¡Hola!
Por fin actualicé mi fic. Disculpen que me haya tomado tanto tiempo, pero la verdad que no podía decidirme cómo continuar la historia y al fin me decidí y dejé de hacerle cambios al capítulo. Que por cierto, este es un capítulo muy largo porque había demorado bastante en actualizar, así que espero que les guste.
15 páginas de word, solo para ustedes. No sé cuándo pueda volver a escribir otro capítulo tan lardo, pero bien... aquí lo tienen...
Al fin había terminado con sus exámenes y tendría más tiempo para ella; para dormir, leer y relajarse sin tener que preocuparse de sus estudios. Tendría los siguientes dos meses libres y, quizá fuera momento de salir a conocer los alrededores de Londres. No había salido más de lo que sus amigas le habían mostrado y, después de todos los acontecimientos de su vida, no tenía muchos ánimos de explorar por su cuenta. Necesitaba de alguien que fuera con ella, pero por eso se preocuparía en otra ocasión.
Comenzaba un nuevo día, y era la primera vez que no tenía algo que hacer en un jueves. Los días anteriores había tomado sus exámenes y no había hecho planes con sus amigas. Ahora que lo pensaba, tenía algunos días que no sabía mucho de ellas. El amor debió llegarles bastante fuerte, y le daba gusto por ellas.
Entró a la cocina y puso a calentar agua para hacerse un té. Vio la hora en su reloj -¨medio día¨- dijo para sí, sorprendiéndose de haber dormido más de 10 horas seguidas. Bueno, a decir verdad, lo que más le sorprendía era que había podido dormir tranquilamente. Tomó una taza de la alacena y el paquete de hojas para su té. Acababa de comprar un nuevo sabor de té que, sorprendentemente, le había parecido delicioso. Una mezcla de té verde con infusiones de fresa y kiwi. Un poco dulce, pero fresco y agradable. Tomó un poco con una cuchara y lo puso dentro del infusor y lo aseguró para que no se salieran las pequeñas hojitas del té. Lo dejó dentro de la taza mientras esperaba que su agua terminara de calentarse. Justo estaba por sentarse en la mesa cuando escuchó que llamaban a la puerta.
Frunció el ceño y dirigió su mirada hacia la entrada de su departamento. No esperaba visitas. Caminó hasta la puerta y escuchó que volvían a llamar -¨un segundo¨- dijo mientras se acercaba para abrirla. Detrás de la puerta, se encontró con una linda castaña que sonreía alegremente. ¿Qué hacía ahí y por qué no llamó antes de ir? Sacudió la cabeza torpemente y sonrió sorprendida -¨Lita¨- dijo extrañada -¨¿cómo estás? ¿qué haces aquí?¨- preguntó sintiéndose extraña por parecer grosera. ¨Hola Mina¨- sonrió la castaña haciendo un movimiento con la mano -¨hoy iríamos al centro comercial¨- dijo nerviosamente -¨¿recuerdas?¨- alzó las cejas. Mina se llevó una mano a la frente, se había olvidado por completo -¨es cierto¨- dijo sorprendida sacudiendo la cabeza -¨disculpa, adelante pasa¨- se hizo a un lado para dejarla pasar -¨¿quieres un poco de té?¨- preguntó torpemente, cerrando la puerta detrás de ellas. La castaña la miraba extrañada -¨¿prefieres que vuelva más tarde?¨- preguntó sonriente. La rubia negó con la cabeza y fue a la cocina por el agua que empezaba a indicarle que estaba lista -¨no, no¨- comenzó a decir -¨discúlpame, lo olvidé por completo¨- rió nerviosamente -¨pero dame unos minutos y estaré lista, ¿te molestaría esperar?¨- preguntó dirigiendo su mirada hacia ella. La castaña sonrió tranquilamente -¨no te preocupes, te espero¨- dijo sentándose en la sala.
Mina sirvió el té y se lo ofreció a la castaña avergonzada -¨en verdad lo siento mucho¨- sonrió entregándole la taza de té -¨no tardo, ahora vuelvo¨- dijo dándose la vuelta y apresurándose a llegar a su habitación. Ni siquiera se había duchado. Comenzó a buscar su ropa interior y tomó el primer vestido que vio en su closet. Aseguró su cabello para no mojarlo y tomó una ducha rápida; secó su cuerpo con la toalla que tenía colgada en la pared, comenzó a cambiarse y cepillo un poco su cabello para darle un poco de forma. Salió del baño un poco acalorada y buscó unas sandalias en su closet. ¨Ya estoy lista¨- gritó desde su habitación mientras tomaba su bolso y se daba otro rápido vistazo en el espejo para asegurarse de que se veía bien.
Salieron del edificio y subieron al auto de Lita -¨de nuevo te pido una disculpa por haberlo olvidado¨- insistió Mina mientras se ponía el cinturón de seguridad. ¨No te preocupes¨- decía la castaña sonriente -¨además no tardaste ni 5 minutos en arreglarte, debes decirme cuál es tu secreto¨- bromeó mientras encendía el auto. Emprendieron su camino hasta el centro comercial mientras Lita la ponía al corriente sobre su vida las últimas semanas y le contaba lo bien que iba su relación con Andrew -¨¿sabes?¨- preguntó mientras estacionaba el auto -¨jamás imagine que tuviera una oportunidad con él¨- admitió apagando el auto. Mina se volvió a ella confundida -¨¿pero qué estás diciendo?¨- preguntó mientras se quitaba el cinturón de seguridad, la castaña se encogió de hombros -¨no lo sé¨- comenzó a decir -¨es decir, lo conozco desde hace tanto tiempo que pensé que me seguiría considerando como la pequeña prima de sus amigos o algo así¨- sonrió sacudiendo la cabeza y tomando su bolso de la parte trasera de su asiento. ¨Tonterías¨- dijo la rubia -¨eres una chica muy linda, por supuesto que lo iba a notar. Además, como lo has dicho, se conocen desde hace tanto tiempo que prácticamente saben todo el uno del otro¨- sonrió al ver el rostro de su amiga -¨y se ven tan felices juntos, me da mucho gusto que todo marche tan bien entre ustedes¨- terminó de decir. ¨Gracias¨- dijo la castaña con una dulce sonrisa -¨créeme que a mí también me da mucho gusto que todo entre nosotros esté tan bien¨- hizo una pausa para bajar del auto -¨pero¨- dijo esperando que Mina cerrara la puerta del auto para activar la alarma y guardar las llaves dentro de su bolso -¨¿y qué hay de ti y Yaten?¨- preguntó repentinamente.
¨No hay nada entre nosotros¨- respondió desanimadamente mientras caminaban por el estacionamiento en dirección a la entrada principal del centro comercial, -¨¿qué quieres decir?¨- preguntó la castaña arrugando la frente. Mina se volvió a ella y se encogió de hombros sin decir nada, -¨creí que estaban saliendo¨- dijo la castaña mirándola confundida. Mina sonrió y negó con la cabeza -¨nos hemos visto muy pocas veces¨- confesó, Lita volvió a arrugar la frente -¨¿entonces por qué irás con él a su graduación?¨- preguntó mientras abría la puerta para entrar al centro comercial. La rubia sonrió y sacudió la cabeza buscando las palabras adecuadas -¨porque me dijo que su madre lo obligaba a ir y que no iría sin mí¨- se encogió de hombros, -¨vaya, que romántico¨- dijo la castaña sarcásticamente -¨¿si él tiene que ir te obligará a estar ahí?¨- preguntó sacudiendo la cabeza -¨debiste decirle que no, para que te rogara¨- dijo la castaña riendo. Mina se volvió a ella divertida y dijo -¨no me gusta hacer eso, pero no hizo falta¨- rodó los ojos -¨me lo pidió quizá dos o tres veces, y no lo sé¨- se encogió de hombros -¨me convenció diciendo que también estarías ahí¨- mintió. ¨Ya lo creo¨- dijo la castaña mientras veían el aparador de una de las tiendas -¨solo irás para hacerme compañía cuando Andrew esté ocupado¨- bromeó -¨oye, pero necesito que me digas la verdad ¿te ha dicho algo?¨- preguntó caminando en dirección a otro aparador. Mina se quedó en silencio pensando unos segundos -¨¿sobre qué?¨- preguntó sin poder decidirse a qué se refería, -¨vamos, de ustedes¨- dijo la castaña -¨Yaten no suele ser muy expresivo, sobre todo después de que salió con la loca de Chelsea¨. Sintió un extraño dolor en el estómago al escuchar su nombre, y recordar cómo se había comportado aquella vez que se encontraron en la fiesta de la joyería. Y de pronto vino a su mente aquella nota que encontró en su departamento. ¿Chelsea estaría involucrada en eso? No, no podía ser.
