Hola queridos lectores! aquí vengo con el séptimo capítulo. Estaba ansiosa por hacerlo más largo y compensar al anterior que fue corto y poco conciso. Aquí se explica todo de mejor manera jajaj, una vez más gracias a todos por sus lindos Reviews que me motivan a seguir con esta historia. Sin más, disfruten!

PD: League of legends y sus personajes pertenecen a Riot Games. Yo sólo los he tomado para crear esta historia.


Actualidad (Academia de tecnología y Ciencias de Piltóver)

Heimerdinger comenzaba a inspeccionar a Cait de una manera cautelosa y profesional. Dio un pequeño brinco para observar su cuerpo con lentes especiales que, según él, ayudarían a descubrir alguna anomalía en la piel.

-Pues, exteriormente no presentas ninguna clase de problema , querida- Explicó Heimer mientras volvía a mover el bigote. Cupcake suspiró un poco lógicamente, ella estaba bien. Yo también suspiré de alivio por aquella noticia.

- Al parecer todo el problema está sólo en tu interior. Vi, ayúdame a traer la máquina de rayos X. -

Con mi ayuda, pusimos frente a Cait aquella gran máquina, con una consistencia vidriosa oscura en el centro. Pude notar como Cupcake cerraba sus ojos, algo nerviosa por el posible resultado de esa prueba.

- Tranquila,cielo. - le dije suavemente, con toda la ternura que pude demostrar. Traté de mirarla a los ojos pero el viejo ya había encendido la máquina y se había interpuesto para ordenarle a Cait que se levantara.

-Muy bien. - dijo Heimerdinger mientras se arreglaba el bigote. –Procederé a encender la máquina. Sea donde sea que esté el microchip, vamos a saberlo y podremos hacer más al respecto-

- De acuerdo. –Sentenció Cupcake sumamente calmada. Ambas sabíamos que si la tensión nos invadía podría ser el fin.

Heimer empezó con el escaneo, y apenas los rayos equis mostraron el cuerpo de Cait levanté una ceja. Era extraño verla como si sólo fuera huesos…

-Qué interesante. –Sentenció el viejo estirándose el gracioso y corto bigote blanco. Con una varilla metálica, señalo el abdomen de Caitlyn repetidas veces, hasta que se decidió a decir.-¡Aquí está!-

Me acerqué para contemplar un diminuto objeto, bastante pequeño, de no más de un centímetro de largo y de ancho que estaba atrapado cerca de sus costillas. Se trataba de aquél molesto microchip. Analicé la situación a pesar de tener un conocimiento casi nulo de medicina

-Es algo que puede intervenirse. –Dirigí mi mirada hasta Heimer -¿Verdad?-

-Así es.- Contestó de inmediato. –De que se puede, estoy seguro que sí. Lo difícil será calmar su cuerpo. El uso de una simple anestesia no será suficiente- sentenció, pues sabía que, aunque podíamos intervenirnos, nuestros organismos no debían delatarnos. Si íbamos con la idea de que íbamos a operarnos…

-Nuestras hormonas y la aceleración del ritmo cardíaco, eso podría delatarnos.- Dijo Cupcake con suma seriedad.

- ¿Y porqué no nos sirve la anestesia?- toqué mi nuca sin entender muy bien lo que el viejo quería decir.

-No, yo no dije que no les serviría.- Corrigió – sólo dije que una simple anestesia no será suficiente para calmar a nivel sanguíneo sus niveles de adrenalina. Tendrá que ser una anestesia muy fuerte, la cual supone que puedan dormir por días, semanas o incluso… permanecer en un coma-.

Caitlyn y yo nos quedamos anonadadas.

