Hola una vez más a todos mis queridos lectores (L) aquí actualizando una vez mas! Disculpa si tardé, hace poco entre a clases y de inmediato comenzamos con periodo de pruebas aish -.- pero por nada del mundo abandonaré este proyecto, don't worry dears (L) Muuuuuuuchas gracias a todos por sus hermosos reviews, y no se preocupen, que sus pedidos se acatarán al pie de la letra ewé (si saben a lo que me refiero) Y disculpa si el capi es más corto,traté de que fuera un poco más humorístico que los anteriores. Está avanzando más lento, pero es que en verdad quiero que este fic dé para mucho.
Sin más,les dejo las sorpresitas que se vienen en este capi ya que mis lindas oficiales están mas reconciliadas.
PD: League of legends y sus personajes pertenecen a Riot Games. Yo sólo los he tomado para crear esta historia.
***Actualidad. (Piltóver ; 12: 33 PM) VI POV***
-¡JINX!-
Grité al notar aquel gran mural del banco central escrito con un asquerosamente llamativo color rosa flúor. Sabía que era ella, pero ¿Tenía que joderme en estos instantes?
Golpeé la pared con furia. Estaba muy confundida sobre qué hacer ante nuestro pequeño trato.
''Yo podría matar a ese tal Jayce y hacer que nada sucedió, si me devuelves a mi amada Pum-Pum''.
Lo que más deseaba en esos momentos era ver a ese bastardo bien muerto y enterrado, pero ¿Qué me aseguraba que esa loca,aunque cumpliera su parte del trato, no me implicara a mí? No quería que Caitlyn se decepcionara al pensar que llegué a tales extremos…
Repito, las ganas de asesinarlo no me faltaban, pero por mí y por Cupcake, no debía volver a la cárcel nunca más. Apreté mis dientes.
''Tienes sólo mes y medio para considerarlo''
Sabía que mi plazo llegaba a su fin. Debía darle una respuesta a Jinx de inmediato si no quería que…
- Espera un minuto. - Por un momento sonreí entusiasmada. Había olvidado que por fin Cait y yo estábamos reconciliadas, y ya no habrían secretos entre las dos. Si le explico esta situación de seguro entendería que no tengo más opción ¿verdad?
Y estoy segura que, pese a su actitud justiciera y noble, ella también quería que Jayce desapareciera de la manera más cruenta posible, por haberla tratado de una manera tan inhumana. Pensar en eso me provocaba un fuerte resentimiento.
Mi linda Cupcake, tu no te merecías eso.
- Carajo… - Balbuceé al darme cuenta de que había trizado de un puñetazo parte de la pared escrita por mera rabia. La gente que transitaba comenzó a observarme raro;Era mejor que volviera a mi puesto de vigilancia cuanto antes.
Al hablar de esto junto a Cait ya tendría una respuesta antes del anochecer para esa loca, aunque lo que más me importaba en estos momentos era averiguar alguna manera para quitarnos estos molestos chips que nos distancian físicamente la una de la otra. No podía aguantar no besarla, no poder abrazarla o siquiera acariciar su cabello.
¡Esto era un asco!
Pero confiaba en que Heimerdinger podría ayudarnos. Recuerdo cuando solía reparar mis guanteletes en su gran taller, con ayuda de él y sus herramientas,pues sabía que no sólo recibía su título como Venerable inventor. Era un buen científico experto en la química y en las ciencias del cuerpo Yordle, bueno, y supongo que habrá estudiado el cuerpo humano...
Bueno, eh... Los Yordles y los humanos somos mamíferos después de todo. Sí, tomará eso como referencia.
- ¿Eso ayuda en algo? - el sudor resbaló por mis sienes al pensar en aquello. De cualquier manera hallaríamos la solución,estoy segura. No puede ser tan difícil el desinstalar un jodido microchip que podría estar colado en cualquier parte de nuestros cuerpos…
Necesitábamos actuar rápido, y lo sabía. Estaba tan ansiosa por apartar estas mini torturas que pensaba que ya no tenía tiempo para el trabajo. Debía ir hacia Cait cuanto antes, y apenas siquiera había llegado…¿Qué haría para que el banco no quedara desprotegido y pudiera zafarme de esto?
- Piensa Vi… ¡Piensa! - Exclamé mientras observaba a cada persona pasar frente a mí.