El dolor en su estómago se hacía cada vez más intenso mientras continuaba dándole vueltas en su mente, ¿y si tenía razón? Fue una nota muy directa y, a decir verdad, se había olvidado de ella. ¨¿Mina?¨- preguntó la castaña por segunda ocasión intentando llamar su atención -¨¿te ocurre algo?¨- insistió. Sacudió la cabeza, saliendo de sus pensamientos -¨no¨- respondió -¨discúlpame¨- dijo tímidamente desviando la mirada, Lita la miraba con evidente preocupación -¨no, discúlpame tú¨- la tomó suavemente del hombro -¨quizá no debí mencionarla, sobre todo después de cómo te atacó aquella vez en que…¨- decía cuando la rubia la interrumpió -¨descuida¨- fingió una sonrisa -¨no pasa nada¨- dijo intentando sonar convincente -¨ahora entiendo porque todos se refieren a ella de esa forma¨- se encogió de hombros. La castaña sonrió un poco más relajada y asintió -¨parecía una buena chica, pero después empezó a comportarse muy extraña y cuando Yaten intentó terminar con ella¨- hizo una pausa -¨creo que ahí fue cuando todo empezó¨- se encogió de hombros. Mina la miraba extrañada -¨¿quieres decir que Yaten hizo que se volviera así o que ella lo hizo por no perderlo?¨- preguntó no muy segura de querer saber la respuesta. La castaña rió un poco -¨de igual forma lo haces sonar como un monstruo¨- sonrió y negó con la cabeza -¨no te voy a decir que Yaten es un santo y por eso Chelsea no quería perderlo¨- bromeó -¨pero, lo conozco muy bien¨- sonrió -¨es muy lindo y noble, y le encanta proteger lo que quiere¨- sacudió la cabeza como recordando algo -¨y bueno, no lo tomes a mal, pero el heredero de las joyerías Kakyu es un blanco perfecto para las mujeres interesadas y¨- apretó los labios antes de continuar-¨bueno, no hace falta que lo diga¨- terminó de decir. Mina asintió y bajó la mirada comprendiendo lo qué quería decirle. Por supuesto que un hombre tan atractivo y, encima de todo, podridamente lleno de dinero podría sonar como el hombre perfecto para más de una mujer.
¨Lo entiendo¨- dijo en voz baja -¨y entiendo tu preocupación por Yaten, pero por eso mismo es que no hay nada entre nosotros¨- sonrió mientras entraban a una de las tiendas de ropa. ¨¿Qué quieres decir?¨- preguntó la castaña confundida, Mina suspiró -¨quiero decir que¨- hizo una pausa fingiendo ver algunas prendas de ropa frente a ella -¨Yaten y yo somos muy diferentes y no lo sé, él está acostumbrado a otro tipo de mujeres y no lo sé, yo solo tengo 19 años¨- apretó los labios -¨no sé nada sobre lugares exóticos en el mundo, o sobre ropa de diseñador¨- la castaña dirigió su mirada a ella -¨es como si fuéramos de dos mundos distintos¨- terminó de decir. Lita sonrió y la miraba dulcemente -¨ahora entiendo porque le gustas tanto a Yaten¨- dijo haciendo que Mina frunciera el ceño confundida -¨deja de preocuparte por esas cosas, Mina¨- continuó diciendo -¨Yaten jamás se ha preocupado por eso¨- hizo una pausa -¨pero, ¿qué tal si dejamos de hablar de estas cosas y mejor disfrutamos de una tarde de compras como dos amigas?¨- sugirió. La rubia se sentía un poco aliviada de poder dejar el tema por unos instantes y aceptó alegremente, aunque no muy segura de querer involucrarse mucho en eso de ¨tarde de compras¨ pues se limitaría tan solo a lo necesario; y eso parecía ser el vestido que usaría para la fiesta de graduación de Yaten.
Entraron a algunas tiendas y se probaron varias prendas y vestidos sencillos en distintas tiendas, Mina solo por diversión a pesar de que Lita insistía en que debía comprar alguna que otra cosa que le quedaba muy bien. ¨¿Qué tal un descanso y vamos por un café?¨- preguntó la castaña al terminar de pagar por una falda que le había encantado. ¨Claro¨- dijo Mina con una sonrisa y caminaron hasta una pequeña cafetería independiente que estaba dentro del centro comercial. Lita ordenó un latte de vainilla y Mina optó por un latte de té negro. Esperaron a que se los entregaran en la barra y después se sentaron en uno de los sillones dentro del establecimiento. ¨¿Y tienes en mente algún estilo de vestido que quieras usar para mañana?¨- preguntó la castaña dejando su café sobre la mesa de madera. Mina negó con la cabeza -¨la verdad no, ¿tú si?¨- preguntó haciendo lo mismo, y dejando su vaso sobre la mesa frente a ella. ¨Pues¨- comenzó a decir la castaña -¨la verdad pensaba en un vestido color rosa o quizá turquesa¨- sonrió emocionada -¨no quisiera llamar tanto la atención¨- terminó de decir mientras llevaba su café hasta sus labios. ¨Bueno, supongo que yo vengo con mente abierta¨- dijo la rubia encogiéndose de hombros -¨esperaré a que el vestido me elija a mí¨- sonrió. La castaña se volvió a ella -¨suenas como una novia¨- alzó una ceja, Mina se sonrojó un poco -¨es la segunda vez que compraré un vestido de gala, la verdad no sé de estas cosas Lita¨- sonrió tímidamente -¨solo quiero que sea un vestido lindo¨. La castaña dejó su vaso sobre la mesa -¨para impresionar a mi primo¨- bromeó, -¨no, por supuesto que no¨- dijo rápidamente haciendo que Lita riera divertida. ¨Pero deberías considerarlo¨- le guiñó un ojo -¨te ayudaré a elegir un vestido perfecto y me aseguraré de que quede más que impresionado¨- sonrió planeando algo mentalmente. ¨No¨- pidió Mina -¨¿por qué dices esas cosas?¨- preguntó, -¨porque voy a ayudarles a dar el siguiente paso¨- sonrió. ¨No estoy muy segura de querer dar otro paso¨- dijo incómodamente, la castaña se volvió a ella y apretó los labios -¨discúlpame, no quise presionarte¨- se disculpó al percatarse que quizá había dicho demasiado -¨olvida todo lo que dije, excepto lo del vestido perfecto¨- sonrió dulcemente y la rubia aceptó aún sintiéndose un poco incomoda ante todo lo que estaba pasando.
Continuaron conversando unos minutos más y después salieron en dirección a la tienda de vestidos de fiesta. Desde el aparador podían distinguirse los hermosos vestidos largos, con hermosas incrustaciones de piedras brillantes y elegantes telas de diversos colores. -¨Bienvenidas¨- saludó una chica al verlas entrar -¨¿puedo ayudarles en algo?¨- preguntó amablemente acercándose a ellas. ¨Buscamos vestidos para graduación¨- sonrió la castaña emocionada echando un vistazo a su alrededor, -¨felicidades¨- dijo la chica amablemente, -¨oh, no no¨- interrumpió la castaña -¨nosotras no nos graduamos¨- sonrió ampliamente y la chica se disculpó -¨entonces la graduación de sus novios, aún más especial¨- comenzó a decir -¨por este lado tenemos una sección de vestidos que quizá les interese, ¿tienen algún estilo en mente?¨- preguntó mientras caminaba en dirección a la parte trasera de la tienda. Mina dirigió una mirada incomoda a la castaña por lo que la chica había dicho y ella solo se encogió de hombros, dándole a entender que solo le siguiera el juego. Después de todo, no tenía por qué darle explicaciones si solo iba por un vestido, no para contarle sobre su vida personal.
