Advertencias: Lenguaje fuerte no apto para todo publico, mención de violación y temas sexuales controversiales.
Haikyuu! Ni sus personajes me pertenecen, sus respectivos créditos a su autor Furudate.
Recomendación musical: Antes de comenzar la lectura, es recomendable que el lector escuche antes o durante la lectura "Zoé - Luna ( Unplugged)" justo como esta escrito, se encuentra en Youtube, esto es para que el capitulo se sienta al cien por ciento como se desea.
El/la chica con ojos de sol
Capitulo 6.
Luna
No me abandones mas.
Cada que tus ojos dorados observaban el cielo nocturno, deseabas ser uno con el, guardar todos los misterios de las estrellas y fundirte en uno con la luna. Si tu deseo se hubiese cumplido en aquellos años te hubieras convertido en el niño mas feliz del mundo.
¿Qué es el mundo para un pequeño niño?
Ver las estrellas con su hermano, tener un picnic con su familia, ir al museo a conocer sobre dinosaurios, tener una vida "normal" y ser ajeno a todo lo que sucedía en la oscuridad.
Pedir deseos tontos a las estrellas fugaces se convirtió en aquel entonces en una de tus actividades favoritas "Quiero un Tiranosaurio" "Quiero la luna" "Quiero que mi hermano pase mas tiempo conmigo" ahora pensabas que si no hubieses desperdiciado esos deseos, cuando pediste por la seguridad de tus padres al cerrar la puerta, estos nunca hubiesen conocido los brazos de la muerte.
Tenías diez años cuando en una tormenta –por mas cliché que suene- Un policía se apareció en tu casa y les dio la noticia: Estaban huérfanos.
Akiteru te abrazó con fuerza, lloraste como si no hubiese mañana y colocaste el primer bloque que marcaba el inicio de una pared de hielo que en el futuro nadie podría romper.
¿El único con acceso? Akiteru Tsukishima. Tu amado hermano. En ese entonces, el marcador marcaba:
Vida: 1
Kei Tsukishima: 0
Fue un año dónde Akiteru y tú estuvieron juntos, solo un año donde el se comportó distante. Salía seguido en las noches y poco a poco se alejaba de ti, como si fueras una peste, una carga.
Tu carácter empeoró radicalmente debido al desprendimiento emocional por el que estabas pasando.
No podías recordar el sonido de tu corazón.
Una noche de luna menguante Akiteru salió por la misma puerta que tus padres y nunca volvió.
Dos semanas después servicios infantiles arribó a tu casa. "Todo estaría bien" te habían dicho una y otra vez, pero tu sabías que eso era imposible.
No derramaste una sola lagrima luego de eso.
Akiteru te había abandonado.
Vida: 2
Kei Tsukishima: 0
Pasaste de una vida de llena de "lujos" y una familia "amorosa y unida" a una casa de un supuesto tío de tu padre y una familia que nunca habías conocido, ahí fue donde tuviste contacto por primera vez con Tooru y Ayane Oikawa. El primero contaba con doce años, la segunda con dieciséis.
Aprendiste en ese entonces a base de gritos y maltratos que ganarse un plato de comida era cansado, que haber tenido una cama en el pasado era afortunado. Nunca extrañaste tanto a tus padres como los primeros dos años que pasaste en tu nuevo hogar.
Una noche mientras llorabas, Ayane se acercó, te abrazó con fuerza y te pidió perdón una y otra vez por todo lo que su padre te hacía. Te aferraste a su brazo con fuerza y lloraste, lloraste con tanta fuerza que las lagrimas se te acabaron.
—Quiero que entiendas Kei, que no podemos escapar, no puedes portarte mal… No puedes, no lo hagas, yo no lo haré… Te protegeré, pero ayúdame a proteger lo que mas quiero… Por favor—. Te dijo Ayane en aquella ocasión. Tu no entendías en ese entonces a que se refería, pero lo que si entendiste es que el menor de los Oikawa era el tesoro mas grande de Ayane y que no permitiría a pesar de tus lagrimas y sufrimiento que ese hombre le pusiera un solo dedo encima a Oikawa
¿Por qué había dicho entonces que también lo protegería?
