Advertencias: Lenguaje fuerte no apto para todo publico, mención de violación y temas sexuales controversiales.
Haikyuu! Ni sus personajes me pertenecen, sus respectivos créditos a su autor Furudate.
El/la chica con ojos de sol
Capitulo 5
Los ojos del profesor se encontraban sobre ambos, Kuroo sintió un estremecimiento al recibir el trabajo ¿qué pasaba si reprobaban? Ese profesor era uno de los mas estrictos en la rama de humanidades y definitivamente si sacaban una mala calificación sería por su parte. No por la de Tsukishima. Y paso Tsukishima se enfadaría mucho, pero mucho con el
¿Eso no sería bueno cierto?
—Debo decir que…—El profesor suspiró y se quedó unos segundos en silencio. Tsukishima no se inmuto, sin embargo el de cabellos negros comenzó a prácticamente vibrar al recibir el trabajo.
Era un diez, uno limpio y un trabajo sin una sola corrección.
—Me lo esperaba de Tsukishima, pero me sorprende que Kuroo entregara un trabajo tan, minucioso. —Volvió a hablar el profesor. Tsukishima agradeció con una pequeña reverencia y Kuroo le siguió. Las dos semanas que se la pasaron trabajando en el proyecto habían valido totalmente la pena.
Cuando ambos abandonaron el salón, Tsukishima dio un largo suspiró y acomodó su cabello –el cual tenía trenzado- hacia el frente.
—¿Quieres ir a comer? Para celebrar—Sugirió el de cabellos negros. Tsukishima le dirigió una mirada neutral y simplemente alzó los hombros. Kuroo había aprendido que esa era una afirmativa en el lenguaje del rubio.
Kei por su parte, seguía sin entender por que se sentía "cómodo" en presencia del de ojos castaños, es decir… Esas dos ultimas semanas se la habían pasado peleando con sarcasmo de su parte y bromas pesadas y estúpidas de parte del gato negro. Habían salido a comer a cafeterías con el único fin de seguir su investigación en sus tiempos libres. Kuroo tenía un empleo de medio tiempo y Tsukishima debía descansar en las tardes para su trabajo nocturno. Por lo tanto las comidas y tiempos libres debían pasarlos juntos para aprobar el ramo.
Eso y que Kuroo se había comportado relativamente bien.
Cuando entraron a la cafetería el olor a cafeína inundo sus narices y de forma tranquila se dispusieron a tomar sus ordenes.
—Ahora que el trabajo ha terminado, supongo que…
—Ya no hay necesidad de vernos—Cortó Tsukishima rápidamente. Había sido mucho tiempo, había dejado que se involucrara demasiado en su vida y debía cortar cualquier contacto antes de que en verdad le importara. Kuroo suspiró y cerró los ojos. Kei no había cambiado nada en ese tiempo, era como si sus intentos por acercarse a el fueran en vano.
Se quedaron unos minutos en silencio hasta que el mesero tomó su orden y regresó con un café negro y un té rojo que colocó frente a cada uno respectivamente. Tsukishima olfateó su bebida caliente antes de dar el primer sorbo.
—Tsukki—Le llamó el de cabellos negros, el rubio lo miró con enfado. Detestaba que usara esa muletilla pero Kuroo no parecía entender, a determinado punto ya se había resignado.—¿No crees que exageras? Te lo dije… Quiero ser tu amigo solamente ¿seguirás apartándome?—Preguntó. El rubio dio un largo sorbo nuevamente para bajar la mirada por varios segundos.
—Desde que te conocí siempre fuiste una persona fastidiosa, incluso a lo lejos siempre pensé que eras un descarado y un patán y no me equivoque—Menciono el de ojos dorados. Kuroo rio de forma nerviosa y trató de desviar la mirada, el rubio, ni la mitad de la universidad se equivocaban—Entraste a mi vida sin ninguna consideración y de esa misma forma te quiero sacar—Sus palabras fueron frías y duras, a pesar de que no fuese lo que realmente deseaba era el camino mas fácil para alejarlo—Además… Tú sabes mejor que nadie a lo que me dedico, mi forma de vida no da para tener amigos, no al menos como tú. No saco nada al estar fingiendo una amistad que no existe—Sacó el dinero de su bolso y lo dejó en la mesa. Kuroo le miraba de forma neutral ¿Era lo que esperaba? ¿lo había previsto? Ni siquiera hacía un intento para detenerlo ni negar sus palabras.
