Advertencias: Lenguaje fuerte no apto para todo publico, mención de violación y temas sexuales controversiales.

Haikyuu! Ni sus personajes me pertenecen, sus respectivos créditos a su autor Furudate.

El/la chica con ojos de sol


El primer instinto que tuvo, fue el cerrar la puerta en su cara, sin embargo el chico de cabellos negros y ojos ámbar fue ms rápido al colocar su pie y mano en la puerta, evitando así que Tsukishima escapara.

—Es un trabajo del colegio

—Púdrete— Ambos forcejearon por varios minutos, Kei no estaba dispuesto a compartir nada con ese chico y mucho menos soportarlo. Su paciencia tenía limite.

—Te estoy diciendo qué-—Utilizó un poco mas de fuerza haciendo que el rubio gruñera. —¡Carajo!—Lo empujó adentró de la casa y dejo caer los libros e texto a un lado. La puerta, como si se tratara de una película de terror barata se cerró detrás de ellos y Tsukishima –para variar- enfadado, tiró una patada al aire. Kuroo lo tomó del tobillo y sonrió con diversión—Mira "Tsukki"—resopló con burla. Kei chasqueó los dientes y desvió el rostro—Tenemos que hacer un trabajo de filosofía juntos, se que no es grato para ti, créeme que lo ultimo que hubiese pedido es hacerlo contigo, pero ambos faltamos el día que se asigno el trabajo, el cual se entrega la próxima semana—Indicó.

Mitad mentira, mitad verdad, Kuroo pidió específicamente como compañero de proyecto a Tsukishima Kei. No por idiota –o eso quería pensar- Si no por la sarta de preguntas que tenía para "El/La" chica envuelta en misterios que era.

Sobre todo su estúpido orgullo de hombre que le gritaba que debía saldar cuentas.

Y Tsukishima le debía mucho, mucho.

El rubio acomodó sus gafas escuchando y racionando las palabras del contrario. ¿Desde cuando el profesor lo obligaba a estar en un equipo? El siempre trabajaba solo, pero suponía que al faltar dio por sentado que ambos harían una buena "pareja"

—Así que si no quieres reprobar—Kuroo seguía hablando y explicando con palabras estúpidas y tontas su intromisión, pero el de lentes se había perdido un rato en sus pensamientos. Había algo que no cuadraba en su conversación.

—¿Cómo encontraste mi casa?—Preguntó. De un tirón soltó el agarre en su tobillo y se levantó del piso. Sacudió sus caderas y alzó la ceja.

—La universidad.

El chico sabía mentir rápido.

—Mentiroso…—Apuntó Tsukishima con una sonrisa.

—Un mentiroso no puede llamar a otro mentiroso.

Kei Chasqueó los dientes. No solo era rápido, era demasiado perceptivo. Por un momento pensó que ese chico probablemente estudiaba leyes. Kei suspiró.

—La universidad tiene una dirección falsa, así que… ¿De dónde la sacaste?—Preguntó. El mismo se había asegurado con una bonita sonrisa y un coqueteó algo descarado –y falso- que su dirección fuera escrita de forma errónea. Kuroo desvió la mirada y rascó su nuca.

—Si te digo la verdad, me golpearas…—"Tsukki" sonrió—más de lo que ya lo has hecho—Aceptó derrotado. La mirada del rubio siguió clavada en el azabache, sin intención de ceder. Exigía una explicación del cómo y cuándo había encontrado su dirección y no quería mentiras. De otra forma no lo dejaría pasar a su casa. Eso significaba que sus dudas no serías resueltas y era lo que menos quería Testurou. —Te diré… Si pasamos a tu sala.—Negoció. El rubio dejó los ojos en blanco y sin decir mucho le dio la espalda.

—Traeré té. Pero quiero la verdad—Aseguró. Kuroo sonrió como idiota al ver al rubio caminar hacia su lujosa cocina.

Recogió los libros que anteriormente había tirado en el piso y se dispuso a entrar a la casa, siguiendo al de gafas que le indicó donde sentarse. Acomodó de inmediato los objetos de estudio en la mesa del centro y se quedo sentado observando la bonita y fina decoración de la casa de Tsukishima.

