Perdón por tardar tanto en actualizar, pero he estado muy ocupada y llena de problemas :(
Mi mamá se enfermó, tuve problemas con mi escuela y tuve que ir a las oficinas varias veces a llevar documentos y solucionarlo lo más rápido posible y, lo peor, me quedé sin internet por un tiempo... pero estoy de vuelta.
Gracias por su paciencia y por su apoyo a lo largo de esta historia.

Pero bueno, no les quito más tiempo. Aquí está el siguiente capítulo...


Abrió los ojos con dificultad sin saber dónde estaba. ¨Está volviendo en sí¨- escuchó a una voz decir animada, -¨¿está bien? ¿le ha ocurrido algo serio?¨- preguntaba otra voz. El sonido de las voces hacía que le doliera más la cabeza, ¿qué había ocurrido? Todo era tan borroso y tenía frío, pero sentía que su cuerpo se rehusaba a moverse. ¨¿Mina? ¿Mina?¨- insistía una voz obligándola a salir de aquel extraño trance que la estaba mareando -¨querida, por favor responde¨- pidió la suave voz tomándola de la mejilla. ¨¿Dónde estoy?¨- preguntó con dificultad, haciendo su mejor esfuerzo por mantener los ojos abiertos. ¨Estamos en el baño de mujeres, tuviste un accidente ¿lo recuerdas?¨- preguntó la voz suavemente. ¿Un accidente? Sí, la habían atacado. De nuevo. Esa chica la hizo caer por las escaleras, por eso le dolía tanto la cabeza. ¿Cómo había pasado todo? Creí estar segura pero jamás creyó llegar a estar tan equivocada. Intentó levantarse, pero su cuerpo volvió a negarse. Todo daba demasiadas vueltas y era imposible detenerlo. ¨Bebe un poco de agua¨- pidió suavemente una mujer a su lado, ofreciéndole un vaso con agua -¨vamos¨- dijo mientras pasaba su mano por debajo de su cuello y otra chica se acercaba a ella y la tomaba por los hombros con suavidad. ¨Con cuidado¨- insistió la mujer de voz suave. No podía evitar cerrar los ojos, era la única manera en la que conseguiría detener la habitación en movimiento. Cuando al fin logró sentarse, aunque no muy segura de saber dónde, se atrevió a abrir un poco los ojos para identificar dónde estaba el vaso de agua que le ofrecieron segundos antes.

Tomó el vaso con dificultad y lo llevó a sus labios. El agua estaba demasiado fría; pudo sentir cómo bajaba por su garganta, siguiendo el camino hasta perderse en su interior. Dio otro pequeño sorbo y tuvo la misma sensación una vez más. ¨¿Cómo te sientes?¨- preguntó suavemente la mujer acariciando su mejilla. Se sobresaltó un poco al sentir la calidez de su mano pero, incapaz de pronunciar palabra alguna, solo se limitó a negar con la cabeza. Alzó tímidamente la mirada y se encontró con aquella hermosa mujer; la misma cabellera y la misma mirada cálida que conocía. Fingió una pequeña sonrisa y la mujer estrechó su mano que descansaba sobre su regazo -¨nos tenías muy preocupadas, querida¨- dijo la mujer aliviada. ¿Por qué hablaba en plural? Despegó su mirada de la mujer frente a ella y se percató que había otras dos mujeres a su lado; una castaña de ojos verdes que, reconoció instantáneamente, y otra mujer castaña probablemente de la misma edad que la madre de Yaten. Arrugó un poco las cejas sin poder descifrar quién era esa mujer y por qué su rostro le parecía tan familiar. ¨Oh, querida¨- llamó la mujer suavemente -¨es mi amiga, Mako, la madre de Andrew¨- decía la mujer amablemente señalando a la castaña desconocida -¨es doctora y ha estado monitoreando tu pulso desde el momento en que te trajimos aquí¨- terminó de decir la mujer con una pequeña sonrisa. ¿La madre de Andrew era doctora? Cerró los ojos bruscamente al sentir un repentino mareo. ¨Será mejor que se recueste¨- sugirió la doctora seriamente. Mina se llevó ambas manos a la frente -¨no, estoy bien¨- mintió abriendo los ojos lentamente, se llevó las manos de vuelta a sus piernas y con toda la fuerza que tenía en su interior, fingió su mejor sonrisa -¨gracias¨- dijo suavemente. ¨¿Estás segura?¨- preguntó la joven castaña, -¨si¨- mintió la rubia haciendo un esfuerzo por levantarse. ¨Cuidado, Mina¨- volvió a decir la joven tomándola suavemente por un brazo -¨déjame ayudarte¨- insistió al ver que la rubia no se detendría. Su cabeza seguía dando vueltas y parecía empeorar con cada movimiento que hacía, ¿por qué tendría que pensar en levantarse justo ahora? Cerró los ojos cuando sintió que estuvo a punto de caer, -¨¿Mina?¨- dijo la mujer tomándola del otro brazo suavemente -¨aún no estás bien, tomate tu tiempo¨- la reprendió suavemente, lo último que quería era que la chica volviera a lastimarse. ¨Creo que sería mejor que se fuera a casa¨- sugirió la doctora. ¡Magnífica idea!
