¡Que tal lindos lectores! Primero que nada, debo disculparme por la tardanza al postear este capi… mi laptop pasó unos días en el servicio técnico por problemas, encima las tareas en la escuela -.- se vino mi cumpleaños, ufff un millón de cosas que me distrajeron jejeje pero bueno

En este capitulo mostraré el otro lado de la historia… la versión de Caitlyn.

(ya sé que está quedando como toda una bitch en esta historia) pero quiero que sepan porqué lo hizo. Sin más spoiler, por favor disfruten este capítulo 3.)

ADVERTENCIA: Escenas fuertes y lenguaje ofensivo en este capítulo.

League of legends y sus personajes pertenece a Riot Games.Sólo los he tomado para crear esta historia.


Caitlyn POV (actualidad)

Ha pasado… mucho tiempo ¿Cuánto,tal vez dos o tres meses? No importa si no es tanto el tiempo, lo cierto es que se me ha hecho una eterna y vacía pesadilla. También sé que….

Sé que me haces mucha falta…Vi.

Estoy aquí, encerrada en mi departamento como todos los días luego del trabajo. Como si fuera una eterna prisionera, no sólo de este lugar, si no de mis actos y mis decisiones. Me pregunto… ¿Cómo pude hacerte tanto daño?

Oh, amor mío (sí, como amaba llamarte así…) Si tan sólo no fuera tan cobarde.

Si tan sólo hubiese sido más madura de lo que aparento ser; más valiente,sin miedo a esas adversidades que me obstruyen a alcanzarte..Si tan sólo…

No te hubiera perdido de esta manera.

Sé que algo debía hacer. Ya casi no tengo fuerzas para nada. Mis ojos cada día necesitan gotarios para no aparecer rojos e hinchados cada mañana de trabajo, luego de botar lágrimas gran parte de la noche; Gracias a esto, estoy comenzando a fallar en las investigaciones, en mi trabajo en general. No me sorprendería si de un día para otro fuera despedida de mi puesto de Sheriff, cosa que no deseaba… pero ya ni mi cuerpo ni mi alma deseaban esta enorme presión que ejercía mi mente y mis convivientes sobre mí.

Desordené mi cabello mientras mi cuerpo se dejaba caer pesadamente sobre el sofá de mi sala de estar. Nunca había estado tan desesperada en la vida, tan perdida, desconcertada e indecisa. Pero había algo, sólo una cosa que tenía claro.

Quería recuperar a Vi.

Quería volver a perderme en sus infinitos ojos azules, a encontrar sus brazos como consuelo, a disfrutar sus labios como mi secreta adicción…

¿Pero podía volver a desearlo luego de todo el daño que inconscientemente le causé…a la persona que más amaba en este mundo? No sabía si lo que hacía era o no por su bien.

Me repetí incansablemente lo estúpida que era. Ojalá tuviera el ingenio que tengo para resolver casos sobre mis sentimientos, los cuales estaban claros, pero…

-Todo comenzó… ese maldito día-

Apreté mis dientes con suma rabia, mientras volvía a tomar mi pelo sin delicadeza, como si quisiera causarme más dolor del que ya sentía, para volver a indagar en mis recuerdos…

Hace 2 meses (Piltóver; Abril 12 ; 21:40 PM)

Las cosas junto a Vi iban realmente de maravilla. Cada día junto a ella era algo nuevo, completamente maravilloso. Esa chica de cabello rosa conseguía hacer mis días tan brillantes como su sonrisa. Yo, siempre ocupada en mis papeleos, había encontrado por primera vez en mi vida, una razón para alegrarme de verdad.

Ahora mismo, me encontraba con mucho trabajo, cosa que ya no lograba estresarme gracias a su fundamental prescencia en mi vida, todo iba de maravilla… hasta que…

-En poco estaré ahí, Vi. Ten cuidado y sé prudente con las trampas de esa demente-

Fueron las últimas palabras sinceras que pude decirle desde ese día en cuanto ella se encaminó a atrapar a Jinx. Nunca olvidaré su bella sonrisa antes de marcharse, esa bella sonrisa que hacía que me derritiera como mantequilla expuesta al radiante sol. Dí un suspiro para darme la vuelta y ordenar mis papeles; Debía ir en su ayuda luego.

