Holaaa! Chicas/os que leen esto, se que no muchos gustan del 6927 pero tengo la firme resolucion de hacer que a muchos les guste ademas que amo a Mukuro, si existiese en la vida real me lo secuestro YOLO
Gracias a los que comentaron el cap anterior!
Reveille: Mukuro es un amor pero solo con un pequeño, diminuto (lo miras con microscopio) circulo de personas que se cuentan con a mano... no te preocupes mucho por Yamamoto, aun no se rinde al menos ;)
Yamii Nara: solo un poco.. ok no ^w^... Las explicaciones puede que lleguen en el cap 3, no aseguro mucho.
Victoria Chacin618: Asi como has escrito, es algo que tamb puede pasar en la vida real pero como que lo puse por aqui, a un principio iba a poner a Hayato pero como que Yamamoto pega mas con Tsuna, tengo un complejo con los peli negros y peli indigos lol
Psdt. Mukuro es sexy!
Khr no me pertenece... pero quien mas no desea tenerlo?
Capitulo 2: Tu dolor, mi dolor
Mukuro observo el apacible rostro del castaño apoyando en su pecho.
No sabia desde cuando podía llegar a ser tan blando con él, como lo que en un momento fue un pequeño capricho distractivo se volvió en una burla masoquista hacia su persona, y por mas que burlase al castaño con su masoquismo autoimpuesto, él era igual o peor mas aun cuando soportaba ese dolor punzante en su pecho al estar cerca del castaño y este solo miraba al guardián de la Lluvia pero si tenia que escoger a estar cerca o a estar lejos menor, prefería estar cerca de él aunque le doliese.
Flash Back.
Lo único que siempre tuvo de ser el que consolase al Joven Capo era el poder abrazarle cuanto quisiese y meterle mano en ocasiones pero lo que nunca le gusto, es mas lo odiaba, era el hecho de que el castaño soltara tantas lagrimas e hipidos mal contenidos abrazándole con mas fuerza y enterrando su cara en su pecho llenándole de lagrimas; paso su mano enguantada por los suaves cabellos castaños para luego ir pasando por la espalda hasta llegar al final de esta y volver a subir en un intento vano de que el menor se calmase a la vez que con su otro brazo le estrechaba aun mas, hundió la cara es esos suaves cabellos castaños aspirando ese hipnotizarte aroma a canela y algo de lavanda pero ese ultimo aroma era bastante delicado tanto que pasaba desapercibido si es que simplemente olías el primero, esto era lo que siempre hacia, esto era lo que podía hacer para calmar el pobre corazón de la persona que se había adueñado del suyo, esto era lo que siempre hacia cuando Tsunayoshi-kun lloraba por tener que soportar el dolor que ese payaso descerebrado y ese perro faldero de quinta le causaban.
Le odiaba, odiaba a Takeshi Yamamoto.
No sabia cuanto tiempo había pasado hasta que su Jefe se calmo por lo que saco un pañuelo de su saco para pasárselo; la nariz del adorable Tsunayoshi-kun estaba bastante roja al igual que sus ojos pero eso nunca le quitaba lo lindo que se podía ver. Ugh. ¿Cuándo se volvió tan cursi? culpaba directamente a Tsunayoshi-kun de ello, quien se terminaba de limpiar las lagrimas para luego mirarle con esos enormes ojos caramelo que en mas de una ocasión habían hecho perderle pero lo disimulaba con alguna puya que decía.
-Mukuro, tomemos.
Eso le hizo agrandar su sonrisa burlona levantando al castaño de su asiento para luego cogerle de la cintura a lo que Tsunayoshi-kun ni se exalto, ambos estaban mas que acostumbrados a tocarse mutuamente, mejor dicho, él había acostumbrado al castaño a que su contacto no le exaltara aunque extrañaba esos lindos sonrojos que antes le provocaba al minimo rose; apoyo su frente con la del joven Capo a la vez que sus enguantadas manos pasaban por las cadera del lindo Tsunayoshi-kun hasta llegar a la cintura del castaño.