—¿Es todo lo que tienes que decir?—Cuestionó el de cabello negro. Tsukishima se levantó de la mesa y asintió.
—Puedes decirle a toda la escuela lo que gustes… No me importa.—El chico de gafas le dio la espalda y Kuroo tomó la taza de café en sus manos. Si el rubio creería que se libraría así de fácil de el.
Estaba muy, muy equivocado.
Sacó su teléfono celular. Era hora de llamar a Bokuto y pedirle un gran favor.
Por su parte Tsukishima al abordar el primer taxi que encontró, sintió que el corazón se le oprimía ¿por qué sucedía? Bueno, no era la primera vez que tenía un amigo, pero si la primera vez que bajo esas circunstancias llegaba a establecer un tipo de lazo, extraño pero lazo a fin de cuentas con alguien.
¿Pero para que hacer el intento si al final todo terminaría mal?
Kuroo ni siquiera había peleado ante sus palabras ¿ese tipo de resignación era normal? Tal vez, solo cumplía una apuesta o simplemente quería tener en su lista de patán el hecho de salir con la "chica" mas difícil de la facultad.
Sea lo que sea, esperaba que hubiese obtenido lo que buscaba y lo dejara en paz de una vez por todas.
Se mordió el labio con frustración y entonces un fuerte dolor de cabeza comenzó a apoderarse de el.
Muy, muy en su interior, se negaba a que realmente le dolía que Tetsurou no hiciese nada para detenerlo.
Hizo alrededor de cuarenta y cinco minutos antes de arribar a su próximo destino.
Mientras se encontraba parado ante la enorme puerta, no pudo evitar pensar en lo exagerados que solía ser la gente rica y anunciar a los cuatro vientos que eran prácticamente multimillonarios, era fastidioso y un ligero tic nervioso se apoderaba de su ceja cada que se daba cuenta el largo trayecto que debía caminar desde el enorme portón donde se encontraba hasta la entrada. Sacó su teléfono, su dolor de cabeza definitivamente no lo dejaría llegar a su destino y el Taxi no podía ingresar mas allá del portón.
—Haz que vengan a recogerme—fue claro y firme al hablar y rápidamente, antes de tener una respuesta cortó la comunicación de golpe. Fueron menos de diez minutos antes de que se encontrara en la sala de una enorme y lujosa mansión.
Unos pasos suaves y calmados llegaron hasta sus oídos, Tsukishima alzó la vista y se encontró con el universo. Con una piel marcada por pequeñas pecas y unos ojos grises profundos que le invitaban a perderse en una tormenta de polvo estelar. Yamaguchi Tadashi lo recibía como siempre con una sonrisa en sus labios.
—Bienvenido Tsukki, pensé que no vendrías hoy—Saludó el chico de pecas, tomando asiento al lado del rubio quien le miró de abajo hacía arriba, alzar una ceja y luego sonreír de igual manera. Yamaguchi es y sería al único que permitía conocer esa faceta.
Después de todo gracias a Tadashi, el infierno en que Oikawa y el vivían hace años se había terminado, bueno, también le daba su crédito a Iwaizumi pero no es algo que aceptaría en voz alta.
—Yo pensé lo mismo, pero tenía mas de dos meses sin venir—El rubio alzó los hombros y cerró los ojos por unos segundos—Pero mírame aquí, es imposible escapar de ti Yamaguchi—Ante sus palabras, el de ojos grises río con gracia. Tsukishima y sus comentarios siempre le animaban el día. —¿dónde están?—Preguntó el de ojos dorados. Yamaguchi posó sus ojos en las escaleras donde una pequeña voz aguda y un enojado Oikawa bajaba detrás de el.
—¡Te dije que esperes!—Gritó Tooru con el corazón en la mano, ese pequeño niño era todo un dolor de cabeza a veces. Definitivamente el papel de madre amorosa y pacifica no iba nada con el.