Pero, de repente, había olvidado un pequeño detalle. Jayce seguía ahí.

-¿Porqué estás tan callado?- apenas le dediqué una rápida mirada que sólo asimiló su silueta, para voltearme a seguir ordenando los papeles encima de mi escritorio.

Un escalofrío rodeó mi cuerpo al notar cierto detalle. Jayce no hablaba o se movía siquiera, pero yo sabía que estaba allí. Obviamente no iba a quedarme con esa duda. Me dí una vuelta aun con unos informes en mano.

-¿Jayce?-

Mi pregunta fue contestada con una violenta empujada al escritorio de su parte. Tomó mis manos para tirarme hacia atrás y apoyar su cuerpo contra el mío, en un modo de hacer peso para que no me opusiera. Me quedé sobresaltad. ¿Esto en verdad estaba pasándome? Nunca olvidaré sus pupilas desorbitadas y su expresión tan inhumana al mantenerme de esa manera.

-¡¿Qué demonios haces?!- pregunté antes de que la desesperación comenzara a invadirme. Estaba completamente desarmada, mi rifle estaba lejos y la fuerza física de mi compañero superaba por montones a la mía.

-Caitlyn.- dijo secamente, con una voz tan severa e infame que logró aterrarme.

-Te he notado más cercana con… Vi, últimamente- pude notar que le costó pronunciar su nombre sin parecer demasiado grosero. Apreté mis dientes con rabia.

-Eso no es de tu importancia, Jayce. Ahora suéltame por favor.- Pedí,pero no podía tranquilizarme con esa mirada que sólo me provocaba pavor, y cómo no… Eso era lo que él deseaba lograr.

-No-dijo nuevamente. -¿Sabes lo que se siente estar enamorado de verdad… y que sólo recibas rechazos a cambio?- se acercó con lentitud a mí.

-¡Aléjate!- exclamé tratando de librarme en vano. -¡Esto es algo que podemos discutir como gente civilizada, por dios!-

-¡¿ACASO SABES LO QUE SE SIENTE?! Que la única mujer que ames… te haya rechazado… ¡Por una mujer!- exclamó con un rostro nada propio de él. – Jaja, es tan irónico-

-Patético- le miré con el ceño fruncido. Mi sangre hervía de rabia, pues no podía creer que por esto me estuviese presionando de esta manera. Mi cuerpo dolía por la nada delicada presión que el ejercía sobre mí. Carajo…

-Todas las chicas de Piltóver están locas por ti. ¿Por qué te echas a morir por una sola? ¿Por qué por mí? Pensé que eras más inteligente, Jayce.-

Me atreví a amenazarle con la mirada, observando su corazón roto a través de sus ojos. Me sorprendí. Era cierto….¿Estaba enamorado de mí en serio después de todo?

No, eso no era amor…

-Eres única ¡ÚNICA! Mírate… la única que no ha cedido, la única que no me la ha puesto fácil…-

-¿Sólo por eso te gusto?- pregunté arqueando una ceja. –Sigues pareciéndome patético y desesperado. Suéltame ahora antes de que grite y te metan a la cárcel por intimidación.- amenazé tratando de librarme nuevamente.

No podía.

''Vi…. Por favor… apresúrate….''

-Nadie va a escucharte a estas horas,querida. Los únicos empleados están investigando el caso de la terrorista ésa,como Vi, por ejemplo.- mencionó.

Esa verdad logró desesperarme de verdad. –No….- susurré aterrada. Este tipo se atrevería a ultrajarme, y pude comprobar que estaba en lo cierto cuando su cuerpo comenzó a cargarse más contra el mío. Con su brazo izquierdo agarró violentamente mis brazos para mantenerlos quietos a lo largo del escritorio, y con su mano derecha, comenzaba a apretar sin cuidado ni mucho menos delicadeza mi seno derecho.

-¡AUXILIO!- grité aterrada. No quería esto ¡NO! ¡ALGUIEN AYUDA, PORFAVOR!

