Kikyo: baya, llegaron antes de lo planeado, jajajaja – rio la mujer, dejando ver su aspecto, impresionando a todos, ellos sabian que no importaban las acciones de las mikos, una vez el sello se rompiera, mostraría su verdadero ser, el cual tomaría la forma de lo que abia en su corazon, desde el momento de nacer.

Inuyasha: asi que esa es tu verdadero "yo" – dijo el chico, sorprendido, por aquella transformación, aunque, a desir verdad, ya se esperaba algo parecido, sin embargo, abia un hecho, que no le agradaba en lo mas mínimo, si antes, decían que Kikyo y su Kagome se parecían, ahora, realmente parecían dos gotas de agua, si ambas, tuvieran, la misma, ropa y ojos, podria jurar, que de no ser por la diferencia en miradas, y olores, no sabria cuál de las dos era su amada Kagome – debo admitir, que no esperaba esto, aun que, si algo parecido – confeso el joven youkai.

Kikyo: Ohm – dijo haciendo un puchero burlón – ¿acaso te decepcione, mí "querido" inuyasha? – pregunto con burla la mujer, aquella frase, "querido", si en algún momento deseo escucharla, de esos labios, en estos momentos, lo unico que hacía era despertar el asco y las ganar de matar en el.

Inuyasha: en realidad–

Kagome: ¡es suficiente! – grito con fuerza la azabache y con los ojos llameantes, haciendo a todos los presentes voltear a verla – ¿¡En donde esta mi hijo, maldita bruja!?

Kikyo: ha!, Kagome, abia olvidado que estabas aquí – menciono con burla, haciendo el enojo crecer en el interior de la miko – tranquila "querida", tu AMADO cachorro, esta bien, dentro de la–

En ese momento una gran explosión en la cabaña hiso a todos voltear a ver k ocurría, viendo como de el humo que cubria los restos de aquella choza, salia una pequeña figura blanca con orejitas caninas, en lo alto de su cabeza, al igual que unos ojos dorados y profundos, cuando la figura se dejo ver completamente, todos vieron que era el pequeño Tenshin, que al igual que sus padres, se abia convertido en un youkai de sangre pura, en su carita se veía la confusión, mientras recorría con la mirada a todos los presentes, asta llegar a un par de ojos dorados, con un destello blanco, que nadaban en lagrimas, reconociendo a la dueña en seguida, identificándola como su progenitora, su madre

Tenshin: Mamiiiii! – grito el pequeño corriendo enseguida a los brazos de la joven, que hiso lo mismo, para al momento de tenerlo en ellos, alzarlo y abrasarlo como si su vida dependiera de ello mientras, lloraba de alegria y pronunciaba su nombre entre sollozos

Kagome: mi pequeño, gracias kami, por devolverme a mi hijo – decia con alegria arrodillada en el pasto, abrasando a su pequeño que tambien lloraba entre sus brazos, antes de ambos sentir un par de brazos grandes y fuertes rodearlos y ella levantar el rostro para ver como su compañero, los abrasaba con lagrimas en los ojos – inuyasha – pronuncio la joven con alegria, sin embargo un grito los saco de todo su ensoñación

Kikyo: ¡Basta! – dijo con furia la mujer, como se atrevían esos bastardos a mostrar, su afecto frente a ella – es suficiente – dijo con enojo, lanzando, una gran cantidad de energía negativa hacia ellos, mandando absolutamente a todos a volar, sin embargo en pleno aire, Kagome se dio cuenta de que iba en dirección a una roca, por lo que, con tal de proteger a su pequeño uso su cuerpo como escudo, recibiendo todo el impacto en la cabeza, provocando un grito desgarrador de su garganta y que perdiera el conocimiento, al igual que el cachorro, pues a pesar de que su madre lo abia protegido con su cuerpo, el impacto fue demasiado para él, cayendo in conciente al igual k la chica.

Kikyo necesitaba, dejar a Kagome, fuera de campo, o si no, era obvio que perdería, pues la mujer ya no poseía poderes sagrados, y la chica si, por alguna razon que no comprendía, la transformación de Kagome, la convirtio en una youkai, con poderes de sacerdotisa, asiéndola un peligro para ella, y un estorbo en sus planes, sin embargo, no corrió con tanta suerte, pues inuyasha y los demás solo habian quedado aturdidos, en ese momento el joven youkai, vio como a unos metros de él se encontraba su mujer in conciente y su hijo en igual estado en sus brazos, lo cual, por lógica, provoco la ira en el joven

Inuyasha: ¡KIKYO! – grito con una voz tan tétrica, que hiso estremecer, hasta a su propio hermano, el señor, "nadie me gana, nadie me asusta", pues al parecer, si avía alguien – maldita, pagaras por todo lo que me has hecho, tanto a mí, como a cada, persona a la que le jodiste la vida – continuo diciendo, con un tinte rojo en sus ojos demasiado espeluznante y macabro

Kikyo: ya veremos – dijo ante de crear un campo a su alrededor evitando que alguno de los presentes tuviera contacto con ella, y haciendo a miles y miles de demonios, atacar al grupo, el cual apenas podia mantenerse en pie, pues los demonios no dejaban de llegar.

