¡Hola! ¿Cómo están?
Muchas gracias a todos por continuar leyendo y, como siempre, muy agradecida con sus reviews.

Aquí les dejo con otro capítulo...


La noche anterior había sido muy extraña. No lograba comprender qué se había apoderado de ella para actuar de aquella manera. Sobre todo después de lo que vivió con Liam la semana anterior. Pero de cierta forma debía culpar al vino. Sacudió su cabeza intentando alejar esos pensamientos de su mente que hacían cada vez más insoportable su dolor de cabeza. Dio otro sorbo a su taza de té y después la dejó reposar sobre la mesa de nueva cuenta. Lo único que le consolaba, era el hecho de lo que Yaten había hecho en medio de todo -´lo que sea que haya sido aquello´- pensó para sí. Después de eso, se había dado cuenta que quizá, solo quizá, Yaten no era para nada lo que Liam había intentado hacerle creer. Y de qué manera, pero eso le daba gusto -´un problema menos´- pensó aliviada mientras daba otro sorbo a su té con cuidado. Recargó los codos sobre la mesa y sostuvo su barbilla con la mano derecha, mientras su mirada se perdía en el vacío -´y eso que ha dicho de que cuidará de mi´- continuó su dialogo interno -´¿qué tendrá pensado hacer con Liam?´- se preguntó sabiendo que solo había dos posibles respuestas y ninguna de las dos debían ser buenas.
Su teléfono móvil comenzó a vibrar sobre la mesa. Suspiró un poco desanimada y tomó el móvil para contestar la llama. ¨Estoy aquí¨- dijo una voz del otro lado de la línea, -¨¿vas a subir?¨- preguntó y la voz solo respondió -¨mejor te espero aquí en la entrada¨. Finalizó la llamada y dejó el móvil sobre la mesa. Tomó su taza de té y bebió con cuidado el resto antes de levantarse. No sabía si estaba lista para esto. Tomó el móvil que había dejado en la mesa y lo guardo en su bolso que estaba sobre la silla a su lado, pasó el bolso por su hombro y caminó lentamente hasta la puerta. Se quedó viéndola en silencio por unos instantes. No había salido de su departamento en una semana, en verdad no estaba lista para esto. Respiró hondo y exhaló intentando armarse de valor. Cerró los ojos, volvió a respirar hondo y abrió los ojos mientras exhalaba. Sacó el móvil de su bolso y se dio media vuelta para regresar al comedor. Presionó un botón para hacer una llamada y se llevó el móvil cerca del oído mientras se recargaba contra la pared cerca del comedor. ¨No puedo¨- fue lo primero que dijo en cuanto escuchó que contestaban su llamada -¨lo siento, no puedo, no puedo hacerlo¨- repitió un poco nerviosa. ¨De acuerdo, enseguida subo¨- dijo la voz al otro lado de la línea intentando calmarla.