-Oya~ Oya~¿Escuche un ¨Mukuro, tómame¨? Si es así encantado.
Miro divertido como Tsunayoshi-kun le sacaba su pequeña lengua en un acto infantil.
Oh, lo que podría hacer con esa lengua.
-Pervertido.
Si supieras.
Pero era mas divertido ver los pucheros que hacia el castaño.
Con mucho pesar, alejo las manos de la cintura de Tsunayoshi-kun para colocar una de ellas en su corazón y la otra en su frente en una forma de decir lo herido que se encontraba por las palabras del Joven Capo.
-Kufufufu me duele, Tsunayoshi-kun, ¿no puedo tener un pequeño malentendido a tus palabras?
El mencionado se cruzo de brazos aunque tenia una pequeña sonrisa en su cara.
Objetivo logrado.
-Diva frustrada.
Mukuro revolvió los suaves cabellos del castaño para luego levantarle el mentón con su mano enguantada.
-Oya~ Oya~ no estas ni borracho y ya empezamos con las ofensas ¿porque mejor no empiezas con tu stiptrees? Te salen de maravilla~
Tsunayoshi-kun le dio un pequeño manotazo a su mano enguantada a lo que peli índigo soltó una de sus curiosas risas al ver un adorable sonrojo aparecer en el rostro del menor; había una sola razón por la que cuando había algún evento social o cualquier fiesta que asistía el adorable Tsunayoshi-kun estaban no solo todos los guardianes de la Decima Generación presentes sino también el ex-arcobaleno, todos con un ojo vigilante sobre el Joven Capo, y es que cuando Tsunayoshi-kun tomaba mas de un par de copas empezaba a hacer un stiptrees de lo mas sugerente, y lo hacia demasiado bien cabe recalcar, por lo mismo que tenia prohibido el alcohol y todas y cada una de las copas que recibía le eran quitadas y tomadas por el resto de los Guardianes o el ex-arcobaleno, pero lo que nadie sabia salvo él, benditas ilusiones, era que Tsunayoshi-kun siempre tomaba con él en la privacidad de su habitación, pero solo cuando quería olvidar un poco su amor no correspondido como parecía en esos momentos.
-Solo ve a mi habitación a la misma hora de siempre.
El peli índigo asintió sin borrar su sonrisa burlona.
-¿Llevo lubricante o chocolate? Tu sabes es una decisión difícil.
Si antes el adorable castaño estaba sonrojado ahora parecía una remolacha, era algo difícil de conseguir por lo que se sentía orgulloso de su logro.
-¡Mukuro!
El mencionado dio la mirada mas inocente de su arsenal.
-¿Que?
El joven Capo cayo sentado en su silla mientras se pasaba una mano por los cabellos castaños para luego mirarle con el cansancio de quien había hecho lo mismo por millones de veces.
-¿Qué voy a hacer contigo?
Mukuro puso una mano en su mentón como si meditase su respuesta solo para que segundos después mirase de lo mas serio, que indicaba su sonrisa burlona, a su Jefe.
-Las cuerdas me encantan.
Al parecer su respuesta confundió enormemente al castaño quien le miraba sin comprender.
-¿Eh?...
Ya eran algunos años con lo mismo por lo que el peli índigo hizo un conteo mental hasta que el castaño pareció entender a lo que se refería ya que le miro con el ceño fruncido, al menos podía decir que ya no tenia ese sonrojo tan pronunciado.
-…pervertido.
Mukuro beso la frente de su Jefe como solía hacer siempre que se iba de su oficina, ya era una costumbre, una que adoraba hacer.
-Kufufufu te veo en una hora, suerte con tu papeleo, Tsunayoshi-kun.
