¡AL FIN ACTUALICÉ!
¿Pues qué puedo decirles? Primero que nada, quiero pedir disculpas por tardar tanto (casi 2 meses), prometo no descuidar esta historia tanto.
La verdad que no me decidia de cómo quería continuarla... borré y reescribí el capítulo varias veces, hasta que por fin me decidí.
Espero que les guste y que les siga interesando la historia.

OTRO COMENTARIO IMPORTANTE:
Cambié el formato de la historia, ¿se les hace que es más fácil leerlo así o preferirían que regresara al formato anterior?
En lo personal se me hace mucho más sencillo escribir así, pero si les gustaba más de la forma en qué comencé puedo cambiarlo para el siguiente capítulo.


Tres semanas. Tres largas y dolorosas semanas desde la última vez que vio sus hermosos ojos azules. Tres semanas desde la última vez que besó sus labios y tocó su suave piel. Tres semanas desde que todo a su alrededor perdió el sentido.

La noche de su graduación la había perdido de vista por unos instantes y su madre le informó que se había retirado porque no se sentía bien. Debió ir a buscarla en ese mismo momento, sabía que algo estaba mal. Mina no se iría sin una buena razón, ¿por qué no siguió su instinto? ¿Por qué no la buscó?
Jamás olvidará aquella llamada que recibió a la mañana siguiente. La peor llamada que pudo haber recibido en su vida.

(Flashback)
-¨¿Qué es lo que quieres?¨- gruñó molesto al responder su teléfono móvil.

-¨¿Estás viendo las noticias?¨- preguntó seriamente la voz al otro lado de la línea.

Exhaló irritado observando de mala gana la pantalla de su móvil -¨maldición, Seiya, son las 7 de la mañana, ¿qué no tienes…?¨- decía cuando fue interrumpido repentinamente.

-¨Es Minako¨- le escuchó decir.

Arrugó las cejas confundido -¨¿de qué estás hablando?¨- preguntó levantándose de la cama para tomar el control del televisor.

-¨Canal 63¨- dijo la voz al otro lado de la línea.

El platinado presionó los números en el control remoto para terminar de una buena vez con esto y poder regresar a la cama lo más rápido posible.
¨Bien¨- comenzó a decir -¨un accidente en la ciudad, nada fuera de lo común¨- hizo una pausa -¨¿qué tiene que ver con Mina?¨- preguntó confundido.

-¨¿Todavía no lo dicen?¨- preguntó, haciendo que el platinado exhalara un poco molesto.

-¨Seiya, no me hagas perder el tiempo, ayer tuve una noche muy pesada y…¨- dijo mientras una reportera de cabellera ondulada aparecía en el televisor frente a un edificio -¨¿es el edificio de Mina?¨- preguntó interesándose un poco en el reportaje y aumentando el volumen para poder escucharlo.

¨… estamos seguros que el incendio fue provocado, y por el momento no tenemos a ningún sospechoso pero estamos tomando muestras y con suerte encontraremos al responsable¨- decía un hombre con uniforme de policía que parecía de alto rango. ¨¿Tienen alguna pista de lo que pudo haber sucedido?¨- preguntó la reportera seriamente, -¨por el momento no tenemos más detalles, pero estamos trabajando en encontrar al responsable de esto¨ -aseguró tranquilamente antes de disculparse y alejarse para volver al edificio.

La mujer continuó hablando pero no le prestó atención -¨sigo sin entender¨- dijo pasándose una mano por su larga cabellera plateada -¨¿un incendio en el edificio de Minako es motivo para despertarme temprano en mi día libre?¨.

Un pequeño suspiro de frustración salió del otro lado de la línea -¨Yaten¨- comenzó a decir seriamente -¨incendiaron el departamento de Minako¨- hizo una pausa para darle tiempo de procesarlo.

-¨¿Qué dices?¨- arrugó las cejas y volvió su atención al televisor.

-¨Alguien intentó asesinar a Minako¨- dijo seriamente -¨¿eso no es motivo suficiente para despertarte temprano?¨.

El platinado permaneció en silencio, esperando que la mujer en el televisor dijera algo para convencerlo de que su hermano le estaba mintiendo.

En el reportaje mostraron escenas del pasillo lleno de humo y la rápida atención del cuerpo de bomberos para extinguir el incendio antes de que avanzara hacia los otros departamentos. Fue ahí cuando sintió que un nudo se formaba en su estómago; una rápida toma de la puerta del departamento en escombros indicando que, en verdad, se trataba del departamento de Minako -¨no puede ser¨- dijo incrédulo.

