Lágrimas corrían por sus mejillas y las náuseas aumentaban cada que sentía sus ásperas manos recorrer su piel. ¨No lo hagas¨- suplicó en una voz casi inaudible al sentir que la mano del chico se acercaba de nueva cuenta a su zona intima -¨Liam, por favor¨- sollozó con dificultad cerrando los ojos de golpe. No tenía manera de escapar. Apretó los ojos lo más fuerte que pudo mientras su cuerpo se inundaba de distintas emociones desagradables. La mano del pelirrojo llegó hasta su sexo y comenzó a tocarla por encima de la delgada tela de su ropa interior -¨así, linda¨- le decía en voz ronca, con ojos llenos de deseo mientras se acercaba a su rostro -¨relájate¨- posó sus labios sobre los de ella, pero Mina le evitó como pudo haciendo que el chico se molestara -¨¿así lo quieres entonces?¨- preguntó frunciendo el ceño alejándose de su rostro. Dejó salir un gruñido de desaprobación -¨de acuerdo¨- continuó tocando su intimidad por encima de la tela, ignorando las suplicas de la hermosa rubia -¨mmm, te gusta ¿no?¨- preguntó en voz ronca. La chica negó con la cabeza mientras sus ojos cristalinos no paraban de llorar. Se sentía perdida y aturdida. Se sentía torpe y molesta consigo misma, pero más con él. Aquel hombre que le hizo creer que le importaba, ese hombre que la engañó diciéndole que la quería ahora se encontraba sobre ella, aprisionándola con su cuerpo sobre la cama. Ese hombre al que creyó conocer estaba a punto de arrancarle su inocencia. Tanto tiempo que pasó creyendo que su primera vez sería algo inolvidable, y parecía no haberse equivocado. ¨No lo hagas¨- suplicó entre lágrimas perdiendo toda esperanza de salirse de aquella situación al sentir un frío dedo acariciar su intimidad, apartando un poco la tela que le cubría. Y ahora estaba ahí, a punto de perderlo todo en cualquier segundo. Cómo era posible que le pasara todo eso, después de haber pasado una interesante noche con Yaten. Comenzó a llorar aún más al pensar en él y en lo que le acababa de confesar Liam. Dudó por un segundo sí fue él, el causante de todo esto. ¨Cállate¨- le ordenó bruscamente el chico en voz baja mientras cubría su boca con una mano.
¨¿Mina?¨- escuchó una voz gritarle a la vez que golpeaba la puerta con brusquedad. Oh por dios, alguien la estaba buscando. Intentó hacer un ruido, pero la mano del chico reprimió todo intento bajo su mano -¨te dije que te callaras¨- apretó con más fuerza. Volvieron a golpear la puerta con más brusquedad -¨¡Mina! ¿Está todo bien?¨- preguntó aquella voz y volvió a llamar a la puerta con la misma intensidad. ¨Pronto se irá¨- dijo el pelirrojo en voz baja mirándola a los ojos -¨y podremos continuar, linda¨- bajó la otra mano hasta su sexo para volver a acariciarlo, sin dejar de cubrir la boca de la rubia. Otro golpe en la puerta -¨¡Sé que estás ahí!¨- dijo la voz mientras llamaba a la puerta -¨si no abres ahora, llamaré a la policía¨. Que inoportuna aquella interrupción. Frunció el ceño molesto -¨maldición¨- apretó más la mano que cubría la boca de la chica -¨si haces un solo ruido¨- le advirtió mientras se levantaba -¨te irá peor, ¿entendiste?¨- amenazó y salió de la habitación. ¨Estoy sacando mi teléfono¨- dijo la voz mientras volvía a llamar a la puerta. ´Maldita sea´- pensaba el pelirrojo furioso mientras se apresuraba a atender la puerta. Acomodó su camisa y su pantalón para intentar disimular la emoción que había dentro de ellos. Frunció el ceño y entre abrió la puerta -¨¿en qué puedo ayudarte?¨- preguntó mientras se asomaba solo un poco para ver de quién se trataba. ¨¿Dónde está Mina?¨- preguntó una chica alta, de voz poco femenina al ver el desagradable aspecto del chico. Un resoplido salió de los labios del pelirrojo a la vez que rodaba los ojos -¨está en el baño¨- dijo molesto -¨estábamos algo… ocupados¨- hizo una pausa -¨por favor no interrumpas¨-terminó de decir groseramente mientras comenzaba a cerraba la puerta. ¨¿Dónde está Mina?¨- insistió la chica de cabello dorado empujando la puerta en un rápido movimiento para impedirle que la cerrara en su cara. Algo en los ojos del chico le decía que le estaba escondiendo algo. Se veía muy impaciente porque se marchara y le estaba evitando, además que aquel aspecto no le ayudaba en lo más mínimo. Se abrió paso al interior del departamento a la fuerza, -¨oye, ¿qué te crees?