Fingir era asqueroso, tu no les debías nada. Eso pensante en el inicio, pero la noche que descubriste a tu tío abusando de Ayane y amenazándola con hacerle lo mismo a su hermano y a ti si no cooperaba, fue el mismo día que comprendiste el gran sacrificio que hacía.
Sus palabras de perdón retumbaban en tu cabeza, sus sollozos se mezclaban con sus gemidos y te sentiste mas culpable que nunca, enloquecer es lo mínimo que a tus 13 años podía pasar.
Lamentablemente no te equivocaste. Una tarde luego de la escuela, tu tío les entregó varios paquetes, dentro se encontraba ropa nueva para cada uno, cosa rara ya que ese hombre no solía comprarles nada, te miró fijamente y acarició tu rostro con su tosca mano. Tus piernas temblaron.
—A Kei le hace falta un corte de cabello—comentó en aquel entonces Ayane, interponiéndose entre ambos. El mayor sonrió con ironía y alzó la ceja, mirando fijamente a los menores.
Tú cabello en ese entonces llegaba debajo de tu cuello.
—No—Aseguró tú tío—Es hora de que Kei aprenda que simples tareas del hogar ya no bastaran para pagar todo lo que nos debe ¿entiendes Ayane?—en aquel momento no entendiste del todo a lo que se refería el hombre mayor, pero cuando te diste cuanta que toda la ropa que te había comprado era de mujer… Una ligera y vaga idea se formó en tu cabeza.
Ayane con una sonrisa te mostró lo "bonita" que podías llegar a ser y que si corrías con la suficiente suerte, un hombre bueno te sacaría de ese infierno donde los tres estaban atrapados.
A tus quince años sabías perfectamente como maquillarte y vestirte. Acudías a fiestas con tu tío y tu prima mientras Oikawa se encontraba en la preparatoria o en la casa de algún amigo. Tú comenzarías a asistir el próximo año, pero como una chica. Fueron términos claros de tu verdugo y no podías negarte.
No te disgustaba vestirte de mujer por que Ayane siempre sonreía, por que aun tenía la esperanza de que lograran salir de esa casa y probablemente tu serías la llave para lograrlo.
Conociste a tu primer hombre luego de una fiesta nocturna, habías sido preparado por tu prima todo ese tiempo y te diste a la tarea de soportar las manos ajenas de un hombre sobre tu cuerpo. Te convirtió en una mujer sin ser una.
Vida: 3
Kei Tsukishima: 0
Ayane quedo embarazada cuando tenías 16.
Conociste a Yamaguchi cuando cumpliste 17.
Tooru llegó con su pareja dos semanas después de que Ayane dio a luz, pero nunca te imaginaste todo lo que eso desencadenaría. Su padre lo había vendido a un mejor postor, un futuro heredero que se había obsesionado con el en la preparatoria al verlo jugar voleibol y que fue la antigua pareja de Tooru. Oikawa se negó y al no cumplir el contrato el heredero de los Wakatoshi enfadado tiró el gatillo sin pensarlo. La bala terminó en la garganta de tu tío y se retiró de tu casa. Tu escuchaste todo dentro de la habitación contraria.
Al sentir que todo era seguro saliste y te encontraste con un charco de sangre y el rostro desfigurado de tu tío.
Su sufrimiento había acabado, pensaron de forma ingenua. No contaban con que el dinero también y ahora el panorama era peor de lo que esperaban: Ayane acababa de dar a luz, Oikawa no sabía mas que su padre había sido asesinado por un ladrón y su hermana se rehusó a decirle la verdad. Debían mantenerlo lejos de Wakatoshi, Tú no te negaste, eran sus deseos a final de cuentas.
