ANHELO

Timothy Drake-Wayne no tiene problemas. No tiene amores, no tiene deseos, no tiene padre, ni amigos. No tiene nada.

Y no quiere tenerlos, no quiere nada de lo que tener significa —no quiere tener algo para poder perderlo, porque ya ha perdido todo y es mejor que se quede así, o terminará por perderse a sí mismo con lo demás.

Eso es, al menos, lo que se dice todo el tiempo. Que Robin ya no es suyo y no debe quererlo de vuelta. Que Bruce y Dick, y Jason, y Damian, son una familia que nunca tuvo; que le es ajena y no debe quererla de vuelta porque, para empezar, no hay nada qué devolver. Los Teen Titans tienen un nuevo Robin, Stephanie tiene a Barbara, Tam se ha ido. Pru ni siquiera es su amiga.

Tim está bien. No necesita esas cosas, esas personas. No es como que en la soledad de su cueva ,en el Callejón del Crimen —un lugar con memorias que tampoco le pertenecen— ,el vacío en su estómago sea insoportable y el peso del anhelo se aplaste dentro de sus costillas hasta imposibilitarle la respiración.

No es como que en medio de la noche sienta el deseo incontenible de llamar a alguien, quien sea, y rogar por algo de reciprocidad.


215 palabras.