"El capítulo final de este fic será fluff o no será" -yo, ahora mismito, 2016. Y eso que al comenzar el fic quería cargarme a Sherlock de un plumazo, o algo así, hay que ver cómo cambian las cosas.

tw: fluff (un poquitín, no hay peligro de diabetes).

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Have you ever met somebody who could see inside your head
Have you ever been so happy you've lain awake in bed
Have you ever figured out the meaning of life
Just by looking into someone else's eyes
Have you ever been in love

Have you ever been in love (The Divine Comedy)

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Capítulo 13:

Gracias a dios, la fiebre de Sherlock remitió en breves y en un abrir y cerrar de ojos el detective ya era el de antes, como nuevo. John volvió de trabajar, ya entrada la noche, para encontrárselo en la mesa de la cocina, inclinado sobre su microscopio. Seguro que llevaba todo el día ahí sentado. Qué ganas. Y menos mal que había cenado un sándwich en el hospital, porque algo le decía que en la nevera había de todo salvo comida.

-Sherlock, tenemos que hablar –dice, con todo el cansancio acumulado.

El apelado no levantó la cabeza.

-¿No se te ocurriría, por casualidad, salir sin abrigo bajo la lluvia el día que te pusiste enfermo, verdad?

-Tal vez.

John se pasa las manos por la cara. Ya lo sospechaba, pero por dios, se puede ser más descerebrado que este energúmeno. Respiró hondo.

-¿Y todo para salirte con la tuya y fastidiarme la noche?

-Primero: yo siempre me salgo con la mía, John, si-em-pre –dijo, enfatizando con arrogancia sus palabras-. Segundo: volviste bastante tarde, ebrio, oliendo a sudor y a perfume femenino. Está claro que nadie te fastidió la noche -continuó, con un deje amargo-. Tercero: tenemos un caso. No hagas ningún plan mañana.

Ya está. Si una gota colma el vaso, otras veces ya es el mar*. Volcán Watson en erupción; pónganse a cubierto.

-Joder, Sherlock. He estado tres días cuidándote porque, en un alarde de estupidez, decidiste que no te daba la gana dejarme disfrutar de una noche para mí. A veces no me creo lo egoísta y posesivo que puedes llegar a ser. ¿Podrías dejarme intentar construir una vida, más allá de ti y de este apartamento? –Me estoy ahogando. Conviviendo contigo pero sin ti. Tu cercanía me quema. Me asfixio. No puedo más, porque te quiero, porque tú a mí no y estoy desfalleciendo poco a poco, en silencio... Quererte es como gritar debajo del agua: nadie te oye y te inundas por dentro, y como siga gritando me voy a ahogar. Claro que no dijo nada de esto- ¿Dejar de ser como un niño pequeño con berrinches? ¿Hablar las cosas, en vez de comportarte como un… un tarado? –Crack. Algo se ha roto ahí, nada más pronunciar esas tres sílabas. En cuanto salen de su boca John se arrepiente y lo lamenta, pero ya es demasiado tarde: Sherlock alza la cabeza y lo mira, y puede verlo. Dolido. Herido, como un cervatillo. Puede ver cómo vuelve a alzar todos aquellos muros a su alrededor, esa muralla de protección que John había conseguido escalar poco a poco y con cuidado.

-Pensé que serías la única persona que jamás usaría esa palabra.

Casi lo susurra, pero John lo oye y se le encoge el corazón. Perdón. Perdón. Te quiero. Lo siento. Perdón, te quiero, lo siento.

-Sherlock. No quería decir eso. Jamás pensaría eso de ti –se acerca y se atreve a cogerle la cara entre las manos, porque es importante que le crea, que lo entienda-. Perdón –le mira a los ojos, te quiero-, lo siento.

