Hermosos lectores de mí.
Ya a este punto, no me gusta dar excusas :( sin embargo, debo decir que definitivamente a mí la mala suerte me persigue -.-
No sólo no tenía internet, por esas horribles cosas de la vida mi adorado pc falleció totalmente. Tiró el surrender,como quieran llamarle.
Quiero que sepan que por más que me tarde NO DEJARÉ ESTA HISTORIA. La terminaré sea como sea y ahora que al menos hay un pc de casa
puedo terminarla tranquilamente hasta que consiga un pc para mí /3. Mañana tengo examen de matemáticas y no estudie nada para poder completar este
episodio cortito (?) asi que, love me please ;_; jdasjld XDDD
Sin más, y perdonen la espera, aquí está!
Capítulo 11: Un dilema en Zaun.
El paisaje ahora mismo, por muy familiar que fuese para ella, seguía desenvolviéndose en el habitual caos y putrefacción tóxica que siempre había caracterizado a la peculiar Ciudad-Estado de Zaun.
Jinx simplemente no podía diferenciar el día de la noche una vez al interior de ésta, y es que nadie, aún si gozase de más cordura que la susodicha, podría hacerlo en realidad. El persistente y espeso humo verde de las emergentes industrias obstaculizaba no sólo la visión hacia el hermoso cielo azul de Runaterra, sino que también alteraba terriblemente la calidad del oxígeno, convirtiéndolo en una peligrosa trampa mortal para todo aquel primerizo que osara divagar por las calles del vertedero científico más grande del mundo.
Claramente, ese no era el caso de Jinx.
Tal y como se estuviese de nuevo en casa, se paseaba de aquí por allá con su habitual y perversa sonrisa,que indicaba estar ideando un malicioso plan de llegada o de bienvenida a su vieja tierra natal.
-Se preguntarán cómo es que habré llegado hasta aquí. Elemental mis queridos lectores… Estaré loca, pero imbécil no soy.- Se jactaba la joven de pintoresco cabello azulado, mientras el sonido de sus pasos producía un profundo eco en las silenciosas y mortíferas calles de la ciudad.
-''¿A quien rayos le has dicho eso? Definitivamente estás mas loca de lo que creía.´´- Carapescado, o la interpretación que ella misma hacia de éste, no tardó en comunicar sus quejas ante su frenética dueña. Jinx sólo rió como si hubiese escuchado lo más gracioso del mundo.
-Debo estarlo, Carapescado. De ninguna otra manera hubiese vuelto a este aburrido y apestoso asilo de especímenes frustrados.- Admitió la joven, paseando sin culpa ni pena.
-Pero le debo un favor a Manototas. No pienso dejar que otro me robe la atención que me dá. –
Colocó su arma en tal posición que pareciese que ésta le miraba con algo de picardía. La de ojos carmesís le miró con confusión para luego brindarle una fuerte palmada que en realidad le había dolido más a ella que a él, literalmente. Había captado el mensaje.
-¡Que mal pensado eres, Carapescado! Esa tipa no me gusta, si es lo que crees. Ella va a revolcarse con la Señorita Sombrerotes una vez que todo esto termine y eso realmente me da igual. Yo sólo quiero que vuelva a intentar estropear mis ataques, quiero volver a desafiarla. Es divertido… ¿Sabes? Sólo eso… -
Su mirada insegura encontró su punto en el suelo. De pronto, sintió una extrañísima calidez en su corazón, casi como por arte de magia.
Tal vez, en lo más profundo de su corazón hóstil, deseoso de explosiones y violencia, había desarrollado un especial cariño fraternal hacia Vi. No la miraba solamente como un pasatiempo, a pesar de sus palabras. La Agente de Piltóver siempre era la única que le prestaba la atención que necesitaba, y eso le agradaba. Era una especie de sana felicidad de la que comenzaba a asustarse. ¿Dejar de explotar ciudades para sentar cabeza y ser la hermanita menor para siempre?
-¡Ni muerta!- exclamó, tocándose la cara ante esa idea. Decidió caminar con mayor rapidez. Ese pensamiento de ''sana felicidad'' que había tenido por un minuto no le agradó para nada a su orgullo. Pensó que el ambiente tóxico finalmente comenzaba a afectarle mas de la cuenta.
Ella buscaba un determinado lugar, pero debido a los años de ausencia, y a su no muy buena memoria, había olvidado casi por completo el aspecto de éste. Pero el nombre de aquel hombre que conoció por años, no se quitaba de su cabeza enmarañada de pensamientos, ahora mismo.
-Viktor.- Pronunció, mirando hacia todas partes.
Se preguntarán ahora: ¿Para qué era que buscaba al científico más experto de toda la Ciudad Estado? Bien, Jinx estaba loca y fácilmente olvidaba las cosas. Pero a pesar de ello, no era una desinformada cualquiera.