¨- se quejó el pelirrojo mientras la chica lo apartaba sin interés -¨¡deberías irte!¨- le ordenó molesto. Los pequeños cojines rosas del sillón estaban en el piso y la lamparita que tenía sobre la mesita a un lado estaba sobre el sillón. Definitivamente algo andaba mal. Se volvió de mala gana hacia el chico -¨¿dónde está Mina?¨- volvió a preguntar molesta, Liam rodó los ojos y se acercó a ella -¨ya te lo he dicho¨- le tomó del brazo -¨deberías irte, ahora¨- le dijo bruscamente haciendo que se molestara aún más. ¨Entonces supongo que no te molestaría si la espero¨- respondió la chica soltándose violentamente de él y mirándolo a los ojos amenazadoramente, mientras comenzaba a caminar discretamente en dirección al baño que estaba cerca de la cocina. ¨Escucha¨- dijo el chico -¨es mejor que te vayas y…¨- decía mientras la chica lo interrumpió de golpe -¨¿por qué?¨- preguntó alzando una ceja señalando el interior del baño, que tenía la puerta abierta. Definitivamente, Mina no podía estar ahí. El chico se puso delante de ella, apretando los puños bastante molesto. Justo detrás de él estaba la puerta de la habitación de la rubia -´¿cerrada?´- preguntó la chica para sí frunciendo el ceño y dio un paso hacia adelante -¨¿Mina?¨- preguntó mientras el chico la detenía de los hombros para impedir que se acercara -¨ya me cansé de..¨- decía el chico sosteniéndola con brusquedad cuando, de pronto, se escuchó la voz de Mina desde el interior de la habitación -¨¡¿Haruka?!¨- preguntó.
¨Pero, ¿qué…?¨- frunció el ceño y se soltó del pelirrojo con brusquedad, empujándolo con fuerza para apartarlo de ella -¨¿Mina?¨- insistió mientras se acercaba a la puerta. ¨¡Haruka!¨- dijo la rubia mientras abría la puerta de la habitación -¨¡Haruka, Haruka!¨- volvió a decir desesperadamente entre lágrimas saliendo de la habitación. Los ojos de la aludida se abrieron de par en par al ver a Mina en aquel estado, los ojos hinchados y llenos de lágrimas. Su cabello alborotado y desaliñado. Y lo más alarmante, la tela de su ropa despedazada cubriendo tan solo un poco la desnudez de su cuerpo. Apretó los puños con fuerza y se volvió al desagradable pelirrojo con la sangre enardecida. Lo tomó del cuello de la camisa -¨¿qué le has hecho, imbécil?¨- le gritó mientras levantaba el puño para golpearlo. El chico la detuvo con fuerza y la empujó para alejarse. ¨Esto no se quedará así¨- amenazó a la rubia mientras se reía, y se volvió a la poco femenina chica frente a él y salió a prisa del departamento. Haruka estaba por seguirlo, pero la rubia le llamó en una alarmante voz baja y quebrada. Se acercó a ella con rapidez -¨¿Mina?¨- preguntó preocupada. Mina no dejaba de llorar y su cuerpo desnudo comenzó a temblar. Se quedó en silencio y se dejó caer de rodillas al suelo. Abrazó su cuerpo y se lamentó. Aún sin poder creer lo que estuvo a punto de ocurrir en aquella habitación. Haruka se puso de cuclillas para estar a su altura y la tomó suavemente del hombro haciéndola sobresaltarse un poco. Levantó la mirada para encontrarse con el preocupado rostro de la chica que le preguntó en una suave voz baja-¨¿te encuentras bien?¨. Se quedó unos segundos en silencio, sin ser capaz de detener las lágrimas que continuaban formándose en sus ojos y negó con la cabeza. ¨No¨- dijo Mina en un hilo de voz casi inaudible, Haruka se hincó a su lado mientras se quitaba la chaqueta -¨¿te ha hecho algo?¨- preguntó molesta mientras cubría los hombros de la chica con su chaqueta. La rubia negó con la cabeza y cerró los ojos -¨llegaste justo a tiempo¨- abrió los ojos y se volvió a la chica -¨él solo… yo no… solo… muchas gracias¨- le dijo con la voz quebrantándose y sin poder contener las lágrimas. ¨No sé qué hubiera hecho si no..¨- sollozó -¨gracias¨- se lanzó a la chica y la abrazó con fuerza mientras ahogaba otro lamento entre lágrimas y volvía a agradecerle. Haruka la tomó con suavidad por los brazos -¨tranquila¨- le dijo en un suave tono de voz, mientras Mina se aferraba a ella con más fuerza e intentaba calmarla un poco.
