No podía quedarse con la duda después de lo que les había confesado Mina, así que decidió llamar a Seiya esa misma noche al llegar a su casa. ¨¿Podemos vernos?¨- preguntó cuándo el chico respondió su teléfono -¨es urgente¨- dijo seriamente y terminó la llamada bruscamente sin darle oportunidad de decir más. No solía ser así, pero temía por lo que había ocurrido con Mina y por lo que había dicho aquel tipo de ellos. Se sentó sobre su cama y se quedó pensativa por unos minutos. ¿Cómo convencerían a Mina de que hiciera algo al respecto? Por supuesto que no iba a querer hacerlo por miedo a que regresara e intentara hacerle daño de nuevo, o quizá le amenazó de algo peor y no les había dicho. Tragó saliva con dificultad y sacudió la cabeza. Sería mejor que no pensara en esas cosas y mejor se concentrara en buscar una solución. Su teléfono sonó indicándole que había recibido un mensaje de texto de Seiya -¨estoy afuera de tu casa¨- leyó y guardó su móvil en el bolsillo del pantalón. Salió de su habitación y bajó las escaleras sin siquiera avisar a sus padres que saldría, ya se preocuparía después por pedir disculpas. Subió al auto sin decir nada. ¨Hola¨- dijo el oji-azul sonriente acercándose para besarla, pero la chica le evitó volteándole la cara. ¨¿Estás bien, bombón?¨- preguntó el chico confundido ante aquella repentina reacción. La rubia de coletas negó con la cabeza -¨necesitamos hablar, Seiya¨- dijo seriamente mirándole a los ojos.
¨De acuerdo, gracias¨-dijo el platinado cerrando el móvil negro que su padre le había entregado horas antes y lo guardó en el bolsillo de su pantalón. Se quedó unos minutos más recargado en la pared observando la ciudad por la enorme ventana de su elegante departamento. Ya había hecho la llamada, ahora solo debía esperar a que Erlik le llamara y le dijera que había hecho su trabajo. ¨Maldición¨- golpeó un poco la pared con frustración. No podía quedarse con los brazos cruzados después de enterarse de lo que había ocurrido, y no había mejor solución para este problema. Se alejó de la ventana y entró a su habitación. Se quitó la chaqueta oscura a juego con su pantalón de traje y la colgó en el closet, deshizo su corbata con disgusto y la lanzó a la cama. Pasó una mano por su plateada cabellera y respiró hondo, intentando calmarse. Fue hasta el mueble junto a su cama y tomó su teléfono móvil, presionó algunos botones y comenzó a llamar a la chica. Sabía que no iba a responderle, pero al menos le dejaría un mensaje -¨por favor contéstame, necesito verte¨- comenzó a decir al escuchar el tono de la contestadora del móvil -¨llámame, no importa la hora que sea¨- hizo una pausa -¨por favor llámame¨- terminó de decir y presionó un botón para finalizar la llamada. Dejó el teléfono móvil sobre el mueble y pasó ambas manos por su cabello, apretándolo con fuerzas. Un suspiro exasperado salió de sus labios mientras alejaba sus manos de su, ahora, alborotada cabellera plateada.
Se levantó de la cama impaciente y comenzó a desabotonar su camisa blanca y la dejó caer sobre la cama, continuó después con su pantalón, no sin antes tomar el móvil negro que había guardado en el bolsillo y lo dejó sobre la cama, para después entrar al baño a asearse. Mojó su rostro con agua helada y tomó la pequeña toalla de manos que tenía junto al mueble del baño y se secó bruscamente. Se quedó en silencio mirándose a los ojos reflejados en el espejo, con la mirada perdida como si estuviera conversando consigo mismo. Permaneció así unos minutos y arrojó la toalla al piso con mucha rabia, como si fuera la culpable de todo lo que estaba ocurriendo. Apagó la luz y salió del baño en dirección a la cocina. Tomó el vaso que había dejado sobre el comedor y fue hasta su bar para servirse un poco más de escocés y lo bebió de golpe. No le importó que raspara en su garganta el fuerte sabor del alcohol, pero hizo un gesto de desagrado. Dejó el vaso sobre la mesa de cristal que tenía en el bar, y regresó a su habitación. Se sentó sobre la cama y volvió a repasar mentalmente lo que había hablado con Erlik minutos antes, y se llevó las manos a la cabeza de nueva cuenta y apretó su cabello con fuerza. Su teléfono móvil comenzó a sonar y vibrar sobre el mueble a su lado. Volteó de mala gana para ver de quién se trataba y se apresuró a responder al ver el nombre que aparecía en la pantalla.