Esta vez no uso su niebla sino que salió por la puerta no sin antes observar como Tsunayoshi-kun fulminaba con la mirada una de las muchas hojas en su escritorio
Tsunayoshi-kun se veía realmente apetecible echado en su cama, ya no tenia puesto el saco ni la corbata como tampoco los zapatos aunque solo parecía mirar de manera pensativa a la nada del amplio y basto techo blanco de su habitación, lo cual le hizo hacer una mueca ya que sabia en que o mejor dicho en quien pensaba y no le gustaba para nada; si podía evitar que saliese lastimado haría cuanto estuviese a su mano aunque eso significase lastimarse a si mismo. Nunca importo de quien estuviese enamorado su adorable Jefe sino que ese amor no le lastimase como iba pasando hasta ahora, desde hace un par de años iba juntando las piezas del lastimado corazón de Tsunayoshi-kun, cuidándole desde antes de tan siquiera percatarse de ello, por primera vez en su vida quería que alguien fuese feliz aun a costa de la suya propia lo cual debía de ser una burla satírica hacia su persona.
-Mukuro se que estas ahí.
El mencionado desprendió su Niebla de si mismo apareciendo cerca de los pies de la cama.
-Antes de que empecemos a beber y me muestres tus atributos físicos…
El peli indigo esquivo una almohada que exploto apenas impactar con la pared.
-…quiero que me digas si realmente planeas hacer lo que creo que vas a hacer.
El castaño se acomodo en una posición semi sentada a la vez que miraba como si no comprendiese lo que Mukuro decía aunque este ya sabia lo que haría, y no le gustaba nada.
-No se que crees que planeo hacer.
El peli índigo se cruzo de brazos.
-No juegos.
Tsunayoshi-kun soltó un suspiro cansado pero se podía ver el dolor en los ojos caramelo.
-Voy a hablar con Hayato.
Mukuro apretó la mandíbula pero aun tenia cosas que saber, cosas que le daba miedo preguntar.
-¿Le dirás lo que sientes por el payaso?
El menor negó a lo que su mirada se torno aun mas dolorosa, como si fuese un dolor físico el que tenia justo como en esos momentos Mukuro estaba sintiendo.
-No…
Alivio.
Quería que el castaño fuese feliz pero también quería que la persona que le hiciese feliz fuese él y no ese payaso.
-…hare que se de cuenta de lo que podría llegar a perder.
El peli índigo no pudo evitar fruncir el ceño ante esas palabras, sabia lo que pasaría.
-Y te herirás en el proceso.
El menor desvió la mirada mientras se agarraba mas fuerte ambas manos.
-Es lo mejor.
Mukuro soltó un bufido.
-¿Según quien?
Esta vez el adorable castaño si le miro de lo mas serio.
-Mi intuición…
El ilusionista no podía decir nada ante eso, era una verdad innegable el hecho de que la intuición Vongola siempre estaba en lo correcto.
Mukuro salió de sus pensamientos al sentir el movimiento en la cama, para cuando vio al castaño este ya estaba enfrente suyo juntando sus frentes, otra cosa que se había vuelto común entre ellos aunque quien mas lo hacia era el ilusionista.
-…Mukuro…
El mencionado se alarmo ligeramente al escuchar y ver la suplica en esos grandes ojos caramelo.
-…solo dime que estarás ahí, por favor.
El peli índigo coloco sus enguantadas manos a cada lado de la cara del menor para luego besar su frente antes de envolverle en un abrazo.
-Sostendré las piezas de tu masoquista corazón, Tsunayoshi-kun.
El castaño devolvió el abrazo hundiendo la cara en el pecho del ilusionista, se ambos se mantuvieron así por unos segundos hasta que se separaron solo para mirarse mutuamente.
-Gracias.
Mukuro coloco una de sus enguantadas manos en la mejilla del menor, la tentación de besarle siempre era grande.
-Pero primero quiero que tomes a ver si me animas un poco.
La alarma se vio mas que clara en los ojos caramelo.
-¿Te pasa algo?
Mukuro soltó una de sus peculiares risas lo cual hizo que la alarma en el menor desapareciese remplazándose por alivio y algo de suspicacia.