—Basta—Esta vez las palabras directas y secas provenían de una figura que recién se hacía presente en la sala, esperando al pie de las escaleras al que ahora consideraba su hijo. Oikawa suspiró con tranquilidad. Su pequeño solo obedecía a su "padre" que injusta era la vida, pero el maldito de Iwa chan se daba a querer demasiado. El mejor que nadie era testigo de eso.
Amaba a su pequeña familia disfuncional con todo su corazón.
—¡Tío!—Takeru corrió a los brazos de Yamaguchi quien lo recibió con rapidez y lo sentó en sus piernas. Tsukishima no pudo evitar esbozar una amplia sonrisa.
—¿Entonces ahora eres el tío?—Preguntó Kei curioso. Tadashi se sonrojó un poco y rascó su sonrisa de forma nerviosa.
—Eso es por que desde que Tadashi sale con Yachi san, Takeru a comenzado a llamarle tíos a ambos—Comentó Oikawa sentándose en el sillón de enfrente junto a Iwaizumi, quien asentía a sus palabras. —Le hace mas caso a el que a mi, lástima mi frágil corazón ¿verdad Iwa chan? —dijo Oikawa. El de cabello negro no dijo nada y solo llevó sus dedos a su nariz, ya iban de nuevo con esa discusión.
Había sido extremadamente difícil educar a un niño ellos solos, no quería ni pensar en lo que había sido para Oikawa lidiar con un pequeño bebé hace cuatro años.
Esa fría madrugada, mientras la habitación se teñía de sangre, Iwaizumi pudo rescatar –gracias a las llamas de Tsukishima- el cuerpo de Oikawa Tooru en la sala protegiendo con su brazos el pequeño bebe de ocho meses a pesar de haber intentado terminar con su vida. Takeru estaba enfermo, Oikawa quebrado… La desesperación y la depresión habían llegado a su punto máximo con un Tsukishima distante. Iwaizumi sabía que la presión era grande, nunca a que grado.
No pasó mucho tiempo para que Iwaizumi, Tsukishima y Yamaguchi se dieran a la tarea de levantar al castaño, impedir intentos de suicidio y alejarlo para siempre de las calles y la vida que anteriormente llevaban. Sí, a Tsukishima le había dolido en el alma separarse de ellos, pero todo, absolutamente todo fue con el fin de proteger lo mas valioso, la única prueba de la existencia de la persona que los cuidó, los crío y los protegió a su manera.
¿Por qué un pequeño ángel se tenía que ver arrastrado en una hoyo de demonios? Takeru no merecía pagar por los pecados de nadie. Ni de su padre, ni de su madre, ni de ellos.
—Nosotros estábamos a punto de irnos al parque ¿Vienes?—Preguntó Oikawa el rubio. Tsukishima negó sutilmente mientras el pequeño niño que se encontraba en las piernas de Yamaguchi brincaba emocionado.
—No, pero diviértanse ¿esta bien Takeru?—Kei se permitió sonreír de la manera mas sincera posible al menor quien asintió enérgico. No le des muchos problemas a Tooru ni a papá, toma—Sacó una paleta de colores de su bolsa y se la entregó, Takeru corrió emocionado a los brazos de Iwaizumi quien lo recibió y alzó hasta ponerlo en sus hombros.
—Cuídense—Indicó Tadashi. Ambos adultos, tanto Iwaizumi como Oikawa salieron junto al menor, dejándolos nuevamente solos en la sala.
—De verdad, me alegro que estén bien—susurró Tsukishima. La visita que realizaba a esa casa cada cierto tiempo era para respaldar que los tres se encontraran en optimas condiciones. Sus sonrisas era todo lo que quería ver.
Era una alegría ajena que le hacía pensar que el mundo no estaba por completo perdido.
—Tsukki… Tu podrías tener lo mismo si lo desearas—Mencionó el de pecas. La mirada de Tsukishima estaba tan apagada y vacía que la única forma de ver brillar un poco esos ojos era tratando de buscar un bien para el. Tsukishima alzó la mirada y dejó escapar aire de sus labios.
—¿Y tú me lo darías?—Tsukishima se acercó al cuerpo contrario, haciendo temblar al de pecas debido a la cercanía. Kei se acercó peligrosamente a sus labios, pero antes incluso de rozarlos se alejó de el de ojos grises.