Se sentaron en una pequeña banca del parque y permanecieron en silencio por unos instantes. Nunca la había visto tan seria y le preocupaba lo que pudiera decirle. ¨Bombón¨- le llamó suavemente -¨¿puedes decirme qué está ocurriendo?¨- preguntó nervioso. La chica se volvió a él con los ojos cristalinos a punto de derramar lágrimas, -¨¿es por Mina?¨- preguntó preocupado al ver la expresión en el rostro de la chica y la abrazó dulcemente -¨tranquila, bombón, todo estará bien¨- decía mientras acariciaba su larga cabellera dorada. La chica comenzó a llorar sin poder evitarlo, y se separó un poco del chico para poder verlo a los ojos -¨necesito preguntarte algo¨- dijo secando sus lágrimas. ¨Lo que gustes, cariño¨- dijo el chico asintiendo con la cabeza sin dejar de sostenerla en sus brazos. La rubia sollozó un poco mientras intentaba controlar sus lágrimas -¨¿has visto a Liam la noche que fue al departamento de Mina?¨- preguntó lo más seria posible limpiando otra lágrima que salía de sus ojos. Seiya exhaló preocupado y soltó a la chica. Se levantó de la banca y pasó una mano por su cabello. Se volvió a la chica y asintió con la cabeza, y después volvió a sentarse a su lado -¨no he querido decir nada pero¨- hizo una pausa para verla a los ojos -¨Yaten y yo lo vimos con una chica, creí que debía confrontarlo¨- apretó los labios -¨¿cómo podía engañar a Mina? Y encima de todo, ofendió a mi familia y, lo siento bombón, pero estallé cuando quiso decir algo malo de ti¨- confesó el chico sintiéndose culpable. ¨Seiya¨- dijo la chica desaprobatoriamente -¨¿qué hiciste?¨- preguntó mirándolo a los ojos con preocupación. El chico negó con la cabeza y pasó una mano por su cabello -¨jamás quise hacerle daño a Mina¨- exhaló desesperado. Serena lo tomó del brazo con suavidad -¨¿también te sientes culpable?¨- preguntó fingiendo una sonrisa -¨Lita piensa que ha sido culpa suya¨- suspiró preocupada y bajó la mirada. ¨Imagina cómo se siente Yaten¨- dijo el chico sin pensarlo mientras volteaba al cielo para observar las estrellas. La rubia se volvió a él frunciendo el ceño -¨¿qué quieres decir?¨- preguntó confundida, el oji-azul frunció la nariz al percatarse que quizá había hablado de más -¨bueno, tú sabes¨- se encogió de hombros esperando que la chica comprendiera lo que intentaba decir, pero al darse cuenta que no fue así, continuó -¨Yaten la llevó a su departamento después de que se sintió mal cuando estábamos en el Ministry¨- hizo una pausa para ver a la chica a los ojos -¨siente que si se hubiera quedado un poco más con ella, nada de esto hubiera ocurrido¨- terminó de decir apretando los labios.
Sus amigas se habían retirado horas antes y se había quedado muy pensativa desde entonces.
No estaba muy segura de haber hecho bien al contarles lo que Liam dijo sobre Seiya y Yaten, pero estaba segura que necesitaba sacarlo de su mente. Tomó la botella de vino que tenía sobre la mesa y se sirvió su segunda copa, agradecida de haberla guardado para cuando en verdad la necesitara. Dejó la botella sobre la mesa y se dirigió con calma al pequeño sillón que estaba en la sala. A pesar de todo lo que ocurría, se sentía un poco más tranquila después de haber charlado con Serena y Lita aunque fuera un poco. Eso le había animado. A decir verdad, seguía sintiendo que necesitaba de su madre para consolarla, pero ya imaginaba cómo se pondría si se enterara de lo que estuvo por ocurrirle. Le pediría que regresara de inmediato a casa, dejara todo lo estaba viviendo y se olvidara de todos los que había conocido. Se mordió el labio al pensar en esa opción -´quizá debería hacerlo´- pensó para sí -´quizá sea lo mejor; regresar a casa y olvidarme de todo lo que ha pasado aquí´- suspiró entristecida. Se llevó la copa a los labios y bebió un poco de vino. Londres había sido su sueño desde algunos años antes y ahora que estaba ahí, no podía dejar de pensar en querer regresar a casa. Bebió un poco más del suave vino. No era algo que acostumbrara a hacer, pero había descubierto el agradable placer de disfrutar de una copa de vino. Sobre todo para olvidarse de los problemas. Sus ojos comenzaron a nublarse un poco, ¿cómo era posible que encontrara la manera de complicar su vida cada vez más? Sacudió la cabeza intentando reír un poco, pero no lo consiguió -´ Minako Aino, cumpliendo sus sueños y arruinándolos al mismo tiempo´- pensó para sí nostálgicamente. Se llevó la copa a los labios de nueva cuenta y un extraño ruido sobre la mesa le hizo sobresaltarse. Era su teléfono móvil que estaba sonando. La verdad había comenzado a detestar ese aparato insoportable después de las incesantes llamadas que había estado ignorando toda la semana -´pero eso es culpa mía´- pensó mientras se levantaba para ir hasta la mesa y tomar el móvil. Dejó su copa sobre la mesa, y un nudo se formó en su estómago al ver el nombre que aparecía en la pequeña pantalla -´y también debería olvidarme de él´- pensó para sí mientras el móvil en su mano continuaba vibrando efusivamente. Se quedó paralizada sin poder hacer nada observando su nombre en la pantalla del móvil, hasta que dejó de sonar. Regresó al sillón y dejó el teléfono a su lado mientras se volvía a sentar cómodamente -´¿y si esta fue la señal de que deje Londres?