- ¨Serena y Lita llevan toda la mañana intentando contactarla, pero su móvil las manda directo al buzón de voz¨- comenzó a decir el chico -¨Lita llamó a la estación de policía y le aseguraron que la vieron llegar al departamento después del accidente, pero no le dieron más información¨.

-¨¿Pero Mina está bien?¨- preguntó rápidamente, sentándose en la cama sin poder creer lo que le decía el chico.

-¨Lo único que sé es que tiene que presentarse en la estación de policía para hacer su declaración, es todo lo que pudo conseguir Lita¨- le informó.

-¨De acuerdo¨- hizo una pausa mientras se pasaba bruscamente una mano por su larga cabellera plateada -¨buscaré cómo contactarla, gracias¨- agregó nerviosamente.

-¨Avísame si descubres algo¨- fue lo último que dijo Seiya antes de terminar la llamada.
(Fin Flashback)

Minako no se presentó para hacer la declaración esa tarde. Ni a la siguiente. Había esperado por horas en la estación de policía y nada, ni siquiera había podido conseguir información sobre ella. Saber si estaba herida, si necesitaba ayuda…. ¿si seguía con vida?
En más de una ocasión, aquello pasó por su mente. ¿Y si habían terminado el trabajo que comenzaron? ¿Si la siguieron después de estar en el departamento o, peor, después de la fiesta?

Por todos los cielos, la incertidumbre lo estaba matando; la maldita agonía de no poder hacer algo para encontrarla. Y la necesitaba, la necesitaba tanto, como jamás imaginó llegar a necesitar de alguien.

Exhaló débilmente mientras estacionaba el auto frente al mismo edificio.

Bajó del auto y entró al edificio, dirigiéndose al elevador. Al salir, fue directo a la misma puerta que había visitado incesantemente por los últimos días.

Llamó suavemente a la puerta, con la esperanza de recibir respuesta alguna.
Volvió a llamar a la puerta pasados unos segundos, sintiendo como su alma se destrozaba un poco más con cada segundo que pasaba ahí…

-¨¿Sí?¨- preguntó la chica al abrir la puerta lentamente. Sus ojos se abrieron un poco al ver el aspecto tan descuidado del platinado frente a ella y apretó los labios un poco, dejando un ligero suspiro salir de sus labios -¨sigo sin saber nada de ella¨- dijo seriamente.

El chico se quedó quieto frente a ella -¨por favor¨- imploró débilmente -¨necesito saber que está bien¨- se pasó ambas manos por el cabello.

La chica se cruzó de brazos y recargó su cuerpo en el marco de la puerta -¨¿la policía no ha hecho nada?¨- preguntó seriamente, intentando cambiar el tema.

Yaten no dijo nada por unos segundos, pasando sus manos por su cuello, lleno de frustración -¨siguen diciendo que no hay suficientes pruebas¨- gruñó suavemente -¨al parecer su familia le consiguió algún tipo de protección o algo por el estilo¨- exhaló molesto -¨pero estoy completamente seguro que Chelsea está detrás de todo esto¨.

La chica de cabello dorado asintió con la cabeza suavemente -¨entonces esperemos que esto se solucione pronto¨- dijo separando su cuerpo del marco de la puerta.

-¨Espera¨- dijo el chico deteniendo la puerta antes de que intentara cerrarla y se llevó una mano al bolsillo de su pantalón -¨si llegas a saber algo de ella…¨- dijo entregándole una tarjeta con su información -¨por favor¨- suplicó débilmente.
Esperó a que la chica tomara la tarjeta y con una pequeña sonrisa de agradecimiento, se dio la vuelta para regresar al elevador.

Exhaló incómodamente y cerró la puerta cuando el chico se alejó.

-¨¿Por qué no le dices nada?¨- preguntó una voz detrás de ella cuando cerró la puerta.

Haruka se volvió seriamente a la chica de cabellera aguamarina -¨no puedo hacerlo¨- dijo secamente, bajando la mirada hacia la tarjeta de presentación que tenía en sus manos.

Michiru suspiró preocupada y se acercó a ella -¨¿no te das cuenta de lo mucho que está sufriendo?¨- preguntó en un pequeño intento por convencerla.

