SALUDOS, INVOCADORES (?)

Disculpa, se que me tardé en este capi. Actualmente la escuela me está exigiendo mucho por ser el último año, ya comprenderán ;_; lo siento mucho, pero por más que me tarde siempre postearé el capitulo de todas maneras. Mañana ya se viene la segunda parte del otro fic de LoL que ando escribiendo, espero me disculpen y muchas gracias nuevamente por sus lindos reviews x333

Estoy viendo que tienen muchas dudas con lo de Jinx, pues bueno adelantarles algo sería arruinar la sorpresa, y me encantan los misterios ewé (?) así que deben leerlo para descubrirlo y si se me pasa algo, ahí si, no duden en preguntar *u* estoy dispuesta a responder toda clase de preguntas, de toda índole e/e -NOBODY CAN'T STOP ME NOW NIGGA-

AJAJJAA XD, dejándome de burradas, aquí les dejo el Capi ocho! espero les guste *u*

Besitos a todos w

DISCLAIMER: League of legends y sus personajes pertenecen a Riot Games. yo sólo los he tomado para crear esta historia.


Capítulo 8: Jinx.

Así, el día para ambas había transcurrido en la Academia de Ciencias. Caitlyn pasó para dejarme en casa antes de partir a la suya.

-Te veo mañana, cielo. Gracias por todo- me despedí amable conteniendo las ganas de plantarle un beso en la mejilla. Me devolvió una suave sonrisa para suspirar.

-Cuídate Vi. Recuerda estar alerta mañana en caso de que esa terrorista intente algo más-

-Estaré alerta preciosa. Ya sabes, no se me pasa ninguna cosa – Reí guiñando un ojo. Quería hacerle sentir segura, y al parecer lo logré.

- Te llamaré a primera hora. Muy buenas noches … - Puso en marcha su automóvil.

-Te amo – Dijo antes de partir, con una coqueta mirada que aceleró mi pulso de inmediato. La miré por largo rato sin contener mi respuesta.

- Yo también te amo, Cupcake. –

Dicho y hecho, partió a su hogar rápidamente. Ya era algo tarde, estábamos las dos muy cansadas con todo este lío. Regresé a casa para darme una rápida ducha y luego dormirme instantáneamente. Estaba tan jodidamente cansada que incluso no sequé mi cabello. Bueno, ya que es corto y escaso, no será tanto problema.

O eso quise pensar. A la mañana siguiente, unas incontrolables ganas de estornudar fueron las que me provocaron despertar de una sobresaltada manera.

-¡ACHUUUUUUUUUU! ¡ACH….ACH….!-

Era insólito. Al parecer estaba tan resfriada que no lograba parar de estornudar, y ahí fue cuando me dí cuenta de que apenas tenía ropa interior y una corta remera puestas a pesar del invierno que acechaba. Y como lo inquieta que era, las sábanas de mi cama estaban incluso en el suelo. Observé decepcionada y recriminándome por haber sido tan tonta. Aparte de todo lo que sucedía ahora había contraído gripe.

-¡Cait estará mas lejos de mí ahora! – Fue lo único en lo que pude pensar. Mi expresión boba se reflejaba en el pequeño espejo que tenía en el cuarto. Mis ojos brillaban y mi nariz pedía con urgencia un pañuelo. Decidí abrigarme un poco más para tratar de aliviarme antes de tener que ir al trabajo, pero cuando me acerqué al pequeño cajonero que tenía, oí una especie de piedrazo cerca de la ventana de mi cuarto.

- Tsk ¡Oye idiota, podrías quebrar la ventana!- Exclamé furiosa aventurándome a subir las persianas de golpe,pero cuando me proponía a abrir frenéticamente el ventanal …

-¡BOOO!- La maniática mirada y sonrisa de Jinx justo frente a mis narices hicieron que me echara hacia atrás del susto y que casi tropezara torpemente con el catre de mi cama.