-No importa.- Dicté con decisión luego de pensarlo. Fruncí mi ceño para darle más seriedad al asunto. – Preferiría que descansaramos ambas, aún si es por días, semanas o meses. Estaríamos libres de ese tarado, Cupcake…- la miré de la manera mas dulce que pude, notando como sus ojos se cristalizaban. –No me importaría el tiempo si sé que estarás bien, a mi lado… -

- Pienso lo mismo…- Me devolvió aquella dulce sonrisa, y sentí que me derretía. –Vamos a hacer esto-

-Hey ¿hay cosas de las que no me he enterado?. - El viejo Yordle sonrió pícaramente. –Jejej, bien, continuando con esto, señorita Caitlyn, su caso no ha de ser tan grave. El microchip está cerca de su abdomen,y aunque yo no sea cirujano, sé que es un fragmento del cuerpo que se interviene sin mayores problemas. Puedes estar más calmada, pero no por eso desprevenida- Aconsejó. Cait asintió con sumo respeto.

-Muchas gracias Heimerdinger- Acto seguido, me miró. –Vi,es tu turno, pero creo que debes quitarte la armadura-

-Ah, cierto- rápidamente me saqué el corsé de acero, así como las hombreras, rodilleras, en fin; Hasta quedar con unos pantalones negros rotos en las rodillas para darles más estilo ; Una remera blanquecina y una chaqueta roja de cuero que me llegaba hasta la cintura. Era la que siempre portaba junto a mi armadura. Pude notar unas miradas repentinas de Cait mientras me desvestía. Sonreí pícaramente en mis adentros.

-Muy bien- Heimer se dispuso a ponerse frente a la máquina para diagnosticarme. Me posé tras ésta mientras tocaba mi nuca y sosegaba mis movimientos.

-Hmm… - pasaron unos largos segundos. Admito que me sentí algo intimidada mientras tanto Cait como el viejo me miraban de arriba hacia abajo, inspeccionando cada parte de mi esqueleto.

-¿Y bien?- pregunté con curiosidad, ninguno de los dos me había dado pista en varios segundos sobre en donde podría tener incrustado aquel chip.

-La verdad… -Comenzó a decir cupcake, algo preocupada. -¿Usted cree que sea ahí?-

-Sí. - Confirmó Heimer, parecía tener pesadez en su tono de voz, lo que hizo que me alertara -Es ahí en donde lo posee.- Noté como se volvía a tocar el bigote.

–Vaya… -

-¿Qué sucede?¿En dónde está? – pregunté impaciente,casi exigiéndoles que soltaran las palabras. Caitlyn se tapó el rostro. Parecía muy, muy preocupada.

-Cupcake…- Contemplara de esa manera fue como recibir un puñetazo en el corazón.

- Viejo ¡¿Qué sucede?! -pregunté alarmada. Me sentía tensa, perdida. Por alguna razón mis sentimientos estaban explotando con más fuerza. El viejo me miró con severidad.

-Cálmate, Vi. No puedes hacer nada más. –Tenía razón. Fuera lo que fuera, debía relajarme. Traté de respirar fuertemente para calmar mi pulso y hacer que todo estuviera bien dentro de mí. Volví a mirar a Heimer quien por fin me dio una respuesta.

-Vi, el chip está incrustado … en tu corazón- su tono de voz era grave, como si fuera a darme una sentencia de muerte. Abrí los ojos impresionada esperando a que siguiera.

-Eso hará la operación mucho más complicada. La fuerte anestesia que el órgano necesitará para la intervención quizás no sea suficiente, y podría ocurrir algo peor que un coma…-

Entendí lo que quería decir. Debido a este chip, podría perder la vida en serio. Sentí como el mundo se derrumbaba a mi alrededor otra vez; otra jodida vez no podría ser feliz. La rabia me consumo por dentro,y presioné tan fuerte mis puños como pude.

-Podrías morir en el intento, Vi-.

El viejo destacó lo obvio. Decepcionada, me aleje de aquella estúpida máquina de rayos mientras las dudas carcomían mi cerebro, Adivinen qué : otra vez.

