Los personajes son propiedad de Naoko Takeuchi

Duelo

Mi querida usagui recuerda que la vida es una obra de teatro, así que ríe canta y llora antes de

Que el telón baje y la obra termine sin aplausos. Sabes que siempre vas a contar conmigo y sea cual sea tu decisión yo siempre te voy a apoyar.

Capitulo. III QUIMERA ROSA

No llores mi cielo,

Una canción de cuna de hare

Y todos tus miedos desaparecerán

No llores mi pequeña

Desde el cielo te cuidan

No llores mi niña

Mamá no volverá

Pide un deseo

la estrellas te iluminaran

Desde que la conoció Haruka tenoh había sido la única conexión entre su cuerpo, su mente, su

alma...

Los rayos de luz entraban por la ventana mostrando a aquellos cuerpos entrelazados y aun

dormidos, sin embargo había una pequeña que se había despertado 2 horas antes y ni sus

gritos desde su habitación las había despertado, la pequeña no se iba a dar por vencida así

que fue al cuarto de sus padres como pudo subió a la cama comenzó a brincar arriba de ellas

-ma!- grito la pequeña

-5 minutos-dijo la peliverde

-ma!...

-que tienes cariño?- pregunta mujer que se encontraba al otro lado de la cama de michiru

-no toi pequena, me amo mitiru tenoh

-que tiene mitiru tenoh- dijo la mujer rubia

-hambre, ma hambre

-que quiere desayunar la gran mitiru tenoh-dijo la rubia riendo de su pequeña, la pequeña

solo la miro a la rubia

-creo que alguien se enojó

-vamos solo será una pequeña inyección nada más no va a doler- dijo la rubia

Intentando convencer a su pequeña

-no, tu mala ya no Quiero a tu- le enseño la lengua, cosa que hiso que ambas chicas rieran

-ya se dejas que te pongan la inyección y a cambio prometo que te comprare muchos

Chocolates

-pizza!-

-y pizza, pero prometes que no vas a llorar?- dijo la rubia

-ti ma

-entonces vamos para que te vistas para ir al doctor- dijo la rubia saliendo de la cama

-entonces yo preparare el desayuno - dijo la peliverde

-mejor aún que les parece si la invito a desayunar

-ti- gritaba la pequeña a lo que michiru no pudo negarse

-y puedo saber a dónde nos vas a invitar a desayunar?

-es una sorpresa- le dio un tierno beso a su amada en esos labios que le gustaba saborear

tanto-la peliverde se acercó a su oído

-y yo te tengo una sorpresa en la noche- mordió el lóbulo de la rubia

-no sabes junto deseo sea la noche

-ma!- la pequeña las interrumpió

-vamos cariño!- dijo la rubia tomando de la mano a su pequeña y saliendo del cuarto.

Horas más tarde las tres mujeres se encontraban en un picnic que la rubia había preparado, se

podía notar a simple vista la alegría pero sobre todo el cariño... no mejor dicho el amor que

ahí se destilaba. Jugaron y rieron hasta más no poder, sin embargo la tarde hiso su aparición,

fueron a una pizzería la pequeña huracán como le decía Haruka, estaba tan feliz porque la

rubia hasta ese momento había cumplido su palabra, la inyección no le había dolido, toda la

mañana se la habían pasado jugando en el parque y ahora se encontraban en la pizzería

-ma ya

-tranquila cariño-dijo la peliverde recogiendo los cabellos del rostro de la pequeña- ya no ah

de tardar

-peque y si de postre comemos helado- dijo la rubia para entretener un poco a la ansiosa niña

-chocolate

-no crees que podría darle una indigestión

-o vamos michiru, hoy es el día de consentirla porque no lloro cuando la inyectaron

-mila-dijo la pequeña enseñando su brazo- y no llole

-aquí está su orden- la mesera intento coquetearle a la rubia pero esta ni la fumo, sin embargo

michiru estaba un poquito molesta ya que siempre las meseras se le insinuaban a SU rubia - desea algo más?- se dirigió a la rubia ignorando a michiru y la pequeña

-te puedes retirar-dijo michiru con un tono grosero

-con permiso- dijo la mesera

-no tenías por qué hablarse así?

-la defiendes- michiru no podía creerlo- no puedo creerlo a estas defendiendo

-que tienes cariño

-que tengo-intento tranquilizarse al ver como su pequeña se había quedado quieta y seria- se

te estaba insinuando

-enserio?- dijo una confusa rubia

-me vas a decir que no te diste que cuenta que esa hermosa mesera se te estaba insinuando

-estas celosa?

