Era el segundo día que Mina no asistía a la universidad, y sus amigas comenzaban a sospechar que algo le había ocurrido. ¨Sigue sin responder¨- dijo la castaña presionando un botón en su teléfono móvil -¨¿estará enferma?¨- preguntó mientras se volvía a ver a la rubia de coletas en forma de bombón que estaba sentada frente a ella. ¨Puede ser¨- dijo la rubia encogiéndose de hombros -¨o quizá está muy estresada estudiando para los exámenes finales, no creo que sea nada grave¨- sonrió intentando sonar convencida. La castaña apretó los labios y bajó la mirada para volver a encender la pantalla de su teléfono, presionó un botón para volver a llamar a Mina pero no recibió respuesta alguna. ¨¿Les ofrezco algo más?¨- preguntó un chico de cabello rizado que les estaba atendiendo en el restaurante, ambas chicas negaron con la cabeza y Lita le pidió la cuenta. ¨¿Crees que debamos ir a su departamento?¨- preguntó la castaña una vez que el chico se retiró -¨en verdad me preocupa mucho que algo le haya ocurrido¨- frunció el ceño con evidente preocupación. ¨Si, vamos¨- asintió la rubia -¨quizá perdió su teléfono en el bar y por eso no nos ha contestado las llamadas¨- sugirió con una sonrisa fingida. El chico regresó con la cuenta y se retiró. Dejaron el dinero sobre la mesa y se retiraron, no sin antes despedirse de la chica de cabello negro que estaba en la puerta -¨adiós Rei, nos vemos después¨- dijo la rubia sonriente mientras salían. Caminaron hasta el edificio de Mina y entraron, fueron hasta el elevador y la castaña presiono el botón para subir. Salieron del elevador cuando llegaron a su piso, y llamaron a la puerta del departamento -¨¿estás aquí, Mina?¨- preguntó la castaña mientras volvía a golpear la puerta. Intentaron llamarle a su teléfono y tampoco recibieron respuesta -¨probablemente salió¨- dijo Serena mientras veía a la castaña presionar un botón de la pantalla de su móvil. Se dieron por vencidas y decidieron esperar para ver si Mina iba a la escuela al día siguiente. Las puertas del elevador se abrieron y una delgada y atractiva chica de cabello dorado salió, y después las chicas bajaron y salieron del edificio.

Al siguiente día, Mina no fue a la clase de nueva cuenta. ¨Definitivamente algo le ha ocurrido¨- dijo la castaña preocupada mientras salían del edificio de la universidad, a lo que Serena sugirió -¨deberíamos ir a su departamento de nuevo¨- y la castaña asintió con la cabeza. Cruzaron la calle de la siguiente cuadra y subieron los escalones de la entrada. Fueron hasta el elevador y subieron, mientras Lita intentaba llamar al móvil de Mina. Llamaron a la puerta con fuerza -¨¡Mina!¨- gritaba la castaña con cada golpe que daba a la puerta, sabiendo que quizá molestaría a los vecinos pero queriendo asegurarse que la chica le escuchara. ¨¿Son amigas de ella?¨- preguntó una chica saliendo del departamento que estaba justo al frente del de Mina. Serena y Lita se volvieron un tanto confundidas hacia atrás, para encontrarse con la chica de cabello dorado que habían visto en el elevador el día anterior. Asintieron con la cabeza para responder a su pregunta -¨¿has sabido algo de Mina?¨- preguntó la castaña. Haruka se quedó en silencio viendo a las chicas frente a ella, se cruzó de brazos y se recargó un poco sobre el marco de la puerta de su departamento -¨si¨- respondió secamente. Serena y Lita voltearon a verse confundidas y después dirigieron la mirada hacia la chica de nueva cuenta -¨¿está aquí?¨- preguntó la rubia de coletas, señalando la puerta detrás de ellas. ¨Si, no ha salido en algunos días¨- respondió la chica en voz baja haciendo que las chicas frente a ellas se sorprendieran, -¨¿le ha ocurrido algo?¨- preguntó la castaña -¨¿está enferma o algo?¨- insistió. Haruka permaneció en silencio mirando fijamente a las dos chicas, y no muy segura de sí misma les dijo -¨la verdad no me corresponde decirles esto, pero¨- hizo una pausa -¨me preocupa esa niña¨- se separó del marco de la puerta -¨no les va a responder, por más que llamen a su puerta. No ha querido salir desde que..