´- se preguntó llevándose una mano a los labios. Podría ser que el universo intentaba decírselo pero no había querido prestar atención. Su móvil volvió a hacer otro ruido extraño. Frunció el ceño y tomó el teléfono para ver qué ocurría. La pantalla se encendió indicando que tenía un mensaje de voz -´de Yaten´- pensó para sí mientras su corazón latía con fuerza. La pantalla se apagó y se quedó observando el móvil indecisa de querer escucharle. Volvió a dejar el móvil sobre el sillón a un lado suyo y se recargó en el respaldo respirando hondo. Buscó su copa en la mesita junto al sillón, pero no estaba ahí. Se levantó y fue hasta la mesa, dónde había dejado su copa al tomar el móvil. ´¿Y ahora por qué me estará llamando?´- pensó para sí mientras tomaba la copa en su mano con cuidado. Se quedó observándola en silencio por unos instantes, como si fuera el vino quien debía responder esa pregunta.
Lo pensó por unos instantes y al fin se decidió. Bebió de golpe el resto del contenido de su copa y la dejó sobre la mesa para regresar a la sala. Tomó el móvil y se dejó caer sobre el sillón con brusquedad. Presionó un botón y colocó el teléfono cerca de su oído para escuchar el mensaje que le había dejado el chico, -¨por favor contéstame, necesito verte. Llámame, no importa la hora que sea… por favor llámame¨. Cerró los ojos al escuchar su voz sintiendo ese familiar nudo en su estómago formarse de nueva cuenta. Sonaba preocupado, pero sabía muy bien que no sería buena idea llamarle. No después de todo lo ocurrido, no después de lo que Liam le había dicho de él. Dejó el teléfono caer a su lado y permaneció con los ojos cerrados por unos instantes más.
´¿Y si Liam también mintió?´- preguntó para sí abriendo los ojos -´o quizá solo quiero engañarme a mí misma y creerme el cuento de que Yaten es una buena persona´- sacudió la cabeza decepcionada. Volteo la mirada a su lado, y miraba fijamente a ese odioso aparato que estaba junto a ella -´¿y si lo llamo?´- se preguntó mientras llevaba una mano a sus labios y mordió una de sus uñas -¨no lo hagas¨- se dijo en voz alta, sospechando que el vino comenzaba a llenarle de valor que no necesitaba. Tomó el móvil con su mano libre y se quedó observándolo en silencio, esperando que fuera el móvil quién le dijera qué debía hacer. Alejó la mano que tenía en sus labios y tomó el móvil con ambas manos. Encendió la pantalla y cerró los ojos mientras presionaba el botón para llamarle. Respiró hondo y exhaló llevando el teléfono a su oído de nueva cuenta. Timbró una vez. Su corazón comenzó a retumbar en su pecho con intensidad. Timbró de nuevo. Apretó los ojos con más fuerza, arrepintiéndose de lo que acababa de hacer. Timbró una vez más y alejó el móvil de su oído, dispuesta a presionar el botón para finalizar la llamada -¨¿Mina?¨- respondió el chico del otro lado de la línea. La chica apretó los labios al escucharle, era demasiado tarde. ¨¿Mina, estás bien?¨- volvió a escuchar la voz del chico desde el móvil. Respiró hondo y llevó el móvil de vuelta a su oído -¨si¨- fue lo único que pudo decir por el nudo que se formaba en su garganta. Golpeo suavemente su frente con la palma de su mano y su corazón latía rápidamente listo para saltar de su pecho. El chico dejó un suspiro de frustración salir desde el otro lado de la línea y dijo -¨necesito verte¨-, la rubia cerró los ojos de nueva cuenta y frunció la nariz al escucharlo. Aquel apuesto hombre inalcanzable la necesitaba, y eso sonaba tan bien saliendo de sus labios. Permaneció en silencio luchando contra la revolución de emociones que había dentro de ella y unas tantas otras que se formaban a causa del vino, -¨por favor Mina¨- continuó el chico -¨aunque sea por 5 minutos¨- le pidió. A pesar de todo, seguía derritiéndose al escuchar su voz y no había nada que pudiera evitar que eso sucediera. ¨Estoy en mi departamento¨ -comenzó a decir la chica con dificultad arrepintiéndose inmediatamente de haberle dicho el número de su departamento y el piso. ¨En 10 minutos estoy ahí¨- apretó los ojos con fuerza al escucharle -¨gracias, Mina¨- fue lo último que le dijo antes de que terminara la llamada. ´Genial´- se quejó internamente -´¿y ahora qué, Mina?´- se preguntó preocupada dejando el móvil sobre el sillón y levantándose en dirección a la cocina. Tomó la botella que había dejado en la mesa y bebió un poco de golpe -¨creo que todo esto fue una mala idea¨- pensó en voz alta recargándose en el mueble junto a la estufa y dando otro gran trago a la botella que tenía en su mano.
