Que tal lindos lectores *u* este capi trate de tenerlo con más anticipación jejej… por cierto,muchas gracias a todosss por sus reviews ;_; nunca me imagine que serían tantos, me alegra que les guste el trabajo de esta simple escritora, waaaaaaa ¡! (L) Espero sigan apoyándome y siguiendo esta historia, que pretendo que no sea demasiado corta. Esta vez se viene algo muy bonito
Saludos y que disfruten *u*
PD: Dota 2 pertenece a... Oh shit D:
League of legends y sus personajes pertenecen a Riot Games. Yo sólo los he tomado para mi historia.
Actualidad (Piltóver)
-Carajo… mi cabeza-
Ya amanecía nuevamente en todo Piltóver. El molesto ruido del tránsito había comenzado hace ya un par de horas junto con mis jaquecas. Me levanté débilmente para caer en cuenta de que había dormido en el suelo del salón principal de mi departamento,apenas tapada por una de los abrigos de mi colección. ¿Cómo no iba a tener un dolor del demonio? Encima con todo lo que había bebido anoche… Ok, sabía perfectamente lo que era una resaca, pero no sabía cuan mala era cuando se fusionaba con una gripe pasajera.
-¡ACHÚUU! ¡ACHISSS! ¡ACHU! AAAAAACHUUUUUU!-
Un récord de estornudos seguidos. ''Bien ahí, Vi'' me dije mentalmente,para comenzar a prepararme. Por suerte este día me tocaba un turno a mediodía… al menos tenía tiempo para ducharme, ya el olor a cerveza era demasiado.
''¿Quieres que nos duchemos… ju-juntas?''
Un pequeño recuerdo se me vino a la mente en cuanto disponía a adentrarme en la bañera. Sonreí con pesadez, recordando la primera vez que ambas,Caitlyn y yo, nos duchamos juntas…
''Por supuesto, cariño''.
Mi picardía era incomparable. Ya se habrán imaginado en qué terminó ese pequeño baño juntas… pero, por supuesto, cuando salíamos eso no tenía nada de malo. No entendía por qué era que los recuerdos me atacaban en cuanto veían la oportunidad. Me quemaban, me quemaban como el fuego, o peor.
Me torturaban y condenaban como las brasas del infierno.
Salí de la ducha;me vestí con mi armadura de siempre, colocándome aquellos guanteletes que tanto amaba y que siempre estaba reparando. Al menos si tenía algo en lo que confiar, y eso era la titánica fuerza que me brindaban mis dos grandes amigos.
Tomé un desayuno rápido,algo de café y unas tostadas de ayer. Joder ¿Hace cuanto no voy de compras al mercado? Al abrir mi nevera me daba cuenta de que casi sólo tenía latas de cerveza y algo de mantequilla aneja. Ok, es que de mi despensa se encargaba Caitlyn…
-¡OLVÍDALO, CARAJO!- estuve a punto de tocarme la cabeza cuando me dí cuenta de que traía mis guantes. Me hubiera triturado el cráneo de no ser porque miré hacia arriba…
Media hora antes estaba saliendo de casa a pié, notando la Gran Ciudad del Progreso perfectamente normal. Los automóviles pasaban, las industrias continuaban en sus producciones, los aviones despegaban, los amigos se juntaban, los enamorados se besaban,un cohete gigante pasaba por los cielos… Sí, todo era normal.
-Espera… ¡ESA JODIDA LOCA!- No había sido la única al notar el gran cohete sobrevolar la ciudad, por supuesto. Ya todos comenzaron a temerse lo peor. La más temida terrorista volvería a acechar y a sumir a esta ciudad en el caos…
Pero no, Jinx ya no podía hacer de las suyas en esta ciudad. Teníamos un trato al que sólo le faltaba una parte por sellar,pero al menos quedamos en que ella ya no se metería con Piltóver en un buen tiempo.
''De todos modos estaré visitándote por si te decides a sellar el trato de una vez, Manototas''
-Ugh, tal vez sólo vino a joderme la existencia, que si ya está bien jodida, de seguro ahora vendrá a ponerle la guinda al pastel como siempre-.