¨- hizo otra pausa bruscamente, haciendo que las chicas se sobresaltaran aún más. ¨¿Qué ha ocurrido?¨- preguntó alarmada la castaña, pensando lo peor. ¨Será mejor que pasen¨- dijo la chica invitándoles a su departamento. No muy seguras de que fuera una buena idea, las chicas aceptaron. Se sentaron en el pequeño comedor que estaba al centro del departamento y Haruka amablemente les ofreció algo de tomar. ¨Siempre supe que no era una buena persona¨- comenzó a decir la chica mientras la rubia y la castaña la veían sin comprender a lo que se refería. Se sentó en la mesa junto a ellas, y con delicadeza comenzó a contarles brevemente lo que había ocurrido aquella noche en el departamento frente al suyo, omitiendo entrar en detalles -¨el muy canalla intento hacerme creer que todo marchaba bien, pero por suerte no pasó a mayores¨- terminó de decir mientras las chicas la veían horrorizadas por lo que acababa de contarles. ¨Pero ¿cómo es posible?¨- preguntó la castaña -¨no debí dejarla sola¨- dijo sintiéndose culpable -¨esa noche celebrábamos mi cumpleaños y yo..¨- hizo una pausa al sentir que estaba a punto de llorar. ¨No tienes por qué sentirte responsable de ésto¨- le dijo la chica de cabello dorado -¨ese tipo es un imbécil que piensa que va a salirse con la suya¨- dijo molesta -¨lo que más me preocupa es que Mina no ha querido hacer nada al respecto¨- apretó los puños mientras las chicas la veían preocupadas, -¨¿qué quieres decir?¨- preguntó la rubia de coletas. ¨He intentado hablar con ella, convencerla de que lo reporte y prevenir que dañe a alguien más¨- hizo una pausa -¨pero creo que teme que regrese e intente hacerle daño de nueva cuenta¨- se volvió hacia ellas -¨¿podrían hablar con ella? Creo que le vendría bien que se lo dijeran sus amigas y no solo su vecina¨- se encogió de hombros. ¨El problema es que no nos contesta ni el teléfono¨- dijo la castaña preocupada, Haruka apretó los labios y se quedó pensativa unos segundos -¨¿podrían volver mañana a esta hora?¨- les preguntó y las chicas asintieron con la cabeza -¨le he estado llevando comida y le hago compañía por unos minutos¨- hizo una pausa -¨para asegurarme que esté bien, y que se vuelva a sentir segura¨- apretó los puños de nueva cuenta -¨pero si vuelven mañana, podría pedirle que me preste su llave y así entran a su departamento conmigo¨- terminó de decir. Y así, quedaron de regresar al siguiente día. Agradecieron a la chica por haberles contado lo ocurrido y salieron de su departamento. Subieron al elevador y presionaron el botón para ir a la planta baja. ¨Pobre Mina¨- decía la rubia mientras se recargaba en la pared del elevador. ¨No puedo evitar sentir que esto es culpa mía¨- se quejaba la castaña intentando no llorar -¨cómo quisiera partirle la cara a ese sin vergüenza¨- dijo molesta apretando los puños, mientras salían del elevador.

¨De acuerdo, madre¨- se despedía el platinado -¨buenas noches¨- dijo mientras la mujer besaba su mejilla. ¨Me da gusto que hayas venido a visitarnos, hijo¨- sonrió la mujer dulcemente -¨y también que estén intentando llevarse mejor¨- se volvió hacia el oji-azul y después dirigió la mirada hacía el platinado de nueva cuenta -¨los amo, hijos¨- terminó de decir la mujer y después se alejó del comedor y subió las elegantes escaleras en dirección a su habitación, dejando a sus dos hijos solos. ¨¿Y cómo va todo?¨- preguntó el oji-azul mientras se servía otro trago de whiskey para él y otro para su hermano. Comenzaron una conversación un poco trivial intentando convivir como dos personas normales, tal y como su madre se los había pedido. ¨¿Sabes?¨- preguntó el oji-azul cambiando el tema -¨creo que Serena es la elegida¨- se llevó el vaso a sus labios y bebió un poco -¨esa chica es perfecta¨- sonrió ampliamente mientras dejaba su vaso sobre la mesa. El platinado frunció el ceño estupefacto -¨pero ¿qué cosas dices, Seiya?¨- preguntó intentando no reír -¨¿te ha pegado duro el amor tan de pronto?