Por un momento pensó que lo había perdido, y la simple idea le aterrorizaba. Traicionar su confianza, hacerle daño. Había pisado encima de una fina línea que por nada del mundo debía traspasar; un solo paso más habría terminado con todo. Sigue sujetándole la cara con las manos, tan cerca que puede incluso notar su aliento, tan cerca que estaba seguro de que Sherlock podría sentir los latidos de su corazón. Se muerde los carrillos y se aparta:

-Mira, ha sido un día muy largo, mejor me voy a dormir –el detective alza la cabeza hacia él, pero apenas le ve. John suspira y desaparece escaleras arriba.

xxxxxx

A veces John Watson tiene pesadillas que lo despiertan en mitad de la noche, empapado en sudor, hiperventilando, con el miedo aún reciente oprimiéndole el pecho. Cuando eso sucede, siempre le recibe el sonido del violín escaleras abajo. El silencio absoluto se ve cortado esas noches especiales por un violín insistente, el arco rasgando las cuerdas, a veces furioso, a veces contento, a veces con suavidad, pero siempre de forma metódica y con sentimiento. El ruido del violín repta por las paredes y, cuando tiene pesadillas, se introduce en el dormitorio de John Watson. Lo mece, lo acaricia, lo cuida.

A John le gusta escuchar. Las primeras veces se quedaba en su cuarto, sin mediar palabra, sin hacer un solo ruido, simplemente escuchando la suave música ocupando el silencio, resguardándole e intentando conciliar el sueño de nuevo. Pasado un tiempo se atrevió a salir de su habitación, bajando las escaleras con la excusa de necesitar agua, o té, o comer un tentempié nocturno, lo que fuese. Sherlock nunca contestaba, ni siquiera le miraba, y John ralentizaba todos sus movimientos en la cocina intentando ganar tiempo para observarle, deleitarse con su visión e irse.

Llegó un momento en el que bajaba las escaleras, se hacía un té y se sentaba directamente en su sillón, mirándole embelesado, sin atreverse siquiera a respirar para no romper el momento. Se había convertido en rutina. Las primeras veces acostumbraba a quedarse dormido en ahí mismo, sentado, hasta que una mañana se despertó en su cama y supuso (poniéndose un poco rojo) que Sherlock le habría llevado hasta ahí en algún momento. Durante esos momentos nocturnos nunca decían nada. Sherlock tocaba y John escuchaba, sin más, y pese a no abrir la boca se comunicaban entre ellos. Durante aquel intervalo de tiempo había una intimidad extrema entre los dos, más allá de cualquier contacto visual o físico. Era algo que el detective había decidido compartir con él, un regalo silencioso, y el médico nunca podría agradecérselo lo suficiente. Había noches en las que tocaba exclusivamente para él, otras tocaba distraído, pensando en dios sabía qué, y otras simplemente tocaba, con los ojos cerrados y dejándose llevar.

Mientras que a la luz del día John se cortaba y medía sus acciones, durante esos instantes podía darse rienda suelta, observando sin pestañear todos y cada uno de los detalles que componían el cuerpo del detective, grabándolos en su memoria. Horas de contemplación, noches enteras de estudio. John podía cerrar los ojos y visualizar su figura a la perfección, el remolino de su cabello, la curva de su nuca, el movimiento de sus dedos, el arco de su espalda, la separación de sus piernas, la posición de sus pies en el suelo. Podría describir con total fidelidad el color de sus ojos, la separación, la anchura del puente de su nariz, el corte de sus pómulos, la forma de sus labios; conocía cada característica física del detective como la palma de su mano, seguramente mejor que el propio Sherlock. Era su clase particular de anatomía. Observaba sus movimientos y nombraba mentalmente cada músculo que movía al tocar el violín, junto a cada hueso, como una lección grabada a fuego en su memoria.

Salvo que esta vez no.

Harriet está ahí, tendida en el suelo, y la sangre se extiende a su alrededor, tiñéndolo todo de un rojo violento. El vinilo de su habitación seguía girando: Tonight you just close your eyes, and I just watch you slip away… How close am I to losing you? John corre junto a ella, se agacha, la sangre le cubre las manos y las rodillas. Sujeta la cabeza de Harry, te vas a poner bien, te lo prometo. No permitiré que te pase nada. Parpadea. Los mechones rubios se vuelven negros como la pez y ya no es su hermana sino Sherlock, desangrándose a su lado. Hey, are you awake? Yeah, I'm right here. Well, can I ask you about today? How close am I to losing you?** Le mira, horrorizado: más pálido que de costumbre, los ojos vacíos, sin vida. El pulso errático, débil, apenas respira. No ha llegado a tiempo. No ha sido capaz de hacer nada. Sherlock se muere entre sus manos, manchadas de sangre. Ya no está. Siente que el universo se derrumba a su alrededor. Ya no hay música, ya no hay decorado, se cierra el telón: Sherlock ya no está, la función ha terminado y no hay aplausos. Solo dolor. Culpa. Vacío. Le han arrancado un trozo de alma sin su permiso, y John Watson se siente incompleto, mancillado, completamente perdido. Porque se ha dado cuenta de que después de Sherlock no hay... nada. No hay ningún "después". No hay continuación posible, no hay epílogo ni final feliz. No puedes vivir solo con un pulmón, no puedes vivir con medio corazón. No puedes vivir a medias. Cuando quiere darse cuenta las lágrimas caen por su cara, mezclándose con la sangre. Intenta gritar, pero no le sale ningún sonido. Se lleva las manos a la garganta: no puede respirar, se ahoga, se…