Balbucée con gran fastidio. Ya estaba a pocos minutos del departamento policial.
Al entrar, todo se encontraba perfectamente normal, otra vez. Un par de empleados me entregaron unos informes sobre un asalto al banco esta mañana, que aunque ya habían atendido y capturado a los asaltantes, me dejaron a cargo para vigilar por si las moscas.
''Aburrido'' Pensé para sacarme los guanteletes, tomar asiento y comenzar a revisar esos reportes. En media hora debía estar allí. Al menos tenía tiempo para examinar más informes y tomar más puestos de vigilancia para ganar más dinero.
''Jejej, eso es usar la cabeza Vi, deberías ser así más a menudo'' reía bobamente al darme cuenta de que intentaba darme ánimos a mí misma. Bueno, si yo no lo hacía ¿Quién más podría hacerlo? Sólo necesitaba alegrarme un poco y olvidar todo lo que había sucedido. Ya estaba cansada de mover montañas por una chica que no movería una piedra por mí.
Estaba cansada de haberme atormentado por más de dos meses. Quería olvidar este sentimiento de beber y beber para saciar el vacío. No, ya no más. Obtendría mi ''Vi de Victoria'' y eso nadie lo podría evitar. Por fin estaba decidida a rehacer mi vida…
O eso creía.
-Vi…-
Oír esa ligera voz de inmediato hizo que me sorprendiera, que abriera mis ojos tan grandes como podía, pero no me atrevía a apartar la vista de mis informes por simple miedo a una equivocación. Con mi mirada hacia abajo, sólo distinguía las tornadas y esbeltas piernas de aquélla sheriff, incluyendo su corto vestido de trabajo. Mordí mi labio, estaba comenzando a alterarme. ¿era esto verdad?
-¿Puedo…?eh, quiero decir… ¿Podemos hablar?-
Podía notarlo. No me atrevía a mirarle a los ojos pero sabía que sus piernas tiritaban, y su voz parecía a punto de quebrarse como un cristal. Fruncí mi ceño con rabia.
¿Porqué tenía que hablarme justo ahora cuando estaba dispuesta a olvidarla?
-No, Caitlyn.- Reuní gran valentía para levantar mi mirada y encontrarme con aquellos ojos responsables de mi martirio. Podía notar lo brillantes que estaban, tan acongojados que me conmovían. Pero iba a tragarme a como dé lugar esas enormes ganas de abrazarla. No lo merecía.
-Nosotras ya no tenemos nada de qué hablar. Todo me ha quedado muy claro desde ese día-
Dije, me levanté provocando que ella se alejara de mí un par de pasos, con algo de temor. Cerró sus ojos, parecía querer llorar. Noté como se obligaba a inhalar y exhalar suspiros para contener las lágrimas; Me maldije interiormente por ser tan débil al querer tan sólo querer lanzarme a ella y acurrucarla en mí.
-Vi, por favor-. Apretó sus puños mientras trataba de hablarme. –No es lo que tu piensas. Yo sé que me he comportado como una cobarde.- sentenció. Exhaló el aire contenido en sus pulmones, y pude notar como poco a poco su característica determinación volvía.
-No sé si pueda remediarlo. Te he hecho demasiado daño por mi cobardía. Comprenderé si ya no quieres volver a verme- mantuvo esa distancia, observándome con ese temple decisivo que me hacía temblar, no se si de gozo o de espanto. ¿a qué se refería con cobardía? Las dudas nuevamente comenzaban a carcomer mi cerebro.
–Pero al menos quiero pedirte que cooperemos juntas. No quiero que mueras… -
–¿De qué estás hablando?- mi rostro demostró una gran duda. ¿Qué sucedía conmigo?
-Déjame explicártelo.- Miró hacia todos lados, comprobando que nadie nos estuviera observando. –Sígueme a mi oficina.-
-Caitlyn, tengo sólo media hora.- indiqué algo molesta.
-Es más que suficiente- Le seguí hasta que llegamos a su oficina; lugar de tantos jodidos recuerdos... Tan sólo el olor a papeles y té del ambiente me recordaban a todas las cosas que habíamos pasado… pero en fin, ése no era el asunto.