¿Cómo había ido a parar a mi corazón?... ¿Por qué fui tan estúpida al haber confiado en Jayce en el pasado? Lo único que deseaba era ser feliz junto a Caitlyn, ¿De verdad es tanto pedir el estar con aquella persona que amas? Mordí mi labio con rabia al pensar en todo esto.

-Vi…- Cait se acercó a mí con los ojos cristalizados. Sabía que sus lágrimas iban a salir en cualquier momento mientras me miraba. Como deseaba secarlas,decirle que todo estaría bien y que pese a todo, estaríamos juntas…

-No voy a dejar que mueras. Te lo prometo. Te daré todo lo que soy…-.

Esa última frase logró confundirme, pero luego lo interpreté como un hermoso juramento. Me acerqué a ella, para mirarla directamente a los ojos.

-Yo soy la que no dejará que mueras por nada, cielo. - Sonreí para darle tranquilidad. -Vamos, calma. No moriré... Te lo prometo.-

La contemplé, sin poder apartarme de esos ojos marrones, profundos como ningunos, tan hermosos y sinceros que lograban cautivarme. Sabía que esto era duro, y que ambas estábamos luchando en nuestro interior para contener todas las caricias, besos y abrazos que nos guardábamos. Esta maldición no duraría mucho, y confiaba en que fuera así. Aún si era riesgoso íbamos a operarnos. Si yo perdía la vida, no era mayor problema si tenía la seguridad y el respaldo de que la vida de mi Cupcake estaría intacta.

-Les recomiendo que se intervengan. Aún cuando no están activos, esos chips podrían detonar al paso de algunos meses por mérito propio. Se tratan de Microchips que no sólo repelen el ADN de la otra, si no que se descomponen con el paso del tiempo, siendo así una bomba mortal para el portador- Noté como luego de la explicación, el viejo Yordle fruncía el ceño con enfado .

- ¿Qué clase de bestia les haría algo como esto?-Ante la pregunta, Cait me miró con pesadez. Soltó un suave suspiro que de cierta manera, me acongojó bastante.

- Las bestias no son tan despiadadas – Respondí con furia. – Voy a aniquilarlo –

- No te rebajes a su nivel, Vi. – Me dijo Cait con cierta seriedad , lo que hizo que mordiera mi labio. Yo estaba planeando su muerte sin siquiera consultárselo ; Inmediatamente se pasó por mi cabeza el trato que mantenía con Jinx, y decidí que ya era hora de mencionárselo.

- Les entregaré sus respectivas radiografías. No me tardo – Dijo Heimer mientras se acercaba a la máquina para apagarla. Acto seguido, me acerqué a Cupcake. Ya era hora de que le dijera sobre esto, y lo decidida que yo estaba a acabar con la vida de Jayce ; aunque no fuera yo exactamente quien lo haría, me sentiría totalmente mejor si su presencia fuera borrada de la faz de Runaterra.

Y era por esto que Cait debería comprenderme a pesar de que… se trataba de un homicidio.

La pregunta es ¿Estará bien el siquiera considerar en decírselo? Yo odiaba a ese bastardo con toda mi alma. Jinx sólo estaba haciéndome un enorme favor al asesinarlo. En fin, tarde o temprano Caitlyn lo sabría, y era mejor que se enterara de mis propias palabras lo que iba a suceder.

-Cupcake, tenemos que hablar sobre algo. –Dije con seriedad, acercándome a su lado.

-Dime.- Fijó su atención en mis ojos, pero no pude soportarlo. Rápidamente aparté la mirada con confusión. Yo confiaba en Cait, pero aún así, sentía que su respuesta iba a ser negativa y es mas,tal vez me juzgaría por pensar en el homicidio ¡ES MAS! También podría juzgarme por haberme ''aliado'' con nuestra peor enemiga : Jinx.

-Ah… -Vacilé un poco. –Verás, lo que tengo que decirte es importante, y…Cait, necesito que confíes en mí.- Volví a mirarle aunque algo dudosa.