¨- se burló. El oji-azul rió divertido -¨no lo sé, hermano. Creo que no lo entenderías, tu eres más¨- hizo una pausa -¨superficial¨- se encogió de hombros divertido. El platinado frunció el ceño molesto -¨¿qué demonios quiere decir eso?¨- preguntó indignado mientras Seiya sonreía, -¨no puedes negarlo¨- hizo una pausa -¨prefieres una chica que sea atractiva y tenga buenas curvas, antes que cualquier otro tipo de mujer¨- hizo otra pausa para beber un poco de whiskey -¨si dejaras de buscar solo el físico, podrías sorprenderte¨- se encogió de hombros. El platinado, aún más molesto por aquellas acusaciones, se levantó de su asiento bruscamente -¨¿yo soy el superficial?¨- preguntó -¨encima de todas las chicas cabeza hueca que has conquistado, ¿te atreves a decir semejante estupidez sobre mi?¨- apretó los puños. El oji-azul comenzó a reír aún más animado -¨es cierto, creo que era yo el que prefería las curvas y no las psicópatas, como Chelsea¨- dijo en tono de burla. ¨Ni me la menciones¨- dijo el platinado mientras se sentaba de nueva cuenta y daba un gran trago de su vaso. ¨Ahh, es cierto¨- hizo una pausa mirando de reojo al chico -¨ahora tienes otros intereses, muy distintos y más americanos¨- terminó de decir. El platinado lo miró molesto mientras tomaba el vaso que estaba frente a él -¨¿te preocupa?¨- preguntó seriamente, el oji-azul se recargó en el respaldo de su asiento y se llevó las manos a la nuca para recargarse con más comodidad. Guardo silencio unos segundos y al fin se dignó a decir algo -¨¿por qué tendría que preocuparme? Creo que te vendría bien un cambio, además Mina está muuuuy..¨- decía cuando el platinado le interrumpió -¨cuidado con tu elección de palabras, Seiya¨- le dijo en tono serio y un tanto amenazante mientras se llevaba el vaso a los labios. El oji-azul sonreía malévolamente al ver aquella reacción de su hermano, que confirmaba las pocas sospechas que le quedaban. Justo estaba por decir algo más, cuando su teléfono comenzó a sonar -¨¿Lita?¨- se preguntó en voz alta frunciendo el ceño confundido -¨hola primita¨- dijo con una sonrisa al responder la llamada y recargándose en el respaldo cómodamente de nueva cuenta. Lentamente su sonrisa comenzó a desaparecer de sus labios -¨¿qué?¨- preguntó alarmado frunciendo el ceño, haciendo que el platinado se interesara en aquella llamada. ¨¡Ese idiota es hombre muerto!¨- dijo alterado recargando un codo sobre la mesa y pasándose una mano por el cabello con molestia -¨maldita sea, ¿y cómo está Mina?¨- preguntó dirigiendo la mirada al platinado. Frunció el ceño al escuchar a Seiya pronunciar el nombre de la chica, y se levantó de la mesa. ¨De acuerdo, cualquier cosa llámame¨- decía el oji-azul viendo como su hermano se levantaba bruscamente de la mesa -¨no, tranquila¨- dijo lo más calmado posible -¨por supuesto que no, Lita¨- decía. ¨¿Qué ocurre?¨- exigió el platinado preocupado, pero no recibió respuesta pues Seiya continuó intentando calmar a la chica por teléfono -¨descuida, gracias por decírmelo. Ten cuidado, Lita. Adiós¨- finalizó la llamada y dejó el teléfono sobre la mesa frente a él. ¨¿Y bien?¨- preguntó el platinado sin recibir respuesta. Seiya se quedó en silencio, recargando la cabeza sobre el brazo que tenía sobre la mesa. ¨¡Maldita sea!¨- dijo molesto golpeando bruscamente la mesa y levantando la cabeza. Se pasó una mano por el cabello lleno de frustración y se volvió al platinado que lo veía molesto, esperando que le respondiera qué estaba ocurriendo. ¨¿Recuerdas aquella noche que vimos al imbécil de Liam y…?¨- preguntó el oji-azul pero el platinado le interrumpió -¨si, hace unos días ¿le ha hecho algo a Mina?¨- frunció el ceño. Seiya se quedó en silencio y asintió con la cabeza. ¨¿Qué le ha hecho?¨- preguntó apretando los puños bruscamente. ¨Fue a su departamento..