-¡LA PUTA MADRE, JINX!- exclamé sin ningún control. Sentí que iba a padecer de un mini infarto en ese instante. -¿Porqué mierda me asustas de esta manera?!-

Antes de preguntarme cómo se las había ingeniado para subir al décimo piso sin las escaleras, abrí despacio el ventanal mientras ella reía frenéticamente-

-JAJAJAJAJAJJAJ- seguía riéndose ya apoyada en el espacio del ventanal abierto. Afirmaba su estómago y sus trenzas parecían sogas que se movían de aquí para allá. - ¿Cómo es que te asustas con eso? ¡Eres tan divertida, Manototas!-

-Si, jajaja. Qué risa. Me hago pipí. – Dije sarcásticamente,cabreada de que se burlara de mí estúpida reacción –Y mi nombre es Vi. ¿eh?-

-Como sea.- Se incorporó en mi habitación como si fuera suya y eso no me agradó.Dejó su gran cañon azul tendido verticalmente en una esquina mientras suspiraba.

-Cargar a Carapescado es divertido, pero a veces cansa. creo que debería ponerse a dieta- Se dirigió a su arma como si estuviera reprendiéndola en serio. Pudo haberme extrañado, pero luego recordé lo chiflada que estaba y ya se me hizo común. Aunque si lo admito, estaba molestándome esta confianza de más que se tomaba conmigo.

- Eh… bien. ¿Has venido ya por tu arma?- me crucé de brazos cerciorándome de que mis guanteletes estaban allí, en la única mesa que ocupaba gran parte de mi habitación. Jinx sonrió como satisfecha para luego bostezar.

-Sí ¿Tienes comida en tu refri? Ya se me agotaron los recursos y mis tripas me lo piden. Con permiso- Pasó por mi lado como si fuera lo más normal del mundo y salió de mi habitación. Ni explico el rostro y la impresión que tuve en ese momento.

¿¡Qué se cree esta jodida descerebrada!? No lo pensé dos veces antes de fruncir mi ceño y correr tras ella hasta el comedor, el cual estaba conectado con la cocina y la sala de estar-.

-¡¿QUÉ CARAJOS TE CREES ANDANDO LIBRE POR MI CASA?! ¡¿Eh?!- pregunté apenas noté sus trenzas azules por el camino, pero al sorprenderla, callé mis palabras.

Abrí mi boca y por un momento olvidé que estaba frente a la terrorista más temida de todo Piltóver. En mi sofá sólo veía a una niñita acurrucada comiendo tranquilamente el único trozo de pan que tenía en casa. Su mirada ya no parecía tan traumática y sus gestos eran pasivos, no precipitados como de costumbre. Tomé mis caderas mientras esbozaba una sonrisa de lado. Verla así me provocó una ternura que finalizó hasta un par de segundos, cuando ella dirigió su mirada hasta mí.

-Ponte pantalones, cochina pervertida-.

''Dios, esto va a ser un dolor de cabeza''Estornudé antes de darme cuenta de que seguía solo con unas remera y pantaletas,y con un aura de decepción partí nuevamente a mi cuarto a vestirme apresurada, después de todo, no era como si quisiera dejar sola a Jinx en un edificio departamental inestable, que con apenas cinco de sus bombas acabaría por desmoronarse entero.

Suspiré para regresar y notar que la terrorista ya no se encontraba en el sofá. Por un momento volví a asustarme hasta que la divisé con mi mirada. Justo en ese momento Jinx trataba de encender el pequeño televisor que poseía encima de un escritorio. No era la gran cosa, pero comenzó a mirar un programa de Tv mientras olvidaba el pan que tenía en la mano y se ponía a reír entre chistes como la loca que era. Enarqué una ceja ¿Qué estaba pasando?

Quiero decir ¿Por qué estaba comportándose de lo mas normal en mi casa cuando nos hemos enfrentado a muerte en ocasiones anteriores? Estoy segura de que a cualquiera le extrañaría, y es más, su presencia me provocaba estar en un molesto estado de alerta para que no destruyera nada.