La amable chica les ayudaba a elegir los vestidos y los llevaba al probador para que pudieran continuar viendo todas sus opciones con libertad. Lita había elegido dos vestidos color rosa, uno en un tono pastel y el otro un poco más brillante; mientras Mina tan solo había elegido uno color amarillo tras las incesantes suplicas de Lita porque se lo probara. Continuaron buscando más opciones por la tienda y encontraron cada una dos más, que la amable chica se llevó al vestidor para que esperaran por ellas. ¨Si gustan también tenemos zapatillas por este lado, por si quieren probárselos puedo llevar algunos pares para ustedes al vestidor¨- sonrió y ambas chicas aceptaron y cada una le dijo su medida. ¨¿Qué opinas de este?¨- preguntó la castaña señalando un hermoso vestido azul marino, strapless y con cristalería decorando la parte del pecho, -¨oh por Dios, es hermoso¨- dijo Mina con una gran sonrisa. ¨¿Por qué no te lo pruebas?¨- preguntó la castaña al ver lo mucho que le había gustado a su amiga, ella podría encontrar otro. ¨Gracias¨- dijo la rubia admirando el hermoso vestido de nueva cuenta. Lita continuó en su búsqueda por el vestido perfecto y parecía que lo había encontrado, la amable chica que les atendía lo llevaría al vestidor mientras las chicas entraban a donde sus vestidos les esperaban.
Lita fue la primera en salir para verse al espejo, después de pedir ayuda a Erika, la chica que les atendía, para subir el cierre del vestido que parecía haberse atascado. ¨Listo¨- dijo la chica al cerrarlo y ayudándole a acomodarlo para que se viera en el espejo. ¨Es hermoso¨- dijo la castaña viendo su reflejo en el enorme espejo y dándose la vuelta, -¨espera, tengo que verlo¨- dijo la rubia desde el vestidor mientras terminaba de acomodarse uno de los vestidos y salió para encontrarse con su amiga. ¨Oh, Lita es muy hermoso¨- sonrió al ver a la castaña con aquel hermoso vestido rosa claro con una sola manga de lado izquierdo. ¨¿Verdad que si?¨- sonrió -¨pero debo esperar a ver mis otras opciones¨- se volvió a la rubia -¨te dije que se te vería muy bien ese vestido¨- dijo sorprendida. ¨Creo que es demasiado¨- dijo la rubia mirándose al espejo y admirando el hermoso vestido amarillo, lleno de hermosas piedras desde el pecho hasta la cadera en una caída en diagonal para después comenzar la elegante tela amarilla brillante. ¨Pero te ves tan bien¨- insistió la castaña dándose la vuelta -¨me cambiaré de vestido¨- le dijo antes de cerrar la puerta para desvestirse.
Y así continuaron probándose los hermosos vestidos, hasta que cada una eligió el indicado. Regresaron a los vestidores para quitarse sus vestidos y poder pagar por ellos. ¨¿Crees que deba llevarme las zapatillas?¨- preguntó la castaña al salir del vestidor, -¨las zapatillas van incluidas¨- dijo Erika con una agradable sonrisa. Ambas chicas voltearon a verse confundidas -¨¿qué quieres decir con incluidas?¨- preguntó la rubia, -¨quiero decir que pueden llevarse el vestido y les incluiré el par de zapatillas que gusten¨- volvió a sonreír amablemente. ¨Bueno, no sé tú pero a mi me encanta la idea¨- dijo la castaña dirigiendo su mirada hacia las cajas de zapatillas que tenía en el piso, frente al espejo -¨y creo que me llevaré estas¨- sonrió agachándose y tomando una de las cajas. ¨Si gustan me puedo llevar sus vestidos a la caja para guardarlos en las bolsas protectoras¨- dijo Erika y las chicas aceptaron entregándoles sus vestidos. ¨Entonces yo me llevaré ¿estos o estos?¨- preguntó Mina señalando dos opciones y Lita sugirió que se vería mejor con su segunda opción, -¨de acuerdo¨- dijo agachándose y tomando la caja. Se dirigieron al mostrador donde la chica les cobraría y le entregaron las cajas de zapatillas. Amablemente, Erika les entregó a cada una de ellas una bolsa de papel con la caja de zapatillas que habían elegido y sus vestidos en bolsas separadas -¨muchas gracias, que la pasen bien en la fiesta¨- sonrió. ¨Pero aún no nos has cobrado por los vestidos¨- dijo la castaña frunciendo el ceño confundida, -¨no se preocupen por eso¨- dijo la chica con la misma sonrisa amable -¨ya han pagado por sus vestidos¨. ¨¿Qué?¨- preguntaron las dos chicas al mismo tiempo, -¨¿cómo que ya pagaron por ellos?¨- insistió la castaña. La chica asintió -¨el Señor Kou ha cubierto el pago¨- dijo tranquilamente. Lita sonrió y sacudió la cabeza -¨debí suponerlo¨- se volvió a Mina disimuladamente y volvió la mirada a la chica frente a ella -¨bueno, pues de nuevo muchas gracias por todo Erika¨- sonrió y se despidieron agradeciéndole de nuevo para después salir de la tienda.
¨No puedo creer que hiciera eso, Lita¨- comenzó a quejarse Mina -¨no puedo aceptarlo¨-, la castaña le sonrió tranquilamente -¨es su forma de disculparse por obligarte a ir¨- respondió mientras caminaban en dirección a la salida. Bajó la mirada -¨pero no me siento cómoda con esto¨ - insistió, -¨deja de preocuparte tanto¨- rió la castaña -¨ahora solo debes preocuparte por pasarla bien en la fiesta¨- dijo intentando no darle tanta importancia. Continuó evitando el tema hasta que llegaron a su auto y después dejó a Mina en su departamento, sintiéndose cada vez más incómoda pero emocionada a la vez. Quizá esa fiesta no sería tan mala después de todo.
A la mañana siguiente, despertó sintiéndose muy nerviosa. Esa noche sería la fiesta de graduación de Yaten y por más que decía que estaba obligada a ir con él, la verdad es que ya se había convencido de querer estar ahí. Con él. Se preparó el desayuno, como todos los días, y puso agua para un té mientras batía los huevos para un omelette con espinacas y queso. Terminó de desayunar tranquilamente y después lavó los platos y utensilios que utilizó para preparar su desayuno. Al terminar regresó a su habitación y tomó un cambió de ropa limpia para entrar al baño y tomar una ducha. ´Debí comprarle un regalo por su graduación´- pensaba mientras secaba su cuerpo con la suave toalla de baño. ¿Pero qué le regalas al hombre que lo tiene todo en el día de su graduación? Sería una tarea difícil, y se le había ocurrido en el último momento. Y entonces recordó aquel bello libro que sus padres le regalaron cuando se graduó del colegio. Sonrió para sí. Para ella había sido un regalo muy hermoso y, a pesar de parecer un libro para niños, la verdad es que era muy lindo y le había motivado a no darse por vencida. Había tomado una decisión, aunque quizá a Yaten podría parecerle infantil, pero sabía que todos amaban ese libro. Y así, cepilló su cabello y se vistió para salir de su departamento en busca del regalo de Yaten. Caminó hasta la universidad, recordando que ahí cerca había visto una librería. Y estaba en lo cierto, aunque era pequeña y ahora le preocupaba que no lo tuvieran disponible. Entró a la pequeña tienda y se dirigió al mostrador -¨buenos días¨- sonrió a la mujer que estaba detrás del mostrador -¨disculpe, de casualidad ¿tendrá el libro ¨Oh, cuán lejos llegarás!¨ del Dr Seuss?¨- preguntó. ¨Por supuesto que si¨- dijo la mujer con una agradable sonrisa -¨está por acá¨- dijo caminando en dirección al librero del fondo, en la sección de niños. ¨Gracias¨- dijo la rubia agradeciéndole y tomando una de las copias del delgado libro. Sonrió nostálgica al recordar lo que sintió cuando sus padres le regalaron ese libro -´y llegué muy lejos gracias a ellos´- pensó para sí mientras regresaba al mostrador para pagar por el libro y una pequeña bolsa de regalo. Salió de la tienda y caminó de vuelta a su departamento, con una gran sonrisa en los labios. Esperaba que a Yaten le gustara su regalo.