-¡VI! ¡TE NECESITO! ¡VI!- traté de gritar, aún cuando sabía lo lejos que ella estaba…

-¡NO VUELVAS A PRONUNCIAR EL NOMBRE DE ESA MALDITA!-

Apretó mis senos tan fuerte que una gruesa lágrima de dolor salió de mis ojos. Este sujeto estaba tocándome de una manera tan terrible, que sentí sólo el deseo de morir en esos minutos.

Cómo no me dí cuenta antes de la clase de persona en la que había confiado alguna vez. Ese compañero al que veía todos los días no era más que un enfermo, demente y promiscuo. La verdad estuvo tan cerca de mí y jamás fui capaz de verla.

Desde allí sólo perdí la noción del tiempo, de la vida. Estaba tan dolida y aterrorizada que Jayce ya no necesitaba hacer tanta presión sobre mí. Ya sólo recuerdo el instante en que tapaba mi boca y agarraba mis brazos mientras me penetraba con tanta fuerza,y con esa mirada tan horrible sobre la mía, repitiéndome con su gutural voz lo zorra que era por haberlo humillado, por no haberlo aceptado a él.

Mi entrepierna sangraba, mis ojos no paraban de botar lágrimas. En cuanto aquél mortificante acto acabó, sólo pude quedarme como un ser inerte, como una muñeca desnuda y ensangrentada sobre mi escritorio de trabajo

-Eres exquisita.- Se había vestido totalmente para mirarme con una pervertidez insana.

-Te odio….-susurré. Me había golpeado tan fuerte por haberme negado, que casi no tenía fuerzas para levantarme. El sonrió para tomar mi rostro decaído.

-Ódiame, pero si te atreves a mencionarle esto a alguien, sobretodo si es a tu noviecita…Estarán muertas las dos- me levantó del mentón, dejándome aún más adolorida de lo que estaba.

-No puedes. Irás a la cárcel por esto… voy a asegurarme de ello.- abrí los ojos con toda la ira que me impulsaba a asesinarlo en esos instantes. Maldigo el hecho de que ni la fuerza para caminar tenía.

-¿Te atreves a insultarme en tus condiciones? Qué mujer…- tiró de mi cabello mientras ahogaba un grave gemido de dolor.

-Lamento decirte preciosa, que mientras disfrutabas de aquella cogida en el escritorio, instalé un microchip sensitivo en tu cuerpo que jamás hallarás. Esta tan dentro de ti como yo lo estuve hace un rato.- indicó con una sonrisa que me hizo palidecer.

-Tambien me encargué de que tu agente personal lo tuviera,pero en su comida. Esa ramera no tiene cuidado cuando come. Apuesto a que nisiquiera masticó el objeto ése…-

-Tu amenaza barata no va a asustarme.- le dije luego, aunque no estaba segura de lo que decía. Odiaba admitir que este tipo era un reconocido científico de Piltóver, pero a mi opinion ya no se diferenciaba de los de Zaun. Estaba tan enfermo como ellos, o incluso más.

-¿No me crees cariño?- Agarró una mediana chaqueta roja que estaba encima del sofá.

Era la chaqueta de Vi.

-Mira esto- lanzó aquella prenda sabiendo que le pertenecía a ella. Ésta cayó en mi destapado cuerpo. Inmediatamente mi cerebro dolió. Sentí espasmos por todo el cuerpo al tener aquella simple y abrigadora chaqueta en mi desvanecido cuerpo. Mi vista comenzaba a nublarse, sentía náuseas y una súbita taquicardia se presentó…

-Ese chip que te implanté… posee el ADN de Vi- concluyó Jayce para sacarme de encima aquella chaqueta y lanzarla como si fuese basura. Los síntomas desaparecieron, pero eso no me tranquilizó en lo absoluto.

-Y está diseñado para repeler aquél gen de la manera más biológicamente dolorosa para el portador. En resumen bomboncito, no podrás ni tocarle un pelo a esa pandillera antes de estar sufriendo un ataque cardíaco por su culpa, y lo mismo le sucederá a ella. Si intentan tocarse mutuamente…Morirán-

Abrí los ojos tan fuerte como pude. Este mentecato lo decía en serio.

