Y eh... bueno, my dears...

aquí estoy yo con el fanfic que por poco creí olvidado... *recibe tomatazos*

Lo siento, lo siento de verdad a todos mis lectores ;_; estos meses han sido caóticos para mí, de hecho no tenía internet

o siquiera el momento para sentarme frente al pc, inspirada para poder escribir.

Creanme que anhelé en varias ocasiones algún momento así...

Pero la buena noticia, es que al fin tendré internet fijo en mi departamento 3 no pasaran demasiados meses

porque repito, esta historia no quedará inconclusa aunque mi vida dependa de ello ;n;

Bueno, sin más preámbulos, el ansiado capítulo (?) ¡Que lo disfruten, mis queridos lectores!

**ADVERTENCIA**: Lemon suave en este capítulo.

League of legends es propiedad de Riot Games. Yo solo he utilizado a sus personajes en mi historia.


Nuestra cena especial

(Piltóver ; 7 PM)

Hoy había sido un loco día.

Sí, y bastante loco. Primero, sentía una rabia asesina por la increíble noticia del escape de Jayce, luego una extraña confusión entre la ira y el afecto por el asunto pasado con Jinx (Quien por cierto, también se había marchado sin dejar rastro alguno) Y por último, pero no menos importante, el exquisito calor que sólo Caitlyn podía brindarme en aquellos caóticos momentos.

De tan sólo pensar a que lugar la llevaría esta noche, y el agradable momento que pasaríamos juntas, ponía a mi corazón en un sinfín de emociones, en un agradable y cálido estado de satisfacción. Me apresuré en reservar la mesa con la vista más privilegiada en el restaurante más caro de todo Piltóver: Punk Hazard.

Es cierto, esto me costaría el sueldo entero del mes, pero ¿Qué más da? Quería darle una agradable sorpresa a mi Cupcake. En fin ¡Al estar tan jodidamente feliz, simplemente no piensas en nada más! Excepto en como vas a vestirte esa noche. Por dios, aunque odiara arreglarme ,no le iba a dar una mala impresión a mi dama, y mucho menos esta noche.

Joder Vi, llegó la hora de hacer lo que creíste que jamás en tu vida harías.

Comencé a arreglarme de mala gana, me miré al espejo y tuve la idea de peinar mi desordenado cabello rosa en una coleta hacia atrás. Quité los piercings de mi rostro y alguno que otro de mis oídos mientras poco a poco comenzaba a sorprenderme de mí misma, preguntándome que carajos estaba haciendo conmigo. Sin embargo, me sorprendí aún más cuando me observé, allí, frente al espejo, elegantemente ataviada con un traje de etiqueta blanco, con un vestón sin mangas. Camisa de un elegante color azul marino y corbata amarilla. Realmente lucía… bien, decente. Por un momento, pude sentirme a la altura de Cait… Jejej, con esta apariencia ¿quién se imaginaría que en el pasado fui una criminal?

Está bien, basta de egocentrismo. Tomé las cosas que necesitaba y me dirigí hacia afuera. No lo mencioné, pero esa misma noche había conseguido una motocicleta en la comisaría, en la cual llevaría mis guanteletes. Mejor prevenir que lamentar ¿No?

Noté la hora; siete y media de la tarde. Cupcake estaría a las ocho en punto a las afueras de Punk Hazard. Obviamente, quise adelantarme. Curiosamente negó mi propuesta para que fuera a su departamento a traerla… ¿Será que querrá sorprenderme?

Eso esperaba… ella siempre lo hace, pero en realidad eso me encanta. Es lo que le pone emoción a mi vida, a pesar de todo lo que ha sucedido antes.