—Nunca te entendí…—susurró el de pecas, acariciando la mejilla del rubio quien se recargó en su pecho, suspirando.
Yamaguchi nunca lo entendería.
—No tienes que hacerlo, me basta con todo lo que nos has ayudado Tadashi…—Mencionó con voz melancólica.
Tadashi y el se conocieron hace seis años, cuando su progenitor buscando un acompañamiento para que su hijo perdiese la virginidad dieron con el padre de Oikawa, siendo elegido Tsukishima para llevar esa tarea. Al ser hombre, no podría quedar embarazado y era perfecto a los ojos de cualquier señor de alta clase. Tsukishima tenía que pagar cada plato de comida y el techo donde su tío lo había recibido.
El rubio nunca se negó y fue mucho mas fácil aceptarlo con las bonitas palabras y accesorios que su prima le mostró.
Por ahora no quería pensar mucho en ese capitulo de su vida. Tadashi acarició su largo cabello y besó su frente. Tsukishima podría ser letal, pero el sabía mejor que nadie lo noble y quebrado que estaba.
—Solo quiero que dejes esa vida… Yo puedo pagar tus gastos, darte el dinero para tu universidad, Tsukki…—musitó en ruego. Tsukishima negó y sus orbes se dirigieron a los contrarios.
—Tu mejor que nadie sabes cual es el motivo del por que hago esto… No puedo dejar de hacerlo, por favor compréndelo, hazlo y se muy feliz con Yachi, te lo mereces.
—También mereces ser feliz.
—Mi felicidad no importa…
Y era verdad, era lo que menos lo importaba, sus metas estaban claras. Mas allá de obtener dinero y su titulo, había algo mucho mas fuerte que lo ataba a esa vida. Hacerse la victima le iba bien, siempre se convencía de lo mismo, pero su verdadero propósito estaba lejos de una simple vida llena de lujos.
La vida no le arrebataría mas, no lo permitirá a si fuera a costa de su propia vida y felicidad.
El de cabellos largos se separó de su amigo y luego de charlas de triviales y algunas anécdotas de ambos, Tsukishima se dispuso a dirigirse a su casa, faltan dos horas para que su jornada laboral empezara.
Tachó su calendario y se dio cuenta que su encuentro con Ushijima estaba cada vez mas cerca, debía ser precavido y prepararse lo suficientemente bien para ese día. Ahora que lo pensaba mejor, fue lo mas acertado hacer que Kuroo se alejara. No quería darle mas explicaciones, por que como todo gato estúpido, metía su cabeza justo donde no lo llamaban.
Metiche.
Odioso…
Idiota.
Divertido…
Atrevido.
Cada toque de sus labios, de sus manos y sus besos eran…
¿Qué eran?
—Kuroo—su nombre salió de sus labios de forma esporádica, cerró sus ojos, tocó su cuello y deslizó su mano por su pecho hasta llegar a su ombligo, al darse cuenta de lo que hacía negó una y otra vez, era hora de regresar a la ducha…
No era posible que se hubiese excitado al pensar en el. No, estaba loco…
Estaba jodidamente loco y caliente.
¿Tenía que ser una broma verdad?
Que alguien lo matara por favor
¿Por qué su cuerpo reaccionaba de esa manera luego de convivir con el luego de tanto tiempo? Puta vida y jodido cuerpo. El lo odiaba y lo había alejado para siempre de su vida ¿cierto?
Fin del capitulo 5
Continuara...
Chan chan chan Aquí luego de otro mes el capitulo 5 ¡perdónenme la vida! Estuve sin internet un tiempo, luego de eso me atacaron mis exámenes finales y bueno, ya estoy comprometida y me robaron el corazón cuando menos lo esperaba (¿?). Hoy al ser mi primer día de vacaciones me dispuse a escribir este capitulo. Viene un poco mas del lio que se trae Tsukishima y varias cosas que son importantes ¡pongan atención a las pistas! Me disculpo por cualquier error de antemano, sigo sin beta y es frustrante.
¿Les dolio las duras palabras de Tsukki para Kuroo? ¿Qué piensan de este Yamaguch sensual y millonario? ¿saben en que trabaja Iwa chan? Chan chan chan
Las amo y espero actualizar lo mas pronto posible.
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