Lo que más necesitaba en ese momento era regresar a su casa y olvidarse de todo; abrazar a su almohada, lejos de todos estos problemas. ¨Pero preferiría que tuvieras supervisión por unas horas¨- continuó diciendo la doctora -¨no tienes signos de una contusión, pero estarías más segura sí alguien te acompañara¨-, -¨yo puedo quedarme con ella¨- sugirió la joven castaña. Mina abrió los ojos muy grandes al escucharle decir aquello -¨no, Lita¨- sacudió un poco la cabeza -¨no quisiera que te perdieras la fiesta por mi culpa¨- decía cuando la castaña la interrumpió, -¨estoy segura que Andrew lo entenderá¨- sonrió dulcemente. Bajó la mirada unos instantes -¨pero Yaten no¨- dijo en una voz casi inaudible. Sintió una cálida mano sobre su hombro -¨tiene derecho a saberlo¨- decía su madre -¨lo que te hizo esa chica estuvo mal y..¨- fue interrumpida bruscamente por la rubia, -¨y entonces perderá la razón y querrá perderse de su graduación para buscar a Chelsea¨- dijo sintiendo como su voz temblaba tan solo al recordar su nombre. La mujer apretó los labios, sabía que la rubia tenía razón. Además, era su madre; ella mejor que nadie conocía a su hijo y sabía que era demasiado impulsivo. La chica tenía razón. ¨No puedo simplemente quedarme callada¨- dijo la mujer llevándose una mano a su mejilla, la rubia volvió a fingir su mejor sonrisa -¨solo quiero que Yaten tenga una buena velada¨- bajó la mirada tímidamente -¨no quiero arruinarle una noche tan importante¨- confesó con un poco de culpa. La mujer negó con la cabeza suavemente y tomó a la chica por la barbilla para hacerla que la mirara a los ojos -¨nada de esto fue culpa tuya¨- sonrió -¨no le arruinarás la noche a mi hijo, querida, al contrario¨- hizo una pausa al ver como se formaban pequeñas lágrimas en sus brillantes ojos azules -¨mi hijo te quiere¨- confesó la mujer haciendo que un nudo se formara en su estómago -¨él entenderá¨- dijo al fin, percatándose que no podría hacerla cambiar de opinión. Mina suspiró derrotada, aquello no era lo que quería escuchar -¨preferiría irme a casa de todas formas¨- admitió tímidamente sin poder levantar la mirada del piso -¨me siento un poco mareada y, me gustaría descansar¨- dijo recordando las palabras de la doctora. A pesar de no estar muy convencida, la mujer aceptó su decisión -¨te pediremos un taxi¨- dijo tomándola suavemente del brazo para ayudarle a caminar. Salieron del baño justo cuando Yaten estaba por terminar su discurso; dio un pequeño vistazo por encima de su hombro y alcanzó a ver a aquel atractivo platinado sobre el escenario, cautivando a todos los presentes con sus suaves movimientos de sus labios y la melodía de su voz al hablar -´creo que si fue un fuerte golpe´- pensó para sí al percatarse del rumbo de sus pensamientos.

Llegaron a la entrada del salón y escucharon los aplausos provenientes del interior. La mujer se acercó al hombre de seguridad y solicitó que pidieran un taxi -¨aquí viene¨- dijo la mujer mientras caminaba de vuelta a donde se encontraban las jóvenes. ¨Eso fue rápido¨- dijo la castaña sorprendida de que habían tardado más en salir del salón que en lo que ya estaba el taxi esperándola. ¨Supongo que estaban esperando que alguien necesitara transporte al salir de un evento¨- dijo la mujer -¨¿estás segura que quieres irte?¨- preguntó a la rubia. Asintió con la cabeza tímidamente -¨por favor dígale a Yaten que lo lamento¨- fue lo único que pudo decir antes de extender la mano y abrir la puerta del auto. ¨Llámame cuando llegues a tu departamento¨- pidió la castaña ayudándole a subir al taxi. ¨Gracias¨- dijo la rubia asintiendo con la cabeza. Cerró la puerta y volvió a dirigir su mirada a las dos mujeres junto al auto; la expresión en sus ojos de preocupación hizo que sus ojos comenzaran a nublarse cada vez más. Estaba huyendo de todo una vez más, ¿cuándo aprendería a no meterse en problemas? Movió su mano en un gesto de despedida y se recostó en el respaldo del asiento. Cerró los ojos e indicó al hombre a dónde se dirigía. En el transcurso no podía dejar de pensar en las hermosas palabras de Yaten, ¿todavía quería intentarlo? Ya no estaba tan segura. Cada que se convencía de querer acercarse a él algo malo pasaba. ¿Por qué todo esto tenía que pasarle a ella? Sintió que sus ojos no podían más y una lágrima rodó por su mejilla. Quizá esta era su señal. Su señal para irse de vuelta con sus padres, ya había pasado suficiente tiempo fuera y todas sus decisiones terminaban metiéndola en algún problema. Tan solo sería una carga para Yaten y él no merecía eso. Merecía mucho más. Por Dios.