-claro que no- dijo al sentirse descubierta

-si-dijo victoriosa la rubia- estas celosa por qué y cito 'esa hermosa mesera' se me insinuó, a

mí y no a ti- comenzó a reír, pero al ver la cara de michiru molesta se sereno- michiru solo

tengo ojos para ti y lo sabes bien

- yo sé que me amas, es solo que me molesta- suspiro- que en la mayoría de los lugares donde

vamos la mesera te coquetea

-es enserio?, sabes que nada ni nadie me importa más en la vida que no seas tú y nuestra

pequeña

-tienes razón y te pido una disculpa, no sé qué es lo que me pasa, siento un sensación que me

dice que te pierdo y eso me hace enloquecer

-tranquila-la rubia toma el mentón de la peliverde- jamás te voy a dejar-se acerca para darle

un tierno beso- bien que te parece si terminamos nuestra orden para ir a casa porque estoy

ansiosa tomar mi sorpresa

-ma-ambas chicas miraron a la pequeña y vieron su rostro manchado, michiru tomo su

servilleta y limpio a la pequeña

-bien yo creo que será mejor que vayamos a casa, nuestro torbellino ya se ve cansado- dijo la

rubia

-no ma, no cansada… yo jugar

-ya es tarde, además está lloviendo-dijo michiru señalando por la ventana

-ma otro rato

-cariño obedece a mamá- dijo la rubia tomando de la mano a su pequeña

-aaaa

-Michiru Aimé Tenoh Kaoih!, sabes que no me gusta me hagan berrinche

La familia tenoh fue a casa, aquella fortaleza donde nada ni nadie podía dañarlas, donde todo era paz pero más que nada donde solo existía amor, de ese gran a mor puro que ya casi no existe… si un amor el cual se profesa mas allá incluso de la muerte es muy difícil de describir, pues las palabras sobran, las caricias faltan, un reflejo, una pasión, un palpitar que producen una hermosa melodía en la oscuridad de aquella habitación sintiendo que vuelves a nacer al verla por la mañana acorralada a tus brazos. Es en ese momento que descubres la mentira de la alma gemela… pues se funden para formar una sola, el tiempo se detiene cuando la miras a los ojos, pues nada mas existe…

-todavía sigue enojada-dijo la peliverde a la rubia

-no ya no, te dije que no falla el don que tengo con los niños

-don o más bien los chocolates que le diste

-el punto es que ya no está enojada

-sabes que hoy es uno de los día más perfectos que eh tenido?-dijo la peliverde mientras

distendí la cama

-enserio-contesto la rubia metiéndose en la cama e invitando con un gesto a su amante se

acostara a un lado de ella

-que el tiempo se detenga y te tenga así-dijo mientras se entrelaza a la rubia- a unos

centímetros de mi-beso con ternura a su rubia- la peliverde se acurrucado en el pecho de la

rubia cerró los ojos

-me seguirás amando cuanto el tiempo pase y no seamos las mismas de siempre

- te amo Haruka Tenoh

-y yo a ti sirena-fue lo último que dijo escucho michiru antes de quedarse dormida...

-michiru, michiru- la peliverde al oír esa voz abrió los ojos, miro la cama y estaba vacía, todo

había sido un sueño, un sueño hermoso con su amada Haruka tenoh, se sentó en la cama

abrazo sus pies, así estuvo por un largo rato, la casa estaba silenciosa miro el reloj que tenía

en su buro 3:00 am, algo dentro de sí la hiso ir a ver a su pequeña, se levantó camino hasta su

habitación abrió la puerta...

-señora está segura que no sabe a donde pudo ir?-pregunto un policía

-por dios tiene apenas 5 años! Dijo una exaltada michiru

-tranquilícese señora!-dijo uno de los detectives- le prometo que la encontraremos, pero por

ahora necesito que me conteste algunas preguntas

-en vea de estar perdiendo el tiempo deberían salir a buscarla

-dígame señora tiene algún enemigo?

-claro que no...-se quedó meditando un rato- hace unos días vino malcom el padre de michiru,

me exigió se la entregara

-y por qué no levanto una acta

-lo hice pero me dijeron que como no había motivos para detenerlo o para poner una orden restrictiva

-después de ese día no volvió aparecer?

-sí, me llamo para decirme que él era el único que tenía derecho a la guarda y custodia de mi niña

-usted es la madre y como tal tiene más derecho que el-dijo el joven detective

-adoptiva... soy la madre adoptiva, su madre biológica murió hace unos meses

-lo siento!-dijo aquel detective

-pero él no tiene ningún derecho, cuando malcom se enteró que Haruka estaba embarazada jamás se hizo responsable, hasta llego a dudar de Haruka e intentar persuadirla para que abortara

-maldito bastardo, hombres así JAMAS! Deberían ser padres-el detective estaba más que furioso

-por favor encuentre a mi hija-la peliverde inconscientemente tomo las manos del detective, el la miro a los ojos y quedo prendado de aquellos ojos tristes, pero puros.

Una mujer estaba viendo un retrato viejo que tenía en sus manos, no se percató cundo aquel hombre entro se colocó atrás de ella

-Te arrepientes?-aquella voz la saco de sus pensamientos

-no es eso, es solo que...

-qué?-dijo aquel hombre rubio

-mami vámonos o llegare tarde a mi primer día de clases- aquel pequeño la salvo de aquella

repuesta que hubiera herido al rubio

-vamos cariño, despídete- la mujer salió de la habitación mientras el niño se despedía del padre, bajo las escaleras y fue directo al auto, el pequeño bajo de la mano del padre que lo llevo hasta el auto

-mis amores con mucho cuidado, los veo en la noche- se despidió el padre mientras veía como se alejaban- yo sé que me amas y que lo que hicimos fue lo correcto, sé que te hice una promesa, juro que así me lleve la vida encontrare a tu hija michiru, encontrare a la pequeña Aimé