Al cabo de unos minutos, llamaron a la puerta. ¨Lo siento¨- dijo la rubia al abrir la puerta, -¨no te preocupes, Mina ¿estás bien?¨- preguntó la recién llegada. ¨No lo sé¨- respondió la chica cerrando la puerta -¨ya no sé qué es lo que debo hacer, y…¨- hizo una pausa antes de hablar de más -¨creo que fue una mala idea¨- se disculpó. La tomó por los hombros con suavidad -¨tranquila, ¿qué ocurre?¨- preguntó con evidente preocupación en su tono de voz. Mina exhaló sin saber cómo comenzar -¨ese es el problema, no lo sé¨- apretó los labios -¨¿podemos hablar?¨- preguntó señalando hacia el pequeño sillón de la sala. Se sentaron y Mina comenzó a dudar al respecto, pero sabía que tenía que hacerlo -¨no sé cómo hacerlo¨- se encogió de hombros mientras miraba a la chica que estaba sentada a su lado -¨yo solo…¨- hizo una pausa sin poder encontrar las palabras para continuar. La chica frunció el ceño intentando comprender lo que Mina quería decirle -¨¿a qué te refieres?¨- preguntó confundida. La rubia negó con la cabeza sintiendo que sus ojos comenzaban a nublarse -¨todo ésto¨- apretó los labios -¨no sé… ¿por qué tienen que pasarme estas cosas?¨- cerró los ojos cuando no pudo contener más las lágrimas. ¨Tranquila¨- dijo la chica acercándose para abrazarla -¨sabes que no estás sola en esto, Serena y yo estamos para ayudarte en lo que necesites¨-dijo la castaña intentando consolarla.
¨Lo sé¨- sollozó -¨y no sabes cuán agradecida estoy¨- hizo una pausa para abrazarse a ella con fuerza -¨es solo que, no sé cómo… yo… no quisiera involucrarlas en mis problemas¨- dijo entre lágrimas. La castaña se soltó un poco del abrazo y la miro extrañada -¨¿involucrarnos en qué?¨- sacudió la cabeza -¨¿de qué estás hablando Mina?¨- abrió aún más los ojos -¨¿acaso Liam ha…?¨- preguntaba alarmada pero fue interrumpida por la rubia, -¨no, no es eso¨- hizo una pausa -¨todo ha sido mi culpa, yo compliqué todas las cosas y honestamente creo que¨- tragó saliva con dificultad -¨sería mejor que me fuera de aquí¨- bajó la mirada -¨quizá deba regresar a Estados Unidos y…¨- fue interrumpida por la castaña, -¨no digas esas cosas, Mina¨- la tomó de las manos -¨entiendo que estás pasando por un momento difícil, pero no estás sola. No renuncies a lo que quieres, vamos Mina, sé que eres muy fuerte y saldrás de esto en poco tiempo¨- intentó sonreír. La rubia suspiró -¨es más fácil decirlo que hacerlo, Lita. La verdad no sé si pueda¨- dijo en voz baja, -¨será difícil, pero no es imposible. Yo sé que si puedes hacerlo.¨- sonrió -¨y no te has dado cuenta, pero estás dando el primer paso para salir adelante¨- alzó una ceja. Mina frunció el ceño confundida -¨¿primer paso?¨- preguntó mientras la castaña asentía con la cabeza, -¨me has pedido que te acompañe a la universidad para disculparte con los profesores por ausentarte de las clases¨- hizo una pausa -¨a pesar de todo, sigues demostrando ser una persona responsable y eso dice mucho de ti¨- apretó sus manos. La rubia bajó la mirada pensando en lo que le había dicho, quizá tenía razón. Quizá si era una persona responsable y fuerte. Quizá podría hacerlo. ¨¿Crees que debo hacerlo?¨- preguntó levantando la mirada, -¨por supuesto, además estamos por empezar la semana de exámenes finales¨- rodó los ojos. Al cabo de unos minutos, le convenció de salir del departamento e ir a la universidad. ¨Pero debes prometerme que será rápido, y estarás conmigo en todo momento¨-pidió por tercera ocasión la rubia mientras salían del elevador