-Muy bien. Vayamos al grano de una vez ¿A qué te refieres con eso de que no deseas que muera?- Estaba siendo fría a propósito, y de eso pudo darse cuenta.
-No hace falta que seas tan dura.-quiso sugerir, observando hacia abajo. Sus manos se apoyaron en su escritorio.
-Vi, sé que tardé mucho en decidirme, y que te hice mucho daño, pero estoy decidida a contarte lo que ha sucedido- frunció el ceño con decisión. –Ya no puedo seguir esquivándote, porque aunque lo pensaba, esto no nos hace bien-
-Pues tardaste demasiado, Cupcak-…tsk, digo Caitlyn- Puse mi mano sobre el escritorio.
-¿No te gustó engañarme con ese pelmazo de Jayce?!- La rabia comenzó a aflorar en mi interior, diablos, no lo deseaba… pero a la vez quería hacerle entender por todo lo que aún estaba pasando. Apreté mis dientes.
-Vi…- trató de susurrar,mas le impedí seguir hablando.
-¿acaso no te gustó apuñalarme por la espalda? Y yo… como una estúpida…-
-Escúchame, por favor- insistía
-…Como una estúpida, amándote y siguiéndote a ver si me aceptabas…-
-Vi…-
-¡¿CÓMO QUIERES QUE ME SIENTA, CAITLYN?!-.
-¡SÉ QUE TE SIENTES MUY MAL, PERO ESCÚCHAME POR FAVOR!- del otro lado de su escritorio,se inclinó más hacia mí. Sus ojos, su voz, a punto de quebrarse otra vez.
-...¡Fui violada!- Bajó su cabeza.
–…Fui violada por Jayce … Vi-
Sobra decir que esas palabras me dejaron totalmente boquiabierta, consternada. Mi corazón se precipitó con locura asesina.
-¿Qué…?-
-…- mantuvo silencio, dejando que su cabello cubriera su acongojado rostro. Fruncí mi ceño, sintiendo como un molesto nudo se apoderaba de mi garganta, y mis ojos se volvían vidriosos al imaginar tan cruenta escena. Mi hermosa chica siendo manoseada por un bastardo sin gracia.
La ira comenzó a consumir mi mente.
-Cait … ¿Por qué, Cait?- pregunté, apretando tanto mis puños que por poco los hice sangrar. -¿Por qué nunca me lo dijiste? ¿Por qué no confiaste en mí?-
La incompetencia y la rabia se apoderaron de mí en cosa de instantes, y más cuando noté a Cait tan… débil,asustada. Tal vez yo fui la estúpida al no darme cuenta antes de lo que la acongojaba. Oh rayos…
-Me ha chantajeado para que te evitara,para que no te dijera nada- sentenció para observarmecon esa mirada derrumbada. –Y ése es el motivo por el cual nuestras vidas corren peligro ahora mismo, Vi-
-No me importan las habladurías. Voy a matarlo, Caitlyn- Dije rechinando mis dientes, para recibir una mirada horrorizada de su parte. -¡JURO QUE VOY A MATARLO!
-No, Vi…estaremos muertas antes de que podamos atacarle, déjame explicarte todo…-
Tardó unos minutos, pero me explicó la delicada situación en la que ambas estábamos. Jayce nos había obligado a portar un microchip repelente al gen que portaba. En este caso yo portaba el de Cupcake y ella portaba el mío. Miré hacia abajo, ahora todo acto tenía sentido.
La distancia que ella mantenía hacia mí, el miedo que tuvo, y también estuvo aquella vez que sin querer toqué una prenda de vestir de ella que había quedado en mi departamento, lo cual me provocó náuseas inmediatas. Y yo que había culpado a las 30 latas de cervezas que me había bebido…
-Un microchip.- apreté mis dientes con furia. –Ese bastardo es inteligente.-
-Lo es. Lo siento, con su prescencia en las oficinas me daba miedo dialogar sobre esto contigo, Vi. – Suspiró, mirándome con compasión y ternura.