¨- hizo una pausa y tragó saliva con dificultad-¨ a violarla¨. El platinado le tomó por el cuello de la camisa, obligándolo a levantarse de la silla -¨esto ha sido culpa tuya¨- le dijo molesto -¨si no hubieras¨- le interrumpió el oji-azul separándolo bruscamente de él -¨no me culpes, idiota¨- lo empujó -¨es también culpa tuya, Lita me ha dicho que Mina está bien, que una vecina impidió que le hiciera daño pero que no lo está tomando muy bien¨- terminó de decir molesto, acomodándose el cuello de la camisa. El platinado apretó los dientes y se pasó ambas manos por el cabello con frustración. Se recargó sobre una de las sillas -¨esto es culpa nuestra, Seiya¨- dijo seriamente y se volvió hacia él -¨tenemos que hacer algo al respecto¨. Salió de la casa a prisa sin decir nada más, y azotó la puerta principal sin dase cuenta. Subió a su auto, lo encendió y emprendió camino hacia Brighton lleno de rabia. Lo buscaría por la ciudad, así le tomara toda la noche. Era un maldito mal nacido que había lastimado a la mujer que quería. Y si, lo aceptaba. Le gustaba esa chiquilla inocente, a pesar de todo. Y se sentía responsable de lo ocurrido después de aquella estúpida disputa que tuvieron su hermano y él con el imbécil ese aquella noche. ´Maldita sea´- pensaba apretando aún más el volante -´debí quedarme con ella esa noche, sino me hubiera ido esto no hubiera ocurrido´- presionó el acelerador para ir más rápido. Llegó a Brighton más rápido de lo que esperaba, y estacionó el auto cerca del muelle y de aquel bar al que habían ido aquella primera vez. No sabía nada de Liam, además de su nombre y de que era un canalla. Entró al bar y fue hasta la barra para hablar con el chico, que por suerte, era el mismo que le atendió aquella noche. Lo describió y el chico de la barra supo inmediatamente de quién hablaba -¨claro, Liam Hollingworth. Es un cliente regular¨- asintió el chico -¨pero hace unos días que no lo veo, ¿por qué, está en problemas?¨- preguntó sintiendo que había hablado de más. ¨No, descuida chico. Pero hay una chica muy linda en Londres que está preocupada porque no le responde las llamadas¨- mintió -¨¿podrías llamarme si lo ves?¨- preguntó amablemente mientras le escribía su número de teléfono en una servilleta.

Al siguiente día, Serena y Lita regresaron al departamento como habían acordado hacerlo con la chica de cabello dorado. ¨¿Cómo has conseguido la llave?¨- preguntó la castaña mientras veía a la chica tomar un canasto de ropa, -¨¨me ofrecí a ayudarle a lavar su ropa¨- se encogió de hombros-¨tuve que insistirle un poco, pero accedió¨- terminó de decir la chica mientras les indicaba que le siguieran y salieran del departamento. Introdujo la llave en la puerta y la abrió con cuidado, intentando no hacer mucho ruido. El departamento estaba a oscuras, así que la chica encendió la luz y les pidió que cerraran la puerta. Dejó el cesto de ropa sobre el sillón y les pidió que esperaran un poco para poder avisarle a Mina que estaban ahí. Llamó a la puerta con suavidad y una voz en el interior de la habitación le indicó que pasara. Abrió la puerta lentamente, y se encontró con la rubia parada frente a la ventana. Parecía estar perdida en sus pensamientos, que no debían ser muy buenos. ¨¿Cómo te sientes?¨- preguntó la chica cerrando la puerta detrás de ella, más la rubia no respondió y solo se limitó a alejarse de la ventana para sentarse torpemente sobre su cama, -¨¿tienes hambre?¨- preguntó Haruka. La rubia negó con la cabeza -¨gracias¨- fue lo único que pudo decir y bajó la mirada hacia al piso. ¨Oye¨- dijo la chica mientras se acercaba a ella y se sentaba a su lado -¨Mina, espero que no te molestes conmigo¨- la aludida se volvió a verla extrañada -¨pero tus amigas han estado buscándote y están en la sala, ¿crees que puedan pasar?¨- preguntó. Frunció el ceño un poco confundida -¨¿están aquí?¨- preguntó la rubia un poco asustada -¨pero yo¨- hizo una pausa y tragó saliva con dificultad mirando hacia la puerta de su habitación -¨¿lo saben?