-Por supuesto que lo hago – Clavó su mirada en la mía, con determinación –Vamos al grano-

-Hay un trato sobre el cual debes saber. – Aclaré mi mente. No balbucearía otra vez.- Un trato que he hecho. -

-¿Un trato? - Arqueó su ceja exigiendo una explicación. Tragué saliva.

-Sí. ¿Recuerdas el arma que logré arrebatarle a Jinx?- Fui directamente al grano. Noté que Cupcake asentía confundida. –Pues la quiere de regreso... –

-¿Te ha propuesto un trato para eso? – Tomó sus caderas. Me hipnotizó por momentos el suave movimiento de sus manos deslizándose por su cintura.

-Sí, la cosa es que, Cait- Cerré mis ojos –Ella me ha propuesto algo que no es… como decirlo, demasiado cuerdo-

- Estamos hablando de Jinx. Nada en ella está cuerdo .-Mencionó.

-Lo terrible, cupcake, es que su idea me ha convencido bastante. Y quiero que me apoyes en esto- Intenté decir mientras la miraba con inseguridad. Pareció sorprenderse por momentos,y por poco pensé que la estaba fregando. No quería dar vuelta atrás. No, no lo haría.

-Te voy a explicar. Jinx me ha pedido su ametralladora de vuelta, aparentemente en son de paz. – pausé – Y si se la devuelvo, ella asesinará a…Jayce, implicándose todos los cargos que esto conlleva- Sus ojos castaños se abrieron de par en par, sorprendida por mis palabras, lo que me provocaba temor a su rechazo. –Pero si no lo hago, será peor. –

Caitlyn pareció no querer darme respuesta. Sólo se quedó mirándome con suma seriedad mientras los nervios lograban consumarme de a poco.

-Vi … - interrogó, con un temple serio - ¿Tú planeas devolverle el arma, verdad? –

-Si- respondí sin mas, decidida. –Jinx es impredecible, pero sé que puedo controlarla mientras esté dentro de Piltóver. Tenga o no su arma, no la hará mas destructiva de lo que ya es. Lo que sí, es que quiero a ese bastardo bien muerto y enterrado, Cait, y si tengo que recurrir a esto… Lo voy a hacer-

Se cruzó de brazos lentamente. Evitó mi decidida mirada durante unos segundos, para suspirar pesadamente. Justo como lo pensaba; Cupcake era aún más racional que yo, y como la Sheriff que era, no podía permitir algo como un asesinato dentro de la ciudad. Le costaba, pero debía asumirlo; Yo no quería a ese maldito con vida.

-Cait – Traté de decir, apretando mis puños –Por favor, dame una respuesta. Yo quise decírtelo antes de cometer cualquier acto que pudiera afectarte. No sé que te parezca esto, pero yo estoy decidida- Mencioné, cerrando mis ojos. – Teniendo a Jinx de nuestra parte, será mas mortífera que los chips que tenemos en nuestro interior –

- No Vi, yo no estoy dudando sobre la muerte de Jayce- Me sorprendí bastante ante su decisiva respuesta ; Pensé que lo dudaría, y eso me hizo sonreír levemente.

-Pero Jinx no me agrada en lo absoluto. ¿Qué tal si luego nos culpa a nosotras? No podemos esperar menos de ella. No se si debamos dejar esto en sus manos.-

-Bueno, me dijo que eso pasaría si no le regresaba su ametralladora- dije, tocándome la nuca.-Pero, vamos Cait, intentémoslo. En cualquier caso, en conjunto somos mucho más fuertes que ella.- Sonreí. Quería convencerla de que era una buena idea – Estará abollada antes de que intente algo más-

Dejó escapar un pequeño suspiro, resignándose a mi propuesta -Ah,tu entusiasmo me atrapa- Rió –De acuerdo, de acuerdo. Pero mantendrás tus guanteletes puestos y yo mi rifle cerca-.