Entró en su departamento y dejó la pequeña bolsa sobre la mesa para ir a su habitación a relajarse mientras esperaba que fuera la hora de ir a la fiesta. Tenía mucho que no se sentía ansiosa por algo tan simple. ´Y pensar que no fui a mi fiesta de graduación del colegio´- rió para sí mientras se recostaba en su cama y encendía su computadora. Por suerte, Rini estaba en línea y a decir verdad, tenía mucho que no hablaba con ella. Quizá le vendría bien saludarla y saber cómo están sus padres. Le escribió un mensaje y comenzaron una video llamada -¨Mina, me tenías muy preocupada ¿cómo has estado?¨- preguntó la chica en la pantalla. O quizá fue una mala idea. ¨Disculpa, he estado ocupada. ¿Tú cómo hs estado?¨- preguntó intentando sonar lo más tranquila posible. ¨Bien¨- dijo la chica -¨¿qué ocurrió contigo aquella noche?¨- preguntó preocupada. Oh por Dios, lo había olvidado. Estaba hablando con Rini cuando Liam fue a su departamento aquella noche. Sintió náuseas y un enorme nudo formarse en su estómago. Fingió su mejor sonrisa, reuniendo todas sus fuerzas -¨esa noche vino Liam¨- hizo una pausa y tragó saliva con dificultad -¨discutimos y terminamos las cosas definitivamente¨- mintió fingiendo otra sonrisa -¨no lo he visto desde entonces¨- terminó de decir bajando la mirada. Y ahora que lo pensaba, era cierto. No lo había visto desde aquella noche, y no era que aquello le preocupaba pero…. -¨lo siento, ¿cómo estás?¨- preguntó la chica de cabello rosa desde la pantalla interrumpiendo sus pensamientos, -¨estoy mejor, Rini. La verdad que fue un error haber salido con él¨- dijo. ¨Bueno, me da gusto que no te haya afectado¨- sonrió la chica -¨¿y qué tal las cosas con Yaten?¨- preguntó emocionada. Aquello le causó un poco de gracia a Mina, ¿por qué todas se emocionaban cuándo le preguntaban por él? -¨no hay nada con Yaten¨- rodó los ojos y sonrió -¨pero iré a su fiesta de graduación¨- añadió. ¨¿Fiesta de graduación?¨- preguntó la chica sorprendida -¨pero no fuiste a la tuya ¿ahora irás a la de él?¨-, -¨lo sé, lo sé, pero es diferente¨- dijo Mina -¨además, me lo pidió unas dos o tres veces y pues ya no pude negarme¨- se encogió de hombros. ¨Claro, ¿cómo podrías resistirte?¨- bromeó la chica haciéndola reír. Continuaron conversando unos minutos más y después Rini le dijo que tenía que irse y quedaron en que volverían a hablar al día siguiente para que Mina le contara todos los detalles de la fiesta. Parecía que Rini estaba más emocionada que ella. Apagó su computadora y vió la hora en su reloj -´aún es muy temprano´- pensó para sí. ¿Por qué pasaba tan lento el día? Debería buscar algo en qué entretenerse para que las horas pasen más rápido. Encendió el televisor y, para su suerte, estaba por comenzar una película romántica. Se acomodó en la cama y dispuso a pasar un rato distrayéndose con la película.
Pasaron las horas y estaba casi lista. Con cuidado, terminaba de rizar el último mechón de su largo cabello; lo dejaría suelto y solo un poco ondulado. Salió del baño, vistiendo solo su ropa interior, y se quedó unos segundos admirando el hermoso vestido que tenía sobre la cama. Lo tomó con cuidado y comenzó a vestirse con cuidado de no maltratarlo. Subió el cierre cuidadosamente y sintió que se atascó. Frunció el ceño y bajó el cierre completamente para volver a intentarlo. Tomó la tela que estaba alrededor del cierre e hizo lo mejor que pudo para acomodarla y no volviera a interponerse en el recorrido del cierre, y está vez tuvo éxito. Se sentó en la cama y sacó las zapatillas altas de la caja que tenía a su lado y aseguró las correas alrededor de sus tobillos. Se miró al espejo y sonrió para sí. Se dio la vuelta para asegurarse que el vestido se veía tan bien por frente como por la parte trasera, y así era. Volvió a mirar su reflejo en el espejo de su habitación. Su maquillaje estaba perfecto, solo un poco de sombra en los ojos y un poco de polvo en sus mejillas. Nada escandaloso pero que se notara solo un poco. Apretó los labios; algo faltaba para completar su atuendo de esa noche. ´Ya sé´- dijo para sí al recordar el préstamo de Yaten. Abrió con cuidado la pequeña caja de terciopelo y tomó los delicados y brillantes aretes largos de diamantes y rubís. Volvió a verse al espejo y, aunque le parecía que la joyería era demasiado, no podía negarse que eran el perfecto complemento a su hermoso vestido. Y Yaten lo notaría. Aunque eso no debía importarle tanto, ¿o si?
Llamaron a la puerta y sintió un nudo formarse en su estómago mientras se acercaba a la puerta para atenderla. Respiró hondo y exhalo nerviosamente, antes de abrir la puerta. El rostro del platinado se iluminó al ver a Mina frente a él tan hermosa y perfecta, como siempre -¨me has dejado sin palabras¨- dijo luego de admirarla y entrar al departamento. ¨Gracias, no es para tanto¨- dijo nerviosamente mientras cerraba la puerta. ¨Claro que lo es, Mina¨- dijo -¨te ves hermosa¨- sonrió mirándola dulcemente. La rubia bajó la mirada -¨es solo el vestido¨- hizo una pausa -¨por cierto, no debiste molestarte en pagar por él¨- decía pero el chico le interrumpió tomándola suavemente del brazo -¨no te preocupes por eso, valió la pena¨- le sonrió con aquella sonrisa tan encantadora que tanto la derretía. ¨Gracias¨- dijo tímidamente perdiéndose en sus brillantes ojos verdes -¨por cierto¨- dijo obligándose a alejarse de él y tomó la bolsa que había dejado sobre la mesa -¨felicidades por tu graduación¨- sonrió entregándole la bolsa. Yaten frunció el ceño confundido y tomó la bolsa -¨¿para mí?¨- preguntó mirando aquel regalo extrañado, como si fuera la primera vez que recibía algo. ¨Es solo un pequeño gesto¨- dijo Mina tímidamente -¨la verdad no sé qué regalarte cuando parece que lo tienes todo¨- mordió su labio suavemente. El chico levantó la mirada hacia ella -¨solo hay algo más que me hace falta¨-, Mina bajó la mirada fingiendo que no sabía a lo que se refería y esperó a que el chico abriera su regalo. ¨¿Un libro de niños?¨- preguntó extrañado y con una dulce sonrisa, -¨no es un libro de niños, parece pero no lo es¨- dijo Mina dirigiendo su mirada a la suya -¨es solo para decirte que no importa el camino que elijas, llegarás a dónde quieras llegar y lograrás todo lo que te propones¨ - se encogió de hombros -¨mis padres me regalaron una copia cuando me gradué del colegio¨- sonrió. Yaten asintió y volvió la mirada a la pintoresca portada del libro -¨me encanta¨- dijo levantando la mirada -¨gracias¨- sonrió tan encantadoramente que Mina creía que moriría justo ahí en cualquier momento. ¨Todavía no lo lees¨- reprendió suavemente -¨¿cómo puedes decir que te gusta?¨-, -¨porque tú me lo regalaste¨- dijo acercándose a ella -¨y me encanta todo lo que tenga que ver contigo¨- la tomó suavemente por la cintura y la acercó un poco a él. El corazón de Mina comenzó a acelerarse al sentir cómo la tomaba por la cintura con delicadeza y la calidez de su cuerpo cerca del suyo. Con su elegante traje oscuro y su seductora mirada. Lentamente se acercó a su rostro y besó sus suaves labios tan solo por unos instantes, dejándola deseosa de más. ¨Deberíamos irnos¨- dijo al separarse de ella y acariciando su mejilla -¨no podemos llegar tarde¨- volvió a darle otro rápido y casto beso en los labios. Mina asintió y fue a su habitación para tomar su bolso de mano y después salieron del departamento.