Ser prostituta si deja. Pensó para sus adentros. Silbó y negó. Esos pensamientos eran malos, no debía juzgar sin conocer la verdad, aunque le parecía curioso que a pesar de todo, Tsukishima no demostrara mas negación a su llegada. Tenía preparadas amenazas e incluso dinero si eran necesarios.

Intuyó que la razón por la que su infiltración fue "fácil" era por que Kei tenía interés en saber de donde había obtenido la información, pero posiblemente eso terminaría mal cuando se enterara. Bokuto había insistido en que no era correcto buscarla, menos luego de la humillación –no solo una si no dos veces- que le había hecho pasar. Era una mujer letal, peligrosa… Una mujer enigmática que había resultado ser un hombre.

Kuroo pensó que eso lo hacía aun mas interesante.

Tsukishima era un hermoso enigma.

Su nombre le hacía honor: "Isla de luna" una isla de ilusiones propiciadas por la noche, que era alumbrada por la luna. Contenedor de peligros y misterios que solo se revelaban al adentrarse en ella. Una isla enigmática y única que cualquier aventurero debía visitar.

Kuroo era y se consideraba un aventurero.

—Tienes una cara de idiota que no puedes con ella—Comentó el de gafas. Se sentó en el sillón de enfrente y cruzó las piernas con elegancia. Justo como aquella noche, pensó el pelinegro.

No podía confundirla. No, no. Esos soles apagados no podían pertenecer a mas de una persona. Tsukishima bebió de su té. Kuroo alzó la ceja confundido al no haber recibido su parte.

—¿No hay té para mi?

—Dije que iba por té, no que te traería a ti. No me malinterpretes, no te quiero aquí. —Mencionó con fastidio. Dejarlo pasar no significaba que lo iba tratar como un invitado mucho menos que iba a entablar algún contacto con el. No. Su negación seguiría siempre y cuando lo viera como un idiota y sobre todo: un enemigo.

Si estaba ahí significaba que conocía su secreto o posiblemente lo hacía ¿qué tanto sabía aquel joven? Aunque… El tuvo cierta culpa al exponerse aquella noche. Tsukishima solía ser una persona que pensaba antes de actuar, pero la satisfacción y la cara llena de frustración del contrario fue demasiado tentador para el, mas aun por que de verdad creía que era una chica. Para que mentir, esa noche fue su ego hablando el que lo llevo a esa situación.

—….—Kuroo frunció los labios y sacó un papel de su mochila, en este se encontraba la dirección falsa del rubio. Tsukishima ya lo había intuido y ahora lo confirmaba, no pudo sacar la dirección de la universidad. —Tú dirección era falsa.

—Lo se—No lo negó. No tenía caso hacerlo, pero tampoco quería dar explicaciones innecesarias—Por algo es falsa ¿no lo crees? Estas metiendo tus narices donde no te llaman—Comentó. Kuroo clavó su mirada en su cuello y Tsukishima algo nervioso llevó la mano al mismo. El azabache notó con curiosidad las vendas que cubrían este.—Así que… ¿dónde obtuviste la información? —Retomó la conversación, tratando de ignorar esos orbes que parecían buscar hasta el fondo de sus entrañas la verdad a todas sus preguntas.

—Tú trabajo…—Tragó saliva, Tsukishima chasqueó los dientes—"Ese trabajo" —Aclaró, Tsukishima se levantó de su asiento de un brinco. Una cosa era intuirlo, otra descubrir que sus suposiciones eran correctas—Bokuto consiguió la información por mi… Ukai san.

Tsukishima negó ¿Cuánto sabía ese chico? Había mencionado el nombre de Ukai… Bokuto, ese nombre le sonaba ligeramente familiar. No, no quería problemas. Había cuidado no meterse en líos por tantos años y ahora…

—Te voy a pedir que te vayas por las buenas—Indicó. Sus ojos dorados se afilaron y su voz se agravó lo suficiente para sonar amenazador. Kuroo agachó su cabeza, se levantó y al alzarla de nuevo, sus ojos resplandecieron con interés.

Tsukishima pensó en un gato negro observando su presa a mitad de la noche.

El era la presa.