En fin, por temor a que quitaran nuestra reserva, me senté en aquel balcón del elegante restaurante a esperarle. Era un sector al aire libre, en lo mas alto de aquella edificación con una hermosa vista nocturna de Piltóver, que lucía a todo su esplendor a aquellas horas de la noche, con las luces y el tráfico de la ciudad y el bohémico ambiente característico diferenciado en este pequeño espacio por aquella voluminosa vela roja en el centro de la mesa, ornamentada con frescas rosas del mismo color y un par de copas de cristal a cada lado de ésta. Si, dos mundos totalmente distintos que serían fusionados esta noche, dos mundos que serían totalmente perfectos.

Además, la luna estaba hermosa...

Pasado un rato, en el que estuve medio embelesada mientras pensaba en las cosas que podrían suceder, una bella silueta ingresó a aquella apartada mesa en el único rincón reservado del lugar.

-Hola… ¿Te he hecho esperar,cielo?-

A pesar de estar media adormilada y distraída, miré rápidamente a la dueña de esa sensual y autoritaria voz, que me volvía de inmediato a la igualmente bella realidad.

-No pasa nada- Musité rápidamente. –Sólo…. -

Sin poder terminar mis palabras ,cual idiota abrí la boca tan grande mientras rápidamente mi rostro se ruborizaba al notar a la mismísima sheriff, mi amada sheriff, frente a mis ojos y tan hermosa como nunca me la hubiera imaginado, y eso ya era decir mucho. Simplemente me dejó atónita, boquiabierta. Sin palabras…

-Wow….Cait… -

Su hermoso cabello castaño había sido ondulado,y este caía cual cascada por sus bellos hombros, por su voluminoso escote… ¡Ah, su escote! El que ornamentaba un elegante vestido rojo intenso, largo pero con un fino corte a un lado de sus caderas, que dejaba a la vista una de sus perfectas piernas de Diosa. Al volver a su rostro, lo que más me provocaron fueron sus labios. Carnosos y rojos, rojos como la sangre, la sangre que hervía en mí con furia por querer probarlos ahora mismo, y esa mirada castaña, acusadora, provocativa, retándome a adentrarme en ella, tampoco me facilitaba las cosas…

-Te he sorprendido ¿Verdad? – rió, burlándose suavemente de mi expresión boba. Rápidamente reaccioné ante ese comentario y esbozé una suave sonrisa de lado.

-Cómo no ibas a hacerlo, mírate… - Mordí mis labios, aguantándome todas las ganas que tenía de tomarla y ahogarla en besos, y algo más. –Estás perfecta, exquisita… Realmente me diste un Headshot, pero son de esos que me gustan.- Admití, levantándome del asiento mientras me miraba y era su turno de sorprenderse.

-Tú también te ves …wow…- Entrecerró sus ojos, sonriendo pícaramente. –Tan hermosa, y varonil a la vez-rió haciendo enfásis en mi personalidad y apariencia. –Me encantas, y también me sorprendes. –

-Todo para que seas feliz, preciosa. – dije, a la vez que le invitaba a tomar asiento en aquella mesa para dos. Amé su expresión sorprendida y curiosa al mirar alrededor.

-Es realmente hermoso.- susurró, mirando el ambiente.

-Lo es…- contesté, pero sólo era capaz de mirarla a ella.

-Vi … te agradezco mucho.- tomó mis manos. Sus manos estaban enfundadas en suaves guantes rojos. El contacto no nos haría daño…

-…Por brindarnos este hermoso momento a solas. Pese a todo el daño por el que estamos pasando, tu eres capaz de alegrar mis días solo con tu presencia… - me miró de una manera tan intensa, que no pude evitar formar una dulce sonrisa. – Esto ha sido solo un complemento… un hermoso y considerado complemento, por cierto- rió, refiriéndose a la cita-

-Oh, cupcake… no tienes nada que agradecer. Te mereces esto y mucho más…En fin, nos merecemos esto…- apreté con suavidad sus manos, mientras le miraba con toda la seguridad que podía brindarle. –Y mucho más. Te prometí que te haría feliz… y ten por seguro que haré cualquier cosa por lograrlo.-

Ella pareció sorprenderse por algunos instantes, pero muy luego sonrió de la misma manera, colorando sus pómulos de un bello color rojo. ¡Oh, mi Cait sonrojada es tan hermosa! Pensé.

