Advertencias: Lenguaje fuerte no apto para todo publico, mención de violación y temas sexuales controversiales.
Haikyuu! Ni sus personajes me pertenecen, sus respectivos créditos a su autor Furudate.
El/la chica con ojos de sol
Capitulo 2
—¿Entonces era una chica hermosa?
—Lo era…
—¿Y tú?...
—¿yo?
—¿Le tiraste los libros por el tercer piso de la universidad?
—Aja…
—Y te pateó la entrepierna.
—¿hablo en chino?—Preguntó frustrado. Era la tercera vez que le trataba de explicar a su mejor amigo el por que había terminado en la enfermería y por ende, perdiendo sus clases.
—Es que ¡ah! ¿cómo pudiste? Sabía que eras idiota, pero no pensé que a ese nivel—Indicó su compañero, un chico de su misma altura de cabello bicolor y unos enigmáticos ojos amarillos. ¿Su nombre? Bokuto Kotarou. Kuroo frunció el ceño y revolvió sus cabellos, era un tema bastante frustrante ahora que lo contaba.
Había sido humillado por una chica en la primera hora de clases, por una chica hermosa, pero eso no le quitaba el amargo sabor de boca y las risas que resonaban una y otra vez en su cabeza.
—No quiero escuchar eso del rey de los idiotas, Bokuto.
—Yo no fui el que fue pateado en las bolas Kuroo—Contraataco Bokuto quien alzó la ceja y se balanceó sobre la cama, el de cabellos negros suspiró derrotado y se dejó caer a su lado.
—Yo no entiendo como llegamos a ese desenlace. En otra situación, yo hubiese llegado temprano a clases, me sentaría a su lado y con mi encantadora—Bokuto tosió ante eso, Kuroo le miró mal—Casi encantadora—corrigió—sonrisa, ella hubiese caído rendida a mis pies, le pediría una cita y sería la envidia de la clase por salir con una preciosura como ella ¿por qué tengo esta suerte del asco?
—Los gatos negros traen mala suerte, no puedes esperar nada bueno—Bokuto alzó sus manos y tronó sus diez dedos en un simple movimiento, el de cabellos negros la tomó luego de eso y la torció mostrando su frustración, Bokuto chilló en forma de queja.
Kuroo podía ser muy malo en ocasiones.
—No me digas eso, ¡menos tú! estúpida lechuza sin neuronas.
—¡Búho! —Gritó y se echó sobre el. Ambos comenzaron un juego de fuerza donde el de cabellos bicolor había terminado fuera de la cama. El de ojos negros se alzó con la victoria al lanzarle una almohada sobre la cara.
—Es estúpido que nos creamos esos animales solo por el equipo de vóley donde estuvimos, supéralo anormal.
—Pero en realidad pareces un gato negro—Comentó el de ojos miel antes de reincorporarse. —Y tienes la suerte de uno.—Kuroo se cruzó de piernas, cerró los ojos y suspiró. Kotarou tenía toda la boca llena de razón y eso era algo frustrante. El contrarió al notar como su amigo se deprimía le dio una fuerte y sonora palmada en la espalda —¡Hey, hey, hey! No te decepciones, esa linda chica puede ver alguna de tus cualidades… Alguna vez. Aunque no es que tengas muchas y tu actitud apesta…
—No me ayudes.
—Bien, no tendrás los súper consejos del gran Bokuto de nuevo.—Kuroo rodó los ojos y alzó los hombros restándole importancia. Ambos, Bokuto y el se conocían desde secundaría, específicamente mediante los torneos y concentraciones que había en Tokio justo antes de los torneos importantes de voleibol, pero no fue hasta su entrada en Nekoma y Fukurodani donde su amistad prosperó como viento en popa. Fue el destino –según palabras de Bokuto- quien los había unido, pero para Kuroo no había sido mas que una cadena de sucesos y coincidencias que había forjado esa extraña relación que rayaba entre el "Bromance" y la amistad.