-Y si intentan intervenirse, si intentas operarte incluso, las hormonas adrenalínicas desprendidas me darán un aviso anticipado. Con ayuda de mis programas, podría darle una rápida muerte a ambas antes de que intentaran hacer algo más- rió demente mientras agarraba su martillo. Enloquecí de miedo.

¿Ya no podría tener contacto con Vi…?

-Adiós, dulzura. Recuerda : ni una palabra de esto a nadie o le daré fin a tu existencia y a la miserable existencia de tu agente-.

Cerró la puerta con tranquilidad, dejándome de rodillas en el suelo; sola, aterrada, dolida y confundida. Tenía en mi cuerpo un objeto que sería mi firma de muerte si sólo intentaba tener contacto con mi amada Vi, además…ella también…

-Vi…- me levanté a duras penas para agarrar mi ropa. No sentía ánimos de vestirme. Sólo quería morir. Pensé que sería bueno si de una vez por todas un cohete de esa loca me llegara en toda la cabeza…

Era el fin, o eso yo creía, de nuestra vida como novias. La amaba tanto…pero estaba tan asustada que no deseaba dañarla.

-¿Hola? ¿Cait? ¿Estás ahí?-

Tal vez pasó una media hora mientras trataba de ordenar mis papeles y hacer que nada sucedió allí.Escuchar su alegre voz me devolvió a mí por unos segundos. Cuanto deseaba abrazarla…

''Estarás muerta antes de que puedas tocarle un pelo''

Ese pensamiento carcomió mi cerebro mientras sentía como se acercaba a mí. Rechiné los dientes sin ser consciente de lo que me decía. No me importaba si yo muriera, pero si a ella le pasaba algo...

-Vete- dicté con la voz más firme a pesar de lo rota que estaba. Sentí como el temple de ánimo de Vi descencía enormemente. Sentí que a pesar de todo, estaba haciéndole un favor.

-¿Cait?- susurró con esa voz que lograba hacerme temblar,pero no de una manera malvada. Era una voz suave, sensual y muy sincera. Típico de ella.-¿Qué te ocurre?-A pesar de las muchas veces que evité sus toques y sus palabras, sabía que ella no se iría tan fácilmente

Oh dios mío, cuanto deseaba abrazarla y lanzarme a sus brazos, cuanto deseaba poder llorar en su pecho, decirle que me moría, decirle lo que ese bastardo había hecho conmigo…¡Cuánto deseaba que le partiera la cara!

Pero si soltaba una palabra, mi amada sería asesinada. Mi mente no fue capaz de pensar en nada más. De repente, estaba amenazando al amor de mi vida con mi enorme rifle.

-Vete-

Pude notar como sus bellos ojos zafiro perdían su destello, y su triste mirada se convertía en una poco controlable impotencia que trató de mantener mientras mordía su labio. Dejó que su cabello cubriera su rostro mientras miraba hacia abajo y se retiraba sin decir más.

Desde ese momento supe que por mi culpa, la había perdido.

Agarré mi cabello mientras me sumía en la impotencia. Sólo quería llegar a casa a lavar cada rincón de mi ultrajado cuerpo, y luego condenarme por la estupidez que había cometido.

Amenazé al amor de mi vida. ¿De verdad he llegado a esto? Ya no soy tan diferente a Jayce. Reí con la poca cordura que me quedaba.

Luego de que transcurrieran un par de semanas, Jayce seguía acosándome, aunque por suerte sin mucho éxito. Lograba tener a la policía local a mi guardia antes de que el pénsara en hacerme algo. Al parecer sólo le importaba que no tuviera contacto con Vi. Eso lograba sacarme de quicio.

Llegó un día en el cual, luego de una hora de llegar de mi trabajo,me había colocado un inusual pijama verde que le había pertenecido a mamá. Era lo más ''sexy'' que había usado desde entonces, pues desde que fui violada sentía vergüenza de mi cuerpo, tanto así que me limitaba a usar trajes como el de policía o de Sheriff vaquera, pues sentía que eran demasiado para mí.