Finalizó su llamada con la chica y tomó un pantalón vaquero de mezclilla de uno de los cajones del mueble que tenía dentro del closet y una camiseta verde claro con cuello en forma de V y se vistió a prisa. Salió de su departamento y tomó el elevador hasta la planta baja. Subió a su auto, lo encendió y emprendió camino. Al llegar, estacionó el auto y entró al edificio. Presionó el botón del elevador y subió al piso que le había indicado la chica. Vio la hora en su brillante reloj sobre la muñeca izquierda, y llamó a la puerta suavemente una vez que se encontraba frente al departamento de la chica. Tragó saliva y respiró hondo, no podía ser tan obvio el odio que tenía contra el mal nacido de ese sujeto porque sabía que eso complicaría las cosas con la chica en esos momentos. La puerta se abrió lentamente y el hermoso rostro de la chica apareció -¨hola¨- dijo la chica tímidamente al verlo, y abrió completamente la puerta para dejarle pasar. Sus ojos se veían cansados y tristes, y tenía el cabello trenzado de lado un poco desaliñado, como si acabara de salir de la cama, pero hermosa como siempre. La chica se alejó de él mientras cerraba la puerta con torpedad. El chico no pudo evitar que sus ojos recorrieran el atractivo cuerpo de la hermosa chica que estaba ligeramente cubierto por ese extraño suéter gris que parecía quedarle grande. Caía un poco de lado derecho, dejando ver un poco de la desnudez de su hombro y le llegaba de largo unos centímetros más arriba de las rodillas. Hermosa sin duda. ¨Disculpa, creí que llegarías más tarde y yo…¨- se disculpó tímidamente la chica mientras se volvía a él -¨debí ponerme otra cosa¨- bajó la mirada y sobó su brazo derecho sin saber qué más decir y jalando un poco la tela del suéter para que cubriera un poco más sus bien formadas piernas. ¨¿Te encuentras bien?¨- preguntó el chico dando solo unos pasos hacia ella, reprimiéndose las ganas de tomarla en sus brazos. Mina asintió con la cabeza sin levantar la mirada, se sentía torpe y débil. Como siempre le pasaba cuando Yaten estaba cerca de ella -¨¿gustas algo de tomar?¨- preguntó mientras caminaba hacia la cocina, donde había dejado la botella que tomaba con tanta desesperación momentos antes. El chico la siguió y la tomó del brazo suavemente para detenerla. Mina apretó los ojos con fuerza y se quedó quieta al sentir su mano deteniéndola. ¨¿Estás segura que estás bien?¨- preguntó el chico preocupado sosteniendo suavemente su brazo, la rubia abrió los ojos lentamente y se volvió a él. Sus ojos verdes llenos de dolor y preocupación seguían hipnotizándole como siempre, fingió una sonrisa sin poder despegar la mirada de la suya y asintió con la cabeza. El platinado la tomó por los hombros y la acercó a él con delicadeza. Rodeó su cuerpo con sus brazos, y la estrechó contra su pecho -¨discúlpame¨- dijo el chico en voz baja mientras acariciaba su dorada cabellera y la abrazaba con más fuerza.