Apuestas, fiestas, bailes, torneos, chicas lindas, borracheras, cubrirse las espaldas y sobre todo las tonterías y ese humor estúpido que los unió desde el primer momento que se conocieron.
Juntos eran insoportables para muchos, irremediables para otros pero solo ellos sabían que en ocasiones, raras ocasiones cuando el silencio reinaba y los problemas se hacían presentes siempre podían contar el uno con el otro.
Eran hermanos sin la necesidad de un lazo de sangre.
—Podemos ir a buscar chicas lindas esta noche—Sugirió el mas bajo. No le gustaba ver a Kuroo deprimido y bueno, después de un golpe en su entrepierna era lo menos que el como buen amigo podría hacer—Kuroo guardó silenció y le miro de reojo dibujando una mueca de inconformidad. Bokuto sonrió—Yo invito esta noche.
—¿Qué estamos esperando?.
Ambos se arreglaron en menos de diez minutos. Kuroo se colocó unos pantalones de mezclilla negros, con una camisa roja-su color favorito- ceñida al cuerpo y para acompañar el look un par de pulseras de cuero y una cadena de plata con un pequeño dije en forma de luna. Bokuto por su lado, llevaba un pantalón mas holgado, una playera amarilla que hacía resaltar más sus ojos y una cadena dorada que decía "mírame" por todos lados. Kuroo a veces se preguntaba si Bokuto tenía algún sentido de la moda.
Eran alrededor de las diez de la noche cuando tomaron un taxi directo a *Kabukichou. No es que fueran gays, ni que fueran en busca de "entretenimiento" para adultos pero muy cerca de ese lugar se encontraban los mejores bares y un montón de chicas dispuestas a todo a cambio de unos cuantos tragos y ¡vamos!, eran estudiantes de universidad, no tenían dinero para pagarse prostitutas.
Entre luces, personas y vistas a establecimientos se perdieron, Bokuto miraba como siempre asombrado las luces y las hermosas chicas que pasaban a su lado, era una vista estupenda a pesar de ser la zona roja de Tokio.
—Creo que deberíamos probar algo nuevo—Comentó Kotarou, Kuroo asintió. El ex capitán de Fukurodani siempre quería probar nuevas cosas y bueno, esta noche el pegaba, no pondría queja en eso siempre no fuera un lugar de mala muerte—Un amigo me recomendó un lugar donde hay muchas chicas lindas y chicos—Cierto, ambos eran lo suficientemente bicuriosos pero no tanto para aceptarlo abiertamente a las demás personas. Eran uno de los tantos secretos que los unía. Eso y masturbarse juntos en varias ocasiones mientras estaban ebrios.
—Tú guías hoy lechuza—Bokuto le dirigió una mala mirada antes de comenzar a revolotear por ahí, nunca alejado mas de cinco metros y atrayendo las miradas de las personas. Era algo con lo que tenías que aprender a lidiar luego de estar tanto tiempo con el, era como su respirar y para Kotarou era una tortura quedarse quieto mas de cinco minutos. El de ojos negros llevó sus manos a sus bolsillos y sin mas, se dirigieron a ese "nuevo" lugar donde trataría de olvidar la humillación que la chica rubia le había hecho pasar.
Pero era imposible olvidarla cuando sus ojos seguían clavados en su interior como dagas.
Eran tan fríos como el hielo y tan dorados como el sol o tal vez solo fue una primera impresión ya que, con justa razón la chica se había enojado, se arrepentía un poco, solo un poco ¡pero no era justo! Esa fémina había pateado sus libros y le había llamado idiota a la cara ¡casi lo deja sin descendencia por Dios! Si no hubiese sido por uno de sus compañeros que sintió lastima por el, probablemente hubiese estado retorciéndose en el piso por al menos diez minutos mas.
Era el diablo.
O eso fue lo que le dijo Kageyama Tobio en el camino a la enfermería.