¨Es aquí¨- dijo el chico mientras el auto entraba a un estacionamiento junto a un enorme edificio iluminado por enormes luces instaladas en el piso de la entrada. Ese nudo en su estómago se hacía cada vez más insoportable y estaba segura que se desmayaría en cualquier momento. Estacionó el auto y bajó para abrirle la puerta y ayudarle a bajar. Caminaron en dirección a las escaleras de la entrada principal donde otras parejas comenzaban a entrar -¨¿estás bien?¨- preguntó el chico al notar la cara de preocupación de la chica. Mina asintió nerviosamente, -¨gracias por estar aquí¨- dijo el platinado tomándola de la mano y llevándola hasta sus labios para plantar un suave beso sobre ella -¨significa mucho para mí¨- sonrió separando su mano de sus labios y, sin soltarla, comenzaron a subir las intimidantes escaleras de la entrada principal. Cuando entraron al edificio, Mina pudo percatarse que en realidad era solo un elegante salón de fiesta con una fachada antigua. Parecía no ser tan grande por fuera, pero ahora que estaba ahí le parecía que tendría espacio para unas 600 personas. Caminaron por el enorme pasillo junto a la ventana, y alcanzó a admirar el hermoso jardín de la parte trasera del salón. Era hermoso, tenía que ir a verlo en algún momento de la noche. ¨Ahí están mis padres¨- dijo el chico señalando hacia una de las mesas y pudo sentir cómo Mina se tensaba un poco -¨¿ocurre algo?¨- preguntó deteniéndose en medio del salón. No sabía cómo responderle -¨estoy nerviosa¨- dijo torpemente mirándole a los ojos, el platinado sonrió divertido -¨¿por conocer a mis padres?¨- bromeó -¨les vas a encantar, a mi madre ya le agradas¨. Mina abrió la boca horrorizada -¨¿cómo que le agrado a tu madre?¨- preguntó dando un paso hacia atrás, -¨¿eso te molesta?¨- preguntó confundido -¨la conociste en la fiesta aquella vez¨- arrugó la frente y Mina lo interrumpió -¨disculpa, está bien. Solo estoy muy nerviosa, Yaten¨- mordió su labio -¨no sé qué decir¨- dijo con evidente preocupación. El chico volvió a sonreírle tranquilamente y acarició suavemente su mejilla -¨no te preocupes tanto, Mina¨- hizo una pausa -¨estaré contigo toda la noche¨- terminó de decir y la chica asintió respirando hondo. ¨Está bien¨- dijo no muy segura de sí misma mientras continuaban caminando en dirección a la mesa donde esperaban los señores Kou. ¨Hola, querido¨- dijo una elegante mujer de corta cabellera plateada levantándose para darle un beso en la mejilla a su hijo -¨qué bueno que ya llegaron¨- sonrió para luego dirigirse a la chica, -¨madre, ella es Minako Aino¨- dijo presentando a su hermosa acompañante, -¨al fin nos conocemos formalmente¨- sonrió la mujer abrazándola suavemente -¨me da gusto conocerte, Minako¨-, -¨mucho gusto señora Kou¨- dijo tímidamente mientras la mujer le sonreía y se volvía para llamar a su esposo -¨él es el padre de Yaten¨- dijo tomando al hombre del brazo -¨cariño, ella es Minako Aino¨- sonrió a la chica de nueva cuenta. ¨Mucho gusto, señorita¨- dijo el hombre amablemente estrechando su mano -¨veo que tiene usted muy buen gusto¨- dijo el hombre haciendo que la chica le mirara confundida -¨esos aretes son de nuestra nueva colección¨- sonrió el hombre complacido. Mina se llevó una mano hasta uno de sus aretes y agradeció nerviosamente -¨en verdad, fue un regalo de su hijo¨- agregó, el hombre alzó las cejas y volvió la mirada a su hijo -¨has elegido muy bien¨- dijo dándole un suave golpe en el hombro. Yaten sonrió divertido -¨te dije que les agradarías¨- le dijo a Mina mientras tomaban asiento junto a sus padres. ¨Y bien, Minako¨- llamó la elegante mujer -¨Yaten me ha dicho que eres de los Estados Unidos¨- decía y la chica asintió -¨¿de qué parte eres?¨- preguntó. ¨Soy de California¨- respondió nerviosamente, -¨ah, vaya. ¿Y tus padres estuvieron de acuerdo en que vinieras hasta acá a estudiar?¨- preguntó, -¨bueno¨- comenzó a decir nerviosamente -¨al principio no querían que lo hiciera, pero después de que revisamos juntos el plan de estudios¨- sonrió dirigiendo la mirada a Yaten para que la tranquilizara un poco -¨ellos eran los que me motivaron a que me decidiera a venir a Londres¨- volvió la mirada a la mujer. ¨Es bueno que tus padres vean lo que es mejor para ti¨- sonrió y continuó conversando con ella, preguntándole algunas cosas sobre su familia y sobre ella. ¨Mamá, por favor¨- interrumpió Yaten divertido -¨parece un interrogatorio¨-, la mujer se llevó una mano al pecho -¨oh, discúlpame querida¨ - dijo la mujer sorprendida -¨no quise incomodarte¨- se disculpó. Mina negó con la cabeza -¨no, descuide¨- sonrió para luego desviar su mirada hacia el chico a su lado -¨no le digas esas cosas a tu madre¨- arrugó la frente. ¨Ahí vienen los Fredericks ¨- dijo la mujer saludando con la mano a los recién llegados y levantándose de la mesa -¨buenas noches¨- dijo una elegante mujer de cabellera castaña al acercarse a la mesa -¨Audrey, que gusto verte¨- sonrió la mujer saludándola. ¨Hijo, saluda¨- dijo la mujer en voz baja al platinado, que se levantó de mala gana y fingió su mejor sonrisa -¨señora Frederick¨- saludó cortésmente, -¨hola querido¨- sonrió la mujer y después desvió la mirada a la chica que estaba junto a él -¨¿ella es tu novia?¨- preguntó sin darle tiempo de responder -¨es muy linda, hola querida¨- estrechó su mano rápidamente -¨qué gusto en conocerte¨- sonrió -¨ellos son mi esposo, y mi hijo Elliot¨- señaló la mujer a los recién llegados y estrecharon la mano de la chica para después saludar a los Kou. Parecía que compartirían la mesa con ellos; eso debía ser demasiado incómodo.
Regresó a su asiento -¨disculpa por eso¨ - le dijo el platinado en voz baja al sentarse a su lado -¨no me dio oportunidad de decirle que¨- hizo una pausa -¨bueno, que no estamos juntos¨-, Mina apretó los labios y solo sacudió la cabeza. Por alguna extraña razón aquellas palabras le habían dolido un poco. ¨Ven¨- dijo el chico levantándose -¨si nos disculpan, en seguida regresamos¨- dijo disculpándose de las personas de la mesa e indicando a la chica que caminara hacia la entrada. ¨¿A dónde vamos?¨- preguntó Mina, -¨a conocer qué más hay en este salón¨- dijo tranquilamente tomándola por la cintura.
Caminaron hasta la parte trasera del salón que conducía hacia el hermoso jardín. Parecía que habían salido a un lugar completamente distinto; aquel jardín parecía sacado de alguna postal de Grecia o Italia. Enormes y brillantes pilares de mármol que parecían arcos resguardaban las puertas que conducían de vuelta al salón, y unas enormes y elegantes escaleras de piedra conducían al jardín, repleto de diversas flores y árboles de frutos. Y en el centro, resguardado por lo que parecía ser enormes laberintos de pasto, se encontraba una monumental fuente con una esplendorosa estatua de la diosa de Venus. ¨Vaya¨- dijo la chica sorprendida -¨esté lugar es hermoso¨- sonrió admirando las distintas flores que había a su alrededor. ¨Lo sé¨- sonrió acercándose a ella -¨Mina¨- dijo mirándola a los ojos -¨quería hablar contigo¨. Oh, eso no sonaba bien. Sintió como su corazón comenzaba a acelerarse mientras la veía a los ojos con aquella intensidad. Tragó saliva con dificultad y solo asintió, incapaz de pronunciar palabra alguna. ¨De acuerdo¨- comenzó -¨primero que nada, te ves tan hermosa esta noche Mina que ni siquiera tengo palabras para decírtelo¨- sonrió al ver que la chica bajaba la mirada tímidamente -¨y me da gusto que hayas decidido usar los aretes que te dí¨-, Mina levantó la mirada -¨dijiste que era un préstamo¨- dijo tímidamente, -¨y tú le has dicho a mi padre que fue un regalo¨- alzó una ceja. Mina apretó los labios -¨bueno, no podía simplemente decirle que los tomé prestados¨- se encogió de hombros. Yaten rió -¨espero que los conserves, lucen mejor en ti que en un aparador en las joyerías¨- sonrió y tomó suavemente las manos de la chica -¨Mina, todo lo que te he dicho es verdad¨- dijo mirándola dulcemente a los ojos.