Las piernas de Mina estaban por dejar de funcionar. Sus protectores brazos la rodeaban con fuerza y por unos segundos, todo parecía marchar bien. ¨Discúlpame, por favor¨- volvió a decir el chico mientras se separaba de ella lentamente. ¨¿Por qué…?¨- preguntaba la chica, pero el platinado le interrumpió -¨debí quedarme contigo esa noche, sino fuera por mí, nada de esto hubiera ocurrido¨- le dijo mientras acariciaba su rostro con ambas manos. ¨¿También lo sabes?¨- preguntó no muy extrañada, y se separó bruscamente de él. Le dio la espalda para cerrar los ojos y luchar contra las lágrimas que se formaban en sus ojos -¨no debiste amenazar a Liam¨- dijo la chica sin pensar. El platinado frunció el ceño confundido al escuchar a la chica decir eso -¨¿acaso lo estás defendiendo después de que…?¨- decía pero la chica se volvió a él y le interrumpió -¨¿entonces fue cierto?¨- preguntó sin poder detener las lágrimas que luchaban por salir de sus ojos. El platinado apretó los dientes y, frustrado, se pasó una mano por el cabello -¨¿qué fue lo que te dijo ese idiota?¨- preguntó seriamente. La rubia refunfuñó y secó sus lágrimas con la manga del suéter. Se llevó las manos a la cintura con cierta molestia y sacudió la cabeza -¨tú y Seiya lo golpearon y lo amenazaron para que no volviera a verme¨- apretó los labios -¨¿qué estabas pensando, Yaten?¨- preguntó molesta sacudiendo la cabeza de nueva cuenta. El chico se quedó callado unos segundos, frunciendo el ceño e intentando comprender lo qué la chica le decía -¨¿por qué estás molesta conmigo?¨- preguntó confundido dando un paso hacia ella. ¨¡Contesta mi pregunta!¨- insistió la rubia. ¨No¨- dijo el platinado molesto dando otro paso hacia ella -¨¿por qué lo sigues defendiendo?¨- preguntó. La rubia sacudió la cabeza y secó sus lágrimas de nueva cuenta -¨¿qué es lo que quieres, Yaten?¨- preguntó bruscamente llevándose las manos a la cintura con molestia -¨¿a qué has venido?¨- frunció el ceño esperando que el chico le respondiera. El platinado apretó los labios y dejó un soplido de exasperación escaparse de sus labios -¨¿es que ahora no puedo preocuparme por ti?¨- se llevó las manos a sus costados -¨¿acaso estoy haciendo algo mal, Mina?¨- preguntó entre dientes. La chica se cruzó de brazos delante de él -¨no lo sé, Yaten. Quizá si no te hubieras metido en mis problemas con Liam, no..¨- decía pero el chico la interrumpió -¨¿y exactamente cómo me metí en tus problemas?¨- preguntó tomándola de los hombros -¨¿soy yo el culpable de que ese estúpido te estuviera viendo la cara de tonta?¨. Estaba molesto, y era más que evidente. Mina sintió que la sangre le ardía al escucharle decir aquello -¨suéltame¨- le exigió alejándose de él -¨que si soy una tonta ha sido problema mío ¿o no?¨- limpió la solitaria lágrima que caía por su mejilla. El platinado apretó los puños enfurecido consigo mismo -¨no quise decir eso, Mina¨- sacudió la cabeza molesto, -¨pero lo has hecho¨- dijo la rubia molesta asintiendo con la cabeza -¨creo que ha sido de las pocas veces que te has atrevido a decirme la verdad¨- terminó de decir mientras volvía a cruzarse de brazos. El chico frunció el ceño de nueva cuenta -¨¿de dónde viene todo eso, Mina?¨- preguntó crispado pasándose una mano por el cabello, a lo que la chica respondió -¨no te hagas el que no sabes, Yaten¨- negó con la cabeza y volteo hacia el techo intentando detener las lágrimas que volvían a acumularse en sus ojos -¨todas esas mentiras de que te importaba y que querías estar conmigo¨- hizo una pausa para mirarlo a los ojos -¨todo para verme la cara de tonta¨- hizo énfasis en la última palabra y cerró los ojos dejando que las lágrimas corrieran por sus mejillas. ¨Jamás te he mentido, Minako¨- dijo el platinado acercándose un poco a ella -¨¿qué es lo que quieres que te diga?¨- tomó su rostro con fuerza -¨¿que me muero por ti, que no dejo de pensar en ti desde el primer día en que te vi?¨- hizo una pausa para limpiar las lágrimas de la chica con sus pulgares -¨¿es eso lo que quieres?¨- preguntó molesto -¨¿o que te diga que odio al malnacido de tu novio por hacerte daño y encima de todo no valorarte y engañarte con cualquier tipa que encontraba en la calle?¨. La rubia lo empujó furiosa -¨¡eso no es cierto!¨- le gritó y le dio una bofetada-¨nada de eso es cierto, ¡basta Yaten!¨- suplicó. El platinado volvió a tomarla por el rostro con suavidad -¨entonces dime, Mina ¿qué es lo que quieres de mí?¨- preguntó serio esperando que la chica abriera los ojos para poder admirar el azul zafiro de ellos.