-Por supuesto cielo. No es que confíe en ella de todos modos… Esta vez será una excepción- Nos miramos, decididas a cumplir el trato. Me sentí grata,feliz ¡tan jodidamente feliz! ¿cómo no?ella estaba de acuerdo conmigo. Juntas acabaríamos con él, con nuestro martirio, y nuestra vida volvería a ser plena como antes.

Heimerdinger nos entregó las radiografías, diciéndonos que las lleváramos a un hospital cuanto antes, pues nuestro mal debía ser atendido cuanto antes. Me coloqué nuevamente mi armadura para salir. Nos despedimos cordialmente de él (bueno, sólo Cupcake) para darnos cuenta de que el día en el taller del viejo se nos había ido volando. De pronto eran las siete de la tarde, hora en la que terminaría mi turno de trabajo.

Espera ¡MI TURNO DE TRABAJO!

-Carajo. - una gotita de sudor resbaló por mi sien al hacer memoria y recordar que había dejado solo a Ezreal reemplazándome en el puesto de vigilancia, y por más de ocho horas. Me pregunto si algún compañero policía habrá tenido la cortesía de decirle que el turno había finalizado. Debe querer aniquilarme, pero ya se lo compensaré algún día…

Cupcake y yo salimos hasta el estacionamiento dispuestas a regresar al centro de Piltóver.

-Apenas me encuentre con Jinx, le confirmaré sobre esto. – Le dije con seriedad mientras desaprobaba mi propuesta con el rostro.

-Quiero estar contigo en ese momento. – Sonreí de lado ante ello.

-¡Eso podemos arreglarlo!-

Una tercera voz nos interrumpió en pleno estacionamiento. Sin pensárselo dos veces Cait apuntó su rifle hacia adelante por instinto, y yo sólo me mantuve alerta, algo molesta … No pensé que esta loca me seguiría a todas partes,incluso en un sector tan privado como lo era la Academia.

La tenue luz del lugar reflejó la delgada silueta de Jinx, quien caminaba como si nada hasta nosotras, pero con una sonrisa menos demente que la habitual. Fijé mi mirada en Caitlyn y noté que aún no bajaba su rifle.

-Calma, Señorita Sombrerotes. Sé que ya sabes acerca de mi pequeño trato con tu agente. – Mantuvo esa sonrisa que sólo le provocaba desconfianza, y cómo no, a mí también me lo provocaba. A pesar de ello, Caitlyn bajó su rifle y lo mantuvo a su lado con una molesta mirada hacia Jinx.

-¿Tan desesperada estás por su respuesta que la sigues a todas partes?- Dijo con aquella misma molestia.

-Sólo quiero devuelta a mi Pum-Pum. Es el único motivo que me lleva a hablar con ustedes en vez de estar divirtiéndome. – dijo rápidamente.

-Me dijiste que si te entregaba tu arma- Hablé sin más –Tus intentos de destrucción ya no serían tantos como antes-

-Pues si, ''no tantos'' – recalcó – Yo no dije que iban a cesar ¿Luego como me entretengo? – preguntó disimulando tristeza infantil. Caitlyn estaba a un pelo de perder la paciencia y apuntarle con su rifle nuevamente. Debía terminar con esta conversación cuanto antes.

-Como sea, ahí voy a estar yo para controlarte- Sonreí con sarcasmo – Y ya lo he decidido ; Sobre nuestro trato-

-¡Oh, al fin! ¿Cuánto tiempo me hiciste esperar, eh, Vi? ¡Sueltalo, suéltalo ya!- exclamó cual niña pequeña mientras saltaba al compás de sus trenzas. Suspiré profundamente.