Su corazón estaba listo para saltar de su pecho -¨Yaten¨- dijo intentando quejarse pero el chico le impidió decir palabra alguna y cayó sus labios con los suyos en su dulce y anhelado beso lento. Soltó sus manos y la rodeó por la cintura delicadamente para atraerla a él y ella, por instinto, llevó sus manos hasta su cuello. Se separó lentamente de sus labios -¨no sabes cuánto me encantas, Minako¨- sonrió perdiéndose en el brillo de sus ojos y solo eso bastó para que Mina sintiera que todo su cuerpo era una gelatina. Jamás comprendería cómo ese hombre tenía ese poder sobrenatural; hacer que su corazón y su cuerpo dejaran de funcionar tan solo con una mirada, una sonrisa o una palabra. ¨Y me hace tan feliz que estés aquí conmigo¨- acarició suavemente su mejilla sin soltarse de su cintura -¨aunque sigo manteniendo mi promesa, no te obligaré a soportarme toda la noche¨- fingió una sonrisa. La chica bajó la mirada y rió tímidamente -¨no me estás obligando a nada, Yaten¨- dijo volviendo su mirada a la suya -¨además, estoy aquí por decisión propia¨-, -¨eso me hace sentir mejor¨- bromeó -¨aunque quizá tenga que obligarte a bailar después, porque estoy seguro que mi madre insistirá en que debo hacerlo¨- le advirtió mientras Mina hacía cara de disgusto. ¨Lo siento¨- rió el chico divertido -¨en eso si no puedo hacer nada¨-, la chica dejó salir un largo suspiro de resignación -¨si, creo que tienes razón¨- apretó los labios -¨pero tu madre me ha parecido muy agradable¨- sonrió. ¨Lo es¨- dijo el chico alejándose de su cintura -¨es una gran mujer¨- hizo una pausa y se volvió a ella -¨al igual que tú¨. ¨Yaten¨- dijo la chica tímidamente -¨yo no soy así, por favor no me digas esas cosas¨- insistió pero el chico negó con la cabeza, -¨¿ves esa escultura de ahí?¨- dijo señalando a la fuente del centro con la escultura sin brazos -¨es Venus¨- hizo una pausa para encontrarse con los ojos de la chica -¨la diosa del amor y la belleza, y elegida por Julio César como su protectora¨- volvió a hacer una pausa al ver la mirada confundida de la chica -¨¿sabes por qué la Venus de Milo perdió sus brazos?¨- preguntó dirigiendo la mirada hacía la escultura -¨algunos dicen que fue porque recibió una manzana de oro por ser la diosa más hermosa y esto generó la guerra de Troya, otros dicen que fue porque el escultor sabía que Venus era tan hermosa que podría enamorar a cualquier hombre tan solo con un dedo¨- volvió su mirada a Mina -¨pero hay otra teoría que es aún mejor, se dice que Venus representa el concepto de belleza de una mujer que no existe únicamente en belleza física, sino también en el alma. Y era su deber como diosa, transmitir esta idea¨- terminó de decir. ¨Vaya¨- dijo Mina sorprendida -¨jamás lo había visto de esa forma¨. ¨¿Sabes por qué?¨- preguntó el chico -¨porque eres hermosa por dentro y por fuera, eres tan perfecta como la diosa Venus¨- sonrió francamente.
Aquello había sido demasiado; era lo más hermoso que le hubieran dicho en su vida. Sentía que su corazón saltaría de su pecho en cualquier segundo, o buscaría la manera de salir por su garganta. Los latidos acelerados y la respiración entrecortada no ayudaban para nada a encontrar qué decir ante aquellas hermosas palabras -¨por Dios, yo¨- dijo torpemente sin saber cómo continuar -¨es decir, gracias¨- sacudió la cabeza y se quedó con la boca abierta sin poder decir algo más. ¨Mina¨- dijo el chico tomándola suavemente en sus brazos -¨déjame demostrarte que en verdad te quiero, por favor¨- pidió -¨te necesito en mi vida¨- decía cuando escuchó voces que se acercaban hasta donde estaban -¨no tienes que responderme ahora, pero por favor piénsalo¨- terminó de decir y le dio un suave beso en la mejilla. Eran demasiadas emociones para procesarlas en tan poco tiempo. Agradeció la interrupción de los extraños y ella y Yaten caminaron de vuelta al salón. ¨Señor Kou¨- llamó una voz varonil justo cuando subieron las elegantes escaleras. Era un hombre un poco mayor, con brillante cabellera plateada justo como la de Yaten. ¿Por qué le parecía conocido? ¨Profesor Kunzite¨- dijo el chico volviéndose al hombre, -¨felicitaciones por su graduación, el mejor de su clase supongo¨- dijo el hombre al estrechar su mano -¨ah y el mejor en encontrar compañía¨- alzó una ceja al ver a la chica a su lado. De mala gana y no muy conforme con su comentario le presentó a la chica -¨ella es Minako Aino¨-, -¨¿Aino?¨- dijo el hombre sonriendo seductoramente -¨creo que nos encontramos algunas vez en la oficina del profesor Murray, ¿no es así?¨- preguntó mientras estrechaba su mano. Mina arrugó el ceño un poco -¨eh, no lo recuerdo¨- dijo nerviosamente -¨pero me resulta familiar¨- fingió una sonrisa. ¨Ya lo creo¨- dijo el hombre seductoramente y volvió su mirada al chico frente a él -¨bueno, los veo más tarde¨- volvió a sonreír a la chica y se apartó de ellos. Instintivamente, Yaten tomó a Mina por la cintura mientras veía al hombre alejarse -¨no me gustó cómo se dirigió a ti ¿lo conoces de la universidad?¨- preguntó el chico en voz baja. Mina negó con la cabeza -¨pero siento como si lo hubiera visto en alguna parte¨- dijo casi pensando en voz alta, -¨bueno, no importa¨- sonrió el chico -¨regresemos con mis padres, ¿te parece?¨- preguntó y la tomó de la mano. Estaban entrando al gran salón cuando sintió que alguien la veía, se volvió hacia atrás pero no encontró a nadie -´que extraño´- pensó para sí -´quizá fue por ese profesor tan raro´- se convenció a sí misma y caminó hasta la mesa junto a Yaten.
La fiesta parecía marchar muy bien. Se había encontrado con Andrew y Lita, y había elogiado el hermoso vestido rosa de la castaña. Yaten continuaba presentándola con algunos de sus profesores y uno que otro compañero y empezaba a sentir que ya no le molestaba tanto como cuando recién llegaron. ¨¿Te han sometido a un interrogatorio?¨- bromeó la castaña mientras se separaban de sus parejas para conversar un poco solo ellas dos. ¨¿La madre de Yaten?¨- preguntó -¨solo lo básico¨- rió, -¨debí esperármelo¨- dijo la castaña sonriendo -¨mi tía suele ser así, pero de verdad que es muy buena¨- añadió. ¨Ya me di cuenta, Yaten dice que les agradé bastante a sus padres¨- dijo encogiéndose de hombros, -¨ohhhh, eso es muy bueno¨- golpeó suavemente su brazo -¨te ganaste a los suegros muy fácil¨- bromeó. ¨Shhhh, no digas eso¨- le pidió la rubia tomándola del brazo y alejándola un poco más de los chicos -¨tengo que hablar contigo¨- se mordió el labio. Lita la miró sorprendida y un pequeño grito de emoción estuvo a punto de escapársele -¨oh por Dios¨- dijo emocionada -¨de acuerdo¨- bajó la voz e interrumpió la animada conversación que mantenía su novio con algunos amigos -¨cariño, Mina y yo iremos por una bebida¨- le dejó saber y después se alejaron para ir hasta la barra.