La primer visita a la oficina con una de sus profesoras, no había sido muy buena. No encontró las palabras adecuadas para excusarse por haber estado ausente una semana completa y la mujer se había mostrado poco interesada en lo que tenía que decirle. Le consideraba como una alumna perezosa más y solo eso. Salió de su oficina sintiéndose peor de como había llegado -¨te dije que sería mala idea¨- dijo conteniéndose las lágrimas mientras se dirigían a la siguiente oficina, en otro de los edificios. La castaña sacudió la cabeza -¨no todos los profesores van a ser así, lo siento¨- se disculpó mientras rascaba su cabeza. Llegaron al siguiente edificio y se quedó admirándolo unos segundos, llena de dudas. ¨¿Qué debo decirle para que me crea que tenía una razón para faltar?¨- preguntó apretando los labios. La castaña la tomo por el hombro -¨no tienes que decir toda la verdad¨- le dijo fingiendo una sonrisa, y después entraron al edificio. Habló con su profesor, que se mostró un poco más preocupado por saber si había enfermado o algo le había ocurrido. Fue más amable e incluso se ofreció a entregarle una copia del material que entregó en clase para que estuviera al corriente. ¨Muchas gracias¨- decía la rubia levantándose del asiento, -¨no te preocupes Aino, no pasa nada¨- le sonrió el hombre -¨pero espero verte sin falta la siguiente semana¨- advirtió un poco serio antes de que la chica saliera de su oficina. Bien, no le fue tan mal. Salió del edificio sintiéndose un poco más tranquila, había sido más sencillo disculparse por faltar teniendo una idea de lo qué debía decir. La siguiente visita no fue tan buena, pues su profesor no estaba en la oficina. ¨Es cierto¨- pensó en voz alta mientras leía la hoja con sus horarios pegada en la ventana -¨olvidé que no está en la universidad los viernes¨- apretó los labios. ¨Bueno, ya lo verás la siguiente semana y se lo dices¨- se encogió de hombros -¨¿son todos?¨- preguntó sonriente. ¨Solo uno más¨- dijo la rubia desanimada -¨en el edificio de ciencias, espero que él si esté¨- apretó los labios -¨quizá vaya a estar ocupado¨- bajó la mirada para ver la hora en su reloj.
Entraron al edificio, que parecía estar muy ocupado a esa hora. ¨Aquí debe ser¨- dijo la rubia deteniéndose frente a una gran oficina con el número 210ABC -¨pero la puerta está cerrada¨- apretó los labios volviéndose a la castaña. ¨¿Y eso qué?¨- preguntó llamando a la puerta. Una voz les indicó que podían pasar. No era lo que esperaba, parecía una gran oficina con unas dos o tres pequeñas oficinas dentro. Por eso debía tener tres letras junto a esos números. Una amable mujer de cabello oscuro les recibió -¨buenos días, ¿en qué puedo ayudarles?¨- preguntó sonriente dejando de lado los documentos que leía momentos antes. Tímidamente, la rubia le dijo que buscaba a uno de sus profesores y la amable mujer le indicó que estaba por salir pero podía alcanzarlo en su oficina y le dejó pasar a la parte de atrás. Caminó por donde le habían indicado y llegó hasta una oficina con la letra B en la entrada, por suerte la puerta estaba abierta pero el hombre se veía un poco ocupado.
Llamó a la puerta suavemente para llamar su atención -¨¿Dr Murray?¨- preguntó tímidamente. El hombre levantó la mirada para ver de quién se trataba -¨Srita Aino, adelante. Toma asiento¨- respondió amablemente. Era un hombre joven, de cabello café oscuro y ojos claros, no debía tener más de 40 años y sin duda era uno de los profesores favoritos de Mina. ¨Gracias¨- dijo la chica sentándose en la silla frente al escritorio -¨disculpe que lo moleste¨- fingió una pequeña sonrisa. ¨Descuida, ¿qué puedo hacer por ti?¨- preguntó el hombre atento -¨¿has dejado mi clase? No recuerdo que estuvieras ahí esta semana¨- dijo el hombre recargándose en el respaldo de su asiento. Mina bajó la mirada un poco -¨lo siento mucho, a eso he venido¨- dijo tímidamente para luego subir la mirada -¨la verdad es que… esperaba que no me diera de baja de su clase por haber faltado esta semana, pero¨- hizo una pausa -¨he tenido un problema personal muy grave y no tuve remedio¨- se disculpó esperando que con eso fuera suficiente. ¨Entiendo, ¿ya solucionaste tu problema?¨- preguntó seriamente, -¨no del todo¨- dijo la chica bajando un poco la mirada. ¨¿Y eso seguirá interfiriendo con tu desempeño en mi clase?¨- preguntó con el mismo tono serio haciendo que la chica dirigiera su mirada hacia él, -¨no, para nada¨- respondió preocupada. ¨Entonces no hay ningún problema, Aino¨- cambió su tono serio por uno más amable haciendo que la chica respirara aliviada.
¨¿Thomas?¨- llamaron a la puerta -¨oh disculpa estás ocupado¨- decía cuando el aludido respondió -¨enseguida voy, Mal¨- después dirigió la mirada a la chica -¨¿alguna otra cosa, Mina?¨- preguntó atento. ¨No, solo era eso. No le quito más su tiempo, muchas gracias doctor¨- sonrió la chica mientras se levantaba del asiento. ¨Eres una excelente alumna, Aino. Y no te preocupes por tus faltas, no te afectaran en tu calificación final¨- sonrió mientras la chica volvía a agradecerle -¨te veo en clase la siguiente semana¨- terminó de decir haciendo una seña al hombre que interrumpió y seguía esperando en la puerta. ¨Gracias, con permiso¨- se retiró la chica pasando frente al hombre que estaba esperando en la puerta. Debía ser otro profesor. Era muy alto y debía tener la misma edad de su profesor, o quizá un poco más joven. No le prestó mucha atención porque su sola mirada le intimidó de sobre manera, pero llamó su atención su larga cabellera plateada y brillante. Justo como la de alguien que conocía.