Hace varios años atrás,había escuchado de las propias palabras de Viktor sobre su gran disputa con Jayce. El Ex- Héroe del mañana había encontrado la victoria en un enfrentamiento por el cristal rúnico de energía que ambos se habían esforzado en conseguir, y también la venganza del injusto perdedor que esperaba por el momento adecuado. A su juicio,nadie era más indicado que Viktor, quien había sido su compañero en el pasado, para ayudarle a encontrar e incluso a aniquilar al anterior residente de Piltóver en un dos por tres.
Teniendo esa idea brillando en su imaginación, una gran sonrisa eufórica volvió a curvar sus labios delgados y pálidos. A pesar de ello, sujetaba a dos de las tres armas que tenía, por si las moscas. No sabía si después de tanto tiempo sería bien recibida por los habitantes, aunque estos generalmente no recibían bien a nadie.
Tan concentrada estaba en encontrar entre sus recuerdos el aspecto del hogar de Viktor, que no se fijó en el hecho de que unos curiosos ojos seguían sus andares desde lo alto de una fábrica abandonada.
Extrañado por el hecho de que otro ser humano aparte de él estuviese rondando tranquilamente por las calles sin ningún tipo de efecto secundario, y a la vez embelesado por el particular atractivo de Jinx, el muchacho de piel morena y cabellos albinos decidió bajar a las calles para comprobar si lo que veía era cierto o si su mente ya comenzaba a imaginarse cosas debido a la soledad y al humo tóxico, al que también estaba acostumbrado.
En silencio, siguió a la desorientada joven entre calles y callejones por algunos minutos, suspirando satisfactoriamente al darse cuenta de que no era un producto de su mente. Aún así, deseaba conocer su identidad. Él había vivido toda su vida en Zaun, y los humanos que conoció ya no estaban junto a él. Muchos fallecieron, otros simplemente escaparon… Por eso, el hecho de que una persona entrara a este lugar le carcomía la mente. Necesitaba conocer su propósito a como dé lugar.
Pensó en hablarle, aún cuando vió que aquella chica no era para nada inofensiva ; Las potentes armas de fuego que sostenía su cuerpo lo iban a matar antes de que pudiese siquiera suspirar delante de ella, y como detalle extra, no era que tuviese demasiada experiencia en los tratos hacia las mujeres. Eso también le avergonzaba , pero debía ser valiente. Ya había observado por demasiado rato y de seguro ella ya estaba sospechando.
Jinx se había distraído mirando un cartel pegado bruscamente en la pared de concreto con un destacado ''Se busca'' en su inicio,mientras reía. El conocido Doctor Mundo se había dado a la fuga del laboratorio, el único sitio en el que su presencia era más eficiente que en el resto del planeta ,aparte de los Campos de Justicia, una vez más en el año. Ese ser era algo realmente peligroso si andaba suelto por ahí, pero no se asustó en ningún momento. La masa de Zaun podría atraparlo fácilmente, como siempre lo hacia, pensó.
-Hola.- Jinx abrió los ojos alertada, pero no se movió. Gracias al silencio tétrico del lugar había escuchado perfectamente aquella voz . Esta era una voz juvenil, como la suya propia pero en versión masculina, que hablaba a un par de metros tras ella.
- Es raro ver a una chica por estos lugares…-
La peliazul seguía sin moverse. Parecía sorprendida y no dejaba de tocar sus armas. El joven se asustó un poco, pero estaba preparado ante cualquier cosa.
-No te preocupes. No voy a lastimarte, sólo estoy un poco sorprendido de que…-
-¡ABURRIDO!- reclamó Jinx sin dejarle terminar, volteando para apreciar el aspecto del muchacho que le había hablado. Éste simplemente se encontró sorprendido cuando escuchó esa extraña queja de parte de la peliazul. ¡Pero si nisiquiera lo conocía!
-Esperaba que me arrinconaras en la pared e intentaras matarme desde atrás. Mmm…que me ahorcaras, o algo así. Agarrar mi cintura también era una opción un poquito más traviesa. – revisó sus uñas con total desinterés.
-¿QUÉ?-
-Jeje. Es divertido escapar de zánganos que intentar hacerlo.- Jinx volvió a sonreír.
–Bueno, ya qué. ¿Cómo te llaman, canoso?-
Confianzudamente, se acercó al moreno. Este no le daba crédito a lo que presenciaban sus ojos, ni a lo que escuchaban sus oídos. De partida, Jinx le había parecido muy atractiva y fascinante desde que la vió en lo alto de esa fábrica. No gozaba de un pecho prominente pero si de unas infartantes caderas, las cuales observó casi hipnotizado. Sumado a esto, que tuviese ese grado de dominio y seguridad de sí misma, le había hecho casi enloquecer internamente.
-Q-Querrás decir ¿Cómo me llamo?- preguntó, cerrando los ojos con vergüenza. Ahora mismo la peliazul lo miraba con demasiada atención.
-Bah,es lo mismo. Que raras son esas marcas en tu cara.- dijo, observándolo con curiosidad.