- Kufufufu no, solo quiero ver tu stiptrees.
Y el bien merecido golpe al apartar su enguantada mano de la mejilla del menor no se hizo esperar.
-Eres increíble.
Eso solo hizo que la sonrisa socarrona de Mukuro apareciese en todo su esplendor haciendo que el castaño diese otro manotazo a la mano del ilusionista.
-Oya~ Oya~e alegra saber que por fin lo reconoces.
Mukuro se levanto ignorando el ceño fruncido y los sospechosos murmullos que parecían decir ¨diva frustrada¨ para luego ir hacia el ropero y sacar algunas botellas de la puerta secreta de la sección de zapatos, apostaba que en menos de la mitad de la botella Tsunayoshi-kun ya estaría hecho.
Había sido un record, duro 2/3 de la botella y como siempre su stiptrees no se dio a tardar, así como tampoco ese problemita casi controlado que el menor siempre le causaba con eso aunque le encantaba apreciar todo el espectáculo, en el suelo ya estaba la camisa naranja que había sido quitada botón a botón deslizándose por la suave piel canela dejando al descubierto el fino cuerpo del menor, nunca se cansaría de contemplar esa cintura esbelta, es vientre plano, ese suave pecho o esos sonrosados pezones que gritaban ¨pruébame y juega conmigo hasta que te canses¨, en el suelo también se veían las medias y los pantalones del menor por lo que podía apreciar las largas piernas acaneladas , piernas que fácilmente podrían envolverse en su cintura si es que Tsunayoshi-kun no estuviese balanceando sus cadera mientras jugueteando con el elástico de sus calzoncillo.
¿Enserio, quien demonios le había enseñado a hacer un stiptrees? Desde que la primera vez que le vieron hacer uno, TODOS los miembros de Vongola ya sean Famiglia aliadas o los mismos agentes habían sido tentados a darle alcohol al Capo pero no lo hacían por una sola razón, apreciaban su vida lo suficiente como para no meterse con los Guardianes de la Decima generación o Reborn.
Mukuro se levanto de la cama hasta llegar al castaño y sujetarle las manos antes de que el problema en sus pantalones se hiciese mas problemático y grande de lo que ya era.
-Oya Oya Tsunayoshi-kun no creo que debas quitarte mas ropa, aunque seria una magnifica vista.
El adorable y sonrojado, por el alcohol, castaño miro con ojos dilatados al peli índigo a la vez que le daba un puchero.
-Peeeerrrroooo Mukuuu-chaaaannn…
Agradecía que nadie escuchase ese ¨Muku-chan¨ de las borracheras de joven Capo, ya que si Ave-kun, el ex-arcobaleno, Varia o cualquiera de sus conocidos escuchaba eso se daba por bufón, aunque correría sangre.
-…tengooo tantooo caloooorrr.
El peli índigo cogió ambas muñecas con una mano mientras que con a otra recorrió desde los labios del menor pasando suavemente por su pecho para luego pasar por el vientre de este hasta llegar a la cintura del castaño causándole deliciosos escalofríos en todo el proceso, pero no se detuvo ahí sino que pego su cuerpo al del castaño haciéndole notar cual era el ¨problema¨.
-Kufufufu si te quitas eso no respondo por mis acciones.
Tsunayoshi-kun simplemente le dio una brillante sonrisa para que luego apoyase su frente en el pecho de ¨Muku-cha¨ quien soltó las muñecas del capo para rápidamente cargarle estilo princesa, cliché pero funcionaba, hasta la cama la cual ya se encontraba con las mantas quitadas depositando al menor dentro sin prever que este haría lo mismo que hacia en algunas ocasiones, le agarro del cuello y le arrastro con el a la cama abrazándole por el cuello de manera posesiva. Dios, Ala, Buda, y todos los dioses existentes le debían de odiar bastante para que hiciesen tal prueba en su autocontrol, lo único que le frenaba de no lanzarse sobre el apetecible cuerpo de Tsunayoshi-kun era que este estaba borracho y que no era un puto violador, tal vez un homicida pero no un violador, tenia sus principios.