¨¿Sus faltas no van a afectar su calificación final?¨- preguntó el hombre entrando a la oficina y sentándose en la silla -¨¿qué tuvo que hacer?¨- bromeó cruzando una pierna sobre la otra. ¨No todos somos como tú, Mal¨- respondió el hombre de cabello oscuro -¨y si tanto deseas saber, esa chica es de las mejores en mi clase¨- terminó de decir secamente desviando la mirada hacia los documentos que tenía sobre su escritorio. ¨Y así tan linda, también lo sería si estuviera en mi clase¨- alzó una ceja intentando mofarse -¨gastas tu tiempo, Thomas¨- dijo el platinado levantándose del asiento -¨hay miles de jovencitas dispuestas a hacer lo que fuera necesario para subir sus calificaciones, y no sabes lo agradecidas que pueden llegar a ser¨-sonrió malévolamente. El hombre lanzó sus documentos sobre el escritorio al escucharle decir eso -¨eres tan repugnante¨- sacudió la cabeza -¨tienes suerte de estar a cargo de todo el departamento, de lo contrario ya hubiera conseguido que te echaran de esta universidad¨- respondió con desagrado. El platinado sonrió complacido al escucharle -¨lo sé, Thomas. Pero si no fuera por mi, ya no tendrías trabajo¨- se dio vuelta para retirarse -¨te veo en la junta de docentes en 10 minutos¨- terminó de decir saliendo de la oficina.
Salieron del edificio tranquilamente mientras Mina le decía a la castaña sobre la extraña conversación con su profesor. ¨¿Por qué te extraña que te haya dicho que eres una buena alumna?¨- preguntó la castaña mientras bajaban los escalones -¨deberías alegrarte¨- sonrió. ¨Pero fue extraño, hasta supo mi nombre completo¨- dijo sacudiendo la cabeza confundida -¨pero dijo que no me afectaría en mis calificaciones, así que me siento un poco más tranquila¨- se encogió de hombros mientras comenzaban a caminar en dirección a la cafetería. ¨¡Lita!¨- escuchó que llamaban detrás de ellas. Ambas chicas se volvieron para encontrarse con el guapo chico de cabello dorado, que por mala suerte para Mina, iba acompañado. ¨Andrew¨- dijo la castaña alegremente mientras una linda sonrisa se formaba en sus labios al verlo acercarse -¨¿qué haces aquí?¨- preguntó sorprendida. El chico la besó suavemente tomándola por la cintura -¨creí que sería mejor trabajar en la biblioteca que en casa¨- se encogió de hombros y luego se volvió a la rubia -¨¿cómo estás?¨- preguntó preocupado mirándole a los ojos. ¨Hola, Andrew¨- fingió una sonrisa sin decir más y bajó la mirada mientras el otro chico se acercaba a saludar a la castaña. ¨¿Cómo está mi prima favorita?¨- preguntó mientras la abrazaba y besaba su cabeza, la castaña sonrió abrazándole -¨estoy muy ocupada, así que no nos quiten tiempo¨- bromeó mientras el chico la soltaba y dirigía su mirada a la rubia. ¨Hola¨- dijo tímidamente la chica levantando la mirada y después dirigiéndola hacia la castaña esperando que dijera algo para salvarle. ¨Hola, Mina¨- respondió el platinado suavemente, encantado con aquella reacción al verle y recordando lo ocurrido la noche anterior.
¨¿Y qué van a hacer?¨- preguntó Andrew abrazando a su chica por la espalda -¨íbamos a comer, ¿no quieren ir con nosotros?¨- sonrió volviendo la mirada a la rubia. ¨Por mi no hay problema¨- respondió la castaña -¨¿qué dices Mina?¨- preguntó esperanzada. ¨No, yo¨- hizo una pausa fingiendo una sonrisa -¨gracias, pero preferiría mejor volver a casa y¨- se encogió de hombros al ver la mirada de decepción de la castaña -¨pero no te preocupes por mi, Lita, ve con ellos¨- volvió a fingir otra sonrisa intentando sonar convencida. ¨No, para nada¨- dijo la castaña -¨voy contigo, no te puedes ir sola de todas formas¨- arrugó las cejas preocupada. ¨Estaré bien¨- mintió, pues solo quería alejarse de Yaten, y continuó -¨provecho y gracias por acompañarme hoy, enserio Lita, no te preocupes¨- fingió una sonrisa. La castaña la veía con preocupación sabiendo que mentía, sin saber cómo hacerle cambiar de opinión. Debió preguntarle primero antes de decir que ella si quería ir a comer. ¨Yo la acompaño¨- se ofreció el platinado repentinamente -¨ustedes adelántense y los veo en el café, ¿les parece?¨- preguntó mientras los ojos de la rubia se abrían cada vez más. La pareja estuvo de acuerdo -´pero nadie me preguntó por mi opinión´- gritaba Mina internamente mientras se quedaba sin opción y tenía que acceder a que el chico le acompañara de vuelta a su departamento -´yo y mi gran boca´- se reprochaba mientras la pareja se despedía y Lita se volvía a disculpar por dejarla.