A la mañana siguiente, le despertó el aroma a café. Abrió los ojos con dificultad. Se sentían pesados y cansados. Había llorado tanto, que le sorprendía si quiera haber podido dormir un poco. Estaba acostada sobre su cama, que empezaba a resultarle más desagradable que cómoda. Un nudo se formó en su estómago al recordar lo que vivió la noche anterior con el mal nacido de Liam Hollingworth. Se talló los ojos suavemente, y se levantó de la cama con un poco de dificultad. Se miró al espejo sin interés. Sus ojos no eran los mismos de antes, algo había desaparecido en ellos pero no lo notó. Cepilló un poco su cabello de mala gana, y tocó su mejilla que parecía dejar de estar inflamada. Por suerte no dejaría marca. Salió de la habitación y se dirigió a la cocina, siguiendo el hipnotizante aroma a café recién hecho. Y ahí, en la pequeña mesita de la cocina, estaba sentada su salvadora, su ángel guardián. Aún no podía creer lo que ocurrió la noche anterior. Después de haber pasado una noche extravagantemente divertida, estuvo a punto de vivir la peor experiencia posible. Sus ojos se nublaron un poco y sacudió su cabeza para alejar aquellos pensamientos. Respiró hondo, exhaló y se armó de valor para comenzar a enfrentar el inicio de otro día. ¨Buenos días¨- saludó en voz baja al entrar a la cocina, interrumpiendo la lectura de la chica quien se volvió a ella inmediatamente -¨buenos días, ¿cómo te sientes?¨- preguntó preocupada. Fingió una sonrisa y asintió con la cabeza sin decir nada y bajó la mirada. Haruka se levantó de la mesa -¨¿tienes hambre?¨- preguntó mientras se acercaba a la estufa-¨espero que no te moleste que haya hecho café, ¿gustas?¨- se volvió a ella. Mina asintió con la cabeza y la chica continuó -¨y me tomé la libertad de prepararte el desayuno, espero que tampoco te moleste que me haya metido en tu cocina¨- se encogió de hombros mientras llenaba una taza de café. La dejó en la mesa frente a la rubia que continuaba en silencio -¨¿te gusta el pan francés?¨- preguntó mientras encendía la estufa y se volvió a la rubia para ver que asentía con la cabeza, y continuó -¨¿los prefieres con mantequilla y miel o con fruta?¨- preguntó. Mina se quedó unos segundos pensando cómo responder -¨¿cómo los comerás tú?¨- preguntó mientras movía la cuchara con azúcar dentro de su taza de café. ¨Yo prefiero con fruta y azúcar¨- respondió Haruka encogiéndose de hombros -¨pero ¿tú cómo prefieres?¨- insistió. La rubia desvió la mirada al piso y apretó los labios. Parecía una niña indecisa, a pesar del mal rato que había vivido parecía haberse animado aunque fuera un poco por su desayuno. Y eso era bueno. ¨Entonces yo también¨- respondió al fin. Haruka preparó el desayuno, y salió del departamento para ir al suyo. Al poco tiempo regresó con un plato lleno de suculentas fresas y zarzamoras. Puso el desayuno en sus respectivos platos y colocó la fruta sobre el pan francés, y escarchó un poco de azúcar sobre ellos. ¨Gracias¨- dijo la rubia cuando el plato estaba frente a ella, y después Haruka se sentó en la silla a su lado. Permanecieron en silencio mientras comía su delicioso desayuno. No tenía nada de hambre, pero aquel gesto de Haruka le había recordado a su madre. Y sus ricos desayunos. ´Mamá siempre me hacía pan francés cuando estaba triste´- sonrió para sí mientras partía otro pedazo de fresa -´ojalá mamá estuviera aquí´- pensó para sí intentando contener las lágrimas. ¨Mina¨- dijo la chica un poco insegura -¨no quiero entrometerme en tus asuntos¨- hizo una pausa para esperar a que la rubia se volviera a ella -¨pero creo que deberías reportar este incidente¨-terminó de decir seriamente. Mina tragó el último bocado de su desayuno, que le supo un poco amargo. Tenía razón, después de todo Liam estuvo a punto de hacerle daño. ¨No lo sé¨- respondió temerosa mientras tomaba un poco de café de su taza -¨¿qué pasará?¨- preguntó con la mirada fija en su taza. ¨Estarás más segura¨- le respondió la chica sin hesitar.