Un dolor agudo en la mejilla.

-¡John!

Zas. La otra mejilla. Le están dando de bofetadas. Abre los ojos, hiperventilando, llorando, agarrándose a Sherlock. Se abraza a él con todas sus fuerzas, cerciorándose de que está realmente ahí, enterrando su cabeza en su pecho. El detective no dice nada pero puede notar sus brazos a su alrededor, asegurándole, reconfortándole. No sabría decir cuánto tiempo estuvieron así.

-No te vayas –suplica John casi en un susurro, contra su pecho, aún temblando. Sherlock sabe que no se refiere a ese instante preciso. Ambos saben que es un no te vayas nunca.

No te alejes. No me dejes. Quédate conmigo. Por favor.

xxxxxx

Sherlock abrió los ojos, el sol matutino pegándole en la cara. Seguramente había dormido más estos últimos días que en un mes entero; habría que recuperar todas esas horas perdidas… Algo se mueve a su izquierda. Su cerebro invoca automáticamente a Barbarroja, pero deshecha la imagen con un movimiento de mano: John. La noche anterior se había quedado ahí, a su lado, porque se lo había pedido. Se da la vuelta en la cama suavemente, con cuidado para no despertarle, y aprovecha para observar. Catalogar los pequeños detalles de su rostro que se le podrían haber pasado por alto anteriormente. Todos los pliegues de su piel. Su tez, varios tonos más morena. Va bajando: ojos (párpados quietos, profundamente dormido, sin sueños), mejillas, nariz y labios. Podría dibujar un retrato fidedigno de John Watson con los ojos cerrados. Su respiración, regular, silenciosa. Su pecho sube y baja discretamente, al compás del violín en su cabeza.

Algo llama su atención; de repente se pasa la lengua por los labios y lentamente, muy lentamente, John abre los ojos. Primero parpadea, desconcertado, ubicándose. Después se encuentra con su mirada y esboza una gran sonrisa, una sonrisa sincera, genuina, alegre, sonríe con la boca y sonríen sus ojos también. Y algo se calma dentro de Sherlock, una sensación de calor le recorre de la punta de los dedos a la de los pies, como si hubiesen colocado una manta térmica alrededor de su corazón, protegiéndolo de todo mal.

Congela el instante en su cabeza, guardándolo para siempre, para no olvidarse nunca de la mañana en la que John Watson se despertó a su lado y lo único que hizo fue sonreír al verle.

No sabe cómo catalogar ese sentimiento, no sabe qué hacer con ello, no sabe cuál es el protocolo a seguir, si es que hay alguno. Lo que sí que sabe es que le gusta, y que quiere que todas las mañanas del resto de su vida sean así.

-Sherlock.

-¿Hmhm? –la voz de John le saca de sus pensamientos.

-Cierra los ojos.

Frunce el ceño, intentando entender. No le apetecía dormirse otra vez, había dormido suficiente para lo que quedaba de mes. Le mira, interrogante, pero al no obtener respuesta decide hacerle caso. Cierra los ojos.

Lo siguiente que nota son los labios de John contra los suyos, suavemente, como una caricia. Suelta un ruido ahogado, sorprendido, y aunque su primer instinto es abrir los ojos, no lo hace al recordar la orden. Tampoco se aparta porque, para su sorpresa, le gusta. Ahora John está sentado a horcajadas encima de él, inclinado sobre él, enterrando una mano en su pelo, pasando la otra por su pecho. Se siente repentinamente abrumado: demasiadas sensaciones, todas placenteras. Su mente zumba, intentando funcionar, encontrar una respuesta satisfactoria a todo aquello en vano. Se rinde. Rodea su espalda con las manos, acercándole a él, pidiéndole permiso porque le gusta, quiere más, no quiere que termine nunca. Y definitivamente quiere que todas las mañanas del resto de su vida sean así. Lamentablemente termina: John se aparta con la misma suavidad con la que se había acercado, y Sherlock abre los ojos. Tiene el pelo alborotado y las mejillas rojas, respira con agitación, y John juraría que jamás ha visto nada más bonito que ese instante preciso. Después se da cuenta de lo que acaba de hacer, y traga saliva:

-Lo siento. Sé que acabo de hacer una tontería, y que tú no sientes lo mismo, pero…

-John.