Caminaron en silencio por las instalaciones de la universidad. Jamás le había parecido tan grande, hasta ese momento. Parecía una eternidad lo que llevaban caminando y apenas estaban llegando a la entrada. Lo veía de reojo, parecía tranquilo. Caminaba seguro con las manos dentro de los bolsillos de su pantalón, la mirada fija al frente y la manera en la que el aire sacudía el cabello que caía en su frente le hacía verse más atractivo -´ya empezaste Mina´- se reprochó mentalmente, pero era verdad. Yaten le parecía más guapo cuando estaba tranquilo, que no era muy seguido. ¨Disculpa por¨- comenzó a decir la rubia con dificultad mientras cruzaban la calle -¨por lo de… ayer en la noche, yo…¨- intentaba decir inútilmente. El platinado sonrió y volvió la mirada hacia ella -¨¿disculparte por qué?¨- preguntó alzando las cejas haciendo a la chica sonrojarse un poco, -¨vamos, Yaten¨- comenzó a decir -¨sabes a lo que me refiero, lo siento de verdad, yo…¨- pero fue interrumpida, -¨no te preocupes por eso¨- respondió el chico tranquilamente. Continuaron caminando en silencio y se detuvieron frente al edificio donde vivía la chica. ¨Bueno, gracias por..¨- intentaba decir cuando el chico volvió a interrumpirla, -¨Mina¨- pronunció en un tono suave que le enchinó la piel -¨sabes que todo lo que te dije es verdad, ¿cierto?¨- preguntó con preocupación mirándola a los ojos. La rubia se quedó en silencio intentando descifrar lo que había detrás de esos inquietantes ojos verdes -¨yo… no lo sé¨- bajó la mirada sin saber cómo responder. El chico se quedó quieto frente a ella, luchando en contra de esas ansias de acariciar su piel -¨no quiero perderte, Mina¨- confesó en medio del silencio. Su corazón latió con fuerza al escuchar esas palabras -¨¿cómo puedes decir eso?¨- preguntó la chica sin pensar con la mirada al piso. Yaten continuó manteniendo su distancia -¨es fácil¨- comenzó a decir -¨ porque no puedo sacarte de mi mente desde el día en que te conocí. Eres lo último que pienso antes de dormir, y lo primero en mi mente al despertar. Porque no hay una sola cosa en ti que no me parezca encantadora, y porque aunque no pueda tenerte, no quiero que me hagas falta¨- terminó de decir mientras la chica levantaba la mirada.
Su corazón latía cada vez con más fuerza mientras escuchaba al platinado confesarle lo que sentía. ¿Cómo podía decirle aquello? Aquellas palabras no habían sido la respuesta que esperaba, sino todo lo contrario. Le miraba desconcertada, sin poder creer lo que acababa de escuchar -¨pero apenas si me conoces¨- dijo tímidamente en voz baja. El chico sonrió y simplemente le dijo -¨tengo toda la vida para conocerte¨.


De acuerdo, sé que fue un capítulo un poco corto, pero espero que les haya gustado.

Ya regreso a la escuela la siguiente semana, pero prometo dedicar mi tiempo libre a actualizar esta historia.
Y por si estan interesados, empecé otra que se llama ¨Todo cambió¨.
En fin, gracias por su tiempo :)

ShelydeKou: Si, bueno Yaten es un poco lento haha.. pero ya está empezando a darse cuenta que tiene que decirle cómo se siente.
Gracias por tu opinion, y por tus reviews. Como siempre, un gusto leerte.

Y a los demás, quisiera hacerles una pregunta...
¿Qué les gustaría que ocurriera con Liam?