Jayce había conseguido entrar a mi departamento obteniendo una copia de mis llaves. Fruncí el ceño y me alejé en cuanto él llegó. No había pasado ni siquiera una hora desde que había llegado y ya este idiota estaba molestándome.

-Al menos respeta mi privacidad, imbécil- dije bastante molesta, alejándome por el pasillo. El colocó un rostro maniático.

-Que deliciosa te ves. Oh ¿Qué acaso tu novio no puede darse el derecho de tener las llaves de tu casa?- Descaradamente se sentó en mi sofá. Apreté los dientes de rabia.

-¡TU NO ERES MI NOVIO!- grité con toda la rabia que pude, para coger mi rifle. -¡ Y NUNCA LO SERÁS! ¡DÉJATE YA DE NIÑERÍAS, JAYCE!-

-Hey, cuidado con esa arma de fuego, pastelito-dijo tranquilo mientras sacaba de su bolsillo un pequeño control remoto. Se trataba del control de los microchips. Palidecí de miedo.

-No me obligues a hacerte morir por ''causas naturales'' querida.- sentenció, tan cómodamente en mi sofá marrón que incluso se sacó los zapatos.

-No me llames pastelito…-

-¿Así te llamaba ella?- dio una cruel sonrisa de lado, justo en ese momento, tocaron el timbre.

-Te odio.- recalqué, dejando mi rifle de lado. Si lo toleraba en mi casa, si aguantara que me acosara,no era por mi propia vida… si no por la de ella.

No pude creer en cuanto ví el rostro de mi amada al abrir la puerta. Amaba verle tan esperanzada. ¡Quería decirle que me rescatara de esto! Pero sólo la herí para que se alejara de mí.

Nunca olvidaré su mirada tan llena de odio cuando Jayce se atrevió a abrazarme frente a ella. Sus hermosos ojos azules profundizaron una mirada de flameante ira, incluso hasta a mí.

No la culpo, cualquiera hubiese pensado mal sobre esto.

-Tú vete de mi casa, ya lograste tu cometido. Vete antes de que llame a la policía ¡Y ME DÁ IGUAL QUE ME MATES!- exclamé en cuanto Vi había corrido de allí. Mis ojos comenzaron a lagrimear. Esa mirada había sido como un disparo en el corazón.

Jayce sonrió de lado ante eso. –Tienes razón, pero es demasiado temprano para que comienzes a mostrar tus garras,gatita- tomó mi mentón, ante mi sufrimiento.

-Volveré y no te dejaré hasta que me aceptes,hasta que sea yo el único-.

Cerré la puerta en cuanto logré poner sus pies fuera de la casa. Me arranqué aquel pijama verde, por puro despecho. Estaba tan dolida por mis actos, que cada día me condenaba a una miserable vida en solitario…

Actualidad.

Desde ese día la relación entre Vi y yo no había hecho más que seguir empeorando. Notaba lo insistente que era, pero no me atrevía a decirle nada de lo ocurrido por su ella sabía lo horrible que había hecho Jayce, lo más seguro era que lo asesinara a golpes.

Cuanto deseaba que lo hiciera… Pero dos cosas podrían suceder; o él la aniquila antes con ayuda del microchip, o Vi cumple su cometido y nuevamente entra en la cárcel por el resto de su vida.

Esto es una maldita confusión.

Observé el teléfono de casa marrón que poseía en una mesita al rincón de mi salón de estar. Queria llamarla. Si le digo la verdad… sería todo mucho mejor. Ambas podríamos trabajar juntas antes de acabar muertas como lo deseaba ese loco.

Mi mente por fin debía comenzar a despejarse. Necesitaba ayuda y no podría hacerlo sin ella; mi complemento, mi vida. Ella es un trozo arrebatado de mi alma que necesitaba de vuelta. Me decidí por completo a investigar el caso de los microchips; Tal vez ese Yordle amigo de Vi, Heimerdinger, podría ayudarme en esto.

Basta de sufrimientos. Basta de malas decisiones. Recuperaría mi vida y mi dignidad como Sheriff a todo costo, aún con acontecimientos terribles de por medio. Obtendría el perdón de Vi a como dé lugar.

-Estoy decidida a ello- Me limpié las lágrimas para luego darme una relajante ducha.