-Realmente soy afortunada.- contestó, riendo entre suaves carcajadas mientras posaba su mano derecha cerca de su mentón. Su otra mano no tenía intenciones de soltar la mía.-Tener a alguien como tú … Ni de pequeña habría imaginado algo tan fantasioso, casi irreal.-

-Oh, nena, yo soy real.- le sonreí con picardía mientras me atrevía a besar su mano enfundada con delicadeza. –Y puedo ser mejor que un tonto príncipe azul-

-Eso para mí… es más que claro…- sentenció, mientras me devolvía aquella pícara mirada. Mordí mi labio. Su cabello jugaba con mi imaginación, provocando que aquellas sútiles miradas se convirtieran pecaminosas, incluso algo lujuriosas a mi percepción. Estaba tentándome…

Suspiré profundo. Recuerda Vi… no puedes tocarla, y todo por su propio bien.

-Eh…. ¿quieres a-algo de vino?- Perfecto, gracias a mi rubor y tartamudeo, ella se daría cuenta de lo nerviosa que estaba, y efectivamente, así fue. Alejé mis manos con delicadeza para agarrar la contundente botella del más exclusivo vino del contienente, exportado directamente desde Ionia.

-Luce intenso, desde luego…- sonrió, apaciguando su sensual actitud para reprimir todo en un dulce gesto de agradecimiento. Sabía, en el fondo, que era para que no nos tentásemos con la idea de algo más.

Con cuidado, agarré la botella para servir con sumo cuidado algo de vino en su copa, y luego en la mía. Tuve algo de torpeza, seguía un poco nerviosa… pero procuré ser cuidadosa, no quería que nada ni nadie arruinase esta noche.

Y así, luego de horas y horas de copas de vino, de la exquisita cena, de charlas triviales y de repetir lo importante que éramos para la otra, el reloj local marcó la medianoche.

-No hay problema- indiqué ante la preocupación de Cait. –Este restaurante suele cerrar muy tarde los sábados. Aun podemos estar un rato más aquí, cupcake.-

-¡Fantástico!- juntó sus manos. El inminente y pronunciado rubor de sus mejillas indicaba que tal vez se había pasado de copas mientras hablábamos de nuestra vida diaria. Menos mal que mi resistencia al alcohol era muy alta, y aún estaba consciente de todo. Al menos eso me aseguraba de que podía cuidarla… ¿Verdad?

-Aun quiero…. Aún quiero seguir pasando tiempo contigo. Hic. ¡Hey! ¿por qué no brindamos por eso también?- dijo entre risas y vacilaciones mientras alzaba con reprimida emoción la última copa de vino que quedaba.

-Cielo…- mi expresión se volvió confusa. No creo que deba mantener a Cait en esas condiciones, y menos en este lugar en donde las personas son jodidamente arrogantes. Luego no quiero que Cupcake se haga una mala reputación por mi culpa.

-Creo que … es mejor que nos vayamos ¿sí? Mañana tenemos mucho que hacer y…-

-¡Pero Vi! Quiero estar contigo. ¿Ya quieres abandonarme a la medianoche? ¡No es justo!- reclamó, al tiempo que seguía alzando su copa de vino casi llena.

En realidad, ver a la Sheriff de ese modo, con los pómulos sonrosados, manteniendo un semi-puchero mientras vestía tan sexy… Era algo sin igual. Sin embargo, procuré que mi deseo no fuera más fuerte que mi razón, y me levanté de la mesa para brindarle mi mano.

-Está bien, no te abandonaré… pero ya debemos irnos de aquí- sonreí.