La chica de cabello dorado asintió con la cabeza -¨mientras el responsable de esto siga allá afuera¨- hizo una pausa para mirar a la chica a los ojos -¨no puedo arriesgar la seguridad de Mina¨- apretó los labios.

Michiru asintió ligeramente y se separó de ella para regresar a la cocina -¨Yaten parece estar muy convencido de que fue esa chica¨- dijo tomando la botella de vino que había dejado sobre la mesa al escuchar que llamaban a la puerta.

-¨Pero eso no es suficiente para que la policía haga algo al respecto¨- dijo tomando dos copas de la alacena -¨ya sabes que estás cosas toman su tiempo¨- se encogió de hombros y le entregó las copas a la chica junto a ella.

Michiru le sonrió dulcemente -¨¿en verdad no sabes nada de esa niña?¨- preguntó delicadamente, no quería entrometerse pero conocía a Yaten Kou desde hace algún tiempo y le preocupaba cómo estaba perdiendo la cabeza al preocuparse tanto por la rubia.

Haruka permaneció en silencio y se dio la vuelta para acercarse a la estufa y ver si la pasta que tenía en el fuego ya estaba lista -¨también estoy preocupada por ella¨- dijo al fin después de un largo silencio -¨esa noche la lleve al aeropuerto y no he sabido de ella desde entonces¨- terminó de decir apagando el fuego de la estufa y tomando la olla de pasta para deshacerse del agua.

La chica de cabellera aguamarina se acercó a ella -¨¿no tienes forma de comunicarte con ella?¨- preguntó.

Tan solo negó con la cabeza.

-¨Ya veo¨- dijo la chica cruzándose de brazos y bajando la mirada. Sería mejor no presionar más el tema. Al menos no por el momento.

Continuaron preparando la cena sin pronunciar palabra alguna, y cuando la cena estuvo lista se fueron a la mesa.

-¨Gracias¨- dijo la chica de cabellera dorada cuando la otra chica regresaba de la cocina con las dos copas de vino que habían abandonado en la cocina y el resto de la botella.

Le sonrió dulcemente y se sentó en la mesa, justo al frente de ella.

-¨¿Cuándo tienes que irte?¨- preguntó Haruka.

Michiru suspiró incómodamente -¨debo estar allá en tres días¨- se llevó la copa a los labios -¨ojalá pudieras acompañarme¨.

-¨A mí también me hubiera gustado estar contigo¨.

-¨No es lo mismo cuando tú no estás¨- le guiñó un ojo.

La chica de cabello dorado le sonrió ampliamente antes de llevarse un poco de pasta a la boca.

-¨¿Cómo te sentirías si no regresara?¨- preguntó Michiru después de un largo silencio.

-¨¿Por qué harías eso?¨- preguntó confundida, arrugando la frente.

-¨Solo responde la pregunta¨- dijo seriamente tomando su copa de vino.

-¨Bueno¨- comenzó a decir incómodamente, recargándose sobre el respaldo del asiento -¨iría por ti y te obligaría a regresar a mi lado¨- sonrió pícaramente.

La chica sacudió la cabeza divertida -¨¿y si no supieras dónde estoy?¨.

-¨¿A dónde quiere llegar con esto?¨- preguntó sospechosamente.

Michiru se encogió de hombros esperando una respuesta.

-¨Cruzaría al otro extremo del mundo para encontrarte¨- le aseguró esperando que con eso dejara el tema.

Asintió con la cabeza -¨¿y si supieras que hay alguien que sabe dónde estoy?¨.

Exhaló al comprender a dónde quería llegar y se quedó en silencio, tan solo mirándola a los ojos.

-¨¿Harías todo lo posible por conseguir que te lo dijera?¨- preguntó con una pequeña sonrisa.

Haruka asintió con la cabeza y bajó la mirada pensativa.

-¨Imagina cómo se siente Yaten sin saber dónde está esa niña¨- comenzó a decir suavemente -¨en verdad le importa y estoy segura que está haciendo todo lo posible porque se haga justicia por lo que pasó¨- hizo una pausa y esperó a que Haruka la mirara a los ojos -¨¿por qué no se lo dices? Ya ha sufrido lo suficiente¨.

-¨Mina me pidió que no dijera nada¨.

-¨Entiendo¨- asintió con la cabeza -¨pero ¿no crees que sería bueno para los dos?¨.

La chica de cabello dorado se quedó pensativa unos instantes, perdiendo por completo el apetito.