Fue entonces, que se vio una herida.

Miroku: ¡SANGOOO! – grito con desesperacion, al ver a la mujer que amaba, caer al suelo con una herida profunda en su abdomen y brazo derecho, quejándose del dolor, mientras su gata de fuego, trataba de protejerla lo mas que podia, Shippo, abia usado su fuego mágico, para crear un campo alrededor de Kagome y Tenshin, para protegerlos, y mantenerlos a salvo, Sesshomaru y Rin, peleaba tanto como podian, contra los demonios que no paraban de llegar, Rin, no estaba acostumbrada, a un desgaste masivo de energía, tanto fisica, como espiritual y demoniaca, por lo que pronto cayo desmalladla, a los pies de su amado, el cual trataba a toda costa que su compañera, no saliera lastimada, el miedo de perderla crecía rapidamente en el, sabia k podia contra aquellos demonios in significantes, por el hecho de que tenia demasiada experiencia en batallas, sin embargo, al ver a su amada caer presa del cansancio, no pudo evitar sentir miedo a perderla, Kouga y Ayame se esforzaban en ayudar a Sango y a Miroku, quien ya casi no podia mantenerse en pie, los demonios eran demasiado, Guinta y Hakaku, ayudaban a Jaken y a Shippo, a proteger a Kohaku, y a Souten junto con Jinenji, que no asía mucho avían llegado a ayudarlos, pues Kaede le abia informado de todo, ¿Inuyasha?, el no estaba mejor que sus compañeros y amigos, el intentaba a toda costa de llegar a Kikyo, la cual se escondía dentro aquel campo y era protegida por miles de demonio que le impedían el paso a Inuyasha para tocarla siquiera recordando al maldito bastardo de Naraku, estaba exhausto, llevaban horas luchando, de eso no tenia duda, pues ya se podia ver el amanecer, y la batalla avía iniciado, poco despues del anochecer, ademas de que su amada y su cachorro aun no despertaban lo que lo mantenía preocupado y un tanto distraído, lo cual fue un error fatal, un tentáculo, que abia aparecido de no supo donde, lo abia atravesado por completo, por la espalda, provocando que escupiera una gran cantidad de sangre, y soltada un grito de dolor que desgarraba su garganta, haciendo a sus compañeros, voltear a verlo, y quedar, petrificados ante la escena, kikyo, avía sacado un tentacular y avía atravesado por completo el cuerpo del youkai, esa era una herida, que todo sabia, jamas podria recuperarse, pues el hueco partía desde el inicio de su vientre asta, apenas unos centímetros del corazon.

– INUYASHAAAAAAAAAA! – gritaron todos con desesperacion, al ver el cuerpo del chico caer sin fuerzas aun siendo sostenido en el aire por el tentáculo que lo atravesaba, mientras Kikyo, lo miraba con asco y lo lanzaba a lo lejos dejando el cuerpo sin vida del joven, que mantenía los ojos abiertos y una lagrima descendía por una de sus mejillas, olvidado, a apenas unos 2 metros de donde se encontraba Kagome, y mantenía su mirada sin vida en su compañera y cachorro – ..deben…vivir... – fue el ultimo pensamiento del chico, antes de darle la mano a la muerte, y ver desde los cielos como se llevaba a cabo la batalla siendo, tan solo un espectador, y sintiéndose inútil, por no poder ayudar.