-¡Pero….Vi!-exclamó al tiempo que movía aquella copa de vino, e, inevitablemente, este caía empapando todo su hermoso vestido rojo..

-Ups… -

-Hee…- suspiré. En ese estado no iba a regañarla… ni menos cuando reía adorablemente tratando de limpiar su vestido con un pañuelo blanco que cogió de la mesa. –No pasa nada, vamos al baño.-

La cubrí con mi abrigo,no sin antes tomarla de los hombros de éste y mirarla a los ojos. Le dí una rápida ojeada la luna para volver a perderme en ella.

-Te amo.-

Cait abrió los ojos un poco sorprendida por aquella repentina confesión.

-Yo también te amo, Vi…- contestó con un susurro, posando una de sus manos en mis hombros. A pesar de su estado, miró con suavidad la luna llena alzándose en el cielo, y sonrió.

Sabía a lo que me refería.

-Un '' te amo'' bajo la luz de la luna…¿eh?- me miró con cierta picardía. –Realmente cumples todos mis deseos… -

-Esto no es nada.- dije, cerrando mis ojos con una sútil sonrisa. –Aunque, me alegra haberte complacido. Supongo que esto es… ¿algo muy romántico?-

No era que yo fuera una experta en las cosas románticas, ni mucho menos en el amor, pero sabía lo que éste era debido a mis sentimientos por ella.

Por un momento, pareció burlarse de mi rostro confuso. Ella sabía que yo era casi ignorante en estos temas. Bufé con infantilismo. -¡H-Hey!-

-Lo siento, lo siento. Te notas adorable con esa cara de confundida…- admitió mientras tomaba mi mano y nos encaminábamos a la salida. A esas horas de la noche, no habían muchas personas en los alrededores… sólo alguno que otro cliente que buscaba beber exclusivos tragos importados en conjunto de amigos. Bien, tenía la vía libre.

Notando que temblaba un poco debido a la incomodidad del vino en su vestido, nos dirigimos hasta el baño de chicas.

Este era muy grande, elegante,espacioso y limpio; Aparte de ello, habían espejos por doquier en las paredes. Vaya… lamento si sueno muy impresionada, no estoy acostumbrada a esta clase de lujos, pero de alguna u otra manera se me hizo mucho mas fascinante el hecho de poder ver a Cait reflejada desde distintos ángulos.

-Hey…- Cait llamó mi atención con una pícara sonrisa, mientras se despojaba del abrigo. –Deja de mirar mi trasero…-

-Yo no…- ¿En qué momento me quedé tan fijamente embelesada en sus …agh, en sus tan hermosos glúteos? Rayos, soy una babosa y ella ya lo sabe.

-¿Qué si lo hacía?- me atreví a contestar, para tratar de acercarme a ella. Pareció sorprenderse un poco por esa respuesta. –¿No eres mía, después de todo…?-

-Claro que sí, es solo que…- miró hacia un lado, y su mirada… se tornó repentinamente acomplejada, e incluso triste.

-¿Qué ocurre?- pregunté preocupada, para tomar suavemente sus hombros. – Cait…-

-Es sólo… que… no siento que…- pareció cruzarse de brazos, mientras miraba hacia un lado. Pero en realidad solo intentaba ocultar su pena. Espera… ¿pena? ¿por qué?-

-No creo que te merezca…Vi…- me miró con aquellos ojos suavemente lagrimados, cosa que estuvo a punto de partirme el corazón

. –Mi cuerpo… está… está mancillado…- se abrazó a si misma con algo de temor. Aquello no dejaba de sorprenderme. –Está…Está sucio…ese… ese maldito…hizo cosas que…-Ella no podía evitar temblar. Eso estuvo a punto de destruirme internamente, pero…

-Cait- apreté sus hombros, sólo para poder captar su atención entera. Ahora comprendo esa tristeza. Ella aún se siente acomplejada por lo que ese desgraciado le hizo, y cómo no…

En mí despertó la culpa, la rabia, los deseos de matarlo con mis propias manos por haberle hecho tanto mal a lo más importante que tengo.