Otra lágrima salió de sus ojos, seguida de otra al darse cuenta de que ella no era lo que él merecía. ¿Cómo pudo imaginarse digna de alguien como él? Limpió sus lágrimas que rápidamente fueron reemplazadas por otras más. Esa chica siempre tuvo razón. Ella no era nada a comparación de él. ¿Por qué él no se daba cuenta de eso? ¿O acaso solo quería hacerle creer una mentira?
¨Señorita¨- dijo el conductor interrumpiendo sus pensamientos -¨creo que no podré acercarme más¨- terminó de decir. ¿Acercarse más? Secó sus lágrimas rápidamente sin comprender lo que el hombre le decía -¨¿qué quiere decir?¨- preguntó confundida. El hombre detuvo el auto y se volvió a ella -¨está bloqueado el acceso y no podré pasar por la calle que me pidió¨- dijo el hombre calmadamente, explicando lo que ocurría frente a ellos. ¿Acceso cerrado? Eso era extraño -¨¿construcción?¨- preguntó para sí en voz alta, recorriéndose al asiento del medio para poder ver por el vidrio del frente del auto. ¨No¨- dijo el hombre dirigiendo la mirada al frente. Distintos colores de sirenas de emergencia brillaban a lo lejos, -¨¿un accidente?¨- preguntó sintiendo un nudo en la garganta. ¨Y debió ser uno grave¨- dijo el hombre -¨la policía no suele cerrar el acceso por cualquier cosa¨- apretó los labios. Tragó saliva con dificultad, algo le decía que algo malo había pasado cerca de su edificio -¨gracias¨- dijo ofreciéndole un billete al conductor del taxi. ¨Disculpe que no pude llevarla más cerca¨- se disculpó el hombre tomando el billete. La rubia solo sonrió y bajó del auto cuidadosamente. No era un buen momento para tener que caminar, pero era la única forma en la que podía llegar a su departamento. Conforme se acercaba, las luces de las sirenas de emergencia se volvían cada vez más brillosas, empeorando su dolor de cabeza. Sintió un fuerte nudo en su estómago cuando se percató que la policía tenía rodeado su edificio; barreras, listón amarillo de advertencia y hombres uniformados que entraban y salían del lugar. Algo andaba mal.
Continuó caminando hasta detenerse lo más cerca que pudo del edificio; había demasiadas personas fuera del lugar. ¨Lo siento, señorita¨- la detuvo un oficial uniformado -¨no puedo pasar, el área está cerrada en lo que terminan de tomar las muestras¨- dijo seriamente. ¨Vivo aquí¨- dijo con la voz temblorosa. El hombre apretó los labios -¨no puedo dejarla entrar hasta que terminen de hacer su trabajo, es peligroso¨- insistió el hombre y se dio la vuelta. ¿Tomar muestras? ¿Peligroso? Su corazón latía con fuerza, aún no se recuperaba de aquel golpe y ahora ésto. ¿Qué pasaría ahí dentro?
¨¡Mina!¨- escuchó una voz llamarla a la distancia -¨¡Minako!¨- insistió la voz acercándose un poco. Se volvió para encontrarse con un rostro familiar -¨¿estás bien?¨- preguntó tomándola de los hombros repentinamente. ¨Haruka¨- dijo confundida -¨¿qué ocurre?¨-, la chica de cabello dorado sacudió la cabeza y la estrechó rápidamente en sus brazos -¨creí que estabas ahí, no pude hacer nada¨- confesó. Frunció el ceño aún más confundida -¨Haruka¨- llamó su nombre intentando separarse de ella -¨¿de qué estás hablando?¨- preguntó sintiendo que su corazón se detenía al ver la mirada de la chica frente a ella. Tragó saliva con dificultad, antes de encontrar las palabras para comenzar a hablar -¨Mina…¨- hizo una pausa -¨tu departamento….¨- sintió como sus ojos se abrían cada vez más con cada palabra -¨hubo un accidente¨- apretó los labios. ¨¿Qué… qué clase de… accidente?¨- preguntó conteniendo la respiración, no muy segura de querer saber la respuesta. La chica de cabello dorado negó con la cabeza y tragó saliva antes de abrir la boca -¨hubo un¨- hizo una pausa, teniendo cuidado de decirlo lo más tranquila que pudo -¨tu departamento se incendió y…¨- los ojos de Mina se abrieron bien grandes mientras escuchaba a Haruka decirle lo que había ocurrido -¨la policía tiene sospechas de que fue provocado¨- continuó diciendo la chica. Su cabeza comenzó a dar vueltas; el golpe, la discusión, las sirenas de emergencia, el incendio…. ¿Es que acaso no podía tener un poco de paz? Sus manos comenzaron a temblar y sintió que su cuerpo perdía la poca fuerza que le quedaba en su interior. ¿Sería esto obra de Chelsea también? No la conocía; y no sabía hasta qué grado estaba dispuesta a llegar. ¨¿Mina?¨- preguntó la chica de cabello dorado tomándola en sus brazos al ver su rostro palidecer -¨necesito ayuda, alguien por favor ayúdeme¨- comenzó a gritar mientras tomaba suavemente el rostro de la chica -¨Mina, tranquila¨- le decía suavemente intentando calmarla. ¨¿Qué ocurre?¨- preguntó un chico con uniforme de paramédico acercándose a ellas. Por suerte estaban cerca del listón amarillo de advertencia frente a la entrada, y alguien la escuchó rápidamente. El chico comenzó a tomar su pulso que se debilitaba cada segundo -¨necesitamos llevarla a la ambulancia, allá tenemos el equipo¨- decía y Haruka asintió tomando a Mina en sus brazos. El paramédico le indicó al oficial que tenía un problema una de las personas ahí presentes y necesitaban permitirles el acceso. Removió una de las barreras para que la chica pudiera pasar y el paramédico la guío hacia la ambulancia, que estaba muy cerca -¨¿le ha afectado lo del accidente?