-Soy Ekko. Es …es un placer.- El joven le ofreció su mano con caballerosidad. Jinx miró este gesto con desprecio. Odiaba la caballerosidad
-Jinx, Bala perdida, tu próximo amor platónico… Como quieras llamarme.- puso las manos en sus caderas, con una sonrisa pícara. Dejó al moreno con la mano estirada pero, esto no pareció importarle en cuanto escuchó el último apodo disponible. Sus mejillas no tardaron en ruborizarse. Sentía que su timidez era demasiada, pero al menos la peor parte ya había terminado.
-Supongo que será Jinx, por ahora…- pronunció el joven, intentando sonreír. –Nunca te había visto antes por acá. ¿Qué haría otra humana en este lugar tan…?-
-¿Apestoso, podrido, sucio y desagradable?- le interrumpió. Ekko sólo se limitó a asentir con pesadez. –Hay algo que debo hacer. Si no, no hubiese venido hasta acá ni aunque me hubiesen pagado con nuevas armas.-
-Ya veo. Son asuntos personales…- El joven albino la miró con comprensión.
-Sí,si. Muy personales. Verás, hay un pendejo que se acostó con la novia de Manototas en contra de su voluntad. Cuando Manototas estaba más encabronada que yo cuando no tenía a mi Pum-Pum, este pendejo las amenazó de muerte implantándoles una bomba o nosequé en sus cuerpos. Si aprieta un pequeño botoncito ellas harán ¡Kaboooom! Y explotarán y morirán. La única manera de evitar esto es que lo encontremos y lo asesinemos. El problema es que se escapó de la ciudad y nadie sabe dónde carajos se encuentra ahora mismo. El pendejo es un científico muy listo al parecer y borró cada rastro de su culo en Piltóver, así que ahora busco a alguien que me va a ayudar a encontrarlo. Ah, yo solo le debo un favor a Manototas, por eso hago esto. Algo más, no le cuentes a ningún desconocido, es personal. – Le susurró, finalizando su relato y breve corto resumen de la historia.
Ekko no tenía palabras para lo que acababa de escuchar. Si bien no se alejaba de ser todo un drama, era un drama grave que había que resolver. Aunque se preguntaba que era lo que podía hacer un Piltillo merodeando por Zaun.
-¿Cómo dices… que se llama ese ''pendejo''?- preguntó, curioso.
-José, Josesito… no, espera ¿Jebus? Jaime, Jaimito Jacintito…¡Casi lo tengo! Jaymito, Jaycinto… Ah sí, se llama Jayce.- admitió levantando su dedo índice en signo de victoria. –Y ahora estoy buscando a Viktor. ¿Lo captas? Es todo un lío, porque el lo conocía y entonces…-
-¡Jayce!- exclamó Ekko de la nada, sorprendiendo a Jinx. El joven apretó su puño con rabia… Y es que si le sonaba aquel desagradable nombre. Es más, lo conocía totalmente en persona, y esa es la pregunta que Jinx quiso formularle hasta que notó que Ekko estaba a punto de decirle lo que quería saber.
-Yo… lo conozco.- Explicó, un poco molesto. –En el pasado, menospreció mis habilidades, si puedo decirlo de una manera suave. Desde ese día le tomé bastante odio a Piltóver y a Jayce. Él decía que el progreso era un privilegio del cual solo ellos podían gozar. Que sujeto tan...-
-¡Aburrido! ¡Piltóver es aburrido! ¡Excepto cuando estoy yo y hago explotar to-do!- sentencio la chica, tarareando mientras movía una de sus trenzas.
-Asi es. Es aburrido.- sonrió Ekko. Al menos tenía la certeza de que esa chica no pertenecía a esa ciudad tan odiosa. De hecho, supo de inmediato que su intención era incluso más alocada que la de el en contra de Piltóver.
–Mencionaste a un tal… ¿Viktor?- preguntó curioso el joven albino. Jinx asintió rápidamente, esperando ansiosa la respuesta que quería escuchar.
¡Sí, si lo conozco!
-No, no lo conozco- Admitió Ekko con algo de pena. La peliazul le miró en una mezcla de fastidio, decepción y un puchero infantil que al joven le pareció algo adorable. ¡Esa no era la respuesta que esperaba!
-Q-Quiero decir, he oído de él, conozco su ubicación, mas jamás he entablado una charla con alguien tan lúgubre. ¿Eh?-
No se había dado cuenta del hecho de que Jinx, más que emocionada ante su confesión, había tomado su mano con fuerza sólo para comenzar a correr por la calle, llevándolo consigo.
-¡Haberlo dicho antes!- gritó emocionada. –
-¿El qué…?- Era tan solo la segunda vez que le tomaba la mano a una chica. La primera vez había sido para levantar a una pequeña niña que había caído de un columpio cuando apenas era un niño.
-¡Vamos canoso, enséñame su ubicación!- Más encendida que nunca, Jinx arrastraba a su única esperanza de éxito en todo ese lugar. Llegaría sin importar el costo…
Es un favor para una ''casi hermana'' después de todo, pensó.
