraban. Al escuchar aquel nombre sintió un escalofrío recorrer su cuerpo -¨¿Yaten aquí?¨- preguntó sin pensar mientras se volvía rápidamente para ver en dirección a donde veía el chico de cabello dorado. Lita y Andrew la miraban confundidos y ambos frunciendo el ceño de la misma manera -¨¿por qué me ven así?¨- preguntó la rubia incómoda al sentir sus miradas. Lita se llevó una mano a la mejilla mientras Andrew reía -¨claro, tú no lo sabes¨- dijo la castaña mientras se acercaba a ella -¨la familia de Yaten ha tenido estas joyerías por generaciones¨- le dijo en voz baja mientras los ojos de Mina se abrían cada vez más al comprender lo que acababa de descubrir.