En otra parte de la ciudad, una linda castaña brincaba de felicidad por toda su habitación mientras hablaba por teléfono. ¨¿Puedes creerlo?¨- preguntó emocionada mientras se sentaba sobre la cama. Hablaba con su amiga de años, su confidente y, ahora, la chica que salía con su primo. Le encantaba la idea de que su mejor amiga y su primo tuvieran una relación. A pesar de las malas elecciones que había tenido en el pasado con las chicas, estaba segura que sería diferente ahora que salía con su mejor amiga. Pero lo que más le encantaba es que por fin le había pedido ser su novia el chico de quien había estado enamorada desde que era una niña -¨estoy tan feliz¨- sonreía ampliamente mientras continuaba su animada charla por el teléfono. ¨Me ha regalado los aretes más hermosos que he visto¨- se levantó de la cama y fue hasta su joyero para volver a verlos -¨por supuesto que Yaten le ha ayudado¨- rió mientras guardaba los aretes en el joyero y regresaba a la cama. Asintió con la cabeza y volvió a reír animadamente -¨pero ¿sabes una cosa?¨- preguntó mientras se dejaba caer sobre la cama -¨todavía no me creo ese cuento de que Mina y Yaten no están saliendo a escondidas¨- frunció el ceño como a señal de sospecha -¨¿verdad? Opino lo mismo¨- se levantó y se quedó sentada sobre la cama -¨no, no me han querido decir nada¨- hizo cara de puchero mientras escuchaba atentamente lo que decía la chica al otro lado de la línea. Continuaron charlando hasta que la madre de la castaña le llamó para que le ayudara en la cocina y colgó su llamada. Todo el día mantuvo una gran sonrisa en su rostro y añoraba poder volver a verlo pronto, aunque sabía que estaría ocupado con sus exámenes finales y cantidad de cosas que debía hacer antes de graduarse.