Lo poco que escuchó de sus labios es que esa chica era un peligro. Inteligente, hermosa y con un lengua letal comparada con el veneno mismo. Su diversión era jugar con todo hombre que se le acercaba sin excepción, se rumoreaba que probablemente se trataba de una feminista extremista o al no hacerle caso a ningún otro hombre que se trataba de una lesbiana. Kuroo pensó que eso sería un desperdicio si fuera verdad. Como dijo, no tenía nada en contra de los homosexuales, pero el realmente consideraba que si fuera heterosexual, debía tratar de conquistarla sin titubear.
Los arcos rojos de la avenida principal se hicieron presentes y Bokuto como alma que lleva el viento señaló a lo lejos un lugar. Era bonito, colocado justo entre un bar gay y un bar de rock clásico que abría sus puertas a sus clientes "preferentes" ellos se dirigían a uno que evocaba en letras rojas y azules el nombre de "Luna Roja" un bonito nombre, para un bonito lugar, pensó.
Al entrar, la música inundó sus sentidos, sin embargo no era para nada lo que se imagino de un lugar en Kabukichou. Los Bares o discotecas que solía frecuentar estaban lejos de asemejar la tranquilidad y ambiente del que parecía un elegante lugar. Sus ojos observaron de un lado a otro a buscando a su compañero, cuando sus ojos negros lo encontraron solo pudo ver su rebelde cabellera correr hacia la barra y gritando un desesperado "Akaashi" por todo el lugar. Un chico de cabello negro, piel blanca y alto-no tanto como ellos pero si mas que un japonés promedio- le miró y en menos de cinco minutos Bokuto se encontraba charlando animadamente con el. De cosas triviales lo mas seguro. Kuroo se sentó un poco alejado y pronto el chico de cabellos negros se acercó a el para entregarle una bebida.
—La envía Bokuto—Informó.—esta noche la cuenta corre a su cargo.
—Gracias ha… ¿cómo te llamas?—Preguntó curioso, tomando el vaso de cristal que le fue ofrecido de manos del de ojos verdes oscuros. Eran tan bonitos como dos esmeraldas.
—Akaashi, soy un Kouhai* de Bokuto—Se presentó cordialmente y le extendió una pequeña tarjeta amarilla—Siéntete libre de pedir cualquiera de nuestros servicios, escoge a la acompañante que mas te guste y entrégale esto—Y con una pequeña reverencia así como llegó, se retiró para regresar al lado de Bokuto quien alzó su mano mostrándole la señal de amor y paz desde su lugar. Tetsuro cerró los ojos y agradeció con un pequeño gesto.
Al parecer, si podían pagarse prostitutas.
Bokuto resulto ser un mejor amigo de lo que hubiese imaginado.
—¿Crees que este bien con esto? Sabes que el tipo de servicio que ofrecemos no es el gusto de muchos, Ukai tampoco deja entrar a cualquiera—Comentó Akaashi cuando regresó al lado del ex capitán de Fukurodani. Bokuto cerró los ojos y dio un trago a su bebida.
—Cualquier cosa es mejor que quedarse solo en casa masturbándose ¿no crees? además, Ukai me debía un favor ¿recuerdas al profesor Takeda?—el de ojos verdes oscuros ladeó el rostro sin lograr entender del todo lo que decía. A veces las conversaciones de Bokuto eran algo difíciles de seguir—… digamos que alguien gracias a otro alguien tiene una cita con Ukai la próxima semana JA ¡soy mejor que cupido!
—Lo que digas—Akaashi rodó los ojos y se dispuso a seguir con sus obligaciones, pero la mano derecha de Bokuto lo sujeto antes de que lograra retirarse de nuevo.
—Quédate un poco mas conmigo Akaashi, no me gusta estar solo, pero quiero darle a Kuroo privacidad—Pidió. El contrarió se quedó en silencio y lo observó fijamente, meditando si debía o no hacerlo.
—Termino mi turno en una hora, podemos ir a otro lugar si te apetece—mencionó. Bokuto asintió con una amplia sonrisa.