¨Cuéntamelo todo¨- pidió la castaña cuando estuvieron a una distancia considerable para que nadie les escuchara, -¨espera, vayamos afuera¨- dijo la rubia. Pero primero se detuvieron en la barra para pedir una copa y después salieron al jardín -¨creo que tenías razón sobre Yaten¨- dijo la rubia mientras se sentaban cerca de los pilares de mármol que adornaban las escaleras. ¨¿Qué quieres decir?¨- preguntó la castaña tomándola suavemente del brazo intentando esconder su emoción, -¨quiero decir que¨- hizo una pausa volteando hacía atrás, segura de que había escuchado a alguien -¨¿escuchaste algo?¨- preguntó a la castaña. ¨No, pero sigue contándome¨- pidió haciendo que Mina riera un poco ante su impaciencia, -¨bueno, bueno¨- se volvió a ella -¨pues me ha dicho tantas cosas tan lindas y me ha pedido que esté en su vida y yo¨- hizo una pausa mordiéndose el labio -¨no lo sé, no sé qué debo hacer¨- dijo con una gran sonrisa. La castaña se abrazó a ella más emocionada que antes -¨odio que Yaten tenga que hacer que todo suene tan formal¨- rodó los ojos al separarse de Mina -¨pero tienes que ser honesta con él, si en verdad sientes algo por él ¿por qué no le das una oportunidad?¨- preguntó con una gran sonrisa. ¨Lo sé, pero después de mi mala experiencia la verdad tengo mucho miedo de que vuelva a meterme en otro problema¨- apretó los labios y la castaña negó con la cabeza, -¨pero verás que será completamente diferente, Mina¨- hizo una pausa -¨Yaten en verdad te quiere, ya te lo ha dicho¨- sonrió -¨y él no juega con estas cosas¨- añadió. Mina dejó salir un largo suspiro -¨¿y qué crees que deba hacer?¨- preguntó mordiéndose el dedo pulgar, -¨yo no puedo decirte que hacer, sabes que te diré que te arriesgues a intentarlo y que me muero de ansias por llamarte prima¨- bromeó -¨pero es tú decisión, solo tú puedes saber qué es lo quieres¨- sonrió. Mina se quedó en silencio y desvió la mirada hacia aquella hermosa fuente en el centro del jardín, recordando las dulces palabras del chico -¨está bien¨- sonrió decidida y se volvió a la castaña con un nuevo brillo en sus ojos -¨creo que deberíamos regresar¨- dijo y ambas se levantaron de donde estaban y regresaron al gran salón. ¨Espera, necesito usar el baño¨- dijo la castaña y Mina dijo que la acompañaría pero se quedaría a esperarla afuera. Se recargó contra la pared y bebió un poco de su copa mientras buscaba las palabras adecuadas para decirle a Yaten que había tomado una decisión. ¨Nos volvemos a encontrar¨- dijo una voz sacándola de sus pensamientos. Se sobresaltó un poco al escuchar su voz y se volvió a la persona a su lado -¨ah, si¨- dijo tímidamente. ¨¿Cuánto llevas de conocer a Yaten?¨- preguntó repentinamente -¨jamás los había visto juntos¨- alzó una ceja un tanto acusatoriamente. Frunció el ceño confundida -¨tengo algunos meses de conocerlo¨- respondió no muy segura de querer continuar con esa extraña conversación pero consciente que no debía ser grosera, -¨ya veo¨- dijo el hombre de largo cabello plateado -¨creí que seguía con su antigua novia¨- comenzó a decir el hombre -¨nunca me comentó que había encontrado a otra chica¨- dijo mirándole de arriba abajo incomodándola cada vez más. Tan solo se limitó a sonreír, -¨el profesor Murray insistió en que eras una de sus estudiantes más brillantes¨- dijo el hombre sorprendiéndola un poco por el brusco cambio en la conversación -¨quizá deberías pasar a mi oficina, me vendría bien una estudiante brillante en mi equipo¨- sonrió seductoramente. Mina arrugó la frente -¨¿en su equipo?¨- preguntó confundida -¨sí, algunos estudiantes hacen sus prácticas en mi oficina o les ayudo a conseguirles algún empleo relacionado a sus carreras¨-, -¨oh¨- dijo Mina interesada -¨me encantaría trabajar en su equipo¨- sonrió amablemente ante la oportunidad tan inesperada. ¨Entonces¨- dijo el hombre tomándola suavemente del brazo -¨deberías venir a mi oficina uno de estos días.¨- le dijo en voz baja cerca del oído. ¨Profesor Kunzite¨- llamó alguien detrás de él y Mina no pudo evitar sonrojarse al ver que se trataba de la madre de Yaten, -¨señora Kou¨- dijo el hombre con una amable sonrisa volviéndose a la elegante mujer. Mina se sentía como si la hubieran sorprendido haciendo algo mal, sobre todo por la mirada de desaprobación que le dirigió la mujer. ¿Pensaría que había algo entre ese hombre y ella? ¿Y si se lo decía a Yaten? Oh no, la odiaría. ¨¿Estás bien?¨- preguntó la castaña en voz baja al salir del baño y encontrarse con ella justo al lado de aquel hombre y su tía. Mina asintió torpemente y la castaña le dijo que sería mejor que se alejaran de ahí, cuando pasaron a su lado tanto el hombre como la madre de Yaten se volvieron a la rubia que solo se limitó a bajar la mirada.
Regresó a su mesa y permaneció sentada en completo silencio. Lita había regresado a su mesa con Andrew y sus padres, y no había nadie más en la mesa junto a ella. La señora Kou quizá seguía en el baño o quizá la estaba evitando porque había visto algo que no parecía muy bueno y seguramente se lo estaría contando a Yaten. Los miembros de la otra familia estaban conversando animadamente con otra pareja cerca de la pista y el señor Kou, la verdad no sabía a dónde se había ido. Recargó un codo sobre la mesa y comenzó a jugar con la copa de champagne que tenía frente a ella. Había arruinado todo.
¨¿Te ocurre algo?¨- preguntó el platinado acercándose a ella y sentándose a su lado -¨te he buscado por todos lados¨- acarició suavemente uno de sus brazos. ¨¿Has hablado con tu madre?¨- preguntó evitando su mirada, sintiéndose culpable. Yaten frunció el ceño sin comprender lo que le quería decir -¨¿por qué tendría que hacerlo?¨- preguntó -¨¿le ha ocurrido algo?¨- comenzó a buscarla con la mirada. ¨No¨- dijo Mina en voz baja -¨pero creo que pudo malinterpretar las cosas¨- dirigió su mirada al chico. ¨Mina ¿qué ocurre?¨- preguntó al notar que los ojos de Mina comenzaron a nublarse, -¨estaba esperando a Lita afuera del baño y el profesor que saludaste allá afuera se me acercó y¨- decía cuando el chico la interrumpió molesto, -¨¿te ha hecho algo?¨- preguntó, Mina negó con la cabeza -¨me ofreció un trabajo pero luego me tomó del brazo y fue cundo llegó tu mamá¨- bajó la mirada -¨debiste ver la forma en la qué me vió¨. Yaten sonrió aliviado y tomó suavemente la barbilla de la chica -¨eso no quiere decir nada, mamá no confía en ese hombre¨- comenzó a decir ¨dice que siempre le ha parecido que se aprovecha de su autoridad para conseguir lo que quiere¨-, -¨pues a mí me pareció un hombre muy extraño¨- dijo Mina en voz baja. El chico sonrió divertido -¨¿así que te preocupa lo que mi madre pueda pensar de ti?¨- alzó las cejas, -¨por supuesto¨- dijo Mina sintiendo como se sonrojaba, -¨¿ah si?¨- preguntó el chico -¨¿y por qué te preocupa?¨- insistió acercándose un poco a ella. ¨Pues¨- dijo Mina nerviosa -¨porque, no sé, tú me dijiste que¨- hizo una pausa y tragó saliva con dificultad -¨y yo decidí que quizá si me gustaría que¨- decía con dificultad, cuando fue interrumpida bruscamente -¨Yaten Kou¨- llamó una voz justo al lado de ellos. Era un atractivo chico de cabello oscuro y brillantes ojos oscuros. ¨Chiba¨- dijo el platinado sorprendido, levantándose de su asiento para saludarlo -¨creí que no vendrías¨- alzó las cejas. El recién llegado solo rió y se encogió de hombros -¨supongo que no podía perdérmelo, además, escuché que darás un discurso¨- bromeó cruzándose de brazos. El platinado sonrió -¨no, tan solo daré las gracias a los profesores y a todos¨- hizo una pausa -¨no es gran cosa¨- sacudió la cabeza y dirigió su mirada a la chica que seguía en la mesa -¨Mina¨- llamó -¨quiero presentarte a alguien¨- sonrió. La chica se levantó y se acercó, -¨Darien Chiba¨- dijo el desconocido amablemente extendiendo su mano, -¨Minako Aino¨- sonrió estrechando su mano, -¨¿cómo soportas a Yaten?¨- bromeó para luego volver la atención al platinado -¨¿has visto a Andrew?¨- preguntó. ¨Si, está por allá¨- dijo el chico señalando a dónde se encontraba y otra chica se acercó a ellos efusivamente -¨Chiba¨- dijo la chica sonriente mientras lo abrazaba y luego se volvía a Yaten -¨te están esperando para hacer una prueba o algo así¨- se encogió de hombros sin importarle mucho y volvió a dirigir su atención al tal Darien. ¨Disculpa, hermosa¨- dijo el platinado acercándose a ella -¨ahora vuelvo¨- le dio un casto beso en los labios -¨y seguiremos hablando de tu preocupación por mi madre¨- le guiñó un ojo y después se alejó lentamente. Mina sacudió la cabeza mientras lo veía alejarse. Estuvo a punto de decírselo, ¿por qué siempre les interrumpían en los mejores momentos? Se disponía a sentarse pero su copa estaba vacía, sería mejor volver a la barra y después regresar a su mesa vacía.