Comenzaste a trabajar en las calles para mantener esa casa, al menos eso debías hacerlo hasta que la castaña se recuperara y pudieran conseguir una niñera. Ir a la escuela, trabajar y atender una casa poco a poco terminó quebrándote y fue entonces que Yamaguchi se hizo presente nuevamente en tu vida ¿quién diría que su seguridad dependía del actual novio de Oikawa? Gracioso, aunque con esa cara de pocos amigos, su fuerza anormal y rápida deducción no dudaste ni segundo que Iwa chan fuera un grandioso guarda espaldas y un futuro medico de la familia Yamaguchi.
Descubriste en Tadashi a tu primer amigo a pesar de saber a lo que te dedicabas y de un obvio pasado juntos, pero eso no les impidió tener una amistad. Te contó sobre la repentina muerte de su padre y de cómo ahora tenía una libertad ilimitada, demasiado dinero para saber controlarlo y aunque el insistía una y otra vez en pagarte gran parte de los gastos, no podías aceptarlo.
Sería entregarle tu libertad a alguien mas de nuevo, aunque de vez en cuando cuando el "contrataba" tus servicios debías admitir que te pagaba lo suficiente para darte algunos lujos y seguir pagando muchas de tus deudas.
Sabías que el heredero de los Yamaguchi estaba enamorado de ti, pero tu entendías desde el fondo de alma que el se merecía algo propio, algo que lo amara auténticamente y que llenara el vació que su padre había dejado. Tu no eras esa persona. No podías serlo, por que una persona que nunca había sido amada no sabía entregar amor.
Te enteraste por su boca que Iwaizumi había pelado con Oikawa y que este despechado fue en busca de Ushijima buscando ser escuchado, te parecía curioso como alguien como Oikawa podía ser tan estúpido y egoísta, aunque probablemente Ayane y tú habían tenido gran parte de la culpa al dejarlo ajeno a todo tipo problemas reales. Incluso pensó que te habías comenzando a travestir por gusto en un inicio, pero era por la castaña y por el cariño que le tenías a su hermano que no podías dejar de pensar que estaba bien que el no se manchara de la brea que los arrastraba tanto a ti como Ayane.
No esperabas que la escena de hace cinco meses se volviera a repetir cuando entraste a tu casa luego del trabajo y encontraste el cadáver de Ayane en el suelo.
Tooru estaba lleno de sangre con el cabello cortado a tijerazos y temblando en el rincón completamente fuera de si.
Ushijima se había vuelto loco. Oikawa había jugado con fuego nuevamente y este se había quemado.
Caíste de rodillas ante el cadáver de la castaña y lo aferraste a tu pecho. De nuevo te arrebatan a lo único valioso en tu vida. Lloraste nuevamente y no te importó manchar de rojo el vestido blanco que ese día habías comprado.
Dolía. Tus ojos lloraban lo que tu alma no podía.
Vida: 4
Kei Tsukishima: 0
Fue una tarde cuando Oikawa regresó enfadado contigo que tu soltaste absolutamente todo el veneno y dolor que tenías reprimido. Le gritaste todo lo que paso en ese tiempo, lo que vivieron su hermana y tu y lo que sacrificaron para protegerlo. Le gritaste en la cara que había sido su culpa y sus berrinches infantiles los que llevaron a su hermana y su padre a la muerte.
Ayane sufrió por el, murió por el.
El primer y único amor de tu vida, murió en tus brazos.
Sentiste envidia de Tooru y de todo lo que su hermana le había dado.
Entonces el muro de hielo se construyo por completo.
Tomaste tus maletas y desapareciste de su vida tras un fuerte portazo. Nunca mediste las consecuencias de tu lengua, pero no te arrepentías de absolutamente nada, hubieses deseado traer al bebe contigo, pero te fue imposible con la vida que llevabas y el futuro que querías.