Por otro lado el de cabellos negros quien observaba la escena a lo lejos solo suspiró y se dispuso a seguir bebiendo al menos hasta encontrar a una buena "compañía" esa noche por que al perecer su amigo ya la había encontrado y lo confirmó cuando luego de una hora y pasada ambos salieron del lugar. Ahora que lo observaba bien ese chico de cabellos negros era realmente apuesto ¿qué hacía trabajando en un bar en esa zona? Bokuto y sus amistades raras, pensó. —Incluyéndome a mi —susurró. Su celular vibró y al abrirlo había un pequeño mensaje de Kotarou avisándole que pasaría por el a las dos de la mañana.
Estuvo bebiendo a partir de ese punto por mas o menos dos horas, las chicas y chicos entraban y salían con nuevos acompañantes y el… Bueno, el no había podido conseguir una acompañante adecuada o que si quiera le llamara la atención, no al menos hasta que sus ojos negros se encontraron con unos ojos que reconocería en cualquier parte.
¿era en serio?
Justo aun lado de el, la chica de esa mañana se sentó sin notar su presencia. Pero ¿no la estaría confundiendo? Después de todo aunque compartieran el mismo color de ojos y ese largo cabello rubio tal vez solo estaba alucinando ¿había sido demasiado alcohol?
—Debo de estar ebrio—Se dijo a si mismo. Recorrió de arriba abajo a la recién llegada, la cual vestía un pequeño vestido negro ceñido al cuerpo con unos zapatos rojos a juego con sus labios. Se dio cuenta que emanaba un aura completamente diferente a la chica de la universidad.
Como un idiota que puede ser confundido con facilidad con un valiente, Kuroo decidió que sería buena idea acercarse a la chica con una amplia sonrisa.
¿Qué podía salir mal?
—Buenas noches—Saludó. "La rubia" alzó la vista y se encontró con un rostro conocido, uno que desde esa mañana solo había buscado olvidar.
—¿Qué tienen de buenas?—Contestó Kei cerrando los ojos. El barman se acercó dejando un Martini frente a "ella", Tsukishima lo tomó con elegancia. –¿Se te ofrece algo?—Y sí. Una de las obras evasivas del rubio era hacerse el inocente, fingir que lo confundía con otra persona. Varias veces le había sucedido y su actitud hostil había logrado alejarlos. Kuroo balbuceó por varios segundos hasta que por fin, luego de un minuto logró articular una frase entendible.
—¿Puedo?—Preguntó. Kei chasqueó los dientes al sentir al pelinegro sentarse a su lado—Veras… Me preguntaba si tu y yo nos conocemos de otra parte…
—No.
Cortante desde el inicio.
—¿Segura?—Preguntó de nuevo. El barman quien observaba a la lejanía se mostró alerta. —Es que, de verdad… Te pareces a una chica de mi universidad, una muy amargada chica que casi me deja sin herencia. ¡Ah! Pero no hablemos de esto, si no eres ella me pregunto ¿eres ese tipo de chica? Ya sabes, con la que puedo utilizar esto—alzó la tarjeta amarilla anteriormente entregada por Akaashi. Tsukishima suspiró y luego de contener lo mas que pudo su ira y su lengua prefirió ser claro, poco le importaba esa tarjeta así se la hubiese dado el mismo Ukai.
—Solo efectivo, 200 dólares la hora—Informó. Con eso seguro el chico se echaría par atrás y lo dejaría solo.
Si había una mala forma de comenzar su noche era con alguien como el. Alguien a quien odiaba y que apenas y pudo conocer, estúpido, idiota, impulsivo… El tipo de chico que mas detestaba y estaba casi seguro que era.
—Cobras demasiado para tener tan poco pecho– Y como siempre, al abrir la boca de mas, el valiente-estúpido- Kuroo se ganó una mirada fría y estaba tan seguro que si las estas mataran el ya estaría a cien metros bajo tierra. —Quiero decir… No quiero sexo.