Mina permaneció en silencio por unos instantes pensando en cómo responder a esa pregunta tan difícil. Abrió los ojos y se encontró con ese electrizante verde claro que tanto le hechizaba. ¨Que dejes de mentirme¨- dijo la rubia con dificultad sin dejar de verle a los ojos. El chico frunció el ceño y sacudió la cabeza -¨te lo he dicho un millón de veces, hermosa¨- dijo intentando controlar su enojo -¨jamás te he mentido y jamás lo haré ¨- terminó de decir acariciando su mejilla. ¨¿Y por qué has amenazado a Liam?¨- preguntó de nueva cuenta haciéndole refunfuñar, -¨¿por qué sigues con eso?¨- preguntó molesto. ¨Necesito saberlo¨ - dijo la chica en voz baja. Se quedó sin saber qué decir por unos instantes -¨¿crees que ha sido mi culpa?¨- preguntó en un tono lleno de angustia sin despegar sus ojos de los de la chica, quien permaneció en silencio -¨Mina¨- dijo -¨jamás haría algo para lastimarte¨- hizo una pausa -¨discúlpame, y sobre lo ocurrido con él, ha sido Seiya quién lo golpeo porque ofendió a Serena¨- volvió a acariciar el rostro de la chica -¨solo quería provocarlo porque el muy canalla estaba seguro que no nos creerías que lo habíamos visto con esa chica, y.. ¨- decía pero la chica le interrumpió -¨basta¨- le pidió -¨no sigas, por favor¨- bajó la mirada. El chico, confundido, dejó de pronunciar palabra alguna como se lo pidió. Se alejó de él y se sentó en el sillón en silencio, sintiéndose cada vez más torpe. Sabía que Liam y Yaten no se llevaban bien, pero ahora tenía dos versiones de los hechos y ya no estaba segura de quién mentía. Por supuesto que estaba la opción de que Liam mintiera para hacerle creer que Yaten había sido el culpable y conseguir lo que quería, que se alejara de él. Aunque ya lo estaba considerando por sí misma. El platinado se sentó a su lado sin decir nada, mientras ella continuaba en su batalla interna por intentar comprender las cosas.
Se volvió a él un poco, sentándose sobre una de sus piernas un poco cruzada debajo de ella -¨discúlpame por haberte abofeteado¨- dijo tímidamente -¨no debí hacerlo, yo..¨- decía cuando el chico la interrumpió -¨no te preocupes, no debí hablarte de esa forma. Discúlpame¨- le pidió el chico fingiendo una sonrisa y acariciando su mejilla. ¨¿Quieres que me vaya?¨- preguntó mientras la veía dulcemente a los ojos. Mina negó con la cabeza y bajó la mirada apenada. El platinado sonrió al verla tan linda e inocente, como solía ser todo el tiempo. Era sin duda la niña más hermosa que había conocido en su vida, y entre más pasaba el tiempo, la encontraba cada vez más encantadora. ¨¿Estás segura?¨- preguntó tomándola de la barbilla para que volteara a verlo a los ojos. Mina también sentía que Yaten volvía a ser él. Volvía a verla de aquella manera que solía hacerlo, de aquella forma que hacía que su corazón latiera a mil por hora. ¨No quiero estar sola¨- dijo la rubia con dificultad mientras su cuerpo entero comenzaba a derretirse ante aquella penetrante mirada verde claro. El platinado la tomó con suavidad por la cabeza y se acercó a besar cariñosamente su frente -¨no dejaré que nada malo te ocurra¨- dijo mientras se alejaba de ella y acariciaba su rostro -¨sé que no es el momento adecuado, pero¨- hizo una pausa para tragar saliva -¨necesito de ti, Mina¨- confesó -¨y aunque no sientas lo mismo, te prometo que me encargaré de que ese tipo no vuelva a acercarse a ti¨. La rubia lo miró extrañada sin comprender lo que le decía -¨¿qué piensas hacer?¨- preguntó confundida, el chico solo le sonrió y le dijo -¨cuidaré de ti¨. La chica continuó mirándolo extrañada ante aquellas palabras y algo en su interior le decía que no sonaba a algo muy bueno. Quizá Liam tenía razón y debía alejarse también de Yaten. Frunció el ceño confundida -¨espera, espera¨- dijo sentándose sobre la otra pierna para poder moverse un poco más cerca de él y verlo de frente -¨¿qué es lo que piensas hacer, Yaten?¨- preguntó mirándolo a los ojos. El platinado sonrió al verla tan linda y tan cerca de él, y al ver ese brillo de ingenuidad aparecer en sus ojos de nueva cuenta. Inconscientemente bajó la mirada hasta su cuello, y después recorrió lentamente su rostro hasta encontrarse con sus ojos -¨no te preocupes por eso, hermosa¨- dijo acariciando su brazo suavemente. Mina abrió mucho los ojos sintiéndose alarmada y se separó un poco de él -¨¿por qué no debo preocuparme?¨- tomó la mano del chico para alejarla de su brazo -¨Yaten¨- insistió -¨¿vas a hacerle algo?