¨¿Champagne?¨- preguntó una chica mientras se acercaba a la barra, -¨si gra…¨- respondió Mina al volverse para encontrarse con una castaña de ojos esmeralda que jamás olvidaría. Sintió que su corazón se aceleraba. ¨¿La estás pasando bien?¨- preguntó la chica tomándola bruscamente del brazo y forzándola a salir del salón, -¨me estás haciendo daño, por favor detente¨- pidió Mina nerviosamente. ¨¿Crees que me interesa?¨- preguntó molesta soltándola antes de salir al jardín -¨te dije que te alejaras de Yaten y sigues aquí¨- se cruzó de brazos. ¨¿Por qué crees que voy a hacer lo que tú me dices?¨- preguntó en un momento de valentía, debía enfrentarla de una buena vez. Sobre todo si estaba por comenzar algo con Yaten. La chica volvió a tomarla bruscamente del brazo -¨te lo advertí, mosquita muerta¨- le dijo molesta -¨¿crees que a Yaten enserio le interesas?¨- preguntó riendo -¨solo quiere terminar el trabajo que el idiota de tu novio no pudo terminar¨- sonrió malévolamente. Un nudo se formó en su estómago ¿cómo lo sabía? -¨¿de qué estás hablando?¨- preguntó nerviosa intentando conservar la calma y soltándose de ella. ¨Vamos, sabes que solo te quiere por eso¨- sonrió fríamente -¨solo quiere arrancarte la inocencia y después regresará conmigo, una mujer de verdad¨- le miró de arriba abajo con desprecio. ¿Cómo sabía Chelsea tantas cosas de ella? Su corazón latía cada vez más fuerte -¨Chelsea¨- dijo nerviosamente -¨Yaten ya no quiere estar contigo, tienes que entender eso¨- se llevó las manos a la cintura -¨y podrás decirme todo lo que quieras, pero no me harás cambiar de opinión¨- terminó de decir decidida y tragó saliva con dificultad. Chelsea gruñó molesta y la tomó bruscamente del brazo intentando empujarla para que se golpeara contra la pared -¨tú no eres más que un bicho insignificante, y no tienes ningún derecho a decirme qué puedo hacer¨- se lanzó contra ella e intentó golpearla pero solo logró sacudirla un poco. Mina intentaba detenerla antes de que pudiera lastimarla, pero Chelsea era más fuerte que ella. ¨Te odio¨- le decía cada que movía los brazos intentando arañarla -¨te juro que te mataré si no te alejas de Yaten¨- dijo furiosa tomándola fuertemente del cabello y haciéndola caer al piso repentinamente. Respiraba agitadamente y se lanzó sobre ella para intentar poner sus manos alrededor de su cuello y estrangularla hasta que dejará de respirar -¨Chelsea por favor, detente¨- pedía Mina. ¨No¨- gruñía molesta la chica. ¿Por qué nadie se daba cuenta de lo que estaba pasando? Alcanzó a distinguir unos aplausos provenir desde el salón, debían estar dando los reconocimientos o agradecimientos, ya no recordaba qué era lo que le había dicho Yaten que harían. Con mucha dificultad logró apartar a Chelsea de ella y se levantó rápidamente para correr hacia el salón y pedir ayuda, pero Chelsea fue más rápida y la empujó de nuevo contra la pared -¨¿crees que alguien va a ayudarte?¨- rió mientras la tomaba del cabello con fuerza -¨a nadie le importas, no eres nadie aquí¨- le decía molesta hasta que Mina encontró la manera de volverse a ella y logró que se soltara de su cabello. ¨Tú tampoco¨- dijo la rubia irritada dándole una bofetada -¨no me importa todo lo que digas de mí, Yaten prefiere estar conmigo y vas a aceptarlo te guste o no¨- le dijo segura de si misma haciendo que la chica se molestara aún más y regresándole la bofetada con más intensidad. ¨¿Qué está pasando aquí?¨- interrumpió la madre de Yaten sorprendida de ver a Chelsea ahí -¨¿qué crees que haces aquí?¨- exigió saber fulminando a la chica con la mirada. ¨Audrey¨- dijo fingiendo que lloraba -¨tienes que creerme, me atacó y me dijo que me alejara de Yaten porque solo ella se quedaría con su dinero¨- se acercó a la mujer mientras lagrimas caían de sus ojos. Mina abrió los ojos bien grandes sin poder decir nada y sin poder controlar a su pobre corazón. ¨Tienes que irte de aquí, Chelsea¨- dijo la mujer evitando que la tocara -¨te advertí que no volvieras a acercarte a mi hijo¨-, -¨Audrey, tienes que entender que solo intento protegerlo de arpías como ella¨- intentó tomar a la mujer del brazo. ¨Aléjate de mi¨- dijo la mujer molesta y la tomó bruscamente del brazo -¨ahora vete de aquí antes de que llame a la policía¨- le advirtió. ¨Está bien¨- dijo la castaña tranquilizándose un poco -¨solo necesito ir al baño a asearme un poco, por favor Audrey¨- imploró. La mujer, no pudo negárselo y la soltó del brazo para que caminara al baño, que no estaba muy lejos de ahí. ¨¿Estás bien, querida?¨- preguntó acercándose a Mina que intentaba acomodar su cabello después de tantos jalones, -¨eso creo, gracias¨- fingió una tímida sonrisa. ¨No puedo creer que estas cosas ocurrieran y nadie se diera cuenta de nada¨- sacudió la cabeza -¨tengo que hablar con alguien¨- se volvió hacia atrás para buscar con la mirada a alguno de los organizadores -¨ven, deberíamos regresar¨- dijo dulcemente la mujer. ¨Si, solo necesito un segundo¨- dijo Mina dándose la vuelta para recargarse cerca de los pilares que conducían al jardín e intentar tranquilizarse después de otro arranque violento de Chelsea. Respiró hondo y cuando estaba por exhalar sintió que alguien la tomaba del brazo a la fuerza -¨te dije que esa sería la última vez que te metieras conmigo¨- dijo la chica entre dientes. Una alarma se activó dentro de la cabeza de Mina, Chelsea estaba hablando de aquella nota que encontró en su departamento. ¨¡Chelsea!¨- gritó la madre de Yaten acercándose a ellas. Sintió como la castaña apretaba más su brazo y aplicaba un poco de fuerza para obligarla a acercarse a las escaleras ¨¡te odio!¨- dijo mientras soltaba el brazo de Mina, haciéndola caer y rodar escaleras abajo. ¨¿Qué has hecho?¨- alcanzó a escuchar a la señora Kou y después todo estaba oscuro.
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Por favor no duden en dejar sus comentarios, dudas, sugerencias y demás en un review que saben que me encanta leer.
Como siempre muchas gracias por su tiempo y por continuar leyendo mi historia, a pesar de todo. Gracias, gracias, gracias :)
Por cierto, por los que puedan estar interesados... mi otra historia ¨Todo cambió¨, también ha sido actualizada y estoy por terminar el siguiente capítulo de esa historia.
Prometo no tardar tanto en actualizar este fic.
Bueno, saludos a todos y de nuevo gracias por su paciencia :D