Al día siguiente despertó sobre su cama, sin aroma a café recién hecho. Volvió a cerrar los ojos y cubrió su rostro con una de las sabanas. No tenía ganas de salir de la cama. El día anterior había tenido compañía. Haruka, su vecina, se había encargado de prepararle el desayuno y después salió pero volvió a preguntarle cómo seguía en la noche y le había llevado comida china para cenar. Había sido muy amable con ella, y no debía serlo. Pero le había salvado de algo que no hubiera podido soportar. Un escalofrío invadió su cuerpo al recordarlo. Apretó los ojos con fuerza e intentó reprimir las lágrimas que comenzaban a formarse en sus ojos. ´¿Cómo pude ser tan tonta?´- se reprimió mientras la primer lágrima rodaba por su mejilla -´debí suponerlo, todos los hombres son iguales´- pensó para sí mientras abría los ojos. Su relación anterior, si es que pudiera llamársele así, había sido con un compañero de su escuela. Solo salieron por un par de semanas, hasta que el chico se cansó de insistirle en que tuvieran relaciones y la dejó por Stephany Sinclair, una chica de mala reputación con todos en la escuela. Pero había sido suficiente para dejarle claro que todos los hombres pensaban en lo mismo. Y no se había equivocado con Liam. Le molestaba el hecho que sabía que no le convenía y aun así comenzó una relación con él -´y todos me decían que tuviera cuidado´- pensó para sí mientras limpiaba sus lágrimas con la manga de su pijama. No sabía a lo que se referían. No sabía cómo ni por qué había ocurrido lo que estuvo por ocurrir en su habitación. Temía que en algún momento regresara a terminar con lo que había comenzado, y ahora nadie podría salvarla. Necesitaba de su madre en esos momentos. Solo ella sabría qué decirle. Se sentó y se recargó sobre las almohadas -´¿debo reportarlo?´-preguntó para sí mordiendo su labio. No sabía cómo funcionaban aquellas situaciones. ¿Le creerían? Era solo una extranjera indefensa, pero ¿y si pensaban que solo quiere mentir para que le pague la familia de Liam? No. No quería tener problemas con ellos, ni con nadie. Su padre estaba enfermo, Liam se lo había dicho. No quería causarle problemas por algo que había sido su culpa. Tomó su teléfono que sonaba junto a su cama. En la pantalla aparecía el nombre de Lita, que la llamaba de nueva cuenta. Era la tercera vez que llamaba desde la noche anterior. Se quedó en silencio observando la pantalla de su teléfono, hasta que dejó de sonar. No tenía ánimos de hablar con nadie. No quería hablar de nada. Y le iba a ser difícil explicarlo, así que sería más sencillo si tan solo evitaba todo contacto con cualquier persona. A excepción de Haruka, sería muy descortés de su parte si le pidiera que la dejara después de todo lo que había hecho por ella. La noche anterior le había contado un poco de su vida, su padre era piloto de autos de carrera y había competido en distintas ocasiones. Lamentablemente sufrió un accidente y tuvo que dejarlo por la fuerza. Le costó el divorcio y su familia. Haruka, siendo hija única, decidió distanciarse de los problemas de su familia y frecuentarlos solo cuando era necesario. Le pareció una persona interesante y agradable. Con instinto protector. A decir verdad, no la conocía más allá de lo poco que habían convivido en ocasiones que se encontraban en el pasillo y el elevador, y aquella ocasión que le invito al concierto en el parque. Sintió un nudo en el estómago. Justo ahí fue donde había comenzado su ¨relación¨ con Liam. Y donde se encontró con Yaten y aquella chica. Yaten. Le costaba creer lo que le había dicho sobre él. Reñir en plena calle no sonaba a algo que ellos harían. O al menos eso pensaba -´después de todo, todos los conocen y saben que su familia es rica´- dijo para sí no muy convencida. Quizá eso no era impedimento para que se salieran con la suya, quizá Yaten también le había engañado haciéndole creer que era alguien que en realidad no era. Sí, eso debía ser. ¨También debe estar burlándose de mi¨- pensó en voz alta mientras sus ojos comenzaban a derramar lágrimas de nueva cuenta.
Una disculpa de nuevo por tardar tanto en actualizar, pero debo admitir que no estaba segura cómo continuar con la historia.
En mi idea original, Mina no iba a ser salvada. Pero después de pensarlo por unos días, cambié de opinión.
¿Qué les pareció? Espero que les siga gustanto. Intentaré actualizar pronto, ya estoy empezando el siguiente capítulo pero tengo mucha tarea y exámenes la siguiente semana, así que no puedo prometer nada aún.
Y otra disculpa porque este fue el capítulo más corto que he escrito, pero había tardado bastante en actualizar y creí que sería mejor así.
Como siempre, muchas gracias por continuar leyendo mi historia y espero que les siga gustando.
Y gracias por sus reviews!
ShelyDeKou: Me encanta porque en tus reviews como que adivinas lo que va a pasar en los siguientes capitulos.
Decidí que fuera Seiya quien lo enfrentara porque Yaten, siendo la imagen del negocio familiar, hubiera tenido más problemas. Pero sí, hubiera preferido que fuera Yaten quien le diera su merecido a Liam.
Noah-Lockets: Si, Yaten es más reservado. Después de todo, tiene que cuidar su vida privada por el bienestar del negocio familiar.
Yo también me odio, y odio a Liam por lo que pasó.
Mara Kou: Gracias, espero que te siga gustando la historia.