¨- preguntó en voz baja como comprendiendo lo que estaba ocurriendo. El platinado negó con la cabeza -¨no, no le haré nada¨- respondió intentando calmar la preocupación de la chica. Mina apretó los labios mientras lo miraba con sospecha -¨¿de verdad?¨- preguntó de nuevo y el chico asintió con la cabeza -¨pero¨- hizo una pausa -¨¿y si pudieras, le harías algo?¨- preguntó mientras bajaba la mirada. El chico, sorprendido, se acomodó de nuevo en el sillón volteando su cuerpo un poco más hacia el de ella -¨¿qué quieres decir?¨- preguntó frunciendo un poco el ceño. La rubia negó con la cabeza y dirigió su mirada a la suya -¨quiero decir¨- hizo una pausa mordiéndose el labio -¨¿en verdad podrías asegurarte que Liam no volviera a acercarse a mi?¨- preguntó acercándose un poco más a él y rosando sin querer su rodilla izquierda contra la mano del chico que descansaba sobre el sillón a un lado suyo. ¨Claro, puedo hacer todo lo que me pidas¨- respondió el platinado con la voz un poco ronca y mirándola seductoramente a los ojos mientras su pulgar acariciaba suavemente la rodilla de la chica que segundos antes había rosado su mano, con cuidado de no hacerle creer que tenía otras intenciones. La rubia se sobresaltó al sentir aquella extraña caricia en su rodilla, y fue como si una alarma se activara en su cabeza. Lo mismo había pasado con Liam aquella noche. Pero esta vez era diferente. Su corazón latía a prisa y su piel ansiaba con volver a sentir tan solo otro rose de sus manos. ¨¿Y a mi?¨- preguntó la chica sin pensar, casi por impulso, traicionada por su subconsciente. Y probablemente también por el vino.
El chico frunció el ceño sin comprender aquella repentina pregunta. Mina se acercó un poco más a él con timidez, rosando su rodilla contra la mano del chico de nueva cuenta, casi sin querer. Sabía que no debía hacerlo, pero algo en su interior la estaba obligando -¨¿a mi también me harías algo?¨ - preguntó en un extraño y seductor tono de voz, que no supo ni de dónde salió. Yaten se quedó en silencio sin poder constatar lo que estaba ocurriendo -¨¿a qué te refieres?¨- preguntó con dificultad después de sentir la proximidad entre ellos acortarse cada vez más. ¨Tú sabes a lo que me refiero¨- dijo la rubia inocentemente mientras se acercaba un poco más a él y pasaba uno de sus dedos por el borde del cuello de la camiseta del chico, sin dejar de verle a los ojos con aquella mirada tan intensa y distinta. ¨No, preciosa¨- dijo el chico -¨no tengo idea de lo que me estás haciendo¨- respondió sintiendo como su respiración comenzaba a agitarse un poco. Mina sonrió tímidamente y mordió su labio mientras bajaba la mirada hasta donde su mano continuaba jugando con el cuello de la camiseta del chico -¨pero no te estoy haciendo nada¨- respondió ingenuamente mientras volvía a mirarle a los ojos y fingió una cara de puchero -¨¿por qué me miras así?¨- preguntó acercándose más a él -¨¿acaso no puedo..¨-comenzó a formular su pregunta mientras se sentaba sobre el regazo del platinado, pasando sus piernas por ambos lados de su cadera -¨… acercarme a ti?¨- terminó de decir al quedar justo frente a su rostro. El platinado cerró los ojos con fuerza, luchando contra sus instintos y sus ganas de querer tomarla en ese momento. No, no podía hacerlo por más que quisiera. ¨Mina¨- su voz comenzaba a enronquecerse -¨detente, hermosa, ¿qué tramas?¨- preguntó abriendo los ojos con dificultad. ¨Creí que querías estar conmigo¨- dijo la rubia tímidamente mientras sus mejillas se tornaban de un hermoso rojo excitante. Yaten tragó saliva con dificultad y sus manos dejaban de responderle al perderse en los brillantes ojos de la chica, rosó suavemente su espalda casi sin percatarse de ello. ¨Esto no está bien¨- pronunció con dificultad mojándose los labios mientras la chica acariciaba su cabello. Cerró los ojos intentando controlarse, pero jamás había estado en una situación así -¨Mina¨- dijo mientras su respiración se entrecortaba un poco más, y abrió los ojos para verla -¨¿quién eres y que has hecho con mi Mina?¨- preguntó a broma frunciendo el ceño confundido. La chica sonrió de aquella manera tan encantadora con la que solía sonreír y su cuerpo se acomodó un poco más sobre su regazo, haciéndole cada vez más difícil querer apartarla de él. Volvió a tragar saliva con dificultad mientras sus manos rebeldes, que hacían caso omiso de mantenerse alejadas de ella, bajaban lentamente por los costados de la chica. ¨¿Qué es lo que estás haciendo?