¨- preguntó sintiendo como su corazón latía lleno de angustia y cerró los ojos con fuerza. ¨Lo siento¨-dijo la chica -¨estaban muy preocupadas¨- terminó de decir. Mina se quedó en silencio manteniendo los ojos cerrados, sabía muy bien que Haruka no les había contado lo ocurrido por hacerle daño o perjudicarla, lo hacía porque se preocupaba por ella. Y también sus amigas, se había olvidado por completo de qué día era y quizá se había perdido de muchas cosas importantes en sus clases. Respiró hondo y llenándose de fuerzas dijo -¨de acuerdo¨- y abrió los ojos para volverse hacia la chica que estaba sentada a su lado. Haruka le sonrió un poco, como queriendo disculparse, pero sabía que no era necesario. Salieron de la habitación y ahí en la sala estaban sus dos lindas amigas que, al verle, se levantaron del sillón de inmediato -¨Mina¨- dijo la castaña preocupada y acercándose a ella. Los ojos se le nublaron un poco al tenerla frente a ella y la abrazó con fuerza -¨lo siento mucho, Mina¨- se disculpó aun sintiéndose responsable de lo ocurrido. La rubia correspondió el abrazo con la misma fuerza y tragó saliva con dificultad, conteniéndose las lágrimas -¨gracias¨- fue lo único que pudo decir mientras se soltaba de ella y se volvía hacía la rubia de coletas que también parecía estar llorando. ¨Mina¨- dijo mientras se acercaba y la abrazaba con más fuerza que la castaña -¨¿cómo estás?¨- preguntó entre lágrimas. Haruka, que solo las observaba con preocupación, decidió dejarles sola y se retiró a la cocina para dejarle la llave del departamento. Las chicas fueron hasta la sala y se sentaron -¨¿por qué no nos habías dicho nada, Mina?¨-preguntó la castaña preocupada mientras la tomaba de las manos. La rubia negó con la cabeza y bajó la mirada, -¨¿pero estás bien?¨- insistió la chica sintiendo que Mina lo tomó como regaño. ¨Si¨- respondió la rubia en voz baja -¨¿Haruka se los ha dicho?¨-preguntó sin levantar la mirada. ¨Solo lo necesario¨- respondió Serena -¨¿hay algo que podamos hacer por ti?¨- ofreció pero la chica permaneció en silencio. ¨Mina¨- dijo la castaña apretándole las manos un poco y la voz llena de preocupación -¨¿lo has reportado?¨- preguntó. La rubia negó con la cabeza, -¨tienes que hacerlo¨-le dijo Lita -¨no estamos aquí para presionarte, hazlo cuando estés lista pero¨- hizo una pausa -¨estamos preocupadas por ti¨- terminó de decir. Mina levantó la mirada un poco y fingió una sonrisa, consiente que le decía la verdad -¨lo sé¨- dijo con dificultad -¨pero no lo sé¨- volvió a negar con la cabeza.
Era evidente que tenía miedo, se le notaba en la mirada. Serena volvió a abrazarla con cariño -¨no estás sola en ésto¨- le dijo con una pequeña sonrisa -¨cualquier cosa que necesites, estamos contigo¨ - le dijo mientras la rubia se volvía a ella y fingía otra sonrisa, -¨lo sé¨- se volvió a la castaña -¨muchas gracias¨. Se ofrecieron a ayudarle a asearse y prepararle algo de cenar para ponerla al corriente sobre lo que había ocurrido en su clase y estuviera al corriente para cuando tomaran el examen final. No preguntaron si asistiría a la universidad al día siguiente, para darle más espacio, pero querían asegurarse que en verdad se encontrara bien. Mina, por otro lado, se sentía un poco más tranquila al estar con ellas. Eran unas buenas amigas y tenía la fortuna de haberles conocido. Se sentó en la mesa para comer la cena que Lita les había preparado. No tenía nada de hambre, pero olía delicioso y su estómago le pedía que al menos lo probara. Pollo con vegetales salteados con salsa teriyaki y arroz blanco. No sabía que algo tan delicioso podía prepararse en su pequeña cocina. Ni siquiera tenía un wok para poder cocinarlo-¨¿tu has preparado esto?¨- preguntó sorprendida a la castaña mientras se llevaba otro pedazo de pollo a la boca. Lita asintió con la cabeza -¨he traído algunas cosas de casa para poder prepararlo aquí¨- sonrió -¨y no te preocupes, limpiaré al terminar de cenar¨- rascó su cabeza un poco apenada por haber ensuciado la cocina más de lo necesario. Conversaron de otras cosas, intentando animarla. Lita le contaba un poco sobre Andrew y cómo le había pedido que fuera su novia, parecía no estar segura de querer hablar de ello -´probablemente no quieren hacerme sentir mal´- pensó Mina para sí -¨¿puedo confesarles algo?