-Voy a entregarte el arma. - sus ojos rojizos brillaron emocionados. –Pero vas a cumplir tu parte del trato. Realizar menos destrozos y asesinar a Jayce aplicándote todos los cargos-

-¡Era todo lo que quería escuchar!- exclamó llevándose las manos al rostro. –Sí, si. Como sea, voy a cumplir con eso. ¡Sólo denme a mi amada ya!- dijo con alegría e impaciencia.

-No me convence, Vi – Cait estaba cruzada de brazos, observándola molesta e impotente por no poder dispararle y ya.

-Prométeme que vas a cumplir tu parte del trato- Volví a mencionarle a Jinx. Paró un poco con sus celebraciones para acercarse más a mí.

-¡Oye, oye!- Cait pareció querer explotar de la rabia en cuanto notó a Jinx acercarse a pocos centímetros de mi rostro. Sus ojos carmesís fijos en los míos y su sonrisa maniática eran perturbadoras, pero mantuve la seriedad a pesar de todo, sin titubear ni un tiempo al esperar su respuesta.

-Ya te lo dije. Estaré loca, pero si cumplo mis promesas- Dijo con una mirada más desafiante y decidida. Se alejó mientras mordía su labio.

-Apenas me entregues a mi Pum-Pum, ese tal Jayce estará muerto en cosa de horas- dijo acomodándose el único mechón de cabello suelto que le caía por la frente. –Voy a estar mañana por la mañana en tu casa, Manototas.-

-Es un trato. - Sin mis guanteletes puestos, le entregué mi mano para sellar el compromiso. Jinx arqueó una ceja mirando este gesto como si fuése lo mas raro del mundo.

-¿Esperas que te dé la mano? – Preguntó observándome con sarcasmo.

-Es lo que la gente normal acostumbra a hacer para sellar un trato- Dijo Caitlyn con seriedad. Sin nada más que decir, seguí mirándole.

-Bueno… - me dio su mano con una sonrisa que me pareció menos perturbadora que antes. Sus manos eran gélidas,palidas y un poco más pequeñas que las mías. Seguía preguntándome como era que podía cargar semejantes armas sin problemas con un cuerpo tan delgado y unas manos tan pequeñas.

-Es un trato -respondió. Separamos nuestras manos y ella se alejó un par de pasos.

-Mañana en mi departamento. Te voy a esperar- Le dije con una sonrisa de lado.

-Pobre de tu departamento si es que faltas a tu trato, Manototas.- dijo con cierta sonrisa. Carcajée pensando en que de todas maneras mi departamento no podría estar en peores condiciones.

-De acuerdo. Soy mujer de palabra.-

Apenas dije esto, Jinx corrió de allí. Tan sólo nos dedicó un gesto con la mano que interpretamos como una despedida,y bastaron un par de segundos para que desapareciera de nuestra vista.

-No me gusta la manera en la que se acerca a ti- Cupcake se cruzó de brazos molesta. Me maravillé al notar que estaba sintiendo celos por ella. Me acerqué cuidadosamente manteniendo una sonrisita pícara que estoy segura, le hizo sonrojar.

-Anda, que tu también puedes hacerlo… -Me acerqué a su rostro,tanto como pude. Sus hermosos ojos volvieron a tensarme, a hacer que me disolviera, que me perdiera de este mundo. Sentí un ligero rubor en mi cara por mi propio atrevimiento.

-Que mala eres. Tentándome de estar manera…- Sentía su aliento, su cálido y dulce aliento golpeteando mis labios. Tuve que morderlos conteniendo cualquier toque entre ambas.

-Te prometo que esto no será eterno, mi cielo- La miré decisiva. Quería que supiera, que lo único que deseaba era protegerla. –Quiero que seas la mujer más feliz del planeta a mi lado-

-Ya lo soy, Vi- Mi estómago cosquilleaba tanto como si de verdad hubieran mariposas. Era increíble. A pesar de todo, volvía a enamorarme una y otra vez de ella…

-Ya lo soy.- Respondió a la vez que sus ojos lagrimeaban felices.