-… no lo he podido evitar, de verdad, y…

-John.

Ahora sí el rubio se calla, deteniendo su discurso, azorado.

-No entiendo el amor. Es algo extraño. Desinteresado. Un defecto. Muchas veces un inconveniente, si quieres que te sea sincero, jamás he mostrado mayor interés en ello. De hecho, todo el mundo a mi alrededor ha negado siempre que yo tenga esa capacidad, y hasta ahora pensaba que tal vez tenían razón –John le mira desconcertado, sin saber a dónde quiere ir a parar, y Sherlock sonríe un poco-. Está claro que son todos unos imbéciles, porque se equivocaban. Y creo que podré acostumbrarme a un recibimiento así de caluroso todas las mañanas –amplía su sonrisa y se incorpora, mirándole-. Ahora vístete, tenemos un caso. A no ser que quieras ir en pijama. O desnudo. No me opondré a ello, sinceramente, y la cara de Gavin sería memorable.

John le mira, con los ojos muy abiertos, sin creerse todo lo que acababa de oír. Sherlock se ríe, disfrutando ante su desconcierto, le da otro beso rápido y desaparece por la puerta.

John se pasa un dedo por los labios, aún notando el cosquilleo del fantasma del detective sobre ellos, y sonríe.

Sí, él también podía acostumbrarse a un recibimiento así de caluroso todas las mañanas.

xxxxxx

Maybe now you can see
Just what you mean to me

Give me your love
And I'll give you the perfect lovesong
Give me your word
That you'll be true to me always come what may
Forever and a day
No matter what other people may say
We'll hold on to each other
'Til we're old and grey

Perfect Lovesong (The Divine Comedy)

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Las reviews sieeeeempre son bienvenidas (de hecho me hacen bastante ilusión, seamos sinceros. A qué clase de desalmado no le haría ilu), a ver si esto es realmente una mierda o solo me lo parece a mí, en serio.

Pues nada, hasta aquí hemos llegado. Pa' habernos matao. Los capítulos 10 a 13 ni siquiera están beteados, ojo, así que aunque los he leído y releído lo siento si hay algún gazapo.

El primer * es porque ese verso equivale a la canción Belice, de Love of Lesbian (mi grupo favorito, ts). El segundo ** es porque esos versos en cursiva pertenecen a About Today, de The National.

Honestamente, tenía planeado escribir smut aquí en algún momento pero al final las cosas han salido así y no he encontrado el instante ideal donde meterlo (es todo demasiado FLUFFFFFFF), así que mi gozo en un pozo. Otra vez será. En algún otro fic. Tbh casi nada aquí ha salido como debería y al final ha resultado ser un ending cutre, como ponerle un parche a un descosido, pero supongo que ¿mejor esto que nada?

Aun así estoy contenta porque POR FIN le pongo punto final a esta Basurilla™, cosa que estaba deseando. Que seguramente no lo lea ni dios, pero la satisfacción personal de haberlo terminado la tengo...

breaking news es que aparte de que tengo mono de escribir algún AU (en principio cortito, estilo "Pretty visitors" o "Accident Prone", que no es por pecar de modestia pero me encaaaanta) y que ya me saldrá en algún momento de iluminación divina, voy a empezar una nueva traducción de un fic bastante guay llamado The Cheshire Case. Está en francés, y como supongo que muchos de vosotros no leéis literatura ficticia y homosexual en la lengua de Voltaire, pues voy a ver si puedo ponéroslo en castellano. Son unas 30k y acabo de comenzar las clases así que probablemente tarde bastante, con la calma, que además yo soy súper vaga (no sé para qué me meto en estos berenjenales, pero en fin, lo que no se haga por un fandom...).

Chao pescao :-)