¨- preguntó sacando algunas cosas de unos cajones dentro de la unidad. Haruka sentó a Mina con cuidado en la parte trasera de la ambulancia, mientras esperaba a que el paramédico preparara una inyección o algo por el estilo -¨ella es la chica de ese departamento¨- dijo secamente, esperando que le prestara mayor atención al tener esa información. El chico se volvió a ella sorprendido -¨¿ya habló con ella la policía?¨- preguntó acercándose con una jeringa en la mano. Haruka negó con la cabeza -¨acaba de llegar, y de enterarse de lo que ocurrió¨- dijo preocupada sosteniendo el peso de Mina sobre ella. ¨Ya veo¨- dijo el chico admirando el bello rostro de la rubia -¨eso explica muchas cosas¨- pensó en voz alta mirándola rápidamente de arriba abajo; vestía demasiado formal para estar en su departamento a esa hora, aunque ¿por qué alguien querría lastimar a una chica tan linda como ella? Tomó la muñeca izquierda de la rubia y volvió a sentir su pulso -¨le daré algo para relajarla y nivelar su presión¨- indicó mientras limpiaba el área en el brazo de la chica, para colocar la inyección -¨tendrá que hablar con las autoridades cuando se sienta mejor¨- dijo el chico colocando un pedazo de algodón con alcohol sobre el área donde acababa de remover la jeringa. Se levantó y volvió a subir a la parte trasera de la ambulancia para tirar a la basura los utensilios que debía desechar y bajó de la unidad para ir al frente a tomar el radio comunicador que tenía en la cabina. ¨¿Te sientes mejor?¨- preguntó suavemente a la rubia que descansaba sobre su hombro. La chica negó con la cabeza con dificultad -¨¿qué voy a hacer?¨- preguntó sintiendo como sus ojos comenzaban a nublarse. ¨Ahora no te preocupes por eso, Mina¨- dijo la chica acariciando su cabello -¨todo estará bien¨- intentó calmarla, mientras esperaban que hiciera efecto el medicamento que le inyectaron.

Al cabo de unos minutos, regresó el paramédico para revisar la condición de la chica de nueva cuenta -¨creo que debemos esperar un poco más¨- dijo -¨¿quieres recostarte un poco?¨- preguntó señalando la camilla que estaba dentro de la ambulancia. La rubia asintió con la cabeza, y Haruka y el paramédico la ayudaron a subir. Se recostó suavemente sobre la camilla, y cerró los ojos repasando todo lo que había pasado en las últimas horas. ¨¿Puedo hablar contigo?¨- preguntó el paramédico en voz baja, indicándole a la chica de cabello dorado que bajaran para hablar en privado. Una vez lejos de la rubia, el chico comenzó a hablar -¨¿eres cercana a ella?¨- preguntó seriamente. La chica se encogió de hombros -¨vivo en el departamento de enfrente, hablo con ella seguido y nos cuidamos la una a la otra pero eso es todo¨- dijo confundida. El chico asintió -¨entiendo¨- hizo una pausa -¨no son tan cercanas, pero ¿sabes de alguien que pudiera intentar hacerle daño?¨- preguntó y la chica negó con la cabeza -¨de igual forma la policía quiere hablar con ustedes¨- dijo el chico y se dio la vuelta. ¨Espera¨- dijo la chica impidiendo que se fuera -¨¿por qué quieren hablar conmigo?¨- preguntó arrugando las cejas. El chico apretó los labios, no muy seguro de poder hablar sobre eso -¨recolectaron huellas de todo lo que pudieron rescatar y¨- hizo una pausa y se encogió de hombros -¨tus huellas están por todos lados¨- terminó de decir y se dio la vuelta para entrar al edificio. Se quedó confundida al escuchar aquellas palabras, ¿acaso intentarían culparla por lo que sucedió? Eso no podía ser, sí ella fuera responsable de eso no estaría ahí frente a ellos. Era una suposición demasiado estúpida. Se quedó sentada en la parte trasera de la ambulancia, mientras pensaba sobre lo que le dijo el chico. Alguien quiso hacerle daño a Minako, y el único que podía ser capaz de algo así era aquel cretino que quiso aprovecharse de ella. Apretó los puños llena de coraje, quizá debería decirle algo a la policía. Pero no podía decir algo sin tener algún tipo de evidencia. Suspiró molesta y volvió la mirada hacia la rubia que descansaba sobre la camilla -¨¿estás bien?¨- preguntó al escucharla ahogar un sollozo. Se levantó y entró a la ambulancia para sentarse cerca de ella. ¨¿Por qué me ocurren todas estas cosas?¨- preguntó tomando a la chica de la mano -¨ya no puedo más Haruka, todo esto es demasiado para mí¨- dijo mientras lágrimas corrían por sus mejillas. La chica se quedó en silencio; no había nada que pudiera decirle para asegurarle que todo cambiaría, que las cosas mejorarían y dejaría de tener tantas preocupaciones. Se quedó junto a ella en silencio, tan solo haciéndole compañía mientras lloraba su dolor.