-¡JAJAAJA! ¡Que idiota!- exclamó observando la tv, apuntando con el dedo índice a los comediantes del programa - ¡Mira cómo le pega!-

-Eh, Jinx. – comencé a hablar, bastante extrañada por su actitud. - ¿Qué estás haciendo?

Tardó un poco en darme una respuesta debido a lo entretenida que parecía estar. – Es la primera vez que veo algo como esto.- dijo masticando el pan sin más ganas.

-Te estás comportando como si fuera tu casa, y no lo es- repliqué. –Ahora, te daré tu ametralladora antes de que alguien se dé cuenta de tu presencia.-

-¿Viste como lo lanzó al piso? ¡Me agradó esta cosa! Es una….¿Licuadora?- Agarró la tv, alzándola y desconectándola violentamente de la corriente. -¡Me la llevo! -sonrió de lo más normal. Ya no cabía en mi de la impresión cuando dijo ello.

-¡¿Qué qué?!- avancé hasta ella apretando mis dientes. – Lo único que vas a llevarte es lo que te pertenece. Eso es mío ¡suéltalo! –reclamé apuntando con el dedo al escritorio - ¡ Y lo dejas ahí!-

-Pero… es divertido – dijo mirando la tv con algo de pena. –Me gusta-

-Que te gusta ni que carajos. Suéltala ahora- Recalqué el lugar en el que debía dejar la tv -¡Y la dejas en ese …! -

- Ok – No dejó que terminara de hablar. Soltó la tv con una sonrisa boba mientras ésta caía de lleno en el piso, quebrándose al instante. Varias chispas de fuego salieron del aparato, cosa que despertó mi furia hacia ésta maldita. Era una de las pocas maneras que tenía de divertirme y lo había estropeado.

- Eres demasiado literal . – repliqué – Tienes que pagarme por eso –

- Pero fue sin querer queriendo. –

Ante esa confesión, pareció querer hacerse la víctima ; Un minuto. Ya me tenía hasta la coronilla con estos intentos de parecer niña buena. Ambas sabíamos que no lo era, sobretodo ella. Apreté mis dientes para caminar fieramente hasta ella sin importarme lo armada que pudiera estar.

-Mira, cabrona- Mi voz se alteró al punto de ser más grave de lo normal. Pude notar como ella retrocedía y cambiaba su mirada por una de inusual enfado y alerta.

- Lo único que puedes hacer por mí es matar a ese pendejo. Claro, si es que quieres de vuelta tu ametralladora- No decía nada-Sólo estaba tratando de aguantarte por el bien de Cupcake y de mi plan, pero esto ya es el jodido colmo –

- ¿Te quejas por lo de esa licuadora?- apuntó en el piso la destruida tv aguantándose ahora las ganas de explotar de la risa.

- Es una televisión, y eso me hubiera dado exactamente igual si no hubieras venido hasta aquí y hubieses comenzado a dártelas de mi mejor amiga – Suspiré-Pareciera como si quisieses mantener la calma y no confío en ti, Jinx.-

-No seas tan amargada …Vi – dudó un momento sobre mi nombre, pero luego puso las manos en su nuca con gran relajo. Enarqué una ceja –A veces no es tan divertido que sólo me estoy aburriendo de ser una presa tan difícil para ti.- Bostezó – Tenía la esperanza de que te aprovecharas de la circunstancia e intentaras atraparme a ver si en tu casa al menos, podrías estar más cerca de hacerlo –

Fruncí mi ceño, pero ya sabía que de todos modos, lo único que buscaba esta terrorista era divertirse -No, Jinx. Yo si soy una mujer de palabra y mientras mantengamos este trato, lo quiera o no, debo comportarme como tu aliada.- Ella pareció sorprenderse por instantes. – Creo haberte dicho que íbamos a mantener la paz, pero carajo, estás aprovechándote-

-¿Eso significa que yo también tengo que comportarme como tu aliada?-preguntó. –Meh,que aburrido … pero supongo que puedo esperar.- Indicó dándome la espalda. Podría jurar que esbozó una sonrisa que haría temblar al más valiente, por lo que fruncí el ceño estando alerta.