-¨Al menos prométeme que lo pensaras¨- insistió por última vez la chica antes de continuar con su cena.

Haruka respiró hondo y tan solo asintió con la cabeza.

Mientras tanto, en otra parte del mundo….

-¨¿Mina?¨- preguntó llamando a su puerta suavemente. Era la tercera vez que lo intentaba esa tarde -¨querida, por favor abre la puerta¨- insistió.

Silencio.

-¨Mina¨- volvió a llamar a la puerta -¨tienes visita, por favor abre la puerta¨- añadió desganadamente mirando con preocupación a la chica de cabello rosa que estaba junto a ella.

-¨¿Mina?¨- llamó la chica -¨soy yo, Rini¨- dijo acercándose más a la puerta -¨solo quería saber cómo estabas¨- dijo tristemente.

Un pequeño ruido se escuchó dentro de la habitación y ambas mujeres voltearon a verse.

-¨¿Rini?¨- preguntó una débil voz detrás de la puerta.

-¨Si, ¿puedo pasar?¨- preguntó animadamente -¨solo será por un momento, lo prometo¨- sonrió ampliamente a la mujer junto a ella.

Ambas esperaron en silencio unos instantes, que pareció una eternidad, hasta que por fin la perilla de la puerta dio vuelta.

-¨¿Rini?¨- volvió a preguntar débilmente la voz mientras la puerta se abría lentamente.

La mujer se sintió aliviada de que su hija al fin abriera la puerta después de tanto tiempo.

-¨Mina¨- sonrió la chica de cabello rosa, esperando a que la puerta se abriera un poco más -¨¿puedo pasar?¨- preguntó tímidamente.

Cuando la puerta al fin se abrió completamente, revelando a una extrañamente delgada rubia con vacía expresión en sus tristes ojos hinchados.

-¨Hija¨- dijo la mujer cuidadosamente -¨te traje un poco de sopa de fideo, ¿tienes hambre?¨- preguntó preocupada.

La rubia fingió una pequeña sonrisa que no alcanzó a llegar a sus labios y tan solo negó con la cabeza. No tenía hambre. No había tenido hambre en días.

La chica de cabello rosa claro le dedicó una nostálgica sonrisa a la mujer junto a ella y tomó con cuidado la charola con un plato que tenía en sus manos -¨déjeme intentarlo¨- le dijo en voz baja, para luego volverse a la débil rubia frente a ellas -¨¿puedo pasar?¨- preguntó cuidadosamente.

Mina bajó la mirada, sintiendo como la poca energía que quedaba en ella se desvanecía rápidamente y apenas logró asentir suavemente con la cabeza.

Rini entró a la habitación y con mucho cuidado dejó la bandeja en la mesita que estaba junto a la cama. Echó un vistazo a su alrededor y exhaló tristemente. La habitación se sentía tensa y fría. Quizá porque había estado cerrada por casi 3 semanas, o quizá porque la luz estaba apagada.

-¨¿Quieres algo, hija?¨- preguntó suavemente la mujer.

-¨¿Un vaso con agua?¨- dijo la rubia débilmente, aunque sonó más a pregunta.

La mujer sonrió ampliamente y se dio la vuelta para bajar a la cocina.

Mientras tanto, Rini, acomodaba algunas cosas en la habitación y, cuidadosamente, encendió la tenue lamparita que estaba en la mesita cerca de la cama. Para intentar alegrar un poco la habitación, sin molestar tanto a su amiga.

La rubia se volvió a ella y comenzó a acercarse lentamente.

-¨¿Cómo te sientes?¨- preguntó en voz baja al percatarse de que la chica se acercaba.

Negó con la cabeza, sintiendo que sus ojos comenzaban a nublarse.

Hizo su mejor esfuerzo por sonreír un poco y esconder su enorme preocupación y, de pronto, Mina la abrazó débilmente. Aferrándose a ella como pudo. Rini sostuvo su peso y en un rápido movimiento, la acercó a la cama para que se sentara en ella.

Mina sollozó un poco mientras se acomodaba en la cama.

Rini la sostuvo suavemente, dejando que volviera a aferrarse a ella mientras acariciaba su cabello -¨tranquila, tranquila¨- le decía intentando hacer que dejara de llorar -¨me da gusto que estés aquí¨- dijo intentando entablar una pequeña conversación -¨te extrañé mucho¨.

La rubia se aferró a ella un poco más fuerte.