Al cabo de unos minutos, regresó el chico con uniforme de paramédico acompañado de dos hombres de trajes oscuros -¨¿señorita Aino?¨- preguntó uno de los hombres. ¨¿Si?¨- preguntó la chica sentándose torpemente en la camilla, acomodándose con dificultad a causa de su vestido de gala. ¨¿Ya se siente mejor?¨- volvió a hablar el hombre, la chica asintió nerviosamente, -¨necesitamos que nos acompañe¨- indicó el hombre y después volvió la mirada hacia la chica junto a la rubia -¨usted también, señorita Tenou¨- agregó el hombre. Ambas chicas se miraron extrañadas. Haruka se levantó de su asiento y se acercó a Minako para ayudarla a levantarse de la cama. Salieron de la ambulancia y los hombres les indicaron el camino. Entraron al edificio y Mina sentía como su corazón comenzaba a acelerarse de nueva cuenta. Subieron las escaleras, por motivos de seguridad, y el camino le parecía cada vez más largo y agotador; o ya no tenía nada de condición física. Al fin llegaron a su piso y uno de los hombres de traje se dirigió a los hombres de uniforme que estaban alrededor del departamento que seguían investigando. Hizo una seña al hombre que iba con él y le indicó a las chicas que podían acercarse. Un nudo se formaba cada vez más grande en su estómago con cada paso que daba hasta su puerta, no muy segura de querer ver su interior. Justo como esperaba, todo olía a madera quemada; los escombros y pedazos de madera yacían en el piso cubiertos de un oscuro color negro. Su pequeña estufa parecía oxidada, y sus muebles desgarrados; sus pertenencias regadas por el piso y las paredes manchadas. ¿Paredes manchadas? Sintió que su corazón se detuvo al percatarse que aquello en las paredes no eran manchas, sino pintura. ¨De eso queríamos hablarle¨- dijo uno de los hombres acercándose a ella -¨sabemos que el incendio fue provocado y quien quiera que lo haya hecho, estaba mandando un mensaje muy claro¨- dijo el hombre volviendo la mirada hacia aquella pared quemada y con residuos de pintura que pudo estar fresca antes del accidente. ¨El mensaje es muy claro¨- dijo la rubia tragando saliva con dificultad, leyendo de nuevo el mensaje en la pared: La próxima vez, no fallaré en un color bastante desgastado a causa del calor provocado por las llamas. ¨¿Sabes quién podría hacer algo así?¨- preguntó Haruka molesta. Volviéndose a ella y con los ojos llorosos no pudo decir nada, tenía miedo de que las cosas empeoraran si decía algo. Comenzó a temblar de nuevo, y se aferró a Haruka como si su vida dependiera de ello. El hombre apretó los labios, consciente de que era un tema delicado pero esperando que la chica cooperara para poder hacer su trabajo eficazmente -¨hemos encontrado huellas de la señorita Tenou y el laboratorio acaba de confirmar que hay huellas de Liam Hollingworth¨- decía el hombre leyendo el informe que le entregó uno de los empleados -¨¿conoce usted al señor Hollingworth?¨- preguntó el hombre alzando las cejas. Mina asintió nerviosamente. ¨¿Cuándo fue la última vez que lo vio?¨- preguntó arrugando las cejas. La rubia sacudió la cabeza nerviosamente -¨yo..¨- hizo una pausa intentando pensar -¨la verdad no lo recuerdo, era mi novio y…¨- tragó saliva sin poder continuar. ¨¿Cree que el señor Hollingworth quisiera hacerle daño?¨- preguntó seriamente. Mina bajó la mirada, sin saber cómo responder. ¨Liam Hollingworth intentó abusar de ella hace unas semanas¨- intervino Haruka bruscamente. Mina se volvió a ella sorprendida y un poco temerosa de que lo hubiera dicho. El hombre alzó las cejas -¨¿hizo el reporte?¨- preguntó a la rubia quien solo negó con la cabeza y luego se volvió a Haruka -¨¿y usted como lo sabe?