- Pero no lo olvides …Vi ; Yo voy a ser quien te asesine tarde o temprano-.

-Eso habrá que verlo.- Sonreí de lado mientras ella volvía a hacerme frente. Nuestras miradas se encontraron por varios segundos, los cuales me parecieron interminables. Finalmente Jinx rompió el hielo con una sonrisa.

-Bien.¿ Donde decías que estaba mi ametralladora? – dio un par de carcajadas. – Debo comenzar a ''divertirme'' antes de que ese día llegue. Y me vendría bien entrenar con Jayce-

-Cabe destacar que ese pelmazo no se compara a mi capacidad de defensa, pero te concederé el permiso. Espera – Jinx se sentó cómodamente en el sillón, agarrando de sus trenzas y revisando las puntas de vez en cuando a la espera de que volviera con su ametralladora-.

El arma se encontraba celosamente escondida en mi cuarto. Era obvio que ella no había sido capaz de verla. Saqué la mediana alfombra del suelo, la cual se encontraba al lado de mi cama. En el espacio que ésta cubría se encontraba un pequeño escondite que no había descubierto hace mucho. Busque una llave para abrir la puertecilla al pequeño lugar y allí estaba, sana y salva, la ametralladora rosa de Jinx. La saqué y apenas lo hice dejé todo en su lugar. Realmente no guardaba nada más allí-

Sonreí maliciosamente antes de salir de mi cuarto, observando el arma en mis manos.

La cara de fascinación de Jinx en cuanto avistó su ametralladora fue bastante graciosa. Sin esperar más se levantó del sofá y corrió hasta a mí buscando quitármela por mera emoción, pero antes de que pudiera captarla con sus manos la alejé.

-No, espera – Cerré mis ojos corriendo el arma.

-¡dámela! ¡DÁMELAAAAAAAAAAAAAAAAA!- comenzó a escurrirse de aquí para allá a mi alrededor en un vano intento de arrebatarme el arma, pero aún desarmada y todo mi fuerza física y mi altura superaban por mucho a la de ella. Bufó de disgusto antes de rendirse y escuchar lo que debía decir.

- Voy a darte el arma con un par de condiciones – Pausé un momento – Uno : debes partir inmediatamente en tu misión y dos … - La miré con seriedad. – Pobre de que vea más de dos poblados destruidos por tu culpa. Aún recuerdo cuando disparaste en mi hombro con esta arma y me dislocaste un hueso. –

-Está bien, está bien. Al menos sólo un par de casas esta vez – Se tomó mis condiciones con tanto relajo que volví a fruncir el ceño. Resignada a su actitud, me limite a entregarle el arma.

Su reacción fue tremendamente feliz e infantil. Momento después se lanzó al suelo rodeando el arma con sus brazos, riendo y girando de aquí para allá casi quedando enredada con su propio cabello.

-¡PUM-PUM! ¡AL FIN, AL FIN ESTÁS CON MAMI!- Pude notar que estaba lagrimeando de la emoción y no dejaba de rodar de la vez fui demasiado amargada, pero con aquella arma en manos mi diminuta confianza hacia ella había descendido aún más, aún cuando había hecho un par de ''ajustes'' en ella.

Pensé en ello para sonreír. Jinx no se daría cuenta, pero al primer acto de traición su arma explotaría en pedazos como un tierno globito frente a las espinas. Me había encargado principalmente de modificar los cables y vías de electricidad para comandarlas a mi gusto, y así poseer en mí un pequeño control que me permitiría destruirla en cualquier momento.

Si, quizás piensen que de verdad estoy volviéndome loca,como Jayce. Pero a diferencia de él,mis excusas son válidas y justificables,no como ese jodido violador en serie que pronto pagaría caro por haberse metido con lo que más amaba en esta vida.