Alguien… ¡Alguien porfavor ayuda! Fruncí mi ceño para tratar de divisar a alguien que pudiera salvarme de esto, alguna persona ¡ALGÚN JODIDO YORDLE! ¿Ziggs? ¿Corki? ¿Tal vez algún demaciano que se esté paseando por Piltóver? Rayos, de nada serviría implorar. Por mucho que pasaban los minutos no podía encontrar a alguien tan apto como yo para hacer la vigilancia.
Pero cuando creía no tener esperanza…
Entre todas las personas, divisé una llamativa cabellera rubia , la cual ornamentaban un par de lentes de explorador. Sus ropas y sus ojos curiosos me parecieron enormemente conocidos. Estaba leyendo un libro como de costumbre. Sonreí perversamente al notar a Ezreal paseando como de costumbre por Piltóver, sin un rumbo fijo. Noté lo concentrado que estaba en su libro rúnico y por poco tropezó con una anciana por ir tan estúpidamente embobado en su lectura.
-Jejeje… -Cual fiera corre hacia su presa, me integré entre las personas para tomarle del hombro y arrastrarlo rápidamente al rincón de vigilancia.
- ¡PERO QUÉ! - El pobre pareció pedir una explicación, así que lo arrastré hasta mi puesto en un dos por tres. Se mostró asustado hasta que reconoció mi rostro, aunque bueno, tal vez eso lo asustó más al verme yo tan desesperada e interesada en el pequeño trabajito que podría hacer por mí.
- ¡Vi! - suspiró un poco aliviado.
-¡No vuelvas a asustarme así! ¿No pudiste saludarme de otra manera?-manifestó luego. Ezreal tenía buen carácter, eso incluía buena disposición y paciencia. Sonreí maliciosa al pensar la manera en la que podría aprovecharme y usar esto a mi favor.
-¿Qué sucede?- preguntó algo perturbado al verme sumida en mis provechosos pensamientos.
-¡Ezreal! Hey qué onda! Lo siento, no quería asustarte de esta manera ¿Cómo has estado en estos meses viejo?- Sonreí entusiasmada. Él y yo éramos amigos después de todo, no demasiado cercanos ya que siempre se encontraba en viajes de exploración por todo Valoran y yo aquí ,estática en la Ciudad del Progreso. Pero casi siempre que nos encontrábamos nos quedábamos hablando largas horas en algún bar.
- Pues – Comenzó a explicar sonriente. –Han sido meses llenos de trabajo y mi tiempo libre se ha ido a la basur… -
- ¡NECESITO QUE HAGAS ALGO POR MÍ! - El desespero se hizo presente en mi rostroy en mis muecas al no dejarle hablar más.
-¿Eh? – una gotita resbaló por sus sien al verme apoyar un dedo de mis guanteletes en sus hombros, tan desesperada como si de mi vida dependiera.
-¡Estoy en aprietos,Ez! ¡Necesito que hagas esto por mí! ¡no quiero más reportes por abandono en mi trabajo!- Fingí un pequeño llanto tratando de usar mi lado femenino, el cual tal vez no era muy dominante en mí… pero al menos si podía convencerlo con los clásicos ojos del cachorrito.
¡Nunca fallan!
-¿En aprietos? ¿Qué puedo hacer?- preguntó mirándome confundido y dispuesto a ayudarme.
- Necesito que te quedes un rato en este puesto. Cait necesita mi ayuda y debo ir cuanto antes - Dije, no era mentira después de todo, y su mirada aprobó de inmediato mi petición.
- De acuerdo, me quedaré, no tengo nada que hacer en un par de horas, de todos modos - sonrió con algo de pena mientras tomaba asiento en un pequeño banco ¿Un par de horas? Bueno, al menos si se quedaría…
-De acuerdo, gracias Ez. ¿Te había dicho lo rubio que se vé tu pelo esta tarde? –
-Hehe, los halagos para más tarde… Vete ya,Cait te espera.- dijo riendo, pero yo reí mas maliciosamente. ¿sólo dos horas? Inocente palomita. De todas maneras ya se lo agradecería con una salida al bar apenas resolviera este enorme lío.
Acto seguido, corrí a toda velocidad hasta la estación Policial. Justamente Cait se encontraba cerca de la entrada con una pila de informes en sus manos. Preocupada y ansiosa por resolver el problema,la agarré de sorpresa desde atrás con mi guanteletes, rodeando su cintura con éstos.
-¡No hay tiempo Cait! ¿Tienes las llaves de tu auto?- pregunté desesperada.
-¡Ingh! ¿Vi?- Sin quererlo provoqué que ella dejara caer sus informes. Se volteó ligeramente para observarme sorprendida.