Continuó acariciando su cabello en silencio, dándole un momento para controlar sus lágrimas -¨¿qué ocurre, Mina?¨- preguntó cuidadosamente.

Mina continuó en silencio, tan solo dejando lo que quedaba de sus lágrimas rodar por sus mejillas.

Un suave golpe se escuchó en la puerta.

Rini alzó la mirada para encontrarse con una madre muy preocupada con un enorme vaso de agua en la mano -¨gracias¨- dijo en voz baja -¨Mina, tu madre te trajo un poco de agua¨- la separó un poco de ella para que pudiera sentarse un poco más derecha.

Asintió con la cabeza débilmente y tomó el vaso que su madre le ofrecía. Lo llevó a sus labios con mucha dificultad y dio algunos tragos lentos y pausados.

-¨¿Quieres comer un poco?¨- preguntó esperanzada la mujer.

Volvió a tomar otro trago de agua y negó con la cabeza débilmente.

-¨Por favor, hija¨- insistió -¨solo un poco¨.

-¨Te ayudará a sentirte mejor¨- agregó Rini con una diminuta sonrisa, tomando la cuchara que estaba en la charola junto a ella.

Mina permaneció en silencio y ambas dejaron de insistirle. Había sido un gran progreso que las hubiera dejado entrar a la habitación, después de tanto tiempo. Aunque su madre entraba en las noches para asegurarse que siguiera en su cama y le llevaba agua y algunas galletas y manzanas. Que por lo general seguían en el mismo lugar al día siguiente, pero seguiría intentándolo.

-¨Cariño, ¿te preparo un baño de agua tibia?¨- preguntó esperanzada. Además de que estaba preocupada por la falta de higiene que había tenido en los últimos días…

No dijo nada, pero alzó la mirada para encontrarse con la de su madre y asintió débilmente entregándole el vaso de agua.

Sonrió aliviada, agradeciéndole a todos los dioses que al fin comenzaba a responder -¨estará listo en unos minutos¨- dijo saliendo de la habitación.

-¨¿Quieres que me quede contigo?¨- preguntó cuidadosamente.

La rubia se volvió a ella tímidamente y asintió con la cabeza, abrazándola de nueva cuenta.

Rini sonrió suavemente -¨de acuerdo¨.

-¨Gracias¨- dijo débilmente la rubia, cerrando los ojos.

No pudo evitar sonreír ampliamente al escuchar su voz. Estaba reaccionando cada vez mejor y eso le daba mucho gusto. Sobre todo porque había visto la preocupación en los ojos de su madre por los últimos días que había ido a visitarla. Aunque esta había sido la primera vez que había podido verla desde que había regresado de Inglaterra tan repentinamente.

-¨¿Te quedarás aquí esta noche?¨- preguntó Mina, exhalando débilmente.

-¨Por supuesto, si quieres que me quede aquí estaré¨- sonrió.

Mina asintió con la cabeza sin abrir los ojos, sintiendo que comenzaba a quedarse dormida de nueva cuenta.

-¨Pero primero debes comer un poco, Mina, por favor¨- hizo una pausa y la separó de ella un poco -¨tu madre está preparándote un baño y después podrás dormir todo lo que quieras, ¿de acuerdo?¨.

-¨No tengo hambre¨.

-¨Pero no has comido nada, al menos inténtalo¨- insistió tomando la bandeja en sus manos para acercarla a la cama. Tomó un poco de la sopa con la cuchara y la ofreció a la chica con cuidado.

La rubia suspiró desanimada, y accedió a comer tan solo un poco. En verdad no tenía ánimos de nada, pero una parte de ella se sentía tranquila de estar en casa. Se sentía segura de estar en casa.

-¨Ya está listo el baño¨- dijo la mujer llamando suavemente a la puerta para no asustarles al llegar repentinamente. Se quedó quieta cerca del marco de la puerta y sonrió relajada al ver que su hija al fin estaba comiendo algo. Le dedicó una mirada agradecida a Rini y se acercó lentamente hasta la cama.

-¨Muy bien, Mina¨- dijo la chica dejando la bandeja sobre la mesa de nueva cuenta -¨es hora de que tomes tu baño¨- sonrió poniéndose de pie y extendiendo sus brazos.

-¨Vamos, hija¨- sonrió tristemente la mujer tomándola suavemente por los costados para ayudarla a levantarse. Por Dios, había perdido tanto peso en los últimos días. Podía sentir los huesos en sus costillas -¨¿lista?¨- preguntó tragando saliva con dificultad, intentando no mostrarse tan preocupada frente a ellas.