-Espera- Jinx pareció fijarse en su arma con seriedad, por unos instantes. Tragué saliva ¿Se estaría dando cuenta del pequeño arreglo que le hice? De ser así, nuestro pacto de no-traición se quebraría rotundamente y ahí si podría hacer lo que se le diera la gana, pero por suerte...

-¡Huele a cerveza!- reclamó levantándose y apuntando el arma, echándome toda la culpa. - ¿Cómo es posible que la tengas en estas condiciones?!-

-Hey hey, agradece que está viva y completita. ¡Y si tanto te molesta, puedes limpiarla tu!- Reclamé cruzándome de brazos, aunque muy luego me arrepentí de mis palabras. Con los cachetes inflados, Jinx se levantó para agarrar mi remera y rasgarla de tan sólo un manotazo.

-¡Yo voy a limpiarte, lindurita! ¿Quién es el arma más bonita? ¿Eh?- Mientras un escalofrío recorría mi cuerpo al sentir la brisa sobre mi pecho desnudo, ella limpiaba tranquilamente su arma con el trozo de tela, sentada en el suelo de mi departamento. Me sonrojé de la rabia al contemplar mi brassier al aire y mi remera abriéndose en dos debido al feo rasgón que le mandó.

-¿No conoces los paños de cocina, eh? Carajo … - me tranquilizé un poco, al menos esta remera no había sido cara y sólo era la parte superior de un pijama lila, aunque era mi favorito …

Está bien, está bien. Decidí mentalizarme, tal vez tenga que soportarla un poquito, pero todo es por fines de interés. Además apenas este trato finalizara, mis intentos de ponerla tras las rejas no cesarían en lo absoluto, y es más, serían mucho más efectivos que antes.

Un rato después, mientras me cambiaba -otra vez- apresuradamente, Jinx estaba trepada en la ventana lista para irse en cuanto yo saliera.

-Vale, ya me voy. ¿Dónde me dices que vivía ese tipo?- preguntó mirándome por instantes.

-Gran Avenida de Piltóver, Edificio #8, piso 10, departamento….20- Saqué el papelito en el que había anotado los datos de él. Jinx sonrió con más demencia que antes.

-Mi primer asesinato en meses junto a mi Pum-Pum ¿no es emocionante?- Miró a su lanzacohetes azul que me había encargado de devolverle antes. – No te pongas celoso, Carapescado. Pero ya era aburrido que todos murieran de inmediato con un solo cohete ¡Los gritos de pánico son lo que me encienden!- Me miró para poner un pié fuera del ventanal.

- Ahí te ves, Manototas. Procura estar atenta a los diarios. Este asesinato será mi mayor hazaña-

Asentí con algunas dudas sobre esa confesión, pero ya no había vuelta atrás. Disparando un gigantesco cohete se fue volando de aquí, tan rápido que por suerte nadie sospecharía que fue justo desde mi casa.

Me senté en el sofá. Ya sólo quedaban menos de dos horas para entrar al trabajo y pensaba si es que en ese lapso de tiempo, Jinx lograría su cometido. Sabía que ese mentecato este día entraría tarde a la comisaría. Debería estar en su casa ¿Verdad?

En ese momento, oí sonar en mi cuarto el pequeño y anticuado celular que recargaba de vez en cuando. Me apresuré en correr y notar que la llamada era de Cupcake.

-¡Buenos días, Cupcake!- Inmediatamente una sonrisa boba se plasmó en mi cara debido a su llamada.

-Buenos días Vi .- Su voz parecía grave y algo temerosa. –Escúchame, tenemos que hablar –

-¿Que sucedió … ?- Inmediatamente me preocupé por aquello. Sin más,Cait habló.

- Es Jayce – Al escuchar su nombre, rechiné los dientes de la rabia.

- Ha renunciado y huído de la ciudad, Vi- indicó temerosa. Mis ojos se abrieron como un par de huevos fritos al escucharlo, no me lo podía creer.

-Y ya no hay ninguna pista … sobre su paradero-.