¨- preguntó interesado. ¨Porque estuve aquí la noche que intentó hacerlo y lo detuvo justo a tiempo¨- respondió orgullosa de sí misma. El hombre se cruzó de brazos interesado -¨¿sabía usted que Liam Hollingworth tiene más de una semana desaparecido?¨- preguntó casualmente. Los ojos de Mina se abrieron muy grandes -¨¿qué?¨- preguntó en un hilo de voz sintiendo cómo su corazón se aceleraba de nervios. ¨Creo que ahora tenemos una pista de lo que le ocurrió, ¿por qué no me lo dice, señorita Tenou?¨- alzó una ceja acusatoriamente -¨estaba tan molesta por lo que le hizo a su amiga, que decidió hacer algo ¿no es cierto?¨- preguntó. ¨No, claro que no¨- dijo Haruka molesta -¨tan solo lo detuve y el canalla huyó antes de que pudiera hablar a la policía¨- mintió un poco sobre lo de hablar a la policía, en verdad le hubiera encantado golpearlo y darle su merecido, pero no era la persona indicada para saber todos los detalles. ¨¿Su padre lo sabe?¨- interrumpió nerviosamente la rubia. El hombre rodó los ojos -¨su padre fue el que hizo el reporte¨- dijo volviéndose a la rubia -¨¿por qué no hizo el reporte?¨- preguntó molesto. Mina bajó la mirada avergonzada -¨tenía miedo de que volviera a intentarlo si decía algo¨- admitió sintiéndose torpe. El hombre volvió a cruzarse de brazos -¨debió hacerlo, señorita Aino¨- reprendió -¨ahora, necesito que me diga sí cree que él pudiera haber hecho algo como esto¨- dijo el hombre cuidadosamente. La rubia se quedó en silencio mirando a su alrededor -¨no¨- dijo en voz baja. El hombre se pasó una mano por el cabello -¨de igual manera lo consideraremos como un sospechoso¨- dijo llevándose las manos a los bolsillos del pantalón. Mina se quedó dudando por unos instantes -¨¿puedo entrar a mi habitación?¨- preguntó nerviosamente al hombre. La miró confundido y arrugó las cejas -¨todo está destruido¨- dijo secamente -¨¿qué es lo que quiere ver ahí?¨- preguntó al ver la mirada de desilusión de la chica. ¨Evidencia¨- dijo tímidamente. Aquello le pareció un poco interesante, así que aceptó a acompañarla hasta su habitación con cuidado de que ninguno de los dos se lastimara con los escombros. Empujó suavemente la puerta que parecía que caería en pedazos en cualquier momento y sintió como el nudo en su estómago se hacía cada vez más insoportable. Todas sus cosas estaban completamente destruidas, su ropa en el piso junto al contenido de los cajones -¨no puede ser¨- dijo para sí mientras veía el mueble de su ropa desacomodado, lo más seguro era que la nota hubiera desaparecido. Con temor metió la mano dentro de uno de los cajones y encontró un pedazo restante de papel que decía ¨te estaré observan¨. Lo tomó en su mano con cuidado y se lo entregó al hombre desesperanzada, temiendo que aquello no ayudara en nada. ¨¿Qué es esto?¨- preguntó el hombre leyendo el pedazo de papel que le entregó la chica. Mordió suavemente su labio -¨recibí una amenaza hace unos meses, esto es todo lo que quedó de esa nota¨- dijo nerviosamente. El hombre suspiró resignado y se llevó una mano a la frente -¨me imagino que tampoco reportó ésto¨- dijo bruscamente. Mina negó con la cabeza -¨creí que se trataba de una broma y no le dí importancia¨- bajó la mirada -¨no creí que pudiera llegar a hacer todo esto solo porque…¨- se detuvo antes de hablar de más. El hombre la escuchaba con atención -¨¿sabe quién es responsable de esto?¨- preguntó arrugando la frente. Asintió tímidamente con la cabeza -¨tengo una idea de quien pudo hacerlo¨- admitió nerviosamente, tragando saliva con dificultad. ¨¿Podría decirme su nombre?¨- preguntó antes de salir de la habitación para llamar a uno de sus compañeros, a los pocos segundos regresó con el mismo hombre que vio al entrar al edificio -¨señorita Aino, por favor ¿podría decirnos quién hizo esto?¨- insistió.
