A quienes han leído la historia y me siguen en Fanfiction les agradezco el apoyo a los proyectos generados en la cabeza de una servidora. Me encuentro realizando un proyecto de estudios muy fuerte y tuve la mala fortuna de ser víctima de la delincuencia perdiendo mis fics y mi lap respectivamente.
Sin embargo eso no nos detiene. Decidimos continuar con éste proyecto sui géneris.
Capítulo 4: Recuerdos en el presente
Aquella mujer había abandonado la casa familiar no sin antes compartir el desayuno con su madre. No he decidido describirla, en ésta historia no la tiene como en el plano de la realidad. Sólo puede decirles que la protagonista ha superado los treinta años de edad pero aún no ha llegado a los 35.
Se dirigió a su cabaña para encontrar la paz y desde ahí empezó a redactar parte de su vida, sin embargo parte de sus recuerdos volvían para destrozarle la existencia.
(Flashback)
-¡Déjala qué se vaya! – gritó una chica de hermosa presencia.
El recuerdo aparecía en su mente tal como hace algunos doce años atrás: Ambiente Universitario; escuela de buen prestigio, alumnos de diferentes status sociales, el chico popular, la chica más sexy del salón, el más ebrio… por mencionar algunas categorías; sin contar a la chica en cuestión: "ratón de biblioteca, la anormal, y pagafantas de la clase".
-¡Hey! – Expresó un chico de diecinueve años - ¡Ella no es de nuestro grupo, es una aburrida!
La chica a quien agredían no era una Barbie o cumplía con el estereotipo de belleza, en su diestra se observaba que el índice había sido amputado.
Todos podrían mofarse de aquella joven que su único delito fue no ser como la generación de su tiempo: despreocupada, parrandera o como se llamaría en nuestro tiempo: vale madrista. Era lo opuesto.
Había crecido con personas mayores donde le inculcaron el respeto y temor a Dios, sus juegos fueron conversar con adultos, jugar con su familia (la mayoría varones), sentimentalmente no fue abierta. Desde pequeña se le inculcó el sentido de la lealtad y el valor de la amistad. Sin embargo, su corazón hasta la fecha sigue siendo sensible; no por condiciones físicas, sino que es una de las pocas personas que conservan algo que el mundo ha perdido: la sensibilidad.
Regresando a la escena del recuerdo, podía visualizarse a una joven incomprendida por su generación. Fue la amiga de muchos, la hermana de muchos o la que se ayudaba a otros… pero nunca fue vista como una mujer que pudiese inspirar amor; siempre sería todo menos eso… y hasta la fecha ese estigma continuaría persiguiéndole.
-¿Te encuentras bien? – Se acercó una chica de semblante moreno dos años mayor que ella, su mirada irradiaba madurez.
-Lo estoy Magda – Respondió de forma triste intentando sonreír.
-En verdad se pasan contigo Susy – Expresó la susodicha – No todos pensamos igual.
-Es extraño – reflexionó un poco – podrías encajar en ese grupo de amistades.
-Lo sé pero tú hablas el mismo lenguaje que yo.
Se hizo el silencio.
(Fin del Flashback)
-¿Por qué no puedo olvidarlo?
Se preguntaba así misma.
-¿Qué te ocurre guerrera? ¿Te convenciste que no podrás encajar en éste tiempo?
La voz pertenecía a una mujer que tomaba forma, sentándose a un lado de ella.
-Me preguntaba a qué horas vendrías a atormentarme de nuevo.
-Soy aquello que quieres olvidar y no puedes. Los sensibles a éste mundo son más débiles y terminan siendo usados o heridos. ¿Por qué confías en las personas si te han lastimado?
-Y aquí vamos otra vez. – Respondió irónicamente Susy.
-Los humanos son estúpidos y ególatras, la historia repite los ejemplos de su ineptitud y de sus intereses. El amor que te inculcaron sólo es una ilusión para los débiles. Mira a tu alrededor: no vale la pena seguir en éste mundo cuando éste ha perdido su humanidad, ya no se conmueve por nada, caminan en las sombras; si en tu tiempo no quisieron escucharte, ¿por qué lo harán ahora?
La mujer guardaba silencio.
-Gastas saliva en personas que harán caso omiso a tus advertencias, derramas lágrimas por imbéciles que nunca vieron en ti a una mujer capaz de amar. Tú sólo serás lo que ellos quieren ver; ya no eres una colegial… lleva tu lástima a otro lado.
-¡Si ya terminaste de decir tus estupideces, márchate de una buena vez!
-La verdad no peca, pero incomoda y aunque me pidas eso no puedo hacerlo.
-El de arriba sabe por qué estoy aquí, que importa si de nuevo me harán pedazos. No nací ayer para asimilar todo lo que me dices, vivir es un don un privilegio y no por ello me pasaré lamentando el resto de mis días por qué no sucedió esto u aquello.
La voz de Susy tomaba un matiz distinto.
-He dicho palabras: te quiero, te amo, eres mi mundo… Más pena me dan aquellos que se han reído de mis sentimientos porque tarde o temprano terminan llorando y pidiendo dádivas.
Mi acosadora no podría comprender cómo alguien con tanto dolor aún seguía en pie. Un aura dorada recorría su cuerpo.
-Créeme que soy libre y no una esclava de mis sentimientos. El silencio es prudencia o una tumba, sé lo que significa. No he perdido la fe.
Tomaba entre sus manos su celular contemplando la imagen de las personas que en su corazón habían dejado huella.