-Las tengo, pero¿no es muy temprano aún?- Arqueó una ceja
-¿Qué pasó con tu vigilancia….?-
-¡No preguntes! ¡Agarra tus cosas porque este problema vamos a solucionarlo ahora YA!-
No la solté hasta que llegamos a su sofisticado automóvil púrpura en el estacionamiento del cuartel. La pobrecita llegó desarmada y con su ropa mal puesta por mi violento agarre.
-Lo siento…-Vacilé quitándome los guantes.
- No pasa nada - suspiró para sonreír. Me senté a su lado en aquel auto el cual olía a lavanda fresca. Sabía que Cait era una maniática de la limpieza y el orden, además el auto estaba tan limpio que el hecho de entrar en contacto con él no me hizo daño, y ella lo sabía. Sonreí por esa hermosa muestra de preocupación
- Gracias… - toqué el auto con bastante confianza, para luego mirarle. Noté como ella se concentraba en mirar hacia adelante, para luego voltearse, y sonreírme de una manera que me hizo ver las estrellas por varios segundos.
- No, gracias a ti. - contestó dulce, sus ojos tan profundos eran algo que me volvía loca.
-¿A mí? Yo sólo te he causado problemas . – reí amargamente, rogando para poder contenerme de tocarla siquiera un poco. Estaba allí, a su lado, en el asiento del coopiloto y no podía tocar a mi bella conductora. Tan cerca, pero a la vez tan lejos. –No merezco que me agradezcas,Cupcake. –
- No digas eso.Sólo gracias a ti puedo seguir viviendo, después de todo. –Contestó para que un dulce rubor se apoderara de sus mejillitas tiernas. – Eres el único motivo por el cual lucho y lucharé, Vi. Quiero volver a ser lo que éramos… No, algo mucho mejor. Yo… Yo espero…-
-Yo también lo espero...- La observé con sinceridad. Me pregunté si ella también sentía esta presión en el pecho, de querer y no poder. De decir tanto, pero no saber qué. Hubo mucho daño de por medio, pero si lo nuestro era mutuo ¿Por qué no podía funcionar? Me armé de valor para decir lo que hace mucho, deseaba…
-Yo deseo pasar el resto de mi vida a tu lado, Caitlyn-
Bastó que dijera ello, para que por un momento sus ojos se abrieran de par en par. No podía mirarme, estaba conduciendo, pero en su bello perfil podía notar las lágrimas a punto de derramarse. Una sonrisilla emocionada curvó sus labios rosa, y al notar esto, mi corazón palpitó con fiera velocidad. El valor que había ahorrado se fue prácticamente al carajo, y sentí como mi rostro ardió por completo al haberme declarado de esa manera…
-Como sigas diciendo esas cosas. - comenzó a hablar para limpiarse una pequeña lágrima. Su voz quebrada, pero feliz, me daba la seguridad de que su respuesta sería mutua. – Vas a seguir enamorándome.-
Reí ligeramente ante ese comentario.
-Serás sólo mía, Cait. Nunca, nunca nadie más va a hacerte daño mientras yo pueda romperle el cuello antes.- Cuando la miré, no me imaginaba a una chica más hermosa en la faz de Runaterra. Dios, tan bella, tan elegante. Como moriría por tocar aunque sea un mechón de su sedoso cabello,sus hombros blanquecinos o una pequeña parte de su frágil cuello de cisne.
Si, moriría por ello. El problema era que ella también lo haría,y yo iba a evitar a toda costa su sufrimiento.
-Sí…- asintió mientras reía frágilmente. – Jajaja ¿Ya lo ves?
-¿Qué cosa? – Sonreí de lado.
-Cada vez me enamoras más. No pensé que no había límite para ello-
-No lo hay.- suspiré, sonriendo de lado -Yo ya lo he comprobado. -
-¿Te has enamorado antes? – Ella conocía mi respuesta, y pude notar que sus labios se curvaron en son de picardía.
- Pues sí.- contesté con más suavidad. – sigo estando enamorada de la Sheriff de Piltóver. –
- Pero si esa soy yo. – sonrió suavemente mientras sus pómulos se volvían ligeramente rosas.
- No me digas… - Dije, a lo que frunció su ceño cual infante. Carcajeé un poco y un ligero silencio nos invadió mientras yo observaba su hermoso perfil de lado.
-Eres perfecta. - Quise acariciar su cabello, pero para contenerme sólo limite a morder mi labio.