Mina sintió cómo sus manos comenzaban a temblar cada vez más y sus ojos luchaban por contener las lágrimas -¨de-desafortunadamente¨- hizo una pausa -¨solo sé su primer nombre¨- dijo nerviosamente cerrando los ojos. ¨Eso y una descripción física, podría ayudar bastante señorita Aino¨- dijo el otro hombre acercándose a ella -¨estamos aquí para ayudarla, y si necesita algún tipo de protección podemos brindársela¨- le aseguró, intentando que eso bastara para que se animara a hablar. Asintió con la cabeza -¨primero necesito salir de aquí¨- pidió bajando la mirada. Ambos hombres asintieron y dejaron que la chica saliera cuidadosamente de la habitación; una vez afuera, se encontró con la chica de cabello dorado y le dedicó una suave sonrisa llena de preocupación. Mina se abrazó de ella, aún con las manos temblorosas -¨su nombre es Chelsea¨- comenzó a decir aferrándose a Haruka, mientras comenzaba a dar su descripción física. Al terminar de hablar, los hombres le agradecieron y Mina pidió retirarse de ahí cuanto antes. Aquello había sido demasiado para ella, necesitaba salir de ahí y dejar su mente en blanco. Necesitaba pensar qué haría después de esto. ¨El oficial Levine les dirá a dónde ir¨- dijo el hombre de traje, indicándoles que siguieran al oficial. El aludido asintió con la cabeza y les pidió que salieran del edificio, donde se encontrarían con una amable mujer de traje oscuro -¨¿señorita Aino?¨- preguntó la mujer. La rubia asintió al acercarse a ella -¨por motivos de seguridad, vamos a pedirle que pase la noche en el hotel Nights Inn que está cerca de aquí¨- comenzó a decir la mujer entregándole una hoja con toda la información -¨la policía comenzará la investigación con la información que nos ha entregado y la mantendremos informada de todo lo que ocurra en su caso¨- fingió una pequeña sonrisa -¨¿alguna pregunta que quisiera hacerme?¨- agregó seriamente. En verdad no comprendía todo lo que ocurría -¨no, yo¨- dijo nerviosamente -¨¿puedo irme ahora?¨- preguntó sintiendo que su cuerpo dejaba de funcionar de nueva cuenta. La mujer asintió -¨el oficial Levine la llevará ahora mismo¨- dijo amablemente la mujer, indicándole que lo siguiera. Volvió su mirada a la chica de cabello dorado que seguía mirándola con evidente preocupación y un poco de culpa -¨te veo después¨- dijo abrazándose a ella de nueva cuenta. ¨Llámame en cuanto llegues¨- le dijo Haruka al oído, para evitar que alguien le escuchara, justo antes de separarse de ella -¨estarás bien¨- agregó sonriéndole de la mejor manera que pudo. ¨Gracias¨- dijo la rubia antes de darse la vuelta y seguir al oficial hasta su auto.

Había estado en la habitación de ese hotel por algunas horas. Observando detenidamente los documentos que tenía en la cama frente a ella. Por suerte su pasaporte no había sufrido tanto daño como el resto de sus pertenencias; agradecía que su madre insistiera en que usara aquella vieja caja para cuidar sus cosas importantes dentro de sus cajones. Vió la hora en el reloj; tenía 15 minutos que había llamado a Haruka para que se encontrara con ella en aquel hotel. Su corazón latía con rapidez, y esperaba que la chica lleguara lo más rápido posible. Antes de que cambiara de opinión. Se levantó de la cama y se detuvo frente a la ventana, para admirar una vez más aquella hermosa ciudad. Sus luces y edificios de noche, las amables personas que caminaban por aquellas frías calles. Todos ellos sin ninguna preocupación. Negó con la cabeza, sintiéndose como la mayor tonta del mundo. Debió alejarse de todo desde la primera vez que tuvo un problema; y alejarse de él, por más que aquello le doliera. Tragó saliva con dificultad y cerró los ojos para imaginar aquellos hermosos ojos verdes. Una lágrima comenzó a correr por su mejilla, era algo que tenía que hacer. Al fin llamaron a su puerta y aquel ruido la sacó de sus pensamientos. Secó las lágrimas que luchaban por salir de sus ojos y caminó hasta la puerta. Se cercioró de que fuera Haruka la que estaba en la puerta y después la dejó pasar. ¨Gracias por venir¨- dijo la rubia conteniendo las lágrimas al cerrar la puerta detrás de ella. ¨¿Ocurre algo?¨- preguntó preocupada, entregándole la bolsa con ropa que le había pedido cuando la llamó. Mina negó con la cabeza y tomó la bolsa rápidamente, para entrar al baño y poder quitarse el hermoso vestido de noche. Sacó un pantalón oscuro y una blusa blanca de la bolsa y agradeció poder usar ropa más cómoda. Aunque le sorprendió que la ropa fuera justo de su medida, ¿de dónde habría sacado aquello? Salió del baño con el vestido en las manos y lo dejó caer suavemente sobre la cama -¨gracias por la ropa¨- dijo con una triste sonrisa. ¨Son de Michiru¨- dijo encogiéndose de hombros y entregándole unas sandalias sin tacón -¨¿qué es lo que querías decirme?¨- preguntó cambiando el tema bruscamente, evidentemente preocupada por la extraña llamada que le había hecho minutos antes. ¨Necesito pedirte un favor¨- dijo la rubia nerviosamente, sentándose en la cama -¨debo ir al aeropuerto¨- añadió en un hilo de voz. Haruka frunció el ceño al escucharle decir aquello -¨¿qué?