-Muku-chan esta triste…
La voz del menor saco de sus pensamientos al peli índigo quien fijo su mirada en los grandes ojos caramelo que parecían luchar con no cerrarse.
-…¿Por qué?
Porque te amo pero tu no lo haces.
Mukuro no era idiota como para decirle eso al menor, aunque este siempre olvidase lo que hacia cuando tomaba no quería ponerle la idea ni de manera inconsciente.
-Ya estas en las ultimas, duérmete.
Mukuro desenredo los brazos que sujetaban su cuello para luego sentarse al borde de la cama.
Sintió un tironeo en su saco pero no volteo.
-Duerme conmigo.
La proposición era la misma de siempre, en todas y cada una de las borracheras del Joven Capo había terminado compartiendo la cama con él.
-Me quitare los zapatos.
Se los quito fácilmente aunque volvió a sentir el tironeo en su saco.
-Y el saco sino estarás muyyy incooomooodo, Muku-chan.
El ilusionista se quito el saco para luego volver a su anterior posición siendo abrazado por el cuello de manera inmediata por el castaño quien le sonrió hacia antes de hundir su cabeza en su pecho. Mukuro paso las manos por el suave cabello del castaño olvidando de a poco el problema en sus pantalones.
-Buenas Noches, Tsunayoshi-kun.
Paso un par de minutos en los que creyó al castaño dormido y en el cual también iba sintiendo la pesadez del sueño hasta que el castaño levanto la cara mirándole con sus grandes ojos caramelo.
-Muku-chan…
La voz del menor sonaba herida por lo que al nombrado se le quito rápido cualquier índice de sueño, esta era la primera vez que escuchaba ese tono tan herido.
Odiaba a ese payaso y al perro faldero.
-…soy egoísta…
Eso confundió al peli índigo por lo que negó con la cabeza.
-…te estoy amarrando a mi lado…
El corazón de Mukuro se detuvo por un momento.
¿Acaso Tsunayoshi-kun sabia..? No era imposible, no había dado muestras de saber además que el menor nunca le mentía, al menos no con cosas de esa magnitud, no podía ser.
Mukuro observo detenidamente los ojos algo desenfocados del menor pero ya no eran de un color caramelo brillante sino que mostraba ese tinte anaranjado de su estado hyper.
-…solo espera y quédate a mi lado, Muku-chan.
El menor le había cogido de la nuca y dado un suave y casto beso en los labios que no pudo ni disfrutar por el shock.
¿Qué demonios acababa de pasar?
¿Seria el alcohol? Posiblemente.
Pasaron algunos segundos en los cuales Mukuro pudo recobrar su compostura mirando detenidamente al castaño, lo mejor era olvidar lo que acaba de pasar, no quería darse falsas esperanzas.
Beso la frente del durmiente castaño antes de que se acomodase mejor rodeando a su Jefe en un abrazo protector.
-Mo ni fe, Tsunayoshi-kun.
Fin del Flash Back
Mukuro suspiro.
Era un jodido masoquista.
El peli índigo paso sus manos por la suave cabellera castaña antes de ver la hora en el reloj de la mesita de noche.
5:57 am
El guardián se desperezo haciendo que el joven Capo se levantase con un pequeño bostezo a la vez que se cogía de la cabeza, lo mas seguro que con una resaca.
-Buenos días, Mukuro. ¿qué hora es?
El mencionado beso la frente del castaño
Por tu felicidad soy capaz de sacrificar la mía.
-Casi las 6, se te acumulara el papeleo si no te empiezas a cambiar, Tsunayoshi-kun.
A la palabra papeleo el castaño se levanto de golpe sin importarle encontrarse solo en calzoncillos o haber estado abrazando a su guardián ya que era como siempre se despertaba de todas sus borracheras.
Gracias por leer!
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