Rayos, como resistirme a eso…
-…Fui demasiado cobarde,y… voy a entender si no quieres perdonarme. Te hice mucho daño, y sé que cualquier ser humano con dos dedos de frente hubiera pensado que…-
-Cupcake.- Sonreí mínimamente. Noté lo sorprendida que se mantuvo al oírme apodarla como antes lo hacía.
–Tal vez nos cueste un poco, pero vamos a volver a ser lo que é voy a dejar que ése desgraciado quede impune por lo que te hizo, además…-
-No he dejado de amarte-. Confesó rápidamente, provocando que mis pómulos se volvieran rosados como mi cabello, al igual que los de ella. La dichosa incomodidad tomó unos cinco segundos.
-Cait…- Me acerqué un par de pasos a su escritorio. Mi corazón latía tan precipitadamente, que mi razón se había ido por completo.
-Espera… ¡Vi!- Debido a mi impulsividad no hice caso a su advertencia, y sin más la abrazé tan fuerte como pude.
Sin embargo, olvidé un pequeño detalle.
-U…UGH…-
Al instante,Cait y yo tuvimos una expresión casi deformada por el intenso dolor. Yo sentí náuseas y un fuerte dolor en el corazón que creíaa iba a matarme, como un mortal ataque cardíaco, pero Cait terminó con una hemorragia nasal por la fuerte presión que experimentó su cuerpo ante el rechazo de mi ADN.
-Lo siento… Lo siento Cupcake- me alejé de ella tocando mi pecho – Demonios… ¿Estás bien?-
-No pasa nada…- se limpió la mínima sangre con un pañuelo desechable. Rechiné mis dientes… esto era más peligroso de lo que yo pensaba, si hubiéramos mantenido el abrazo probablemente hubiéramos muerto.
-Vamos a encontrar la solución para esto- Me decidí, mirándola con inusual seriedad de mi parte. –Te lo prometo,juro que vamos a hacerlo. Jayce se va a pudrir en las rejas de la prisión por lo que te ha hecho…- Apreté mis puños mientras Cait sonreía con dulzura.
-Sí…- asintió, para sacar de su escritorio, con su mano envuelta en un pañuelo, un par de guantes lila. Se colocó uno para prestarme el otro a mí.
-Quiero sentir la estrechez de tu mano, Vi. Aún si es con guantes no nos sucederá nada. Tranquila, están nuevos- indicó con una sonrisa. Yo asentí para colocar el guante de lana sobre mi mano desnuda al mismo tiempo que Cupcake. Inmediatamente entrelazamos nuestros dedos lentamente mientras nos mírabamos, como queriendo aprovechar cada instante en sentir ése mínimo calor en nuestras manos y perdernos en la mirada de la otra, como queriendo recuperar todo el tiempo perdido en una sola e íntima mirada…
-Me hiciste esperar demasiado…-repliqué.-Juro que voy a sacarte de esto, Cupcake-
-Saldremos de esto, Vi. Si trabajamos juntas…- apretó suavemente mi mano. Yo simplemente no podía creerlo.
El mismo día en el que había decidido olvidarla, era cuando una nueva oportunidad se me presentaba junto a ella. Y odiaba admitir que estaba tan enamorada, que no la hubiera rechazado ni por todas las riquezas de este mundo, muy inferiores a la felicidad que sentía por recuperarla, y a la rabia que me consumía por su situación.
Sonó una pequeña alarma por todo el departamento policial. Doce y media; era hora de que partiera a realizar la molestia vigilancia del banco.
-No quiero irme- dije frunciendo el ceño. –No quiero dejarte sola junto a ese bastardo otra vez-
-No pasará nada. Hoy está vendrá…y voy a esperarte hasta que regreses.-
Sus palabras no me calmaron casi nada, pero debía cumplir con mi deber. –Estaré un rato. Vendré lo más pronto posible para que vayamos a visitar a Heimerdinger- dije con una sonrisa. –El va a ayudarnos con esto-
-De acuerdo. Te espero.- Su voz sonó muy dulce. –Te quiero… cuídate mucho.-
-Si, yo…también te quiero, Cupcake. Nos vemos…-
Dicho y hecho, suspiré con una sonrisa. Partí a mi trabajo ideando la excusa perfecta para volver más temprano. Bueno,ya se me ocurriría. Lo único que se me pasaba por la mente era que debía evitar a toda costa que Cait estuviera sola. Cuando imaginaba la manera en la que ese malnacido la había torturado, sólo nacían en mí las ganas de querer asesinarlo.