Todos estaban demasiado cansados, y cayeron rendidos al final, y Kaede, quien avia llegado ase apenas unos minutos uso su poder en contra de su hermana y protegió a los jóvenes creando un campo de energía a su alrededor, sin embargo era vieja, y no tardaría mucho para que ella tambien cayera y al hacerlo, tanto el campo como la vida de todos lo que se encontraban dentro, estarían perdidas

Kagome, recupero poco a poco el conocimiento, ese golpe en la cabeza realmente, la abia casi matado, cuando se incorporo vio como su hijo dormía a su lao, por lo que sonrió un poco, fue entonces que se percato de que el fuego mágico de Shippo los estaba rodeando, no entendiendo, volteo a ver a sus amigos, quedando atónita con la imagen Kaede ya no podia mantener el campo y no faltaba mucho para que todo murieras, todo yacían in consientes dentro, sin embargo no vio a Inuyasha, por lo que lo busco con la mirada, y lo encontro…muerto…a un par de metros de ella, eso…realme la abia golpeado muy duro en lo mas profundo de su ser….su compañero…el padre de su hijo…el unico hombre al que amo y amara toda la eternidad, estaba…estaba… - no…no puede… ser cierto…no…no…-fuen entonces que salio de su trance gritando a todo pulmon - ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! – aciendo a su cuerpo ser rodeado por fuego, salio inmediatamente del campo de fuego k la protejia, y se dirigio a donde Kaede, para posar solo una mano en el homnbro de ella quien despues de verla a los ojos callo desmayada, el campo sin embargo, no lo hiso, y su hijo yacia, dentro de este, el cual ella abia fortalecida, y se mantendría en pie sin importar nada, Inuyasha desde el cielo, lloraba al ver la ecena, su mujer, su amada compeñera y su querido hijo…no podia soportarlo, ver el rostro de Kagome con mil y un lagrimas, desender sin descanso.

Izayoi: vamos cariño, debemos irnos – le dijo su madre sintiendo pena por su hijo, ya que aun desde los cielos ella abia velado por el, y le dolia el verlo asi

Inuyasha: pero…- intento discutir, no queria irse, no sabiendo que su familia corria peligro

Inu no: vamos inuyasha, es tiempo de irnos – dijo su padre posando una mano en su hombro intentando reconfortarlo

Aunque no quisiera, sabia k tenia que acerlo, despues de todo, el ya no podria ayudarles, por lo que siguio a sus padres con un solo pensamiento mientras desaparecia en una luz blanca partiendo al otro mundo, a intentar descansar en par

Inuyasha: LOS AMO – fue su ultimo pensamiento, antes de entrar en el reino de Kami.

Mientras en el campo de batalla, Kagome mantenía su vista gacha y sus ojos eran tapados por su flequillo, aun asi, podian verse las lagrimas que descendían por su rostro

Kagome: Kikyo – dijo con una voz tan fría como el mismo hielo causando un terrible escalofrió en la mujer k la miraba con miedo creciente en sus ojos, pues, la chica, abia empezado a emanar un aura puramente demoniaca, llena de ira, y odio, lo cual solo significaba una cosa

Kikyo: maldición – penso con pánico y su mirada reflejo terror al ver como la chica levantaba su mirada mostrando unos ojos, rojos como la sangre y una mirada de odio tambien, logrando esto asustarla a tal grado de intentar escapar

Sin embargo al darse la vuelta encontro a la chica flotando frente a ella, acrecentando su miedo, logrando este congelarla en su sitio aun dentro del campo, lo unico que podia protejerla de la furia de la demonio frente a ella, o almenas eso era lo que ella creía, y rogaba por que fuera cierto

Sin embargo, Kagome, camino hacia la petrificada mujer, atravesando y entrando en el campo como si nada, quedando frente a frente, Kikyo, quien llena de temor, se arrodillo frente a ella mirandola con horror e hiso lo que nunca ubiera echo, pero era tal su desesperacion, por vivir que lo hiso.

Kikyo: one-onega-gai – suplico, con el miedo palpitante en sus ojos, ante la fría mirada de la chica – pi-piedad – volvió a llorar, con desesperacion

Kagome: ¿Acaso tú la tuviste con mi compañero al matarlo de tal forma, o de mis amigos? – pregunto con la misma vos tétrica y siniestra

Kikyo: yo…

Kagome: No – fue la seca respuesta – entonces…¿Por qué abría yo de tenerla hacia ti? – pregunto igual de calmada y siniestra.

Kikyo: por– no pudo seguir con la frase, pues una mano con garras abia atravesado su pecho justo en el corazón traspasándola, saliendo el brazo por su espalda lleno de sangre, y en sus garra, se encontraba el corazon palpitante de la mujer que se contraía en pequeñas convulsiones, viendo los ojos frio de la demonio

Kagome: No tengo por qué– fue la fría respuesta de la chica, antes de acercarse a su oído y susurrar – nos veremos en el infierno – dijo mordaz, antes de que el cuerpo de la mujer, de desintegrara al momento de que ella aplastaba el corazon que mantenía en sus manos, destrozándolo por completo, y el campo que las abia rodeado junto con todos los demonios desaparecieran por completo, sin dejar rastro alguno de su existencia.

Continuara...