¨- preguntó el chico aclarando su garganta, casi perdido en aquella extraña situación en la que estaba atrapado -¨Mina, tienes que..¨- decía pero la chica le interrumpió poniendo un dedo sobre sus labios para impedirle pronunciar alguna otra palabra, y reemplazó su dedo con sus labios. Se separó de él después de aquel rápido beso y se quedó mirando sus ojos confundidos llenos de desesperación. Su corazón latía cada vez más fuerte y una voz en su interior preguntaba constantemente -´¿qué estás haciendo, Minako Aino?´- mientras aquella alarma sonaba cada vez con más intensidad. El chico se quedó perplejo sin poder caer en cuenta de lo que acababa de ocurrir, intentando recobrar la respiración. En un instintivo y rápido movimiento, la tomó de la nuca con fuerza para acercar sus labios a los suyos y besarla de nuevo. Se separó bruscamente de ella y la miró a los ojos con deseo, esperando que le dijera algo. Ambos sentían su respiración entre cortarse y la tensión aumentar entre sus cuerpos ansiosos el uno del otro. ¨Creo que será mejor que me vaya¨- dijo el chico en una encantadora voz ronca intentando recobrar la razón antes de que pudiera pasar algo más. Sin dejar de mirarle a los ojos, la chica bajó un poco sus manos por el torso del chico hasta llegar a sus costados e introdujo sus dedos por debajo de la tela para acariciar su piel. Besó tímidamente su mejilla y sus manos retomaban el recorrido de su torso arrastrando consigo la tela de la camiseta erizando su piel con cada rose de sus dedos. El chico cerró los ojos con desesperación ante aquella tortura y sus manos se encontraban ahora intentando acariciar los desnudos muslos de la chica que aprisionaban su cadera -¨¿por qué lo haces?¨- preguntó agobiado abriendo los ojos de golpe. Su hermosa rubia estaba jugando con él de una manera insoportablemente deliciosa, y no podía ceder y arriesgarse a perderla. La chica negó con la cabeza y detuvo el recorrido que comenzaron sus manos en el cálido y fornido torso del platinado -¨¿hacer qué?¨- preguntó mientras volvía a besar un poco más debajo de su mejilla acercándose a su cuello. Respiró hondo armándose de fuerzas y tomó a la chica por la cintura -¨ambos sabemos que esto no llevará a nada bueno¨- dijo Yaten temiendo complicar las cosas -¨no sé qué intentas probar, hermosa, pero si sigues con esto no podré controlarme y no sé qué pueda pasar¨- tragó saliva con dificultad -¨por favor, Mina. He venido a hablar contigo y asegurarme que estuvieras bien¨- terminó de decir nerviosamente. Mina se quedó en silencio mirándolo a los ojos. Se veía confundido y le inquietaba saber qué le estaba escondiendo -¨si, yo…. lo siento¨- dijo bajando la mirada tímidamente y asintió con la cabeza. A decir verdad, ni ella sabía qué era lo que estaba ocurriendo ni por qué lo estaba haciendo. Subió la mirada para encontrarse con la suya y fingió una sonrisa torpe para después volver a bajar la mirada El chico la tomó suavemente por el rostro al notar su mirada triste -¨eh, ¿qué ocurre?¨- preguntó, pero ella solo permaneció en silencio y volvió a fingir una sonrisa para después alejarse de él, levantándose del sillón. El chico respiró hondo y se pasó ambas manos por el cabello, consternado y algo arrepentido de dejar pasar aquella oportunidad, pero consciente que había tomado la decisión correcta. Tenía que hacer que confiara en él, y no podía arriesgarse a perderla. ¨No sé qué fue lo que ocurrió¨- dijo la chica intentando disculparse -¨pero¨- hizo una pausa sin saber cómo continuar. Yaten se levantó del sillón lentamente y acarició la mejilla de la chica -¨descuida¨- hizo una pausa para tomarla suavemente por la nuca -¨por favor llámame si necesitas algo¨- besó su frente y sin decir más se dirigió a la entrada. Se detuvo frente a la puerta y se volvió a ella. Le miró nerviosamente intentando decir algo, pero sus labios se negaron a hacerlo. Solo se limitó a sonreírle amargamente y después desapareció tras la puerta.
¡AAHHH! Ya no podía más con este capítulo, le he hecho tantos cambios que decidí que era momento de subirlo cuanto antes. (Espero no arrepentirme)
Así que no estoy muy segura de qué van a pensar de lo ocurrido. Por favor díganme: ¿Bueno, malo? ¿Opiniones? :(
Sé que estoy complicando las cosas, pero me voy a arriesgar un poco en los siguientes capítulos, a menos que quieran detenerme.
Y aún falta hablar sobre lo que le espera a Liam...
En fin, gracias por su tiempo y por seguir leyendo :)