- Vi… - pronunció mi nombre para sonreír. – Lo imperfecto es aún más hermoso ¿Qué gracia tendría si las cosas fueran perfectas? –
- Pues, tienes razón. Serías perfecta a no ser por tu facilidad de perder los estribos. -
-¿QUE YO QUÉ?- su aterradora mirada me hizo dar un brinco en el mismo asiento.
-¿Ves a lo que me refiero?-
-Ah, lo siento, lo siento….-
Luego de eso reí . ¿Cuántas veces lo había hecho hasta ahora? Cuando me dí cuenta de esto,me sentí plena… Pensar que no había sido capaz de reír,y que tan sólo ella pudiera hacerme sentir esto, me hacía desear con más fuerzas el estar con ella por siempre.
Prontamente llegamos al Instituto de ciencias de Piltóver, lugar donde oficiaba Heimer. Hehe, su nombre era jodidamente largo y yo sólo prefería decirle así. Esperamos un rato hasta que saliera de sus clases. Seguía tan bajito y amarillento como siempre.
- ¡Caitlyn!¡Vi! - expresó mientras alzaba su mirada para comprobar que éramos nosotras
- ¿Qué tal? - musitó educadamente Cupcake mientras sonreía.
-¡Qué onda viejo!- me agaché para sonreírle con entusiasmo, pero lo único que recibí a cambio fue una llave inglesa en toda la cara.
- ¡Niña insolente!¡ a mis años sigo siendo un joven científico en busca de aventuras! -
Acaricíe el latente chichón en mi frente para observarlo con una molestia infantil.
- Heimerdinger - comenzó a decir Cait,tan educada como siempre.
- Hemos venido hasta acá porque necesitamos de su ayuda. Es un asunto bastante complicado,pero confío en que usted podrá darnos una solución concreta…-
''Es tan cortés'' pensé mientras la observaba un poquito impresionada. Lógico era un total agrado para el viejo.
- Sus palabras son música para mis oídos,señorita Caitlyn. Con gusto les ayudaré –dijo encantado, mientras comenzaba caminar a graciosos saltitos hasta su oficina.
-Heimer, siempre supe que eras un maestro de la tecmaturgía y todas esas cosas aparte de los aparatos hextech que no entiendo. –Puse mis manos en mis caderas, en son de seriedad. –Pero esta vez necesitamos tu ayuda con algo más específico.
Mientras caminábamos le expliqué el caso de los microchips. Pude notar como tocaba su bigote y analizaba la situación. Abrió la puerta de su oficina- taller dando un brinco a la cerradura para permitirnos la entrada.
- Es un caso complicado.-Sentenció mientras entrábamos a un desordenado taller. Repleto de trozos de metal, partes de robots y reemplazos del cuerpo de Blitzcrank. En una esquina se hayaba su pequeño escritorio repleto de papeles escritos, un par de calculadoras y lápices. Este lugar no había cambiado nada en meses.
- Sin embargo, no es imposible. Voy a ayudarles, pequeñas. - Sonreímos al notarle dirigirse a lo que parecía ser una mediana caja de herramientas, pero cuando la abrió, de esta surgieron varios dispensadores los cuales poseían un cajón cada uno. Estaban llenos de medicinas, bisturíes,químicos, jeringas y muchos artículos médicos. Incluso el viejo poseía un pequeño modelo a escala del cuerpo humano sostenido en una tabla. Sonreí de lado.
-Eres más listo de lo que creía, Viejo.- Para mi mala suerte otra llave inglesa llegó a parar a mi cara.
-Comencemos con esto. Caitlyn, pequeña…- Heimer le señaló una camilla un poco más alla de unos artefactos robóticos. –Voy a analizarte. Necesito que te calmes, pues tus hormonas adrenalínicas podrían delatarte, y ya sabes lo que esto puede provocar.
-Lo sé.-Contestó con decisión Cupcake
- Si fallas podría extirparte la zona del hipotálamo y exhibirla como prueba. ¡sí! -
-¡¿Hipopótamo qué?!- Exclamé sin saber de qué rayos hablaban.
- ¡NO ME SAQUES NADA, SI YA ESTOY RELAJADA! -.
Heimer y yo temblamos ante ese enfado de Caitlyn. Aún cuando lograba asustarme de esa manera, yo haría lo que fuera por salvarla. Mientras el viejo se ocupaba de Cupcake, yo planificaba mis movimientos de hoy. Definitivamente este día hablaría con Cupcake respeto al trato que sellaría con Jinx. Espero que se lo tome bien…
-Estás muerto.-Susurré con una pequeña sonrisa –...Jayce.-