Mina asintió con la cabeza tímidamente y dejó que le ayudaran a sostener su peso.

Caminaron lentamente hasta la puerta y salieron al pasillo para dirigirse al baño, que por suerte estaba cerca.

-¨Gracias Rini¨- sonrió la mujer tomando a Mina con cuidado.

-¨Estaré aquí si necesitan algo¨- fingió una sonrisa y bajó la mirada cuando las vio entrar al baño.

-¨Verás que te sentirás mejor¨- decía su madre con la voz un poco temblorosa, ayudándole a quitarse la pijama. Agradeciendo a los cielos que por fin podría lavarla y reemplazarla por una limpia -¨con cuidado¨- indicó sosteniendo a Mina mientras entraba a la bañera.

-¨Gracias, mamá¨- dijo en voz baja una vez que sumergió su cuerpo en la cálida agua.

-¨Lo que gustes, pequeña¨- se sentó en el pequeño escalón junto a la bañera y con un pequeño jarrón, comenzó a verter agua cuidadosamente sobre su larga cabellera opaca.

Mina cerró los ojos, dejando que su cuerpo se relajara suavemente.

-¨No abras los ojos¨- dijo su madre cuando comenzó a aplicar el champú en su cabello, con cuidado de que no llegara a su rostro. Se deshizo de la espuma usando el pequeño jarrón de nueva cuenta y tomó la esponja para enjabonarla.

La rubia permaneció en silencio, manteniendo sus ojos cerrados. Su madre la hacía sentir segura.
¿Cómo pudo dejar a su familia? ¿Cómo pudo pensar que podría ser feliz lejos de ellos?

-¨¿Qué pasa, hija?¨- preguntó la mujer preocupada al escuchar una pequeña queja.

-¨Perdóname, mamᨠ- dijo abriendo los ojos con dificultad -¨te extrañé tanto¨- pasó sus brazos por su cuello con todas sus fuerzas, para abrazarse a ella mientras comenzaba a llorar.

-¨Tranquila, querida¨- decía su madre devolviéndole el abrazo con ternura y acariciando su cabeza con cuidado -¨todo está bien, todo está bien¨- le aseguraba una y otra vez, dejando que se desahogara. Llena de esperanza porque su querida hija al fin saliera de ese caparazón en el que había pasado los últimos días.


¿Qué les pareció? ¿Muy corto? Sí, lo sé... perdón :(
Muchas gracias por su paciencia y, como siempre, por su tiempo e interés en leer esta historia.
Prometo actualizar lo más rápido que me sea posible y no descuidar mis historias tanto tiempo.

Aunque para ser honesta, he comenzado a escribir historias nuevas que aún no sé sí quiero publicar o no...
Tengo una historia en particular que escribí en dos versiones: una es completamente con personajes de Sailor Moon, y la otra está en Crossover con persoajes de Dragonball Z y no me puedo decidir por la mejor. Y sí, lo sé, repentinamente comencé un extraño gusto por juntar ambos mundos.
Pero si lo piensan bien, Sailor Moon y Dragonball Z juntos... hubiera sido una historia súper interesante. O al menos a mí me parece así, jaja.

Otra preguntita, de pura casualidad ¿alguien es beta o le gustaría serlo?
Me encantaría contar con alguien que leyera mis historias antes de publicarlas y que me ayudara a hacer cambios y todo eso.
Si alguien está interesado, les agradecería MUCHISIMO que pudieran ayudarme :D

Y bueno, ya que estoy esta nota se está haciendo muy larga aprovecho para hacer mención de mis otras historias.
¨Todo cambió¨ ya fue actualizada ayer por la noche, así que también hay capítulo nuevo y ya comencé a escribir el siguiente.
Y el más reciente, ¨Cuando te conocí¨ (Crossover Sailor Moon/Dragonball Z) es la culpable de que haya dejado de actualizar esta historia. LO SIENTO.
Pero esa historia también tendrá actualización muy pronto -si es que no me sigo distrayendo con las historias nuevas... ya tengo como 3 que en verdad me están gustando, pero aún no sé si las voy a publicar o no.

En fin, eso es todo.
No se olviden de dejar un review por favor -aunque sea para decirme que me odian o que la historia está muy aburrida. Todos sus comentarios son más que bienvenidos.

Muchas gracias y nos leemos pronto :)