Por instinto retrocedió y llegó a la pared que daba a la cocina, Tetsurou no se inmutó y siguió caminando hasta tener al chico acorralado. Sus manos se colocaron a cada lado de su cabeza y sonrió encantador. Un estremecimiento recorrió de pies a cabeza a Kei.

La mano derecha del de cabello negro bajó por su mejilla, luego por su cuello y acarició las vendas que estaban a su alrededor, fueron apenas segundos. Sus dedos se deslizaron por su brazo, luego su cadera, bajó hasta delinear el inicio de su pierna, bajó otro poco y pasando sus largos dedos por su rotula, la alzó lo suficiente para que la delgada tela de la falda se deslizara por su larga pierna.

—¿De verdad eres un chico? —Susurró. Tsukishima apretó sus labios ¿Qué estaba pasando? No podía moverse… Estaba mareado, ese chico estaba…—¿Incluso te depilas las piernas? Me parece imposible… Son tan suaves—Indicó mientras las yemas de sus manos comprobaban sus palabras. Eran lisas, tersas al tacto, blancas y cálidas.

—¿Qué estas…

—Shhh…—El chico llevó su dedo índice a sus labios, Kuroo no quitó la sonrisa en todo ese tiempo y pensó que esos labios realmente eran tentadores—¿Por qué?—Cuestionó. Era un "por que" que se podía interpretar de muchas maneras. Su mano subió un poco mas su mano hasta llegar a sus muslos, logró que el rubio se estremeciera a un mas y que su pulso se acelerara. —No lo entiendo—susurró. Sus labios rozaron los contrarios y cuando finalmente cerró el contacto, Tsukishima reaccionó por instinto. Se dejó llevar por Kuroo por sus labios, por el toque en su piel, por su aroma, por su voz…

Que alguien lo salvara antes de que se ahogara.

El beso se prolongó a mas de dos minutos. El beso se tornó lento y asfixiante, una tortura apasionada si tuviese que ser descrito. Sus lenguas se encontraron, sus dientes se rozaron como idiotas inexpertos queriendo devorar el mundo –cosa ilógica viniendo de Tsukishima- sus alientos se mezclaron y de la misma forma en que sus bocas se unieron, se separaron. Tsukishima dejó escapar un suspiró y sus ojos se fijaron en los ámbar que parecían mas que complacidos. Eso lo hizo enfadar, pero no pudo expresarlo. Quiso hablar, pero cuando intento hacerlo, un jadeó salió de sus labios cuando la mano de Tetsurou llegó a su entrepierna. Kei llevó su mano a su muñeca, tratando de detenerlo.

—Tú…—Habló el rubio. Su ceño se frunció y apretó con mas fuerza al contrario para que desistiera de lo que buscaba.

—Me llamó Kuroo, no me digas "Tú"… Tsukki. —su sonrisa se comparó en ese instante a la de un felino. Su mano acarició con descaro su entrepierna y el rubio al sentir el tacto de un manotazo lo apartó.

No. No. No. No.

—¡Basta!—Ordenó. Una bofetada era lo menos que ese tal Kuroo se merecía. No le interesaba su nombre, no le interesaba nada de el. Un estorbo, eso es lo que era—¿cómo te atreves?

—Eso podría decirlo yo. ¿Eres feliz engañando a todos en la universidad? Yo creo que este sería el chisme del año ¿no crees?—Mencionó. Kuroo no iba con la intención de amenazarlo, pero si era necesario el también podía utilizar palabras hirientes y amenazantes contra ese chico que amaba humillar, ignorar y pisotear a la mayoría de sus compañeros. —Tus haters estarán conmocionados ¿no? ah~ que emocionante, tus días en la universidad pueden ser un infierno.

Tsukishima se encrespó y sus ojos dorados brillaron con enfado. Ahí estaba, eso era… Todo sería tirado a la basura por ese idiota y si bien no le importaba lo que la gente pensara de su genero o sus preferencias, si sería un grave problema el lidiar con gente estúpida que no quería y no necesitaba hacer parte de su vida.

Muerte, odio, decepción.

¿Cuántos sentimientos se pueden mezclar? Siempre, desde que era niño se lo preguntó y aun a la fecha no encontraba la respuesta. Apretó los puños y y desvió la mirada. Estaba atrapado.

—¿Qué es lo que quieres?