Sin embargo, quería hacerle saber una cosa.

-Escúchame; En primer lugar, tu no tienes la culpa de lo que ése imbécil te hizo. No eres una sucia, esto no lo elegiste.-La observé con la mayor determinación que pude dar a conocer en esos momentos, dándome cuenta de que, de sus hermosos ojos, brotaban gruesas lágrimas de arrepentimiento o tristeza…

-Yo te amo. Te amo con mi vida, Caitlyn. Y eso es lo único que sé. Tuve un pasado contigo y ahora lucharé por nuestro futuro sin importar lo que haya pasado de por medio. Pero si necesitas tu espacio, tu tiempo… ten por seguro que te lo daré.- sentencié, conteniéndome enormemente las ganas de besar esos carmines labios… y de limpiar aquellas cristalinas lágrimas. Lo único que pude hacer fue brindarle un suave pañuelo y limpiar con este sus ojos cristalizados.

-Vi…- susurró, mirándome a los ojos,casi como si no hubiera creído nada de lo que le dije.

-Eres…tan… yo…no sé que decir…- contestó, mirando hacia abajo con una sonrisa.

Transcurrieron algunos segundos en silencio entre ambas, a la vez que ella comenzaba a secar sus lágrimas procurando no correr el escaso maquillaje de sus ojos.

-Solo…gracias…-

-No hay nada que agradecer. Yo estoy para cada pequeña cosa que necesites…- tomé su mano, para besarla. –Incluso si te sientes sucia, ya sabes…yo podría limpiarte.-

Oh.¿Realmente yo dije eso?

Ambas nos miramos rápidamente mientras el rubor invadía nuestros rostros casi como si estuvieran en sincronía. Digo, no era la primera vez que ambas hablábamos de temas más…íntimos. Después de todo, ya hemos compartido muchas experiencias íntimas en el pasado; Pero quizás, debido a nuestra condición en la que no podíamos siquiera provocar a la otra, la pena simplemente se intensificó aún más de lo normal.

Para tratar de alivianar la tensión, noté que Cait rió con algo de nerviosismo y dulzura. Sin embargo, yo no podía hacerlo. Aunque me haya avergonzado, yo iba en serio, después de todo...

Sin esperar más, tomé sus caderas solo para mirarla, sonreír, y apegarla un poco más a mí, con sumo cuidado. Su risa poco a poco se calmó, hasta convertirse en una incrédula mirada, incluso algo temerosa.

-¿Qué…harás…?- preguntó, sonrojándose con suavidad. Hacia un esfuerzo para que su voz fuese igual de autoritaria que siempre, pero en su condición era muy difícil ser quien dominase. Ese gustoso papel solo yo… podía tomarlo.

-Solo déjate llevar…- susurré, plasmando una pícara sonrisa en mis labios.

Debido a la tela, me atreví a presionar mi boca contra su rojo vestido, comenzando en la parte que cubría uno de sus senos.

No recuerdo cuánto tiempo estuve besando todo el contorno de sus perfectos y suaves pechos, sorprendiéndome de que a pesar de estar tan cerca, esto no nos hiciera daño alguno. Ese lugar era tan suave como excitante para mí… y lo fue aún más cuando Cait comenzó a dejar escapar aquellos suaves gemidos, tan adorables como indecentes… los cuales no eran más que un poderoso incentivo para seguir en lo que hacía.