—Lárgate…
—Pero…
—¡Dije lárgate¡
—Para ser una chica tan linda tienes un carácter de los mil demonios—Se quejó el de cabellos negros. Tsukishima parpadeó ante esas palabras y no pudo evitar sonreír con malicia.
—¿Qué soy que?
—Una chica linda—informó de nuevo. Para ese momento un hombre de aproximadamente un metro noventa se había acercado al escuchar el grito de la rubia, Kei alzó la mano señalando que nada pasaba.
—oh… ¿una chica linda?—El moreno asintió—entonces… tomare tu tarjeta…—Informó en un susurro Tsukishima mientras sus manos se dirigían al pantalón contrarió, acortando la distancia de sus cuerpos de tal forma que Kuroo no pudo mas que estremecerse. El de cabello largo tomó el pequeño cuadro amarillo y lo entregó al barman, el cual al recibirlo le dio una par de llaves y cien dólares en efectivo. La mitad de su cuota. Ukai no tendría comisión en esto.
Esto sería realmente divertido y una satisfacción personal autentica.
Kuroo sin entender que era lo que pasaba a su alrededor se vio arrastrado a una habitación al final de un largo pasillo donde se encontraban varias puertas enumeradas. Intentó procesar lo que había pasado, pero cuando apenas pudo conectar sus neuronas, Tsukishima lo estampó contra la pared y sus labios se encontraron con los propios.
Si existía una palabra para describir ese beso era: húmedo, erótico, salvaje. Esperan, eso era mas que una entonces…
¿Existía una palabra que contuviera esas sensaciones?.
Sus piernas temblaron y poco a poco fue tomando el control del beso hasta cambiar posiciones. Las manos de Kei viajaron a su espalda y posteriormente a sus su cintura donde fue desprendiendo el cinturón y por ultimo el botón que evitaba que Kuroo anduviera por la vida en ropa interior. Tsukishima besó su cuello, acarició todo lo que encontró al paso y Tetsurou, extasiado por la sensación se dejo llevar a su ritmo sin darse cuenta de la sonrisa de satisfacción que el de ojos dorados reflejaba.
Tsukishima bajó sus pantalones junto a su ropa interior y sin aviso previo o permiso, su lengua llegó hasta el miembro del contrarió. Ese mismo que había pateado esa mañana.
Kuroo sentía que se vendría en ese mismo instante si eso continuaba.
—No tienes que…
Pero antes de que alguna replica saliera de sus labios, cualquier palabra fue remplazada por un gemido de satisfacción cuando la lengua ajena comenzó a lamer su glande. Apenas fue la punta, no quería imaginarse lo que pasaría después, de hecho no podía. Su mente estaba en blanco.
"La rubia" llevó su largo cabello detrás de su oído, sonrió con maldad y engulló el miembro contrarió de un solo movimiento, sus manos expertas envolvieron el resto de la virilidad. Era extrañamente dulce, como si ese chico se alimentara a base de cítricos y naranjas, le resulto curioso, ,era un sabor que no solía probar a menudo.
Nótese, que el alcohol, una mala alimentación y el tabaco hacen que el liquido pre-seminal sepa realmente desagradable o excesivamente salado.
Se preguntó si estaba tratando con un chico "saludable" pero luego de dos segundos no le dio importancia. No, lo que venía a continuación era lo interesante.
Su boca comenzó con un vaivén, llevando mas y mas adentro el miembro del contrarió, utilizando su lengua para aumentar la presión y el placer de su "cliente" en todos esos años, si algo sabía aprendido Tsukishima era besar y complacer hombres. Excitarlos de esa forma era una excelente manera de escapar de ellos luego de que se vinieran en su boca. Claro, el estaba consiente de que una erección masculina no se puede dar inmediatamente luego de un orgasmo, el tiempo pasaba rápido y cuando no tenía muchas ganas de abrirle las piernas a cualquiera, tomaba ese tipo de medidas especiales.