¨- preguntó sin pensarlo, interrumpiendo a la castaña en medio de la conversación. Les tomó por sorpresa, pero ambas dijeron que podía contarles lo que quisiera. ¨Cuando Liam estuvo aquí, él…¨- hizo una pausa y cerró los ojos con fuerza sintiendo nauseas al recordar sus manos sobre su cuerpo, tragó saliva con dificultad y respiró hondo -¨cuando estuvo aquí¨- continuó -¨me ha dicho que¨- hizo otra pausa y abrió los ojos para ver a las dos chicas que se encontraban con ella y volvió a respirar hondo antes de continuar. La castaña frunció el ceño esperando que les dijera algo y confundida por la actitud de la rubia preguntó -¨¿si?¨. Mina bajó la mirada y exhaló, se armó de fuerza y levantó la mirada para hablar por fin -¨antes de venir aquí, se encontró con Seiya y Yaten¨- hizo una pausa para ver la reacción de las chicas que, en efecto, la veían aún más confundidas -¨lo golpearon y amenazaron para que se alejara de mi¨- bajó la mirada y comenzó a jugar con sus dedos nerviosamente -¨no quiero creerle pero¨- hizo una pausa y levantó la mirada -¨ya no sé qué debo creer¨- terminó de decir y sintió como en sus ojos comenzaban a acumularse algunas lágrimas.

En otra parte de la ciudad, un auto deportivo se estacionaba frente a la enorme casa. Bajó del auto y caminó hasta la puerta y espero a que alguien atendiera. ¨¿Qué haces aquí a estas horas?¨- preguntó el oji-azul saliendo de la cocina al verlo entrar, -¨descuida, me iré pronto¨- fue lo único que dijo mientras se dirigía a la habitación que estaba al fondo. Llamó a la puerta suavemente y una voz en el interior le indicó que podía pasar. ¨Buenas noches¨- dijo el platinado mientras entraba al estudio y cerraba la puerta detrás de él. Frente a él había un elegante escritorio de madera rojiza, a juego con los muebles que estaban alrededor. Un hombre mayor estaba sentado en su silla de piel justo detrás del escritorio, con lentes y bata de dormir -¨buenas noches, hijo¨- respondió el hombre dejando algunos papeles sobre el escritorio delante de él. Le hizo una seña al chico para que se sentara -¨¿y bien?¨- preguntó mientras veía al chico sentarse inquieto frente a él -¨no has sido muy claro cuando has llamado¨- dijo el hombre. El platinado se quedó en silencio mientras se recargaba en el respaldo de la silla -¨disculpa que te moleste a estas horas, padre¨- comenzó a decir -¨necesito de tu ayuda para encontrar a alguien¨. El hombre frunció el ceño y se quitó los lentes. Los dejó sobre el escritorio y dirigió una mirada extraña al platinado -¨¿qué necesitas exactamente?¨- preguntó serio. El chico apretó los labios -¨Erlik¨- respondió secamente sin despegar la mirada del hombre frente a él. El hombre exhaló y se llevó una mano a la frente -¨¿por qué necesitas a Erlik, hijo?¨- preguntó masajeándose bruscamente la frente -¨sabes bien que él no..¨- decía cuando el chico le interrumpió -¨le han hecho daño a alguien que me importa¨- pronunció secamente el platinado. El hombre se recargó en el respaldo de su silla y dejó salir un suspiro de frustración, apretó los labios y tomó los lentes que dejó sobre el escritorio. Dirigió una mirada desaprobatoria al platinado y abrió el primer cajón de lado derecho de su escritorio. De él, sacó un pequeño teléfono móvil negro y se lo entregó al chico -¨ten cuidado¨- fue lo único que dijo antes de que el chico lo tomara y se levantara. El platinado asintió con la cabeza y guardó el móvil en el bolsillo de su pantalón oscuro. Se dio la vuelta y caminó hasta la puerta. Se volvió al hombre antes de salir de la habitación -¨gracias, padre¨- dijo seriamente y desapareció tras la puerta de madera.


Creo que paso más tiempo disculpándome por no actualizar mi fic que subiendo capítulos, pero tengo unos días libres de la escuela y aprovecharé para escribir lo más que pueda y quizá subir otro capítulo en los siguientes días.
Gracias por continuar interesados en mi fic y por dejar reviews, me da gusto leerlos.
Hasta el próximo capítulo...