Le brindé pequeñas mordidas. No pude evitar tomar sus senos, y aunque maldecía un poco el hecho de no poder sentirla a viva piel, al menos podía tenerla de esta forma… y si soy sincera, no dejaba de ser increíblemente placentero para nosotras, quienes habíamos comprimido este deseo por tanto, tanto tiempo…

-Ah….mhm…V-Vi…-

Mordi con suavidad la aureola de sus pechos, notando que sus pezones habían sufrido una pequeña erección debido al éxtasis que le provocaban mis movimientos . Sonreí con triunfo, esto era lo que quería provocar…

Mientras mis manos seguían jugueteando con su busto, mis labios comenzaron a bajar por su abdomen, brindando pequeños besos a través de esa fina tela que ella claramente podía percibir. Esta vez, usé mis manos para tomar sus caderas y apegar más mi rostro a su torso. En realidad, esta era solo una distracción para mi verdadero propósito.

-Espera…en cualquier momento puede entrar alguien…- señaló Cait ,dándose cuenta de que me dirigía más abajo, con un terrible rubor. Sonreí satisfactoriamente.

-Tu nerviosismo…esta tensión… en realidad solo me excita más…- dije, mordiendo con impaciencia el lado derecho de su cadera. –Dejame hacerlo… nada pasará…-

-Ah…cómo negarme a eso…mhm…- suspiró mientras ahogaba un gran gemido, apoyándose en aquella pared justo a un lado de la puerta. Volviendo a mi real propósito, ya totalmente inclinada y rendida a su olor,a su esencia… seguí bajando hasta llegar a cierto sector, en el cual mi chica dejó escapar un gran gemido en cuanto comenzé a repasar con mis besos la paradísiaca zona que prontamente le hizo llegar al cielo.

Besos, pequeñas mordidas… e incluso insistentes caricias fueron las que le brindé a su intimidad mientras me miraba con aquellos ojos llenos de lujuria, y de pasión. Como extrañaba el notarla así, solo para mí.

Este espectáculo privado era una de las cosas que más me gustaban en la vida.

-Lamento no poder hacer más…- me disculpe, mientras seguía besando cálidamente a través de la tela roja, y aunque a pesar de que me disculpé, seguía dejando escapar de sus labios melodiosos gemidos que me hacían llegar al cielo,al universo entero…

-Oh… lo has hecho de maravilla…mmmh…- gimió algo agitada, por ultima vez antes de mirarme con pasión. Se incorporó para arreglar su vestido con cuidado, yo lo había desordenado un poco. Por mi parte solo me levanté para arreglar mi ropa y sonreír.

No podía evitar estar tan jodidamente húmeda, y noté que ella también lo estaba, y mucho…

Está bien, cuando pueda tocarla voy a desquitarme por todos estos meses en los que no pude hacer nada. Es una promesa…

-Fue una…increíble noche.- aseguró Cait mientras ambas al fin salíamos del baño. Nuestras manos estaban firmemente tomadas. La miré para suspirar satisfecha, y acomodar la corbata amarilla que traía como todo un caballero.

-Y que lo digas, preciosa…- apreté con mas suavidad su mano.

Las pocas personas que por allí transitaban nos reconocieron inmediatamente, y observaban nuestro caminar como si hubiesen visto la cosa más rara del mundo. A pesar de que me sentí un poco mal, por lo que pudieran decir de Cait (después de todo, ella era la Sheriff de esta ciudad) curiosamente pude notar que ella también intensificó nuestro agarre de manos, sin importarle en lo mas mínimo los cuchicheos que rápidamente se promulgaron por el lugar.

Sonreí triunfal. No podía sentirme más orgullosa de mi chica…

Ciertamente el recuerdo de esta noche nos quedará por el resto del mes. Sabíamos que a partir de mañana, tendríamos un montón de lugares que recorrer y también un montón que investigar para alcanzar nuestro objetivo.

Pero teníamos un motivo, un fuerte motivo, y era que nos teníamos la una a la otra. Y si digo la verdad…

-Cait…- susurré para mirarla, y sonreír antes de despedirla.

…Yo daría mi vida por ella.


¡PROMETO NO TARDAR PARA EL PRÓXIMO CAPÍTULO! Scaretto fuera!