Cada semana le llegaba el dinero correspondiente a Tooru para que este pudiese mantener una vida cómoda y atender al bebe, el problema fue que cuando Takeru –como había decidido nombrarlo- al cumplir los ocho meses se enfermó gravemente y tú sin ser capaz aun de darle la cara llamaste una y otra vez a Iwaizumi, rogándole tanto a el como a Yamaguchi que fueran en busca de Oikawa. Hajime lo encontró aferrado al bebe y las muñecas desangrándose debido a la presión. Tooru estaba destruido e intento suicidarse. Tu te sentías responsable por poner en peligro la vida por la que Ayane dio la suya.
Oikawa terminó en la mansión de Tadash viviendo bajo su protección. Tu seguiste con cuidado y de cerca a Ushijima, quien había estado indagando sobre su paradero, cuando Takeru cumplió un año y Oikawa regresó a su casa, sufrió por tercera vez un atentado por parte de Wakatoshi exigiendo que volviera a su lado si no quería que su sobrino desapareciera.
Iwaizumi y tu decidieron que era hora de desaparecer a Oikawa.
Quemaron la casa, lo vestiste de mujer y lo escondieron de la sociedad por un año entero. Oikawa solo abandonaba la mansión con supervisión y al lado de Iwaizumi. Las veces que se escapaba para verte era un caso particular que podías dejar pasar.
Su relación mejoró lo suficiente para considerarse casi hermanos. Sabían que Ayane estaría feliz de donde fuera que los observara, ahora debían luchar por Takeru.
Fue gracias a Ukai, persona que se convirtió en tu cliente y luego de un tiempo en tu proveedor de contactos y jefe por temporadas –cuando trabajabas en el bar Luna roja- que enredaste a Ushijima lo suficiente para que su atrofiada y enferma mente se fijara en ti y Tooru se escondiera a pesar de sus negativas.
No podías dejar esa vida y no podías dejar a Ushijima. Hacerlo significaba que Oikawa, Takeru e incluso Yamaguchi y Hajime correrían peligro y eso no podías permitirlo.
Como tampoco te podías permitir enamorarte de nadie.
Tu no tenías corazón, tenías metas y un futuro por el cual luchar.
Aunque siempre estaba la opción de terminar muerto en las manos de Ushijima en su próximo encuentro.
Silencio
Se abre la tierra
Y se alzan los mares
Al compas del volcán.
Fin del capitulo 6
Continuara
¡Esta vez tenemos la historia de Tsukishima de la forma mas resumida que pude por que como pueden ver solo es una línea cronológica de donde terminó en donde esta!. Mas adelante cuando le cuenta a Kuroo se indagara un poco mas en como le afectaron las cosas y lo que sintió y reprimió en todo este tiempo. ¿Si pueden notar que Tsukishima fue programado? Digo de verdad, se que la hermana de Oikawa no lo hacía con esa intención pero lo hizo y además que fue el primer platónico de Tsukki. Sobre Akiteru, créanme no es todo lo que verán de el y poco a poco el enredo se hará mas grande y todo por nuestro gato negro de la mala suerte oops, es casi un spoiler (¿?) Esperó hayan puesto la canción, mas que la letra siento que el sentimiento y el sonido de esa canción va con esta historia o tal vez estoy loca, quien sabe. El próximo capitulo tenemos cosas muy interesantes, de verdad cada vez que re armo algo de esta historia –a pesar de que ya tiene final- terminó aumentando la consideración de capítulos que tendrá. A saber irotklfjgkd les invito a leer mi Fanfic de Joyas encadenadas, el cual no he actualizado por este fanfic XD en fin los amo y gracias a cada persona que comenta, eso hace que me sigan dando de escribir en serio, saber que les gusta esta historia llena de drama, problemas y a veces algo cliché me da gusto en mi corazoncito de escritora. Escribo para ustedes y lo hago con cariño.
P.D Tuvo facilidad en narrar esto en segunda persona, espero no les moleste.
P.D2 : Sigo sin beta.
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Recuerden que cada comentario motiva al autor a seguir escribiendo y si llegamos a los 40 prometo subir capitulo antes de la semana ¡Hasta luego!