¨- preguntó confundida -¨¿te irás?¨- comprendió lo que estaba pasando. Mina asintió con la cabeza -¨no puedo seguir aquí¨- comenzó a sentir como las lágrimas brotaban de sus ojos -¨necesito regresar con mi familia, jamás debí salir de casa¨- sollozó. La chica de cabello dorado apretó los labios y se acercó a ella -¨no digas eso, Minako¨- le dijo suavemente sentándose a su lado. ¨No lo entiendes¨- sollozó de nuevo, lanzándose a sus brazos -¨ya no puedo soportar todo esto, ¿por qué tienen que pasarme estas cosas?¨- secó sus lágrimas con su mano izquierda -¨¿por qué no puedo ser una simple chica que viene a estudiar al extranjero y tener una buena experiencia?¨- apretó los dientes molesta, sin poder contener las lágrimas que seguían brotando de sus ojos -¨por favor, Haruka. Necesito que me ayudes¨- insistió. La chica tragó saliva con dificultad y asintió con la cabeza, -¨gracias¨- dijo la rubia abrazándola aún más fuerte -¨pero necesito que me prestes dinero, prometo pagarte cuando regrese a casa¨- dijo tímidamente -¨todo lo que tenía, lo perdí en el departamento¨- bajó la mirada alejándose de ella. ¨No te preocupes¨- dijo la chica de cabello dorado -¨¿Cuándo tienes que irte?¨- preguntó mirándola a los ojos. ¨Ahora mismo¨- dijo la rubia decidida -¨tengo que irme ahora, antes de que algo más suceda o Chelsea me encuentre¨. Haruka apretó los labios, parecía demasiado decidida como para intentar hacerla cambiar de opinión -¨esa no es la solución¨- dijo levantándose de la cama -¨la policía necesita que les ayudes a seguir las pistas y¨- decía cuando Mina la interrumpió bruscamente, -¨no puedo hacerlo¨- dijo -¨es mi palabra contra la suya¨- se encogió de hombros -¨es la tercera amenaza y no puedo quedarme a esperar a que me vuelva a hacer daño¨- bajó la mirada -¨por eso debo irme ahora mismo¨-insistió.
¨¿Estás segura que eso es lo que quieres?¨- preguntó una última vez. La rubia solo asintió, perdiendo toda esperanza que quedaba dentro de su corazón. Dejó un suspiro de resignación salir de sus labios y asintió con la cabeza -¨entonces debemos irnos¨- dijo tomando las llaves de su auto. ¨Gracias¨- dijo la rubia con más lágrimas en los ojos y tomó sus documentos de la cama rápidamente y los guardó en la pequeña bolsa que traía en la graduación de Yaten y el resto en las bolsas de sus pantalones. Salieron de la habitación apresuradamente, cuidando que nadie las viera por los pasillos. Llegaron al estacionamiento y la rubia se apresuró a subir al auto. ¨¿Vas a avisarles a tus padres?¨- preguntó la chica de cabello dorado mientras encendía el auto. ¨Lo haré cuando llegue¨- dijo en voz baja mientras se ponía el cinturón de seguridad. Emprendieron camino al aeropuerto sin decir palabra alguna, cada una sumergida en sus pensamientos y por fin llegaron. ¨Discúlpame¨- dijo Mina sintiendo que iba a llorar de nuevo cuando el auto se detuvo frente a la puerta; se quitó los hermosos aretes que le dio Yaten, y se los entregó a la chica -¨por favor no le digas nada a nadie¨- suplicó -¨estoy segura que les evitaré más problemas si me voy¨- fingió una sonrisa llena de nostalgia. Sin remedio, no le quedó más que aceptar a su petición y prometer guardar su secreto. O al menos hasta que se asegurara de que estaba bien. La rubia volvió a fingir una sonrisa y bajó del auto -¨gracias por todo¨- dijo con la voz entrecortada, antes de comenzar a alejarse. Suspiró frustrada e impotente, consciente de que no podía hacer nada mientras veía a Mina alejarse y desaparecer por siempre tras las puertas del aeropuerto.


Oh no, ¡Mina se fue!
¿Creen que hizo lo correcto?

Por favor dejen sus comentarios y quejas. Gracias por su tiempo :)

sheblunar: gracias por seguir leyendo mi historia, espero que te esté gustando.

ShelydeKou: Lo sé, pobre Mina. Tengo que hacerla dejar de sufrir, hasta me siento mal por hacerle todo ésto... pero tendremos que ver qué pasa ahora que se regresa a los Estados Unidos y deja a Yaten :(
Gracias por tu apoyo y por seguir leyendo mis historias.

Kamisumi Shirohoshi: Seiya no estaba porque era graduación de Yaten y Andrew, que son mayores que Seiya. Él aún no termina su carrera, así que aún no tiene su fiesta de graduación. Gracias por leer mi historia :)

En otros asuntos, próximamente vendrá la actualización de mi otro Fic ¨Todo cambió¨, aún estoy haciendo algunos arreglos antes de terminarlo. Pero prometo que pronto podrán leerlo. Además, por si alguien pudiera interesarse.. empecé un pequeño fic experimental; es un crossover de Dragon Ball Z y Sailor Moon, se llama ¨Cuando te conocí¨, es un Gohan/Rei y apenas llevo 2 capítulos. Y sí, yo sé que debería terminar primero uno antes de comenzar otro, pero de repente se me ocurre alguna idea y pues lo hago antes de que se me olvide. Bien, basta de escribir tantas cosas.
Gracias a todos, saludos :D