—¿No darás mas pelea? —cuestionó con curiosidad. Tsukishima mordió su labio superior y no contesto. Era un "sí" pero no lo diría en voz alta, su orgullo era poderoso.

—Si quieres sexo, eso tendrás y después de eso ¿puedes dejarme tranquilo?—susurró. Se deslizó por la pared y se sintió perdido, abrumado, vencido. Justo como aquella noche en que todo en su vida cambio.

Una carcajada resonó con fuerza.

—Yo no quiero sexo bonita… Bonito—Se corrigió—Te lo dije ese noche.—Kuroo trató de controlar las lagrimas que amenazaban con salir de sus ojos por reírse de forma exagerada y dramática, el rubio parpadeó sin entender muy bien de que se burlaba o sus palabras.

—No te entiendo…

—No necesitas hacerlo—Le extendió la mano para ayudarlo a ponerse de pie, fue rechazado de un ligero manotazo y Tsukishima se puso sin ayuda.

—¿Qué quieres?—volvió a preguntar. No confiaba en ese sujeto, lo odiaba, lo odiaba mucho.

—Quiero que me dejes ser tu amigo.

Y entonces Tsukishima pensó que eso no podía ser posible, que a aparte de Tooru y Yamaguchi nadie mas podía estar a su lado. No… Todas las personas cercanas a su vida terminaron muertas o lo traicionaban. Era una maldición, una que lo encerró en un mundo de cristal y una vida de perdición que lo perseguiría el resto de su vida.

—Eres un idiota—Aseguró.

—Me lo dicen mas seguido de lo que crees…—El azabache sonrió de nuevo. Tsukishima frunció el ceño y se encaminó de nueva cuenta a la cocina, pronto regresó con dos pequeños pasteles de fresa y té negro. Kuroo no pudo evitar pensar que estaba a punto de meterse en un embrollo muy grande. Uno mas grande que el mismo triangulo de las bermudas o la inteligencia perdida de Bokuto.

Sea como sea era algo en lo que no quería pensar ahora.

—Comencemos el proyecto.

Fin del capitulo 4.

Continuara.


Notas de la autora: antes que nada ¡Disculpen la tardanza y sobre todo lo corto de este capitulo! Regresaremos a las actualizaciones semanales a partir de hoy. Verán, estoy estudiando en la mañana y trabajando en la tarde así que se darán cuenta que realmente tengo un horario muy saturado. Solo quería decirles que este proyecto no se quedara olvidado y mucho menos dejare de escribir de este. Quiero aclarar varios puntos antes de seguir aquí, como autora y como fan.

Hace como tres semanas me llego un review de un Hater o no se que sea o cual era su propósito pero debo decirles que simpre trato de tener la forma de ser de los personajes en mente pero recuerde, que la personalidad, traumas y complejos se crean dependiendo del entorno a lo que crecieron. Al escribir un Alternative Universe. Las personalidades y conductas de los personajes cambian y se moldean a la necesidad que considere el escritor es el "Que pasaría en caso que" así que no se puede trabajar al 100 por ciento en un perfil ya establecido si no es el universo original. Los parámetros cambian. Creo también que soy muy clara en lo que se refiere a la advertencias y me sentí ofendida por esa persona. Si no te gusta no leas hasta el capitulo 3, creo que soy clara desde un inicio y por cosas tan pequeñas no me dejare vencer. Tengo mas de diez años escribiendo, se mucho sobre estos comentarios y no me afecta, al contrario, si no te gusta: No lo leas.

Otros anuncios importantes es que el fic se extenderá un poco a mas o menos 15 capítulos, esto mas que nada por que serán mas cortos para poder actualizar por semana, tal vez se extiendan a un poco mas.

Gracias por sus comentarios, de verdad eso me anima mucho, estoy segura que sin estos no seguiría escribiendo esta historia, mil gracias. Cualquier duda y pregunta pueden dejarla en mi pagina de Facebook Fanfic Shinobu Rei.

¡Hasta la próxima!

El hastage de la semana es #quierosertuamigo.

¿Quién no se derretiría con esas palabras?

Kuroo sabe como manipular bien a la gente y conseguir lo que quiere.

Recuerden que cada comentario induce al autor a seguir escribiendo.