Tanta era mi ira, que no me iba a quedar con las ganas de bailar en su tumba.
Y ya tenía la mejor solución para ello.
***Fin (Vi POV)***
Actualidad. (Banco de Piltóver; 12:31 PM)
-Ah… que aburrido.-
Una joven peliazul caminaba por los tejados del gran banco central. Había oído rumores de que cierta vigilante debería estar ahí en poco rato, pero no sabía en cuanto, y lo cierto era que ella y su arma ''parlante'' llevaban allí más de una hora; suficiente tiempo para que se impacientara. De hecho, era la primera vez que esperaba tanto por algo o alguien.
-Manototas no vendrá aún- Dijo aquella criminal de nombre Jinx. Como había estado paseándose por ahí, tomando y meneando sus trenzas tal como si fuesen sogas, aún nadie la había descubierto. -¿Qué crees, Carapescado?-
''Deberías ser más paciente'' replicaba su arma (en realidad era ella misma) en forma de regaño.
-¡Pero ya he sido demasiado paciente! ¡una hora! ¡es todo un récord!- Reclamó observando a su arma con desaprobación. -¿Acaso no ves?! En una hora hubiera podido destrozar este banco a mi antojo.-
Suspiró aburrida. Lo peor era que le había prometido a Vi no destruir la ciudad, o al menos no tanto hasta que ella se decidiera, pero ya era demasiado.
-¡¿Le dí mes y medio y cree que no es suficiente?! Estaré loca, pero no soy estúpida!-reclamó para bajarse del tejado. –Haré que se decida de una vez por todas. Quiero de vuelta a tu hermanita Pum-Pum!- se dirigió nuevamente a su lanzacohetes mientras trepaba ágilmente bajándose de los ventanales. Comenzaba a perder la paciencia en cuanto a su trato con Vi, pues ya sólo faltaba una semana para el vencimiento del plazo, así que le sacaría la respuesta a como dé lugar.
En una esquina del banco, procurando que nadie la viera, sacó una pintura spray de color rosa flúor que portaba amarrada a su espalda para comenzar a grafittear en la muralla:
''Siete días para el cierre,recuérdalo ; Jinx''.
No quiso poner a quién estaba dirigido por los problemas que pudiera suponer para la pelirrosa. La podían meter a la cárcel antes de que ella misma lo hiciera.
-Si no se dá cuenta de esto es por que definitivamente es una estúpida-. Observó el gran mural escrito con spray. Sonrió y volvió a treparse de los barandales hasta el techo.
-Recuérdalo Manototas. Voy a destruir tu vida si no me regresas a mi preciada Pum-Pum ¡Lo juro por Carapescado!-
''A mi no me metas en tus payasadas'' replicó el arma con la voz de su dueña.
Una vez estuvo en el techo, disparó un gigantesco cohete que le mandó muy lejos de allí, siempre con su excéntrica sonrisa plasmada en sus pálidos labios.
Justo en ese momento,una pelirrosa leía anonadada el grafiti escrito en el gran mural del banco. Sus rostro mostró enfado y decepción a la vez. Lo había olvidado y mientras no le diera una repuesta a aquella terrorista, no la dejaría en paz.
-¡JINX!-
Sus azules ojos quemaron tanto como el hielo vivo en la piel.
Hasssssssta que se reconciliaron! ya haré unas escenas más melosas en el futuro,incluso yo no podía soportar ver peleadas a mis dos lindas policías 3
Espero que les haya gustado, a pesar de que la acción no fué mucha por el momento.
Debo aclarar esto. Yo revisé pero si encuentran algún error en el capítulo (palabras cortadas) es por el maldito word, no sé que rayos pero me ha pasado en capitulos anteriores. De antemano lo siento y sólo pasenlo por alto. u_u
¡Saludines! Le fou fuera. 3