Lamentablemente este no era el caso.
Cuando sintió su cabello ser jalado, Tsukishima se separó de el y bajó la mirada de reproche del de cabellos negros, solo lamió sus labios rojos y nuevamente se dirigió a sus labios, fue empujándolo poco a poco hasta la cama lo cual fue gracioso debido a que tenía los pantalones abajo. Con sus propios pies le sacó los zapatos y de dos elegantes movimientos se colocó entre sus piernas mirando fijamente a esos dos pozos negros que parecían querer absorberlo.
—Cállate—Ordenó mientras su dedo índice recorría los labios, el pecho y posteriormente su abdomen. Admitía que tenía un cuerpo envidiable. Tomó la mano ajena y la colocó sobre su pierna, incitándolo a que poco a poco la tocara.
—De verdad eres hermosa…—susurró el de cabellos negros. Su mano recorrió con firmeza y dando pequeños apretones en sus piernas hasta encontrarse en sus muslos. Quería mas… Quería hacerla suya a pesar de que en un inicio el mismo se había planteado a no tocarla de esa manera. No quería sexo, pero en una situación así ¿cómo negarse?
Kuroo mordió su cuello y Tsukishima gimió extasiado.
Y entonces entre roces y caricias y no prestarle atención a la falta de pechos –considerándolo algo normal en alguien tan delgada- Kuroo se encontró con que…
Ella… Era el.
—¿Te gusto la sorpresa idiota?—Una pequeña risa afloró de sus labios y alzó la ceja con prepotencia. Empujando al chico que, no creía lo que estaba pasando ¡parecía una pesadilla! Pero para Tsukishima esa expresión valía oro, incluso llegó a pensar que necesitaba una cámara ahora mismo. Soltó aire de sus labios y tomó sus zapatos entre sus manos—Temo decirte que, la razón principal por la que no tengo pechos, es por que soy hombre y tú… Parecías disfrutarlo demasiado ¿no crees?—Se separó de el y apunto su erección, se colocó nuevamente la ropa y bueno… JA… —¿Qué tenemos aquí? ¿no te han dicho que la curiosidad mató al gato?—susurró volviéndose a acercar al contrario. Tsukishima limpio su labial con el pulgar y sin decir mas se retiró de la habitación, dejando a un chico con el pulso acelerado, la mente confundida y el corazón a punto de estallar.
Kuroo se sonrojo hasta las orejas
De verdad ¿la vida lo odiaba tanto?
Y peor aun, se dio cuenta que lo que menos le importó es que fuera un chico.
Le había gustado…
Y mucho.
Tomó su celular y lo único que se leyó en la pantalla fue:
"Te voy a matar" dirigido a Bokuto Kotarou.
Y así es como esta hermosa historia de amor, da inicio.
Fin del capitulo 2
Continuara.
*Kabukichou es el barrio rojo de Tokio Japón.
*Kouhai hace referencia a un estudiante o trabajador en un grado inferior.
Notas: bueno, hice lo imposible para tener esta actualización antes de irme a dormir (¿?) espero lo disfruten y si, es todavía una parte de la intro. No vimos muchos de los pensamientos de Tsukishima esta vez, fue un poco mas sobre Kuroo y Bokuto 3 yo amo a esos dos. Y sí, para los que se preguntan existe ciertas cosas entre Akaashi y Bokuto, en el siguiente capitulo aparece Ushijima y otro personaje mas (¿?) tengo una duda ¿a quien les gustaría ver travestido también? Yo quería travestir a Suga, pero me veo tentada en hacerlo con Oikawa. ¡acepto sugerencias! Y ya, por esta vez si fue actualización semanal, pero la próxima semana debo actualizar Untouched, no puedo escribir solo de este fic uvu nuevamente mis disculpas de antemano con la ortografía, no tengo beta :c donen un rev para una beta. –ok no. Los quiero, todos sus comentarios son recibidos con amor. Recuerden buscarme en Facebook como Fanfic Shinobu Rei.
